Reseña: The Downspiral To Hell «The Canvas Of Confusion» (Necrotic Records 2021)

Cuarta obra de estudio para el dúo extremo zaragozano The Downspiral To Hell, o lo que es lo mismo, Antonio Miranda (sintetizadores, voz, programación) y Jose L. Miranda (bajo, guitarra, voz y programación). Mezclado y masterizado en los Cadillac Blood Studios por Andy C., el disco cuenta además con logo, artwork y layout de Mike Hrubovcak (Avulsed, Cenotaph, Sinister, Coffins, Grave…) y está en la calle desde el 16 de julio a través de Necrotic Records.

Rotten” tiene la solidez de un enorme bloque de granito. Y de resultas de ello, una composición harto sencilla y bastante obvia, teñida de dobles juegos vocales, uno hosco, el otro aún más, y donde se adivinan pocas o casi ninguna de las cartas que el disco pondrá sobre la mesa de aquí al final. Económica en riffs y sin embargo llamativa por ese aire marcial que la impulsa. En el álbum anidan un par de cortes por debajo de la barrera de los tres minutos. El primero de ellos es este “Decadence Yearning”, que profundiza y amplifica los riffs maquinales de su predecesora para entregar un corte de aire amenazante, batería machacona y una poco disimulada carga sinfónica. Y sin embargo, abierto y diverso en cuanto a gramática. Su buen trazo bien merecía algo más que esos rácanos 2:43.

Icon Of Brutality” le pega el primer gran viraje tonal al álbum. Siguen esos riffs pétreos, casi industriales, pero ahora puestos bajo unas curiosas líneas vocales y acompañados aquí y allá por una mayor carga melódica. El tipo de ambientación quizá suene un tanto gastada a estas alturas, naif incluso, pero lo cierto es que visto todo el tema en su conjunto no deja de resultar llamativo por composición. Mención especial a su elegante epílogo. “The Wandering Sailor”, corte más ambicioso al menos en cuanto a duración, dispone en primer término la cara más virguera del dúo maño y por ahí habrá a quien le entusiasme y también a quien le exaspere este mar de hazañas técnicas. Virará bruscamente camino de su tronco central, donde emergerá una calma hasta ahora inédita en el álbum, que ante todo resuena natural y nada forzada, y que sirve para dar pie a la cara más doom de estos The Downspiral To Hell, dominante durante el largo epílogo.

Angst”, otro de los cortes por debajo de la barrera de los tres minutos, es de nuevo una composición ágil, donde colisionan la cara más celérica del dúo con una más abigarrada en curiosa rima con el epílogo del corte precedente. Alguna buena melodía y una batería programada quasiinhumana. “An Absence Of Symmetry” serpentea entre el death melódico más veloz y el metal más técnico de unos Cynic bajo voces más propias del brutal death para conformar uno de los cortes más curiosos del álbum, llamativo por sus peculiaridades tonales pero también por una construcción ágil y unas interpretaciones más que dignas.

Devouring Obscurity” tiene algo de los últimos Celtic Frost / los primeros Triptykon en su prólogo, si bien a continuación se moverá en parámetros para nada cercanos a la magna obra de Tom Gabriel Fischer. Es otro corte curioso, de bruscos cambios de ritmo, de riffs a veces un tanto manidos, pero de construcción dinámica e interesante, donde creo oír ecos a los discos del noruego Ihsahn en solitario. “Grief” amenaza con ser la composición más oscura del disco, amplificando el tono que ya portaba su predecesora. Y por momentos lo consigue en ese viraje casi dramático al funeral doom de unos Mournful Congregation, dotado igualmente de elegancia interpretativa como de extrañeza en lo que respecta al juego vocal. Finalmente extraña gracias a su curioso epílogo y desde luego nada obvia ni elemental.

Ramillete de canciones “basado e inspirado en algunas de las pinturas más extrañas, inquietantes y oscuras jamás creadas”, “The Canvas Of Confusion” ofrece finalmente una curiosa amalgama de géneros, un nivel técnico si bien nada espectacular sí que lo suficientemente eficaz y donde, eso sí, quizá eche en falta algo más de ambición en ciertos momentos e incluso también en lo que respecta a la duración misma del álbum. Pero con eso y con todo una obra dinámica y atractiva, que no es poco.

