
Pues ya tenemos de vuelta a la gente de Death & Legacy. La banda, que ya pasara por estas páginas con su tercer trabajo “Inf3rno”, vuelve ahora con un “D4rk Prophecies” para el que han contado con las colaboraciones de Björn “Speed” Strid (Soilwork), Tom S. Englund (Evergrey, Redemption), Jessie Williams (Ankor) y Rosalía Sairem (Therion). Recordemos que el combo lo forman los guitarras Manu y Jesús, el bajista Hugo Rodríguez, el batería Carlos y la vocalista Hynphernia. Esta cuarta obra del quinteto radicado en Zamora fue pre producida por Manuel Acilu en los V3 Studios (Madrid) y finalmente grabada, mezclada y masterizada por Manuel Ramil en los estudios Tercera Planta de A Coruña. Con arte de Gustavo Sazes (Almah, Angelus Apatrida, Arch Enemy, Bloodhunter, Firewind…) ha visto la luz a través del sello valenciano Art Gates Records.
Sin una introducción que distraiga o anticipe un clímax que después nunca se materializa, “Dammed” ataca desde un primer momento con toda la carga melódica de los zamoranos dispuesta en muy primer término. Por ahí me agrada la forma en que transige hacia posiciones más ariscas toda vez irrumpen dos voces: la femenina de Hynphernia, la masculina de Bjorn “Speed”, fundidas en un primer corte donde destacan ese buen solo de guitarra durante el puente y la mayor carga épica que se asienta en el epílogo. Una primera eentrega hábil y más que funcional a la hora de introducir tanto el tono como el rango de influencias que la banda desarrolla en este nuevo trabajo.
“The Unnamed Shadow”, esta vez con Tom Englund a bordo, pone de relieve a los Death & Legacy más trotones, lo que en cierta forma ayuda a situarles más cerca del melodeath más casual. Buen contraste el que se produce entre ambos registros. Englund está fantástico, con ese inconfundible tono melancólico que siempre arrastra su registro. Si bien a ratos la base rítmica no empasta del todo con el resto de líneas, tampoco puedo decir que me resulte un error catastrófico. Entre los buenos riffs y la gravedad bien entendida que desarrollan, al final el corte termina por funcionar dentro de esa rabia más firme y acentuada.
Para nada anticipa el calmado pero oscuro prólogo de “Beyond The Veil” la tormenta que Death & Legacy desatan a continuación, flirteando sin problemas con un black sinfónico en el que el hosco registro de Hynphernia pone la guinda a la encarnación más espectacular y también agresiva del combo radicado en Zamora. Un reposado interludio recuperará aquél piano del prólogo para más tarde dar paso a otro estupendo solo de guitarra. Carlos recubre de blast beats cada rincón mientras la dupla Jesús y Manu acude a riffs tan sencillos como efectivos. Corte más que interesante por la forma en que tensa, sin romper, el amplio abanico de géneros e influencias que manejan.
“The Fallen” reconduce hacia un metal más casual. Su riff, de hecho, fácilmente podrían haberlo firmado unos Judas Priest de comienzos del presente siglo. Sea como fuere, todo posible parecido muere toda vez la leonesa Hynphernia introduce su roto registro. De nuevo mucho doble bombo, amén de buenas melodías adornando cada estribillo. Una mayor presencia del bajo de Hugo Rodríguez vendrá a ejercer de pegamento en el que resulta uno de los cortes mejor equilibrados de este nuevo trabajo. Llamativo por el nervio controlado que introducen pero también por sus arreglos de corte medio oriental. Llamativa, eficaz.
Jessie Williams introduce “Eternal”. En primer término una balada apenas revestida por una tímida línea de piano, que termina por redirigir hacia medio tiempo, tal vez algo recargado, pero en el que el contraste entre los dos registros me funciona y me agrada. Su gama de riffs puede no resultar del todo llamativa pero da igual porque lo importante, ese trazo ascendente, tan clásico, resulta tan bien ejecutado que no queda otra que rendirse.
“The Dark Side Of Me” resulta en una brevísima andanada de metal encendido y descarnado, acorde en gran medida con el rasgado registro de una Hynphernia más colérica que nunca. Poco más de minuto y medio apenas atravesado por una pequeña isla de mayor calado melódico en su corazón mismo. Si pestañeas te lo pierdes que decía aquél.
“The Enigma Of The Sands” es apenas una introducción de aires egipcios que ejerce de cinemático anticipo a una “The Crawling Chaos” donde encontramos a Rosalía Sairem. Corte que amén del contraste que de nuevo se produce entre ambas voces llama la atención por ese avanzar más pesado del que Death & Legacy echan mano. Confluye con esos arreglos de corte oriental en un tema diverso y bien construido, que alterna esa mayor pesadez con breves arranques más briosos, casi lindantes con el power metal más acomodado.
Dos cortes bien diferenciados aguardan su turno en esta parte final del álbum. El primero de ellos es este “Dying Life, Dying Lie” de arranque comedido, casi brumoso. Conduce hacia un metal que reproduce primero la vertiente más pesada de la banda para después acomodar un metal de fuerte poso melódico, contrastado como siempre por la grave voz de Hynphernia. Buenos riffs aquí, diversos y bien medidos. Un corte que por construcción quizá no me resulte sobresaliente pero capaz de llegar a término cumpliendo en buena medida sus propósitos.
Y el segundo “An Ocean Of Sorrow”, instrumental de inicio tan tranquilo como elegante gracias en gran parte a esa atmósfera tan liviana de la que se reviste. En buena medida es el recipiente de un largo y bien calibrado solo de guitarra. Sin alardes innecesarios ni florituras ególatras. Pero también un corte bien armado, ese crescendo tan clásico, que viene a ejercer de distinguido broche final al cuarto de los castellanoleoneses.
La primera impresión que me causó el disco en una primera escucha fue la de lo mucho que la banda ha crecido desde el anterior “Inf3rno”. Death & Legacy ganan además en solidez, amplifican registros y conceden poco lugar a la duda. No encuentro errores de bulto. Quizá sí una duración algo escasa en estos tiempos de trabajos cada vez más elefantiásicos. Pero más allá de eso, un conjunto de canciones en su mayoría bien construidas y por lo general mejor ejecutadas. Algún pequeño desequilibrio en cuanto a producción pero, a grandes rasgos un álbum hábil tanto a la hora de sonar contundente como de transitar por la calma más absoluta. Composiciones con gancho e invitados de auténtico lujo. Mi más sincera enhorabuena.
Texto: David Naves