Nueva parada en tierras avilesinas, esta vez para ver a los alternativos Nicotine Bubblegum y dar un pasito más hacia eso que llaman “nueva normalidad”. El cuarteto avilesino, o lo que es lo mismo: Pablo Fernández al bajo, Kevin Ubero en batería, Noé Grigera a la guitarra y coros y Luismi Rose al micro, no quiso olvidarse del recientemente fallecido José González Roces y por boca del propio Rose dedicaron el concierto a su memoria. A nadie se le escapa que todo homenaje a su figura se antoja merecido y necesario y cuando tantas y tantas voces le están reivindicando por algo será.
Pero vamos a lo que nos ocupa, que no es otra cosa que un directo sencillo, llevado por las circunstancias imperantes aún, y en el que a pesar de que el público pudo ya al fin disfrutarlo de pie, lejos del incordio de las sillas de jardín o los palés, y donde la banda aprovechó tanto para recordar temas de su Ep homónimo de 2018 como “Space Eyes” o “Red Ghoul” como para estrenar nuevas obras de cara a un disco de estudio que debería ver la luz ya en 2022.
Son composiciones ágiles y mestizas, a medio camino entre el grunge, el rock alternativo y el metal, donde tan pronto escuchas un riff cercano a Crowbar como una melodía propia de Alice In Chains y en el que la banda se contagió quizá un tanto de la frialdad de un público que sigue con el chip pandémico pese al hecho de haber dejado atrás la dichosa silla.
El set-list, armado de forma inteligente, procedió a dejarnos los cortes más tranquilos al comienzo y, previo cambio en las afinaciones, los más enérgicos de cara al final. Alrededor de una hora de directo, por tanto, de una banda con muy buena pinta. De fuerte personalidad y dueña de un tipo de sonido que pocos o casi ningún grupo produce ahora mismo en Asturias. En perspectiva ese próximo larga duración que confirme, o no, las buenas sensaciones del sábado. Llegado el momento os lo contaremos aquí, en Heavy Metal Brigade.
Nacidos en la ciudad de Atenas como The Ivory Tower allá por el lejano año 1992, los griegos alcanzarían a editar un debut homónimo en 2006 para ya en 2012 proceder a operar bajo su actual denominación, con la cual han editado ya tres discos de estudio. La formación, inamovible desde el cambio de nombre, opera gracias a Dee Theodorou (voz), Costas Koulis (batería), Niki Danos (bajo) y la dupla George Papantonis y Greg Bakos (guitarras), a quienes se sumó en 2019 Makis Vandoros (teclado).
El álbum cuenta con las colaboraciones de Ophelia Baudelaire, Nancy Mos, Gregory Koilakos y Anastasia Papadopoulou (coros), Mary Tirou (voz), Dimitris Fakos (guitarra acústica), Alexandros Roumeliotis (piano), Grigoris Valtinos, Paul Logue, Stiver Graunne y George Papantonis (narraciones) y Giorgos Konstantakelos (teclado). Yiannis Petroyiannis se encargó de producirlo, grabarlo, mezclarlo y masterizarlo en iCave Studio y The Matrix Studios con la ayuda de Dee Theodorou como ingeniero. El arte de Panagiotis “Hammer” Sfiris adorna la portada de un disco que el sello italiano del Piamonte RockshotsRecords puso en circulación el pasado 21 de mayo.
“Besetting Sins”, que anticipó al disco allá por el mes de febrero, es un primer paso que flirtea entre el power más épico y el progresivo más leve, en especial durante estrofas, para después entregar un bien medido estribillo. Vira de forma casi dramática en su puente central para abrazar cadencias propias de unos Savatage del “Hall Of The Mountain King” y empeñarse en ofrecernos la cara más técnica del ahora sexteto heleno. Buen arranque, un tanto lastrado eso sí por una producción que otorga demasiado protagonismo a la voz de Theodorou, empañando aunque solo en parte el resultado final.
