Crónica: Festival Vidiago Rock (Viernes 2/5/2025)

Veinte más una edición del Vidiago Rock con nutrida representación Brigadier. Es una hora por carretera la que nos separa pero mucha la cercanía que nos une con un evento como este. El trato que siempre nos dispensan y el modo en que la localidad llanisca acoge a gentes venidas de diversos puntos de la geografía siempre invitan a regresar. El cartel del viernes, además, se presentaba de lo más jugoso con las descargas de Malverde, The Lizards, Niña Coyote eta Chico Tornado y Totengott. Una macedonia sónica en la más pura tradición del festival.

Como viene siendo habitual en esta casa, llegamos con el tiempo sobrado para socializar y hacer algo de eso que ahora llaman turisteo. Aunque fuese del coche al bar. Pero nos acercamos al recinto a recoger las correspondientes acreditaciones y el festival es el de siempre. Su carpa, su barra, el coqueto puesto de merch y un escenario lo suficientemente amplio para que las bandas se desenvolvieran sin mayores ataduras.

Ataduras que no tuvieron los chicos de Malverde a la hora de romper el hielo. Menos cuando suenan los primeros acordes de “The End Is Nigh” y el sonido, aún en primeras filas, es tirando a sobresaliente. Muy cómoda la banda y muy frio el público, peajes que apareja el abrir un evento de estas características, pero desde luego volví a disfrutar con los buenos solos de Tamo. También el modo en que plantearon el setlist, llevando su rock de aires stoner desde la pura calma a un mayor nervio camino del final. En esa escalada funciona como un reloj suizo “Golem”, de aquél Ep “II” (reseña) de 2024.

Laria ejerció una vez más de maestro de ceremonias. Y aunque Malverde no pasen por ser la banda más activa de nuestros escenarios, hay una sensación de aplomo y seguridad en sus gestos que no creo nadie les pueda negar. La voz de Malverde tuvo además el detalle de dedicarle el show al tristemente desaparecido Charlie Günner, a la sazón ex compañero del propio bajista Hermes en los siempre reivindicables hard rockeros asturianos The Punishers. “Santa Muerte” viene a afianzar la línea ascendente del show y el Vidiago Rock fue entrando en calor. Ellos no obstante no se olvidan del rock más alucinado y hay un puente en “Mexica” que sirve perfectamente a este propósito, dejando volar su lado más próximo a la psicodelia.

Laria aprovechó para saludar a su vástago desde el escenario y la banda aún tuvo tiempo de presentar un tema nuevo, “Believe” si no me engaña el setlist, que vino a destapar a los Malverde más intensos y vibrantes. Se animó la parroquia con “Now I Know”, buenos coros del batería Bronco aquí, casi en la misma medida en que se sorprendió con su versión del inmortal “21st Century Schizoid Man” de King Crimson. Despedirían con la adrenalina de “Sisyphus” el que, pensamos, fue otro buen show para ellos.

Pasaban doce de las diez cuando suena la intro de The Lizards. El trío, siempre infatigable, arrancan desde “Burning City” el que vendría a ser, fácilmente, uno de los mejores shows del fin de semana. Por lo activas que estuvieron Carla Santacreu (voz, guitarra) y Judith Jordan (bajo) delante, también por la pegada de Edgar Beltri (batería) detrás. Pero sobre todo porque el sonido, con la buena gente de la Casa Furia a cargo, que dese luego estuvo a la altura. “Somos The Lizards, venimos de Barcelona y estamos muy contentas de volver por aquí” aseguró entonces Santacreu. Después arremetieron con “Beware” y ya aquí se pudo ver cierta algarabía y movimiento en primeras filas.

Y sí, se habían hecho ochocientos kilómetros. “Pero en avión”, ironizó Beltri. The Lizards, y puede sonar a tópico, es una de esas bandas que sabe transmitir su buen ambiente al público que tiene delante. Y la cita en Vidiago no sería la excepción, si bien el set iría encadenando una serie de percances que amenazaron con quebrar el buen desarrollo del mismo. Nada que no solventaran con tablas e incluso ciertas ironía y retranca. Lo primero en dar problemas sería la batería del propio Beltri. Solucionado ya digo a la mayor brevedad, tocó enfrentar una vez más “Dead City”. Santacreu comentó lo difícil que se está volviendo para bandas como esta tocar en su ciudad natal. Recuerdo de hecho que cuando pasaron por el (a día de hoy) difunto Rock Nalón ya comentó algo similar. La situación parece no haber cambiado por la ciudad condal.

Hay un cierto aura en el Rickenbaker que porta Jordan. Su compañera exprime un gran riff en “Give Me All You Got” y, pese a los pequeños percances, parece estamos viendo una más que óptima versión del trío. En lo personal quizá son estas las Lizards con las que más conecté a lo largo del set. Y fíjate que Beltri está fantástico en “I Told You So”. Se sucedían los cortes casi sin descanso. Ese hard rock de alma punk. O viceversa. “Fake Reality”, que comentaron nació en pandemia, muestra sin embargo un mayor músculo, obviando esa vena más punk para insuflar algo de aire al set. El trío aún tuvo tiempo de rendir tributo a Johnny Cash (“Folson Prison Blues”) o de inundar Vidiago de pura adrenalina sin cortar (“Freak Show”), demostrando estar en un gran momento de forma.

Santacreu dedicó “Everybody Sucks” al ingrato que hackeó su perfil de Instagram, llevándose por delante un buen montón de fotos y recuerdos. Encarando ya la parte final del set y siendo esta la segunda vez que las veía, lo cierto es que quedó la sensación de que, en este preciso momento de su trayectoria son un engranaje prácticamente perfecto. Si las ninguneas aún cuando nunca las has visto en vivo, pues allá tú.

No me duelen prendas en reconocer que iba un poco a la expectativa con Niña Coyote Eta Chico Tornado. El dúo donostiarra que forman Úrsula Strong (bateria) y Koldo Soret (guitarra y voz) llegaba a Vidiago con las pilas cargadas y la intención de poner al festival patas arriba. Ángel Cueli, al igual que haría con todas y cada una de las formaciones del cartel, introduce al dúo y pronto queda claro que la expectación es máxima. La batería, ladeada ahora al borde del escenario, iguala en importancia ambos músicos y promete un show un tanto fuera de lo habitual.

Así es que ya para la inicial “Atea” es mucha la gente que se agolpa en primeras filas. Y que baila al son del dúo casi desde los primeros acordes. Los riffs infecciosos de Koldo, las sencillas y sin embargo juguetonas líneas de batería de Úrsula. Era apenas el segundo concierto de la gira, en palabras del vocalista, pero en honor a la verdad hay que decir que aparentaron estar ya perfectamente engrasados. Y por más que sus líricas en orgulloso euskera planteen barreras en lo tocante al entendimiento, o más allá de los gustos de cada cual, para nosotros siempre supone un gozo contemplar derroches de adrenalina semejantes.

Porque se suceden los temas y Koldo apenas tiene tiempo para unos escuetos agradecimientos, afinar su guitarra y continuar con esos pildorazos de rock pegadizo y bailable. El suyo es un rock que alterna cortes con lírica con otros en formato puramente instrumental. En ellos, Koldo quita razones a quienes piensen que es poco más que un mero surtidor de riffs. La banda se permite pequeños escarceos de una técnica más depurada que ayudan a lustrar, también a oxigenar, el que a la sazón sería otro de los sets más atractivos del fin de semana.

Tuvieron tiempo de dedicarle un tema a unos amigos que habían hecho antes del concierto, con los que estuvieron hablando de la historia de Motörhead, contó Koldo. Hubo ocasión igualmente de revisitar el “I Wanna Be Your Dog” de The Stooges. Y mientras que en los momentos más abiertamente punk estuve cerca de desconectar, lo cierto es que Vidiago se rindió ante el dúo. Máxime cuando ambos se sitúan al frente del escenario y retan a la audiencia para luego encarar los bises. Agradaron a los suyos y de seguro se llevaron algún incondicional más en la buchaca.

Se cernía la oscuridad en Vidiago y no porque los relojes pasaran de la una de la madrugada. El trío arribaba a la localidad llanisca con intención de seguir presentando su última obra de estudio. Un “Beyond The Veil” (reseña) que viera la luz vía Hammerheart Records allá por julio del pasado año y que, pienso, viene a confirmar la trayectoria ascendente de la banda. Un par de telones adornan los laterales del escenario y todo parece listo para cerrar la primera jornada del Vidiago Rock a lo grande.

Ellos irrumpen bañados en luz roja y, tras la debida intro, acometen la vibrante “Inner Flame” con todos sus cilindros en funcionamiento. En especial un José Mora muy aplicado tras el kit de batería. Delante suyo, Chou Saavedra parecía tener algún pequeño percance con el monitor. En cualquier caso, deja ya aquí un buen primer solo y pienso, de pronto, que mucho ha mejorado el frontman de la banda en este sentido. Su aspecto, la ya ineludible capa tras la que se esconde, estuvo rodeado de su hieratismo habitual.

Marija Krstevska, espigada efigie envuelta en un manto azabache, irrumpe para “Sons Of The Serpent” y Totengott, eventual cuarteto con ella en el centro, ofrecen ahora su cara más rocosa y arrastrada. Nacho, en otra imagen ya clásica, da con sus rodillas en el suelo durante el puente. En él abrazan una encarnación más alucinada y doom. A día de hoy son ya muchos los registros que manejan y uno puede argüir en su contra que su sonido, a ratos, tiene algo de inasible. Pero cuando de nuevo vuelven los Totengott más trotones de “Marrow Of The Soul”, queda claro que se manejan igual de bien sea cual sea el registro. De hecho Chou Saavedra deja aquí otro de los solos más redondos del set.

