Agenda: The Magus + Caballo Moldavo + The Goat en Gijón

Tras más de 3 años de programación musical El Club de los Acordes Subterráneos se mudará del gijonés Tizón Sound a una nueva ubicación para mantener su apuesta por el bien social al lucro personal y la cultura al negocio. Mientras tanto en los estertores de esta etapa nos seguirán ofreciendo propuestas siempre atractivas, en esta ocasión un nuevo paso por su escenario de Caballo Moldavo y The Magus y el estreno en Asturias del combo melodeath gallego The Goat.

Viejos conocidos de este medio The Magus regresan al Tizón para continuar con la presentación en directo del notable «Shinin’» (reseña) autoeditado allá por diciembre del 2023.

Caballo Moldavo que publicará su segundo trabajo discográfico este 2025 dejará pinceladas de esta nueva obra. Un disco cocinado a fuego lento continuación de aquel «Réprobos» (reseña) con el que nos sorprendieron en el 2021.

Primera visita a nuestros escenarios para The Goat, formación melodeath afincada en Santiago de Compostela. Laura (batería), Joaquín y Marcos (guitarras), Louro (bajo) y Adrián (voz) presentarán su ópera prima «The Beginning Of The End«.

Apertura de puertas 20:30 horas
Entrada 10€ solamente en taquilla

Reseña: Fran Tejado «Everest» (Autoproducción 2025)

En nuestro empeño por escudriñar todo cuanto la vieja Asturias tiene para ofrecernos, hoy nos iremos un poco por las ramas. “Everest” supone el debut en solitario de Fran Tejado, que fuera integrante de Human o Inntermezzo, y que se ha acompañado para esta ocasión de las percusiones de Imanol Castela (Monasthyr, Rivendel Lords) y las guitarras de Jesús Barreiro. Con producción y mezcla de Álvaro Cocina (Eden, Inntermezzo, Nuevecondiez), seis son los temas que componen este Ep:

Un Día” emerge desde la bruma para después revelar una intro sintetizada que me recuerda (y no poco) a los siempre interesantes doomies ucraniaos Kauan. Un corte sin embargo que parece beber tanto del rock alternativo y atmosférico de unos Klone o el metal de los Sôber más elegantes. Incluso el post-rock a lo Explosions In The Sky. Me gusta la forma en que Tejado amolda su registro a lo largo de la composición. También el modo en que esta se va elevando conforme camina hasta el desatado epílogo. Antes de ese final Barreiro ha dispuesto un brevísimo solo de guitarra, abrochando en cualquier caso un estupendo comienzo de Ep.

Se filtra la voz de Tejado en el prólogo de esta “Aún Respiro”, que ahonda ahora en una vena más desnuda y acústica. Aquí destaca la notable producción de la que goza el Ep. Emerge, junto a la voz de Fran, una más que cuidada línea de bajo. Medio tiempo, balada si así lo queréis, de trazo tan ambivalente como clásico. Interpretada con mimo, si acaso echo en falta un solo de guitarra algo más ambicioso que termine de rematar este epílogo.

Bailemos (Everest Version)” remoza su encarnación original, mejorando la producción y sonido de aquella versión más primaria para así dar la verdadera medida de su propio potencial. Y es que, en muchos sentidos, puede ser esta la entrega más equilibrada del Ep. Un inicio tranquilo, aunque de baterías ágiles, que adquirirá un mayor peso conforme se acerque a estribillos y luzca incluso un buen solo de guitarra en su tronco central. De nuevo muy cuidada en lo que a composición se refiere y dueña de un más que interesante juego tonal. Guiños post-rock inclusive. Estupenda.

¡Que Se Callen!” retrata ahora al Tejado más calmado y acústico, pisando un terreno cercano al del primer cantautor que se os venga a la cabeza. Pero aún ahí, y particularmente por los propios arreglos de la composición, queda impresa la propia personalidad del compositor asturiano. Nada parece superfluo aquí. Por eso cuando se deja oír la voz de Pablo Iglesias, ex secretario general de Podemos, en un fugaz sample, no alcanzo a entender del todo su idoneidad. En cualquier caso, un canto a la libertad llamativo de tanto en cuanto se produce desde la más pura calma.

El Peor Retrato”, composición más breve de las seis, continúa por esa vena más desnuda de distorsión, una vez más acompañada por otra fina línea de bajo. También por leves arreglos y guitarras. Fran aporta un cierto desgarro a su interpretación ahora, que viene a contrastar con la tranquilidad que le rodea. Otro tanto se podría decir del solo de guitarra que emerge en la parte final. De los temas tranquilos del Ep fácilmente mi favorito.

