Crónica: Balmog + Jade + Nazgash (Oviedo 29/5/2026)

Buena triada extrema la que Northern Blaze Prods propuso para la noche del viernes con los gallegos Balmog, los catalanes Jade y los asturianos Nazgash. Con epicentro en la siempre acogedora Lata De Zinc, público y elementos parecieron ponerse de acuerdo por una vez. Buena entrada la que registró la sala ovetense, a lo que quizá ayudara una jornada algo desapacible. O simplemente el metal extremo sigue gozando de buena salud la capital de la vieja Asturias. Quién sabe.

El caso es que los renovados Nazgash no perdieron oportunidad de mostrar su black metal de corte clásico. Una formación que parece haber crecido una barbaridad desde nuestro primer encuentro con ellos, y que en esta actual alineación como cuarteto, supo poner a prueba los cimientos de la sala. Aún no he tenido oportunidad de escuchar su nuevo disco «Eternal Cycle Of Death«, la actualidad nos atropella y os aseguro que cuesta seguir el ritmo, pero de entrada me sorprende el arranque a medio gas que proponen. Más que irrumpir de forma violenta ante nosotros, se puede decir que fueron poco a poco haciéndonos partícipes de su intenso black metal.

Ataque a dos voces, mucho corpse paint y dos guitarras plenamente engrasadas. Es cuando engranan una mayor velocidad que aciertan a sonar más clásicos, sin por ello dejar de sonar cohesivos. La banda, o tal parecía, se arrimó a la Lata con los deberes bien hechos. Tras la intro de corte pagano “Funeral March Of Empires”, “Twilight Of Tyrants” acierta a hilvanar dejes más melódicos. La banda tiene discurso suficiente con el que construir buenos temas. Y sabe llevarlos al directo con solvencia. “Where Black Flames Rise”, tras su curiosa intro, deja riffs verdaderamente rompecuellos.

Por momentos acertaron incluso a buscar una cierta épica, nada pagada de sí misma, y que por algún motivo me recordaba a aquellos Windir de discos como “Arntor” o “1184”. Para el cierre quedan una cierta búsqueda de un black más atmosférico y, ya con una sola guitarra, esa outro cerril y furibunda. Me agradaron.

Jade venían presentando su largo de 2025 “Mysteries Of A Flowery Dream” y se dejaron la piel en el empeño. Lo que me agradó fue ese inicio acompasado, algo alucinado incluso, calma antes de la tempestad que desatarían después. Dos paneles flanquean la batería de Lord Bud. También son dos los micrófonos que tiene ante sí el bajista Joan Fr y dos son los guitarras a cada lado del escenario. Todo sea por la simetría.

“Buenas noches, Oviedo”, exclama Joan. “Somos Jade” y procede a descerrajar una “Light’s Blood” en la que nervio y atmósfera juegan a encontrarse, al tiempo que los solos de guitarra se reconocen alucinados, algo a contrapié de esos ritmos tan vivos, generando unos contrapuntos de lo más llamativos. Contraste este que se repetiría no pocas veces a lo largo del set. Al cierre hubo agradecimientos para la buena gente de Northern Blaze Prods. Era su primera vez en la región y no iban a perder la oportunidad de agradar. “Shores Of Otherness” añade una pizca más de melodía. Y lo hace sin sacrificar nada de nervio e intensidad. Bailaba Joan Fr entre registros mientras la banda acometía cada riff, cada pasaje, cada cambio de ritmo con total solvencia. A ratos más disonantes, al otro más melódicos pero siempre sin perder el foco. Fantásticos.

Con un nombre como el de Albert Martí involucrado en el proyecto, raro era que, más tarde o más temprano, no sobrevolase el nombre de Vidres a la Sang. Y tuvo que ser “Cascade” la que de pronto me recordase a la banda egarense. Percutía sin cesar Lord Bud tras baterías a tiempo que impulsaba otra de esas creaciones intrincadas, musculosas, oscuras… El sonido era impecable. Algo que denota cómo la batería era capaz de taladrar el pecho sin llevarse por delante al resto de elementos. Fue a lomos de ese gran sonido que Joan Fr anunció que volvían al debut para rescatar “una de las más rápidas”, que resultó ser no otra que “Ghastly Eyes”.

Hubo “compatriotas” que se acercaron hasta la Lata para verles. Puede que no fueran la banda más activa sobre las tablas. Tampoco el (remozado) escenario de la sala da para grandes alegrías. Pero era tal la precisión y el nervio con el que hilvanaban sus intrincadas composiciones que poco importó. Un death metal de fortísimo poso atmosférico que se amplificó aún más (si cabe) en el tramo final. Ese que acoge “Darkness In Movement”, donde a veces merodea una calma de lo más tensa, y la final “A Flowery Dream” con ese poso tan marcial y sus solos casi omnipresentes. Su primera visita a esta tierra, con la buena gente de Totengott sin perder ripio en primera fila (ambas bandas han girado juntas en el pasado) no pudo resultar más propicia. Esperemos que no sea la última.

