Crónica: Mägo De Oz + Celtian (Gijón Arena 10/5/2025)

Tras la forzosa cancelación del año pasado, el 10 de mayo sería la fecha elegida por las huestes de Txus Di Fellatio y sus Mägo De Oz para el reencuentro con el público asturiano, y lo harían en el recinto previsto en 2024, no otro que el renovado Gijón Arena en la que sería mi primera visita a este nuevo chigre de la ciudad. Vendrían acompañados de la banda de folk metal Celtian, que visitaba de nuevo el Principado tras el exitoso concierto, acompañados por Xeria, en la ovetense sala Gong el pasado 25 de enero.

La larga cola que se formó en los momentos previos a la apertura de puertas daba buena muestra de las ganas que los gijoneses teníamos de disfrutar de esta enésima encarnación de la banda madrileña. La espera en el exterior estuvo amenizada por unos voluntarios de la Cruz Roja que invitaban a los pacientes espectadores a participar en un concurso inspirado en el rosco de pasa-palabra con el que podías ganar una chapa conmemorativa.

Tras atravesar los oportunos controles de seguridad y acceder a la plaza de toros de Gijón lo primero que me encontré fueron dos amplios puestos de merch, uno de Celtian con camisetas, discos y recuerdos de todo tipo y otro de Mägo De Oz en el que, pese a estar bien surtido, eché en falta discos o CD’s que los asistentes pudieran llevarse a casa.

El coso gijonés, dotado de una cúpula transparente que nos cobijó de la intensa lluvia que tampoco quiso perderse el espectáculo, tenía todo lo necesario para permitirnos disfrutar del concierto: puestos de comida y bebida, una amplia zona con asientos para personas con movilidad reducida y una visibilidad estupenda desde cualquier parte del recinto. He de decir que todo ello me causó muy buena impresión y espero que ese potencial se aproveche al máximo para eventos culturales del siglo XXI y no para otras trasnochadas tradiciones.

Con algo de retraso sobre la hora prevista, a las 20:10 horas, mientras suena la intro de su último trabajo de estudio, salen a escena la vocalista Xana Lavey, Diego Palacio (flautas, gaita), Txus Borao (violín), Sergio Culebras (guitarra), Raúl Plaza (bajo) y David Landeroin (batería), y comienza a sonar “La Profecía”. Si la primera impresión del recinto fue muy buena, al apreciar la calidad del sonido se tornó superlativa, una nitidez que permitía apreciar las habilidades de los músicos de forma sobresaliente.

Tras esa primera melodía y sin dejar el disco que vienen presentando, el fantástico «Secretos De Amor y Muerte» de 2024, continúan sin perder un segundo con “Sueños De Cristal”, acompañados por un público entregado que coreaba cada estrofa. Es digna de admiración la simpatía que provoca esta banda y también cómo, pese a su juventud, ya cuentan con una importante cantidad de fieles seguidores.

Xana introduce el siguiente tema con su voz más oscura, (“buenas noches Gijón esto es “Maleficio De Sangre”), quizás mi favorita de todo su repertorio, por la combinación de la cristalina voz de su cantante con la más gutural que parece surgida del mismo averno. A destacar también el solo de guitarra de Sergio, que parece hacer chillar a su instrumento. Los músicos, en especial Diego y Raúl, no dejan de moverse por el escenario, lo que da un especial dinamismo a la ejecución de sus temas.

Tras agradecer nuestra presencia pasan al tema “Niamh” de su segundo disco (primero con Xana a la voz) “En Tierra De Hadas”. La proyección de imágenes evocadoras, (sirenas, ríos, llamas…) en el video wall que sirve de telón de fondo acompaña, creando una atmosfera casi mágica con el transcurrir del tema. Imágenes que, intercaladas con el logo de la banda, adornarían toda su actuación.

Antes de seguir con su siguiente composición, Diego se apodera del micro para agradecer nuestra presencia, (“Qué bonito está esto, solo podía ser aquí, Puxa Xixón y Puxa Asturies”), para dar paso al momento más emotivo del show que le dedicó visiblemente ilusionado a su abuelo Avelino de 83 años, presente en el recinto. Txus sale a escena vestido con una camiseta del Sporting De Gijón que, casualmente había ganado un importante partido ese día. Resultó bonito (fue muy prestoso, decimos por aquí) que ambos músicos reivindicaran sus raíces gijonesas en un recinto tan emblemático de la ciudad.

Continúan con “El Hijo Del Ayer”, tema de su tercer disco “Sendas De Leyenda”, con Xana deleitándonos con su voz más dulce. Al terminar, la vocalista agradece a Mägo de Oz por incluirles en la gira, regresando a continuación a su último trabajo con la alegre y festiva “Serena”, en la que Diego cambia su arsenal de flautas por la gaita y en la que Xana, al igual que durante todo el concierto, anima al respetable a mover sus brazos y bailar al ritmo de la música.

Se despiden con “En Tierra De Hadas” pidiéndonos que saltemos, dándolo todo con Diego haciendo alarde de su buen hacer tanto con la flauta como con la gaita, intercambiando ambos instrumentos a lo largo de la interpretación. Finaliza el show con el multi instrumentista grabando con su móvil las reacciones del público, que coreó cada estrofa en todos los temas y que, sin duda, se quedó con ganas de más.

Celtian consiguió con su actuación que nos sumergiéramos en un bosque de hadas y magia a través de leyendas y mitología contadas en forma de canciones de manera delicada y contundente. No es de extrañar el gran favor del público con el que cuenta y que, sin duda, irá en aumento.

Se sigue acumulando retraso sobre la hora programada y no sería hasta las 21:23 horas cuando comenzara a sonar la intro y a reproducirse un video (en el que se realiza la búsqueda de la página deseos.com) que sirve de entrada al metaverso conducidos por Alicia. Al compás de la introducción, la enésima encarnación de Mägo de Oz comienza a ocupar sus posiciones sobre el escenario y el tenebroso riff inicial de “Alicia En El Metaverso” empieza a sonar. Víctor De Andrés, ataviado como el Sombrerero Loco, se deja notar y destaca en estos primeros compases regalando riffs y posturas desde cada zona del escenario.

Primera interacción de Rafa Blas con el respetable con un «¿Cómo estáis, Gijón?». Para continuar con el primer gran clásico de la noche, no otro que “Molinos De Viento”, mientras imágenes de Don Quijote y Sancho Panza ilustran el video wall, muy presente en todo el concierto engalanando cada canción con imágenes acordes con su temática. Muy bien recibida “Satania”, con el público acompañando en los coros a todo pulmón mientras las secuencias reproducidas en el video wall adornan el tema.

Nuevamente, Rafa al micro nos pregunta qué tal estamos y nos agradece nuestra asistencia a la segunda parte de la gira “Feliz No Cumpleaños”, para retomar las composiciones del su último plástico con “Luna De Sangre” (a mi parecer uno de los mejores temas de este “Alicia En El Metaverso”), donde la aportación de Xana en las voces complementa a la perfección la energía y excelente labor de Rafa. Desde estos primeros temas la comunión con el público fue permanente, que lo demostraba coreando cada uno de los temas, desde los más clásicos hasta los más actuales.

Tras una pequeña pausa en la que los numerosos músicos se reubican en el escenario, continúan con la también muy bien recibida “Diabulus In Música” de su lejano «Gaia II«, con ese potente riff de guitarra que compartían entre Jorge, Ix y Víctor con continuos movimientos por el escenario.

Llega a continuación otro momento de lucimiento de Xana, que se hace cargo de la voz principal para presentarnos la colaboración de David, su compañero en Celtian a la batería, e interpretar una versión de “Jolene” de la americana Dolly Parton. Sinceramente me dejó un poco extrañado que decidieran interpretar una versión con la ingente cantidad de clásicos con los que cuenta la banda, sensación que no apaciguó la brillante actuación de Xana. Moha aprovecha el final del tema para regalarles unas chocolatinas a los más jóvenes de la audiencia, los cuales, pese a su corta edad, estaban disfrutando de lo lindo.

Xana continúa llevando el peso de la voz en “Te Traeré El Horizonte” de su disco “Ira Dei”, muy bien arropada tanto por la presencia del violín de Moha como por el pesado riff a tres guitarras. De vuelta Rafa al escenario presenta el sentido homenaje que Txus le dedica a su hija “Por Si Un Día Te Pierdes”, que interpretan sentados sobre el escenario mientras una sucesión de imágenes del aguerrido batería junto a su hija adorna el video wall añadiendo aún más emotividad al tema, que provocó alguna que otra lágrima entre el respetable.

Retoman los temas más enérgicos y festivos con la “La Posada De Los Muertos”, especialmente coreada por el público que se desgañitaba y levantaba su bebida en su icónica estrofa “alza tu cerveza…”. Pequeña pausa en la que Víctor nos da las buenas noches y nos regala un Puxa Asturies diciendo que es un paraíso en el mundo, y agradeciendo a Diego por haberles invitado una fabada casera que, según sus palabras, estaba espectacular. También nos dirigió unas palabras de agradecimiento por apoyar la música en directo y mostrando su hartazgo hacia los músicos enlatados como Maluma o Karol G, a los que dedica un “¡¡¡jódete!!!” para pasar a presentar “Hasta Que El Cuerpo Aguante” de su lejano “Finisterra”, con un Rafa pletórico presentando un nuevo look que mantendría hasta el final del concierto.

