Crónica: Killus + Sanngre + Mesenktet (Oviedo 28/3/2025)

Nueva visita de Killus tras su paso por la capital del Principado en abril del pasado año. En esta ocasión con la intención de sacarse la espina que, seguro, les dejó su paso por La Lata de Zinc, donde la poca promoción realizada y la coincidencia con la presentación por parte de Aneuma de su «Venom» en la cercana Sala Gong hicieron que no gozaran de la asistencia de público que merece su propuesta.

Desde que descubriera el potente directo de los de Villareal en el Z! Live del ya lejano 2019 me quedé completamente enganchado y aprovecho a repetir la experiencia siempre que tengo ocasión. Motivo más que suficiente para acercarme a la ovetense Sala Gong el pasado 28 de marzo, al que se sumaba que su anterior paso por la región supuso la que sería mi primera colaboración con esta casa. El grupo venía acompañado de los punk/hardcore bilbaínos Sanngre y los metalcore gijoneses Mesenktet completando una propuesta de lo más llamativa e interesante.

Los asturianos fueron los encargados de abrir fuego, aunque no tuvieron un comienzo fácil con un misterioso acople que retrasó unos minutos el inicio de su descarga. Sin solventar completamente el problema, pasando diez de las nueve, empiezan a sonar los acordes de ”Sueños Rotos”. El escenario, con un telón de fondo con el nombre y logo de la banda como único aderezo, pareció quedarse pequeño ya desde estos primeros compases para un hiperactivo Alberto que, ataviado con un llamativo chándal verde con lentejuelas, no dejó de moverse y buscar la complicidad del público en todo momento.

Continúan con “Estigma”, tema que presentan como su primer single. La banda estaba formada para la ocasión por Alberto Guerra a la voz, Salvador “El Poyo” García tras la batería, Iván de Jesús al bajo, Víctor González haciéndose cargo de la guitarra y los coros, acompañados por un jovencísimo Abel en la otra guitarra, relevo de José Manuel Ortiz, en el que según dijeron era su primer directo. Prueba que superó exitosamente.

Antes de “Vida Inerte” primeros agradecimientos para sus compañeros de escenario y para Dermain Management por haber contado con ellos para la ocasión. La dupla formada por Iván y un infalible Salvador hizo retumbar la sala con su potencia en cada canción. Dedican el siguiente tema, “Whitechapel”, a la belleza interior y persisten buscando la complicidad del respetable al que invitan a acercarse al escenario, consiguiendo que uno de los asistentes de menor edad se subiera a las tablas para, desde allí, protagonizar un crowdsurfing y terminar el tema junto al grupo.

Prosiguen con la canción que da título a su flamante primer disco, el cual nos invitan a adquirir en su puesto de merchan, “Kairos”, explicando que es el dios griego del tiempo terrenal, siempre escaso, dedicado a José, cofundador de la banda que, según sus palabras, por desgracia tuvo que hacerse a un lado. Bonito riff de guitarra por parte de Abel en este tema. Cierran su actuación con “Humana Dispendium”, tema que dedican a Laura de Aneuma por el acoso recibido recientemente en redes sociales, en el que instan a luchar contra el fascismo, el machismo y la homofobia.

Durante toda la actuación estuvieron arropados por familiares y amigos que no quisieron perderse el que sería su primer concierto del año. Pese a que el sonido no les acompañó (como sí hiciera el molesto acople), la banda ofreció un concierto lleno de energía y emotividad consiguiendo, sin duda, algunos nuevos adeptos a su causa.

He de admitir que no tenía referencias de Sanngre antes de esta cita, así que tocó investigar un poco. En su web se definen como “…la peste, la rabia y la venganza… Los que robaron los caballos a los cuatro jinetes del apocalipsis…Nuestro sonido es tormenta sobre tambores de guerra…”. Este mensaje y el texto que adornaba la gran lona en la parte trasera del escenario acompañando a su logo “thrash core punk hard brutality” dejaban bastante claro lo que nos íbamos a encontrar. Cera de la buena con gran parte de denuncia social y una impresionante puesta en escena con los componentes del grupo enmascarados.

Sanngre nacen de la unión de veteranos de la escena estatal procedentes de Rat-Zinger, Radikal Hardcore, Barbakore y RadioAktiva para dar rienda suelta a su lado más thrash y combativo. En esta ocasión, primera vez en Asturias, el combo lo formaron Javi Puñales ocupándose en solitario de las guitarras, pues Galder no pudo acompañarlos, Xabi Del Drums a la batería, Ekain Bilbao al bajo, y la dupla formada por Beltza y Eder a las voces.

Comienzan “Última Hora” y ya desde los primeros compases el potente bombo retumba en el pecho, y sus afiladas guitarras te cortan hasta el alma. Menudo comienzo, pura energía. Continúan con “Despertarás Muerto”, ambos temas pertenecientes al disco de 2023 realizado al alimón con II Madres, “Sangre De Dos Madres”. Visita a su disco de 2021 “Soltad Al Dóberman” con la homónima, y recuerdo a su guitarra ausente (“hoy nos falta una motosierra, pero aquí estamos para darlo todo”), antes de “Atízale”. La energía de sus dos cantantes intercambiando o compartiendo líneas vocales hace aparecer los primeros pogos.

Visitan su disco de debut “Sanngre” con los temas “Como Mínimo”, “Nacimos Para Reventar El Sistema”, la rapidísima “Muerte y Destrucción” y “My Sweet Chemical War”, que incorpora unos mortuorios teclados iniciales. Ambos cantantes, hiperactivos sobre el escenario, no dejan de arengar al público presente, (“echo de menos un pogo por aquí”), que respondía tímidamente. Retornan a los temas de “Soltad Al Dóberman” con “Europa” y “Kaos”. Agradecimientos a la promotora, al resto de bandas y sobre todo al público antes de la thrasher “Odio”.

Continúan con la pegadiza “Siete Segundos” con esa inquietante intro de teclado que genera una atmósfera propia de una película de terror. Mencionar que, pese a que llevan esas partes introductorias pregrabadas, esto no resta un ápice a su potencia y entrega sobre las tablas. Un pequeño problema con la pedalera (resuelto con premura) empañó mínimamente el impecable sonido del que estábamos gozando, que incluso en las primeras filas era nítido, permitiendo disfrutar de las ejecuciones de cada músico de manera superlativa.

Prosiguen con el tema que cierra su segundo plástico, “Lobotízame”, animando al respetable a hacer un circle pit. Y sin dejar ese disco continúan con las potentísimas “Mi Hiroshima” y “Tu Ley”, que dedican a Milei por la similitud con su título, y a cualquier otro gobierno fascista. A estas alturas, el respetable ya respondía con la energía debida y los pogos y empujones se sucedían sin parar.

Encaran la parte final del set volviendo al split de 2023 con “Golpe De Estado”, de veloz inicio, riff pegadizo y una omnipresente batería. Terminan su repaso a ese “Sangre De Dos Madres” con “Satanae Imperium” y dejan para cerrar la brillante actuación su himno de guerra, “Sanngre”, que fue coreado a todo pulmón por los presentes.

Si gozas con los sonidos potentes, temas rápidos, letras combativas y una actitud arrolladora sobre el escenario, no dejes de verlos si tienes ocasión, seguramente acabarás como yo queriendo más Sanngre. No te defraudarán.

Tras el obligado cambio de escenario, pasados unos minutos de las 23:30 horas salieron a escena los castellonenses Killus. Un imponente telón de fondo con su logo y el parche del bombo, de la gira/álbum “XXV Years Feeding The Monster” con la que conmemoran sus 25 años de trayectoria, adornaban el escenario, que se había librado de los monitores ganando en espacio para que Javi Ssagittar a la voz, Ruk a la guitarra y el hiperactivo Premutoxx al bajo se pudieran mover a sus anchas al ritmo que Anhell Styxx marcaba en la batería.

Suena la intro mientras los músicos salen a escena recibiendo la primera ovación de la noche. Ataviados con su ropa y maquillaje de ceremonia, comienzan su descarga con la potente “Skeletons Of Society”, que, como la mayoría de temas, adornan y enriquecen en los momentos oportunos con unas pistas pregrabadas. Continúan una primera visita a su álbum “Grotesk” con “Man-Made Tragedy” y “H.E.L.L.”.

Ya desde estos primeros temas la banda deja claro que no vienen a hacer prisioneros, con Ruk y Premutoxx sin parar de correr por el escenario, intercambiando posiciones, haciendo gestos obscenos y apoyando en los coros a un Ssagittar en estado de gracia, ejerciendo de maestro de ceremonias sin dejar de dirigirse al respetable con sus palabras, gestos y miradas, introduciéndonos en su ritual sin que puedas oponer resistencia alguna.

Prosiguen con “Ascending Antichrist” del LP “Devilish Deeds”, rescatando a continuación el tema “Rape Your Dreams” de su primer disco, que Javi introdujo recordándonos la celebración que allí nos congregaba y sus veinticinco años de carrera, para pasar a interpretar parte de los temas regrabados con el mismo motivo. ¡Qué bien les sienta el lavado de cara! Sonaron “Imperator XXV”, “Satanic Verse XXV” y “Free XXV”, que fueron recibidas de muy buen grado por la audiencia. En ese momento la comunión con el público era total, y fácilmente nos dejábamos embaucar por las propuestas que Mr. Ssagittar nos hacía. Que si saltad aquí, coread allí, que si demostráramos si nos quedaba energía… en fin, que Javi conseguía en todo momento que nos sintiéramos totalmente integrados en el show. Los músicos estaban disfrutando y se notaba. Bromeaban con las primeras filas, repartían púas, tenían un detalle especial con la audiencia más joven… todo perfectamente engranado con sus interpretaciones sobre el escenario.

Y llegamos a la mitad del show, ¡y de qué manera!, nada menos que con el que para el que escribe es uno de los mejores temas del grupo, con razón llevaba días sin poder sacarlo de mi cabeza, no otro que “Grotesk”, del plástico homónimo de 2023, el cual desató por completo la locura en la Gong, que coreaba su estribillo a todo pulmón. El sonido, que también estuvo a la altura durante todo el show, permitió disfrutar plenamente de sus interpretaciones en todo momento.

Retornan con esos temas regrabados para la ocasión con “Stranger Things XXV”, que en esta reinterpretación suena más metálica ganando enteros respecto a la original del 2018. Continúan con la oscura y más industrial “White Lines”, la más tranquila “Paralyzed” y vuelta al industrial con “Hypocrisy”, demostrando de nuevo la versatilidad de un Ssagittar que se mueve con facilidad de las voces más desgarradas a las más limpias.

Su siguiente tema, su himno “Ultrazombies XXV”, que anunciaron sería el último, fue, sin duda, otro de los momentos álgidos de la noche, con el público acompañándolos sin dudar en los saltos con los que habitualmente presentan la composición.

Se retiraron del escenario y los tradicionales gritos de “otres tres” no tardaron en sonar, para sorpresa de Javi que cuando volvió sobre las tablas preguntó extrañado si habíamos visto el set list, pues efectivamente iban a despedirse con otros tres temas. Empiezan con la más heavy “Fuck’n’Roll” para continuar con el que es por derecho propio otro de sus grandes himnos, “Feel The Monster”, que nuevamente desató la complicidad con la audiencia cantando a todo pulmón su estribillo, y con unos Ruk y Premutoxx que parecían no sentir el intenso show que nos estaban ofreciendo, pues continuaban con sus carreras y saltos como si acabaran de empezar.

Dejan para el final su versión del clásico de ABBAGimme!, Gimme!, Gimme!”, que el grupo ha hecho suyo, con una reinvención oscura y desgarrada del famoso tema que se ha convertido en fija como colofón a sus directos.

Las caras de satisfacción del grupo al final del concierto confirmaban la sensación de que se habían dejado atrás la amarga experiencia del año pasado. Sensación que fue corroborada por Ruk, con el que tuve la oportunidad de charlar al finalizar el bolo, y me transmitió lo mucho que habían disfrutado, a lo que contribuyó, sin duda, lo bien que lo estábamos pasando en el foso. Prometieron volver, y si nada lo impide allí estaré.

Me gustaría agradecer a la organización y a los grupos las facilidades para cubrir este evento y saludar a los colegas que nunca fallan. Nos vemos en la siguiente, hasta entonces, salud y rock and roll.

Texto y Fotos: Miguel Rubio

Crónica: Ilegales (Gijón Arena 5/4/2025)

Ilegales siempre han sido banda sonora imprescindible para un servidor. Desde aquel 8 de septiembre de 1988 en La Morgal (Llanera) que disfruté de mi primer concierto, en el que presentaban un recién publicado «Chicos Pálidos Para La Máquina» hasta lo que hoy nos ocupa, casi 40 años después, la presentación en casa de su 18º lanzamiento discográfico «Joven y Arrogante«.

La cita con Jorge Martínez y sus acólitos estrenaba escenario. Si bien la plaza de toros de El Bibio no es parada extraña para ellos, si la encarnación bajo la cúpula que cubre la arena del coso gijonés. Un aliciente muy atractivo en lo visual a expensas del comportamiento del muchas veces caprichoso sonido. Adelantándome a los acontecimientos confirmo el éxito total en esa faceta. Gran trabajo de Constan Mortera desde la mesa. El público respondió masivamente una vez más, ni la coincidencia horaria con el fútbol ni el paso de la banda por la ciudad el verano pasado restaron afluencia. Fieles de todas las edades llenaron el reciento, disfrutaron de los nuevos temas y corearon a pleno pulmón el buen puñado de clásicos que fueron cayendo en los poco más de 90 minutos que duró la actuación.

Apenas unos minutos después de la hora fijada como inicio arrancaban su set con «El Fondo De La Noche«. La puesta en escena resumida a lo esencial, esto es rock n ‘ roll y como bien nos hizo saber el bueno de Jorge, al borde de los 70 años no necesitas florituras superfluas, la energía simplemente proviene de la actitud. Así nos presentó «Joven y Arrogante«, tema que tiene toda la pinta que ha llegado al repertorio para quedarse. Ya desde el inicio la formación se muestra en perfecto estado de revista y es que Willy Vijande al bajo, Jaime Belaustegui tras baterías y Toni Tamargo a la segunda guitarra van sobrados de tablas y calidad.

Fueron bien recibidas nuevas composiciones como «Orfanato Minero«, «Moloko» «El Face» o «Es Ansiedad» aunque queda patente la mayor conexión con la entregada parroquia cuando los clásicos asoman en el set. No abusaron de esa circunstancia, así creo que acertadamente los intercalaron con temas de su discografía más reciente como «Juventud, Egolatría«, «Si No Luchas Te Matas» o «Nunca Lo Repitas En Voz Alta«. Fieles a su trayectoria no significa ser esclavos de su pasado.

Tamargo toma los teclados para una renovada versión de «Angel Exterminador» muy resultona a pesar de no contar con el saxo que inmortalizara Juan Flores. Fiel escudero a la guitarra, el multiinstrumentista ovetense sería presentado irónicamente por Jorge Martínez como seria amenaza para el resto de compañeros por su buen hacer sobre el escenario, ya sea a las 6 cuerdas, teclados, batería o saxofón. Más comedido en los comentarios que en otras ocasiones «Problema Sexual» sirvió al ácido vocalista para dejar uno de sus clásicos soliloquios para definir la escena musical actual. El rock es arrogancia, los pecados se perdonan con facilidad, las virtudes no. Genio y figura.

Para el tramo final reservaron un triplete imbatible de clásicos. «Destruye» con presencia importante de Tamargo de nuevo a las teclas, «Caramelos Podridos» y «Soy Un Macarra» echan el cierre a su paso por el Gijón Arena. Tres temas que dejan patente que el pacto con el diablo por la eterna juventud de Jorge incluye a sus guitarras, nítidas y afiladas toda la velada. Despedida desde el centro del escenario, brindis incluido, demostrando una vez más que hay Ilegales para rato. Arrogancia, actitud y virtudes no faltan.

Texto y Fotos: José Ángel Muñiz

Crónica: Scanner + Corvus V (Oviedo 5/4/2025)

El sábado pasado nuestra querida Gong Galaxy Club acogió una nueva edición del Festival Diario De Un Metalhead con la participación de los leoneses Corvus V y la leyenda germana Scanner. Noche pues de contrastes, el metal moderno de los primeros junto al power/speed metal de lo segundos y una sala presentó sus mejores galas.

Y es que no fue poca la expectación creada ante la nueva llegada de los alemanes a nuestra región. Pero antes cabía presenciar las evoluciones de los chicos de Corvus V. La banda leonesa se subió al escenario, convenientemente decorado, oculta tras llamativas máscaras. Llamó igualmente la atención el tipo de metal que entregaron. Muy contemporáneo, con fuertes ramalazos a los madrileños Sôber y poseedor de una amplia paleta de influencias.

De primeras llama la atención la presencia y los varios registros que maneja Rub Serra tras el micro. Punto focal de un quinteto que, frente a la tiranía de las pregrabaciones, acudía a la cita con teclista de carne y hueso. En líneas generales el sonido que desarrollaron fue más que óptimo. Mucho ha crecido y mejorado la sala en este aspecto en los últimos años. Queda claro ya en cortes como “Si Vis Pacem”, tras la cual y a excepción hecha de su batería Diego Duro, abandonarían las curiosas máscaras. Y Sahe, pie al wah, brillaría en el solo de “Una y Otra Vez”. Buenos riffs los que tejió a lo largo del set, a los que hay que sumar los buenos coros que entregó. Baza fundamental de los leoneses.

Y mientras que en “El Sacrificio” aciertan a sonar más gruesos y rotundos, la gente pareció agradecer de mejor grado el mayor brío de “Mr Hyde”. Otro buen solo de Sahe aquí precedió a un Serra obcecado en buscar la conexión con la gente. En “El Miedo y Yo” quien se multiplica es Duro tras los parches. O por ser más preciso, tras el doble pedal, anticipo en cierto modo de lo que se nos vendría encima con el cabeza de cartel. Me engancharon en “Vudú”, quizá por ese aire más juguetón que desprendió. El riff es pegadizo y el buen rollo que se vislumbra en el seno de la formación acaba transmitido al público, que pareció conectar con ellos en este tramo final.

Sensación que iría a más cuando se atrevieron no solo a atacar “Children Of The Grave” (Black Sabbath) sino a ser lo suficientemente inteligentes como para llevársela a su propio terreno. Puede que el wall of death que propuso Serra para “Viento Austral” no concitase a tanta gente como al vocalista le hubiera gustado, lo que no quita para que ofreciera aquí uno de los estribillos más redondos del set. Sorprendieron en “Inferno” por la forma en que se arrimaron, sin ningún tipo de complejos, al industrial más maquinal para finalmente despedirse en la vertiente más atmosférica de “Desde Las Sombras”. Buenos detalles de teclas aquí y una banda que derrochó carisma y buen hacer.

Llegaba el turno de Scanner, que se presentaban en la Gong sin más detalles escénicos que un gran telón de fondo. Puesta en escena elemental para su power/speed metal orgánico y potente hasta las últimas consecuencias. Allí estaba Axel Julius, único superviviente de la formación que diera a luz a “Hypertrace” allá por 1988. Una banda que nació al albor de la primera ola del power alemán pero que nunca alcanzó el éxito de primeros espadas como Helloween primero y consecuentemente Gamma Ray después.

Y da igual porque desde que arrancan con “The Earth Song” y muestran un grandísimo estado de forma, poco importa si tienen cien o cien mil seguidores. Sascha Kurpanek se mostró incansable con el doble bombo y dio toda una lección de finura en la pegada. Julius de hecho dejaría un gran solo ya en este primer corte y Efthimios Ioannidis, oculto tras unas llamativas gafas de sol, dejó claro que su garganta no acusaba los rigores de las muchas fechas que acumula. Si a alguien aún no le quedaba claro que este era un show de auténtico power metal old school, “Not Alone” ejerció entonces de perfecto ancla con su pasado más glorioso. La banda sería lo suficientemente inteligente para circular por casi toda su discografía en lugar de agarrarse sólo a la nostalgia de los buenos tiempos. Porque “The Judgement”, del disco del mismo nombre, parece ofrecer la mejor versión de los alemanes. Brilló aquí un siempre risueño Ioannidis, que demostró el sábado ser uno de esos vocalistas que se crecen en el directo en relación al estudio.

Aunque si hay alguien que parece disfrutar de lo lindo ese es el bajista Jörn Bettentrup. Inquieto, sonriente y buscando conectar con la gente en todo momento. Alternó dedos y púa conforme la ocasión lo requería y se dejó la piel como perfecto escudero de las potentes arremetidas de Kurpanek. “R.M.U.” nos devolvió entonces al debut de la banda, otro corte de ritmos vivos y baterías fulgurantes en los que tanto y tan bien se manejaron. Ni que decir tiene que la gente en la Gong recibió de muy buena gana un clásico como este. En especial cuando Rybarski & Julius dibujan un solo hábil, eléctrico (valga la redundancia) y rebosante de clase. La compenetración entre ambos era tal que cuesta creer el poco tiempo que llevan tocando juntos. Desde luego llegaron a Asturias habiendo hecho los deberes. Vítores al término y una banda que no dudó entonces en visitar su último álbum de estudio para rescatar una “Warriors Of The Light” que aguantó el tipo frente a sus cortes más clásicos a fuerza de amalgamar clase, técnica y tablas.

Ioannidis comentó entonces que “sometimes in your life you need a little… Wonder!” y procedió con uno de los emblemas de la banda. Inteligente situación en el set, además, de tanto en cuanto procuró algo de resuello a la formación con base en Gelsenkirchen. La Gong respondió en estribillos y Julius devolvió todo ese cariño en forma de solo de guitarra. Rictus serio a lo largo del set pero un guitarrista que brilló con luz propia. Sin gestos de cara a la galería ni imposturas de cualquier tipo. Sobrio y elegante. Toda vez la banda se había tomado su pequeño descanso, tocó atacar entonces la furibunda “F.T.B.”, de nuevo soportada por un infatigable Kurpanek. Fue tal la pegada del batería aquí que Ioannidis no dudó en dedicarle el siguiente corte del set, un “Rubberman” en el que la Gong Galaxy Club se desgañitó de lo lindo. No así un Ioannidis que pareció ser consciente en todo momento tanto de sus fortalezas como sus debilidades, de ahí que llegara tan entero al tramo final. Su registro y el color que éste da a los temas podrán gustar más o menos. Yo mismo no soy el mayor fan de su particular timbre. Pero consideraciones subjetivas al margen, lo cierto es que defendió los temas con el mayor aplomo posible. Bien por él.

Eutopia” volvió a otorgar un cierto descanso a los chicos. Amplificó las miras del setlist, dejó estupendas melodías dobladas de Rybarski & Julius y regaló finalmente otro gran solo de éste último, de nuevo tan impertérrito como seguro y fiable. Y tal y como ocurriera anteriormente, tras el pequeño receso llegó el momento de volver a cabalgar a lomos del mejor power/speed teutón. “Terrion” miró al pasado para traer al presente lo mejor de la escuela alemana. Ni que decir tiene que la Gong respondió en consecuencia. Aún más cuando Ioannidis dejó que fuéramos nosotros quienes cantáramos tan icónico estribillo. Julius una vez más devolvió todo ese calor con un solo, repleto de tapping, que puede contarse entre los más vistosos de la jornada. Ironizó el frontman griego con que no le importaría volver a tocar allí al día siguiente. Tal era el calor que recibían y lo mucho que estaban disfrutando arriba de las tablas. Algo que atestigua cómo la más reciente “Scanner’s Law” aguantó el tipo sin problemas insertada entre los grandes clásicos de la banda. Testimonio además de la mucha fe que los de Julius tienen en ese “The Cosmic Race” de 2024.

Pero una cosa es que “Scanner’s Law” aguante el tipo y otra muy distinta es la que se forma en la Gong conforme la banda ataca “Warp 7” y encara así los bises finales. Kurpanek se mostraba aún infatigable tras baterías y no era poca la tarea acumulada que llevaba hasta ese momento. Otro tanto un Axel Julius algo más atrevido ahora en lo gestual. Quedaban dos cortes. Uno fue “Buy Or Die”, que Ioannidis quiso dedicar a la gente del merchandising. Y otro, el final a medio gas de “Across The Universe”, no sin que antes el vocalista introdujera una pequeña estrofa de “Heaven and Hell” (Black Sabbath). No llegó a hora y media pero me atrevería a decir que fue uno de los mejores shows de power/speed metal que he presenciado recientemente. Además aún tuvieron el detalle de subir a Larry Runner al escenario para felicitarle por su 56 cumpleaños. Vayan igualmente desde aquí nuestras felicitaciones.

Ya sabéis lo que dicen de que no hay quinto malo. Eran dos propuestas bien diferentes y por ahí temí cierta frialdad para con la buena gente de Corvus V. Que me pareció que no fue tal, si bien ya digo que estaban un poco fuera de su elemento. En cualquier caso y en lo que a mí respecta ya digo que me agradaron. Otro tanto unos Scanner que hicieron honor a su leyenda. Julius tiene desde luego motivos para estar más que satisfecho. Por nuestra parte nada más. Agradecer a la gente de Kivents todas las facilidades, a la concurrencia por la agradable compañía y ya saben: si nada lo impide nos veremos el siguiente.

Texto: David Naves
Fotos: Miguel Rubio

Crónica: Aphonnic presenta «Crema» (Oviedo 29/3/2025)

Hace poco más de un año que Aphonnic visitaban tierras asturianas para estrenar su último trabajo “Crema” en la gijonesa sala Acapulco. En aquella ocasión, no fueron muchos los asistentes al evento, quedando un tanto deslucida dicha presentación, que disfrutamos los muy fanáticos de la banda. Y es que da la sensación de que los vigueses no acaban de encajar del todo entre el público asturiano.

Sin embargo, en esta ocasión, no fue muy desdeñable la entrada en nuestra querida sala Gong Galaxy de Oviedo, habidas cuentas la cantidad de eventos musicales que se dieron cita, una vez más, al unísono, en distintas localidades asturianas (¡cuántas veces quisiéramos tener el don de la ubicuidad!).

Como es de costumbre en ellos, Aphonnic actúa sin teloneros, lo que retrasó un poco más de lo habitual el inicio del bolo, que empezó en torno a las nueve y media de la noche con una, también consabida, intro, basada en la película Saw de Charlie Clouser. Recuerdan los gallegos que ya hacía un tiempo que no visitaban Oviedo, desde que pasaron por el Kuivi (crónica), allá en agosto del 2022.

Nos encontramos con algún cambio en el setlist respecto al del año pasado, como, por ejemplo, la inclusión del tema “Truco o Trato”, muy solicitado por los fans de la banda para el directo.

La velada se abrió con “Melodía Antifascista”, uno de sus temas reivindicativos del fabuloso “Crema” y es que, te gusten más o menos, no podemos dejar de atribuirle a la banda el gran trabajo de composición de sus temas, la complejidad de sus letras cargadas de fina ironía y fuerza metafórica de enorme contenido social, reivindicativo y muy antifa.

Y fueron cayendo uno tras otro temas entrelazados de sus últimos tres grandes trabajos: «Héroes«(2013), «Indomables» (2016) y «La Reina» (2020), además del citado “Crema” (2024). Un total de veinte temas, tocados casi de seguido y con poca interrupción por parte de Chechu, el indiscutible frontman con su característico micrófono verde, quien solo introdujo el tema “Reproches”, “Truco o Trato” dedicado a Don Amancio Ortega y al emérito, “Doña Inés”, otro de los temas estrella de «Crema«, sobre la prostitución y “Caracol En Cuesta” que Chechu se dedica a sí mismo. Un tema, en efecto, autorreferencial acerca de lo jodida que puede llegar a ser la timidez extrema y que pretende conformarse en un himno para enfrentarse a ella.

Hacía tiempo que no veíamos el escenario de la Gong tan despejado, solo la batería que Alén aporrea con maestría, a un lado Iago a la guitarra y a otro, Richy con un bajo muy presente, ambos haciendo algún coro también, gozando todos de un sonido bastante bueno. Alguna que otra pregrabación se une a los temas, sin quitarle ni un ápice de brillo a la calidad interpretativa del combo gallego, con su potente y cercano directo, tanto que, Chechu, a borde del escenario, se esforzaba una y otra vez para intentar ver al público que tenía delante, tarea poco sencilla con las luces de la sala centradas más en el escenario que en los oyentes. No obstante, la conexión con la gente la tiene más que asegurada. Y es que, a quien le guste Aphonnic, sabe que se llevará a casa no solo otro concierto para su colección, sino también una experiencia que remueve, que llega y que transmite un montón de emociones.

Así la noche se cerró con una de las canciones más representativas del “Héroes”, “Mi Capitán”, con toda la sala ya entregada coreando el estribillo y dejando ese sabor dulce, como el algodón de azúcar que abre este grandioso “Crema”.

Agradezco a la gente de Heavy Metal Brigade por esta incursión en sus crónicas. Un saludo para todos. Nos vemos en la próxima cita musical.

Texto: Erun Artidiello
Fotos Móvil: Elma López

Crónica: Axel Rudi Pell presenta “Risen Symbol” (Madrid 26/3/2025)

Fecha apuntada a fuego desde que se anunciara la gira del señor Axel y cía, y es que poco se prodiga en directo fuera de sus fronteras el talentoso guitarrista alemán. Con las mismas, la sección pirata puso su barco rumbo a la capital de las Españas para quitarse una espina que ya duraba años y disfrutar de una banda fetiche para nosotros. Y es que la historia de Axel Rudi Pell siempre estará ligada a la de grandes músicos, unos más conocidos que otros, pero sobre manera al cantante de los cantantes, Johnny Gioeli, dueto artífice de pocos hits que tenemos insertados en nuestra memoria.

Y si esto fuera poco aliciente, desde tierras valencianas se unían a la fiesta Jolly Joker, bandaza donde las haya, algo que demostraron desde el minuto uno que se subieron al escenario de una repleta Sala But. Custodiados también desde el inicio por un excelente sonido, dieron rienda suelta de su hard rock elegante y macarra a partes iguales. Liderados por un Lazy Lane sobrao, de los mejores frontman a día de hoy a nivel estatal, carisma y vozarrón que se gasta el tipo. Salieron con «High Is So High» y «Shotgun» como declaración de intenciones. En «I Am Rock N’ Roll» la guitarra de Yannick brilla con luz propia. Durante su show, Lazy Lane fue intercambiando guitarras desde «I Don’t Care» hasta el último tema «Rockin’ In Stereo«, que cerraba una sobresaliente actuación de los valencianos, a los que tendremos este verano en el Luarca Metal Days. Si podéis no os lo perdáis, fiesta rockera de nivel, asegurada.

Entre Jolly Joker y Axel Rudi Pell hubo más menos media hora de espera, y hago el inciso, para destacar la “anécdota” del día y hasta que llegue el Z! Live, del año puede ser también, seis pavazos por una birra como las de Pachi en la Acapulco. En fin…

Que si, que los piratas estábamos impacientes y algo nerviosos de ver de una vez por todas a Axel Rudi Pell, y bien pasadas las 9 de la noche, se nos cumplió el sueño. Con más de una ayuda suben a la batería al ya mítico Bobby Rondinelli (Rainbow, Warlock, Quiet Riot…) y de seguido el resto de la banda para comenzar con «Forever Strong» y «Wildest Dreams» de su último trabajo «Risen Symbol» portada que se mantuvo de fondo de escenario todo el concierto. En «Strong As A Rock» vemos a un Johnny pletórico tanto a la voz como moviéndose por todo el escenario, con bromas cómplices hacia sus compañeros de banda. Incluso vimos al Gioeli más emocionado antes de cantar «Don’t Say Goodbye» y el cover de Leonard Cohen «Hallelujah«, coreados por un publico entregado a la causa. No se guardó nada en toda la noche, fue luciendo su voz y su talento a cada tema, y como no, en uno de los más notables para él, «Oceans Of Time«.

Le siguió otro tema manco «Mystica«, y aquí mis palabras para el señor Axel, más señor que nunca, 64 años así lo atestiguan, del cual personalmente tenia mis dudas, ya que en las últimas fotos le había visto con una delgadez casi extrema, y así es, si le cortas el pelo está para hacer de extra en La Lista de Schindler, pero ay amigo, la magia es la magia y eso no se pierde. Solos precisos, melodías emotivas como ha demostrado en su larga trayectoria musical en temazos como «The Line» o «Masquerade Ball«. Clase magistral de un risueño y agradecido Axel que junto a unos músicos increíbles que no podemos dejar de nombrar, son historia bajo el nombre discográfico del guitarra teutón. Volker Krawczak, su eterno escudero al bajo y Ferdy Doemberg al frente de unos teclados siempre protagonistas, hacen un line up que encaja a la perfección tanto en sonido como ejecución, pero sobre todo, transmiten buen rollo desde el escenario.

Con una breve salida del escenario, sufrida por parte del bueno de Bobby, llegó el final con «Fool, Fool» y «Rock The Nation«. Colofón de un concierto que evidentemente por ganas, se nos antojó muy corto. Por otra parte nosotros, recortaríamos solos de batería, teclado y demás, hasta algún tema alargado en demasía para incluir tal o cual canción de los más de 20 trabajos editados. Pero si el bueno de Axel lo decide así, no seremos nosotros los repunantes que nos quejemos. Lo que vimos estuvo de 10, superando nuestras expectativas, y eso a día de hoy, ya es mucho decir. No se si se volverán a dar las circunstancias de volver a verlos en directo, pero si es así, los Piratas allí estaremos seguro, lo vivido lo catalogamos como les gusta a los gruñones ruidosos de nuestra escena, bolazos… y musicazos. Ronda de chupitos para tod@s.

Texto: José Miguel «Lago«
Fotos: José Enrique González «Txenry» / Archivo H.M.B.

Crónica: The Picturebooks + Nicotine Bubblegum (Gijón 30/5/2025)

En Heavy Metal Brigade aún no sabemos qué es eso del descanso dominical. La sala Acapulco acogía la vuelta a nuestros escenarios del dúo alemán The Picturebooks, quienes tan buen sabor de boca nos dejaran en su anterior visita (crónica). Acompañados para la ocasión de unos Nicotine Bubblegum, a quienes seguramente hemos visto menos de lo que nos gustaría, las razones eran más que suficientes para abandonar las rutinas y el asueto.

Como custodios de la verdad que procuramos ser en esta casa, lo cierto es que Acapulco presentaba un aspecto algo desolador cuando Nicotine Bubblegum toman el escenario. Y tuvieron que hacerlo con la batería y el piano de The Picturebooks restando no poco margen de maniobra. Pero les bastó una “The Fire In The Hole” para ejemplificar la gran personalidad que desprenden como banda. Y que, a día de hoy, tienen poca rima con ninguna otra formación de esta cascada y vieja Asturias. Ese comienzo desató la cara más ruidosa del cuarteto. A ratos costaba oír con claridad a Luismi Rose (Leather Boys) de tanto como crujía la guitarra de Grigera. En “Space Eyes”, de aquél Ep homónimo de 2018, sería el batería Marco Valera quien adquiriría un mayor protagonismo.

El sonido se fue afinando y la banda dio una buena versión en cortes como “Youth Leisure”, que desde su arranque calmado y melódico transitó hacia un final con Nicotine derrochando nervio y pegada. Me llamó la atención el solo lleno de efectos en “Palindrome”, quizá porque me recordó a las luminarias progresivas Tool. Si tal y como Luismi dijo que llevaban tiempo sin tocarla, lo cierto es que no se notó. De hecho me atrevería a decir que fue de los cortes con más gancho del set. El propio vocalista introdujo entonces “123” sin olvidar mención a Gin Barberia (Absalem), quien le acompaña al micro en la versión de estudio. “Ella no ha podido venir, trataré de hacerlo lo mejor que pueda pero la voz es la que tengo” exclamó irónico. Estupendo ese aire más atmosférico del puente y un Grigera que brilló a las seis cuerdas. Sus riffs siempre tienen personalidad. Sus solos se llenan de efectos. Y, por ahí, la alternativa propuesta del cuarteto brilla en consecuencia. Tras el pequeño reconocimiento a Sergio Saavedra, infatigable técnico de sonido de la sala, llegó el momento de echar el cierre con “War”. Aquí la banda dio su nota más descarnada. Esta vino a contrastar con la mayor sobriedad del solo. Pero con la base rítmica desbocada al final y Luismi desgarrando el grito antibelicista del epílogo, Nicotine Bubblegum terminaron por cumplir en la siempre ingrata tarea de romper el hielo.

La intro que disparan The Picturebooks y que tiene mucho de música negra, me recordó de pronto a los siempre interesantes Zeal & Ardor. Y tiene sentido pues el dúo enlaza entonces con una “Primate Dancer” cuyas estrofas me recuerdan de hecho a la siempre atrevida banda suiza. O al menos tal era la intención del dúo. Todo hubo de parar pues la batería parecía no estar sonando por PA. Percance que Sergio Saavedra, siempre atento, solucionó a la mayor brevedad. Así pues Fynn Grabke (guitarra , piano y voz) y Philipp Mirtschink (batería y percusión) volverían a empezar y todo transcurriría ya sin mayores problemas. No gozaron de la entrada que nos habría gustado. Máxime si uno recuerda cuán concurrido fue su anterior paso por la región. En cualquier caso se entregaron como si de un sold out se tratase. Mirtschink pone toda su furia en cada golpe y Grabke se va al piano para echar mano del megáfono. El sonido, huelga decirlo, era el de las mejores noches.

Algo que salta a la vista en la revisión de “I Feel You”, (en mi opinión) uno de los cortes definitivos del pop de los noventa, y que el dúo alemán lleva a su propio terreno. El corte se desnuda a veces incluso de guitarras, dejando que Mirtschink llene los vacíos con furibundos golpes al sufrido kit de batería. Grabke canta alguna de las estrofas a través de las cuerdas de su Gibson. Pueden ser solo dos músicos en escena pero conocen mil trucos cara a conseguir sonar potentes y resultar atractivos. “Sabemos que tenéis que trabajar mañana”, comenta en inglés Grabke, “but this is a fucking rock show”. Y tanto que sí. Quiso el vocalista aquí recordar anteriores pasos por la región. También despachar los habituales agradecimientos. Y junto con un Mirtschink que echa mano de las mazas, entregar la cara más cruda y visceral del dúo en “I Need That Oooh”. Medio ocultos bajo el humo, la experiencia adquiría tintes casi trascendentales.

En “PCH DiamondMirtschink arranca golpeando el kit con sus manos desnudas. Grabke echaría mano después del slide en su meñique, conjugándose para mostrar la cara más oscura del dúo. Philipp Mirtschink regresaría a las baquetas para uno de los cortes con más gancho, no otro que “Masquerade”, de su último trabajo “Albuquerque”. Al igual que en su anterior paso por el Centro Niemeyer, The Picturebooks no se olvidaron de revisitar el “State Trooper” de Bruce Springsteen, con Grabke reconociendo que “Nebraska” es su álbum favorito de aquél al que apodan el “Boss”. Acapulco se arrancó por palmas y ellos respondieron dejándose la piel en un iracundo final. Y mientras que “Electric Nights” pudo ser otro de sus cortes con más gancho, “Back To L.A.” viene a explicar lo que supone para un dúo como ellos haber llegado desde Gütersloh a la ciudad de los sueños. Aquí Grabke se fue hacia el teclado para disparar el sinte, volvió después al micrófono y entre ambos construyeron otro de los cortes más llamativos del set.

Cambio de guitarra mediante, preciosa Epiphone azul y blanca, “The Rabbit And The Wolf” procura la cara más iracunda del dúo. Acapulco de nuevo dando palmas y Mirtschink azotando la campana del kit con total vehemencia. Grabnek nos explicó entonces que el origen de “Why Mother Why” reside en una pesadilla que sufrió tiempo atrás. Aquí dispararon coros en uno de los pocos alardes artificiales de la noche. Un corte más tendido que procuró un merecido respiro a los chicos. Con el batería volviendo a las mazas, “E.L.I.Z.A.B.E.T.H.” desliza ahora un mayor acercamiento al blues, fragmentado eso sí a través de sus muchas y diversas influencias. “The Hands Of Time” llega no sin que antes Grabke haga sus pinitos en nuestro idioma y, a puro spanglish, anecdotice sobre las cuitas con el español en diversos territorios del país. Incluso amenazó con hacer una versión del “Suavemente” de Elvis Crespo (gran idea para el Perversiones, si me preguntan).

Grabke se desgarra en “Your Kisses Burn Like Fire” que pone Acapulco a coro. Un corte clásico y que parece soldado a perpetuidad en los sets del dúo. Se fueron a camerinos y sería el propio vocalista quien, en solitario y con la acústica en ristre, enfrentara “Running Wild And Free”. Esta, junto con la final (e ineludible) “Zero Fucks Given” funcionan a la vez como cierre y resumen de la propia idiosincrasia del dúo. Fantásticos.

No eran ni las once cuando sonaron las últimas notas en la Sala Acapulco. Domingo al fin y al cabo. Pese al escaso número de entradas vendidas se fueron prometiendo volver. En nuestra mano está que el boca – oreja funcione y posteriores visitas del dúo colmen las expectativas. A nosotros no nos queda ya nada más que agradecer al personal de Acapulco el trato y las facilidades, mandar un saludo a la concurrencia y ya saben: nos vemos en el siguiente.

Texto: David Naves
Fotos: José Ángel Muñiz

Crónica: Automatic Kafka presenta «Immortal» (Mieres 29/3/2025)

A veces tan solo se trata de seguir el curso natural de los acontecimientos. Tras el Studio Report primero y la reseña después, quedaba presentar como se merece este segundo álbum de los rockeros asturianos Automatic Kafka. Presentación en solitario en un Mieres Centru Cultural al que tocó volver tras largos meses de ausencia y que recibió “Immortal” superando los cien tickets vendidos. No era ni mucho menos la única cita del sábado, lo que habla y no precisamente mal de la expectación creada.

Así pues y cuando faltan algo más de diez minutos para las nueve de la noche, Automatic Kafka toman el escenario tras haber mutado en sexteto. Jesús Rebor, a la sazón uno de los ingenieros tras el sonido de “Immortal”, iba a poner una voz más a servicio de la banda. Formación especial para una ocasión especial. Me gustó que todo arrancara desde “Audio Garden” por la forma en que ejerció de puente entre los Kafka del debut y esta nueva iteración. Dolfo se parapetó detrás del pie de micro, agarrándose a él y caminando por la parte frontal del escenario. Su registro es una de las claves de la banda, mientras que su garganta parecía más que dispuesta a dar su mejor versión. El Daédrica Jota demostró también estar ya integrado de pleno derecho en el seno de la formación asturiana, dibujando un primer solo que auguraba todo lo bueno que se avecinaba.

Con “Burn”, dedicada a la figura del no menos inmortal Jimi Hendrix, la banda extrae su cara más intensa. Atrás y en un plano aparentemente más discreto, el bajista Margo apuntala los estribillos con una buena ración de coros. Detalle que sería una constante durante toda la noche. El sonido, que aún en las siempre esquivas primeras filas era estupendo, vino a ejemplificar el cuidado con el que la banda se había tomado la cita. Broonko y Jota doblan el solo con pericia y Leo Duarte sustenta el mayor nervio posterior. Estábamos ante una gran versión de los Kafka y aquello no había hecho más que empezar.

Se nos instó por su parte a abandonar las butacas. Recuerdos de la pandemia casi como del Vietnam, pero la gente se mostró reacia a levantar sus sagradas posaderas. Fue el momento entonces de echar la vista atrás y recuperar el primero de los cuatro temas que recuperarían del debut, no otro que “Aliens”, con Dolfo aportando su particular registro a uno de los cortes con más gancho de la banda. De vuelta al segundo trabajo, me dio la sensación de que “The Red” gana gran peso en su traslación al directo. Buenos coros de Rebor aquí, ejerciendo junto con Margo como perfecto escudero de Dolfo Alligator. Sería el propio Margo el encargado de agradecer a medios y público nuestra presencia allí. También de tener un pequeño detalle con su vástago Thiago en la víspera del cumpleaños de éste. Tras la correspondiente celebración con la gente entonando el “cumpleaños feliz”, llegó el turno de uno de los cortes más distintos del set: “Resistance”, sobre las peripecias del personaje de Jack Nicholson en “Alguien Voló Sobre El Nido Del Cuco”, y que brindó la cara más versátil de Automatic Kafka. Estupendo solo de Broonko aquí, por cierto.

De vuelta al primer álbum, “Wanted Fame” arrancó de manera más o menos espontánea las palmas del público. El teatro del Mieres Centru Cultural no es pequeño pero la buena venta de tickets hizo el resto. La gente llevaba en volandas al eventual sexteto y todo estaba saliendo a pedir de boca. Máxime cuando Jota clava el solo y todo fluye con altas dosis de feeling y buen rollo. Margo introdujo entonces “The Taster” comentando algunos entresijos del disco, aquello de que cada canción tenga como background a un personaje en concreto, y junto con Leo Duarte a los parches compuso una de las bases rítmicas más interesantes, por alternas, de todo el set. En general la banda pareció mostrarse muy a gusto en ambos registros. Llegaba entonces el turno de una de mis favoritas del segundo trabajo. No otra que “Doc”, con Dolfo contando una pequeña anécdota del rodaje de la entrañable “Regreso Al Futuro” en que se inspira. Duarte se entregó aquí y tanto Rebor como Margo salieron de nuevo en apoyo de Dolfo para que todo cuadrase.

Y de una de mis predilectas de este segundo trabajo, a (quizá) mi favorita del primero: “Streets Of Universe”. El registro de Dolfo altera en parte la fisonomía que no el espíritu de la que, pienso, es una de sus composiciones más fundamentales. Quizá por el gancho de ese estribillo tan redondo o lo juguetón del riff. No lo sé. El caso es que tanto yo como quienes tenía alrededor disfrutábamos de lo lindo. De qué se trata si no. Broonko se tomaría un momento para hablar de la propia “Immortal (Kiddo)” que da nombre y aporta color al disco. Aprovechó también para dedicársela a Pablo Canalís, quien había perdido recientemente a su abuela pero ni así quiso perderse la cita. Dolfo se enfundó entonces la característica sudadera amarilla y el directo transformó al tema título en uno de los más juguetones del set. Leo Duarte volvería a brillar aquí, y la banda tejería un cierto misterio con ese puente extraño y tranquilo.

Tuvo que ser finalmente en “Metamorphosis” que la gente se animara a despegar sus sagrados culos de las butacas para acompañar a la banda a pie de escenario. Dolfo soltaría al fin el pie de micro y Broonko aprovecharía el inalámbrico para bajar a mezclarse con el público. Le seguiría Dolfo después y la fiesta no pudo resultar más catártica. Pero quedaba echar el cierre. Pablo Canalís acompañó a Rebor en escena y a toda la banda con sus muchas habilidades durante la final “Crazy Horse”, principio del nuevo álbum y cierre del show del sábado. De nuevo con Broonko perdiéndose entre la gente, ofreciendo su guitarra y, en resumidas cuentas, rubricando el final más festivo posible. The cherry on top que dirían los anglosajones.

Nos imaginamos que no eran pocos los nervios con que Automatic Kafka afrontaban una cita como esta. Pero salir a escena y verse rodeados de tantos y tan buenos amigos, intuimos, ha de resultar el más efectivo de los calmantes. Quedó pues bendecido “Immortal”, un disco que debería brindar bastantes alegrías al quinteto. Sumamos además la anécdota de haber presenciado a la banda en formato amplio, con los buenos aportes de Jesús Rebor y Pablo Canalís, a quien mandamos el mayor de los afectos. Por nuestra parte nada más que agradecer a la banda por el detalle y las facilidades y ya saben: nos vemos en el siguiente.

Texto: David Naves
Fotos: José Ángel Muñiz

Crónica: Mosh Fest (Gijón 22/3/2025)

Segunda jornada del Mosh Fest, esta vez con la presencia de Opposer, Tyrant, Frakture y Bellako para otra noche de emociones fuertes en la Sala Acapulco.

Los encargados de abrir las hostilidades esta vez fueron los clásicos thrash / death cántabros Opposer, ante quienes me gustaría disculparme pues un percance de ultimísima hora me llevó a perderme el arranque del set. Para cuando aparecí de nuevo por la Acapulco resultó que el habitual cuarteto había mutado en quinteto por una noche. A un lado del escenario, camiseta del “British Steel” mediante, Jesús se desempeñaba en coros tras haber disertado primero de la guitarra y después del bajo en el seno de la formación de Reinosa.

Presentado temas de su (hasta la fecha) último álbum, aquél “R3cod3d” de 2022 (reseña), vimos muy cómodo e incluso risueño a José Herrera, el seguro y eficaz frontman del eventual quinteto. La banda aprovecho también para mirar al pasado y recuperar una “Distorted Reality” cuya propia pesadez fue el rasgo que mejor atestiguó el haber sido compuesta allá por los convulsos años noventa. Herrera tendría tiempo de explicar la presencia en escena de Jesús. También de presentar una “Satanás” en la cual el publico presente respondió como se esperaba.

Respondió también una sala, técnico de sonido Sergio Saavedra mediante, que con toda precisión supo extraer la mejor cara del clásico combo thrash death. Quedó bien claro en la clásica “Forbidden”, uno de sus grandes clásicos. Riff ganchero como pocos y ese “tupa tupa” tan reconocible. La pura zapatilla de “Straight To Hell” incluso desató un circle pit en el corazón mismo de la sala. Opposer siendo fieles a sí mismos y la gente respondiendo en consecuencia. Nos gustaron.

A poco para que el reloj marcase las 20:30 que los responsables del tinglado, los thrash groove gijoneses Tyrant se auparan al escenario de la Acapulco. Cuarteto con el que hemos coincidido menos de lo que nos gustaría pero que supo rodearse de un buen puñado de buenos amigos. Por ahí y a excepción de los propios Bellako, sería el show que desprendió mayor camaradería entre banda y público de todo el fin de semana. Por eso cuando “Hatred” retumba en la sala y el batería Danko Guerra extrae su mejor versión, no queda más que entregarse al tirano.

Quizá me sorprendió más el ritmo vivo que le insuflaron a “Davidian”, original de unos tales Machine Head, que la propia elección de la versión en sí. La banda tuvo tiempo incluso de invitar a Edgar (Sydius) a que se uniera a la fiesta en un tema compuesto para la ocasión y que me agradó por la forma en que conjugó la pesadez inicial con un epílogo más trotón y descosido. Sumado al juego que dio la presencia de dos voces arriba del escenario, sería a la larga uno de los momentos álgidos del set. No faltó el aplauso para el guitarra Nico Suárez, cabeza pensante detrás del evento, que, huelga decirlo, recibiría una de las mayores ovaciones de la jornada.

Claro que Edgar no sería el único invitado de la noche. Por ahí aparecería más tarde Diego Mata (As Life Burns), aportando un mayor peso específico a la banda al sumar dos guitarras sobre el escenario. La que enseñó entonces Nico Suárez, rosa y con el logo de Hello Kitty, se llevaría no pocas miradas. Más aún cuando se lanzó a un largo solo, a puro tapping, en el momento de mayor derroche técnico del set. En general provocaron mucho movimiento, algún circle pit incluso, y se despidieron con la homónima “Tyrant” mientras Heketor Lorenzo mostraba su registro más agudo. Dicharacheros, potentes y muy disfrutones.

Lo comenté cuando escribí la reseña de “Subyugamentes” y me gustaría insistir ahora: teníamos una deuda con la gente de Frakture tras el último Karma Fest. La agrupación bizkaina llegó a tierras gijonesas presta a derribar la Acapulco con su thrash core incendiario y reivindicativo. Qué duda cabe que con una inteligencia artificial cada vez más presente en nuestra cotidianidad, usar el main title de la banda sonora perteneciente a “Terminator 2”, el clásico de la ciencia ficción de James Cameron, resulta de lo más pertinente. Tras él, Frakture mezclaron un cóctel de furia thrash, pasión hardcore y pura reivindicación servido en composiciones a veces fugaces pero siempre vibrantes. Es mucho el mal café que derrocha Tali al micro, rematando casi cada corte del set con furibundas proclamas seguidas a menudo del inevitable “me cago en dios”.

Sin el frío que pasamos el pasado septiembre ni la cantidad de horas que estuvimos entonces al pie del cañón, lo cierto es que esta vez sí que disfrutamos de estos indómitos y peleones Frakture. Indómitos por lo violentísimos que llegan a resultar a ratos. Y peleones por el arrojo de Imanol, batería de la banda, operado hace escasas fechas. Lo digo siempre: a veces parece que el metal todo lo puede. “Fucking Bastards” esgrimió orgullosa esos dejes tan Sepultura. Pero puede ser el tema título “Subyugamentes” el que dé la mejor medida del quinteto. Imprescindibles esos coros de Serru.

No quiso Tali olvidarse de un buen amigo, Pirri de Escuela De Odio, justo antes de desatar la cara más abiertamente hardcore de la formación. Ésta vino a colisionar con la mas machacona, casi marcial incluso, de “Criminalizados”. Y finalmente la cuadratura del círculo salió en cuanto la banda enfrentó la clásica “Refuse/Resist” de los brasileños Sepultura, una de sus influencias más palpables. Desataron altos niveles de violencia en “Antinazis”, dedicada por Tali a la buena gente de Bellako, y se fueron con el tema título Frakture. A gran nivel pese a las circunstancias.

Para nosotros, el de Bellako era un concierto un tanto a la expectativa. Siempre nos puede la curiosidad y en la jornada del viernes, un saludo a César “Lagarto” de Brutalfly, nos habían hablado solo cosas buenas del quinteto radicado en Mataró. De entrada nos agradó su puesta en escena. El telón de fondo pero sobre todo que el escenario, ahora huérfano de monitores, ofreciera un aspecto lo más diáfano posible. Incluso las banderas que cubrían los amplis daban su toque especial.

Finiquita la (bailonga) introducción y si en algo pone empeño Rober tras el micro es en pedir movimiento en las primeras filas. Que nos acercáramos a la valla. Buscaron la implicación de los suyos desde el primer momento y se notó. Porque se desata su particular hardcore y el público se implica ya en las primeras estrofas. Mucha gente joven en primeras filas, tanto que se debate sobre si hay o no relevo, que bailó, vibró y se lo pasó en grande con ellos. También los propios Bellako. De hecho Xavi, bajista, dejaría una de las imágenes del festival cuando fue llevado en volandas por el público en “Trepanación”. Su primer crowdsurfing de la noche. Que no el último.

Los altos niveles de intensidad que desarrollan no escapan de una técnica algo más marcada (“En Nombre De La Muerte”). Y no obstante resultan incluso divertidos en cuanto a su forma de implicar a la gente o en las propias letras de sus temas (“Planta Madre”) y por ahí, por mucho que no sea el mayor fan del tipo de propuesta que realizan, no quedó otra que rendirse. Invitaron a todo el mundo a subirse al escenario. Y quien lo hizo fue no otro que Pelayo, aprovechando para mandar felicitaciones a su progenitor. Para el final quedaron temas como “Siglo XXI”, pogos, circle pits y un grado de implicación por parte del público que pintó gestos risueños en los rostros bellakos.

Rober aprovechó para agradecer a Nézar el haberles salvado el culo tras baterías, puesto que el titular Arnau no pudo venir a Gijón (tampoco el día antes a Villabona) por motivos laborales. Que aún con un batería de circunstancias ofrecieran tales niveles de fiesta e intensidad creemos habla muy bien de la implicación de toda la banda. El público del Mosh Fest respondería con un multitudinario wall of death (vídeo) y al final quedó claro que el festival no podría haber tenido un mejor final. Nos vemos en la segunda edición.

Un festival que parece haber nacido con buen pie. El propio tamaño de la sala Acapulco puede llevar a engaño pero la entrada, principalmente el viernes, pareció cumplir con las expectativas. Con el único borrón de la caída de Incordian, dichosos percances de última hora, lo cierto es que disfrutamos de lo lindo ambas jornadas. Por ahí no queda más que agradecer al personal de la sala por el trato dispensado una noche más, a Mosh Crew Producciones todas las facilidades dispuestas en favor de esta crónica, mandar un saludo a los muchos habituales con quienes departimos a lo largo del fin de semana y ya saben: nos vemos en el siguiente.

Texto: David Naves
Fotos: José Ángel Muñiz

Crónica: Mosh Fest (Gijón 21/3/2025)

Nace un nuevo festival y con él las ganas de abandonar el sillón y echarnos a la carretera. Auspiciado por la gente de Mosh Crew Producciones y con la Sala Acapulco como epicentro, en su jornada del viernes y tras la caída de Incordian vino a reunir a las bandas Down To Suffer, Sydius y Legacy Of Brutality. Amalgama de géneros para una primera cita con buena venta de tickets y muchas ganas de metal y diversión.

Llegaba uno un poco a la expectativa con Down To Suffer y lo cierto es que el quinteto supo sobreponerse a la siempre engorrosa tarea de abrir fuego. Originarios de Castro Urdiales, trajeron a la Acapulco su colisión de hardcore y metal al gusto de la parroquia más joven. Que la había, para enfado de agoreros y negacionistas, y de hecho recibió al quinteto de muy buena gana.

Porque su propuesta puede gustar más o menos pero, introducciones pregrabadas al margen, lo cierto es que acertaron a sonar de lo más orgánicos. Técnicos incluso, si bien en primeras filas costaba discernir alguno de los solos. Desde que arrancan con “Burn The Heretic” el frontman Josu no ceja en buscar la conexión con la gente. Inquieto y muy activo en relación a sus compañeros, risueño incluso, se erigió en el principal punto focal de los cántabros.

Aludiendo a ese -core a ratos orgánico, en cortes como “Hollow” incluso me dio la impresión de que sonaron más atmosféricos. Siempre dentro de las lindes del género pero acertando a extraer una serie de influencias que sumaron atractivo al set. Josu no se quiso olvidar de agradecer a la organización el haber contado con ellos. En “The Way It Ends” incluso bajó a mezclarse entre la gente. La sala, que ahora dispone vallas entre público y escenario, ha perdido nuestra querida tarima y, por ahí visto alterada una parte de su encanto.

Pero volviendo a los de Castro Urdiales y si tuviera que quedarme con un corte de todo el set, ese podría ser “Losing Light” por cómo acertó a destapar su cara más técnica sin traicionar las señas de identidad del género. Lo hicieron todo por agradar. Josu incluso e inalámbrico mediante se perdió entre el público en un momento dado. Alguna introducción se me hizo algo pesada y aquél speech de J. Robert Oppenheimer (“I am become death, the destroyer of worlds”) ya me resultaba manido antes de la película de Christopher Nolan. Dicho lo cual, en líneas generales y si me atengo al tipo de metal que hacen y el público al que se dirigen, siento que cumplieron con su papel.

Desde 2023 y si no me falla la memoria en el mismo escenario junto a Burnt To Death y Angelus Apatrida (crónica) que no pasábamos revista a la buena gente de Sydius. La formación metalcore asturiana vino a poner de relieve en esta primera jornada que se encuentra en un momento más que dulce. Porque ya fuera por el tipo de metal que practican o por el hecho, obviamente favorable, de jugar en casa, la recepción que tuvieron no pudo ser mejor. Sin más detalles en cuanto a puesta en escena que el pequeño telón de fondo y la caja de la batería adornada con el logo de la banda, dejaron claro que son uno de los secretos mejor guardados de nuestra escena.

Una banda con su nicho particular, ese metalcore en nuestro idioma frente al inglés que abrazan una gran mayoría de formaciones dentro del género. Y en la figura de Edgar a un frontman que no quiso ser menos que su homólogo en Down To Suffer. Muy en forma y sonando francamente redondos ya desde los primeros compases de “Acta Est Fabula”, que representó la cara más árida de los asturianos. Imprescindibles esos coros de Jandro aquí. En “Autodestrucción” casi bordean el melodeath. Son una banda algo hierática sobre las tablas. Ahí emerge como contrapunto un Jandro que se las vio y deseó con el cable del micro, emperrado en enredarse en uno de los monitores.

Hubo un llamamiento a la unidad por parte del vocalista. También un agradecimiento a la organización. Y después una “Aporía” de pulso casi marcial y dueña al final de un breakdown pesado cual transatlántico. No quiso Edgar olvidarse de Incordian, quienes faltaron a la cita debido a un percance de Sergio, batería de los manchegos, que impidió su presencia en la cita del viernes. Después llegaba el turno de “Yo Reniego”, donde quien no renegó fue una audiencia que no dudó en sumarse al wall of death propuesto por el frontman. Engancha ese riff final, con unos Sydius ya digo sonando muy redondos y compactos. Y la gente se lo pasó en grande. Mosheando, corriendo en animados circle pits (siempre en sentido antihorario, ¿os habéis fijado?) y en general disfrutando de lo lindo. Con “Directo Al Subsuelo” llegaron los Sydius más rotos y descarnados. Máxima conexión con la gente aquí y “Némesis” cerrando un set, poco más de media hora, que nos supo a bien poco.

Máxima expectación para ver la nueva venida de Legacy Of Brutality a la sala Acapulco. Fue allí donde presentaron su último largo, “Travellers To Nowhere” con Heavy Metal Brigade presentes, y volvieron el viernes a reclamar aquello que por derecho les pertenece. Quiso no obstante el micrófono de la pantalla de Borja Suárez retrasar el inicio previsto por el quinteto. Cable y micrófono nuevos mediante y cuando pasan veinticinco de las doce, la banda arremete al fin con “Travellers To Nowhere” y la Acapulco vibra con los de Puerto De Vega.

Más allá del tema capilar, no hubo bromas esta vez como en aquella noche de 2023, por Simón parece no correr el tiempo. Tan imparable en lo gestual como en lo vocal, descerrajando su inconfundible registro sobre los muchos detalles melódicos de Borja. Sorprende este nivel de confianza en una banda que ha rodado mucho menos de lo que nos gustaría, algo que viene a denotar lo mucho y bien que se conocen. Solo faltaba. La banda acorta los veinte minutos de “Travellers To Nowhere” para reconducir hacia “Path Of Forgotten Souls” sin solución de continuidad y con un Javy Pity desatado tras su enorme kit de batería.

Puede que Yoye y Lalo, guitarra y bajista respectivamente, tengan un comportamiento más discreto que sus compañeros. Pero más allá de su cierto hieratismo, pocas dudas caben al respecto de sus evoluciones sobre las tablas. De hecho cuando se desencadena “Beyond The Walls Of The ColosseumLegacy Of Brutality parecen en mejor forma que nunca. Mucha jarana entre la audiencia y un set que acertó a repasar su ya extensa discografía. Simón, soportado por los impecables blast beats de Pity, ametralló al público de la Acapulco. Tendría tiempo el frontman de dispensar los obligados agradecimientos. También de recordarnos la fiesta posterior al show. Y, por supuesto, de seguir descerrajando death metal sin que su voz pareciese resentirse lo más mínimo.

“Vamos a tocar una lenta”, anunció entonces el de Puerto De Vega, que resultó ser no otra que “The Druid”, donde entre ritmos más pesados y machacones la banda pareció tomarse un pequeño y merecido descanso. Mucho groove aquí y Borja dibujando el que a la postre sería uno de los solos más vistosos de la noche. Y como la vida son contrastes, Simón preguntaría a la audiencia, hasta tres veces, si tocaban una rápida, que devino en “Realm Of The Banished Gods” y su ineludible coro final. “Gods forbidden, forsaken, forgotten…” bramó la Acapulco hasta dejarse la garganta.

No quiso Simón olvidarse de cómo en su anterior visita no tuvieron tiempo a descargar el set completo que tenían preparado. No así esta vez, aprovechando para volver a un corte de hace diecinueve años. Puede que más de un asistente ni siquiera hubiese nacido por aquél entonces. Era el turno de “Land Of Empty Graves”, todo un regalo para los fans más leales al combo de Puerto De Vega. Como regalo es ese cierre volviendo “Travellers To Nowhere” dejando claro que su leyenda sigue intacta. Incólume. La ley de conservación de la energía establece que ésta ni se crea ni se destruye, solo se transforma, y desde luego que Legacy Of Brutality convirtieron la suya en nuestro regocijo. Imparables.

Texto: David Naves
Fotos: José Ángel Muñiz