Texto: David Naves

Novedades Internacionales: Behemoth, Suffocation y Sodom

Behemoth presenta el primer anticipo de su próximo álbum «In Absentia Dei«.

Suffocation estrena nuevo adelanto de su próximo disco en directo.
Sodom estrena una versión inédita en directo de su clásico «Remember The Fallen«.

Studio Report: Unexpectance «Vortex»

Nuevo desplazamiento del equipo de Heavy Metal Brigade, esta vez a tierras llanerenses, con motivo de la escucha del nuevo disco de los prometedores e ilusionantes metaleros asturianos de Unexpectance. El recóndito y acogedor OVNI Estudio, sito en Bonielles, aguardaba la llegada de diversos medios, integrantes de la banda, allegados y el jefe con mando en plaza, o lo que es lo mismo, el Kirlo y ex-Darna Dani Sevillano.

Acomodados en la sala de operaciones del OVNI, pudimos al fin escuchar un disco que lleva en barbecho desde antes de que la pandemia del Covid-19 tergiversase nuestra cotidianidad para siempre y del que ya os adelantamos algunos detalles tiempo atrás. El primer punto a destacar de “Vortex”, que así es como se llama la criatura, es el hecho de que se trata de un disco conceptual, representado en esa esfera que adorna la portada, dividida en diez partes, como diez temas trae el álbum, cada uno con su identidad propia y del que antes de atravesar la puerta del OVNI ya conocíamos un primer adelanto que a su vez es el encargado de inaugurar el álbum.

Disco conceptual como digo, derivado del pensamiento aristotélico de Dante Alighieri, que a través de la división del infierno en nueve círculos (al que la banda ha añadido uno más de su propia cosecha) radiografía nuestra realidad con mano de hierro, trazando un viaje temático que arrancará en el limbo (“Guerra Interior”) y transitará por temas como la lujuria (“El Altar Del Olvido”), la gula (“Hipersomnia”), la avaricia (“La Ira De Los Justos”), la ira y la pereza (“Deus Ex Machina”), la herejía (“La Caída De Prometeo”), la violencia (“Neurapraxia”), el fraude y la corrupción política (“Déjà Vu”), la traición (“Última Palabra”) y finalmente la vanidad (“Pandemonium”).

El aspecto lírico, obra en su totalidad de Daniel Larriet a excepción hecha un último corte donde escribe Luis Barrientos, escrutan así nuestra realidad con mano de hierro, en concordancia con la crudeza que destilan unas canciones donde la banda ha amplificado la agresividad sin olvidarse de la melodía que ya exhibiera aquél “La Metástasis De La Desesperanza” con que abrieran fuego allá por 2016.

Así pues, los abusos sexuales en el seno de la iglesia católica, la sociedad de consumo, el capitalismo mas salvaje, la violencia de género, la forma en que los bulos recorren las redes y ayudan al auge del fascismo… nada escapa a la lupa de los asturianos. Pero es que queda igualmente espacio para plantar esa oda al pensamiento crítico que es “La Caída De Prometeo” o para tratar sobre el colapso de nuestras sociedades que ya se prevé para 2050.

Musicalmente “Vortex” resulta en gran medida una mirada fiel e íntegra a un género, siendo a su vez capaz de mostrar la permeabilidad suficiente como para adaptar ideas más o menos exógenas e implementarlas a su propuesta. Así el disco pasa de temas de patrones muy marcados, donde riffs y líneas de voz resultan muy reconocibles, a otros donde la banda es capaz de desatarse y lindar con el hardcore más enfebrecido. Siempre bajo la estupenda producción de Sevillano, que ha terminado por darle el merecido esplendor que estas canciones merecían. Que la banda merecía. Seré mucho más exhaustivo en este aspecto cuando pueda tener el disco ante mis orejas y diseccione uno por uno sus contenidos, pero ya os puedo adelantar que esta colección de canciones es física y completamente incapaz de aburrirte.