De nuevo se retiran los músicos del escenario dejando a Jorge Salan la encomiable labor de regalarnos un brillante solo con su guitarra que acompañó con una continua búsqueda de complicidad del respetable al que provocaba a una batalla separando el coso en tres áreas izquierda, centro y derecha para comprobar cuál tenía más fuelle y gritaba más fuerte. Jorge termina su solo apoyando la guitarra sobre la tarima y tocando agachado, casi arrodillado.

Encaran la parte final del show con Rafa presentando «La Venganza De Gaia» en la que cada uno de los músicos tienen su cuota de protagonismo tras la que se despiden para volver a los pocos minutos con Blas emulando a Freddie Mercury, pidiéndonos acompañarle en sus “eeeooo”.

Comienzan los bises con Moha al micro proclamando “Puxa Gijón y Puxa Asturies” e invitando al público más joven a acompañarlos sobre el escenario, consiguiendo que algunos de los niños de las primeras filas se subieran a las tablas siendo recibidos por Txus, que aprovechó para regalarles un juego de baquetas a cada uno. Sigue Moha con sus agradecimientos mencionando a la promotora, a Gijón y a la familia de Diego que tan bien los había recibido, para pasar a interpretar la clásica “La Costa Del Silencio” con un público que coreó cada estrofa como si le fuese en ello la vida.

Amago de finalizar el show haciéndose una foto de grupo para presentar a continuación “Fiesta Pagana” que desato aún más la euforia entre el respetable que saltaba y cantaba como si el concierto acabara de comenzar.

Poco más de hora y media, que supo a poco, fue lo que Mägo De Oz nos ofreció en el coso gijonés. La entrega y la pasión mostradas por cada uno de los miembros de esta nueva encarnación del grupo, junto con una complicidad y unas habilidades musicales envidiables, hicieron del concierto una gran experiencia que en breve podremos repetir, pues está prevista su actuación en la fiesta de los exconxuraos de Llanera el próximo mes de julio. Aunque seguro que antes nos encontramos por algún sarao. Hasta entonces, salud y rock and roll.

Texto y Fotos: Miguel Rubio

Crónica: The Baboon Show + The Brassieres (Oviedo 31/5/2025)

Últimos coletazos de la temporada de salas y llenazo en Estilo para recibir al cuarteto sueco The Baboon Show. Su fama les precede, varias las veces que han visitado la región y una legión de fans que no parece hacer otra cosa que crecer. Acompañaron a los nórdicos la agrupación punk langreana The Brassieres. Así las cosas, rumbo a Oviedo con las pilas bien cargadas.

Falta un minuto para las ocho cuando la formación íntegramente femenina The Brassieres se aúpa al escenario de la sala Estilo. De entrada llama la atención esa formación a dos voces que ofrecen. El suyo es un punk tan clásico y sin artificios en lo musical como orgullosamente turbofeminista en lo lírico. Enlazaron temas casi con el mismo ahínco con el que dejaron toda clase de proclamas, siempre con la sororidad por bandera.

A falta de un telón de fondo con el logo de la banda, bien está ese cartel en apoyo de las Las Seis de la Suiza que mostraron. De entre los cortes que descargaron, me agradó sobremanera “Akelarre”, quizá por esa construcción algo diferente. Recuerdos a Marie Curie, cánticos de “Yo sí te creo” o en contra de La Manada de tan infausto recuerdo. El de “Hijas De La Hidra” puede ser su estribillo más redondo de la noche. Sin olvidar los habituales agradecimientos, buscaron conexión con la gente en este tramo final y supieron cumplir con su papel.

Buena entrada la que registraba Estilo para recibir a The Baboon Show. Pero ya de entrada me llama la atención la cantidad de gente joven que ocupaba las primeras filas. Público de todas las edades para recibir al cuarteto y el hype por las nubes. Suena “You Shook Me All Night Long” y Estilo se arranca por el estribillo. El clásico de AC/DC precedió a la propia intro de los Baboon, quienes salieron a revientacalderas ya desde la inicial “Be A Baboon”. Convirtiéndonos a su religión desde los primeros acordes…

El sonido, una noche más, iba a ser redondo, no falla Gus Bocanegra a los mandos de la nave, y el cuarteto da lo mejor de sí en “God Bless You All”, con la gente a coro ya desde estos compases iniciales, se preveía ya una noche para el recuerdo… y apenas llevábamos dos temas. No me sorprendió ver tan enchufado al público. Tampoco la hiperactividad de Cecilia Boström en “Forward In Reverse”. Auténtico punto focal de la banda, pozo de energía sin fondo y que pasó por Oviedo sin hacer prisioneros. Simon Dahlberg se permitió un pequeño guiño al “Run To The Hills” (Iron Maiden) en “You Got A Problem Without Knowing It”. Junto a la bajista Frida Ståhl ayudó en coros y se mostró como un guitarra de muchos quilates siempre que la ocasión así lo requirió.

El propio Dahlberg da un respiro a su compañera en las primeras estrofas de “It’s A Sin”. Y en lo que Boström se hizo con algo de resuello, corrió a mezclarse con la gente hasta terminar subida a una de las barras de Estilo. Benditos inalámbricos. “Rolling” puede ser uno de los cortes más redondos de este primer tercio de set. Pero mientras Dahlberg hace sus (más que dignos) pinitos en nuestro idioma, la voz de The Baboon Show se va a por un respiro al backstage, volviendo para una “No Afterglow” en la que paseó el pie de micro sobre nuestras (ya empapadas) cabezas. Gran solo de guitarra aquí, por cierto. Cecilia Boström acabaría siendo llevada en volandas durante “Oddball”. “Than you for the flying”, espetaría a término.

Could You Be It” supuso de algún modo un pequeño cambio de tercio. Banda y audiencia se permitían un pequeño y agradecido respiro. Era mucha la actividad dentro de la sala y tanta o más la deportividad con la que algunos, cámara en mano, sobrellevaban los golpes y empujones. Aquello, al fin y al cabo, era un maldito concierto de rock and roll. Hay un pequeño piano pregrabado en “Gold”, uno de los poquísimos detalles artificiales que se permitieron. Pero cuando ellos vuelven a su versión más encendida y vibrante, esa que perpetran en “The Shame”, realmente da la impresión de que recintos como este se les quedan ya muy pequeños. Boström no se olvidó de Trump, Putin y demás fauna infecta mediante un pequeño y anti reaccionario speech. Ellos y ellas acometieron entonces “Class War” para dejar otro de los cortes más distintos de la noche.

El incansable Niclas Svensson abandonaría su puesto tras baterías y al alimón con el resto de la banda procedería a introducir “Me, Myself And I”. Huelga decir que gran conexión con la gente aquí y un último corte, antes de los bises, que nos supo a gloria. A pesar del calor. A pesar de los empujones. Porque al fin y al cabo y como apostillara un tal Lemmy Kilmister: “If you think you are too old to rock and roll, then you are”.

Con la banda de vuelta, Dahlberg vuelve a llevar la voz cantante en “Lost You In A Second”, a buen seguro el corte con más feeling de su vasto setlist. Boström, aún en este tramo final, se mostró tan plena de carácter como inasequible a cualquier tipo de cansancio o desaliento. Empapada en sudor, su voz no se resintió lo más mínimo. Bien es verdad que en esta parte final, Dahlberg le ofreció su apoyo (y de nuevo en nuestro idioma) durante “Playing With Fire” (“estoy caliente, estoy siempre caliente”), pero aún así. Y mientras que el de “Hurray” puede ser el riff más clásico de toda la jornada, “Radio Rebelde”, crowdsurfing de Boström mediante, supone un final de altura, con la sala entregada, sudada y extasiada ante el que será, a la postre, uno de los conciertos del año en nuestra región. Sin debate ni discusión.

Calor, decibelios y rock and roll. The Baboon Show ni inventan nada ni lo pretenden tampoco. Pero es tal la entrega de energía, la ristra de grandes canciones, el carisma que derrochan (y fíjate que Simon Dahlberg apenas lleva dos años con ellos) que no queda otra que rendirse. Una crónica esta que difícilmente hará justicia a lo vivido el pasado sábado en Estilo. Y no me duelen prendas en reconocerlo. En cualquier caso mandar un saludo a ambas formaciones, dar las gracias a la gente de HFMN Crew por haberlo hecho posible y enviar abrazos a la mucha y buena gente con la que pasamos el antes, el durante y el después. Ya saben: nos vemos en el siguiente.

Texto: David Naves
Fotos: José Ángel Muñiz

Crónica: Ravenblood + Brutalfly + Tatami (Oviedo 24/5/2025)

Nueva parada en nuestros escenarios para la buena gente de Ravenblood. La banda de Cornellà de Llobregat acudía a la capital del Principado inmersa en la gira presentación de “Absence”, cuarto trabajo de su trayectoria, y del que ya diéramos cumplida cuenta por aquí. Y quiso la casualidad que, por segunda vez, lo hicieran acompañados por los locales Tatami, a quienes se sumó esta vez el trío Brutalfly. Una oferta pues de lo más variopinta para una apacible tarde noche de contrastes en la ovetense Sala Estilo.

Tatami serían pues los encargados de romper el hielo con su tranquilo y acostumbrado rock and roll. Y ya fuera por lo diferente de la propuesta con respecto al resto del cartel, lo tempranero del horario (19:00 cuando arrancan) o incluso por el buen día que hacía fuera (vete tú a saber) lo cierto es que no fue mucha la gente que traspasó las puertas de Estilo para atender a sus evoluciones.