Tenemos la narración de Paul Logue (Eden’s Curse, James Labrie) y la acústica de Dimitris Fakos para una brevísima “Acedia” que en la calma más reposada nos conducirá hasta la canción que ha dado nombre al disco, esta “Crimson Wreath” que arranca igualmente tranquila para después introducirse en un crescendo tan clásico como bien resulto. Buenas melodías del antiguo miembro de The Ivory Tower Giorgos Konstantakelos al piano para un largo primer tercio muy cuidado y elegante. En su buen tronco central y especialmente en su término adquirirá mayor fuerza, aprovechando para revelar unas melodías y solos de guitarra que me llevan a pensar en unos Iron Maiden de este siglo. Estupendo tema título.
Menos luminosa, “Immortal No” porta un riff que bien podría aparecer en un disco de los Accept más recientes. Resulta terriblemente sencilla en términos gramáticos, acomodada en un power metal clásico, casi académico, donde la voz de Theodorou engarza casi tan bien como las gemas del infinito en el guantelete de marras.
Alexandros Roumeliotis colabora al piano en una “All Shall Fade” que sirve de reposado aperitivo a otro de los adelantos del álbum, este “All Blood Red” donde emerge de nuevo un riff pétreo, bien calculado, bajo el elemento diferenciador del registro filtrado de Theodorou. Métricas sencillas en su poco determinante primer tercio y mayor interés, al menos en mi caso, toda vez alcanza su tronco central y regresa la cara más técnica de los atenienses.
“The Voice Inside Me”, con narración de Stiver Graunne, nos conducirá hacia una “S.T. Forsaken“ que porta en su arranque uno de mis riffs favoritos del álbum, que se entregará más adelante a otro de corte más cabalgante y predecible. Y no pasa nada porque Theodorou brilla sobremanera al micro aquí. Hay algo de los Edguy más pretéritos en estas melodías y un mayor despliegue técnico toda vez alcanzamos su exhibicionista tronco central. “Ashes To Dust” recordará por tono a aquella “Besetting Sins” que abría el disco, en especial por la labor de Vandoros, al tiempo que se acompañará de una estupenda labor de su dúo guitarrero en lo melódico. La narración de Grigoris Valtinos vendrá en un tronco central dominado por la calma y el sosiego, guitarras acústicas mediante, que desembocará en un final esquemático y algo previsible.
“A Poem I Couldn’t Rhyme” es quizá uno de los cortes más planos este tercer trabajo de los griegos, salvado en gran medida por las estupendas melodías que incorpora. Corte sencillísimo que si tiene alguna utilidad es la de introducirnos en las tres entregas de “An Opus Of Loss And Sorrow”.
“Pedestal I: Past Forever Last” es el arranque, que flirtea entre la balada y el medio tiempo dejando de nuevo por el camino alguna que otra melodía de aires maidenescos para no obstante, ofrecer buenos recursos en lo gramático. Mejor trabajada y diseñada de lo que aparenta en una primera escucha distraída. Atención al final.
“The Isle Of Shadows”, que se irá hasta los nueve minutos, parte desde un metal sencillo, casi diría amable, que bordea peligrosamente a bandas como Freedom Call o Axxis sin complejo alguno. Aún ofrecerá un estupendo solo de guitarra previo a introducirse en un tronco central donde irrumpirán los coros de Baudelaire, Mos, Koilakos y Papadopoulou. El remate con la acústica de Fakos termina por confeccionar uno de los cortes más exógenos, por tono, de todo “Crimson Wreath”.
“Agony’s Last” cerrará esta opus recuperando parte del vigor previo, enfrentando el tono más amable de “The Isle Of Shadows” con un mayor peso tanto en la afinación guitarras como en el registro de Theodorou. Es, además, un corte bien armado, de gramáticas clásicas pero dinámico, bien rematado en unos estribillos coloristas de los que habitan tu cabeza durante días. El estupendo y calmo puente central y la buena gramática exhibida a continuación, el broche ideal.