Regresa entonces Marija para la más enigmática “The Architect” y entre sus voces y su gama gestual es esta una encarnación nunca vista de la banda. Místicos, oscuros y con Nacho dejándose el alma en coros. Coincidimos con él cuando volvíamos a por el coche y nos reconoció estar atravesando por un proceso gripal. Sorprende tras lo antes visto arriba del escenario. Se suceden entonces las dos partes de “Beyond The Veil”, siendo la primera esa “Mirrors Of Doom” donde Marija Krstevska pone su presencia y su voz a la cara más ocultista de Totengott

… y la segunda esa “Necromancer” siempre fulgurante y descosida, de nuevo con Mora firme en el doble bombo y el particular registro de Saavedra retumbando en Vidiago. Con Marija de vuelta, Totengott encaran “The Golden Crest”, finiquitando así el repaso íntegro a su tercer obra de estudio. El set sería de este modo un testimonio en firme sobre lo mucho que confían en un disco como este. De los salmos del prólogo a la pura pesadez. Del éxtasis al desasosiego y la intranquilidad. Y aunque a lo largo de la noche se dejaran sentir algunas pistas pregrabadas aquí y allá, lo cierto es que la banda sonó tan orgánica como acostumbra.

Pudiera parecer para entonces que ya estaba todo el pescado vendido. Que, si acaso, echarían mano de algún tema rápido y se irían a descansar. Pero entonces José Mora preguntó que si queríamos un tema largo, respondimos que sí y ellos volvieron a su anterior álbum de estudio para recuperar el extenso cierre “Doppelgänger II: The Abyss”. ¿No queríais caldo? El corte puede ser en cierto modo un compendio de todo lo que el trío, mutado a ratos en cuarteto, tiene para ofrecer. Dedicada a la buena gente de Noche de Lobos, con Juanjo presente por allí, fue el perfecto broche a una estupenda primera jornada.

Texto: David Naves
Fotos: José Ángel Muñiz

Crónica: Vio-Lence + Blast Open (Valladolid 27/4/2025)

Segunda visita en el mismo mes a la sala vallisoletana Porta Caeli. La ocasión lo requería. La banda estadounidense Vio-lence hacía parada en tierras castellanas dentro de su gira por la península, conmemorando el 35º aniversario de uno de sus discos más relevantes: “Oppressing The Masses”. Durante esta gira, irían acompañados de los asturianos Blast Open. En Valladolid era su segundo concierto de la gira, que comenzó en Sevilla el 26 de abril.

Se podía presagiar que la presencia del público iba a ser modesta, ya que era domingo y las bandas, una, poco conocida y la otra, de las denominadas, de culto. Sin embargo, al final, dichos presagios no se cumplieron, y la afluencia fue más que aceptable. En verdad, no todos los días nos visitan leyendas del thrash y había que aprovechar la ocasión.

Blast Open hacían su aparición en el pequeño escenario de la Porta Caeli, en torno a las ocho de la tarde/noche. La remodelada banda presentaba un setlist con temas exclusivamente de su último disco del 2022 “Spitting Blood”, entre los que intercalaron los dos últimos singles, recientes adelantos de su próximo disco.

Pese a lo poco que, por desgracia, se han estado prodigando encima de los escenarios, Blast Open me dieron una sensación de consistencia y solidez que supieron transmitir desde los primeros acordes de su fantástico “Riding On A Dead Horse”. Se les veía muy cómodos y solventes. Andrés Álvarez, desde la guitarra, rompiendo la frialdad inicial de un público, un tanto escaso en los inicios del concierto, Nefta, con su voz intensa que sabe transmitir fácilmente la energía de la banda, acompañados de Ton Jerez, frenético al bajo y Marco Álvarez aporreando sin piedad la batería.

Pasan rápidamente a tocar “Fallen Angel”, tras la que Nefta saluda a los congregados allí, señalando la valentía del único que llevaba una camiseta blanca que destacaba entre la uniformidad del atuendo negro de la gente y presenta el primero de los singles de más reciente creación: “Invisible Lines”. Me encantó. Con un tinte muy thrasher, unido a las partes más melódicas que rompen en esa velocidad, la ejecución en directo fue impecable y creo que muy acertada en esa disposición del setlist, puesto que, a partir de ahí, la conexión con el público fue in crescendo. Otro tema del «Spitting Blood«, “Pool Of Blood”, justo antes de interpretar el siguiente novedoso single “Resurrected”, con la invitación previa de Nefta a unirse a la fiesta. Este segundo adelanto también tuvo una buena acogida.

Llegan los redobles que inician “Cross Hate”, donde Andrés se luce con sus riffs. Tras este tema, Nefta agradece a ITP Productions por traer de gira a bandas increíbles, como eran los propios Vio-lence y pide movimiento para “A Light Behind The Darkness”, algo que no se consiguió, aunque sí fue incesante el chocar de puños, dada la facilidad para la interacción que ofrece el escenario de Porta Caeli (como ya comenté en otra ocasión). Tras 44 minutos de actuación, Blast Open se despiden con “Trying to scape”, dejando un muy buen sabor de boca entre los presentes.

Pasaban diez minutos de las nueve de la noche, cuando los músicos que acompañaban al mítico Sean Killian, ocupan su lugar en el escenario. Ira Black a un lado, Claudeous Creamer al otro, los dos grandes guitarristas que giran actualmente con la banda de la Bay Area de San Francisco, en un segundo plano, Jeff Salgado al bajo y Nick Souza (hijo de Steve “Zetro” Souza y batería oficial en Hatriot) a los tambores. Dejan caer los primeros acordes hasta que salta a la palestra el carismático vocalista de Vio-lence, el único miembro que persiste de la formación original.

Era la primera vez que se dejaban ver por salas europeas, en conciertos cercanos, casi íntimos. Si bien, los miembros originales de la banda, que tuvieron su peso en la composición de los dos trabajos más conocidos y emblemáticos de Vio-lence ya no estaban presentes, hemos de decir que los actuales defendieron con precisión la cascada de temas con los que nos deleitaron en esta gira.

Una noche de thrash, con mayúsculas, que comienza con “Liquid Courage”, seguida del maravilloso “Subterfuge”, en el que destacan las líneas de bajo y que cierra con un solo totalmente demoledor a cargo de Ira Black. Ya daban ganas de dejarse el cuello y esto no acababa sino de empezar.

Primera parada en la que Killian se explaya presentando “I Profit (me beneficio), desde una posición muy cercana al público. Toda la banda estuvo muy cercana e interactiva, algo de lo que “nos beneficiamos” los presentes. El tema me parece uno de los más significativos del disco, con sus cambios de tempo constantes, estribillo bien engranado y velocidad punzante en sus riffs de guitarra, con esa dupla que se genera casi al final.

Por supuesto que la peña ya estaba más que metida en harina y se notaba ya el ambiente caldeado para recibir otro de los temas de este “Oppressing The Masses”, previamente presentado por el infatigable vocalista, “Enguilted By Flames”, al que sigue “Officer Nice”, con el que se desata la locura en la sala convertida en un hervidero de cabezas moviéndose al unísono a la señal de “Go” de Mr. Killian y saltando a la par que se corea el estribillo.

Pequeño respiro para dar por concluido, de momento, el repaso al homenajeado «Oppressing…» y empezar a desgranar alguno de los temas más importantes del poderoso álbum que puso a Vio-lence en el listado de bandas exponentes de la corriente denominada “Bay-Area Thrash”, el “Eternal Nightmare”. ¿Alguien recuerda nuestro primer álbum?, pregunta el cantante. “Esta es una canción que habla sobre el miedo. «Photophobia”. Y la respuesta de la gente no fue precisamente una negativa. El movimiento no se hizo esperar y la sala se convierte en un clamor, gritando el nombre de la banda cuando empieza a sonar “Serial Killer”, seguido de “Kill On Command”. Alguno se atrevió a hacer crowdsurfing.

El show continua con “Calling In The Coroner”, previamente presentado, sello de identidad del modo en que los de California entendieron ese thrash primigenio, complejo, técnico, veloz. Una auténtica joya, interpretada con bastante destreza tanto por los distintos músicos como a través de la desgarrada voz de Sean Killian. “Upon their Cross” representó un punto y aparte en la noche. Tema perteneciente a su EP del 2022, “Let The World Burn”, destaca por sus partes más lentas y técnicas.

Casi un minuto de silencio antes de la traca final. La intensidad pasa factura. Aprovechamos para mostrar cómo lo estábamos pasando, animando a la banda y suena “Eternal Nightmare”. Otro de los momentos álgidos para dejar ya la escasa energía que nos quedaba. La batería del joven Souza sonaba con gran contundencia mientras Ira Black volvía a reflejar su habilidad con un enorme solo que pone el broche final al recuerdo del exitoso álbum debut. Y, decía antes, que el repaso al «Opressing The Masses» estaba casi concluido porque la pieza que cierra, esta vez, definitivamente, el concierto fue “World in a World”, perteneciente a dicho trabajo. Una hora y diez minutos de pura gloria para los amantes del thrash.

Quiero destacar que el sonido de ambas bandas fue brutal y no queda más que agradecer, a quien corresponda, que nos haya facilitado el poder disfrutar de bandas, otrora inasequibles, pero que aún arrastran la esencia de aquellos sonidos clásicos que están escritos en el ADN de todo/a metalero/a que se precie. Gracias a Heavy Metal Brigade por aceptar estas líneas para su colección de crónicas y a José Alberto Arija por haber cedido alguna de sus instantáneas. Volveremos a encontrarnos.