Nosotros podemos decir que nos gustaron más que en nuestro anterior encuentro con ellos. De primeras vuelve a llamar la atención esa formación a dos guitarras y batería. Gus Bocanegra a los mandos de la nave, extrajo la mejor versión de la banda. Hay estrofas, diría que incluso algún estribillo que otro, en los que el nombre de Ilegales ronda mi subconsciente. Y aunque ya digo que en esta ocasión nos resultaron más enteros, lo cierto es que a ratos eché en falta una pizca más de distorsión. Al final la cabra siempre tira al monte. Es inevitable. Rock tranquilo, que a ratos adquiere una pizca más de nervio, y donde incluso cabe un pequeño guiño a las leyendas australianas AC/DC. No nos disgustó su particular resistencia.

Brutalfly traerían entonces su enrevesado thrash metal y ya desde el primer momento queda claro que tratar de encorsetar su propuesta bajo una etiqueta concreta es como tratar de tapar el sol con el meñique. Siempre imprevisibles, aparecieron por Estilo con un set plagado de temas que aún no han visto la luz, y que integrarán, si todo va como se espera, su esperado segundo álbum de estudio.

Escenario adornado con los dos murales laterales más el telón de fondo. Su arranque hace honor al apellido de los hermanos Veloz. Descosidos y nerviosos desde un primer momento, pronto disienten hacia su habitual maraña de cambios de ritmo. También de afinaciones, con Didi haciendo uso y abuso de los muchos pedales que tenía a sus pies. Convenientemente bañados en luz roja, puede que “Train To Hell” ofreciera algún resquicio más asequible. El público, que llegaba con cuentagotas a la sala, se animó aquí. Ellos sin embargo no olvidan tampoco aquí esa naturaleza tan híbrida de sus composiciones.

Y ante un sonido tan redondo como el que estaban teniendo, quedó claro la pura organicidad de su propuesta. Más allá de los mil y un efectos que Didi emplea a lo largo del set, tanto él como la base rítmica de Lagarto y Mochy, su metal resulta tan laberíntico como real. “Moretty”, precedida de una pequeña dedicatoria de Didi, puede ser el perfecto ejemplo de esto que comento. Como siempre, vimos muy compenetrada a la banda. Su propuesta así lo exige. Pero esta es una de esas formaciones que realmente da la impresión de disfrutar con lo que hace. Brilló Didi aquí en su faceta como vocalista, sacando provecho de sus distintos registros. El propio vocalista pidió un aplauso para “el Rey Lagarto” antes de “Shaman”, recuperada de aquél Ep debut que en septiembre de este mismo año cumple ya diez años. Ahí el trío bordea su cara más oscura, amplificando aún más si cabe su amplia paleta sonora.

Me sorprendió “Pigmalion” por cómo introdujo alguno de los estribillos con más gancho que les recuerdo. En consecuencia, el calor en la sala fue en aumento. También mis ansias de escuchar su segundo largo de una vez. En esas estaba cuando el trío vuelve a aquél iniciático Ep y resucita una “Mechanic Soul” donde Mochy introduce ritmos cercanos al d beat. Era un tema para bailar, había asegurado Didi. Y era verdad. Encarando ya la recta final “High Bird” puede ser un tema que sorprenda aún sin salirse de su retorcimiento habitual, tremendo Mochy a los parches aquí, al tiempo que “Zerdatillium”, ya casi ineludible en sus directos, deja uno de los solos más locos de Didi. Que ya es decir. Quedaba una. No venía ni en el setlist pero no podía faltar. Didi le preguntó a la audiencia, y quien más quien menos respondió, emulando al mismísimo Roy Batty, que era el tiempo de morir. “What Time is It? It’s Time to Die” daría por finiquitado el set. Muy inesperado en cuanto a selección de temas pero donde vino a quedar claro que esta es una banda que planta cara al futuro con total seguridad. Ya muy atentos a lo que esté por venir.

Acudían Ravenblood prestos a presentar “Absence”. También al que es su nuevo batería desde el pasado mes de diciembre: Darío García. Así pues, y clavando el arranque de ese último trabajo, la banda vino a sonar tan redonda como acostumbra. Cambio en baterías mediante, son muchos los años que llevan ya a sus espaldas y se notó. Sus anteriores visitas nos habían dejado ya muy buen sabor de boca. La del sábado vino a confirmar que se encuentran entre lo mejor que el género tiene para ofrecer dentro de nuestras fronteras.

Es un death melódico al modo clásico. Lleno de buenas melodías y donde la labor de Arnau y Jose en guitarras resulta encomiable. El primero ya deja un gran solo en la propia “Absence”, avisando en cierto modo de la que se nos venía encima. A Ravenblood se les puede achacar una cierta quietud arriba de las tablas. Una parsimonia que contrasta con la hiperactividad de Dani, al micro, quien camiseta de Aneuma mediante, no dejaría de moverse a lo largo y ancho del escenario, al tiempo que buscaba la siempre necesaria conexión con el público. A término comentaría que Asturias era su “segunda casa”. Y no mentía. Estaba el frontman con los habituales agradecimientos cuando la banda, Darío mediante, arranca pedal a tabla con “Purge”. Parecía que no había tiempo que perder. La base rítmica que completa Raúl al bajo trotaba de lo lindo aquí. Y la banda ofreció su primera alternancia solista de la noche. Arnau y Jose jugaron con sus respectivas guitarras, si bien es cierto que al segundo costaba oírle con total claridad.

Percance que se fue subsanando conforme fueron deslizando un corte tras otro. Dani, ahora sí, tuvo tiempo de sobra para ofrecer unos agradecimientos como dictan los cánones. Me gustó “In Our Veins” por cómo conjugaron la elegancia inicial con un trote más enérgico después. Siempre dentro de las fronteras del estilo y con un Dani de lo más risueño tras el micro. El propio vocalista se iría al de rodillas al suelo. Ovación final y el público de Estilo que parecía estar pasándolo en grande. “Out In The Universe” llega no sin que antes Darío tuviese un pequeño percance con uno de los pedales. Alguna que otra pista pregrabada puede que ofrezca a unos Ravenblood menos orgánicos. Y da igual porque la violencia que desatan aquí destierra cualquier duda. Y al tiempo que “Resurgent” puede ser una de sus composiciones más redondas, compendio de todo cuanto una banda como esta tiene para ofrecer, “Reborn In Darkness” se haría de rogar por culpa del portátil que disparaba las pregrabaciones. Había que reiniciar. Las culpas, a Windows, Apple o quien corresponda. Toda vez aquello se recondujo, lo cierto es que fue un corte que procuró cierto resuello al quinteto.

Que es justo lo que ellos necesitaban para después atacar con “Fracture”. Brilló Arnau aquí. En lo que a composición se refiere puede que sean estos los Ravenblood que más disfruto. Diversos a la par que sólidos. La banda acertó a conjugar esa mezcla de pegada y melodía, marca de la casa, para el que me resultó otro de los puntos álgidos del set. No desfallecía Darío tras baterías aún a pesar de los percances. Dice mucho del buen momento de forma en que llegaron a Oviedo lo firmes que sonaban aún en esta parte final. Aquí volverían la vista al pasado, rescatarían aquella “Pathfinder” de su primer álbum y, junto con la propia “Ravenblood” de su último disco, abrocharían pasado, presente y futuro en un gran final. Antes Dani había agradecido el apoyo que la gente les dispensó. Aguantó el tipo durante todo el set, se deshizo en recurrentes bromas capilares (¡Mari Carmen!) durante el tiempo que estuvo sobre las tablas y, al alimón con los suyos, ya digo confirmó el buen momento que atraviesan. Su segunda casa, desde luego.

Diversión y contrastes. Una jornada bien agradable, buena compañía y tres propuestas bien diferentes. Lo pasamos bien antes, durante y después. Por eso no quisiera terminar esta crónica sin agradecer a FnR Promotora y a los músicos por todas las facilidades, mandar un saludo a los habituales de siempre, también a la buena gente de Aneuma y ya saben: nos vemos en el siguiente.

Texto: David Naves
Fotos: José Ángel Muñiz

Crónica: Mystereo + Automatic Kafka (Gijón 9/5/2025)

Concierto organizado por la plataforma Tono Joven, comunidad nacida el pasado 2024 para dar visibilidad a artistas emergentes de habla hispana y que actualmente engloba más de 130 artistas en España y países como México o Colombia y que contaba en esta ocasión con los locales Mystereo y Automatic Kafka como punta de lanza.

Primera visita para una servidora a la gijonense Sala Buddha. Agradable estancia de orgánicas líneas, cálidos tonos y voluptuosas formas que invitan a relajarse y mimetizarse con el ambiente. No obstante algo pequeña para lo que se acabó congregando allí. Escenario al fondo, al abrigo de la escalera, no muy alto, facilitando la labor fotográfica, y coqueto para la sala. A medida que iba congregándose la gente, se iba formando un barullo agradable alrededor de la sinuosa curva-contracurva de la barra. Iker Lamuño, fundador y presidente de Tono Joven, sin dejar de sonreir, tímidamente, hizo las presentaciones de las bandas y los correspondientes agradecimientos a los patrocinadores del evento. Gran trabajo de los responsables del sonido, su pericia nos ofreció un sonido transparente incluso en primera fila.

