Tras arrasar Santiago la noche anterior, llegaban Angelus Apatrida a tierras asturianas dispuestos a defender como se merece “Aftermath”, su flamante nuevo álbum de estudio del que ya diéramos buena cuenta por aquí hace escasas fechas. Registrando una gran entrada, algo que viene siendo habitual en sus últimas venidas al Principado y acompañados de dos pujantes bandas locales: los metalcore Sydius y los extremos Burnt To Death. Nuestra presencia era por tanto poco menos que obligada.

Puede que no fuera mucho el público congregado frente al escenario de la Sala Acapulco cuando Sydius irrumpen en escena prestos a presentar “Aporía”, Ep de reciente edición (del que podéis leer una rigurosa reseña aquí) si bien no es menos cierto que no fueron pocas las camisetas del quinteto que se dejaron ver el sábado.
Clavando el arranque del Ep en cuestión, pareció desde un primer momento que dispondríamos de los Sydius más potentes y rocosos. Desde luego un par de puntos por encima que en mi anterior encuentro con ellos, algo que habla y no precisamente mal del curro en el local que se deben de haber pegado desde entonces. Y sí, puede que no sean la banda más activa de la región. Tampoco el escenario de la sala da para mucho juego. Pero tienen en Edgar a un vocalista ciertamente comprometido. A ratos volcánico. Te lo podrías cruzar en la calle y jamás adivinar que lidera una de las formaciones más firmes del actual metalcore astur.

Pero volviendo al set, tampoco quisieron olvidarse de aquél “Directo Al Subsuelo” de 2019 del que extrajeron una “Autodestrucción” tras la cual llegarían los debidos agradecimientos por parte de Edgar. Y es que no alcanzamos a imaginar lo que supone para una banda como esta el abrir un evento como el del sábado, con tantas caras nuevas viéndote por primera vez. Presentaron el tema que da nombre al Ep con el propio voceras alentando a “pegarnos un poco” mientras guardaba en sus manos una camiseta que acabaría por regalar a la audiencia. Detallazo. Con la propia “Directo Al Subsuelo” parecieron conectar al fin con una buena masa de gente, al tiempo que “Ilusión Del Ser” dejaba el primer gran solo de guitarra de la noche. Acertarían finalmente al irse con “Némesis”, que en sus tonos más melancólicos encaja como un guante a modo de cierre. En clara y evidente línea ascendente, prometemos no perderles de vista.
El death / black de Burnt To Death vino a suponer poco menos que un giro de trescientos sesenta grados a la jornada. El trío que lidera Solarfall en guitarra y voces y que completan Zesatti en baterías y Kotard en bajo y coros salió dispuesto a poner patas arriba a la sufrida Acapulco al tiempo que presentaban su reciente Ep “Doomed By Reality” (reseña aquí) para regocijo del público más extremo.

Y lo cierto es que, gustos al margen, el trío arrasó de lo lindo. Primero por la propia idiosincrasia del metal que practican, que ya desde la inicial “Dust” apenas deja lugar al descanso. Segundo porque enlazaron temas como si no costase trabajo. Pero sobre todo porque gozaron de un sonido a la altura de las circunstancias. Esto honra si cabe a Angelus Apatrida con respecto a otras bandas grandes de aquí y de fuera, que dejan a teloneros de todo pelaje, permítanme la expresión, poco menos que con el culo al aire.
Ya digo que no fue el caso y Burnt To Death sonaron tan compactos como se esperaba mientras derrochaban intensidad a raudales. Y buenos temas. “Just A Carcass” y aunque pueda ser cosa del subconsciente, lo cierto es que destapa una faceta lindante con el death más cerril. Todo mientras Kotard levanta alguna que otra solitaria ovación en primeras filas por su buen hacer a las cuatro cuerdas. Uno de esos músicos tan serios en apariencia como seguros en su desempeño.

Son varias ya las veces que les hemos visto (la anterior de hecho sobre el mismo escenario, acompañando en aquella ocasión a Legacy of Brutality) y parecen estar en un momento más que dulce, que se traduce en Solarfall dibujando frenéticos y casi maniáticos solos de guitarra mientras Zesatti desata tormentas de blast beats sobre su sufrida batería.
Presentaron algún tema nuevo “Against You” y cerraron con “Germinating The Seed Of Doubt”, donde quien más, quien menos, echó a faltar la voz de Alicia de unos Barbarian Prophecies que, casualidades de la vida, tocaban esa misma noche en la ciudad. Queda pendiente para una próxima vez el disponer del sagrado don de la ubicuidad.