“Fortress Of Sadness” cierra el disco yéndose más allá de los diez minutos de otra buena construcción de metal a medio camino entre la escuela alemana y el progresismo de los Queensrÿche más elegantes. Estupendamente resuelto, casi resulta en un compendio de buena parte de las ideas que pueblan el disco. Siempre agradable y sin excesos en lo técnico, sin gramáticas en exceso difusas y de una elegancia, por momentos, de gran brillantez. Magnífico final.
Más de hora y cuarto de música la que han tenido a bien entregar los chicos de Illusory en este 2021 donde, por fin, parece que empieza a vislumbrarse algún destello de luz al final del maldito túnel del Covid-19. Sin excesos en sus alternancias tonales ni tampoco exhibiciones técnicas pasadas de rosca, en estos setenta y siete minutos de metal algo acomodado y a veces incluso amable, encontramos una buena gama de influencias. Iron Maiden quizá sea la más clara, evidente incluso en cuanto al tratamiento de ciertas melodías, pero también algo de Iced Earth en ciertas ambientaciones o de Queensrÿche en alguna gramática. Disco dignísimo en definitiva, quizá no tanto como para acaparar best ofs a final de año pero sí lo suficiente como para ocupar la estantería de los fans del metal más cuidado y elegante.
La organización del Metal Paradise, que se celebrará en Fuengirola (Málaga) los días 28 y 29 de agosto, desvela el reparto de bandas durante el festival.
Sábado 28 De Agosto KREATOR JINJER CRISIX SAUROM LÈPOKA Domingo 29 De Agosto ELUVEITIE TARJA DESTRUCTION THE OCEAN SIDDHARTA
Finalmente habrá entradas de día al precio de 39 € + gastos, que se pondrán a la venta el 16 de agosto a partir de las 16 horas a través de la propia web del festival y la plataforma Wegow.
Los maestros progresivos Dream Theater estrenan «The Alien» como primer sencillo de adelanto de su próximo lanzamiento “A View From The Top Of The World“, el que será su 15º álbum de estudio.
El tema forma parte de las 7 nuevas canciones para un total de 70 minutos del álbum que verá la luz el 22 de octubre a través de InsideOut Music. Producido por John Petrucci, la mezcla y masterización han corrido a cargo de Andy Sneap.
Pocos días después de su 63 cumpleaños Bruce Dickinson (Iron Maiden) vuelve a ser actualidad tras dar positivo en covid-19. La noticia llega tras el anuncio a principios de esta semana de la cancelacón varias de sus conferencias después de que un «contacto directo» diera positivo por el virus.
El propio Dickinson ha comentado para la revista Rolling Stone:
«Pensé, ‘Oh, bueno, mierda. Estuve estornudando un poco. Durante un par de días, me sentí un poco mareado, algo así como la gripe. Tengo 63 años, no tengo ninguna duda de que si no me hubiera puesto la vacuna, podría estar en serios problemas». Cuando se le preguntó sobre la adopción de vacunas, no llegó a decir que los fanáticos deberían vacunarse para poder asistir a los conciertos, pero instó a la gente a ir y recibir pinchazos. «Es una elección personal. Personalmente, creo que la gente está muy mal aconsejada si no va lo más rápido posible, no por las razones de ir a conciertos, sino por su propia salud».
Nueva parada en el Kuivi PopUp, esta vez para contemplar a dos de las bandas más en forma del panorama asturiano, los stoner Green Desert Water y los más psicodélicos Acid Mess.
Arrancó la jornada bajo un sol de justicia con ese feeling y elegancia tan particulares de los Water que, inmersos aún en la presentación de su último álbum de estudio “Solar Plexus”, viven inmersos ya en la preparación de su futura obra de estudio. De esta avanzaron dos temas con un marcado acento doom, más pesados y oscuros de lo que nos tenían acostumbrados.
No faltó el recuerdo por parte de Dani Bárcena, batería de la banda, al recientemente fallecido José González Roces. Fotógrafo trotamundos y figura a la que la escena asturiana ha rendido merecido tributo estos días. También el nutrido público que se congregó en el Kuivi la tarde del miércoles en forma de atronadora ovación.
Pero la vida sigue y el rock ‘n’ roll con ella. Acid Mess aparecieron por la capital asturiana en formato reducido en comparación con aquella cita en Auditorio de Avilés, que derivó en una encarnación mucho más visceral del cuarteto, que guiñó el ojo al pasado en un arranque mucho más potente de lo que nos tenían acostumbrados. Tanto, que la caja de la batería fue incapaz de llegar entera al final de la jornada.
Hubo tiempo también, claro para seguir dando salida a temas del estupendo “Sangre De Otros Mundos”. De entre ellos una fenomenal “Hechicera”. Concierto, pues, algo diferente a lo esperado, con algún que otro fallo de sonido (además del mencionado con la batería) pero que los ovetenses solventaron con tablas y oficio. Es verdad que en el paso de sexteto a cuarteto se pierden detalles y sonoridades, pero no es problema cuando tienes buenos músicos y aún mejores canciones. Y los Mess van sobrados de ambas.
De nuevo buena afluencia de público en el Kuivi, la gente del rock tiene ganas y más tratándose de eventos gratuitos como este. Otro gallo nos cantará a la hora de cuadrar cuentas cuando lleguen el frío y los conciertos en salas y bares. Una cosa es segura: os lo contaremos aquí, en Heavy Metal Brigade.
Cuarta entrega para los cartageneros Scarecrow Avenue, tercer larga duración tras arrancar su periplo con “Mi Origen«, proseguir con “Medusa” y el Ep “Multiverso”. Ellos son Álvaro Verdú (batería), Dani Cegarra (bajo), Oskar Kampillo (voz), JavierMartínez (guitarra) y Guiye Gods (guitarra, grabación). “Ártico”, que así se llama su nueva obra, cuenta con mezcla y masterización de Facundo Novo en los Novoestudios de Valencia.
Sin pompa ni alarde alguno, “Lux” nos adentra en la peculiar idiosincrasia del disco con cadencias tranquilas, grandes dosis de melodía y resultones dibujos de guitarra. Y aunque avance un tanto a tirones, resulta finalmente interesante por ese baile tonal que alberga. También por la construcción del poderoso estribillo. Un corte, en cierta medida, a la contra del habitual arranque vitaminado y directo, bien construido y beneficiado de la mayor diversidad que exhibe su casi laberíntico epílogo. Gran arranque. El prólogo de “Soma” se armará sobre un groove mucho más pronunciado que dará pie a una línea vocal que alternará entre registros, lo que contribuye en gran medida a otorgarle un tono aún más contemporáneo si cabe. Igualmente trabajada desde el plano gramático, quizá no tanto como su predecesora pero sí lo suficiente como para mantener vivo el interés.
“Titán” representará un paso más allá en cuanto a melodía. Un corte de esos que pareciera estar construido con el directo como principio y fin, pero algo falto bien de pegada, bien de un sonido más equilibrado, en su por otra parte agradable primer tercio. Caminará hacia su puente central ennegreciendo el registro vocal y aportando más detalles tanto desde el plano técnico como el compositivo, resultando en suma una composición un tato bicéfala pero muy funcional.
La pequeña “Horizonte” jugueteará a la alternancia entre sinfonía y electrónica para servir de anticipo al tema que da nombre al disco, una “Ártico” que si bien ofrecerá detalles de interés, principalmente durante otro intrincado puente central, cierto es que resultará en conjunto no tan brillante como muchas de las entregas que la rodean. Irreprochable en lo técnico, al final carga con quizá demasiados tics de los singles adelanto. Que lo fue hace ya un tiempo:
“MK Ultra”, sin relación con el popular tema de Muse, será la oferta más ambiciosa en términos temporales de todo el disco. En principio una trabajada amalgama de riffs y melodías donde revoloteará el influjo de los madrileños Hamlet, terminará por teñirse de aspereza conforme camina hacia un tronco central que, a término, resultará en uno de los más periféricos de todo “Ártico”. Culminará finalmente en un epílogo de bella factura. De mis favoritas. “Tundra” pondrá la nota de color al disco, necesaria ya estas alturas del tracklist y que oxigena el corazón mismo del álbum con su tono más apagado, su cadencia tranquila y su clásico y funcional trazo en crescendo.
“Dragón”, que con la colaboración del Ktulu Willy lo tenía todo para convertirse en uno de los cortes principales del álbum, al final palidece frente a muchas de sus compañeras por una escritura plana en exceso, predecible por momentos, y que si bien está dispuesta para entregar la cara más briosa de la banda, creo no alcanza a carburar todo lo bien que cabría esperar. Y no será porque el buen despliegue técnico del puente no ponga de su parte, pero lo cierto es que no he llegado a conectar con esta octava canción del disco.
La pequeña pseudoinstrumental “Ley Natural”, donde oiremos la voz del inmortal Constantino Romero narrar el poema “Any System” del no menos eterno Leonard Cohen, pondrá otra de las notas de color del disco, mientras que “Agenda 2030” arrimará a Scarecrow Avenue a terrenos industriales, cargadísimos de groove y bajo una línea vocal que tiende (sin lindar) al rap metal. Curiosísima por tono, atrevida por construcción y atractiva por resultado.
“Siglo XXI” hibrida sin complejo alguno la cara más pop de la banda con la más visceral, dando como resultado un corte que bien merecía algo más que esos poco menos de tres minutos que marca en el reproductor. Queda para el final y a modo de bonus track una “Miedo 2.0” con el ya ex-Avalanch Isra Ramos colaborando al micro, y que no es sino una puesta al día de un corte que ya apareciera en su demo “Mi Origen” de 2015.
Más que en la colisión entre géneros, el disco anida conciencudamente en una intersección entre tonos de lo más atractiva. A veces de unas canciones a otras, otras en el propio corazón de sus composiciones, residiendo precisamente en esa agilidad compositiva la gran baza de “Ártico”. Que dista de ser un disco perfecto pero ofrece algo más de cincuenta minutos de trazo sugerente y técnica notable. Que quizá no tenga una producción brillante pero tampoco una que empañe las composiciones. Un trabajo en definitiva que debería hacer las delicias de los seguidores del metal más contemporáneo en la lengua de Cervantes.
A punto de comenzar gira por los Estados Unidos Megadeth confirma el regreso del bajista James Lomenzo a la banda tras la controvertida salida de Dave Ellefson.
El tour bautizado como «The Metal Tour Of The Year» protagonizado por Megadeth, Lamb Of God, Trivium y Hatebreed arrancará el próximo 20 de agosto en Austin (Texas) y constará de 27 fechas por los Estados Unidos y Canada. lomenzo ya form’o parte de Megadeth entre los años 2006 al 2010 grabando los álbumes «United Abominations» y «Endgame«. Curiosamente fue reemplazado por David Ellefson. En el currúculum de Lomenzo figura su paso por White Lion, la banda de Ozzy Osbourne, Black Label Society y en los últimos años al lado del icónico John Fogerty.
Los gaditanos Guadaña presentan la portada y el listado temas que formarán parte de «Erytheia» el que será su cuarto LP.
Retar Al Abismo Guerreros De La Tempestad Sangre De Mi Sangre Nueva Generación Erytheia Cuenta Atrás Resurgir Una Aventura Más La Casa De Los Espejos
La portada obra de Fernando Nanderas, autor también del nuevo logo de la banda, muestra la batalla entre Hércules y Gerión ocurrida en la isla de Erytheia durante el décimo trabajo del mítico semidiós. El título hace referencia a la pequeña isla al norte del canal Bahía-Caleta, en cuyo solar hoy se encuentra la Torre Tavira y que en su momento fue lugar de asiento del Cádiz fenicio-púnico. Los de Puerto Real aprovechan además para dar la bienvenida oficial a la banda a Fran «Chesky» Tineo como nuevo bajista.