Abren la velada Mystereo, banda de rock alternativo y poliédrico difícilmente etiquetable compuesto por Adrián Muñiz a la voz, Alex Camargo (ausente en ésta ocasión) y Bruno Suárez en guitarras, Sixto Santamaría al bajo y Alex Fernández a la batería. La última vez que coincidimos fue en enero con motivo de su 20º Aniversario celebrado en la Sala Acapulco (crónica) donde habían expuesto artillería de sus cuatro discos de estudio editados hasta la fecha. En ésta ocasión, gran parte del setlist lo dedican a «Panic«, su último trabajo, editado en 2022.

Arranca la intro, Alex a la batería flanqueado por Bruno y Sixto esperando la llegada, cual advenimiento, de Adrián que se incorpora de un salto al centro del escenario dando paso a «Helicopter Blues«, con el frontman subido a uno de los bafles, simulando un helicóptero volteando cable y micro sobre su cabeza. Guitarra y bajo se mantuvieron tan estáticos como la batería, esquinados al máximo para que Adrián se pudiera revolver a placer.

Las agradables luces rojas del primer tema, enseguida dieron paso a una iluminación neutra y directa, que si bien restaba magia y disipaba una letárgica atmósfera, mostraba los volúmenes en su contundencia, lo que facilitaba las capturas a los fotógrafos, como servidora, menos avezados. Turno para «Pupeteers«, tras la cual la voz hizo las presentaciones y la bienhallada y tras un problemilla con su monitor, enseguida solventado, se arrancaron con «Numbers» donde se deshizo de la camisa de cortes hawaianos para seguir con su habitual atuendo de negro con contrastados tirantes. Demasiado grande para ese espacio, como Alicia tras beberse la pócima (¿o era comer la galleta?), sin ser óbice de continuas y sinuosas cadencias de movimientos desmayados y vacilones. “Hay muchas enfermedades mentales por ahí, por favor, liberadlas” sugería Adrián, con tono persuasivo.

En algún momento del set, tras un ligero percance, Bruno bromeó: “Sonábamos como Metallica en Ride The Lightning” Tras «Panic Attack«, una de mis favoritas, pequeña pausa para hidratarse, aprovechando para mencionar el merchan y sugerir, con una sonrisilla de niño que pide otro trozo de tarta, que miremos su mucho material en Youtube sin olvidar darle a la campanita de notificaciones. Tras «Play First», alargaron la intro de «Digital Holocaust», para presentar a la banda pidiendo, con fingida sorna, un fuerte aplauso para cada uno. Con esta última Adrián se terminó de desmelenar (literalmente) mezclándose con una asistencia que practicaba suaves pero alegres y animados pogos. Ese disfrute del público me evocó una especie de post visualización del disfrute genuino y analógico en esas horas de liberación e incertidumbre que provocó el reciente e inquietante lunes de apagón eléctrico.

Durante los bises, “estaba todo previsto”, con la bella «Polaris«, Bruno hizo un extenso solo que transportaba al éter. Tras la actuación, hubo una pausa en la que los representantes de Tono Joven procedieron al sorteo de merchandising, bien acogida iniciativa que sumaba color a la velada.

Tiempo para Automatic Kafka, la banda afincada en la cuenca del caudal sigue inmersa en la gira promocional de su último disco «Immortal» (reseña) tras su presentación en el Mieres Centru Cultural el pasado 29 de marzo (crónica). Actualmente son Dolfo Alligator (Black Coffee, Electric Alligators, Half Black…) a la voz, nuevo efectivo incorporado junto al baterista Leo Duarte (Alquimia, Last Days Of Eden…) y Jota (Daédrica, Oxidixe) a la segunda guitarra y los veteranos Dann Margo al bajo y Broonko Lee a la guitarra solista, con Jesús Rebor (coproductor del álbum junto a Julio Camba) a los coros.

Con ellos acaba de colmarse la sala y revolvernos como sardinas en lata, lo que no mermó un ápice las ganas de disfrute de los allí reunidos. Una vez la nutrida formación repartida por el escenario y aledaños está lista para empezar una cerveza rueda por las tablas a modo de botadura de un barco. Buen augurio mientras añade Jota despreocupadamente “Ah! no era la mía”. Con el escenario recién bautizado, arrancan máquinas con «Audio Garden«, su homenaje al malogrado Chris Cornell.

Bronco presenta el tema siguiente «Burn«, aleccionando a la asistencia “¿quemamos un poco esto o qué?”, “fuego metafórico” matiza Dolfo, mientras aprovecha para dedicar la canción y todo el concierto a Javier Hidalgo, artista y gran amigo, difunto esa misma semana.

Para «The Red» cuentan con la colaboración de una amiga en los coros, mientras se preparaba, Dolfo se deshace de su ya característico chaleco vaquero para atacar con garra la canción. Sigue la energía con «Resistance» inspirada en la figura de Randle McMurphy, personaje interpretado por Jack Nickolson en la película “Alguien Voló Sobre El Nido Del Cuco”. ¡A vuestros pies buen público! exclama Alligator mientras se calza la emblemática chaqueta amarilla de Beatrix Kiddo para interpretar «Immortal (Kiddo)«. La contundencia de las cuerdas aquí me recuerda el icónico momento en que Beatrix sigue en moto a O-Ren Ishii hasta su sangriento final en la Casa de las Hojas Azules.

Tocaba el turno a una accidentada «Metamorphosis», dedicada a alguien del público a quien Bronco había golpeado accidentalmente con el mástil durante otra actuación. En plena ejecución súbitamente se silencia todo, un asistente había tropezado en la escalera con los cables dispersos arrancando uno de ellos. Tras interesarse toda la banda por su estado, Bronco le llevó hasta el centro del escenario, mientras le aplaudíamos todos, sentándole en lugar privilegiado y rodeado por la banda que tocó el resto del tema arropándole, hasta que, una vez repuesto, se lanzó a bailar junto a ellos. Tras pedir una ovación para Luis, el técnico de sonido y agradecer a Tono Joven, Bronco nos invitó a ulular, “hacemos un poco el indio”, para recibir el último tema de la velada y primero del disco, «Crazy Horse», inspirado en el inmortal jefe tribal Tasunka Witko «Caballo Loco».

Con ganas de volver a pisar el Buddha. Solo me resta agradecer la amabilidad de los chicos de Tono Joven, a ambas bandas, en concreto a Dann Margo por su gentileza, y al personal de la sala por las facilidades dadas. Y, como dice un amigo, nos vemos en la siguiente.

Texto y Fotos: Susana Alberich

Crónica: Sacavera + SIIXS + Soundcrush (Oviedo 25/4/2025)

Nueva escapada a la Sala Estilo de Oviedo para recibir, en su primera visita a Asturias, a los aragoneses de SIIXS, grupo en progresivo ascenso y reconocimiento desde su formación en 2019. En esta ocasión se presentaban acompañados de los asturianos Sacavera y SoundCrush, conformando un cartel de lo más variado e interesante.

La velada comenzaría con escasa afluencia del público, sin duda, mucho menos del que la propuesta merecía, la coincidencia con el encuentro futbolístico del Sporting de Gijón y con el certamen Perversiones en Puerto Vega puede que tuvieran parte de culpa, aun así, quisiera romper una lanza en favor de las bandas emergentes que luchan contra viento y marea para hacernos llegar sus propuestas.

Sería el trío de las cuencas formado por Michell Ardura (guitarra y voz), Arturo «Will» (batería) y Javier González (bajo) los que a las 21 horas se encargaran de comenzar la descarga, y lo harían con la animada “Todo Va Bien”. Desde los primeros acordes se pudo disfrutar de un sonido espectacular. Entiendo que la incorporación de sendos altavoces bajo la tarima del escenario, que potenciaban los graves hasta cotas estratosféricas, sería en gran medida responsable de esa calidad sonora.

Prosiguen con “Invisible” y una primera invitación a que los presentes nos hiciéramos notar, para seguir con “Decepción”, en la que eficaz labor del sonriente “Will” a la batería resulta contundente. Esta era la tercera vez que los disfrutaba en menos de un año y es justo mencionar que la evolución del grupo es asombrosa, muy compenetrados, de hecho, Javi no necesita ni setlist para seguir a sus compañeros, con unas líneas de bajo que ya quisieran para sí muchos guitarristas.

Michell, que comandó al grupo en todo momento, hace las oportunas presentaciones, (“somos Sacavera y la siguiente no sé si sonará mejor, pero sonará más fuerte”) e introduce la reivindicativa “El Hombre Del Saco”, para seguir con la impresionante línea de bajo que inicia “Mentiras”. Sin dejar su lado reivindicativo continúan con “Extinción”, para dar paso a una de mis favoritas, “La Chica De La Curva”. “Gritad, que, aunque seamos pocos, esto tiene que retumbar” se encargó de reclamar Javi, y vaya si retumbó con Will infalible tras los parches.

Exclamando “vamos a ser guajes por un rato” encaran la homónima “Guajes”, tema en asturiano de letra divertida, mostrando aún más complicidad entre los músicos que no paraban (sobre todo Javi) de bromear: “continuamos tras el corte publicitario”, exclamaba para ir a buscar su toalla y lamentar no haber llevado la de Hunosa.

“Ya somos más así que ahora podéis gritar más fuerte” proclama Javi para dar paso a “Ignorantes” y, con los asistentes ya entregados por completo a su causa, tocar la única versión del set, el “Helter Skelter” de The Beatles, al que también dan un toque muy personal. Vuelta a sus composiciones con la más punk “Te Toca A Ti”, que dijeron sería la última, pero ante la presión de los asistentes, animados por Javi, que bromea diciendo que otres tres no pueden tocar, pero que aún tienen un tema más, se despiden con su ya clásica “La Pieza Del Puzle”.