Texto: Erundina Artidiello
Fotos: José Alberto Arija

Crónica: Perversiones (Puerto de Vega 26/4/2025)

Novena edición del Perversiones y el invento volvió a demostrar ser una de las cosas más divertidas que uno puede hacer vestido. Otro de esos eventos que empiezan a ser tradición para nosotros y una excusa perfecta para una jornada entre diversión y buenos amigos. Contraprogramando a toda una Copa del Rey con Barça y Madrid disputándose su enésimo entorchado, la organización hasta dispuso una televisión fuera de la carpa desde la que los más futboleros no perdieron ripio de los Vinicius, Yamal y compañía. Era una pequeña novedad. El resto lo conocéis de anteriores ocasiones: la mencionada carpa, food truck, barra, puestos de merch y de la propia asociación…

Somos gente previsora y nos gusta llegar con tiempo, aun cuando nos separa un buen trecho desde casa. Pero una vez alcanzamos Puerto de Vega y recogemos nuestras acreditaciones, el ambiente parece ser el de siempre. Mucha cara conocida, no solo músicos y una jornada que se presumía de lo más agradable.

Eran las nueve de la noche Carmen Omar, emblema ya de este certamen, tomó el micrófono para acometer las debidas presentaciones al tiempo que hacía algo de historia para los novatos. Presentaría además a todas y cada una de las bandas participantes. ¿Los primeros en liza? Unos Down Of Decay (variación de World Of Decay) reventando a placer el “Blinding Lights” de The Weeknd. Ocurrió un par de veces o tres a lo largo de la velada que no conocía al original y por ahí puedo decir que se me hizo (evidentemente) extraña. Se va quedando uno atrás, para qué mentir. Sea como fuere, Flo aprovechó el inalámbrico para perderse entre la pasmada audiencia y, por ahí, fueron el mejor de los rompehielos.

Sküld vinieron entonces a desubicar a su gusto el “Fireworks” de la cantante (y momentánea seudo-astronauta) norteamericana Katy Perry. Jugaban en casa y se notó. Insertaron un pequeño guiño al “Can I Play With Madness” de unos tales Iron Maiden y finalmente hicieron honor a las muchas tablas que acumulan.

Metalversión, que ya de por sí parece una banda construida a la medida de un evento como este, dieron lo mejor de sí para el “Ven, Devórame Otra Vez” de Lalo Rodríguez. Desde primeras filas se dejó notar que pronto sería una de las favoritas, si bien quedaba muchísima noche por delante.

Cabe decir que los cambios entre banda y banda, con Eneko Ramos y el propio José Carlos Peláez echando un cable, fueron raudos y ágiles. Tremendo curro se pegaron. Le llegó el turno entonces al “antivacunismo”, esto es, Invulnerables reventando a conciencia el “Amante Bandido” del ínclito Miguel Bosé. También con guiño a Iron Maiden pero con algún problema técnico al final. Puede ser por ello que me pasaran algo más inadvertidos. Los concursos, aún uno donde se respira tan buen ambiente como este, tampoco son ajenos a los puñeteros duendes del directo.

Cubo de Kubrick, banda íntegramente femenina, creo entendieron perfectamente el espíritu del Perversiones. Se llevaron a su rinconcito particular el “Aserejé” de Las Ketchup (qué ganas de encontrármelas un día y preguntarles si alguna vez han pagado royaltie alguno a The Sugarhill Gang por el atraco). Desde el momento en que sonó el último de los acordes, una de mis favoritas a la victoria final.

Cöver Crush, a buen seguro una de las imágenes más llamativas de esta edición, fueron libres y a la vez correctos con el clásico popular “La Llorona”. Trágica como es, ¿puede que no casara al dedillo con el espíritu del evento? Sí. ¿La disfruté? Pues bastante. Y el público también.

Volvían entonces Metalversión. Esta vez para dejar una “Bailar Pegados” del sabadellense Sergio Dalma, de nuevo dejando la sensación de que le tienen muy bien cogida la medida al Perversiones.

Llegaba entonces el turno a la formación ferrolana Host, presencia cada vez más habitual en nuestros escenarios. Acudían esta vez sin el Perpetual Borja García y (por lo tanto) en formación cuarteto. Suya una de las mayores de-construcciones de la noche, una por momentos irreconocible y crujiente “Everybody (Backstreet’s Back)” de una de la boybands por excelencia: Backstreet Boys.

Pese a no conocer “La Mi Mozuca” de Melendi que vinieron a re-interpretar, Leitmotiv me ganaron ya con solo salir a escena con la gaita y las monteras piconas. Que además me agradaran pese a no conocer la original del (para mí insufrible, inaguantable, insoportable y podría seguir) cantautor asturiano creo que dice solo cosas buenas de ellos.

A Donnadie les salvó la elección del tema: «La Vida Es Un Carnaval» de la siempre dicharachera Celia Cruz. Trasladada a su particular idiosincrasia, vendría finalmente a ser otra de las que no cayó en saco roto.

Desde Pola de Lena le llegaba entonces el turno a unos debutantes, los chicos de Dominus Tempus, que se atrevieron con todo un “Sexy And I Know It” de LMFAO, performer inclusive, le guiñaron el ojo al “Seven Nation Army” de The White Stripes (la “vieja confiable” que me dijo una vez el bueno de Felipe SM) y fueron casi desde el primer instante otro de mis favoritos a la victoria final. Como se verá más adelante, sigo siendo igual de terrible con los pronósticos.

Habría turno para dedicarle un sentido y merecido aplauso a la infatigable Carmen Omar. Y para recibir a unos Plasma y su particular revisión del “Me Enamoré De Ti, y Qué” de Alejandro Vezzani. Otra que, en lo personal, quizá me pasó algo desapercibida.

Por motivos que algunos conoceréis, “Embrujada” de Tino Casal me toca bien de cerca. Valvulina hicieron bien en despiezarla a placer y llevársela a su propio terreno. Confío en que el legendario cantante asturiano, allá donde esté, supiera perdonarles tamaño atrevimiento.

No conecté del todo con Ovejas Negras, que pervirtieron el “Voy A Mil” de aquellos Olé Olé aún con Vicky Larraz al frente.

Pero fuera por la estética marinera o por el contrabajo eléctrico de Manu, los que sí llamaron mi atención serían Los Repuntos. Y es que al final, qué mejor entorno para algo como “Tra Ka Trá” que Puerto de Vega.

Otros debutantes fueron Broken Lights. Con una puesta en escena esmerada, performer inclusive, se adueñaron de “La Barbacoa” (Georgie Dann) e hicieron las delicias del respetable, que diría un clásico.

No Zone, de quienes podría decirse son una evolución de los fugaces Mortal Coil, despiezaron a placer el “Dragostea Din Tei” de los inenarrables moldavos O-Zone. Fácilmente los mejores solos del Perversiones y a buen seguro el doble bombo más festivo que hayamos visto desde los incalificables portugueses Serrabulho.

Maloserá tiraron de clase para traer a Puerto de VegaAntes Muerta Que Sencilla” de María Isabel.

Conocimos a White Noize en el pasado Monorock, es lo que tiene estar de chigre en chigre cada fin de semana, y creo poder decir que, tras el “I Will Survive” de la inmortal Gloria Gaynor, mostraron un nerviosismo mayor que en la cita corverana. Nada que no cure el paso del tiempo, también te digo.

Volvían para cerrar las buenas gentes de Sküld, caracterizados a lo Kurt Cobain para un curiosísimo mash up entre “Smells Like Teen Spirit” (Nirvana) y “Yo Quiero Bailar” de Sonia y Selena. Agregaron “El Xiringüelu” en su parte final, de nuevo entendieron muy bien el espíritu de un certamen como este y se ganaron el favor del público, creo sinceramente que no solo por el hecho de jugar en casa.

Llegaba el turno entonces para las habituales deliberaciones. También para que los ganadores de la pasada edición, no otros que la buena gente de Ofensivos, trajeran a Puerto de Vega su siempre ácida visión de la línea temporal que nos ha caído en gracia. A base de punk con trazas de rap y metal, amén de un estupendo “Calvos, Egos y Likes” bajo el brazo, pues sí que había ganas de verles.

Lo primero en saltar a la vista, como siempre, es su llamativa puesta en escena. De pronto Viti es un trasunto del merluzo intragable de Llados. López parece serlo de Iker Jiménez. Nada queda al azar si has escuchado su cuarto álbum. Pero lo mejor es que desde que arrancan con “República Capilar del Turkistan” suenan tan sólidos y redondos como, de hecho, viene a evidenciar su último álbum. Porque arremeten con la mayor pesadez de “Mis Pecados Capilares” y uno se pregunta si, alguna vez, habrán alcanzado semejante grosor en su propuesta. Del mismo modo tuvieron tiempo igualmente de virar al pasado y recordar la inefable “Susana Grisú”, que incluso provocó un (tímido) circle pit. A nosotros nos llegaría el turno para reponer fuerzas, así que nos fuimos un rato al backstage.

Y fue desde uno de los laterales del escenario que uno pudo observar no tanto las evoluciones de la banda, que también, como la reacción de la gente a ellas. Así las cosas, en “Sexo, Autotune y Reguetón” queda la sensación de que están la mar de cómodos sobre el escenario. Vista desde bambalinas, la reacción del público cuando Kike emerge caracterizado cual ninja para, claro, “Ninja Gafapasta”, es todo lo hilarante que uno espera.

Aguerridos, divertidos, ácidos, irónicos, Ofensivos. Pero López se guardaría un momento para agradecer a la organización por todo el trabajo llevado a cabo a lo largo de la jornada. Él más que nadie que vea los toros desde la barrera puede dar fe del tremendo esfuerzo físico y mental que trae aparejado una cita como esta. “Mal, Muy Mal” hace poco honor a su nombre y ya apunta a que se quedará en sus setlists durante largo tiempo.

