Primera jornada de la a su vez primera edición del festival Asturias Suena en la localidad castrillonense de Piedras Blancas y que vino a juntar a las bandas No Old, Winchester y Mad Rovers. En la que se esperaba una audiencia reducida, fecha coincidente con todo un Resurrection Fest, y que se dio más o menos como sigue.

Abrirían los gijoneses No Old cuando los relojes marcaban las 22:00. Cuarteto gijonés de hard rock sucio y deslenguado, que supieron hacer suyo el Parque de la Libertad mientras el público acudía a cuentagotas a la cita. Con Armando en guitarras, Manu Maroto tras la batería, Jorge al bajo y muy especialmente Maxi en voces, fueron un primer plato más que agradable.
Riffs que a un tiempo suenan juguetones y al otro arrastrados y casi blueseros, lo cierto es que la banda desarrolló temas vivarachos como “Miseria” o “Prisioneros” para dejarnos un buen sabor de boca. Ayudó el buen sonido del que disfrutaron y la propia hiperactividad de Maxi, que lo mismo se subía por las paredes, o este caso, las torres de amplificación, que saltaba a mezclarse con el público.

Ni siquiera faltó un recuerdo al Resurrection por parte del propio vocalista, comentando que el día antes había estado en Viveiro y que “ya quisieran Pantera tener un público cómo este”. Más serio fue el recuerdo a Lemmy Kilminster. También los temas que la banda enlaza en esta parte final “Ciego” y las debidas presentaciones. Tras ellas, y para sorpresa de muchos, enlazarían un par de versiones. Una muy acomodada a su estilo, “Living After Midnight” de Judas Priest, y otra no tanto a priori, “Seek & Destroy” de Metallica, con Maxi ofreciendo el micro al respetable para tan icónico estribillo. Podemos decir que se les dio bien.
Winchester supuso un gran cambio de tercio. El trío que forman los también Secta Ger Gilsanz en guitarras y Pablo Pravia a la batería junto al bajista Kike García, nos conducen hasta el rock más clásico y embrionario. Y allí, mientras los tres componentes se turnan en las labores vocales, ofrecen un extenso ramillete de cortes de afinaciones leves pero toneladas de actitud.

“Bueno como están los crápulas, lo primero de todo”. Gilsanz haría suyo el conocido (e hipersobado a estas alturas) chascarrillo de David Bisbal y no dudaría en afirmar que la suya era la banda más “auténtica” que pasaría por Piedras en todo el fin de semana. Chanzas al margen, lo cierto es que el trío supo conectar con una audiencia, en primeras filas, del todo receptiva a la solera de su añejo rock and roll.
Porque tienen buenos temas, “Empty People” , “Rockandrollah”, y nos evocan a un tiempo pasado, que no perdido, trayendo de vuelta al presente un abanico sonoro que algunos bien creían olvidado. No quiso olvidarse Gilsanz de dar las gracias a la organización del evento. Y es que “entre Covid y ayuntamientos fascistas está la cosa jodida”. No del todo mientras tengamos a bandas como ésta, podríamos añadir.

Para el cierre tocó reencontrarse con la buena gente de Mad Rovers. Pierde la cuenta uno de las veces que ha cubierto shows suyos para Heavy Metal Brigade en sus distintas encarnaciones. Y da igual porque siempre cumplen. Faltaban minutos para la una cuando suena la introducción y enlazan con “Full Time Slave”, que sirvió para quitarnos el sopor que siempre produce el obligado cambio de enseres sobre las tablas.
Y si bien Miguel Vallinas al micro no estuvo tan redondo como otras noches en la estupenda “Today”, lo cierto es que la sangre no llegaría al río. El sonido acompañaba y el público parecía más que receptivo a su amplia propuesta. No faltó “Superhero” poco a poco convertida en todo un clásico para ellos, ni la más reciente “Secret’s Garden”, con el infalible solo de saxo de Chema Menéndez y un juego de luces que supo arropar con elegancia a uno de los grandes cortes del “Times Of Revelation”.

Con “Watching You” regresarían de nuevo al debut para que luego le llegara el turno a “I Will Be There”, que el batería José Mora aprovecharía para dedicar a este humilde medio. Sin embargo hay que decir que el agradecimiento es también nuestro por el calor que siempre nos brindan desde el escenario. Un calor que ejemplifica y de qué forma “Fallin’ Down”, con Carlos Suárez haciendo más suyo que nunca el intrincado solo que Pablo García (Warcry) dibujara para la versión de estudio.
Quedarían para el cierre “Evil Ways” y “Wild Road”, seguidas del más que presumible parón de cara a centrarse en un nuevo álbum de estudio que ardemos en deseos de escuchar.

Podemos decir que se dio bien la primera jornada del Asturias Suena. Tres propuestas muy diferentes que, a su manera, supieron complementarse sobre el escenario del Parque de la Libertad. Con una respetable afluencia de público, dada la fecha tan complicada, y nuevas muescas en nuestros revólveres.
Texto: David Naves
Fotos: José Ángel Muñiz