Entonces Balmog desatarían la mayor de las oscuridades en la Lata. La formación gallega, que llegaba como trío a tierras ovetenses, vino a mostrarse todo lo sólida e hiriente que cabía esperar. Casi harapientos, rostros oscurecidos y una forma de entender el black metal que los sitúa como una de las banda de referencia dentro de nuestras fronteras.

Como no queriendo ser menos que sus compañeros de cartel (¿se pusieron todos de acuerdo?), el arranque del set no puede ser más acompasado ni alucinado. Todo oscuridad, humo y ruido después, resulta llamativa la escandalera que montan para tratarse de solo tres piezas sobre el escenario. Batería, bajo, guitarra y los distintos pedales de distorsión a los pies de Balc. Precisamente haciendo uso de ellos fue que se iría permeando en su sonido esa cara más psicodélica, imbricada en su metal negro y a ratos asfixiante. La banda venía presentando “Laio”, disco particularísimo donde los haya, y la gente se entregó, con cierta moderación eso sí, a su lacerante ritual.

Balc estuvo ágil a la hora de bailar entre registros. Su voz reverberó por toda la Lata con fuerza, penetrando cada poro, hiriendo cada tímpano, acertando a sonar agónico, por momentos casi desesperado, al tiempo que trazaba riffs y solos desde su desgastada SG. El sonido fue sucio pero acorde a la propia idiosincrasia de la banda. La sala, si bien nos lo puso difícil en el apartado fotográfico, ha crecido una barbaridad en este sentido. El trabajo duro y (sobre todo) continuado acaba por dar sus frutos.

Atrás, Virus acometía cada cambio de ritmo con solvencia. Batería de toda la vida de los gallegos, propulsó a los suyos al tiempo que se peleó con un kit no muy por la labor. Disonancias frente a puros blast beats. Voces agónicas y una banda que parece entender a la perfección su papel dentro de nuestra escena extrema. No sé si “la mejor banda de black de España”, como me dijo cierto amiguete durante los últimos compases, pero una de las más relevantes sin ningún género de dudas. Que nos dure.

Creo estar repitiéndome cuando afirmo que el underground sigue gozando de aparente buena salud en la capital ovetense. El viernes, con una entrada más que digna, quedó claro una vez más. Y ya son unas cuantas desde que cubro eventos para esta casa. Nos alegramos por la buena gente de Northern Blaze Prods, a quienes tenemos que agradecer las facilidades que pusieron cara a la realización de esta crónica. Del mismo modo, tampoco quiero cerrar sin mandar un saludo a los habituales de siempre. Ya saben: nos vemos en el siguiente.

Texto: David Naves
Fotos: José Ángel Muñiz

Reseña: Fyres «Like Waves» (LDP Records 2026)

Nuevo Ep para el proyecto madrileño de metal alternativo Fyres, que lidera el multi instrumentista, compositor y productor Bob G. Castro, y que vio la luz el pasado 23 de enero. Cinco temas que vienen a suceder a aquél “Like Horses» de 2020. Una reflexión acerca de “la aceptación personal, el equilibrio interno y la capacidad de fluir con los ciclos de la vida”, y que prosigue allí donde lo dejara el debut. Las baterías fueron interpretadas por Tweety Capmany (Hermana Furia, Avenues & Silhouettes) y registradas por Juan Blas (Nothink, Caboverde), mientras que de producción, mezcla y masterización se encargó Alex Tena (Bonecarver). Finalmente, el artwork fue obra de Paranoidme.

To Float, To Flow, To Brush Your Teeth” es una carta de presentación concisa y eficaz. Es un metal que bebe, cada vez más, de las fuentes de la electrónica, pero de un modo que no tiene nada que ver con, por poner un ejemplo, Electric Callboy. Hay buenas melodías de Castro en estrofas. Y buenos riffs en las transiciones hacia estribillos. Es esta una producción que otorga el debido protagonismo a cada una de las líneas. Y una composición apaciguada y sin prisas. Atmosférica a ratos, habrá quien quizá eche en falta algo más de nervio. De mordiente. Éste llega, en pequeñas dosis, durante el tramo final. Ahí me agrada lo natural y poco artificioso que resulta ese epílogo. Un corte con una manera de fluir muy personal, que me descolocó de primeras y que he sabido apreciar tras el correr de las escuchas.

Accepting The Limits” lleva ese vértigo electrónico un paso más allá. Hay matices curiosos en la voz de Castro. También unas estrofas que podrían pasar por las mejor construidas de este pequeño Ep. El estribillo aporta gancho, también algo más de mordiente, mientras la producción va ganando terreno conforme las guitarras ganan en gravedad. Es un corte directo, con Capmany llevando a cabo una buena labor tras los parches, rematada con un prólogo donde las voces ganan, quizá, demasiado protagonismo. Con eso y con todo un corte que funciona.