Nosotros nos quedamos también. Había que conocer a los ganadores. Horas antes de sentarme a redactar esta humilde crónica, la propia organización del evento había compartido en sus redes el trío vencedor. Le refresco la memoria a los más despistados:

—Banda elegida por el público: Cubo de Kubrick

—Banda creada para el evento: Down of Decay

—Banda consolidada: Sküld

Destacar, para evitar posibles suspicacias, que el último de los premios, y que conlleva la presentación en vivo en la edición de 2026, fue la votada por los propios músicos participantes, como bien se encargó en señalar el bueno de José Carlos. Quedaba, pues, volver a disfrutar de los tres cortes en cuestión. Pero añado que es un gusto ver representación de la alcaldía en la correspondiente entrega de premios. Uno entiende que esta es una manera como cualquier otra de señalar la resonancia (y no solo en cuanto a decibelios) que tiene en la localidad una asociación como es Unirock. Cruzamos los dedos para que dure.

So riesgo de resultar repetitivo, gran trato recibido un año más. Puerto de Vega nos acogió como a hijos pródigos, procuró en todo momento nuestro confort y de su parte puso todas las facilidades para la redacción de esta crónica. Un gusto, pero eso ya lo saben. Así que por esta parte nada más que mandar un gran abrazo a toda la asociación, saludar a las muchas gentes con las que departimos a lo largo de la jornada y ya saben: salvo catástrofe nos vemos allí el 23 de agosto.

Texto: David Naves
Fotos: José Ángel Muñiz

Crónica: Aneuma + Death & Legacy (Gijón 19/4/2025)

Uno supone que éste es un premio a la constancia. Aneuma debutaron en 2022 con un “Climax” que presentarían en la pequeña Ángeles y Demonios. Y en cuestión de tres años, con apenas tres discos, han sido capaces de convocar a más de cien almas en la mucho más generosa sala Acapulco de Gijón. Y es que el quinteto no ha parado desde aquél nuestro primer encuentro con ellos, con Abel haciendo las veces de bajista, en el Perversiones de 2022. La presentación era doble en este caso, de tanto en cuanto suponía la puesta de largo de Jane Bass con la formación asturiana.

Siempre es una gran responsabilidad ofrecer al público una nueva obra. Máxime cuando esta es la primera bajo el abrigo de un sello discográfico, en este caso Art Gates Records. La buena noticia para ellos es que no estaban solos ante tal envite. Desde Zamora arribaron Death&Legacy prestos a caldear el ambiente con su conocido melodeath. La banda, que ya pasara por Asturias en la primera edición del Luarca Metal Days (crónica), arrancaba el pasado sábado con verdadera puntualidad británica. Con una puesta en escena con un telón de fondo como mayor reclamo, pronto Hynphernia tomó el mando de las operaciones. Tan inquieta en lo gestual como firme a la hora de desarrollar sus habituales tonos rasgados.

La banda enlaza temas y pronto da señales de estar bien ensamblada. “Dying Life / Dying Lie” de hecho da muestras de su cara más melódica aka melancólica primero para después reunir buenos solos de Manu y un infeccioso doble bombo. Tras los agradecimientos y el saludo a Aneuma por parte de Jesús Cámara, llega la hora de destapar a los Death&Legacy más machacones y groovies. Por ahí fue quedando patente la versatilidad que atesoran. También que Carla Fabregas, al cargo de su sonido en la Acapulco, había hecho sus deberes ya que, aún en las siempre comprometidas primeras filas, era estupendo. Los coros a voz limpia del bajista Hugo Rodríguez aquí. Sus guturales después, a trío con Hynphernia y Cámara. Todos on point que diría aquél.

Una buena versión de la banda, que se magnifica a través de “The Unnamed Shadow”. Que no echáramos en falta la aportación de Tom S. Englund (Evergrey) para el original a buen seguro fue buena señal. Tendrían tiempo aún de presentar un corte que ocupará su próximo álbum de estudio. Un “The Devourer Of Light” que conjugó una mayor oscuridad en estrofas con el poso más melódico de sus estribillos. Incluso se permitieron el detalle de buscar la interacción con la gente en, ya digo, una descarga más que digna de los zamoranos. Para el cierre quedó una “Hellfire” que, amén de tener un gancho de mil demonios, dejó el breakdown más marcado del set. Eficaces, me agradaron.

No diremos que se “trascaba la magedia” con el set de Aneuma pero sí que al bajo de Jane Bass le dio por ponerse pijotero, retrasando el comienzo del show y, supongo, añadiendo una pizca más de nervios al debut de la nueva bajista. Dani G. y Sergio Saavedra mediante, la cosa tampoco fue a mayores. Porque termina la intro, irrumpe “Your Doom” con su fuerza habitual y estos nuevos Aneuma parecen tener la firmeza de siempre. Sin más detalle en puesta en escena que el telón de fondo, el quinteto con base en Puerto de Vega vino a sonar tan orgánico como de costumbre. Y si bien aquello era la presentación de un nuevo álbum, ellos pisan sobre seguro al continuar con “Fall Apart”, de siempre uno de sus cortes con más gancho. A estas alturas dupla inicial de eficacia más que probada. Nos fuimos al suelo a pedido de Abel. El quinteto arremetió con otra de las que apuntan a clásico: “Break Out From Hell”, conjugando una vez más groove, técnica y pesadez.

Laura nos pidió aplausos para su nueva compañera en Aneuma. Una Jane Bass a la que ni siquiera el pequeño incidente previo arredró lo más mínimo. Aquí llegó por fin la primera de las novedades, no otra que la que da título al nuevo disco, esa “Flesh & Bone” que en su traslación al vivo parece sonar más heavy, menos marcial, y que ya demuestra ser puro gancho. “Guide Them To The Light” les procuró entonces un cierto descanso. No a Laura, inquieta como siempre aunque visiblemente incómoda con su corsé. Borja remató con otro buen solo aquí. El pequeño descanso que se tomaron sirve para después encarar con todo el nervio posible “Never Again”, con el infatigable Jorge Rodríguez volando con el doble bombo. Preciosa batería blanca a franjas rojas, por cierto.

Hubo mucho movimiento tanto arriba como abajo del escenario en “Creatures”, máxime cuando el cambio de ritmo del puente detona un circle pit en el mismo corazón de la sala. Los buenos coros de Abel, la pesadez que la banda desarrolla al final. A la larga otra de mis favoritas del set. Hasta aquí había sido una muy buena versión de la banda. Pero cuando Laura se va a camerinos, obvia el dichoso corsé y emerge en esa camiseta con mensaje (“Hating Me Won’t Make You Pretty”), es cuando de verdad dan la medida del pedazo de banda que son. Porque la luarquina, mucho más cómoda y suelta ahora, lo iba a dejar todo en un espectacular tramo final. Así en “Yell To The Sky” y cualquiera de los cortes que descerrajaron en este último tramo.

Abel no quiso olvidarse de los habituales agradecimientos. Y los duendes del directo, siempre tan puñeteros, dejaron a oscuras a la banda durante “Tear Down The Walls”. Otros quizá hubieran parado. Axl Rose habría sido capaz de cancelar todo un tour mundial. Ellos no. Siguieron adelante mientras pedían que ilumináramos con nuestros móviles. Y lo que en principio pareció un problema, en sus manos se convirtió en uno de los momentos más especiales del set. En “FrozenLaura bajó a la valla buscando la interacción con las primeras filas. El cambio de ritmo aquí fue uno de los más acentuados y a la vez efectivos de toda la noche. Finalmente para “Chain Reaction” se hizo de nuevo la luz, con ambos Suárez dejando buenos coros, mejores riffs y Borja dibujando un solo hábil y a rebosar de clase.

Fue precisamente la guitarra de Borja la que se quedó sin distorsión al comienzo de “Circles Of Fire”. Percance solucionado a la mayor brevedad y uno de esos cortes que rara vez fallan a los de Puerto de Vega. Al menos en nuestra presencia, y mira que desde el estreno de “Venom” en marzo del año pasado no han sido pocas las veces que les hemos visto. Sería entonces Jorge Rodríguez quien llamara nuestra atención, amenazando con no seguir hasta que no hubiese absoluto silencio en la Acapulco. La sala tornó en poco menos que biblioteca y el también batería de Sound Of Silence arremetió así con la final “Light The Torch Of Strength”, fácilmente el corte más veloz jamás grabado por los asturianos. Dice mucho de ellos que dejaran semejante pildorazo para el final. O para lo que ellos y ellas creían que sería el final.

Porque lo cierto es que la gente se puso tan pesada, en el buen sentido entiéndase, que no les quedó más remedio que volver del backstage. Como quiera que no tenían más repertorio del ya dispuesto, optaron por repetir alguno de los temas. Que uno de ellos fuera el siempre intenso “Your Doom” creo que habla bien del buen momento de forma en que llegaron a Gijón. Laura, aún en esta bola extra, estuvo tan generosa en lo gestual como eficaz en su registro roto y abrupto. En la reinterpretación de “Fall ApartPelayo, heredero de Kabbrath, subió a escena a hacerle los coros. El propio Borja invitaría a todo el mundo a subirse a las tablas y, así, entregar la definitiva “Break Out From Hell”. Gran final de fiesta, desde luego.

Se puede argüir en contra de la banda la escasa presencia de temas nuevos en lo que no dejaba de ser la presentación de un nuevo álbum. Algo que, intuye uno, obedece a la aún breve estadía de Jane en el seno del quinteto. Conforme se sucedan los ensayos amén de los respectivos directos, el próximo en el Vidiago Rock intentaremos no perdérnoslo, imaginamos que más novedades irán poblando los setlists. En lo personal agradecería “Overcome”, por motivos que ya expliqué en la respectiva reseña del álbum. En cualquier caso una banda que ha dado un pasito más en una trayectoria poco menos que meteórica. Su límite, como suele decirse, solo ellos saben dónde está.