Me gustó ver a Sacavera en este escenario, tras haberlos visto en el chigreLa Fontana” de Mieres, disponiendo aquí de más espacio, mejor sonido y puesta en escena, con un telón y la batería (que compartieron con el resto de bandas) adornando el escenario con su logo. Parecieron estar pasándolo bien y disfrutando y eso se contagió al, por otra parte, escaso público. Espero que la banda siga creciendo y reciban la acogida que se merecen en futuras ocasiones.

A las 22:10 horas empieza a sonar la intro, de título homónimo al nombre de la banda, que sirve de entrada a escena se los turolenses SiixS, banda que, con unos tres años de trayectoria (en los que han compartido escenario con grupos de la talla de Hamlet o Nervosa) está ganando seguidores por todo el país. El quinteto está formado por Oriol Pascual “Txury” (voz), Antonio Fuster guitarra, Raúl Piquer, guitarra y coros, Jorge Alloza, bajo, y en esta ocasión Pau Bonet a la batería. Ya cuentan con dos discos: “Vaciio”, del 2022, y “Hacia Ti”, financiado mediante un exitoso crowdfunding, del 2023.

Tras la intro sonaría el tema “No Nos Diréis”, para, sin darnos tiempo a respirar, continuar con “El Poder” de su primer disco “Vaciio”, tema que comienza de manera lenta y pesada, con un sonido muy groove, en la que Txury dio las primeras de las muchas carreras que daría por el escenario.

Continúan con “Ansiedad” de su último disco “Hacia Ti”, un tema muy cañero y elaborado en el que pidieron al público que se fuera acercando al escenario. Prosiguen con la homónima “Hacia Ti”. El sonido sigue siendo en estos primeros temas impresionante. Los instrumentos suenan limpios, la voz de Txury, que alterna guturales con sonidos más cristalinos, lo hace con nitidez, y la potencia de la batería hace retumbar la sala. No así la iluminación alternando unos colores azules y rojos, que, si bien creaban una buena atmosfera, hacía complicado disfrutar nítidamente de los músicos y mucho más tomar fotografías.

Primeros agradecimientos a los presentes (en este momento la sala ya presentaba un mejor aspecto en cuanto a público) y pasar a dedicar a esos hijos de puta que pegan a las mujeres el tema de su primer trabajo “Odio y Miedo”, de comienzo lento y pesado, pidiéndonos que gritásemos con ellos el estribillo “Odio”, volviéndose una pieza muy poderosa, con un sonido muy machacón, que a buen seguro se convertirá por derecho propio en clásica de sus directos por muchos años.

Pasamos del maltrato a la violación, no sin antes desear la muerte a esos seres humanos que practican lo uno o lo otro con, precisamente, el tema “Violación”, de potente mensaje, muy hardcore, haciendo saltar a los presentes. Txury, que no deja de moverse, baja al foso y organiza un wall of death entre los presentes pidiendo que se lanzaran contra él consiguiendo dotar al tema de la rabia que merece. De vuelta sobre las tablas, unos problemas con el cable le llevan a confiarnos que echaba de menos su habitual inalámbrico. Unen el final del tema “Violación” con su compañera de disco “Mi Último Amor”, ejecutada a toda velocidad.

Nos preguntan qué tal vamos y ante la respuesta eufórica del respetable nos avisan de que a partir de ese momento comienza la caña de verdad, introduciendo el tema, también de su último plástico, “Historia Real”, que comienzan a toda velocidad, y al que adornan con numerosos cambios de ritmo, para seguir con “No Bajes La Guardia” de ritmo más bailable y cañero, que provocó algunos pequeños pogos animados por el cantante, que se unió nuevamente al público.

Continúan con “Mienten”, también del disco que venían estrenando, de ritmo animado, con su vocalista entregándose por completo a su pegadizo sonido, dejándonos un potente final a cargo de su batería. Invitación a pasarnos por el puesto de merch y adquirir alguno de sus discos para presentar al baterista Pau que según dice, viene a salvarles el bolo ante la ausencia del titular, antes de interpretar “Entre Lamentos” y “Tu Ego”, quizás una de mis favoritas, dando paso a “Triste Realidad”, en la que nos pidieron que nos agacháramos, contando con un inicio pesado y machacón, que culminó con todo el público dando un salto simultáneo mientras Txury cantaba de forma agresiva.

Llegaría el final de su descarga con “Vaciio”, tema que da nombre a su primer disco, no sin antes agradecer la labor de la sala, de la organización y a nosotros por la respuesta recibida.

Gracias a su cuidada puesta en escena compuesta por un telón de fondo con su logo y dos soportes a los laterales (también con su logo), un sonido impecable y, sobre todo, ofreciendo muy buenos temas llenos intensidad e interpretados con maestría tanto por los músicos como por su vocalista (que no para ni un momento sus carreras por el escenario y sus interacciones y búsqueda de respuesta del público), Siixs fueron una grata sorpresa, ofrecieron un concierto cargado de energía, lo que te hace conectar con su propuesta aunque no seas amante del género.

Tras el oportuno cambio de escenario, en el que colocaron un telón con su nombre y nuevamente dos soportes laterales con su logo, llega el turno de los asturianos Soundcrush. En esta nueva etapa la banda está formada por Luis al bajo, Víctor en la guitarra solista, Ales a la voz y la otra guitarra y por último Iván tras los parches. Se encuentran en la gira de presentación de su último trabajo de estudio “The Hunt” de 2024, del que darían un buen repaso.

Pasando 30 de las 23 horas arrancan con la homónima “The Hunt” y ya desde este primer tema la potencia que Iván imprime a los tambores me deja anonadado, pura energía y actitud tras la batería que mantuvo durante toda la actuación. Unos problemas técnicos retrasan el comienzo de “Sudden Evil”, tema perteneciente a su primer larga duración, de 2018, con potente inicio y con Luis pateando el escenario sin parar.

Agradecimientos al público, preguntando si lo estamos pasando bien, y a la peña de SIIXS antes de encarar “Hands Of The Emperor”, perteneciente a su último plástico, de inicio tranquilo y machacón, con cierto regusto doom marca de la casa, para regresar a su «Screams Of The Voiceless» con “Among Humans And Their Balance” que coge velocidad a medida que evoluciona con un Ales de voz más melódica en el estribillo para intensificarse de nuevo en su parte final.

Ales nos pregunta si seguimos ahí, pues, según sus palabras, parecemos dormidos, ante lo que asevera que nos va a despertar comenzando a sonar la estupenda “Ascending”, tema que sirvió de segundo adelanto al disco que presentan. Continúan con “Primal Flame”, que se enfurece con el paso de los acordes para terminar siendo rápido e intenso, con una notable labor de Iván en la batería.

Prosiguen con el que fuera primer single de este “The Hunt”, no otra que “Exemplary Punishment”, en la que acentúan su lado más doom, con una pesadez en las líneas de bajo que contrasta con la potencia de su portentosa batería.

Encaran la parte final del show, sin abandonar su último trabajo, con la atmosférica “I, The Beyonder” y pidiendo más interacción del respetable que amagó con varios pogos para cerrar su actuación volviendo a sus orígenes con “Beyond Olympus”. Buena actuación de los asturianos que pusieron un broche de oro a una velada tan variada en lo musical como interesante en sus distintas propuestas.

Quiero aprovechar estas últimas líneas para agradecer a la organización, en especial a Fon, por la invitación, a los grupos por las facilidades para cubrir este evento y saludar a los colegas, San, Kai y demás, que nunca fallan. Nos vemos en la siguiente, hasta entonces, salud y rock and roll.

Texto y Fotos: Miguel Rubio

Crónica: Zålomon Grass (Gijón 9/5/2025)

Servidor, aquejado durante la semana de un proceso estomacal, acompañado incluso por leves mareos, no las tenía todas consigo de cara al fin de semana. Pero Zålomon Grass venían a la ciudad y había que hacer el esfuerzo. El show, previsto inicialmente para el Tizón, recaló finalmente en un Bola 8 que acogería la parada asturiana del trío vigués. Venían en representación del estupendo “Trouble In Time” (reseña) y no dejaron títere con cabeza.

Lo primero porque el arranque, a puro gong, de “Ruins Of The Moderna Past” ya deja a las claras que el sonido va a estar a la altura de una banda como esta. Vibrantes ya en estos primeros compases, con un Gabriel Mckenzie cuya voz parecía más que en forma, y la base rítmica del bajo David Rodd y el batería Mauro Comesaña moldeando su acostumbrado rock and roll de hechuras clásicas. Valga la redundancia. “Heard It On The News” ofrece a unos Zålomon Grass más tendidos en lo que sería casi una máxima a lo largo del set: la alternancia entre cortes más nerviosos y otros más a medio gas. Aquí Rodd tendría un mínimo, casi fugaz percance con su cuatro cuerdas. Que esta nimiedad fuera el único borrón de toda la descarga creo habla a las claras del buen momento en que llegaron a tierras gijonesas. Y es que Mckenzie arranca el solo con el pie al wah y la banda parece entregar su mejor versión.

