
Tras el “Génesis” llega el “Éxodo”. Los murcianos Headon, que ya pasaran por estas páginas con su tercer álbum, vuelven ahora con una cuarta obra con la intención de reafirmarse como una de las fuerzas más frescas e interesantes de nuestro heavy metal. La banda, formada por Ube Marid y Juanjo “Jota” Ortuño en guitarras, Sergio Nathan al bajo, Carly Pajarón en baterías y Andrés Martínez a la voz, regresa acompañada de buenos amigos como Isra Ramos o Jessie Williams para trazar una decena de temas grabados por el Heleven Higinio Ruiz en el H11 Sounds Studio y posteriormente mezclados y masterizados por el Juggernaut y Obsidious Javi Perera. De nuevo y como viene siendo habitual en el quinteto murciano, Enrique Teruel ha corrido con el artwork de un disco que ha visto la luz a través de On Fire Records.
“Éxodo” responde a la ya clásica y a menudo funcional introducción en clave electrónica que sirve a la vez para imbuir del tono del álbum y conducir hasta “Libérate”. Alentadora en cuanto a unas líricas con las que, por otro lado, no he terminado de congeniar. Por trazo un corte clásico, sobrado de gancho y en el que Andrés Martínez parece más cómodo que nunca:
“Máscara” muestra a unos Headon más agrios, más graves. A ratos puede que algo sobreproducidos pero firmes de nuevo en lo que a ejecución se refiere. En cuanto a líricas, no he podido evitar acordarme de aquella “Barcos De Cristal” de Saratoga. Distintas en forma pero muy similares en fondo. El quinteto aprovecha aquí para implementar algo más de músculo. De manera muy marcada en unas estrofas a las que después contrapondrán un estribillo grandilocuente y algo pomposo.
“Constantine”, con Isra Ramos como voz invitada habrá de entregarnos a los Headon más sinfónicos para otro de esos cortes que vienen a echar manos de una carga arreglística que, a ratos, atropella a la faceta más puramente metálica de la banda. En todo caso es un medio tiempo elegante, bien trazado, donde las voces de Ramos y Martínez difícilmente podrían tener mejor engarce. Apasionada y muy funcional.
“Canto De Sirena” refracta con su predecesora para entregar ahora a la banda en unas claves mucho más agrias. Jessie Williams y Martínez desdoblan sus registros cara a construir el corte más intenso, diverso y llamativo en cuanto a líneas vocales de todo “Éxodo”. Pero además es un corte con buenos riffs y una base rítmica poderosa y bien empastada. De construcción hábil, que transforma la mayor gravedad de su arranque con la fuerte carga atmosférica del epílogo.
Precisamente de carga atmosférica va sobrada una “Volver” que de pronto nos introduce en tonalidades más pop. Y no pasa nada porque funciona. De trazo clásico, como no podía ser de otra manera, con una sentidísima interpretación por parte de Martínez y los justos, pero calibradísimos acentos melódicos. También uno de los mejores solos de todo el álbum. Los murcianos parecen haber echado el resto aquí, si bien no dudo el corte se le pueda atragantar a más de uno.
Se suceden las escuchas y “Ahora”, un trasunto entre Headon y tonos que bien podían recordar a los Sôber más recientes, bordea la elección como corte más insípido de todo “Éxodo”. Al menos para quien escribe. Pero un puente central reposado y tranquilo, de voces filtradas y aires casi oníricos, y el paso más arrastrado, casi suplicante, del epílogo, terminan por salvarla de la quema.
“Perdido” se inunda de un pronunciado groove para un corte de aires más europeos, de estrofas bien armadas, riffs retorcidos y ambientes que rozan, sin tocar, el metal alternativo de más nuevo cuño. Hay algo aquí también de aquél poso casi onírico de “Ahora”, con la que parece rimar a ratos. Y contra ella, los Headon más sinfónicos y grandilocuentes. Con Martínez en tonos altísimos y una producción que no dejará ni un solo hueco por rellenar. Una más que hábil batidora de géneros, me gusta.
“Grita”, con Javier Perera a bordo, viene a contraponerse a toda esa diversidad a fuerza de entregar a los Headon más graves, musculosos y ariscos. Zambullidos de lleno en el metalcore más funcional, con su habitual carga arreglística ahora en un segundo plano y un ejército de tics contribuyendo, en cierto modo, a una cierta predictibilidad del conjunto. Más interesante más por la forma en que amplía el rango influencial de “Éxodo” que por sí misma.
Headon parecen más cómodos a través de la final “Asphyxia II”. De inicio tranquilo, reposado y cuidado, cuyos tonos leves van dando pie a una mayor carga sinfónica que, si bien a estas alturas no sorprende, tampoco puedo decir que esté mal elegida o implementada. Los murcianos cierran su particular “Éxodo” retornando a una senda más cercana al mental mientras discurren por un epílogo más poderoso y recargado, con una más que interesante línea de batería por parte de Pajarón y, curiosamente, uno de los riffs más enérgicos de todo el largo. Un gran cierre si me preguntan.
Como viene siendo habitual en ellos, un álbum donde cabe casi de todo. Quizá eche en falta un corte que me enganche en la manera en que lo hizo aquella sencilla pero tremendamente eficaz “Sigo En Pie” de su anterior trabajo. Pero “Éxodo” tiene razones más que sobradas para convencer a los suyos. Del metal más convencional a bordear el pop, el metalcore y finalmente ese cierre profusamente sinfónico y poderoso, estos diez temas vuelven a contraponer a Headon a propuestas más rectas, homogéneas y por qué no decirlo, aburridas, que nos asolan. En el debe, la forma en que a ratos acusa cierta sobreproducción, algún corte algo distraído y una faceta solista menos presente de lo que uno hubiese deseado. Con eso y con todo un trabajo notable y más que digno.
Texto: David Naves