Dancing In The Rain”, que coloca su estribillo en el mismo prólogo, juega con un metal muy al uso alternativo, con Castro jugando en tonos altos durante estrofas, apoyándose en pasajes a un tempo atmosféricos, al otro más electrónicos y casi desnudos de guitarras. Estas, cuando llegan, agradan con ese deje tan melódico que dibujan. Un corte cuyo puente, lejos de derivar hacia la calma, adopta un nervio apenas desconocido a lo largo de este “Like Waves”, con un veloz Capmany en baterías. Al final, y pese a lo algo rácano de su duración, una canción hábil a la hora de fundir atmósfera y músculo.

Por contra, “Kings” puede ser el corte con el que menos conecto de todo el Ep. Y es una pena porque Castro dispone buenos riffs aquí. Capmany, de hecho, está trazando una más que interesante línea de batería. Pero hay algo en la ejecución de estas líneas de voz, o en el modo en que la producción las dispone a lo largo de la grabación, con lo que me cuesta empatizar. ¿Lo mejor? Sin duda ese epílogo por el mayor mordiente que ofrece y lo orgánico (dentro de lo que cabe) que resulta.

Así las cosas, la final “The Window” sí que ha logrado captar mi atención. El sonido vuelve un poco a aquél fluir tan particular del primer corte. Castro está muy fino construyendo las primeras estrofas. Tanto en composición como en voces. Siento que todo fluye, de nuevo, de un modo muy natural. Y aunque pueda echar en falta una dosis mayor de picante, de ninguna manera es un corte que me haga sentir aquella cierta lejanía de “Kings”. Del mismo modo, me agrada la construcción del puente central. No busquéis aquí un metal rabioso y desafiante. Todo fluye dentro de las lindes más atmosféricas del género, con Castro ofreciendo un más que digno trabajo en voces durante el epílogo. Es un buen final.

Casi seis años después de su anterior obra puede que cupiera esperar algo más de parte del proyecto madrileño. Sea como fuere, y siendo mi primer contacto con la banda (o la one man band), cierto es que encuentro bastantes asideros a los que agarrarme. Muchos de ellos están en el corte que abre el Ep. En el modo en que está construido e interpretado. En el fluir tan característico en que se apoya. Creo además que precisamente ahí residen las mejores voces de Bob G. Castro. Es el corte que más ha crecido tras las distintas vueltas (aunque a día de hoy, ya no sé si esa sigue siendo la expresión correcta) a este “Like Waves”. En cualquier caso, un trabajo de metal alternativo paciente y bien estructurado. Más apoyado en una personal búsqueda de lo emocional a través de lo atmosférico y no tanto en el nervio o la rabia, aunque de todo hay. Un trabajo un poco a la contra de los álbumes de metal alternativo que nos suelen llegar y, por ahí, cinco temas que bien merecen una oportunidad.

Texto: David Naves

Crónica: Megadeth + Angelus Apatrida + Crisix (A Coruña 27/5/2026)

Megadeth, autopista y amigos, plan imbatible el de la pasada jornada de miércoles. Viaje perfecto desde Asturias para coronar a Dave Mustaine en su despedida de los escenarios patrios. Tres horas de coche y sobrevivir a la sobredosis de «thrash metal» que nos aguardaba en el Coliseum de A Coruña.

Con una puntualidad exquisita, que se extendió durante toda la velada, arrancaron las hostilidades los catalanes Crisix. Un inesperado retorno a la actividad el suyo tanto en vivo como compositiva tras los baches sufridos en los últimos 2 años. El óxido del tiempo fuera de los escenarios quedó mimetizado por la actitud siempre innegociable de los de Igualada. Un show cercano a la hora con todos los clichés propios de la formación como la interpretación quirúrgica, que no se vió correspondida por el mejor de los sonidos, de temas que forman parte por derecho propio del acervo popular de los thrashers nacionales o su clásico intercambio de instrumentos. Hubo tiempo para saludar a la numerosa representación de fieles congregados ya en el recinto y a los amigos de Angelus Apatrida. También para presentar su nueva canción «Fast Music«, recibida no con frialdad pero si con disparidad de sensaciones y es que esa mezcolanza arriesgada de thrash metal, electrónica hardcore y bases rítmicas hakken es de digestión lenta. Aún así, generaron uno de los mosh pits más caóticos de la noche. Buen arranque de velada, sin duda.

La expedición asturiana continuó devorando el mejor producto estatal con la salida al escenario de Angelus Apatrida. Siempre dispuestos a ofrecer una masterclass de thrash metal contemporáneo en una ocasión tan especial como ésta no iban a ser menos. A lomos de un sonido limpio, rítmicamente aplastante y sin fisuras los albaceteños van camino de consagrarse como una formación capaz de competir de tú a tú con cualquiera de las bandas que acechan al Big Four americano. Con la clara misión de dejar marcado su nombre con hierro candente en este tour internacional de despedida, su asalto al Coliseum despachó un colchón calórico a la altura de las circunstancias, textura perfecta, punto exacto de cocción y aceite de primera, que funcionaron como preludio ideal para el inminente maridaje con las huestes lideradas por el «colorado» Mustaine. A diferencia del caos controlado de Crisix, Angelus Apatrida cocinó una ecualización pulcra que adornaron los pogos más masivos de la noche. Casi incontables sus actuaciones en Asturias verlos dominar el pabellón con esa solvencia genera un orgullo casi nostálgico. Hace mucho tiempo que no son una promesa, son una realidad demoledora.

