
Tercer largo para los black metaleros oscenses Ouija. La banda, formada por Shogoth (bajo), Fulgur (batería), Midgard (voz) y JM101 y Map (guitarras) contraatacaba a finales de 2022 con un “Fathomless Hysteros” grabado y mezclado en Moontower Studios por el Balmog y Körgull the Exterminator Javi Félez (Altarage, Deimler, Conjureth,Hitten…), después masterizado en el Endarker Studio sueco por Magnus Andersson (Count Raven, Funeral Mist, Under the Oak, SubRosa…) y finalmente adornado por el arte de Juanjo Castellano (Mass Burial, Tiwanaku, Paganizer, The Black Dahlia Murder…). El álbum vio la luz el 26 de diciembre del pasado 2022 vía Negra Nit Distro.
“Fathomless Hysteros” abre el disco sin piedad ni remordimientos. Metal negro y crudo a través de un medio tiempo de construcción ágil, impreso en una escritura que dista de revolucionaria pero cuya factura técnica resulta impecable. Buenos cambios de ritmo con el retornado Fulgur entregando una ágil línea de batería, muy rica en detalles a través de las partes menos celéricas, y que llega a término descerrajando la versión más cruda de los aragoneses. Muy buen arranque:
“Bestia Negra” no dejan ni gota en el tintero. El tema bascula siempre entre altas intensidades, descendiendo únicamente a pequeños sorbos y entregando un black que, en su crudeza, me recuerda a bandas alemanas como Endstille o Ewiges Reich. Midgard oscurece varios tonos su registro y solidario a una base rítmica que gana presencia en la mezcla construyen uno de los cortes más abigarrados y oscuros del álbum. Son veintisiete años de carrera, veintiocho si contamos su anterior encarnación bajo la denominación Levial, y no parece que estén dispuestos a bajar los brazos. Demos gracias.
“I See You Without Eyes”, corte más extenso de este nuevo trabajo y que las guitarras arrancan en solitario, amenaza en su prólogo con dirigirse hacia terrenos más propios del black de corte más depresivo y oscuro. No obstante es en primer término un medio tiempo de buena construcción, con cierto deje a los Mayhem más apaciguados, que más tarde se revestirá de no pocos detalles melódicos para finalmente configurar un corte denso en su estructura y atractivo en su conjunción genérica, si bien desprovisto del carácter indómito y lacerante que dominaba al par de temas iniciales.
“The Fifth Rider” y su clásica estructura de montaña rusa, trae de vuelta a los Ouija más rabiosos. Pero lo hace de forma inteligente, dando pie a una buena serie de cambios rítmicos (no tanto tonales) y sin que esa sencillez gramática desdibuje sus riffs. Pero si algo sorprende en esta cuarta entrega son esos tonos más ligeros que anteceden al tronco central. Inéditos dentro del álbum pero integrados de manera casi perfecta. Estupendo epílogo en cuanto a riffs, por cierto.
“Hijo Del Caído” alimenta la faceta más atmosférica del quinteto oscense. A pequeños rasgos también la más sinfónica. Me agrada en buena medida la forma en que lo hace, amalgamando varios de los riffs más llamativos del álbum con una escritura diversa, que no inconexa o dispersa. Un poderoso conglomerado que viene a dejar en muy buen lugar su faceta como compositores y que remata la variedad de registros (siempre rasgados) de Midgar. Estupenda.
Mucho doble bombo y melodía para una “Adversary” que de pronto destapará a unos Ouija más melódicos. Todo ello a lo largo y ancho de un medio tiempo conectado de alguna forma con “I See You Without Eyes” y a la vez completamente distinto a éste. Hay un indudable poso más heavy en esta penúltima entrega. En especial toda vez se encamina a su tronco central y emergen solos y atmósferas, arreglos mediante, que bien podrían adornar un álbum de los Iron Maiden de finales de los ochenta. Diferente, que no peor.
Persisten esos riffs más heavies dentro de “Unbriedled Transylvanian Passion”, si bien el corte se adhiere de manera fiel a los preceptos más veloces y trotones del disco. Es un buen cierre, desarrollado con gusto y donde todo parece tener su justa cabida. Sin abandonar esos riffs de raíz embrionaria y seminal, Ouija introducen una escritura nada lineal, que si bien pienso no funciona con la precisión con que lo hace en “Hijo del Caído”, para nada me resulta torpe o fallida. Un buen cierre.
Nadie va a descubrir a Ouija a estas alturas del cuento y mucho menos quien escribe. Es cierto que su larga trayectoria se ha traducido en una muy escueta producción discográfica pero qué mejor forma de celebrar el 25 aniversario del “Riding Into The Funeral Paths” que con un buen disco de black metal. Que no haya que esperar otros nueve años por un digno sucesor de este “Fathomless Hysteros”.
Texto: David Naves