Texto: David Naves

Reseña: Entierro «El Camazotz» (Autoproducción 2021)

Nuevo Ep para estos metaleros de New Haven, tercero ya de su todavía corta trayectoria, y primero después de su largo homónimo de 2018. Ellos son Christopher Taylor Beaudette (bajo y voz), el ex-Fates Warning Victor Arduini y Chris Begnal (guitarras) y Dave Parmelee (batería). Los cuatro temas que componen “El Camazotz” más la versión de Judas Priest fueron mezclados por Dave Kaminsky en los Wormwood Studios de Mansfield (Connecticut) y masterizados por Nick Zampiello de New Alliance East Mastering. Finalmente el arte de Maxwell Aston adornó la portada.

The Penance” es un arranque de fiesta con un sonido de fortísimo arraigo stoner. Cumplidor en sus planteamientos, bien centrado en sus propósitos, repleto de buenos contrapuntos rítmicos y más que digno en su despliegue técnico. Coronado, además, por un estribillo bien estructurado y con gancho. Y a falta de un epílogo más fresco, bien está la serie de solos y guitarras dobladas que adornan su puente central. Buen comienzo.

The Tower” es en un primer momento más melódico, más maidenesco incluso, sensación a la que contribuye el muy identificable riff cabalgante que emerge en las estrofas que siguen al prólogo. No me engancha tanto como su predecesora aunque me parece igualmente digna en el terreno técnico y vuelve a enseñar un estribillo hábil y funcional.

The Past” enfanga un tanto el tono, que me recuerda vagamente a los primeros Grand Magus, para desarrollarse con interesantes detalles en el plano gramático y rozando la brillantez en el ejecutivo. El riff principal, ahora sí, de personalidad considerable, sustenta otra entrega sólida y reluciente. Mucho ojo al acelerón del epílogo.

Camazotz o Camazot es un personaje de la mitología maya, considerado como el dios murciélago o murciélago asesino” (wikipedia). Background maya, por tanto, para un corte directo, de aires incluso marciales, con Beaudette en las tesituras más graves de todo el Ep, lo que retroalimenta el carácter más agresivo de este corte en particular con respecto a sus compañeros de tracklist. Singular además gracias a una escritura más atrevida y que no obvia flirteos con el doom más leve en su tronco central. Estupenda.

Para el final queda una reinterpretación, cabe decir que bastante fiel al original, del “Call For The Priest” del legendario icono británico Judas Priest. Si bien, claro, el registro de Beaudette dista y no poco de los gorgoritos a que nos tiene acostumbrados cierto vocalista de Birmingham, la manera en que Arduini y Begnal hacen suyos los solos del original merece todos los parabienes que se nos puedan ocurrir.

Agradable. La orientación más tendente al stoner con que arrancaron su andadura pervive a día de hoy en Entierro más en sonido y afinación de guitarras que en una escritura y un tono que están ya mucho más apegados al metal más tradicional. El hecho de que versionen un tema tan iniciático del género como “Call For The Priest” no debe ser tomada a la ligera. Hay grandes interpretaciones aquí, en especial en lo tocante a la dupla guitarrera, pero también en una base rítmica si no sorprendente, sí sólida y muy bien empastada. Al final, un Ep interesante y curioso por su pervivencia entre dos mundos y otra banda a seguir bien de cerca.

Texto: David Naves

Necrológica: Andrea Meyer Haugen (1969 – 2021)

Andrea Meyer, música alemana también conocida como Nebelhexë, Hagalaz Runedance o Andrea Nebel fallecía el pasado día 13 de octubre en un trágico suceso ocurrido en Kongsberg (Noruega) cuando un hombre armado con un arco asesinaba a cuatro mujeres y un hombre, dejando también varios heridos. La policía parece confirmar el origen en la radicalización islamista del agresor.

Ex esposa de Samoth (EmperorZyklon) es recordada por su paso como corista y artista invitada en los álbumes «The Principle of Evil Made Flesh» de Cradle of Filth y «Nemesis Divina» de Satyricon además de una extensa trayectoria en solitario con sus diversos proyectos. Otras facetas que abarcó en su carrera profesional fueron la de guionista para varias películas satíricas y de terror, así como autora de varios libros sobre la mitología germana y la espiritualidad. Descanse en paz.

XXIV Concurso de Rock Ciudad de Oviedo “Alejandro Blanco Espina”: Bandas Invitadas

El XXIV Concurso de Rock Ciudad de Oviedo “Alejandro Blanco Espina” que se celebrará en la Fábrica de Armas de la Vega durante los días 5, 6, 7, 12, 13 y 14 de noviembre desvela sus bandas invitadas.