Tras los agradecimientos del propio vocalista a Silver, encaran “12 Labors”, que con el correr de las escuchas ha terminado por convertirse en una favorita de su último álbum. Con Rodd y Mckenzie encontrándose al frente del pequeño escenario primero y procurando una pequeña jam después. Apuntaló Comesaña en coros y el Bola 8 vibró con ellos. Enfrentaron entonces “Bad Combination”, que fuera segundo single tal y como comentó Mckenzie, quien nos había pedido que nos acercáramos lo más posible a su banda. Mucho gancho el que desplegó este riff, buenos coros de Rodd y Comesaña y, finalmente, uno de los solos con más feeling de todo el set.

“Somos Zålomon Grass y venimos desde Vigo”, comentó entonces el espigado vocalista, si bien alguien del público les recordó que en realidad desde Zamora, pues habían tocado allí en la jornada anterior. Era el turno del tema que da título a su último álbum, esa “Trouble In Time” y su inicio tendido y clásico, que contrastó con la mayor enjundia que desarrollaron después. Uno de los cambios de ritmo más marcados, también más hábiles, de toda la noche. Hubo un brindis por los amigos y el rock and roll. “El próximo tema se toca sin púa. Es más tranquilo y sexy”. Era el turno de “Private Show”, que ofreció su cara más blues rock y extrajo la mejor versión de un muy seguro Gabriel Mckenzie. Tenia un guión en mi cabeza con respecto al show y la pequeña paradiña en “Harder To Rise” o la versión más acelerada de “Too Late Now” fueron dos de las pocas salidas del mismo que se permitieron. La jam que procuraron aquí, la tremenda pegada de Comesaña en el tramo final. Por momentos daban la impresión de ser una banda llamada a hacer grandes cosas y a la que recintos como el Bola 8 se le quedarán pequeños más pronto que tarde.

El relativo descanso de “Contradictions” les vino bien a los chicos. Pasábamos ya de la hora y veinte de set y todavía tuvieron fuelle para entregar una rotunda “Groove To Prove”, que da con Rodd y Mckenzie de rodillas durante otra pequeña jam. La calma de ese pequeño escorzo vino a contrastar con el mayor fuelle que desarrollaron después. Buenos solos de un certero Mckenzie aquí, una máxima que se mantuvo durante toda la descarga. Quedaba la traca final, esto es, una “The Drill” donde Mckenzie y Rodd bajan mezclarse entre la gente. Un cierre frenético y adrenalítico, con el trío vaciándose a conciencia, y que fue el mejor testimonio del buen momento que atraviesan. De la tremenda proyección que tienen si es que aún queda algo de justicia en ese viejo invento que es el rock and roll. Feeling a raudales, grandes canciones y un directo a la altura.

A fe mía que mereció la pena hacer el esfuerzo. Heavy Metal Brigade estuvo en el anterior paso de por la región de Zålomon Grass (crónica) y esta nueva venida nos confirmó que estamos ante una verdadera banda de culto. Con apenas un par de discos en el zurrón pero un directo y una seguridad en lo que hacen que, ojalá, no caigan en saco roto. La pelota está en nuestro tejado. Mientras tanto ya saben: nos vemos en el siguiente.

Texto: David Naves
Fotos: José Ángel Muñiz

Crónica: Festival Vidiago Rock (Sábado 3/5/2025)

Segundo round del Vidiago Rock, éste con las descargas de  Grippers,  Weak,  The Wizards,  The Movement y  Aneuma. Jornada sabatina que incrementó el número de fieles y vino a desarrollarse sin grandes percances excepto por el hecho de que, por una vez y sin que sirva de precedente, llegamos tarde al recinto. Para cuando atravesamos la puerta, arriba del escenario encontramos al cuarteto punk madrileño Grippers. Un punk el suyo muy a la británica, o quizá me sugestione la camiseta de GBH que lucía la bajista y voz Rachel, que pareció hacer las delicias de eso que antes llamaban “el respetable”.

En el poco rato que les pudimos ver me gustó esa actitud, tan inherente al género, pero también la energía que derrocharon. Qué mejor manera de arrancar la tarde del sábado, aún cuando la suya es una propuesta bastante alejada de la música que tengo por costumbre escuchar. Me agradaron lo suficiente como para esperar un encuentro en mejores condiciones en un futuro. ¡Prometo hacer los deberes!

De la capital del estado venían también los chicos de Weak. El suyo resultó un punk más a la americana, teñido por una cierta melancolía en sus líneas de voz, y que en cierto modo vino a contrastar con el sus convecinos. Las propias Grippers disfrutaban del set en primera fila. Lo cierto es que en lo que a mí respecta, me costó conectar con la banda. No así a un Vidiago que dispensó movimiento y buenos bailes al cuarteto. Pero al final no es el suyo el estilo al que más acostumbrado tengo el oído y se notó.

Hay cortes con una pizca más de nervio. El sonido, enlazando con la jornada del viernes, no pudo ser mejor. Lo cierto es que la banda irrumpió bien engrasada por la localidad llanisca. Y a falta de convencer a los miembros de esta casa, ya digo que una buena porción del público disfrutó de lo lindo con ellos. Supieron mantener mi atención pero, sin que ello vaya en menoscabo de sus esfuerzos, es cierto que fueron poco a poco perdiendo parte de mi interés.

Si lo que importa es la costumbre, es cierto que el oído está más habituado al particular heavy metal de los vascos The Wizards y su fantástico “The Exit Garden” del pasado año (reseña). Era nuestro tercer encuentro con ellos desde la edición del álbum en cuestión y los bilbaínos desde luego no decepcionaron.

Y fíjate que en las primeras estrofas de la inicial “The Exit Garden” vi algo justo de voz a Ian Mason. La banda que comanda, no obstante, estaba tan engrasada como se esperaba. Las SG de George Dee y Phil The Pain, el Rickenbaker de Count Baraka, todo viene a casar con la impronta retro (vintage que se dice ahora) del quinteto. Y ellos, a bordo de uno de los mejores sonidos de todo el fin de semana, supieron saciar nuestra sed. “Full Moon In Scorpio”, de hecho, extrae su mejor versión en lo técnico. Su inequívoco cambio de ritmo cayó de pie en Vidiago. Hubo moderado movimiento entre la gente. A algunos les costó entrar en calor.

No así un Mason que fue mejorando prestaciones con el correr de los temas. De hecho para “Oniros” diría que está dando una versión más que óptima de sí mismo. Su figura siempre inquieta sobre el escenario contrasta con la cierta quietud de sus compañeros. Una quietud que no logra esconder el pedazo de músicos que son. El excelente momento que atraviesan. Aquí tanto el solo primero como el puente más alucinado después brillaron de lo lindo. La banda tuvo tiempo igualmente de recuperar “Curse Of Hecate” de su álbum homónimo de 2015. Y nuestras cabezas se agitaron a placer con la siempre eficaz “Holy Mountain Mind”. Antes Mason había ironizado sobre cual era el mejor equipo de la región (“¡El Caudal!”) y demostrado que no hay audiencia que se le resista.

Pero si hubo un corte que me agradó sobremanera el sábado, ese fue “Crawling Knights”. El inicio tranquilo. El gran trabajo de guitarras que George Dee y Phil The Pain ofrecen después. Todo a bordo de un sonido tan cristalino como potente, cómo crujía el bendito Rickenbaker aquí, donde fue quedando la sensación de que estamos ante una banda llamada a hacer grandes cosas. Lo cierto es que la gente se arrancó por palmas en “Halftones To Eternity”. Y la pareja guitarrera de The Wizards respondió doblándose con una seguridad y un feeling por poco inconmensurables. Era el tramo final del set y Mason, ya descamisado, se vaciaría en consecuencia.

No faltó el ya clásico chascarrillo del propio frontman sobre el merchan y las sustancias de dudosa legalidad, pero tampoco el recuerdo a la organización del Vidiago por haber contado con ellos. Tras la estupenda y siempre vibrante “Equinox Of Fire” pediría el propio vocalista que nos acercáramos, que se venía la última canción del set. Hubo aún un buen solo con el pie al wah en “Calliope (Cosmic Revelations)”. Precisamente en el solo correspondiente a la más pesada “Stardust”, Mason acaba de rodillas ante la pantalla de George Dee. Baja después a ofrecer alcohol a las primeras filas. Sesenta minutos justos de set y una formación que no hizo prisioneros a su paso por Vidiago. Tremendos.

Muchos, puede que una gran mayoría, no éramos conscientes de la que se nos venía encima con el trío danés The Movement. Su estética mod contrasta con el fuerte alma punk de sus canciones. Banda comprometida como pocas, pasó por Vidiago sin dejar a nadie indiferente. Ángel Cueli ya había avisado en la presentación de lo que eran capaces y los chicos, desde luego, no defraudaron.

Lukas Sherfey, guitarra y voces, Alexander Page en baterías y Sebastian Page al bajo forman la inquieta, también comprometida, alineación de los daneses. Y desde el primer momento no dan respiro. Sebastian acompaña en coros, se arrastra por el escenario (las rodilleras eran por algo), salta desde el bombo de la batería, reta al público… fue el punto focal del trío y desde luego que en Vidiago se vació de lo lindo. Por allí se colaron pequeños speechs de Fidel Castro, de Charles Chaplin en “El Gran Dictador”…

Lo efervescencia tanto en lo físico como en lo gestual de Sebastian puede distraer a veces. Lo cierto es que cuando llegó el turno de sacar algo de músculo en cuanto a técnica, Sherfey se destapó con algún que otro solo de mérito. Sudó de lo lindo la voz de The Movement, que no abandonó su look inicial así el sudor cayese en cascada. A buen seguro se les puede acusar de que casi todas su canciones se parezcan, ahí radica su secreto que dirían Los Petersellers, pero en ningún caso de que dejaran hasta su último aliento en Vidiago. Los oés a su país de origen que les dispensó el público al final del set pueden ser el perfecto resumen de lo vivido durante el tiempo que estuvieron sobre el escenario. Una más que grata sorpresa.