Sea como fuere lo cierto es que su agria propuesta engarzó con el público, al menos en las primeras filas donde nos encontrábamos nosotros, y a buen seguro se fueron, “Deepest Sea Of Nightmares” mediante, habiéndose ganado más de un correligionario para su causa. Que para la escasa media hora de la que dispusieron no está pero que nada mal.
Aún tenemos vívida la imagen de Guillermo Izquierdo, guitarra y voz de Angelus Apatrida, anunciando a viva voz la cita del sábado desde el escenario del Karma Fest, en Pola de Laviana. Entonces nos parecía una cita todavía lejana y sin embargo aquí están ya el otoño y sus rigores. Los albaceteños venían con su nuevo disco, el recién estrenado “Aftermath” como mayor reclamo y el público, asturiano y de fuera (¡Tenerife incluso!) desde luego que supo responder a su llamada.

Y el ciclón manchego, claro, respondió como viene siendo habitual. Sin más aditamento que un telón de fondo con el logo de la banda sobre negro y un pequeño foco led para los tres apátridas al frente: el mencionado Guillermo, su hermano José al bajo y el ex-Eye Cluster David G. Álvarez, además del batería Víctor Valera en retaguardia.
Suena Limp Bizkit a todo volumen en la Acapulco, después una pequeña intro y pese a que se tratase del tour en defensa de “Aftermath”, sorprende que el arranque se le otorgue a “Bleed The Crown” del anterior “Angelus Apatrida”. Como en ellos viene siendo habitual, el sonido fue poco menos que perfecto. Tanto en mezcla como en potencia y por supuesto en nitidez. Porque es así y no de otra forma como se cimentan bandas tan grandes como esta.

Ni siquiera un pequeño percance de David con su pedalera hizo por descabalgar el buen ritmo de su descarga. Siempre en la sombra, nunca del todo reconocido y desde luego tan necesario el trabajo de los técnicos. En este arranque funcionó “Snob”, con Guillermo y José logrando que no echáramos de menos a Jamey Jasta. Y no es que la audiencia estuviese fría, mentiría si dijera que fue el caso, pero qué duda cabe que es “Indoctrinate” la que alcanza una mayor conexión entre banda y gente en este, por otro lado, fulgurante comienzo de set. Aún a pesar de los inconvenientes.
“Cabaret De La Guillotine” sigue teniendo un peso específico en el set (“One Of Us”) pero, al menos por parte de quien escribe, había muchas ganas de escuchar un corte tan diferente en ellos como es “To Whom It May Concern”, que Guillermo introduce pidiendo al técnico de luces un “entorno más intimo”. No era para menos. Sorprenden estos Angelus en formato extendido y no me duelen prendas en admitir que la disfruté de lo lindo.

Introdujo además la parte final del set y realmente se notó. No hay más que ver los distintos pogos y bailes que propician “We Stand Alone” o “Violent Dawn”. O la invasión de escenario en “Vomitive”. Acapulco era ya una fiesta por todo lo alto, algo que sin embargo no fue óbice para que la banda siguiera rayando a su buen nivel habitual.
Incluso cuando a Guillermo se le desprende la palanca de su preciosa Jackson blanca, que de nuevo uno de sus técnicos repara in situ y sin interrupciones. David baja al foso en “Vomitive” y el propio frontman advierte de que “solo tienen uno”. Circle pits, bailes, pogos y lo dicho, mucha fiesta. Para el cierre y tras “Give ‘Em War”, quedan dos cortes que será difícil se descuelguen de sus cierres: “Sharpen The Guillotine” y “You Are Next”, donde de la nada se materializó un Nefta Vázquez (Blast Open, Dumange, Escuela de Odio…), que teloneara a los manchegos con sus Sound Of Silence la noche anterior, presto como siempre a otro de sus ya clásicos stage diving. Broche final de una noche triunfal para el cuarteto. En tierras asturianas ya van unas cuantas y sin embargo muchos ya están esperando por la siguiente. Algunos incluso saldrán fuera a buscarla. No nos cabe la menor duda.

Pudiera parecer que nos repetimos con los comentaros elogiosos pero realmente volvió a ser otra gran noche de metal en tierras gijonesas. Tres propuestas bien diferenciadas, dos jóvenes bandas locales luchando por labrarse su propio destino y unos Angelus Apatrida recogiendo los frutos del trabajo duro y el esfuerzo de todos estos años. No hay más que ver cómo estaba de repleta la sala al encenderse las luces. Una banda que, insistimos, había pasado por aquí no hace ni cuatro meses. Como diría un clásico: algo tendrá el agua cuando la bendicen.
Por nuestra parte nada más. Agradecer al personal de Acapulco y a la organización del evento todas las facilidades dispuestas para la realización de esta crónica y como ya es costumbre mandar saludos a Sara Suárez, Lago (Piratas de Libertalia), Jorge López Novales, Txen Yang, hermanos Veloz (Brutalfly), Nefta Vázquez y Gin Barbería (Absalem), Marco, Miguel, Erundina, Pedro Pravia y todos los que mi atolondrada cabeza no acierta ahora a recordar. Nos vemos en el siguiente.
Texto: David Naves
Fotos: José Ángel Muñiz