Por nuestra parte nada más. Agradecer una vez más al personal de Acapulco por su trato exquisito, a Aneuma la invitación y a los muchos y buenos amigos la compañía. Es un gusto y lo sabéis. Nos vemos en el siguiente.

Texto: David Naves
Fotos: José Ángel Muñiz

Crónica: Breakdown Metal Fest (Oviedo 17/4/2025)

Primera edición del Breakdown Metal Fest y allí que procesionó el equipo de Heavy Metal Brigade presto a dar cumplida cuenta de las descargas de Chamako Wey!, Nuestroctubre, Absalem y Serrabulho. Cuatro propuestas bien diferenciadas para un menú más que óptimo, amén de un perfecto antídoto a la beatería reinante.

Siempre es un gusto encontrarse con la buena gente de Chamako Wey!. La formación sigue inalterada desde anteriores descargas, lo mismo que ese metal, en efecto fronterizo, y que tanto gusta de confrontar intensidad y groove. Muy firme al doble bombo Mike Jiménez, y fíjate que una vez más enfrentaba los pedales en calcetines. En líneas generales, el sonido en la Lata de Zinc parece mejorar a cada semana que pasamos por allí. Gran labor de Ovana una noche más.

Daniel Larriet no se quiso olvidar de los debidos agradecimientos. Encaró después “Fariseos” con su hosco registro habitual. Inquieto en la medida que lo permitía el coqueto escenario de la Lata de Zinc, haciendo buen uso de esa tarima y animándonos a que fuéramos entrando en calor. Fue un set algo más corto que otras veces pero en el que aún tuvieron tiempo de presentar un corte de nuevo cuño, “La Tempestad”, que desató a los Chamako Wey! más violentos de la jornada. Larriet, de hecho, lo encaró desde alguno de los registros más agrios que le recordamos.

Adri “Mostro” dejaría un buen solo en “Zombie Caníbal”. Fue precisamente su guitarra la que después vino a dar problemas, amenazando con echar por tierra el set de los asturianos. Solventados los problemas, el público respondió con calor a las embestidas del quinteto y, por ahí, supo dar inicio con buen pie al Breakdown Metal Fest. Y es que “Pendejos Fronterizos” rara vez falla en su propósito. Seguimos atentos a sus evoluciones.

Desde Zaragoza nos llegaba el cuarteto de metalcore Nuestroctubre. Su arranque de set posee una violencia tal que casi suena a llamada de atención sobre las posibilidades de la banda. “Muerte Por Defunción” puede dar pinceladas de su sonido pero en ningún caso resumir toda su propuesta. Porque sin salirse de las lindes del género saben construir temas que resultan atractivos por diversos. Su frontman Víctor Iglesias no dudaría en mezclarse entre la gente ya desde los primeros compases de “Irrompible”. Que si había que bailar, preguntó. Aún con eso, lo mejor por su parte fue el amplio abanico de registros que manejó. Yendo desde agudas voces limpias a gritos desgarrados o directamente guturales con toda naturalidad.

La fiesta montada abajo del escenario no distrae de las tremendas líneas de batería que está dejando Axell Valladares. Velocidad y grooves endemoniados casando a la perfección. Hubo un wall of death en la medida en que lo permite una sala como la Lata de Zinc y, por lo general, su propuesta pareció caer de pie en la tarde noche ovetense. Tras los agradecimientos de Víctor Iglesias, la banda desató su cara más melódica a través de “Monedas Sin Cruz”. A pinceladas, fueron dando muestras de ese amplio rango de influencias y sonidos que manejan. Xexu Jerez dejó buenas melodías con su Gibson aquí. Tras el pequeño escarceo con esa cierta calma, llegó el turno de apretar el acelerador y entregar una violentísima “El Camino Del Oriente”. Intensos y descosidos ahora, Iglesias contaría aquí con un buen apoyo en coros del bajista Zankare para un epílogo que de nuevo regresa a contornos más amables.

Al grito de “fuera fascistas de nuestra escena” arremeten con “Entre Los Escombros De Mi Mente”, de nuevo con el frontman perdiéndose entre la gente, lo que vino a multiplicar la algarabía general. Xexu Jerez amagó en un momento dado con redirigir hacia “Killing In The Name Of”, que al final quedó apenas en un fugaz guiño a los angelinos. Sea como fuere, alguno de los breakdowns que trazaron aquí desde luego hicieron honor al nombre del festival. Para el cierre quedó “El Cálculo Exacto”, donde Xexu dibujó alguno de los riffs con más gancho de todo el set. Puede que ciertos speechs de Víctor Iglesias se alargaran un tanto más de la cuenta. Sea como fuere damos fe de que más de uno se quedó con su nombre. Banda a tener muy en cuenta.

De lo bueno por conocer a una banda para la que Asturias es ya una segunda casa. Volvían Absalem a la Lata de Zinc en defensa de “Mortem”, su último Ep, y la gente en la Lata pareció muy por la labor. Porque se prodigan bastante por estas tierras y en este tiempo se han ido ganando su pequeña legión de seguidores. Pero, claro, porque (intro mediante) arrancan con “Charcoal Heart” y pocas veces habrán sonado más compactos. Es esta su cara más desgarrada, ejemplificada en el ambivalente registro de Gin. También la más hábil toda vez uno ve la seguridad con que Mike Gómez encara el solo. Es un tópico decir que toda banda es una familia pero en Absalem uno realmente respira la sensación de verdadera hermandad entre sus miembros. Algo que termina por transmitirse a quienes tienen en frente.

Ellos vuelven a “The Forest”, primera composición de su trayectoria y, como grupo en plena evolución que son, pronto queda clara la distancia entre aquellos iniciáticos Absalem y los actuales. Víctor Villar la remata con un firme blast beat, sonando muy enteros en sus muchos registros. Gin nos dio las gracias por asistir. Y aprovechó para dedicar “Sad Since 1995” a quienes hubieran tenido “una infancia complicada” teniendo que lidiar con “una madre tóxica, un padre ausente, ahora sois más fuertes”. Absalem se adentraron así en una encarnación más sentida y melancólica, con la bajista Carolina García en coros saliendo en apoyo de su compañera. Gin, por su parte, se arrodilló sobre la tarima, miró al frente y terminó alzada en pie uno de los cortes, pienso, capitales para el cuarteto.

La propia Gin tiene razón cuando dice que, al final, la familia de verdad es la que uno elige. Ella está fantástica en los tonos más cristalinos de “Loyal To The Bone”, aún cuando nos había comentado a la tarde que no se veía al cien por cien. A decir verdad todos brillan aquí. Víctor tras baterías y Carolina desde el bajo, Mike con otro buen solo de guitarra y la propia Gin manejándose entre registros sin mayores problemas. Durante el breakdown de “Lord Of The Flies” sucede un animoso circle pit que en cualquier caso no (me) distrajo de la buena labor de Mike con su impecable Solar blanca. “Obscura” siempre me ha dado la sensación de ser una de sus composiciones más redondas. Víctor la enfrenta primero de pie sobre su kit de batería y más adelante firme desde el doble bombo. Cómo conjugaron melodía e intensidad aquí da un poco la medida de la banda que pueden llegar a ser.

Tras los agradecimientos por parte de Gin, llega el turno de “Heads Will Roll”, donde su mayor dependencia de las pregrabaciones se puede excusar en el mayor gancho que despliegan. Al final todo es una cuestión de equilibrio. La gente se arrancó por palmas. Y, a pedido de la también vocalista de Gemtonics, recibió con las linternas de sus móviles la final “Haunted”. Un buen cierre que viene a confirmar que siguen por el camino correcto.

Al primer Breakdown Metal Fest le quedaba una última bala. Los grinders portugueses Serrabulho resultaron algo así como la decantación de los aspectos más escatológicos de Gutalax y su posterior reemplazo por una cierta fascinación por el eurobeat de finales de los los noventa, principios de los dos mil. En lo personal y desde que vi allí mismo a los japoneses Acid Mothers Temple & The Melting Paraiso U.F.O. que no recordaba fiesta semejante. Y de todas maneras lo de aquella noche ni se le acerca a lo acontecido el pasado jueves santo.

De primeras ya llama la atención cómo van vestidos cuando vuelven al escenario tras la prueba de sonido. El bajo con pelusilla de Guilhermino Martins. El recogedor encintado al micrófono de Carlos Guerra. Todo casa con esa visión abierta y desvergonzadamente lúdica del grind en particular y del metal extremo en general. Algo que llega hasta sus líricas, esa inicial “Rest In Piss”, pero que no logra esconder que, en el fondo, son una banda tan sólida como cualquier otra. Comprometida incluso. Porque Guerra no tarda ni cinco segundos en bajar al público e inaugurar el primero de los muchos circle pits que desataron. Apenas destellos de la que se nos venía encima.

Durante las partes más bailongas, esas en las que el clásico “tupa tupa” irrumpe para desatar esa faceta más lúdica, dudaba sobre si estábamos en la Lata de Zinc o en mitad del algún Obscene Extreme. La banda parecía disfrutar de lo lindo y el público del B.M.F. respondió hasta las últimas consecuencias. Pero sería de necios negar que, cuando apretaron el acelerador y buscaron una cierta (mínima) gravedad, sonaron realmente contundentes y sólidos. Lo dije más arriba pero quiero insistir: gran labor de Ovana a los mandos de la Lata. Diría que fue en “B.O.O.B.S.” cuando Guerra pidió a las féminas del público que se animaran a subir al escenario. Ante tal congestión de seres humanos arriba de las tablas, los chicos se las arreglaron como pudieron. Si sus interpretaciones no fueron aquí todo lo precisas que cabía esperar, a quién le importa.