Un haz de luz cenital ilumina la figura el pelirrojo para dar inicio a la despedida de Megadeth de nuestros escenarios. Armado con su inseparable Flying V el californiano ha diseñado una alineación tan solvente como respetuosa con el legado de la formación. La guitarra de Teemu Mäntysaari no buscó la reinterpretación de la partitura sino el respeto absoluto a las canciones originales. Desataron pasiones en A Coruña con una actitud implacable, mutando su despedida en una fiesta de sudor y nostalgia compartida.

Si bien la voz de Mustaine acusa el desgaste lógico del paso del tiempo y sus excesos confesos, inteligentemente adaptó su registro vocal a tonos menos agresivos, digno de mención el magnífico apoyo de un soberbio James LoMenzo en los coros. Si bien podemos hablar de inevitables flaquezas en el apartado oral, su mano derecha sigue siendo un patrimonio de la humanidad del metal con una interpretación nítida, veloz y ajena a cualquier error de tempo. Poco importó que el repertorio incluyera temas de nuevo cuño como «Tipping Point«, «I Don’t Care» o «Let There Be Shred«, su recepción se mostró más que satisfactoria por la audiencia. La histórica noche coruñesa aderezó el sudor compartido entre público y banda, brillando con identidad propia la honestidad de la formación liderada por un referente e influencia declarada para varias generaciones de músicos y una audiencia que se entregó hasta la extenuación para despedir como se merecía a un auténtico icono, haciendo temblar los cimientos del Coliseum.

El sonido se mostró caprichoso en algunas fases del show. En los primeros temas, un exceso de saturación en el bajo de LoMenzo emborronó las intrincadas líneas de guitarra de Mustaine. Afortunadamente este apartado mejoró sustancialmente permitiendo finalmente que el homenaje ofreciera una acústica aplastante, digna de una leyenda. Y es que todo no fueron parabienes en la noche gallega, siendo riguroso en el análisis del repertorio tambien hay que recordar las ausencias. La gran sorpresa, para muchos decepción, en A Coruña fue la de «Mechanix» del setlist. Su exigente interpretación parece haberse convertido para Mustaine en un riesgo innecesario a pesar de no ser una canción cualquiera, si no la piedra angular de su herido orgullo. Menos traumática podemos tomar la omisión de «Ride The Lightning«, cover incluido en su último disco. Detalles que dejaron patente que Megadeth no necesitaba recurrir a fantasmas del pasado para brindar un concierto de despedida colosal.

No podía faltar el paso por el escenario de Vic Rattlehead, punto álgido de una puesta escena orgánica, exenta de ormamentos superfluos. Un telón de fondo con el nombre de la banda es más que suficiente cuando tu entrega y desempeño destila honestidad. Fagocitados en un hervidero de emociones y fundidos en un solo ente, audiencia y banda se abrazaron en los últimos estertores del show con sonrisas en la cara y puños al firmamento de la noche coruñesa. Un solitario Mustaine se despidió del abarrotado recinto con la cabeza alta, la mirada fija en un imaginario punto infinito dejando su guitarra en el centro del escenario como muestra de supremacía y posesión. Una velada histórica y honesta de seguro recordada. En una época en que la mayoría de las despedidas son excusas recaudatorias, Megadeth escribió un capítulo final sincero.

La capital herculina estuvo a la altura de la historia sellando un pacto de honor que arrasó cada rincón de A Coruña. Por nuestra parte viaje de regreso embriagados por la melancolía reconfortante de saber que fuimos testigos de una de las últimas páginas doradas de la historia del thrash metal.

Texto: José Ángel Muñiz
Fotos: Carmen González

Z! Live Fest 2026: Horarios Oficiales

La próxima edición del festival Z Live Rock desvela sus horarios. La cita zamorana tendrá lugar del 11 al 13 de junio continúa apostando por evitar solapes entre escenarios, permitiendo disfrutar íntegramente de todos los conciertos.