El regreso a nuestros escenarios de Obús y Tierra Santa, la presentación del nuevo disco de los gallegos Neo capitaneados por Alberto Cereijo, la recuperación del concierto aplazado por la pandemia de los Tahures Zurdos de Aurora Beltrán además de La Frontera, Ariel Rot y Brea, ganadores de la última edición del concurso, serán los anfitriones de los 15 finalistas de esta nueva entrega.

Convocado por la Concejalía de Festejos del Ayuntamiento de Oviedo, podrá participar cualquier grupo o solista establecido en el Principado de Asturias, hayan o no editado disco y siempre que en la actualidad no tengan contrato discográfico en vigor. Con fecha límite el próximo sábado 23 de octubre, las bases para participar, así como la ficha de inscripción se pueden descargar en el siguiente enlace (link). 

La escena musical asturiana rinde homenaje a Roces

El pasado 10 de agosto nos dejaba de forma repentina José González Roces, figura indispensable junto a su cámara fotográfica dentro de la escena musical asturiana. Innumerables conciertos en las últimas décadas fueron inmortalizados a través de su objetivo, sin duda uno de los peores sucesos acaecidos en este último año para la música en Asturias. Durante su largo camino cosechaba grandes amistades en este mundillo nuestro, que ahora rinden un necesario y sentido homenaje a su figura. La cita será el próximo sábado 23 de octubre en el patio cubierto del Colegio Público Eulalia Álvarez de La Felguera.

Como reza el cartel, más de 20 bandas y de 80 músicos en 6 horas de música, ese día no hay estilos, solamente un objetivo común mostrar el respeto, admiración y nostalgia por la figura de José González Roces, el fotógrafo de la música asturiana.

Reseña: Last Days Of Eden «Butterflies» (El Puerto Records 2021)

Ya está en nuestras manos “Butterflies”, la nueva obra de los sinfónicos asturianos Last Days Of Eden. Recordemos que la banda la conforman Leo Duarte (batería), Javi González (bajo), Sara Ember (violín), Andrea Joglar (flautas y gaitas), Dani G. (composición, guitarra y voz) y Lady Ani (voz). El disco, todo queda en casa, se grabó mezcló y masterizó en los Dynamita Studios del propio vocalista, si bien contó con grabaciones adicionales en Zardonic Studio, Synonym Of Sound Studio y Vocalbase Studio. Las fotos de Nat Emede adornan el libreto y el arte de Daniel Alonso hace lo propio con la portada. Todo para conformar una obra que tiene prevista su salida al mercado través de El Puerto Records para el 15 de octubre.

Hay una introducción, “Cast The Spell”, que ya es noticia en un disco de la banda, pensada de cara al directo y que aquí conduce hacia una “Abracadabra” que ya me dejara un buen sabor de boca en primeras escuchas y que me sigue pareciendo, aún en su sencillez, el tema casi perfecto para inaugurar un álbum como este. Gancho, buen nivel ejecutivo y una Lady Ani que sigue creciendo como vocalista a cada disco. “The Garden”, que anticipó al álbum allá por las primeras fechas de septiembre, funciona bien como vehículo para un tono más parsimonioso, adornado por una una gramática tan clásica como bellamente arreglada, con esas clásicas estrofas desnudas como contrapunto a estribillos poderosos, que resultan finalmente tan elementales como eficaces. El epílogo en clave grandilocuente, la guinda ideal.

Silence”, otro de los adelantos, sin tampoco reinventar la rueda, ni falta que le hace, resulta en uno de mis cortes favoritos de todo “Butterflies”. Lujosamente ornamentado, trazado con mimo, acomodo de un buen solo de guitarra de Dani y redondeado con el que es, a juicio de este modesto juntaletras, uno de los mejores estribillos que la banda haya parido en toda su carrera. Engancha, tiene un background interesante y funciona. Vaya si funciona.

Sin aburrirme, ni mucho menos, es cierto que “Mirror, Mirror” no me altera los biorritmos con la misma intensidad. Y aún así aprecio los buenos coros que implementa, esa construcción ágil y diversa repleta de buenos crescendos, la buena línea vocal de Lady Ani y, en especial, el duelo de solos durante su puente central.