Es cierto que les teníamos muy recientes. Pero sola la promesa de algún tema nuevo en su setlist nos convencía de sobra para aguantar en Vidiago hasta las últimas consecuencias. Segundo show con Jane a cargo de las cuatro cuerdas (cinco, a fuerza de ser precisos) y una banda que sigue con la flechita para arriba.

Y que como viene siendo habitual arranca desde la intro para enlazar con “Your Doom”. Esos coros iniciales de Abel, tan esquivos otras veces, sonaron claros y diáfanos en Vidiago. Una vez más el sonido iba a ser redondo, si bien pequeños acoples enturbiaron el correcto desarrollo de los asturianos. Laura, su micrófono esta vez con cable y ya es raro, volvió a mostrar ese carácter verdaderamente volcánico que la caracteriza. Luciendo el mismo emblema con el que terminara hace unas semanas en Gijón (cuánta razón), comandó al quinteto con pulso de veterana. Abel nos mandaría al suelo. Que tiene sentido pues la banda enfrentó luego “Break Out From Hell”.

Tengo la impresión de que “Flesh & Bone” se quedará en sus setlists durante largo tiempo. Su riff se pega como pocos de entre su catálogo. Si además Laura extrae ofrece una interpretación tan dinámica en lo físico, como rotunda en lo vocal, pocos peros caben. La propia frontwoman de origen luarqués pediría entonces luces rojas para “Guide Them To The Light”, de aquél “Venom” que en marzo cumplía su primer año de edad. Y aunque algún acople vino a hacer de las suyas aquí, Borja dibujó otro solo marca de la casa. Dedicada por Laura a Jaime de Burial Records, que había alcanzado la cincuentena durante la semana, “Never Again” extrajo la versión más completa del aparentemente infatigable batería Jorge Rodríguez.

Fall Apart” deja entonces uno de los gritos más desgarrados que le haya oído a Laura Alfonso. Y fíjate que, a día de hoy, han sido unos cuantos. Desde que inaugurara aquél debut de 2022 uno de los cortes que mejor les funciona en directo. Otro tema apertura, en este caso “Yell To The Sky”, y Jane ya parece como si llevase desde el primer día dentro de la disciplina de Aneuma. En muchas fases del show arrimada a la batería de Jorge, pero siempre segura, risueña incluso, pese al poco tiempo transcurrido desde su entrada en la banda. Y sé que insisto mucho en esto, corriendo el riesgo de ser pesado, pero en una escena cada vez más artificial (o artificiosa), siempre es un gusto encontrar formaciones tan orgánicas como esta.

En “Tear Down The Walls” incluso se permiten el lujo de sacar algo más de pecho en lo que a puro despliegue técnico se refiere. En esto no fallan Abel y Borja. “Chain Reaction” produce efectivamente una reacción, un corte tan sobrado de gancho como efervescente en cuanto a solos. El propio Borja había doblado en coros a Abel aquí. Y hablando de solos, sobrevino entonces el del batería Jorge Rodríguez, quien a solas buscó equilibrar velocidad con un cierto enganche con el público. Regresó la banda al completo para “Circles Of Fire”, otra de esas que parece siempre cae de pie, de nuevo con Borja doblando en coros. Entrado ya el tramo final del set, no se resentía la voz de Laura, aún cuando no era poco el esfuerzo acumulado hasta aquél entonces.

Faltaba un tema apertura, en este caso “Light The Torch Of Strength”, y de nuevo me sorprende el hecho de dejar el que es (hasta la fecha) su corte más violento para el tramo final. Jorge se vació de nuevo y el quinteto ofreció así su cara más letal. Los setlists de Aneuma han ido ganando en diversidad con el paso de los discos y se nota. El final, “Creatures”, incluso produjo algún (tímido) circle pit. Fue el colofón a dos días de buen ambiente y mejor música…

… de nuevo con el equipo de Heavy Metal Brigade presente. A una hora de casa pero como en familia. Muchas caras conocidas, arriba y abajo del escenario, y unos cuantos nuevos recuerdos en la memoria. Un festival con un ambiente casi familiar, que tiene muy claro que en la variedad está el gusto y que supo escoger propuestas que abarcaron desde el punk al heavy metal pasando por el stoner o cualquiera que sea la etiqueta que os parezca correcta para una banda como Aneuma. Salvo tragedia, volveremos en 2026.

Por nuestra parte nada más. Agradecer a la buena gente del Vidiago Rock el trato dispensado a lo largo de ambas jornadas, las facilidades dispuestas en favor de la elaboración de esta crónica y la compañía a la mucha buena gente con la que departimos a lo largo del fin de semana. Ya saben: nos vemos en el siguiente.

Texto: David Naves
Fotos: José Ángel Muñiz

Crónica: Festival Vidiago Rock (Viernes 2/5/2025)

Veinte más una edición del Vidiago Rock con nutrida representación Brigadier. Es una hora por carretera la que nos separa pero mucha la cercanía que nos une con un evento como este. El trato que siempre nos dispensan y el modo en que la localidad llanisca acoge a gentes venidas de diversos puntos de la geografía siempre invitan a regresar. El cartel del viernes, además, se presentaba de lo más jugoso con las descargas de Malverde, The Lizards, Niña Coyote eta Chico Tornado y Totengott. Una macedonia sónica en la más pura tradición del festival.

Como viene siendo habitual en esta casa, llegamos con el tiempo sobrado para socializar y hacer algo de eso que ahora llaman turisteo. Aunque fuese del coche al bar. Pero nos acercamos al recinto a recoger las correspondientes acreditaciones y el festival es el de siempre. Su carpa, su barra, el coqueto puesto de merch y un escenario lo suficientemente amplio para que las bandas se desenvolvieran sin mayores ataduras.

Ataduras que no tuvieron los chicos de Malverde a la hora de romper el hielo. Menos cuando suenan los primeros acordes de “The End Is Nigh” y el sonido, aún en primeras filas, es tirando a sobresaliente. Muy cómoda la banda y muy frio el público, peajes que apareja el abrir un evento de estas características, pero desde luego volví a disfrutar con los buenos solos de Tamo. También el modo en que plantearon el setlist, llevando su rock de aires stoner desde la pura calma a un mayor nervio camino del final. En esa escalada funciona como un reloj suizo “Golem”, de aquél Ep “II” (reseña) de 2024.

Laria ejerció una vez más de maestro de ceremonias. Y aunque Malverde no pasen por ser la banda más activa de nuestros escenarios, hay una sensación de aplomo y seguridad en sus gestos que no creo nadie les pueda negar. La voz de Malverde tuvo además el detalle de dedicarle el show al tristemente desaparecido Charlie Günner, a la sazón ex compañero del propio bajista Hermes en los siempre reivindicables hard rockeros asturianos The Punishers. “Santa Muerte” viene a afianzar la línea ascendente del show y el Vidiago Rock fue entrando en calor. Ellos no obstante no se olvidan del rock más alucinado y hay un puente en “Mexica” que sirve perfectamente a este propósito, dejando volar su lado más próximo a la psicodelia.

Laria aprovechó para saludar a su vástago desde el escenario y la banda aún tuvo tiempo de presentar un tema nuevo, “Believe” si no me engaña el setlist, que vino a destapar a los Malverde más intensos y vibrantes. Se animó la parroquia con “Now I Know”, buenos coros del batería Bronco aquí, casi en la misma medida en que se sorprendió con su versión del inmortal “21st Century Schizoid Man” de King Crimson. Despedirían con la adrenalina de “Sisyphus” el que, pensamos, fue otro buen show para ellos.

Pasaban doce de las diez cuando suena la intro de The Lizards. El trío, siempre infatigable, arrancan desde “Burning City” el que vendría a ser, fácilmente, uno de los mejores shows del fin de semana. Por lo activas que estuvieron Carla Santacreu (voz, guitarra) y Judith Jordan (bajo) delante, también por la pegada de Edgar Beltri (batería) detrás. Pero sobre todo porque el sonido, con la buena gente de la Casa Furia a cargo, que dese luego estuvo a la altura. “Somos The Lizards, venimos de Barcelona y estamos muy contentas de volver por aquí” aseguró entonces Santacreu. Después arremetieron con “Beware” y ya aquí se pudo ver cierta algarabía y movimiento en primeras filas.

Y sí, se habían hecho ochocientos kilómetros. “Pero en avión”, ironizó Beltri. The Lizards, y puede sonar a tópico, es una de esas bandas que sabe transmitir su buen ambiente al público que tiene delante. Y la cita en Vidiago no sería la excepción, si bien el set iría encadenando una serie de percances que amenazaron con quebrar el buen desarrollo del mismo. Nada que no solventaran con tablas e incluso ciertas ironía y retranca. Lo primero en dar problemas sería la batería del propio Beltri. Solucionado ya digo a la mayor brevedad, tocó enfrentar una vez más “Dead City”. Santacreu comentó lo difícil que se está volviendo para bandas como esta tocar en su ciudad natal. Recuerdo de hecho que cuando pasaron por el (a día de hoy) difunto Rock Nalón ya comentó algo similar. La situación parece no haber cambiado por la ciudad condal.