Jueves 11 de Junio
Headon 16:15 – 17:00
Noah Histeria 17_10 – 18:00
Serious Black 18:10 – 19:10
Evil Invaders 19:20 – 20:20
Bury Tomorrow 20:30 – 21:30
Emperor 21:40 – 22:50
Opeth 23:00 – 00:40
Delalma 00:50 – 01:50
Dragony
02:00 – 03:00

Viernes 12 de Junio
Xeria 16:15 – 17:00
Kardinal X 17_10 – 18:00
Burning Witches 18:10 – 19:10
Su Ta Gar 19:20 – 20:20
Blaze Bayley 20:30 – 21:30
H.E.A.T. 21:40 – 22:50
Saxon 23:00 – 00:40
Coroner 00:50 – 01:50
Ekyrian 02:00 – 03:00

Sábado 13 de Junio
Latzen 16:15 – 17:00
Romanthica 17_10 – 18:00
  Dominium 18:10 – 19:10
Krisiun 19:20 – 20:20
Tesseract 20:30 – 21:30
Soziedad Alkohólika 21:40 – 22:50
Epica 23:00 – 00:40
  Brothers Of Metal 00:50 – 01:50
Lépoka 02:00 – 03:00

Abonos disponibles en la web oficial del festival:
https://zliverock.com/entradas/

Reseña: El Altar Del Holocausto «Ecos» (Autoproducción 2026)

Desaparecer, renovarse, regresar, trascender. “Ecos” promete nuevos rumbos en la trayectoria de los salmantinos El Altar Del Holocausto, la formación que integran Reaper Model en batería y percusión, Sky Bite al bajo, sintetizadores y efectos más la dupla Weasel Joe y Reverb Myles en guitarras. Este nuevo trabajo lo integran seis cortes grabados y masterizados en los Metropol Estudios (Madrid). Todo el aspecto artístico del álbum ha sido trazado por el propio Reaper Model.

Volta” envuelve al oyente en uno de esos inicios clásicos en el cuarteto. Aquí se manifiesta, y lo hace pronto, esa faceta melódica en la que tan bien se han manejado siempre. Ruido y melodía, una marcada melancolía y un prólogo, en líneas generales, que parece continuar donde lo dejara aquél “T R I N I D A D” de 2021. ¿O no? La composición, pienso que de un modo muy natural y nada mecánico, va acogiendo una mayor gravedad. Conduciendo hacia terrenos más oscuros, profundos, a los que impregnarán de una cierta luz más adelante. La calma de su tronco central alude directamente al centro de nuestras emociones. Cálido, tendido, reposando en su encarnación más pura antes de eclosionar camino del epílogo. Puede no ser, en lo que a estructura se refiere, el corte más avanzado de los seis. En cualquier caso me agrada como apertura, máxime con esos solos tan cuidados del tramo último.

Luego “Ecos”, que fuera carta de presentación de esta nueva andadura, creo concita todo lo que les ha llevado a ser nombre de referencia del género en nuestro país: la elegancia desbordada del prólogo, con esa intersección entre líneas tan idiosincrática. Un corte donde los cambios de intensidad se suceden cual directos a la mandíbula. Ni son sutiles ni lo pretenden. Profundizan en la cara más atmosférica del cuarteto, teñidos siempre de esa cierta melancolía sin resultar (pienso ahora) nada melosos o engolados. Me agrada la levedad que impregna todo el puente central, pero sobre todo, el modo en que este contrasta con el solo que nos llevará hasta el cierre, y que en esa cierta contención con la que se conduce, puede pasar por uno de mis favoritos de todo el largo.

Shídài” provoca entonces el gran punto de ruptura. Un Altar del Holocausto de una gravedad casi desconocida, intenso y vibrante, con Reaper Model marcando ritmo con firmeza desde baterías. Pese a todo, un corte que no elude el habitual compromiso de la banda con esas tonalidades más nostálgicas, más leves, pero que aquí no obstante se conducen enmarañadas en un pequeño caos controlado. Un corte que supura una mayor oscuridad, que se verá luego contrapuesta a uno de esos engarces tranquilos en los que tan bien se manejan. Y es que donde todo arrancó con ruido, ahora surgen parajes tranquilos, guitarras prístinas. Rock casi traslúcido. Un cierto descanso antes de que otro buen solo vuelva a quebrar ese descanso. Furia controlada, conducida hasta el epílogo en un hábil ejercicio de equilibrio entre luz y oscuridad. Estupenda.

El Reaper Model más enérgico insufla un mayor colmillo a esta “Sterna”. Aquí los chicos regresan a esa cara más vibrante y aguerrida, concitando un acercamiento al metal más ruidoso, que deriva aquí sin remisión hacia terrenos más alternativos (si cabe), convirtiendo a esta cuarta entrega en la más llamativa de las seis. Y tampoco es que oculten sus habituales señas de identidad. Esos parajes remansados, apaciguados incluso. Pero cuando la furia regresa, esta lo hace desatada y sin cadenas, llevando el al oyente hacia su versión más encorajinada del cuarteto. Me agradan los riffs de esas partes más iracundas, siento que podrían funcionar como un tiro en directo. Las partes más calmas, así como esas guitarras del epílogo, sirven para apreciar el buen sonido que los Metropol Estudios han extraído de los chicos. Me parece un temazo, francamente.