Humo” parece flirtear incluso con el flamenco más leve de un modo que me recuerda, aunque sea de manera vaga, a Manolo García. Quizá sea por esas palmas de las primeras estrofas. Tejado parece muy cómodo a lo largo de esta línea vocal, ayudado en estribillos por una cuidada línea de piano. Hay solos acústicos y eléctricos, una mayor pegada final que me siempre me recuerda a unos Anathema del (fenomenal) “Weather Systems” y un epílogo de lo más cuidado y reposado conformando un buen final.

Un EP que transcurre desde el cierto nervio inicial a la calma y la introspección del final, con “¡Que Se Callen!” ejerciendo de pinza entre ambos espíritus. Muchas son las influencias que me sobrevuelan cada vez que acudo al play. Otras tantas las del propio Tejado que no alcanzo a vislumbrar por falta de referentes. En cualquier caso un viaje de lo más personal para un Ep que ha ido ganando su peso tras el correr de las escuchas, con especial hincapié en temas como “Bailemos” o “Un Día”. Bien merece que le dediquéis un par de escuchas o tres.

Texto: David Naves

Crónica: Mosh Fest (Gijón 22/3/2025)

Segunda jornada del Mosh Fest, esta vez con la presencia de Opposer, Tyrant, Frakture y Bellako para otra noche de emociones fuertes en la Sala Acapulco.

Los encargados de abrir las hostilidades esta vez fueron los clásicos thrash / death cántabros Opposer, ante quienes me gustaría disculparme pues un percance de ultimísima hora me llevó a perderme el arranque del set. Para cuando aparecí de nuevo por la Acapulco resultó que el habitual cuarteto había mutado en quinteto por una noche. A un lado del escenario, camiseta del “British Steel” mediante, Jesús se desempeñaba en coros tras haber disertado primero de la guitarra y después del bajo en el seno de la formación de Reinosa.

Presentado temas de su (hasta la fecha) último álbum, aquél “R3cod3d” de 2022 (reseña), vimos muy cómodo e incluso risueño a José Herrera, el seguro y eficaz frontman del eventual quinteto. La banda aprovecho también para mirar al pasado y recuperar una “Distorted Reality” cuya propia pesadez fue el rasgo que mejor atestiguó el haber sido compuesta allá por los convulsos años noventa. Herrera tendría tiempo de explicar la presencia en escena de Jesús. También de presentar una “Satanás” en la cual el publico presente respondió como se esperaba.

Respondió también una sala, técnico de sonido Sergio Saavedra mediante, que con toda precisión supo extraer la mejor cara del clásico combo thrash death. Quedó bien claro en la clásica “Forbidden”, uno de sus grandes clásicos. Riff ganchero como pocos y ese “tupa tupa” tan reconocible. La pura zapatilla de “Straight To Hell” incluso desató un circle pit en el corazón mismo de la sala. Opposer siendo fieles a sí mismos y la gente respondiendo en consecuencia. Nos gustaron.

A poco para que el reloj marcase las 20:30 que los responsables del tinglado, los thrash groove gijoneses Tyrant se auparan al escenario de la Acapulco. Cuarteto con el que hemos coincidido menos de lo que nos gustaría pero que supo rodearse de un buen puñado de buenos amigos. Por ahí y a excepción de los propios Bellako, sería el show que desprendió mayor camaradería entre banda y público de todo el fin de semana. Por eso cuando “Hatred” retumba en la sala y el batería Danko Guerra extrae su mejor versión, no queda más que entregarse al tirano.

Quizá me sorprendió más el ritmo vivo que le insuflaron a “Davidian”, original de unos tales Machine Head, que la propia elección de la versión en sí. La banda tuvo tiempo incluso de invitar a Edgar (Sydius) a que se uniera a la fiesta en un tema compuesto para la ocasión y que me agradó por la forma en que conjugó la pesadez inicial con un epílogo más trotón y descosido. Sumado al juego que dio la presencia de dos voces arriba del escenario, sería a la larga uno de los momentos álgidos del set. No faltó el aplauso para el guitarra Nico Suárez, cabeza pensante detrás del evento, que, huelga decirlo, recibiría una de las mayores ovaciones de la jornada.

Claro que Edgar no sería el único invitado de la noche. Por ahí aparecería más tarde Diego Mata (As Life Burns), aportando un mayor peso específico a la banda al sumar dos guitarras sobre el escenario. La que enseñó entonces Nico Suárez, rosa y con el logo de Hello Kitty, se llevaría no pocas miradas. Más aún cuando se lanzó a un largo solo, a puro tapping, en el momento de mayor derroche técnico del set. En general provocaron mucho movimiento, algún circle pit incluso, y se despidieron con la homónima “Tyrant” mientras Heketor Lorenzo mostraba su registro más agudo. Dicharacheros, potentes y muy disfrutones.

Lo comenté cuando escribí la reseña de “Subyugamentes” y me gustaría insistir ahora: teníamos una deuda con la gente de Frakture tras el último Karma Fest. La agrupación bizkaina llegó a tierras gijonesas presta a derribar la Acapulco con su thrash core incendiario y reivindicativo. Qué duda cabe que con una inteligencia artificial cada vez más presente en nuestra cotidianidad, usar el main title de la banda sonora perteneciente a “Terminator 2”, el clásico de la ciencia ficción de James Cameron, resulta de lo más pertinente. Tras él, Frakture mezclaron un cóctel de furia thrash, pasión hardcore y pura reivindicación servido en composiciones a veces fugaces pero siempre vibrantes. Es mucho el mal café que derrocha Tali al micro, rematando casi cada corte del set con furibundas proclamas seguidas a menudo del inevitable “me cago en dios”.

Sin el frío que pasamos el pasado septiembre ni la cantidad de horas que estuvimos entonces al pie del cañón, lo cierto es que esta vez sí que disfrutamos de estos indómitos y peleones Frakture. Indómitos por lo violentísimos que llegan a resultar a ratos. Y peleones por el arrojo de Imanol, batería de la banda, operado hace escasas fechas. Lo digo siempre: a veces parece que el metal todo lo puede. “Fucking Bastards” esgrimió orgullosa esos dejes tan Sepultura. Pero puede ser el tema título “Subyugamentes” el que dé la mejor medida del quinteto. Imprescindibles esos coros de Serru.

No quiso Tali olvidarse de un buen amigo, Pirri de Escuela De Odio, justo antes de desatar la cara más abiertamente hardcore de la formación. Ésta vino a colisionar con la mas machacona, casi marcial incluso, de “Criminalizados”. Y finalmente la cuadratura del círculo salió en cuanto la banda enfrentó la clásica “Refuse/Resist” de los brasileños Sepultura, una de sus influencias más palpables. Desataron altos niveles de violencia en “Antinazis”, dedicada por Tali a la buena gente de Bellako, y se fueron con el tema título Frakture. A gran nivel pese a las circunstancias.

Para nosotros, el de Bellako era un concierto un tanto a la expectativa. Siempre nos puede la curiosidad y en la jornada del viernes, un saludo a César “Lagarto” de Brutalfly, nos habían hablado solo cosas buenas del quinteto radicado en Mataró. De entrada nos agradó su puesta en escena. El telón de fondo pero sobre todo que el escenario, ahora huérfano de monitores, ofreciera un aspecto lo más diáfano posible. Incluso las banderas que cubrían los amplis daban su toque especial.

Finiquita la (bailonga) introducción y si en algo pone empeño Rober tras el micro es en pedir movimiento en las primeras filas. Que nos acercáramos a la valla. Buscaron la implicación de los suyos desde el primer momento y se notó. Porque se desata su particular hardcore y el público se implica ya en las primeras estrofas. Mucha gente joven en primeras filas, tanto que se debate sobre si hay o no relevo, que bailó, vibró y se lo pasó en grande con ellos. También los propios Bellako. De hecho Xavi, bajista, dejaría una de las imágenes del festival cuando fue llevado en volandas por el público en “Trepanación”. Su primer crowdsurfing de la noche. Que no el último.

Los altos niveles de intensidad que desarrollan no escapan de una técnica algo más marcada (“En Nombre De La Muerte”). Y no obstante resultan incluso divertidos en cuanto a su forma de implicar a la gente o en las propias letras de sus temas (“Planta Madre”) y por ahí, por mucho que no sea el mayor fan del tipo de propuesta que realizan, no quedó otra que rendirse. Invitaron a todo el mundo a subirse al escenario. Y quien lo hizo fue no otro que Pelayo, aprovechando para mandar felicitaciones a su progenitor. Para el final quedaron temas como “Siglo XXI”, pogos, circle pits y un grado de implicación por parte del público que pintó gestos risueños en los rostros bellakos.

Rober aprovechó para agradecer a Nézar el haberles salvado el culo tras baterías, puesto que el titular Arnau no pudo venir a Gijón (tampoco el día antes a Villabona) por motivos laborales. Que aún con un batería de circunstancias ofrecieran tales niveles de fiesta e intensidad creemos habla muy bien de la implicación de toda la banda. El público del Mosh Fest respondería con un multitudinario wall of death (vídeo) y al final quedó claro que el festival no podría haber tenido un mejor final. Nos vemos en la segunda edición.

Un festival que parece haber nacido con buen pie. El propio tamaño de la sala Acapulco puede llevar a engaño pero la entrada, principalmente el viernes, pareció cumplir con las expectativas. Con el único borrón de la caída de Incordian, dichosos percances de última hora, lo cierto es que disfrutamos de lo lindo ambas jornadas. Por ahí no queda más que agradecer al personal de la sala por el trato dispensado una noche más, a Mosh Crew Producciones todas las facilidades dispuestas en favor de esta crónica, mandar un saludo a los muchos habituales con quienes departimos a lo largo del fin de semana y ya saben: nos vemos en el siguiente.

Texto: David Naves
Fotos: José Ángel Muñiz

Agenda 2026: Tarja Turunen & Marko Hietala en Gijón

La dupla formada por los ex componentes de Nightwish Tarja Turunen y Marko Hietala recalará en el Gijón Arena el viernes 30 de enero. La cita en la renovada plaza de toros de Gijón será el punto de partida de la gira de 4 fechas (Gijón, Bilbao, Madrid y Barcelona) que la pareja finesa ofrecerá en España vía Route Resurrection.

Viernes 30 de Enero – Gijón Arena (Gijón)
Sábado 31 de Enero – Santana 27 (Bilbao)
Lunes 2 de Febrero – La Riviera (Madrid)
Martes 3 de Febrero – Razzmatazz (Barcelona)

ENTRADAS

La gira bautizada como «Living The Dream Together Tour» ofrecerá un concierto en que cada protagonista repasará su carrera en solitario además de una selección de clásicos de su etapa conjunta en Nightwish y alguna sorpresa en forma de versión. Estarán acompañados en este periplo por nuestros escenarios por Rok Ali And The Addiction, formación alternativa norteamericana liderada por la vocalista Alison Krebs que apuesta por el hard rock setentero y el blues contemporáneo como banda sonora y la banda sinfónica británica Serpentyne, también con chica al frente, en este caso Maggiebeth Sand y que se caracteriza por mezclar metal con música celta, medieval y operística.

Agenda: The Picturebooks + Nicotine Bubblegum en Gijón

The Picturebooks regresan a los escenarios asturianos apenas un año después de su brillante paso por la Sala Club del avilesino Centro Niemeyer (crónica). La cita con el dúo formado por Fynn Claus Grabke (guitarra y voz) y Philipp Mirtschink (batería) tendrá lugar el próximo domingo 30 de marzo en la Sala Acapulco de Gijón.

Presentarán su nuevo álbum «Albuquerque» publicado en septiembre del pasado año. Con una década de trayectoria a sus espaldas, ya es la tercera actuación en Asturias para ellos, esta vez inmersos en un extenso tour europeo con paradas en Barcelona, Zaragoza, Santander, León, Madrid, Valencia y Mungia.

Como banda invitada en su paso por la capital de la costa verde contarán con unos Nicotine Bubblegum muy activos en directo últimamente tras su paso hace escasas fechas por Los Bancos de Atrás de Unquera y el avilesino Paseo Malecón dentro de la presentación en vivo de su nuevo disco «Twilight Sleep» (reseña).

Entrada online anticipada 18€ a través del siguiente enlace:
https://entradium.com/events/concierto-the-picturebooks
Venta Física:
Librería Paradiso (Gijón)
Route 66 (Avilés)

Crónica: Mosh Fest (Gijón 21/3/2025)

Nace un nuevo festival y con él las ganas de abandonar el sillón y echarnos a la carretera. Auspiciado por la gente de Mosh Crew Producciones y con la Sala Acapulco como epicentro, en su jornada del viernes y tras la caída de Incordian vino a reunir a las bandas Down To Suffer, Sydius y Legacy Of Brutality. Amalgama de géneros para una primera cita con buena venta de tickets y muchas ganas de metal y diversión.

Llegaba uno un poco a la expectativa con Down To Suffer y lo cierto es que el quinteto supo sobreponerse a la siempre engorrosa tarea de abrir fuego. Originarios de Castro Urdiales, trajeron a la Acapulco su colisión de hardcore y metal al gusto de la parroquia más joven. Que la había, para enfado de agoreros y negacionistas, y de hecho recibió al quinteto de muy buena gana.

Porque su propuesta puede gustar más o menos pero, introducciones pregrabadas al margen, lo cierto es que acertaron a sonar de lo más orgánicos. Técnicos incluso, si bien en primeras filas costaba discernir alguno de los solos. Desde que arrancan con “Burn The Heretic” el frontman Josu no ceja en buscar la conexión con la gente. Inquieto y muy activo en relación a sus compañeros, risueño incluso, se erigió en el principal punto focal de los cántabros.

Aludiendo a ese -core a ratos orgánico, en cortes como “Hollow” incluso me dio la impresión de que sonaron más atmosféricos. Siempre dentro de las lindes del género pero acertando a extraer una serie de influencias que sumaron atractivo al set. Josu no se quiso olvidar de agradecer a la organización el haber contado con ellos. En “The Way It Ends” incluso bajó a mezclarse entre la gente. La sala, que ahora dispone vallas entre público y escenario, ha perdido nuestra querida tarima y, por ahí visto alterada una parte de su encanto.

Pero volviendo a los de Castro Urdiales y si tuviera que quedarme con un corte de todo el set, ese podría ser “Losing Light” por cómo acertó a destapar su cara más técnica sin traicionar las señas de identidad del género. Lo hicieron todo por agradar. Josu incluso e inalámbrico mediante se perdió entre el público en un momento dado. Alguna introducción se me hizo algo pesada y aquél speech de J. Robert Oppenheimer (“I am become death, the destroyer of worlds”) ya me resultaba manido antes de la película de Christopher Nolan. Dicho lo cual, en líneas generales y si me atengo al tipo de metal que hacen y el público al que se dirigen, siento que cumplieron con su papel.

Desde 2023 y si no me falla la memoria en el mismo escenario junto a Burnt To Death y Angelus Apatrida (crónica) que no pasábamos revista a la buena gente de Sydius. La formación metalcore asturiana vino a poner de relieve en esta primera jornada que se encuentra en un momento más que dulce. Porque ya fuera por el tipo de metal que practican o por el hecho, obviamente favorable, de jugar en casa, la recepción que tuvieron no pudo ser mejor. Sin más detalles en cuanto a puesta en escena que el pequeño telón de fondo y la caja de la batería adornada con el logo de la banda, dejaron claro que son uno de los secretos mejor guardados de nuestra escena.

Una banda con su nicho particular, ese metalcore en nuestro idioma frente al inglés que abrazan una gran mayoría de formaciones dentro del género. Y en la figura de Edgar a un frontman que no quiso ser menos que su homólogo en Down To Suffer. Muy en forma y sonando francamente redondos ya desde los primeros compases de “Acta Est Fabula”, que representó la cara más árida de los asturianos. Imprescindibles esos coros de Jandro aquí. En “Autodestrucción” casi bordean el melodeath. Son una banda algo hierática sobre las tablas. Ahí emerge como contrapunto un Jandro que se las vio y deseó con el cable del micro, emperrado en enredarse en uno de los monitores.

Hubo un llamamiento a la unidad por parte del vocalista. También un agradecimiento a la organización. Y después una “Aporía” de pulso casi marcial y dueña al final de un breakdown pesado cual transatlántico. No quiso Edgar olvidarse de Incordian, quienes faltaron a la cita debido a un percance de Sergio, batería de los manchegos, que impidió su presencia en la cita del viernes. Después llegaba el turno de “Yo Reniego”, donde quien no renegó fue una audiencia que no dudó en sumarse al wall of death propuesto por el frontman. Engancha ese riff final, con unos Sydius ya digo sonando muy redondos y compactos. Y la gente se lo pasó en grande. Mosheando, corriendo en animados circle pits (siempre en sentido antihorario, ¿os habéis fijado?) y en general disfrutando de lo lindo. Con “Directo Al Subsuelo” llegaron los Sydius más rotos y descarnados. Máxima conexión con la gente aquí y “Némesis” cerrando un set, poco más de media hora, que nos supo a bien poco.

Máxima expectación para ver la nueva venida de Legacy Of Brutality a la sala Acapulco. Fue allí donde presentaron su último largo, “Travellers To Nowhere” con Heavy Metal Brigade presentes, y volvieron el viernes a reclamar aquello que por derecho les pertenece. Quiso no obstante el micrófono de la pantalla de Borja Suárez retrasar el inicio previsto por el quinteto. Cable y micrófono nuevos mediante y cuando pasan veinticinco de las doce, la banda arremete al fin con “Travellers To Nowhere” y la Acapulco vibra con los de Puerto De Vega.

Más allá del tema capilar, no hubo bromas esta vez como en aquella noche de 2023, por Simón parece no correr el tiempo. Tan imparable en lo gestual como en lo vocal, descerrajando su inconfundible registro sobre los muchos detalles melódicos de Borja. Sorprende este nivel de confianza en una banda que ha rodado mucho menos de lo que nos gustaría, algo que viene a denotar lo mucho y bien que se conocen. Solo faltaba. La banda acorta los veinte minutos de “Travellers To Nowhere” para reconducir hacia “Path Of Forgotten Souls” sin solución de continuidad y con un Javy Pity desatado tras su enorme kit de batería.

Puede que Yoye y Lalo, guitarra y bajista respectivamente, tengan un comportamiento más discreto que sus compañeros. Pero más allá de su cierto hieratismo, pocas dudas caben al respecto de sus evoluciones sobre las tablas. De hecho cuando se desencadena “Beyond The Walls Of The ColosseumLegacy Of Brutality parecen en mejor forma que nunca. Mucha jarana entre la audiencia y un set que acertó a repasar su ya extensa discografía. Simón, soportado por los impecables blast beats de Pity, ametralló al público de la Acapulco. Tendría tiempo el frontman de dispensar los obligados agradecimientos. También de recordarnos la fiesta posterior al show. Y, por supuesto, de seguir descerrajando death metal sin que su voz pareciese resentirse lo más mínimo.

“Vamos a tocar una lenta”, anunció entonces el de Puerto De Vega, que resultó ser no otra que “The Druid”, donde entre ritmos más pesados y machacones la banda pareció tomarse un pequeño y merecido descanso. Mucho groove aquí y Borja dibujando el que a la postre sería uno de los solos más vistosos de la noche. Y como la vida son contrastes, Simón preguntaría a la audiencia, hasta tres veces, si tocaban una rápida, que devino en “Realm Of The Banished Gods” y su ineludible coro final. “Gods forbidden, forsaken, forgotten…” bramó la Acapulco hasta dejarse la garganta.

No quiso Simón olvidarse de cómo en su anterior visita no tuvieron tiempo a descargar el set completo que tenían preparado. No así esta vez, aprovechando para volver a un corte de hace diecinueve años. Puede que más de un asistente ni siquiera hubiese nacido por aquél entonces. Era el turno de “Land Of Empty Graves”, todo un regalo para los fans más leales al combo de Puerto De Vega. Como regalo es ese cierre volviendo “Travellers To Nowhere” dejando claro que su leyenda sigue intacta. Incólume. La ley de conservación de la energía establece que ésta ni se crea ni se destruye, solo se transforma, y desde luego que Legacy Of Brutality convirtieron la suya en nuestro regocijo. Imparables.

Texto: David Naves
Fotos: José Ángel Muñiz

Ronnie Romero: «Live At Rock Imperium Festival» verá la luz en mayo

El nuevo lanzamiento discográfico del infatigable vocalista Ronnie Romero llegará a través del sello italiano Frontiers Music el próximo 23 de mayo. En formato CD + DVD el lanzamiento refleja fielmente su paso por el festival Rock Imperium celebrado en Cartagena en junio del pasado 2024. Una actuación basada en la presentación de su primer álbum en solitario «Too Many Lies, Too Many Masters» y que ofrece momentos destacados como la revisión de «Rainbow In The Dark«, el clásico de Dio.

01 CASTAWAY ON THE MOON
02 I’VE BEEN LOSING YOU
03 CHASED BY SHADOWS
04 FERRYMEN
05 TOO MANY LIES, TOO MANY MASTERS
06 CROSSROAD
07 NOT JUST A NIGHTMARE
08 THE LAST SHIP
09 VENGEANCE
10 RAINBOW IN THE DARK

Con una trayectoria ligada a nombres como Rainbow, Michael Schenker, Lords Of Black, The Ferrymen, Sunstorm y más recientemente Elegant Weapons la edición de su primer trabajo como solista y este próximo álbum en vivo coronan la producción discográfica de Romero hasta la fecha.

Acompañado por José Rubio a la guitarra, Fran Gil a los teclados, Andy C. en baterías y Aurelian Dinca al bajo la presentación en vivo de “Too Many Lies, Too Many Masters” primer trabajo de temas propios de Romero tras los dos álbumes de versiones “Raised On Heavy Radio” y «Raised On Radio» es en palabras del propio vocalista de origen chileno un paso adelante en su carrera en solitario, deseoso de lanzar un álbum en directo para demostrar cuanto disfruta encima de un escenario y el talento de los músicos que le acompañan.

Reserva disponible a través del siguiente enlace a las distintas plataformas de venta:
https://ffm.to/romeroliverif

Automatic Kafka: Nuevo Disco y Presentación En Directo

Automatic Kafka estrena «Crazy Horse» como tercer y último sencillo de presentación de su nueva obra de estudio «Immortal«, disponible en plataformas digitales desde el jueves 21 de marzo.

La canción cuenta con la colaboración del multiinstrumentista Pablo Canalís, elevando a un nivel superior la canción con la inclusión de instrumentos étnicos como la ocarina precolombina, el silbato de la muerte, el silbato del águila, caxixis, sonajas de pezuñas, vibraslap, agogô de madera y un largo etcétera. «Crazy Horse» es un homenaje al indio nativo americano Tasunka Witko, más conocido como Caballo Loco. La letra versa en su lucha por la defensa de sus tierras y valores, transmitiendo un mensaje de resistencia y lucha por los derechos. La canción fue grabada en los estudios Tunguska Media Factory con la producción del guitarra de la formación Broonko Lee y la participaron como técnicos de sonido de Julio CambaJesús Rebor. El álbum ha sido masterizado por el aclamado técnico de sonido Barry Sage.

01 Crazy Horse
02 Immortal (Kiddo)
03 Doc
04 Resistance
05 The Taster
06 Audio Garden
07 Burn
08 The Red

La presentación en directo de la nueva obra tendrá lugar el sábado 29 de marzo en las instalaciones del Mieres Centru Cultural a partir de las 20:00 horas.

Entrada anticipada 8€ a través del siguiente enlace:
https://entradium.com/events/automatic-kafka-mcc

Reseña: Patxi Luque «Love & Hate» (Autoproducción 2025)

Debut en el largo para el guitarrista guipuzcoano Patxi Luque, quien condensa todo su ideario musical en estas diez composiciones con el heavy metal como punto de partida. En comandita con Pedro J. Monje (guitarras rítmicas, baterías, bajos, sintes y arreglos), Alejandro Espinosa (teclados en “Welcome To The Real World”) y Eneko Sagastume, Iban Herzog, Iñaki Munita, Óscar Rodríguez y Mikel Feijoo (coros), este “Love & Hate” que el propio guitarrista se encargó de producir, ha contado con grabación, mezcla y masterización del propio Monge junto a Aitor Ruiz en los Chromacity Studios. Con diseño gráfico de Jan Yrlund (Dark Grove Design), está siendo distribuido a nivel nacional e internacional por SteelOnSteel Distro, distribuidora de Pako Mate.

Atruena la tormenta a modo de bienvenida. “Welcome To The Real World” propone una tranquila intro sintética que la guitarra de Luque se encarga de quebrar en pedazos. Su habilidad con las seis cuerdas inunda un cuidado prólogo y, por ahí, el disco no podría irrumpir con mayor elegancia. Tras esa calma inicial surge todo el espectro metálico de Luque, envuelto en un medio tiempo que, no pocas veces, me recuerda a mis paisanos de Bestia Negra. Larga instrumental para dar la bienvenida un poco a la contra de lo usual en este tipo de álbumes. El bajo crepita bajo una cuidada selección de riffs y Luque rompe camino del final con un llamativo duelo solista para después finiquitar allí donde empezó. Una más que curiosa primera entrega.

Otro riff con gancho, y esta será una tónica durante todo el álbum, es el de “Dejadme Respirar”. Surge aquí el Luque más heavy. Por la velocidad de las baterías primero y la irrupción de su registro después. El músico guipuzcoano aporta una voz aquí que, a ratos, me recuerda al Mille Petrozza de la última etapa de Kreator. Y pienso que ese registro casa muy bien con el tipo de metal vibrante que propone aquí. Algo rácana en lo que al reloj se refiere, tres minutos y medio, se guarda el solo para un epílogo donde éste se funde con los coros. Un tramo final que, siento, bien merecía algo más de desarrollo…

… pero para ello ya están cortes como este “Rollercoaster” que habrá de irse más allá de los seis minutos. Construida desde otro buen riff en su prólogo y adornada por buenos guitarrazos de Luque en el camino hacia las estrofas, puede pasar por una de las composiciones más redondas de todo “Love & Hate”. Patxi pasa aquí al inglés y, particularmente en estrofas, resulta difícil no recordar a los Vhäldemar del propio Monge. Me gustan esas melodías que sitúa bajo el estribillo, también el buen solo que introduce en el corazón mismo de la canción. Se gusta el músico vasco, y hace bien, en una sección final que irrumpe calma para después adquirir un mayor peso. Mucha clase de Luque aquí.

Siempre Estaré Aquí”, encargada de presentar el disco en sociedad, parte de un metal ahora un tanto más amable y melódico. Un riff sin mayores complicaciones para un corte que parece buscar en todo momento la conexión con el oyente. Luque varía su registro ahora hacia tesituras más limpias, procurando una línea de voz más tendida. Hay algo en estas estrofas que me recuerda a (los siempre infravalorados) Leize. Esta versión ahora mas melódica no quita para que Luque introduzca otro cuidado y eficaz solo de guitarra. Si bien hay alguna estrofa cuya propia construcción me chirría a ratos, un corte más que digno a la hora de amplificar el rango tonal del álbum.

De nuevo instrumental, esta “Love & Hate” que da nombre al debut sirve ahora a un Luque más ampuloso y adornado. Buenos detalles de la producción de Monge aquí, quien de todos modos procura no opacar al guipuzcoano con ese gran andamiaje arreglístico. Patxi Luque por su parte se desquita con algunos solos bien pensados y mejor ejecutados. Nunca demasiado complacientes o fuera de su propio discurso. Entendiendo perfectamente el corte que tiene entre manos y sabiendo operar en favor de éste y no al revés. Será en su tronco central cuando las baterías se aceleren y Luque obre en consecuencia. Pero incluso ahí pienso que el músico vasco ha sabido medir muy bien sus esfuerzos. Estupenda.

Ya de primeras “Hey Crew” parece resultar algo más aventurada y atrevida. Sobre un heavy metal muy 80’s ensambla curiosos coros y un solear que, en este tramo inicial, no me podría recordar más al bueno de Joe Satriani. La sombra de discos como “Surfing With The Alien” o “Flying In A Blue Dream” parece alargada en el músico y compositor vasco. Es camino del puente central que Luque enfrenta alguno de los solos más flamígeros de todo “Love & Hate”, destapando el tarro de las esencias, que diría un clásico, so riesgo de aburrir a los oyentes menos habituados a este tipo de demostraciones (un tanto) ególatras. No conecto del todo, y casi parece un oxímoron, con el aliento que Luque introduce mediado el corte. Estas llamadas a alzar los puños y similares, cuando se producen en grabaciones de estudio, siempre me resultan algo mecánicas y artificiales. Con eso y con todo otro corte que viene a hablar y no precisamente mal de las habilidades solistas de Luque.

Mi Veneno”, composición más extensa del álbum, inicia desde la más pura calma y vira de nuevo hacia territorios más amables. Luque, claro, exhibe ahora un mayor músculo melódico para un corte que podría aparecer sin tampoco desentonar en un próximo Lion Rock Fest. No me resulta el riff más redondo de todos cuantos se dan cita aquí. Apenas una excusa para que el guipuzcoano seduzca con la candidez inicial de sus solos y sorprenda con el mayor fulgor que esta adquiere conforme discurre por su largo tercio final. El solo final, obra ahora de Monge, se adhiere a ese mismo discurso sin desentonar ni tampoco apabullar. Entendiendo perfectamente el guión y dejando que sus dedos fluyan por el mástil sin mayores excesos. Diría que es la canción que más peso ha ido ganado con el correr de las escuchas.

Con “My Way (Reimagined)” parece regresar el Luque más heavy y vibrante. Que en cierto modo sí, por mucho que un buen número de los solos que el músico plantea en esta enésima instrumental vuelvan a recordar al insigne guitarrista de Westbury. Y aunque siento que hay buenas ideas aquí dentro, plasmadas por Luque con todo rigor y eficacia, tras varias pasadas al tracklist no logro deshacerme de la idea de que es la más discreta de las cinco instrumentales.

Regresa la voz de Luque para la tranquila y sosegada “Mi Sangre (Reimagined)”, de la que destacaría la tendida voz del guitarrista y esos buenos detalles melódicos con los que adorna las primeras estrofas. Escrita al gusto clásico, esto es, con una mayor carga alimentando la primera llegada del estribillo, y subida después a ese mayor peso, Patxi Luque trama en este doble juego otro de los cortes que más ha llamado mi atención. Incluso me atrevería a decir que en ninguna otra canción del disco canta tan bien como aquí. Otra de mis favoritas.

El cierre es para la igualmente tranquila “No Estoy Ahí”. Balada en gran medida acústica con Luque en un formato casi de cantautor, que no dudo exaspere a más de uno. En cualquier caso un pequeño escorzo a modo de reposado y elegante cierre.

El cara a cara entre ambos seres que puede verse en el propio artwork del álbum casi parece representar la lucha entre las instrumentales del disco contra las canciones con voz de este “Love & Hate”. En las primeras Luque demuestra un gran nivel ejecutivo. Hay solos realmente eficaces aquí, brillantes incluso, y una serie de riffs (casi) nunca faltos de gancho. En los temas cantados hay pulsos muy heavies. Sale por ahí el nombre de Vhäldemar, que con Monge a bordo supongo que era algo inevitable. Pero también hay momentos que me recuerdan a nombres ineludibles como Iron Maiden o Judas Priest. También y de manera recurrente Joe Satriani, músico por el que Luque parece profesar indisimulada admiración. Y quién no. En cualquier caso no podemos olvidar que se trata de un debut y, por ahí, uno puede detectar y hasta perdonar ciertos errores de bulto. Estrofas algo forzadas aquí. Alguna canción que se vuelve algo redundante allá. Pero francamente pienso que son los menos, algo que viene a hablar bien del cariño y el cuidado que el guipuzcoano ha puesto en estas diez composiciones. Háganse el favor de escucharlas.

Texto: David Naves