Hay un cierto aura en el Rickenbaker que porta Jordan. Su compañera exprime un gran riff en “Give Me All You Got” y, pese a los pequeños percances, parece estamos viendo una más que óptima versión del trío. En lo personal quizá son estas las Lizards con las que más conecté a lo largo del set. Y fíjate que Beltri está fantástico en “I Told You So”. Se sucedían los cortes casi sin descanso. Ese hard rock de alma punk. O viceversa. “Fake Reality”, que comentaron nació en pandemia, muestra sin embargo un mayor músculo, obviando esa vena más punk para insuflar algo de aire al set. El trío aún tuvo tiempo de rendir tributo a Johnny Cash (“Folson Prison Blues”) o de inundar Vidiago de pura adrenalina sin cortar (“Freak Show”), demostrando estar en un gran momento de forma.

Santacreu dedicó “Everybody Sucks” al ingrato que hackeó su perfil de Instagram, llevándose por delante un buen montón de fotos y recuerdos. Encarando ya la parte final del set y siendo esta la segunda vez que las veía, lo cierto es que quedó la sensación de que, en este preciso momento de su trayectoria son un engranaje prácticamente perfecto. Si las ninguneas aún cuando nunca las has visto en vivo, pues allá tú.

No me duelen prendas en reconocer que iba un poco a la expectativa con Niña Coyote Eta Chico Tornado. El dúo donostiarra que forman Úrsula Strong (bateria) y Koldo Soret (guitarra y voz) llegaba a Vidiago con las pilas cargadas y la intención de poner al festival patas arriba. Ángel Cueli, al igual que haría con todas y cada una de las formaciones del cartel, introduce al dúo y pronto queda claro que la expectación es máxima. La batería, ladeada ahora al borde del escenario, iguala en importancia ambos músicos y promete un show un tanto fuera de lo habitual.

Así es que ya para la inicial “Atea” es mucha la gente que se agolpa en primeras filas. Y que baila al son del dúo casi desde los primeros acordes. Los riffs infecciosos de Koldo, las sencillas y sin embargo juguetonas líneas de batería de Úrsula. Era apenas el segundo concierto de la gira, en palabras del vocalista, pero en honor a la verdad hay que decir que aparentaron estar ya perfectamente engrasados. Y por más que sus líricas en orgulloso euskera planteen barreras en lo tocante al entendimiento, o más allá de los gustos de cada cual, para nosotros siempre supone un gozo contemplar derroches de adrenalina semejantes.

Porque se suceden los temas y Koldo apenas tiene tiempo para unos escuetos agradecimientos, afinar su guitarra y continuar con esos pildorazos de rock pegadizo y bailable. El suyo es un rock que alterna cortes con lírica con otros en formato puramente instrumental. En ellos, Koldo quita razones a quienes piensen que es poco más que un mero surtidor de riffs. La banda se permite pequeños escarceos de una técnica más depurada que ayudan a lustrar, también a oxigenar, el que a la sazón sería otro de los sets más atractivos del fin de semana.

Tuvieron tiempo de dedicarle un tema a unos amigos que habían hecho antes del concierto, con los que estuvieron hablando de la historia de Motörhead, contó Koldo. Hubo ocasión igualmente de revisitar el “I Wanna Be Your Dog” de The Stooges. Y mientras que en los momentos más abiertamente punk estuve cerca de desconectar, lo cierto es que Vidiago se rindió ante el dúo. Máxime cuando ambos se sitúan al frente del escenario y retan a la audiencia para luego encarar los bises. Agradaron a los suyos y de seguro se llevaron algún incondicional más en la buchaca.

Se cernía la oscuridad en Vidiago y no porque los relojes pasaran de la una de la madrugada. El trío arribaba a la localidad llanisca con intención de seguir presentando su última obra de estudio. Un “Beyond The Veil” (reseña) que viera la luz vía Hammerheart Records allá por julio del pasado año y que, pienso, viene a confirmar la trayectoria ascendente de la banda. Un par de telones adornan los laterales del escenario y todo parece listo para cerrar la primera jornada del Vidiago Rock a lo grande.

Ellos irrumpen bañados en luz roja y, tras la debida intro, acometen la vibrante “Inner Flame” con todos sus cilindros en funcionamiento. En especial un José Mora muy aplicado tras el kit de batería. Delante suyo, Chou Saavedra parecía tener algún pequeño percance con el monitor. En cualquier caso, deja ya aquí un buen primer solo y pienso, de pronto, que mucho ha mejorado el frontman de la banda en este sentido. Su aspecto, la ya ineludible capa tras la que se esconde, estuvo rodeado de su hieratismo habitual.

Marija Krstevska, espigada efigie envuelta en un manto azabache, irrumpe para “Sons Of The Serpent” y Totengott, eventual cuarteto con ella en el centro, ofrecen ahora su cara más rocosa y arrastrada. Nacho, en otra imagen ya clásica, da con sus rodillas en el suelo durante el puente. En él abrazan una encarnación más alucinada y doom. A día de hoy son ya muchos los registros que manejan y uno puede argüir en su contra que su sonido, a ratos, tiene algo de inasible. Pero cuando de nuevo vuelven los Totengott más trotones de “Marrow Of The Soul”, queda claro que se manejan igual de bien sea cual sea el registro. De hecho Chou Saavedra deja aquí otro de los solos más redondos del set.

Regresa entonces Marija para la más enigmática “The Architect” y entre sus voces y su gama gestual es esta una encarnación nunca vista de la banda. Místicos, oscuros y con Nacho dejándose el alma en coros. Coincidimos con él cuando volvíamos a por el coche y nos reconoció estar atravesando por un proceso gripal. Sorprende tras lo antes visto arriba del escenario. Se suceden entonces las dos partes de “Beyond The Veil”, siendo la primera esa “Mirrors Of Doom” donde Marija Krstevska pone su presencia y su voz a la cara más ocultista de Totengott

… y la segunda esa “Necromancer” siempre fulgurante y descosida, de nuevo con Mora firme en el doble bombo y el particular registro de Saavedra retumbando en Vidiago. Con Marija de vuelta, Totengott encaran “The Golden Crest”, finiquitando así el repaso íntegro a su tercer obra de estudio. El set sería de este modo un testimonio en firme sobre lo mucho que confían en un disco como este. De los salmos del prólogo a la pura pesadez. Del éxtasis al desasosiego y la intranquilidad. Y aunque a lo largo de la noche se dejaran sentir algunas pistas pregrabadas aquí y allá, lo cierto es que la banda sonó tan orgánica como acostumbra.

Pudiera parecer para entonces que ya estaba todo el pescado vendido. Que, si acaso, echarían mano de algún tema rápido y se irían a descansar. Pero entonces José Mora preguntó que si queríamos un tema largo, respondimos que sí y ellos volvieron a su anterior álbum de estudio para recuperar el extenso cierre “Doppelgänger II: The Abyss”. ¿No queríais caldo? El corte puede ser en cierto modo un compendio de todo lo que el trío, mutado a ratos en cuarteto, tiene para ofrecer. Dedicada a la buena gente de Noche de Lobos, con Juanjo presente por allí, fue el perfecto broche a una estupenda primera jornada.

Texto: David Naves
Fotos: José Ángel Muñiz

Crónica: Vio-Lence + Blast Open (Valladolid 27/4/2025)

Segunda visita en el mismo mes a la sala vallisoletana Porta Caeli. La ocasión lo requería. La banda estadounidense Vio-lence hacía parada en tierras castellanas dentro de su gira por la península, conmemorando el 35º aniversario de uno de sus discos más relevantes: “Oppressing The Masses”. Durante esta gira, irían acompañados de los asturianos Blast Open. En Valladolid era su segundo concierto de la gira, que comenzó en Sevilla el 26 de abril.

Se podía presagiar que la presencia del público iba a ser modesta, ya que era domingo y las bandas, una, poco conocida y la otra, de las denominadas, de culto. Sin embargo, al final, dichos presagios no se cumplieron, y la afluencia fue más que aceptable. En verdad, no todos los días nos visitan leyendas del thrash y había que aprovechar la ocasión.

Blast Open hacían su aparición en el pequeño escenario de la Porta Caeli, en torno a las ocho de la tarde/noche. La remodelada banda presentaba un setlist con temas exclusivamente de su último disco del 2022 “Spitting Blood”, entre los que intercalaron los dos últimos singles, recientes adelantos de su próximo disco.

Pese a lo poco que, por desgracia, se han estado prodigando encima de los escenarios, Blast Open me dieron una sensación de consistencia y solidez que supieron transmitir desde los primeros acordes de su fantástico “Riding On A Dead Horse”. Se les veía muy cómodos y solventes. Andrés Álvarez, desde la guitarra, rompiendo la frialdad inicial de un público, un tanto escaso en los inicios del concierto, Nefta, con su voz intensa que sabe transmitir fácilmente la energía de la banda, acompañados de Ton Jerez, frenético al bajo y Marco Álvarez aporreando sin piedad la batería.

Pasan rápidamente a tocar “Fallen Angel”, tras la que Nefta saluda a los congregados allí, señalando la valentía del único que llevaba una camiseta blanca que destacaba entre la uniformidad del atuendo negro de la gente y presenta el primero de los singles de más reciente creación: “Invisible Lines”. Me encantó. