





























El disco debut de Delalma verá la luz en formato doble vinilo y digipack en una edición denominada «Lázaro«. Preventa disponible a través del siguiente enlace a la web El Tridente:
https://eltridente.es/104-grupos?q=Marca-Delalma

La edición digipack contiene las 12 canciones del disco unidas en un solo track y estarán acompañadas por la voz del propio Lázaro, encarnado en Ramón Lage, narrando su agonía y frustración en cada entradas del diario que sirvió para explicar el significado que contiene cada canción. La edición en vinilo que es una demanda de sus seguidores a través de mensajes en redes sociales como en las charlas tras cada concierto incluirá un CD con la edición «Lázaro”. A continuación enumeramos los conciertos confirmados hasta el momento por la formación:
SÁBADO 12 Agosto – Villena (Alicante) – Leyendas Del Rock
VIERNES 25 Agosto – Ripollet (Barcelona) – Ripollet Rock Festival
SÁBADO 2 Septiembre – A Coruña – Flores Rock Festival
SÁBADO 9 Septiembre – Villagordo (Jaén) – La Púa Rock Festival
SÁBADO 28 Octubre – Zafra (Badajoz)- Zafra Rock Festival
SÁBADO 11 Noviembre – Madrid – The Bassement Club
SÁBADO 13 Enero 2024 – Gijón – Sala Acapulco
Los hard rockeros suecos Bullet regresan a nuestros escenarios en el mes de noviembre con una extensa gira que tendrá colofón en Asturias como cabezas de cartel del 13ª aniversario de Diario de un Metalhead.

Miércoles 8 noviembre – Espai Zowie (Barcelona)
Jueves 9 noviembre – Sala Utopía (Zaragoza)
Viernes 10 noviembre – Urban Rock Concept (Vitoria-Gasteiz)
Domingo 12 noviembre – Sala Mardigras (A Coruña)
Martes 14 noviembre – Sala Porta Caeli (Valladolid)
Miércoles 15 noviembre – Groove Estudios (Portugalete)
Jueves 16 noviembre – Sala Silikona (Madrid)
Viernes 17 noviembre – Sala Riff (Granada)
Sábado 18 noviembre – Sala Gong (Oviedo)
El tour estará basado en sus grandes éxitos más alguna sorpresa en forma de temas nuevos que formarán parte de su próxima obra de estudio. Muy pronto más información sobre la venta de entradas, horarios y bandas invitadas.









Con la fecha grabada a fuego, 22 de julio de 2023, emprendimos camino al BEC de la localidad bilbaína de Barakaldo para acudir a una nueva llamada de las huestes de “Eddie The Head”. Un Eddie que invadió la población vasca en forma de miles de camisetas con todos los múltiples diseños retratados del personaje más icónico dentro del heavy metal, exceptuando, como siempre algún despistado o repunante, que dieron la nota de color y discordante en las calles adyacentes al recinto, que rebosaban festividad local, mezclada por una marea de seguidores de la «doncella de hierro«, preparada para disfrutar de la última cita estatal de la gira «The Future Past Tour«.

Tanta festividad nos hizo perdernos la actuación de The Raven Age, que cuenta en sus filas con el hijo del propio Steve Harris, el cual ya nos tiene acostumbrados a dar una de cal y otra de arena escogiendo teloneros. Ya dentro de un abarrotado BEC, sufriendo un calor infernal, impropio de semejante instalación, con puntualidad inglesa, 20:55, comenzó el ya mítico “Doctor, Doctor” de UFO, encendiendo el recinto, seguido del también mítico tema de Vangelis y banda sonora de la película «BladeRunner«, para dar el pistoletazo de salida con la espectacular “Caught Somewhere In Time”. No sé si por la nostalgia del repertorio, las ganas de ver esta gira, pero más de uno y de dos, incluido un servidor, se le llenaban los ojos de lágrimas ante semejante momento. No fue menos emotivo “Stranger In A Stranger Land”, con la primera aparición de Eddie, haciéndonos viajar en el tiempo y disfrutar de dos temas poco habituales en los conciertos de los Maiden aún siendo imprescindibles dentro de su discografía.

Saludos correspondientes de Mr. Dickinson y momento “Senjutsu” con una muy coreada “The Writing On The Wall”, la dinámica “Days Of Future Past” y la no menos coreada “The Time Machine”, donde pudimos disfrutar de una ejecución sobresaliente, destacando el papel protagonista de Adrian Smith, sin desmerecer la labor de Dave Murray y un siempre exultante Janick Gers. Llega el momento de una de las sorpresas del setlist de esta gira, “The Prisoner”, la cual disfrutamos, pero todavía no acabo de comprender su inclusión y más, dejando fuera un temazo como “Deja Vu”. Cosas del señor Harris.
Breve discurso de Bruce y presentación del nuevo tema, “Death Of The Celts” con un fantástico paisaje de fondo en la pantalla trasera gigante y no menos fantásticas las partes instrumentales, que sirvieron a su vez de reposo para un Dickinson pletórico, el cual, volvería a encender a las masas con “Can I Play With Madness”, donde todos nos dejamos la garganta, al igual con “Heaven Can Wait”. Sonó atronador tanto en el estribillo como con ese “oh,oh,ooooh…” que no pudo ser más épico con el intenso duelo de disparos entre Eddie y Bruce, dejando uno de los momentos más memorables de la noche.

Y si, llegó el momento, 37 años sin ser tocada en directo, pero la espera mereció la pena, “Alexander The Great”. Descomunal, sublime, perfecta, todos los adjetivos que se quieran poner al que es uno de los mejores temas de la historia de Iron Maiden. Sin descanso ni tiempo de saborear lo vivido, “Fear Of The Dark” nos volvía a exprimir las gargantas con otro de esos temas que son imprescindibles. Esta canción es carne de directo, pese a quien le pese, a pesar de tener detractores (tiene que haber de todo), es innegable el tirón que tiene en directo, una apuesta a caballo ganador en toda regla, así quedo reflejado en un BEC totalmente entregado. Se acerca el fin de la noche, y otro indispensable, la homónima, único tema de la época Di’Anno al que se añadió un Eddie samurai batallando con un bromista Janick Gers. Breve descanso y vuelta al escenario para encarrilar el final del show con “Hell On Earth” cuya intro ha sido muy criticada por su duración, pero que sus melodías hacen que sea uno de los mejores cortes del “Senjutsu” y otra de las triunfadoras de la noche.

Traca final con “The Trooper” donde ya lo dimos todo junto a un Bruce desatado desde la pasarela y como colofón, viaje en el tiempo con el «delorean» con un celebradísimo “Wasted Years” que ponía un apoteósico final cerrando el círculo “Somewhere In Time”. Casi dos horas de actuación, donde cada uno individualmente se le quedan grabados distintos momentos, melodías de guitarra, la voz de Bruce, la entrega de Harris, el carisma de Nicko McBrain quedando el último, regalando sus baquetas y muñequeras. Muchos son los momentos que nos regala la legendaria banda inglesa encima del escenario, entremezclando presente y pasado, cuidando el mínimo detalle visual, por algo su sombra es tan alargada y nos hace abandonar el infernal recinto del BEC con la satisfacción de ver un grupo, que pese a su edad, sigue dejando bien alto el pabellón del heavy metal. Por muchos años más, UP THE IRONS!!!
Ya estamos esperando la siguiente…
Texto: José Miguel «LAGO«
Fotos: Lago / Iron Maiden

Rock progresivo con trasfondo literario el que hoy nos proponen los andaluces Sweet Hole. En el álbum encontramos a Francisco Roldán (voces, pandereta, teclados, piano), Javier Martínez (batería), Miguel Durán (guitarra, sintetizador), Charlie Durán (bajo), Antonio Rubio (guitarra rítmica y española) y David Alejo (teclas, flauta travesera y piano) junto con la colaboración de ni más ni menos que Tim Bowness (No-Man). La novela de Philip K. Dick “Ubik” inspira y da nombre a un álbum producido por la propia banda, y grabado, mezclado y masterizado por Jacobo Fernández en Sputnik Records. Con arte de Alejandra Lupión, ha visto la luz a través de The Fish Factory.
Sintes de Miguel Durán para dar la bienvenida a la remansada “Moon” y desplegar ese aire a lo Genesis o Marillion que anticipaba la nota de prensa. Que, dicho sea de paso, también me habrá de recordar al tristemente fallecido compositor Angelo Badalamenti. Sea como fuere, me agrada esta primera composición y la naturalidad, quizá también la parsimonia, con que desarrolla y entrelaza sus buenas estrofas. Hay detalles técnicos relucientes por comedidos. Nada ególatras o redundantes. Quizá la producción peque de cierta ligereza cuando la banda acomete un puente central más enérgico, tampoco al punto de deslucir el resultado global de un estupendo primer corte.
“Ubik Beer” es el primero de los tres pequeños interludios que atraviesan el nuevo disco de los sevillanos y que, en la voz de Tim Bowness, habrá de conducirnos hasta una “Secret Hideout” de inicio más oscuro, también más desnudo, que seguramente por una sencilla asociación de ideas y personajes, me lleva a pensar en los primeros discos de Steven Wilson en solitario. “Grace For Drowning” especialmente. Buenos contrapuntos los que la banda superpone aquí y que conducen a uno de los estribillos más cuidados, también más agudos, de todo “Ubik”. Todo el corte está atravesado de un aire más melancólico y tristón pero que la banda resuelve sin alardes ni aspavientos. El solo del puente y la desnudez que plantean aquí parece llevarle la contra a propuestas más impostadas que han acudido a estas líneas en tiempos recientes. Es un solo grácil, de nuevo nada forzado o antinatural, bien ligado al tono imperante. Extenso para el oído poco acostumbrado pero, creo yo, de calidad y gusto innegables.
Con la guitarra española de Antonio Rubio arranca una “Carbon Copy Of The Future”, que no me atrapa en la forma en que lo hacen otros cortes dentro del álbum, si bien sigue siendo ésta una composición mimada con todo detalle. En ella encuentro buenos cambios de ritmo, una estupenda, divertida incluso, línea de bajo y una no menos atractiva melodía vocal.
David Alejo a la flauta travesera introduce esta “Uncertainty”. Instrumental de arranque pausado, tranquilo y remansado, roto más adelante en pos de un crescendo tan poco original como bien tejido. Desarrollos técnicos, de nuevo, desprovistos de todo alarde. Con la naturalidad por bandera, de nuevo nada acentuados ni ególatras. Por ponerle un pero, ese fade out final, pero en líneas generales me funciona.
“Ubik Breath” con su repentina carga electrónica vendrá a introducir el corte más extenso del álbum, una “Am I Alive?” de inicio nuevamente liviano, que no desnudo. Muchas capas en este primer tercio aún con la tranquilidad que despliega, con Roldán desplegando ahora una línea vocal algo temblorosa que le sienta como un guante a este transcurrir introspectivo que quebrará de pronto para devolvernos a los Sweet Hole menos contemplativos. Ese giro, bien es cierto, no resultará tan natural como otros que se pueden hallar a lo largo y ancho de este “Ubik”. Detalle que de todas formas no empantana otro corte interesante y atractivo, de buenos desarrollos técnicos y poseedor de un más que interesante manejo de las texturas. Su largo epílogo, más grave y rocoso, contrasta con toda la composición, en lo técnico y también lo tonal, llevando a la banda a sonar algo más contemporánea.
“Inertial”, al menos de primeras, resulta mucho más prosaica. Y no es que al riff del comienzo le falten galones. Al contrario. Es ese aire más a lo Deep Purple el que vendrá a alimentar cierta disociación con el disco al que pertenece. Y no pasa nada porque Sweet Hole entregan por contra el que fácilmente sea el corte con más enganche de todos. Dicho de otro modo, el que creo más podría agradar a los lectores habituales de este medio. Con un par de indisimulados guiños a King Crimson durante su tronco central y ese epílogo más enérgico, a buen seguro la oferta más vibrante de todo “Ubik”.
“Red Light” vendrá en cierto modo a reconducir hacia territorios más concordantes con los grandes tropos del disco. Si bien no exenta de picante, estribillos mediante, lo cierto es que sus marcados cambios de ritmo y el tono general de la composición vienen a amalgamar la serie de ideas y sensaciones por las cuales aquellos primeros cortes del álbum funcionaban tan bien. La perfecta conjugación de su tranquilo puente central es fácilmente uno de mis momentos favoritos de este nuevo trabajo. Atmosférico a un tiempo y melancólico al otro, de trazo inmaculado y gusto innegable. Antecede, además, a un magnífico solo de guitarra durante el epílogo. De mis favoritas. Cierran con la breve narración “I Am Ubik”.
Un álbum la mar de apañado. Bien es verdad que de poca o ninguna rima con el metal, pequeños guiños en “Am I Alive?” al margen, pero de calidad innegable. En la composición, cuidada hasta el más mínimo detalle, y también en ejecución. Nunca impostada, siempre funcionando a favor de las canciones y nunca al revés. Bien producido en líneas generales y donde, si acaso, se le puede achacar cierta falta de riesgo a la hora de desplegar un ideario progresivo mil y una veces transitado. Sea como fuere y teniendo bien en cuenta el disco de género que es, una adición más que interesante para cualquier buen fan del progresivo que se precie.
Texto: David Naves
Turno para GloryHammer, Haken y Helloween.












No parecía mal plan el de pasar la jornada de reflexión acudiendo al Kuivi PopUp para disfrutar una vez más de los chicos de Drunken Buddha. Y de camino hemos de decir que no las teníamos todas con nosotros. La venida de Iron Maiden a tierras vascas provocó un éxodo de un público que nos hizo temer lo peor en cuanto a la audiencia que la banda asturiana podría convocar en una cita como esta. Y lo cierto es que nada más lejos. Un recinto bastante concurrido para lo esperado y una banda que respondió como acostumbra.

Que es decir, hard rock y diversión a partes iguales. Tras la habitual intro “March To Dementia”, la banda arrancaba pasadas quince de las nueve con “Sea Of Madness”, con todos los cilindros en funcionamiento y disfrutando ya desde el inicio con un sonido tan nítido como potente. Porque una noche más gran labor de Isaac Prieto a los controles.
Ni a la banda ni al público congregado frente a ella le importó lo desapacible de la jornada ni esas nubes que anunciaban una lluvia que finalmente no haría acto de presencia. Peor para ella. “Devil’s Breath”, con un Michael Arthur Long pletórico y decidido a dejarse la piel y parte del vestuario. “Purple Skin” rebajaría el tremendo ímpetu con el que había comenzado la noche. “Mejor que los Maiden” exclamaba alguien desde detrás nuestro.

Sea como fuere, “Can’t Hold Your Gaze” confirma que estamos ante una de las grandes bandas de rock de este país. Y si no es así, desmiéntemelo que decía el pánfilo aquél. No cansan nunca esos duelos entre Diego (guitarra) y Mario (teclas) por más que los hayamos visto ya unas cuantas veces en la gira del estupendo “II”. Un segundo álbum que pronto tendrá sucesor y del que nos dejarían pequeñas pinceladas a lo largo de la noche, capturadas ya para la posteridad por nuestras herramientas habituales.
Y es que pese a encontrarse en plena creación de lo que será su tercer trabajo, o quizá precisamente por ello, “Hang ‘Em High” suena más frenética y potente que nunca. Que ya es decir. Siento ya que me repito con esto pero tremenda base rítmica la que forman Fran al bajo y Kai en los parches. Claro que tras la adrenalina, la calma que produce su acostumbrada versión del “Mr. Big” de Free. Ya con la noche cayendo sobre nosotros y encarando una parte final del show que se prometía tan épica como siempre.

Por la banda pero también porque vimos a un público muy entregado, ya fueran habituales de la causa o meros curiosos, Drunken Buddha salieron qué duda cabe victoriosos en la noche del sábado. En especial con una “Monster” que destapa y de qué manera el rock más crudo que llevan dentro, y da con los huesos de Arthur Long sobre los barriles del Kuivi PopUp. Apenas una introducción de lo que vendría después.
“Dance Of The Serpent Queen” se ha convertido ya en toda una habitual en sus shows, al igual que esa rendición del “Walking In The Shadow Of The Blues” de Whitesnake. Show clásico de Drunken Buddha, rejuvenecido en este tramo final con un tema de su próximo álbum con pequeño solo de Fran al bajo. En rima con lo que habíamos visto la jornada del viernes con las huestes de Dr. Nekro, de los temas nuevos se deduce que la banda mira al frente sin temor a probar cosas nuevas. Síntoma inequívoco del momento dulce que atraviesan.

Michael Arthur Long se daría su habitual baño en champán durante una “Medicine Man” en la que recordaría la figura del Babylon Chat Igor Paskual. “Lady Stardust” y “Highway Star”, con pequeña participación de Jorge Moldavo y Diego dándose un baño de masas durante el solo, si de esta no le convencemos de pasarse al inalámbrico jamás lo haremos, pusieron la rúbrica a una de las mejores noches que les hemos visto. Y a día de hoy ya son unas cuantas.
Podrán empatar pero nunca pierden, por más tópica que sea la frase. Desde la clase que derrocha Mario tras las teclas hasta la pegada de su base rítmica y pasando por el carisma de Diego y Arthur Long, asistir a un concierto de Drunken Buddha es ahora mismo una de las experiencias más divertidas por las que uno puede pasar sin estar desnudo. Esperando ya repetir en el próximo Rock Nalón.

Mandar un abrazo grande a la familia Moldava, Álvaro Cocina (perdón por el empanamiento), Fernando Casas, Txeffy y Melissa, Isaac Prieto y a los propios Drunken Buddha. Nos vemos en el siguiente.
Texto: David Naves
Fotos: José Ángel Muñiz