Con “Vórtice” estamos ante el corte más extenso del nuevo álbum. Otro que, de nuevo, vuelve a acoger durante el prólogo sonoridades algo desconocidas en la carrera del cuarteto. Diría que tienen incluso un cierto aire grunge de no estar, como están, contrapuestas a sus guitarras limpias de siempre. Luego desatan un groove llevado por riffs graves, rocosos, donde irrumpirá un cierto caos en melodías, lo que les propulsa hacia nuevos horizontes sin, por ello, perder su característico sonido. Una vez más, y son unas cuantas a lo largo de “Ecos”, un fino ejercicio de equilibrio entre intensidad, ruido y melancolía. El tronco central se entrega a un post-rock liviano, de nuevo casi cristalino, que se conducirá entre parajes tranquilos, casi oníricos, de una belleza incontestable. De nuevo surge la buena producción de la que gozan estos temas. En esa calma de ensueño pero también en el músculo con el que despiden esta penúltima entrega. Huelga decirlo pero una de esas composiciones que, particularmente con unos buenos auriculares y la atención puesta en cada detalle, en cada guiño, ganan una barbaridad con el paso de las escuchas. Palabra.

Recuerdo”, la calma después de la tormenta, explora entonces su cara más nostálgica. Una última entrega en la que todo resulta, en cierto modo, acomodado, tranquilo, luminoso incluso, donde hasta la batería de Reaper Model no deja de desprender una cierta levedad. Una despedida desde la calma y el sosiego, no exenta de introspección, y aunque no venga al caso (de aquí a unos meses), ideal para sobrellevar estos rigores veraniegos que nos asolan.

Han cambiado las túnicas por el traje pero la propuesta sigue igual de firme que siempre. Huérfanos de todo su anterior imaginario religioso, el post-rock (o post-metal, tanto da) del cuarteto sigue gozando de buena salud. En lo compositivo y también en lo emocional, con momentos en los que, ya digo que a pesar de las altas temperaturas de los últimos días, son capaces de erizarme la piel. El sonido que han extraído de ellos los Metropol Estudios tiene gran parte de culpa, pero también la forma en que conjugan intensidad y nostalgia, luz y oscuridad, en unas señas de identidad muy propias tanto del género como de la banda que nos ocupa. Una música que, un disco más, vuelve a transmitir toda una riada de sensaciones sin hacer uso de una sola palabra. Finalmente, tan extrañamente magnéticos como nos tenían acostumbrados. Qué bueno que volvisteis.

Texto: David Naves

Argion: Nuevo Disco En Octubre

Argion desvela la portada de su próxima obra de estudio y fecha de lanzamiento. El que será su tercer trabajo, primero con Richard De La Uz a la voz, llevará por título «VLTREIA» y cuenta con diseño obra de su habitual colaborador Joel Marco.

Tras «Mi Héroe» y «Junto A Mi» el tercer adelanto llegará el próximo 2 de junio bajo el título «Renacer Del Héroe» que contará con la colaboracíon de Isra Ramos. Mientras tanto el último concierto de la gira «Sois Nuestro Pilar» que tendrá lugar el próximo sábado 6 de junio en el ovetense Gong Galaxy Club y en el que acompañados por la formación melódica pucelana Xeria sigue sumando invitados. Los últimos nombres en sumarse a la lista son Manu Roz (Baja California) y Txus Borao (Celtian).

Entrada anticipada 12€ + gastos a través del siguiente enlace:
https://salagong.com/evento/argion-xeria/

Agenda: Saturna cierre de ciclo en Factoría Sound

Los barceloneses Saturna serán los encargados de cerrar el segundo ciclo de conciertos en este 2026 para Factoría Sound. El viernes 5 de junio tomarán posesión del escenario de la Factoría Cultural avilesina para presentar en primicia algunos de los temas de su próximo álbum de estudio «Light and Shadow» que verá la luz en el mes de septiembre.

El lanzamiento que llegará al mercado a través de los sellos Spinda Records, Ripple Music y Discos Macarras presentará la evolución de la banda tras 5 discos. Un trabajo que profundiza en su identidad hard psych rock con atmósferas donde conviven riffs monumentales con pasajes más oscuros, hipnóticos y emocionales apuntalando todo lo bueno ofrecido por «The Reset» (2023). Un trabajo que les colocó en infinidad de listas de lo mejor del año, debutando en el #1 de los Doom Charts de USA, y llevándolos a girar intensamente por España, Europa y EEUU además de formar parte de festivales del calibre de Resurrection Fest, Kristonfest o Mount Desert Rock.

Entradas disponibles en la Casa de Cultura de Avilés, en la red de cajeros Unicaja y el siguiente enlace:
https://uniticket.janto.es/palaciovaldes/public/janto/main.php

Crónica: Jelusick + Nurcry + Klanghör (Oviedo 24/5/2026)

En esta casa no sabemos qué es el descanso dominical. Redacción de una crónicas, procesado de fotos, actualización de agendas… siempre hay alguna tarea pendiente. Por eso la posibilidad de alterar esa rutina y dar cumplida cuenta de la venida de Jelusick a nuestros escenarios, cayó de pie en las filas de Heavy Metal Brigade. No estaba sola la formación de origen croata. A modo de escuderos, los zamoranos Klanghör y los madrileños Nurcry pasearían sus directos por una abarrotada Gong Galaxy Club.