Guilhermino Martins anunció entonces que el próximo tema estaba cantado (que en el caso de Serrabulho viene a ser un decir) en mirandés, un “Grind e Grossa” que a la sazón representaría otro de los momentos de cierto impasse en el set. Por entre el público circularon balones de playa, globos y hasta Krusty el Payaso. A Axl Rose se le saltarían todos los empastes si escuchase la que Serrabulho tenían preparada para “Sweet Grind O’Mine”, revisión claro del “Sweet Child O’ Mine” de Slash y compañía. Guerra acomete la primera estrofa con cierta gravedad, después la segunda a puro gorrineo. Las caras de algunos. Las sonrisas de otros. No creo que nadie quedara indiferente. Ni con esa particular revisión ni tampoco cuando Guerra anuncia que van a hacer el “circle pit romántico”. Dispuso al público por parejas y este respondió en gran número al pedido del cantante. Per se uno de los puntos álgidos del set.

Pero es que no contento con ello, el propio Guerra nos invitó a seguir sus pasos fuera de la sala mientras sus tres compañeros se quedaban sobre el escenario. Quien más quien menos dudó en un primer instante. Justo lo que tardó el frontman en cruzar la puerta y salir por las escaleras hasta el primer piso de la Lata de Zinc, atravesar el parque y llegar hasta el Café Bar Saona para pasmo e incredulidad pura de sus parroquianos. Pensábamos que nos iríamos de vuelta a la sala. Pero no. Vio Guerra a los chicos de Chamako Wey! sentados en una terraza adyacente y allí que nos fuimos a hacerles compañía. Parte de esta excursión fue grabada por el propio Nefta (vídeo) y quedará ya para la posterioridad como uno de los momentos más locos vividos desde que arranqué a escribir para este medio.

A la vuelta a la sala, porque lo mejor es que el show aún no había terminado, a Serrabulho aún les quedaban algunos trucos en el zurrón. El primero ese “quiero cagar y no puedo” (“Quero Cagar e Não Posso”) que repetían insistentemente, con Pelayo, hijo de Kabbrath, emitiendo diversos gruñidos desde el escenario. Aquí Guerra propuso un wall of death pero de culos contra culos. El wall of death a la inversa, podríamos decir. La cosa terminó con una nueva invasión de escenario. Y con la dedicatoria a Krusty, claro, del “Don’t Fuck With Krusty”. Pasaban quince de las doce cuando cesó la fiesta pero, mientras recogían bártulos y demás, nos dejaron con una impagable selección de clásicos: Ace Of Base, Vengaboys y demás gemas del eurobeat más memorable. Un show que, nunca mejor dicho, quedará para los anales (sic) de nuestra vasta mitología conciertil.

Gran primera edición del Breakdown Metal Fest. La fiesta que montaron los portugueses de Serrabulho acapara gran parte de esta crónica, pero sería de necios negar los buenos shows que tanto Chamako Wey! como Nuestroctubre y Absalem habían dejado antes que ellos. Un jueves santo en comandita con unos cuantos correligionarios, metal en cuatro formas bien distintas y el firme deseo de que el festival tire para adelante en el futuro. En jueves santo o cuando sea. Si los idus nos son propicios, allí estaremos.

Por nuestra parte nada más. Agradecer a Breakdown Productions las facilidades dispuestas en favor de esta crónica, mandar saludos a la mucha buena gente con la que departimos en algún momento dado de la noche y ya saben: nos vemos en el siguiente.

Texto: David Naves
Fotos: José Ángel Muñiz

Crónica: Exhorder + Mortal Maze (Valladolid 12/4/2025)

Había ganas de visitar de nuevo la pequeña y coqueta sala Porta Caeli de Valladolid, un lugar donde, desde hace unos años, suelen recalar numerosas bandas dentro de sus giras por la península y, sobre todo, bandas de la escena thrash. Así pudimos disfrutar allí de unas Nervosa cuando eran un trío comandado por Fernanda Lira o unos clásicos como Flotsam & Jetsam, entre otros. En esta ocasión, hicieron su parada en la sala vallisoletana los llamados precursores del groove metal, Exhorder, que venían presentando su último disco y para los que abriría una banda de la escena castellano-leonesa, Mortal Maze, y tuvimos la oportunidad de acercarnos a Valladolid para vivir otra gran noche de thrash metal.

En Porta Caeli cuentan con la ventaja de tener un escenario muy bajito, donde podemos casi fundirnos con las bandas que allí tocan, y eso es un plus que nos retrotrae a otras épocas de mayor cercanía entre público y bandas. De modo que los conciertos se hacen muchísimo más disfrutables, y más, si se cuenta con una parroquia respetuosa, como ha sido esta vez.

Eran las ocho en punto, cuando suenan los primeros acordes de Mortal Maze abrían la noche. En el escenario, guitarra, bajo y voz, todos juntos de cara al batería, de espaldas al público, para dar la vuelta de golpe y mostrar, ya en las primeras notas, que aquello iba a ser energía pura y dura, y así fue. La banda, formada en 2016, cuenta en su haber con una demo y un LP homónimos Mortal Maze (reseña), del que desgranaron un puñado de temas, a toda velocidad, lo que fue una hora escasa de auténtica intensidad. La formación la componen Héctor Velasco, voz y guitarra, Iván Velasco a la batería, Fernando López, bajo y coros, y Diego de la Viuda, guitarra y coros.

Los segovianos eran muy conscientes del papel que les había tocado y no desaprovecharon ni un segundo. Se metieron en un bolsillo, desde el inicio, a la aún exigua audiencia que ya pisaba la sala con temas como “Mortal Maze” y “Ghost” Aunque el sonido de las guitarras no estuvo del todo fino, Héctor fue uno de los responsables de esa conexión con el público. Nada desdeñable su chorro de voz, con cortes rasgados, además de los buenos acompañamientos de Diego y Fernando a los coros, mostrándose toda la banda muy activa y resolutiva para conferir esa velocidad y entusiasmo contagioso.

En “The Eyes Are Cut” se presentan y señalan a la gente conocida que les había acompañado. Acabado este tema, sacan al escenario una caja de botellas de cerveza que van regalando a los asistentes, a modo de introducción de “One More Beer” (ya sabemos que la cerveza forma parte de la identidad de algunas bandas thrashers), y mostrar así también que traían un imán-abridor de botellas con el logo de la banda como parte de sus objetos de venta. Añade Héctor que el primero que se acabe su birra, tendrá detalle en el merch, saltando, a continuación, para tocar entre el, ya más que entregado, público. De vuelta al escenario, continúan con “From Here To The Nothingness” , “Kalypso” y “Social Zombie”, donde el cantante vuelve a tocar y cantar entre el público.

Agradecen los Mortal Maze la invitación a participar en el evento, a los Exhorder, a quienes se dirigen en inglés, aprovechando la presencia de Kyle Thomas en el puesto de merchandising, a los técnicos de sonido y a todos los presentes, que ya coreaban “Mortal” a pleno pulmón. La actuación no acaba aquí. Se despiden los de Segovia con un popurrí de temas de rock & roll clásicos llevados al thrash: Johnny B. Good, Jailhouse Rock, Rock Around The Clock…, colofón que, a posteriori, se comentaba que pudieron haber evitado, dado el buen sabor de boca que habían dejado sus temas propios.

Cambio de logo en la pantalla que sirve de telón de fondo de la sala. Es turno para la banda americana. Exhorder llegaba a Valladolid en la gira de presentación del que es su cuarto LP: Defectum Omnium, editado en 2024, bajo el sello Nuclear Blast. Un álbum un tanto ecléctico, experimental, en el que encontramos no sólo thrash, sino otra amalgama de sonidos desde el sludge, el groove que les caracteriza y hasta hardcore. En la formación actual nos encontramos a Kyle Thomas, voz y guitarra, como único miembro que permanece de la formación original, Sasha Horn, a la batería, Jason Viebrooks, al bajo y Pat O’Brien (ex Cannibal Corpse, entre otros) a la guitarra.

Eran las 21:17 horas cuando la banda de New Orleans ocupa el pequeño escenario de la sala ante la expectación de un público ya un poco más numeroso y heterogéneo en edad, algo que nos sorprendió para bien, teniendo en cuenta que Exhorder no es una banda actual ni mucho menos mainstream. Arrancan con uno de sus temas míticos, el que da título a su álbum más conocido: “Slaughter In The Vatican”. A continuación, viene “Unforgiven”, único tema que rescataron de su álbum “The Law”, mientras Sasha, el inquieto batería, demanda con su baqueta que empiecen los circle pits.

Year Of The Goat” fue el primero de los cuatro temas elegidos de este “Defectum Omnium” que venían a presentar pero que mezclaron, muy acertadamente, con los más emblemáticos de la banda desde sus inicios. Aprovecha aquí Kyle para presentarse y el mosh ya era patente, después tiene unas palabras de agradecimiento para los Mortal Maze, para los que pide “algo de ruido” y presenta el siguiente tema del álbum reciente, recordando la época de pandemia por el COVID y el confinamiento, dedicando el tema a los que nos dejaron. Esto es “The Tale Of Unsound Minds”.

Death in Vain”, otro clásico del «Slaughter«, genera otra oleada de pogos energéticos y frenéticos, al ritmo de los impíos riffs del señor O’Brien. Un nuevo paréntesis de Kyle Thomas recordando que era sábado y preguntando si alguien tenía que trabajar al día siguiente. Nos habla de la rutina: levantarse, ir al colegio o ir a trabajar, volver a casa, levantarse al día siguiente y así una y otra vez, pero “hoy el tiempo es nuestro”, “My Time”, único tema que tocan delMourn The Southern Skies”, donde Jason Viebrooks cambia su bajo y donde Pat O’Brien vuelve a mostrarse impertérrito, sin dar pie a concesiones.

