Blues & Decker estrenan videoclip para «Never Happened To Me«, tema que forma parte su próximo EP «II: Return«.
La formación compuesta por Gustavo Pérez (voz y guitarra), Guzmán Lanza (guitarra), Kike Cuetos (bajo) y Diego Reyes (batería) da otro paso adelante en una evolución artística marcada por la coherencia y confección de su personal sonido. Por derecho propio son banda de referencia en el blues rock astur y estatal gracias a un potente directo y su inconfundible mezcla de blues, rock y energía, fruto de una dilatada trayectoria sobre los escenarios.
Para la grabación del videoclip han contado con las aportaciones gráficas de Jorge Carbajales, Leire Álvarez y Carlos de las Heras. La edición es obra de Diego Reyes y el paso a formato digital y edición final ha corrido a cargo del multipremiado realizador asturiano Titi Muñoz.
«Never Happened To Me» será el primer y único single de adelanto del próximo lanzamiento del cuarteto, el mentado anteriormente EP en formato digital y un LP en vinilo que verá la luz en 2026.
Nueva visita de los rockeros madrileños de culto Sex Museum a nuestros escenarios, en este caso a la sala de Kuivi Almacenes, en compañía de los locales Automatic Kafka. Una dupla que aseguraba varias horas trufadas de actitud y diversión en la capital asturiana. Con el equipo de Heavy Metal Brigade aún con la resaca y el cansancio de la jornada anterior, la cosa vino a darse más o menos como sigue.
Faltan alrededor de veinte para las diez cuando Automatic Kafka, una noche más en formato sexteto, toma el Kuivi. Y lo hace con esa “Audio Garden” de su más reciente obra de estudio “Immortal”. El sonido apuntaba a que iba a ser el de las grandes ocasiones, fino y conciso, casi tanto como ese primer despliegue solista que tramaron Broonko y Jota. Sería el propio BroonkoLee quien recordaría cómo él y Sex Museum cruzaron sus caminos hace unos dieciocho años. El tiempo vuela que ni te lo crees. Y el set también. “Burn”, siempre en recuerdo del gran Jimi Hendrix, parece concitar una mayor atención por parte de la audiencia. Eran unos Kafka mostrando algo más de músculo. Pero éramos “Aliens”, después de todo, y por ahí cupo un recordatorio al debut de 2020. Vimos bien a Dolfo en voces. Su habitual figura con el chaleco vaquero mostró una noche más haber encajado bien en la particular idiosincrasia de la banda asturiana.
Y mientras Broonko bromea con que no compremos CD’s en su puesto de merchan, Leo Duarte comanda con pulso firme desde baterías. Su labor viene a otorgar una mayor dimensión a la nutrida formación asturiana. Dolfo explicaría la conexión entre “Alguien Voló Sobre El Nido Del Cuco”, el clásico del ya desaparecido director checoestadounidense Milos Forman, y “Resistance”. Buenos coros de Rebor y Margo para unos Kafka a buen nivel. “Wanted Fame”, compuesta por Broonko en Las Vegas, no quedó claro si en Corvera o Nevada, confirma el buen estado de salud de la banda, amén de dejar por el camino uno de mis riffs favoritos de todo su catálogo. Aún hubo tiempo de recordar cómo “The Taster”, su particular homenaje a la figura de Bon Scott, les llevará por primera vez a tierras escocesas. Sería el último corte de Dolfo con su característico chaleco, que abandona para una “Doc” donde ellos disponen una de sus mejores secciones solistas.
Sin implicar que no disfrute de la descarga, es cierto que aún me cuesta disociar “Streets Of Universe” del característico registro de Fab Martorano. El reproche, si es que se le puede llamar así, es puramente subjetivo. Porque la banda está redonda en cualquier caso. Sigue siendo uno de sus cortes con más gancho. Y Dolfo sabe llevarla a su terreno de todas formas. El vocalista se pondría entonces la chaqueta amarilla para “Immortal (Kiddo)”, un corte que siempre amplifica el discurso sonoro de la formación astur. Broonko pediría entonces un aplauso para Sex Museum. Y comentaría que, en realidad, todo lo que tocan son “versiones… ¡de Automatic Kafka!”. Turno aquí para volver al tema que daba nombre al debut, “Metamorphosis”, con Dolfo sacando adelante una línea de voz no poco exigente. Jesús Rebor se animó a juntarse con él al frente del escenario y Broonko aprovechó las virtudes del inalámbrico para perderse entre la gente. Quedaba “Crazy Horse”, donde la banda de nuevo contó con las habilidades de Pablo Canalís y, en general, nos pareció ver otro buen set por su parte. A seguir dando pasos en la dirección correcta.
Le llegaba el turno a una de las grandes instituciones de nuestro rock and roll, los madrileños Sex Museum, que vendrían a dejar claro su estatus de banda de culto con otro set rayano en lo memorable. Puede que tengan los pelos más blancos, las frentes más arrugadas, pero la actitud que muestran y la pasión que desbordan siguen siendo las mismas de siempre.
