Parada en Bilbao para desbloquear un nuevo chigre. En esta ocasión tocaba poner rumbo a Euskadi y comprobar de primera mano las evoluciones de Volbeat en la Sala Cubec!. El primer concierto de las 3 fechas en nuestros escenarios de la gira “Greatest Of All Tours” congregó una buena legión de incondicionales del combo danés que llegaba al Bilbao Exhibition Centre acompañado por los británicos Bush y la formación femenina Witch Fever.

Que la velada tuviera lugar a las 7 de la tarde de un martes marcó la apenas media hora que Witch Fever dispuso sobre el escenario. El cuarteto de Manchester se enfrentó a una audiencia escasa y no muy por la labor a pesar de su desempeño. Quizás su propuesta sonora, un punk oscuro y enérgico, una marcada actitud rebelde, clásica en el movimiento feminista riot grrrl quizás no casaba con un cabeza de cartel en las antípodas de su estilo. Aún así ofrecieron un buen show, compromiso con el genocidio gazatí incluido, con Amy (voz) y Alex (bajo) como puntos focales de la formación. Presentaron novedades como «Dead To Me!» o «The Garden» que formarán parte de «Fevereaten«, su nuevo trabajo discográfico a la venta el 31 de octubre.

Ágil cambio de enseres en el escenario y turno para Bush. Como no podía ser de otra manera, puntualidad británica para arrancar su tiempo tras disparar por PA uno de sus propios hits «Glycerine«. Su frontman Gavin Rossdale aparece en escena para dar el pistoletazo de salida al set con una «Everything Zen» que colmó a tenor de las reacciones todas las expectativas de la más que nutrida representación de incondicionales que en ese momento daban un aspecto más que saludable al Cubec!.

Sesenta minutos de su característica mezcolanza de energía grunge y evolución moderna que dio pie a viajar a la nostalgia de «Machinehead«, composición incluida en su aclamado debut «Sixteen Stone» de 1994, por la savia nueva de «I Beat Loneliness«, tema estrenado el pasado mes de septiembre y rendir homenaje a The Beatles con una personal revisión del clásico «Come Together«. Reseñar el espectacular trabajo de Nik Hughes a la batería, inhumana demostración de pegada y técnica la que desarrolló el también Youngblood Hawke en el BEC o el paseo entre el público de Rossdale. Un concierto muy disfrutable pero que al igual que nuestro anterior cruce de caminos en el Rock Imperium del 2022, con la sensación de sospechosa perfección.

Llegaba el turno para la formación liderada por Michael Poulsen. La presentación de “God Of Angels Trust”, nueva obra de estudio (reseña) que marca una evolución en su personal estilo, tanto en el aspecto lírico y compositivo a través de una interpretación menos encorsetada que algunos han calificado como un regreso a sus orígenes. Cae el telón, decorado para la ocasión con la silueta de los 4 componentes actuales de la formación, es decir, los fundadores Poulsen y Jon Larsen a la batería, el bajista Kaspar Boye Larsen y la última incorporación, Flemming C. Lund a la guitarra. Y el inicio no puede conectar mejor con sus incondicionales. Apuesta ganadora arrancar con el triunvirato formado por «The Devil’s Bleeding Crown«, «Lola Montez» y «Sad Man’s Tongue«, con guiño incluido a Johnny Cash, influencia e inspiración confesa de Poulsen.

Si bien el escenario daba juego a la formación a interactuar con el público gracias a los distintos pies de micro situados estratégicamente por el plató. Estos cubrían laterales, fondos y tres delante como punta de lanza, su puesta en escena podría denominarse austera. Apenas un telón de fondo y bajo su paraguas media docena de dosificadores de humo. Apuesta por lo orgánico, ofrecer gran sonido al menos desde mi situación, buena selección del repertorio y actitud, sonrisas, interacción continua y entrega absoluta a favor del espectador.

No sería hasta el cuarto tema «Demonic Depression» en que entraría en acción el nuevo disco. Bien recibida la novedad, así como la impronunciable «In the Barn of the Goat Giving Birth to Satan’s Spawn in a Dying World of Doom« y «By A Monster’s Hand» que junto a «Time Will Heal» ya en el tramo final del show serían toda la representación de «God Of Angels Trust» en la Cubec!. Un primer tercio de concierto que dejó patente su querencia por sonidos que nos retrotraen al rockabilly pero siempre desde un prisma claramente metalero. Así lo dejan patente los atuendos de Poulsen y Lund, pertrechados con camisetas de Candlemass y Coroner respectivamente. Mucha clase la que atesoran nuestros protagonistas.

El momento más emotivo de la noche fue sin duda la interpretación de «For Evigt«, una canción que taladra el corazón de todo aquel que ha perdido a alguien importante en su vida y que en esta ocasión Poulsen dedicó a su familia. La noche seguía su curso con el inexorable camino al colofón. «Still Counting«, «A Warrior’s Call» y un escueto reprise de «Pool Of Booze, Booze, Booza» sellan un show más que satisfactorio de los daneses pero con una importante sensación de brevedad en el ambiente. Quizás la ausencia de bises y esa trasnochada liturgia de abandonar el escenario para regresar instantes después hubiera paliado esa impronta de celeridad. Aún así demostraron por que son una de las bandas importantes de la escena internacional y su candidatura a recoger con solvencia el testigo de dinosaurios que cada día están más cerca de la irremediable extinción.

Solo me queda agradecer al resto de la tripulación la compañía, risas y confidencias. Hicieron que el viaje y caer de los kilómetros dejaran el poso necesario para repetir muy pronto una nueva travesía a buen puerto. Que los vientos os sean siempre propicios, nos vemos en la siguiente.
Texto: José Ángel Muñiz
Fotos: Carmen González