
Metal instrumental el que hoy nos llega de la mano de los valencianos Nomera. Esto es: David Hernández en baterías, Adrián Roig al bajo y en guitarras Vicente Roca y José Jurado. Tras el debut en 2017 con “Holos”, el cuarteto vuelve ahora con un “DOMO – 137” grabado y masterizado en los Fireworks Estudios y editado a mediados de octubre del pasado 2022.
“Ocaso” introduce y presenta la nueva obra de los valencianos apoyándose en una reposada línea de bajo a la que Nomera van sumando sintes, batería, pianos y finalmente guitarras en una construcción sumamente cuidada. Me agrada la forma en que huye de cambios de ritmo bruscos y antinaturales, permitiendo a David Hernández brillar tras su batería durante este metal en casi permanente ebullición. Sorprenden y refractan esos riffs casi maquinales que preceden al puente. Un puente que amenaza con destapar a los Nomera más edulcorados y, sin embargo, derivará hacia los más violentos. Queda para el epílogo un toque más melódico, también más atmosférico. Si esto es lo mejor que una banda como Nomera tiene para ofrecer, pues lo cierto es que me agrada y me convence.
Algo más graves los riffs que alimentan el prólogo de una “Kamn” en cuyo discurrir más escueto en lo temporal siguen teniendo cabida un puñado de buenas ideas. Hernández ubica aquí una línea de batería más presente y ruidosa. Los riffs acogen cierto tono progresivo y, si hay un nombre que sobrevuela mi cabeza mientras se suceden las escuchas, ese es el de los siempre infravalorados instrumentales vascos Continuo Renacer. Distintivas esas teclas de un epílogo que, de nuevo, vuelve a dirigirse hacia territorios más atmosféricos, dejando siempre buenas líneas de guitarra por el camino. No me enamora como “Ocaso” pero ni mucho menos me desagrada.
En el distinguido prólogo de “Una Mattina” emergerán los Nomera más calmos. Diría incluso luminosos, para dibujar una calma tensa donde percibo cierto aire a los inevitables Toundra. Agradable aquí el entramado de las diversas capas, siempre reposadas, que dibujan los valencianos, si bien ciertos cambios de ritmo me resultan un tanto bruscos. No al punto de empañar el resultado final pero quizá sí restando algo de elegancia al conjunto. El contraste aquí lo pondrá un cierre inequívocamente más pesado y retorcido, que vendrá a alimentar, cuando no complementar, el buen resultado global de este tercer corte.
Desarrollo tranquilo el que abraza esta “Tales Of Oleksiya” donde Nomera no hacen más que descubrir sus impulsos más amables. La que viene a ser la balada de este “DOMO – 137” sustituye la diversidad estructural de sus compañeras de tracklist en pos de entregar la cara más liviana del cuarteto. Un corte con algún pequeño guiño al progresivo más seminal y que funciona como aportación más exógena del trabajo.
El cierre “Vórtice” alimenta cierta épica en su prólogo. Siempre dentro de los grandes rasgos que transpira su particular forma de entender el metal pero que, al igual que sucediera con la calma del corte precedente, sirven para amplificar el registro tonal del disco. Muy fina e inspirada aquí la pareja Roca & Jurado, dibujando una serie de riffs y melodías con los que me cuesta nada y menos conectar. Aprecio en igual medida ese tono entre melancólico y apesadumbrado que irrumpe aquí, tiñendo este final de una cierta desesperanza nada impostada. Tampoco redundante, pues aquí también habrá lugar para los Nomera más graves y monolíticos, manifestados a través de un estupendo tronco central. El largo epílogo reconducirá, pienso que de forma hábil, hacia territorios más cercanos al post-rock, manteniendo siempre el buen nivel general gracias a una precisa conjugación de tonos y afinaciones. Estupendo final.
Me agrada la propuesta de Nomera si bien los apenas treinta y un minutos que abarca el disco se me antojan un tanto cortos. Mal acostumbrado como está uno ya a álbumes, instrumentales o no, que rozan, cuando no superan, la hora de duración. El de los valencianos es un metal instrumental, a ratos cercano al post-rock, a veces lindando con el progresivo, que me resulta bien construido y mejor interpretado, rematado con la buena producción de los Fireworks Estudios. Con el actual aluvión de proyectos instrumentales quizá como mayor hándicap, Nomera han entregado un segundo trabajo que bien merece la atención de los buenos fans del género. Aunque sea un ratito.
Texto: David Naves