Moments” es la pequeña introducción a piano que nos llevará hacia una “The Secret” que tiene el honor de ser el tercer previo al álbum en forma de videoclip (y que ya tuvimos el privilegio de visionar durante la visita a sus estudios). Corte ampuloso y grandilocuente, casi cinemático, de producción a la par poderosa y cristalina, al punto que resulta increíble pensar que algo así está facturado a la vuelta de la esquina de no haberlo visto y oído uno de primerísima mano. Lady Ani deslumbra con sus tonos altos durante estrofas, pero también Andrea Joglar con unas impecables líneas de flauta, por no hablar de la forma en que Dani G. remata el puente central con un medido solo de guitarra. Estupenda.

La balada “Crown Of Thorns”, con Julia Martínez al cello y su distintivo doble juego vocal, calma tanta algarabía y, desde su sencillez, termina funcionando más que dignamente como contrapunto a tanta pompa y boato. Esa calma maximiza el impacto que producirá una “To Hell & Back”que resultará en uno de los cortes más exógenos, a la par que enérgicos, de todo “Butterflies”. Gracias en parte a la colaboración del Serenity Georg Neuhauser, pero también al uso de ciertos riffs que no llegarían a desentonar en un disco de metal industrial. Tan llamativa como diferencial.

Entramos en la decena con la instrumental “Traxel Mör”, que recorrerá territorios mucho más reconocibles, dejando por el camino interpretaciones más que dignas de la pareja formada por Andrea Joglar y Sara Ember. “Save The World” traerá otro de los grandes estribillos del disco en un himno a la conservación de este maltrecho planeta nuestro, donde Lady Ani vuelve a atreverse con un gran despliegue vocal pero donde, por momentos, su trazo resulta un tanto predecible y el fondo llega a parecer y/o resultar más importante que la forma.

El prólogo de “Abandon” trae de vuelta la faceta más abiertamente cinemática de los asturianos, que habrá de dar paso a uno de los cortes mejor construidos de todo “Butterflies”. Distintivo por su tono más melancólico, temática obliga, y aunque si bien pienso que el solo de guitarra de su parte final merecía algo más de desarrollo, lo cierto es que el equilibrio que muestra en el uso de sus arreglos y la forma en que fijan y dan esplendor me resultan ampliamente satisfactorios. Y claro, como contraste a ese tono más apagado, la fiesta de gaitas (Joglar está magnífica aquí) de una “The Journey” con todos los ingredientes cara a convertirse en toda una celebración sobre las tablas. El cierre es para la sensacional “Fallen Angels”. Bella en su prólogo liviano y desnudo, que no hará sino contrastar con la desmesura que irrumpirá más adelante. Una desmesura coherente con la lista de buenos amigos que colaboran aquí. El final a lo grande que una obra de estas características desde luego merecía.

Escuchar el disco al vuelo en el propio estudio en el que vio la luz y oírlo después en casa, lo quieras o no, son experiencias diametralmente distintas. Detalles que pasas por alto en una primera pasada afloran en la tranquilidad del hogar, para bien o para mal, lo cual puede desembocar en una cierta pérdida de encanto. No es el caso. El sonido pulcro, casi cristalino a veces, que ofrecen las canciones, brilla siempre y cuando no sea uno tan patán como para escucharlo en unos auriculares del todo a 1 €. Pero el álbum sale ganador, sobre todo, porque tiene canciones. Buenas canciones. Sin salirse de su habitual metal sinfónico de marcado acento folk, es capaz de pergeñar todo un viaje tonal que va desde el intimismo a la fiesta más desbocada en una travesía que, a término, no parece ni mucho menos rozar casi la hora de duración. Algo tienen estas canciones que consiguen ir a más con el paso de las escuchas y anidar en tu subconsciente, al contrario de no pocos trabajos del género que he tenido a bien, o a mal, escuchar durante los últimos años. Y eso tiene más que ver con la buena labor llevada a cabo en cuanto a composición pero también con la forma en que esas composiciones están llevadas a término y no tanto con el sonido logrado en el estudio (aunque también). Sea como fuere, mi más modesta y sincera enhorabuena.

Texto: David Naves