Esta vez sin perder un segundo, suena “Forever And Beyond Despair”. A partir de aquí, la noche ya estaba más que caldeada y las caras de satisfacción y entrega eran notorias. Cae la versión de los Black Sabbath, que suelen incluir en sus directos: “Into The Void”. Como comentaba antes, daba gusto ver a un buen puñado de jovencitos, totalmente entregados, como si hubiésemos vuelto a finales de los 80. Suena “Divide And Conquer”, último tema que presentan de su reciente disco, con amago de wall of death.

No eran aún las diez y veinte de la noche y Kyle Thomas comienza a despedirse, no sin antes recordar que la banda ya tiene su trayectoria y que todo comenzó allá por 1986, suena “Exhorder”, la gente corea el nombre de tema y banda y los músicos aceleran. El espectáculo se cierra definitivamente con “Desecrator”, un tema más que significativo del sonido groove metal (a los presentes nos vino, de inmediato, Pantera a la cabeza) y con un “Valladolid, We F*** Love You. We Are Exhorder” se despiden, siendo las 22:32 horas.

El concierto se nos antojó un poco escaso pero con una intensidad que no veíamos desde hacía tiempo. Exhorder son maquinaria pesada, gozaron de un sonido muy bueno desde el principio hasta el final de su actuación, dejando bien patente su calidad técnica. Agradecer, una vez más a Heavy Metal Brigade por dejarme firmar esta crónica, a los colegas asturianos, cántabros y pucelanos que allí nos encontramos. Muchas gracias M.A.M. por la cesión de las fotos y nos vemos en el siguiente.

Texto: Erundina Artidiello
Fotos Móvil: M.A.M.

Crónica: Last Days Of Eden + Elisa C. Martin (Gijón 12/4/2025)

Otra cita de estas ineludibles, esta vez en una Sala Acapulco que ha vuelto a tomar forma de sala de conciertos otra vez, algo que nos congratula de verdad y por lo que felicitamos a todo el equipo que trabaja allí al pie del cañón. La ocasión lo merecía, volver a ver a Last Days Of Eden con su última y renovada formación y que mejor manera que acompañados de la guerrera Elisa C. Martin presentando su último disco en solitario «Nothing Without Pain«.

Un cable dando por saco nos ponía en aviso del comienzo de la velada, pero fue solo eso, un aviso, desde el primer momento que Elisa y sus guerreros tomaron contacto con el escenario de la Acapulco el sonido estuvo a la altura, así nos lo demostraron con «No Fear» y «Chosen One«, las elegidas para abrir la descarga de la siempre sonriente y comunicativa Elisa. No podemos dejar de destacar a sus guerreros, Xabi a cargo de la guitarra solista, a un más que conocido José Rubio en labores más discretas a la otra guitarra y custodiados por lo que seguro es la base rítmica más joven de una banda de metal dentro de nuestra escena estatal, los hijos de Rubio, Galilea al bajo con 16 años y Junior atizando de una manera espectacular la batería con tan solo 12 añitos. ¿Quién dice que no hay futuro?

Con todo esto fueron repasando los temas de «Nothing Without Pain«, a la vez de repasar vivencias de la propia Elisa como bien nos introducía en cada canción. Destaca «Dear Daddy«, dedicada a su padre, uno de los cortes más destacables del disco, tanto por la rabia y emotividad de la letra, como por su música, un metal fresco con tintes actuales. Al igual que «The Winner«. Momento de Junior para deleitarnos con su solo de batería, y de seguido dejar a Elisa micro en mano junto a Galilea a los teclados.

Ellas dos solas, nos ofrecieron una emotiva «Songfory«, dedicada a la mujer de Elisa. En los 80/90 sería el momento mechero, hoy en día las linternas de los móviles suplen y dan más luminosidad a momentos como este. «Carry On» y «No More» pusieron el final a una más que digna actuación de una de las mejores voces de nuestro panorama metalero, que nos deja con las ganas de repetir más pronto que tarde.

Llega el turno de nuestros Last Days Of Eden, que si tuviera que resumir su actuación en una sola palabra, seria, exultantes. Desde el principio con «Abracadabra» y «The Garden«, dan fe de ello, con una Lady Ani radiante, custodiada, como no, por un Dani G., cerebro de todas estas melodías que nos entran en la cabeza en forma de flechas auditivas. Repasan «Queen Of The North» y «Bring Me The Night» de su primer disco «Ride The World» del 2015. Y si todavía fuera poco, siempre bien acompañados, esta vez por Fran Álvarez a la flauta y gaitas, que se le vio mucho más cómodo que en el pasado Unirock, brillando por momentos, como en «The Piper´s Call«.

David Castro empujando desde la batería, dando sobriedad al excelente sonido que estábamos disfrutando con temas como «The Roots Of Life» o «Forevermore» de su segundo álbum «Chrysalis» del 2018. Y como no, un ilustre de la música asturiana, Javi De Coupaud a las múltiples cuerdas de su bajo, todos ellos en conjunto nos hicieron pasar una noche fantástica. Ellos mismos pasaron una gran noche encima del escenario de la Acapulco, se pudo palpar, la sonrisa de todos los delataban y supieron transmitirlo a los que allí estábamos, además, incluso de forma lúdica, con cartel incluido, para memorizar el “complicadísimo” estribillo de «The Journey«.

Pequeño parón para encarar el final del show con «The Secret«, la indispensable «Silence» y «Abandon«, como broche de oro a una esplendida actuación de unos pletóricos Last Days Of Eden, que a día de hoy siguen demostrando que son el mejor exponente de metal sinfónico que tenemos a nivel estatal.

El 16 de mayo repiten fórmula. Elisa C.Martin y Last Days of Eden vuelven a unir fuerzas en Vigo. Más que recomendable. Saludos a los compañeros de Heavy Metal Brigade por permitirme juntar estas letras. Aprovecho estas líneas para mandar un abrazo muy fuerte a Julia y Novales.

Texto: José Miguel «Lago«
Fotos: José Ángel Muñiz

Crónica: Festival Internacional de la Cerveza Artesano d’ Asturies (11/4/2025)

Nueva edición del Festival Internacional de la Cerveza Artesano d’ Asturies y, con él, motivos más que suficientes para coger nuestras herramientas y poner rumbo a Llangreu. En un día que se presumía soleado y tornó en desapacible, tuvimos la oportunidad de presenciar las descargas de Maverick, Fer Espina & The Riders, Lady Llagar, País Punk Rock, Skontra y Havenlost. Todo ello en el entorno de la Pinacoteca Eduardo Úrculo, en el barrio de El Puente.

Pese a ciertas polémicas que han derivado en la alteración de la denominación del evento, el recinto vino a ser el de siempre: Un par de escenarios, numerosas mesas en las que sentarse y degustar cervezas de todo tipo, food trucks… todo lo que un evento de estas características necesita para atraer a un buen número de amantes tanto del lúpulo como de la buena música.

Desde el escenario Roces le tocaba a Maverick ser los primeros del turno de tarde. Y lo que podemos decir de ellos es que parecen haber aprovechado bien el tiempo. Son varias ya las veces que les hemos visto y su progresión no podría tener mejor pinta. Quizá porque algunos detalles que dejan ahora sus temas se arriman cada vez más al metal, alternado con ese punk a la americana que les caracteriza. “Somos de Mieres, la otra cuenca”, exclamó su frontman Misael, “y es un placer estar aquí hoy”. Hubo gente insultantemente joven que no perdió ripio de las evoluciones del renovado quinteto. Y es que tal y como rezó una de sus letras, “siempre hay razones para pelear”. Y tanto que sí.

Ya digo que parecen una banda cada vez más entera. Aún a pesar de las alteraciones en su line up con las nuevas incorporaciones de Saúl en guitarras y Oriol al bajo. Se podría decir incluso que “El Miedo En Vuestros Ojos” muestra unas hechuras muy metálicas. Sorprendieron no obstante con la versión del “All I Want” de A Day To Remember y dejaron su cara más vibrante en “Travis Bickle”, por el personaje de Robert De Niro en la inmortal “Taxi Driver”. Pensaba mientras veía a Misael bajar a mezclarse con la gente que cada vez me recuerdan más a bandas como Free City o Sinaia. La gente se lo pasó bien, incluso los más peques. Hubo algunos pogos y en general mucha diversión frente a ellos. Esperando repetir en la próxima edición del Rockvera Fest y confirmar su crecimiento.

Sin movernos del escenario Roces le iba a llegar el turno a Fer Espina & The Riders, esta vez con todo un Sergio Álvarez en baterías y, como siempre, Dany León en guitarras. “Todo Está Bien” pronto dispone el habitual sonido clásico del trío. Aquí Espina comanda con voz amable y buen hacer al bajo. Sin alardes ni dobleces. Y esta puede ser una apreciación particular pero hacía tiempo que no veía tan risueño a León sobre un escenario. No faltó “Gong”, cuya letra de nuevo se vio convenientemente alterada conforme al lugar en el que discurría el evento. Muy fino León aquí con el slide y de lo más participativo Espina buscando la interacción con el público al final. Me gustó la revisión del “Son Como Hormigas” de Barón Rojo por la forma en que la trasladaron a su particular modo de entender el rock and roll.

Dany León se calzaría entonces los zapatos de todo un Jeff Beck en “Going Down”, dibujando así una de las aportaciones solistas más vibrantes de toda la jornada. Alternando producción propia con cortes como “A La Primera” y versiones como esa “Yer Blues” en la que el propio Espina pide un aplauso para su compañero en mitad del solo. “Canción Del Pantano” nos inundó de blues sureño mientras que el cuento orwelliano que supone “El Ojo Que Todo Lo Ve” puede ser lo más cerca que estuvieron del hard rock. “Fuego y Carbón”, de hecho, depara a los Fer Espina & The Riders más vibrantes, mientras que “Volteretas” desata una estupenda línea de bajo. El trío vería finalmente acortado el show con respecto al que anunciaba su setlist, lo que no quita para que pasáramos otro buen rato en su presencia.

Llegó el turno entonces de Lady Llagar, alter ego de Mariajo Baudot cuya propuesta tiene poco o ningún encaje con la música que solemos tratar en un medio como este. Ello no quita para que su propuesta, nos resultase amena cuanto menos. Reivindicación y mucha sororidad por su parte. También un punto entre lo canalla y lo tradicional que bien podría rimar con la figura del omnipresente Rodrigo Cuevas. Lady Llagar no deja títere con cabeza y hace bien. En solitario, a veces a modo karaoke, otras con el único apoyo de una pandereta, se atrevió a masacrar “Ay Mamá” de Rigoberta Bandini o “Du Hast” de Rammstein, pero no “Como Una Ola” de la más grande. Porque a Rocío Jurado se la respeta, señores. O como diría la propia Llagar: “pacones”.

País Punk Rock nacía para la ocasión con la idea de rendir tributo al punk rock regional. Un evento único que levantó no poca expectación en el recinto del festival. La alineación de la banda era la formada por Dany León y Juan Bertrand en guitarras, José Manuel Tejedor a la gaita, Luis Vázquez De La Torre en baterías y Carlos Álvarez al bajo. Y junto a ellos, una ristra de vocalistas que tuvo en la figura de Sandra Luisquiños a una de las dos mujeres del show. “Autodefensa Muyer” de Ochobre inauguró así el set. También la certeza de que el sonido en el Escenariu Revibeer iba a estar a la altura de las circunstancias. Se fue Luisquiños e ingresó Bertón (Skontra) para dejarnos una “Y Sigo En Pie” de su propia banda. Fue entonces que le llegó el turno a Pablo Martínez (Desakato), quien honró a otro de nuestros grandes nombres: Mala Reputación.

Hubo mucha implicación por parte de un público bastante joven, tanto que se debate siempre sobre si hay o no relevo en nuestro rock and roll. No quiso Pablo olvidarse de los obligados agradecimientos. Tampoco de comentar, no sin cierto grado de ironía, que hacía tiempo que no se subía a un escenario “a facer tantu ruíu”. Llegaba el turno entonces de rescatar “Foriatu Na Mio Ciudá” de Misiva, que este 2025 cumple precisamente su primera década de vida. También de Misiva es una “Invencibles” en la que quien irrumpe al micro es un Diego Teksuo al que (seguramente) nunca habíamos escuchado tan alto de revoluciones.

Le llegaba entonces el turno al propio voceras de Misiva, un risueño Humber Sierra que afrontó el clásico de DixebraNun Llores”, no sin antes dejar claro que la banda de Xune Elipe era una de las razones por las que cantaba en asturianu. La gente se implicó de lo lindo aquí. Solo faltaba. Volvió entonces Bertón, esta vez para un muy bien recibido “Fálame” de Mala Reputación. Aunque si hubo un corte que de verdad encendió a la gente en esta primera parte del set, este fue “Cuando Salga El Sol” de Desakato, con el propio Pepo arriba de las tablas. Se hacía algo raro ver a Maxi (Fe de Ratas) sin su habitual guitarra, pero puede que “Miseria Frente A Miseria” no haya sonado nunca tan potente y rotunda. Se fueron Pepo y Maxi e ingresó Marisa Valle Roso para rescatar “El Monstruo De Mi Habitación” de los pujantes La Mørgue. “Ahora en escenario orgullo de la cuenca, orgullo de Asturies: Ramón Blanco” anunció. Y allí que se subió la voz de Los Berrones con su inseparable Stratocaster. “La Del Estudiante” nos retrotrajo a la adolescencia a muchos. Blanco tiró aquí de ironía: “vamos a hacer una pequeña oración por la salud de Bergoglio”. Se fue Valle Roso y retornó Diego Teksuo para, quién lo iba a pensar, “La De Sindo El Cabreru”.

Se fue entonces Blanco y retornó Maxi Compán para un corte que, dado el entorno, epicentro mismo de la minería en nuestra región, tenía un centenar de significancias: “Mañana Fría” de Dixebra. Ni que decir tiene que fue una de las mejor recibidas de toda la noche. Volvió Marisa para cerrar el prólogo de “Cada Vez”, momento muy sentido en Llangreu. Tanto o más cuando regresa Pepo para el resto de canción. Él mismo sería el encargado de animar al resto de compañeros a que regresaran arriba de las tablas para el gran fin de fiesta. Ocasión única que respondió a todas nuestras expectativas, desde luego.

Llora la gaita de Kristian al son de “En el Pozo María Luisa”, emblemático himno popular de los valles mineros asturianos, como arranque del set de Skontra. La banda vino a Llangreu a dejar clara su actual posición como punta de lanza del más combativo punk astur. Con Bertón como maestro de ceremonias y aún ante un nutrido grupo de seguidores supieron sacar punta a los oscuros tiempos que nos ha tocado vivir. Enlazando un tema tras de otro, siempre con ritmos vivos y sin dejar una sola proclama por el camino.

Bertón no se quiso olvidar de los habituales agradecimientos. Y la banda acertó a doblar gaita y guitarras con no poca pericia. Su propuesta está a bastantes millas del tipo de música que escucho habitualmente, por lo que tomé algo de distancia con respecto a sus evoluciones. Sea como fuere no fue poca la gente que se quedó a verles. A pesar de lo muy desapacible de la jornada y las altas horas. De hecho hubo quien se implicó en buena medida durante “Sal A La Cai”. Un set que no estuvo exento de sorpresas, como lo fue ver a Juan Bertrand (Söax, La Tarrancha) subiéndose a las tablas para “Y Sigo En Pie”. Más que cumplidores.

En los madrileños Havenlost iba a recaer la siempre ardua tarea de cerrar la jornada. Con los relojes marcando las tres de la madrugada y practicando un hardcore melódico ajeno al resto del cartel, aquello pintaba a desolación total. Algo que, no obstante, en ningún caso amilanó al quinteto. Es una pena que éste tuviera un sonido tan enfangado al comienzo. Pero honra a los chicos que no se amilanasen frente a toda esa serie de circunstancias. Sergio Andaluz se mostró de hecho muy activo tras el micro y la banda fue, tema a tema, mejorando sus prestaciones. Poder verles en un escenario en condiciones, y no en las estrecheces de una sala como la Ángeles y Demonios (con todo nuestro cariño, grandes momentos vividos allí) nos dio un poco la verdadera medida de la banda que pueden llegar a ser.

Cuando el sonido se aclaró, brilló la hábil alternancia entre sus partes más tranquilas, que lindan casi con el post rock, con las más furibundas y enrabietadas. Tuvieron tiempo de desgranar cortes de su último Ep, un “Memories & Pleas” estrenado este mismo año, y de mostrar que, en el fondo, son una banda profundamente orgánica. Me agradó sobremanera “Wanderer”, quizá una de sus composiciones más diversas, y en general pienso dejaron buenas sensaciones a su paso por Llangreu.

Texto: David Naves
Fotos: José Ángel Muñiz

Crónica: Blues & Decker Showcase (Gijón 8/4/2025)

Las jornadas “Música En Rede, Alcuentru Profesional” organizadas por Asturies Cultura en Rede arrancaban el pasado 8 de abril con Blues & Decker como protagonistas. El epicentro del ciclo tenía lugar en el Teatro de la Universidad Laboral y para allí que nos fuimos para degustar un pequeño anticipo en forma de showcase del que será el próximo disco de la banda gijonesa.

Previa charla pre concierto con Dani Sevillano, encargado del sonido del evento, tomamos posición frente al amplio escenario para catar las canciones que formarán del EP «II:Return«. Cinco temas que ahondan en la versión más rockera del cuarteto y que verá la luz en formato digital este mes de abril. Habrá que esperar a final de año para la llegada del quinto lanzamiento discográfico de la banda. En formato vinilo vía Jaus Records y bajo el título «Decker«, la cara B contendrá las composiciones incluidas en el EP.

Ante un centenar de privilegiados arrancaron la presentación con lo que intuyo «Shame On You«, título que no confirmo totalmente ante la ausencia de setlist ni presentación por parte de Gus Pérez. Tal y como prometían ofrecen una versión más enérgica y agresiva de su primigenia apuesta musical para mostrarse perfectamente empastados, no vamos a presentar a estas alturas a Guzmán Lanza ni la intachable base rítmica que forman Kike Cuetos y Diego Reyes. Nadie diría que su última actuación databa de un lejano 23 de diciembre del 2022.

Gus Pérez, que haría doblete a continuación como guitarra en The Soulers, comentaría socarronamente lo que se suda al retomar el rock y regresar a donde se pertenece. Fueron 35 minutos tan disfrutables como efímeros, abrazando su característica narrativa bluesmen y la potencia guitarrística de la dupla Lanza / Pérez. Cinco temas nuevos con una pinta genial en esta primera escucha más «When You Leave» de su disco «From The Men We Are» de 2016 como colofón a la velada.

En Ovni Estudio con Dani Sevillano al mando de la nave continúa la gestación de una nueva obra que si no hay novedades podremos degustar en el escenario del festival Unirock allá por el mes de agosto. Long live the blues, nos vemos en Puerto de Vega.

Texto y Fotos: José Ángel Muñiz