Es algo que queda patente toda vez la introducción da paso a “Breaking The Robot”, con un muy activo Miguel Pardo tras el micrófono. Potentes, bailables, infecciosos y sin dejarse nada dentro. Enlazan con “Two Sisters”, en la que el hermano de Miguel, Fernando, entrega ya uno de sus mejores solos de la jornada. Que Marta tras teclas tiene una importancia capital en el sonido de la banda es algo que nos queda claro en “I’ve Lost My Faith (In You)”. Con Diego Reyes a los mandos sonidazo tremendo el que entregaban, sin trampa ni cartón, y un público que se divertía de lo lindo con los de la capital.
Una audiencia que se vendría aún más arriba con su ya habitual colisión entre el riff de “Smoke On The Water” de Deep Purple y la letra de “Fight For Your Right” de los Beastie Boys. Rock flamígero y festivo aquí. Pegadizo y disfrutón. Con ese inequívoco patrón bombo – caja – bombo de la batería de Loza invitando al movimiento de melenas, caderas y lo que se terciara. “Microdosis”, ahora en nuestro idioma, persiste en esa encarnación tan hedonista, que viene a contrastar con un puente que divaga entre lo elegante y lo alucinado. No faltaron los pequeños speeches de Fernando. Como ese que comenta, a grandes rasgos, los ya lejanos orígenes de la banda. Fue antes de entregar “Lucky Man”, de su más reciente obra de estudio, el de todas formas lejano “Musseexum” de 2018. Marta se magnificó aquí. Mucho el carisma que atesora y aún más la clase que despliega sobre las teclas. Sería la propia Marta quien introdujera la que, a la larga, sería una de las mejor recibidas por el público, no otra que esa “I Enjoy The Forbidden” donde, no creo que fuera el único que lo pensara, nos sobrevoló el espíritu del legendario Phil Lynott. Sea como fuere, el mejor Miguel de toda la noche.
Fernando tuvo tuvo tiempo de mandar un saludo a la buena gente de Automatic Kafka. Y de afirmar que les gustaba la comunidad. Que había que estar unidos. Le había llegado el turno, claro, a su habitual revisión del “Unidos” de una de nuestras grandes bandas de culto, Parálisis Permanente. Muy celebrada y bailada aún más si cabe por un Kuivi rendido a los madrileños. “Menos mal que tenemos una con cencerro”, bromearon. “Junto con el opio, lo mejor para sobrellevar la vida”. “Horizons” son unos Sex Museum tremendamente vacilones. De hecho en “Breakout”, y como ya sucediera en 2024 (crónica) mi cabeza no podía hacer otra cosa que no fuera que recordar el paso por la capital de otros ilustres, los japoneses Acid Mothers Temple, allá por 2016.
Pero volviendo a lo que nos ocupa, el final de set es flamígero. Loza impulsa a los suyos y el Kuivi, sediento de fiesta, responde con manos al viento y la mayor de las algarabías. Llama la atención la vitalidad que muestran en todo momento. Si es verdad aquello de que el rock le mantiene joven a uno, en pocos casos resultará más cierto el tópico que en el de estos Sex Museum. Pero aun entre toda la fiesta y el jolgorio, me gustó que tuvieran un detalle para con el bueno de Jorge Ilegal. Sobra decir que nuestros pensamientos están también con él. El cierre de tamaña fiesta, a modo de pequeño bis, correspondió a “Flying High”, que colmó las ansias de muchos y dejó satisfechos, quiero creer, a todos los presentes. A tenor de lo visto, y espero no gafar a nadie, queda museo del sexo para rato.
Buena dupla para un agradable sábado noche. Unos Automatic Kafka que siguen creciendo primero, unos Sex Museum que confirmaron su estatus de culto después. Todo para redondear otro buen fin de semana en Heavy Metal Brigade junto a la escapada del viernes para el show de Gus G y Ronnie Romero. Por eso quería mandar un sincero agradecimiento desde aquí a todos quienes siguen apostando por la música en directo, especialmente en estos tiempos cada vez más oscuros. Una de las pocas luces que brillan bajo una realidad cada vez más sombría. Mandar también un saludo a los habituales de siempre y ya saben: nos vemos en el siguiente.
La escena astur no se detiene ni descansa. En las últimas fechas Sacavera, Unexpectance y Caballo Moldavodestapan nuevo material para anticipar sus próximos discos.
Inconformistas y críticos con la actual situación política global Sacavera descargan su rabia en «Mentiras» su nueva canción. Grabada en Tutu Estudios acompaña al lanzamiento el videoclip realizado por Juan Carlos Macias Cienfuegos.
Segundo adelanto de su próximo álbum conceptual para Unexpectance. «Ataraxia» hace referencia a un estado de imperturbabilidad, serenidad y tranquilidad del ánimo, libre de pasiones, temores y deseos desmedidos. El estado de ataraxia no es disfrutar de todos los placeres espirituales y materiales, sino que es vivir con la menor cantidad de placeres que afecten la razón. Un álbum que verá la luz a principios de 2026 y que tras sus anticipos promete altas dosis de metalcore moderno, groove y sonidos progresivos.
Cerramos este triunvirato de novedades con Caballo Moldavo. La espera ha terminado y tras el anuncio de la presentación en vivo de «Marcados«, su próxima obra de estudio vía Discos Furia / Ataque! ya podemos catar el primer adelanto del mismo. Tema compuesto por Reverendo G. Throat en letras y la dupla Lionel Hooves / Jhonny Liver en la parte musical despachan una nueva pieza de su característico rock monolítico.
Apenas 15 días para el inicio de la gira estatal de los daneses Volbeat. Únicamente tres fechas, Bilbao, Barcelona y Madrid para presentar su nueva obra de estudio «God Of Angels Trust«, en las que compartirán escenario con los alternativos británicos Bush y Witch Fever. A continuación repasamos el reparto de tiempos y el repertorio habitual del presente tour.
Con apenas cambios durante lo que va de tour promocional, la selección de temas del combo afincado en Copenhague será prácticamente la siguiente:
– The Devil’s BleedingCrown – Lola Montez – Sad Man’s Tongue – Demonic Depression – Fallen – Shotgun Blues – In The Barn Of The Goat Giving Birth To Satan’s Spawn In A Dying World Of Doom – By A Monster’s Hand – Heaven Nor Hell – Evelyn – The Devil Rages On – Die To Live – Time Will Heal – Black Rose – Seal The Deal – For Evigt – Still Counting – A Warrior’s Call / Pool Of Booze, Booze, Booza
Dos verdaderos ilustres. El griego Gus G. en torno a Ozzy Osbourne y sin menospreciar en ningún caso su trabajo con Firewind y el chileno Ronnie Romero en torno a Rainbow, sin olvidar tampoco sus álbumes junto a Elegant Weapons, The Ferrymen o Lords Of Black. Con ellos, el bajista de origen italiano Andrea Arcangeli (DGM, Sunstorm, Noveria) y el batería belga Jo Nunez (Firewind, Lords Of Black, ex Kamelot). Y el lugar, la sala con capacidad para unas mil personas Escenario Santander. La decisión de escaparnos hasta la comunidad vecina y desbloquear un nuevo escenario, valga la redundancia, era un no brainer que diría un guiri. Heavy Metal Brigade se echó una vez más a la carretera y estas son nuestras impresiones acerca de la jornada.
Sonaba el debut de November antes incluso de acceder a la sala. No por nada, Dani G. iba a ser el encargado de llevar la manija sonora de la velada. Ésta iba a estar adornada apenas por un electrónico de fondo con los respectivos logos de Gus y Romero. Y el set, que arranca cuando los relojes rondan las 21:30, se iba a iniciar, en formato trío, con un par de instrumentales: la primera, esa “Force Majeure” para la que el guitarrista griego contó, en su versión de estudio, con nada menos que Vinnie Moore. Con esta rendición en vivo fuimos siendo conscientes de la que se nos venía encima, con unos bombos de la batería de Nunez de los taladraban el pecho. Suena muy redonda y entera la banda ya desde el comienzo. Aún en las tantas veces problemáticas primeras filas. Quien más, quien menos, esperaba ya la salida del santiaguino, pero ellos aún iban a tener tiempo de entregar otro corte instrumental, ese “Quantum Leap” que daba nombre al álbum que Gus G. editara en 2021. Elegante, sabiendo solear sin florituras innecesarias, exprimiendo con virtuosismo pero sin excesos su preciosa Jackson con detalles dorados.
Sería el de Salónica el encargado de presentar a Romero. Y ya con la formación al completo, entregaron una “Castaway On The Moon” en la que el chileno se muestra pletórico, pareciera que dispuesto a no dejarse nada en el tintero, aún con el largo set que le quedaba por delante. Un set que, amén de un carro de versiones, acertó a repasar la trayectoria de ambos músicos. O por mejor decir, una parte importante de ella. Sabiendo ceder el protagonismo a su compañero durante el solo, el hard heavy parece haber encontrado un Dio para las nuevas generaciones. Palabras mayores, soy consciente, pero de voz, carisma y clase el suramericano va más que sobrado. El frontman, muy parlanchín en todo momento, recordó anteriores visitas a la ciudad. Incluso se atrevió a destripar parte del set, si bien a pequeños rasgos, al tiempo que bromeaba con el público y nos recordaba que este era el primer show del tour junto a Gus. Introdujo finalmente la más pesada y sin embargo tremendamente elegante “Chased By Shadows”, con la sombra del pequeño elfo persiguiendo al chileno, en algún que otro gesto incluso, casi mimético, con la leyenda de Portsmouth. Poderoso Romero aquí, que amén de a Dio, me recordaba también a otro grande de esto como es Johnny Gioeli. La reacción que se produce entre la gente, toda vez la composición alcanza ese eficaz cambio de ritmo, ya dio muestras de que había muchas ganas de disfrutar con el cuarteto.
Tiempo entonces para la que Ronnie reconocería como una de sus “favoritas de Black Sabbath… con Dio”, y que no era otra que “The Mob Rules”. El vocalista aparta aquí el pie de micro, inalámbricos para qué os quiero, y muestra gran sintonía con el guitarra griego. Viéndoles, parece como si llevasen toda la vida tocando juntos. Realmente una de esas conjunciones en las que la química arriba del escenario termina por desbordar hasta el foso. El propio Gus G. se atrevería con algún que otro pinito en nuestro idioma. Y la banda introduciría el primero de los guiños a Rainbow con una “Kill The King” que sonó a gloria. Aquí se vio a un Ronnie Romero algo más exigido, lo que en su caso aún significa cantar a unos niveles con los que algunos solo sueñan. El vocalista anunció después que se iban a salir del repertorio. Y lo hicieron para recuperar “Cold Sweat” de ni más ni menos que Thin Lizzy. Versión que, doy fe, pilló en fuera de juego a más de uno y de dos el pasado viernes en el Escenario Santander. Gus G. brilló con luz propia aquí, desatado y sin frenos, mostrando su lado solista más salvaje y efervescente.
De los propios Gus G. y Ronnie Romero es una “My Premonition” en la que el primero echa una mano en coros y el segundo ofrece toneladas de feeling en un fantástico epílogo. El guitarra recordaría entonces las muchas veces que ha pisado la península, pero cómo ninguna de ellas había sido para presentar su material en solitario. El set iba a entregar entonces “Redemption”, de su álbum de 2014, con el santiaguino en, quizá, sus tonos más altos de la noche. Aunque si hubo un momento que me sorprendió del set, ese fue sin duda “I Am The Fire”. Por la reacción de la gente, por los solos descosidos de Gus G., guitarra sobre la nuca inclusive, y Romero mostrándonos cómo cantar el estribillo con propiedad. Con un profesor así, como para hacerlo mal. Con casi medio Firewind sobre las tablas, recuperar aunque fuera un corte de la banda griega era casi inevitable. La elegida no fue otra que “Destiny is Calling”, con un Jo Nunez realmente desatado tras el sufrido kit de batería.
Gus G. se iba a meter en los zapatos de Ritchie Blackmore por partida doble. Primero con la inmortal “Highway Star” de Deep Purple, con Ronnie dejando un gran agudo inicial y el griego haciendo las veces también del inconmensurable Jon Lord. El público, claro, agradeció sobremanera esta rendición del clásico Purple. Pero en lo personal aún disfruté en mayor medida de una “Stargazer” (Rainbow) que puede ser, fácilmente, una de mis cinco, cuatro tres canciones favoritas de la historia de esto. Romero, muy en el papel de Dio ahora, salió más que airoso y mira que era una papeleta (auto impuesta) más que exigente y difícil. Él había reconocido que se trataba de su canción favorita de la banda. Y la de tantos. Nos ha jodido. Momento de forma envidiable el que atraviesa el chileno.
El set se había cerrado con hora y cuarto de reloj, que no estaba nada mal, pero ellos aún iban a tener tiempo para unos buenos bises. Tal y como había arrancado el set, la banda volvería de backstage en formato trío para que Gus G. le volviera a sacar las telarañas a su Jackson. Ronnie presentaría después a la banda y su compañero tendría tiempo de recordar su paso por la banda del recientemente desaparecido Ozzy Osbourne. Los vítores de la gente aquí, claro, fueron inevitables. Y “Bark At The Moon”, co escrita junto al príncipe de las tinieblas por el nunca del todo reivindicado guitarrista Jake E. Lee, puso a la gente a los pies de la banda. No obstante, que era el primer concierto de la gira es algo que se dejó notar en la pequeña pifia de Nunez durante “Shot In The Dark”. Peccata minuta, fue apenas un detalle y la banda lo resolvió con clase y tablas. Van sobrados. “Esta la cantamos juntos, Santander” dijo Ronnie, y procedieron a dejarnos la última perla de la noche, una “War Pigs” de Black Sabbath más necesaria que nunca. Y sí, cantamos y gritamos estrofas y estribillos, por segunda semana consecutiva (crónica), siendo como eramos conscientes de que el bolazo que estábamos presenciando tocaba a su fin. Y que el legado de Bill, Geezer, Tony, Ozzy, Dio y tantísimos otros no morirá mientras haya músicos de este nivel reivindicando su colosal legado. Gran show.
Lo creemos así. Cuando colisionan dos músicos de este nivel, en semejante estado de forma, y aciertan a transmitir lo mucho que disfrutan sobre un escenario, no queda otra que congratularse porque bien el negocio, bien el destino, bien quizás ambas cosas, haya juntado sus caminos. Sumando ida y vuelta fueron casi cuatro horas de carretera pero, a fe nuestra, merecieron la pena. Nada más queda que agradecer tanto a la banda como al Escenario Santander por las facilidades dispuestas en favor de esta crónica, al propio Ronnie por el detalle y la amabilidad y ya saben: nos vemos en el siguiente.
“Fel” es el cuarto disco para los post-metaleros baleares Marasme, la banda que integran David Álvarez “Dubi” (batería), Timothy Llompart (bajo), Tomeu Canyelles y Jordi Carrasco (guitarras) y Joan Rigo (voces). El disco, que vio la luz el pasado julio de manera conjunta entre los sellos Discos Macarras, Eternal Juggernaut Records, Nafra Records y Quebranta Records, fue producido por Toni Salvà (Diorama Sound) y posteriormente masterizado en Suecia por el Cult Of LunaMagnus Lindberg (Dvne, Wode, Obsidian Kingdom, Tribulation…). Los seis cortes que componen el disco vienen acompañados por el diseño de los propios Llompart y Rigo, así como por las fotos del batería Dubi. El trabajo en su conjunto está dedicado a la memoria de Pere-James Llompart Collins.
Hay cierta tensión en el prólogo de “Espurna”. Una tensión que Marasme rompen poco después, abrazando así la cólera y el desgarro. Joan Rigo se desgañita a placer durante estas primeras estrofas. Incluso cuando la batería de Dubi atempera las revoluciones y la composición divaga entre el post-metal más incendiario y un black metal cercano (que no limítrofe) al shoegaze. Buena mezcla la que ofrece este primer corte, equilibrada pero con pegada, discerniendo entre líneas y ofreciendo la debida importancia a cada elemento presente en las misma. Es algo palpable conforme nos encaminamos al epílogo y surge la cara más atmosférica de los baleares. Un buen arranque.
“Urpa” funciona a base de confrontar a los Marasme más enrabietados con pequeñas islas de metal sosegado y paciente. De ese contrapunto surge inevitablemente una composición híbrida, que se arrastra entre el nervio y la pesadez. Subyace ahí una cierta desesperanza, una rabia heredada del sludge más cerril, en especial si uno atiende al modo en que Rigo “declama” muchos de sus versos. Aún cuando el puente se permite una cierta calma, “Urpa” sigue sonando tensa y desafiante. El de los durangueses Ikarass, banda que nos sorprendiera gratamente en el último StoneFest (crónica) es un nombre que me viene al subconsciente tras varias escuchas.
“Metzina” proporciona algo de resuello con ese prólogo calmo y sosegado. El propio corte transita hacia postulados más cercanos al doom en sus primeras estrofas. Amplifica el discurso de este disco, mostrando a los Marasme más atmosféricos, pertrechados ahora sobre posiciones más tranquilas, menos perturbadoras, aunque igualmente tensas. Esa calma, personificada en un puente cuidado y tranquilo, salta de pronto por los aires y el quinteto ofrece ahí su vena más feroz. Atruena la batería de Dubi mientras Marasme aluden a postulados propios de bandas como Ghost Bath, An Autumn o unos Sólstafir en sus momentos más crudos. Elegancia pero también nervio y contundencia para uno de los cortes, en mi opinión, más redondos del disco. Por lo amplio del discurso pero también por lo interesante de sus riffs. En la rabia pero también en la calma. Estupenda.
“Quimera”, a la sazón corte más rácano de este “Fel”, desciende entonces de nuevo hacia las procelosas aguas del sludge, echa mano de una vena muy Cult Of Luna y la confronta con violentas arrancadas de metal rotundo y lacerante. Trazas de Isis o incluso Pelican en las partes más relajadas un trazo cargado de atmósfera después, y que (pienso) saca a relucir la mejor cara de la banda, cosido a otro cierre con el tacómetro en zona roja. Aun cuando lo disfruto, quizá un corte que bien merecía algo más de desarrollo.
“Boira” es en principio un medio tiempo rotundo y compacto, de riffs a caballo entre un post-metal al uso y el black más leve. Por ahí la desesperanza parece ganarle terreno a la pura rabia. Más adelante, la banda arrima sus contornos a un black desesperado, casi agónico, mientras posa su mirada, aunque sea en lejanía, en los Xasthur, Harakiri For The Sky, Karg… Otra composición atractiva por lo híbrido de la misma, haciendo fuerte el amplio discurso que manejan los baleares a base de buenos riffs, una base rítmica compacta y una voz cuya rabia parece no cesar nunca.
“Larva” coge el testigo de ese post-black metal a lo H.F.T.S. mientras Marasme producen el corte más extenso de todo el álbum. Arrimado a ese metal más vibrante, surge ahora la cara más grandilocuente (no quisiera decir “pomposa”) para amplificar aún más el rango de acción del disco. Por ahí surge otro de los cortes que más captan mi atención en lo que a riffs se refiere. Incluso cuando la composición se apacigua y emergen los Marasme más atrevidos y enigmáticos, Tomeu Canyelles y Jordi Carrasco no pierden oportunidad de plasmar su buen gusto sobre este último corte. Y aunque no me desagrade ese descenso hacia el vacío que propician en su parte final, sí siento que se le podría haber sacado algo más de jugo a este epílogo.
Sea como fuere, el post-metal estatal sigue entregando buenas obras. Una de las escenas que goza de mejor salud ahora mismo, y a la que Marasme vienen a añadir un cuarto álbum corto en duración, no llega a treinta y cinco minutos, pero donde composiciones muy personales se dan la mano con buenos riffs para crear una serie de atmósferas de lo más diversas. Sobre ellas, Joan Rigo despliega por igual rabia y desesperanza. El resultado es un álbum que, aún cuando adherido de forma orgullosa a una corriente puramente post-metal, sabe buscarse las cosquillas para labrarse una personalidad a la que poder llamar propia. Algo que no abunda en estos tiempos que corren y que, pienso una vez más, debería cuanto menos celebrarse.
Los thrashers Angelus Apatrida tras un periplo fuera de nuestras fronteras retoman los conciertos en casa y su primera parada será en Asturias. El próximo viernes 23 de enero recalarán en la Sala Tribeca de Oviedo.
Los de Albacete continúan inmersos en la presentación en vivo de su última obra de estudio «Aftermath» editada en el 2023 (reseña) a través de Century Media Records.
Con apertura de puertas a las 20 horas y comienzo del concierto a las 21 horas, la entrada anticipada tiene un coste de 22€ + gastos. El precio en taquilla será de 30€. Entradas online disponibles a través del siguiente enlace:
Fieles a su filosofía como festival gratuito y sin ánimo de lucro, la organización apela a procurar llegar a primera hora y disfrutar de todos los conciertos. Realizando un llamamiento en contra del botellón, los precios en barra serán económicos así como todo el «merchan» que el festival ofrece. Gracias a esos ingresos podemos disfrutar cada año de un magnífico festival gratuito, que siga así.
Edu Meier hace una pausa en los preparativos para la prestación en vivo de Medra, su nuevo proyecto musical, para ofrecernos una de sus particulares entrevistas. En esta ocasión con Nacho Fernández, bajista de Totengott, recién llegado de la gira promocional europea de su notable última obra de estudio «Beyond The Veil«.
Edu: ¿Cómo surgió la opción de hacer una gira tan grande?
Nacho: Lo de las giras no es algo nuevo para nosotros. En 2019 ya habíamos hecho una de 6 fechas por Europa con Eternal Storm y en 2023 una de 9 fechas con Master por toda España, por lo que, estando ya acostumbrados a la furgoneta y los kilómetros, y dada la aceptación que “Beyond The Veil” está teniendo por la zona de centro Europa, creímos que era buen momento para volver a tirarnos a la carretera y visitar esa zona. Además el sello Hammerhead Records, siempre nos estuvo animando a ello desde la salida del disco. Por otro lado, nos enteramos de que Jade (con los que siempre hemos mantenido bastante contacto, ya que conocemos a sus miembros por haber compartido cartel varias veces con otros de los grupos en los que tocan) estaban planeando también una salida a Europa para promocionar su nuevo disco “Mysteries Of A Flowery Dream”, por lo que decidimos unir fuerzas y de ahí surgió el “A Veil Of Dreams Tour 2025”. Luego además de la gira en si misma este año hemos tenido ya varias fechas por España, la fecha del Barroselas en Portugal, a donde volvimos el fin de semana pasado para el Viseu Rock Fest y tenemos programadas varias fechas más en varios festivales por España de aquí a final de año.
Edu: Portugal, Francia, Alemania… ¿en qué lugar decís que os quedasteis sin gasolina?
Nacho: Afortunadamente, sin gasolina en ninguno. Y sin “gasolina corporal” tampoco, aunque a veces íbamos al límite de fuerzas…Dar conciertos muy intensos en el escenario, dormir poco y meterse unos cuantos kilómetros confinados en una furgoneta se acaba notando. Además para ponérnoslo un poco más difícil, Chou tuvo unos problemas en una muela que lo llevaron a tener que visitar el dentista en Mülheim, yo pasé toda la gira con problemas de garganta y Jose la inició tomando medicación porque también tenía un catarro bastante fuerte. Y a todo ello se unió a un reventón de neumáticos llegando a la sala de Lyon. Pero lo importante es que al final volvimos enteros, satisfechos y compartimos tiempo y muy buenos momentos con Jade, que son una gente excepcional, además de conocer a Hallucinate y Mourn, unos grupos muy recomendables que nos acompañaron a ambos en algunas fechas.
Edu: Pregunta trampa, ¿la ciudad en la que habéis tenido más público?
Nacho: Pues no te puedo decir porque yo no era el que se encargaba de controlar el tema de las entradas y realmente he venido de la gira sin saber cuántas se vendieron en cada concierto. En general y desde mi impresión, considerando las circunstancias de cada concierto (sala, día de la semana, etc.) la asistencia ha sido un poco la esperada, mayor en los días de fin de semana que en los días laborables, pero siempre con buen ambiente. Nos lo pasamos muy bien en todos los conciertos, pero si tengo que destacar uno, y sin desmerecer ninguno de las demás sitios en los que hemos tocado, a mí me hizo ilusión el del Bambi Galore en Hamburgo, ya que es un lugar con mucha historia y solera musical, actualmente integrado dentro del Hamburg Kultur Palast y por el que han pasado grupos bastante míticos de los mucha gente somos seguidores desde jóvenes. Fue un juego muy interesante encontrar entre los grafitis o pegatinas que cubren las paredes de sus camerinos los nombres de auténticos grupazos que han pasado por ahí. Nosotros mismos dejamos un grafiti de Totengott justo al lado de uno de Helstar. Pero vamos, que en todas las salas nos hemos llevado muy buena impresión y el público, personal, técnicos y promotores nos han tratado muy bien.
Edu: Siempre has tenido en mente algo distinto al resto… ¿Qué te llevó al doom?
Nacho: Como dice Henry Rollins, los seis primeros discos de Black Sabbath jejeje. Bueno, en serio, realmente no lo sé, nunca ha sido algo deliberado, simplemente creo que es cuestión de gustos musicales y lo que te apetece tocar en cada momento. Independientemente de que me gustan muchísimos tipos de música, dentro y fuera del metal, y que considero que todos géneros tienen su trascendencia, originalidad y que siempre se puede y se debe de aprender de todos ellos, a la hora de tocar en directo siempre me han atraído los riffs muy marcados y en los que todos los instrumentos suenen potentes, presentes, compensados y claros…que no haya una batería desbocada tapándolo todo, un bajo “a su bola” metiendo cuatrocientas líneas distintas por minuto o una guitarra sin cuerpo que suene como un avispero. Y creo que géneros como el doom y algunos otros similares se caracterizan por esas premisas. Siempre he sido muy fan del anuncio aquel de neumáticos que decía lo de “la potencia sin control no sirve de nada” jajaja. Por otro lado, creo que más por casualidad que por otras razones, casi siempre he estado metido en grupos de géneros que en su momento no disfrutaban de mucha popularidad o aún no estaban muy implantados en el panorama musical más cercano, que en mi caso es el de Asturias. Como bien recordarás de tu época en Redemptor, donde alguna vez nos tocó compartir escenario, pasé más de 10 años tocando thrash con Víbora cuando este género estaba en la UVI desde el punto de vista de la popularidad (quién iba adivinar el revival que vino después). Con Carnage Divine, nos dedicábamos al death metal old school, (por aquel entonces creo que en Asturias sólo lo practicaban Legacy Of Brutality y Cathexia). Canibalismo Salvaje era sencillamente un ente inclasificable, no tanto en cuanto a lo musical, (si realmente se puede decir que había algo “musical” en el grupo, en lo referente a respetar estructuras regladas), que no dejaba de ser una especie de punk-metal, pero tocado de forma totalmente descontrolada y anárquica, sino en cuanto al propósito con el que fue hecho el grupo, que era sencillamente el de provocar a diestro y a siniestro y plantearnos los conciertos como auténticas juergas-performances, animando a apuntarse a cualquiera que quisiera subir al escenario y hacer el cafre como nosotros…ni siquiera nos considerábamos un grupo, simplemente era un espectáculo caótico jajaja. Luego está Vøid, al que suelen meter dentro del stoner-doom, pero que realmente es un grupo que musicalmente está mucho más cerca de bandas cono Saint Vitus, Whitchfinder General o Trouble que de Fu-Manchu, por poner un ejemplo. Me atrevería a decir que en Asturias fuimos los primeros en apostar por ese tipo de estilo y que ahora mismo somos los únicos que se mantienen en él, aunque los compromisos con Totengott no nos dejan mucho tiempo a Chou y a mí para dedicarnos con más intensidad al grupo. Algún día acabaremos la grabación del segundo disco, que tenemos ya muy avanzada pero actualmente en stand by. Y finalmente está Totengott, cuya historia en cuanto a estilo ecléctico y sin barreras se cuenta por si sola.
Edu: ¿Crees que haber apostado por algo diferente es lo que os ha permitido recorrer media Europa tocando?
Nacho: Pues realmente no lo sé. Como te comentaba antes, Totengott es un grupo muy ecléctico y variado en cuanto a lo musical y dentro de los distintos géneros que hoy se suelen incluir en lo que llaman metal extremo creo que no hay muchos grupos que estén haciendo cosas similares a lo que nosotros hacemos. Mucha gente nos encasilla dentro del doom porque tenemos canciones lentas con largos desarrollos y a otros sencillamente les cuesta acreditarnos dentro de un género porque son muchos los palos que tocamos, incluidos géneros que no están dentro del metal. Quizás la definición más ajustada que hasta ahora nos han atribuido ha sido la de “dark metal”, ya que nosotros, independientemente del estilo que pueda prevalecer en cada una de las canciones, lo que buscamos es que el conjunto suene oscuro, atmosférico, hasta cierto punto asfixiante. En las notas promocionales de Hammerheart Records están etiquetando nuestro estilo como “oscuridad que desafía a los géneros”, lo cual puede sonar un poco exagerado o rimbombante, pero en el fondo no deja de ser un resumen del concepto musical sobre el que se sustenta el grupo. Quizás el hecho de hacer un tipo de música con tantos matices, que en España no está muy explotada y que en Europa tampoco es precisamente mayoritaria pueda abrir ciertas puertas en determinados circuitos. De hecho hemos tocado y vamos a tocar en festivales muy heterogéneos y con filosofía bastante alejada a lo que es el metal extremo o incluso el metal en general y a la vez nos llaman para festivales donde la mayoría de los grupos son briza de la bestia. En ese sentido, la amalgama musical característica de Totengott puede encajar y adaptarse a escenarios de muy distinta naturaleza, pero por otro lado también puede ser un arma de doble filo a la hora de poder alcanzar audiencias mayoritarias, o meter la cabeza en festivales muy cerrados desde el punto de vista estilístico, así que no sabría decirte si el hacer algo que no está muy visto nos abre más puertas que nos cierra. En todo caso, personalmente creo que no nos podemos quejar y debemos de estar agradecidos de cómo nos van las cosas manteniendo un estilo a veces difícil de encasillar. A lo largo del tiempo hemos tocado regularmente en salas y festivales muy interesantes, hemos compartido cartel con un montón de buenas bandas, incluyendo algunas con las que uno no soñaba ni tocar cuando empezó a tocar los primeros acordes, hemos hecho giras, visitado distintos países, hemos conocido mucha y muy buena gente que comparte la pasión por la música y se dedica a fomentarla y promocionarla, muchas veces de forma desinteresada, hemos editado con sellos nacionales e internacionales y durante el proceso, nuestras cuentas corrientes no se han incrementado de manera exponencial, pero tampoco hemos perdido dinero, así que es para estar conformes jajaja.
Edu: ¿Cómo definirías las sensaciones que genera recorrer media Europa en solo dos semanas?
Nacho: Pues supongo que las mismas que tratar de subir a Peña Ubiña en media hora jajaja. Mucho cansancio, pero si se logra, mucha satisfacción.
Edu: ¿Hay algo que crees que se podría haber hecho mejor en la gira?
Nacho: Hombre, si por pedir fuera…hacer todos los viajes en avión jajaja. O tener un día de descanso entre cada concierto para visitar a fondo las ciudades y estar viajando por Europa un mes en lugar de doce días. Pero como tenemos los pies en el suelo y sabemos a lo que podemos aspirar desde el punto de vista logístico, creo que en ese sentido (cumplimiento de horarios, pruebas, infraestructuras de las salas, personal y técnicos de sonido, organización por parte de los promotores) logramos que las cosas funcionasen correctamente, por lo que no podemos tener queja y estamos muy agradecidos a todos los que han colaborado y han hecho la gira posible.
Edu: ¿Y qué es lo que consideras que fue lo mejor?
Nacho: Pues lo de siempre en estos casos, visitar distintas ciudades, aunque no te de mucho tiempo a disfrutarlas y conocerlas, compartir experiencias con tus compañeros de gira, tomarse los viajes con paciencia y humor por parte de todos, conocer gente y músicos de otros lugares y evidentemente, salir al escenario y tocar.
Edu: Próximos pasos de Totengott, ¿a qué deberíamos estar atentos?
Nacho: En cuanto a directos, este fin de semana siguiente nos vamos a Vigo para el Vigo Psychfesty ya en noviembre tenemos el Manguales Extreme Fest en Valencia y el Dark Eargasm Fest en Barcelona. Por otro lado, en cuanto acabe el año supongo que pararemos un poco la actividad en directo para centrarnos en terminar nuestro cuarto disco, que ya hemos ido perfilando, pero del que quedan aún varios aspectos por concretar definitivamente. También es posible que más adelante podamos sacar algún bootleg con grabaciones en directo, pero todo eso va a estar un poco condicionado a como vaya la grabación del nuevo disco.
Edu: Para mantener los ritos iniciáticos :)) ¿qué le dirías a alguien que quiera dedicarse a la música?
Nacho: Desde la perspectiva de una persona que más que un músico se considera alguien que ama la música y le encanta escucharla y tocarla, y sin considerarme capacitado para dar lecciones a nadie en ese sentido, le diría cosas que creo que funcionan relativamente bien: Que tenga siempre los pies en el suelo y ante todo, disfrute de lo que esté haciendo, que sea humilde y paciente, que no se deje influenciar mucho por las criticas (ni las buenas, ni las malas) pero que a la vez aprenda de todas las opiniones y se deje aconsejar por gente que han vivido o está viviendo la experiencia de tocar en una banda, que agradezca siempre a los distintos medios, promotores y a la gente que se interese por su trabajo o va a sus conciertos el tiempo e interés que le han dedicado, que, independientemente de que su interés por la música sea más amateur o profesional, no deje nunca de tomárselo como un hobby y que, siempre con la intención de mejorar y en función del tiempo que pueda dedicarse a ello, sea consciente en cada momento de sus limitaciones y trate de hacerlo lo mejor posible con las armas de las que dispone. Ah, y que lo primero es siempre “la canción”, todo lo demás es complementario.
Edu: Muchísimas gracias por tu tiempo Nacho, un auténtico placer comprobar de primera mano las experiencias y sensaciones vividas en la gira europea. Seguro que nos vemos muy pronto, escenario mediante. Un gran abrazo y que no para la música.