Como suele ocurrir en estos casos, estábamos un poco a la expectativa con los chicos de Klanghör. Su metal bebe de muchas fuentes, lo que en principio pudo despistar a más de uno, pero ya de entrada se aprecia el buen nivel técnico que poseen. El cuarteto, con el Death&Legacy Manu en guitarra y voz, hizo por tratar de meterse a la gente en el bolsillo. La que se animó a entrar, que este sigue siendo uno de los males de este negocio, pero este es tema para otro día.

Lo que toca hoy es contar que entre temas como “Cárcel de Mente” o “Tentación” fueron dejando claro que no se conforman con una única manera de entender esta música. Un heavy metal que a ratos busca la inspiración en los terrenos del progresivo, y que si bien no gozó del sonido más redondo de la noche, a veces costaba oír las voces del mencionado Manu, creo que les funcionó a los zamoranos. La banda tiene un par de Ep’s: “Ante” de 2010 y “Nunc” de 2013. Aún así deslizaron algún tema nuevo (“Terra Romanorum”) que, en caliente, me recordó a mis paisanos de Argion. En “Curia Regia” dejaron, además de las debidas presentaciones, su cara más trotona como banda. Aquella que pareció conectar en mayor medida con quienes se animaron a verles. Como digo no fue mucho el tiempo del que dispusieron. Esperamos verles pronto en mejores circunstancias.

Para cuando los chicos de Nurcry toman la sala, telón de fondo con su nombre y el Klanghör Manu haciendo doblete, hay cierto runrún en la sala. En lo que yo me preguntaba cómo una formación tan amplia se haría al escenario de la Gong. Dos voces, tres guitarras, bajo, batería… de entrada el sonido me parece que es óptimo pese al largo número de elementos presentes. “Perros del Infierno”, amén de ese metal trotón, clásico de entrada, deja una buena sección solista. La banda parecía no tener un segundo que perder. Kike Fuentes al micro comandó a los suyos, apoyado en buena medida por Eva García (Dulce Harleey Rock Band) desde un extremo del escenario. “La Enfermedad” entrega una cara más melódica de los madrileños. Kike Fuentes se desvivió por integrar al público, mientras que entre un siempre expresivo Juanjo Alcaraz (Lethargus) y el propio Manu trazaron un buen duelo solista.

El mismo Fuentes nos recordó que el de Oviedo era el fin de gira para ellos. Y la banda, detalles de Alcaraz mediante, regresó a esa cara más veloz, aguerrida incluso, con el también voz de Dramah o Epicurea aparentemente cómodo en este registro más vivo. Y me gustó cómo engranaron su cara más melódica con un cierto colmillo en “Enseñame a Sentir”, corte del primero del par de álbumes que la banda ha editado en el presente año. Les funcionó, a juzgar por cómo el público sumó palmas aquí. Después hubo tiempo para las debidas presentaciones, numerosas, en el caso que nos ocupa, y que desembocan en una “Nuclear Goodbye” que, de nuevo en un heavy metal muy vibrante, deja un buen manejo de Jasón Mark Simmons tras baterías.

Que si éramos un “público de gritar o no”, preguntó Fuentes. Que a juzgar por la reacción de los presentes, aunque fuera a la segunda intentona, se podría decir que sí. Ellos engranaron una versión más hard de su sonido, rota por el tono rasgado de Eva García tras el primer estribillo. Se notaba a una banda muy activa sobre las tablas y el que fuera voz de Nocturnia sobrellevó más bien que mal las altas temperaturas del domingo. Para el cierre fueron quedando “El Muro”, con ese inconfundible aroma al hard / heavy de los 80, y Fuentes ayudando a Mark Simmons, o “Cuestión de Rock n’ Roll”. Sin dioses ni fe, claro que sí. Se despidieron con “Latidos” dejando, diría, una más que grata impresión.

Llegaba el turno de Jelusick, la banda del vocalista croata Dino Jelusick, integrante de la verdadera aristocracia vocal de este negocio, y un privilegio, veremos si es que se repite en el futuro, el de poder gozar de su presencia a la vuelta de la esquina. En esta andadura le acompañan Ivan Keller en guitarras, Luka Brodaric al bajo y Nick Nikolaev en baterías. Una formación más que bien engrasada, quinta fecha del tour ibérico, y que dejó al público ovetense más que satisfecho ¿no? Pues veamos.

Buena entrada en la Gong. A la tarde se barruntaba la cifra de 150 entradas anticipadas. Lo cual, tratándose de un domingo, me parece bastante respetable. Todo arranca, fíjate qué curioso, con la intro de “What The Hell Is Goin’ On”, de su “Apolitical Ecstasy” de 2025. Tras ella una concisa cuenta atrás y, finalmente, la potente “Jaws of Life” para que, ya de entrada, el cuarteto se arrimase al borde del heavy metal más vibrante. Ivan Keller, amén de riffs con no poco gancho, sirvió un buen solo aquí, al que seguiría el propio Dino Jelusick con sus dedos sobre el teclado. La banda se presentó en Oviedo con una puesta en escena de lo más orgánica, con el teclado de cara a la pared en el lateral derecho del escenario. El público, huelga decirlo, conectó al instante con la banda. Y ellos nos entregaron “Power to the People” en la que sería una de las máximas del set: la alternancia entre cortes más vivarachos y otros más rocosos y groovies como éste. Y un Dino Jelusick cantando como si no llevase cinco noches, una tras otra, cantando a un nivel sobrehumano, inconcebible para el común de los mortales. Risueño a pesar de sufrir los rigores del calor, no serían pocas las veces que le veríamos echarse agua por encima. Creedme, no era para menos.

Mientras que el frontman de Požega jugaba tanto con el micrófono como con su voz, la conexión para con sus compañeros parecía total. Era, efectivamente y como nos dijo, su primera vez aquí. No sería la última, anunció. Ojalá el tiempo le dé la razón. “Healer” extrajo los mejores coros del público ovetense. Estábamos disfrutando, se podría decir. Tras este corte llegaría un solo por parte de Ivan Keller. Primero con el pie al wah, luego y desde el centro del escenario a puro tapping y finalmente en una encarnación algo más terrenal. Con “Died” sentí que el espíritu de David Coverdale, sudoroso y sensual, se colaba por los poros del vocalista croata. Su registro, tan elegante, pero es que incluso alguna que otra de las poses resultaban harto reconocibles. El chico no esconde sus influencias y hace bien. Keller volvió a poner pie sobre el pedal del wah para el solo y, en general, me pareció estar viendo a una banda en plena forma. Inasequible al desgaste.

Por aquello del calor, ironizó el ex Whitesnake con que si podrían abrir la puerta, que ya en Burgos lo pasó tirando a mal. Se arrimó luego al teclado para ir “full Stevie Wonder” e interpretar desde allí “Follow The Blind Man”. Baladón éste de los de toda la vida. Desde luego Dino no falló aquí ni tampoco Ivan Keller con otro de los solos de la noche. “Hangman” funciona como vuelta de tuerca a su faceta más rugosa. Si hasta se soltó de nuevo una melena que se había atado para el corte previo. Cantando, efectivamente, “higher and higher” como rezaba la letra. Le llegó entonces el turno de brillar en solitario a Luka Brodaric. Muy formal al comienzo, a puro slap después y finalmente con Nikolaev acercándole uno de los ventiladores. “Groove Central”, desde luego, hace honor a su nombre. Ellos dejan otra estupenda sección solista y ese horno que es ya la sala, arde en gozo con Jelusick. Sufriendo y gozando que decía aquél. Aquí Dino replicaría a Kike Fuentes, asistiendo a Nikolaev baqueta en mano.

Un Nikolaev que también dispondría de solo correspondiente ante el público astur. Disfrutón en lo técnico, también en lo estético, y que, cosa no siempre sencilla, acertó a conectar con la gente. Un solo como una moto. Con eso y con todo, cierto es que se me hizo un poco largo de más. Y es que el reloj siempre es quien termina por imponer su ley. Así las cosas, Dino volvió a tiempo para ironizar sobre lo pequeño del backstage. Bromas al margen y bien aprovechado el descanso, pues en “What I Want” nos entregan la que es su cara más potente. Más vibrante. Keller y el propio Jelusick doblaron solos desde guitarra y teclas respectivamente, derrochando técnica y clase en comandita.

El tramo final acoge el medio tiempo “The Great Divide”, con Dino aguantando con su voz impoluta todo el esfuerzo acumulado (el del domingo más el acumulado de las citas previas) y una “Fly High Again” que dibuja uno de los riffs con más gancho de todo el set. Entremedias las obligadas presentaciones y para el cierre un groove muy marcado al que nos arrojamos sin medida. Dino vino, sudó y venció. De seguir por esta línea brillante futuro el que aguarda al de Požega, si es que aún queda algo de justicia en este negocio.

El sudor perlaba nuestras frentes y las sonrisas marcaban nuestros rostros al encenderse las luces y hacer (apresurado) balance de la jornada dominical. Fue un gusto encontrarse la sala tan repleta en un día de la semana siempre tan complicado. Lo dije antes: no todos los días tiene uno la ocasión de ver, a escasos minutos de casa, a una banda de este calibre. Fue su primera vez aquí. Que con un poco de suerte tampoco sea la última.

Por nuestra parte nada más. Mandar un saludo a las buenas gentes de Klanghör, Nurcry y Jelusick, abrazos para los habituales que nunca fallan, un agradecimiento por todas las facilidades dispuestas en favor de esta crónica y ya saben: nos vemos en el siguiente.

Texto: David Naves
Fotos: José Ángel Muñiz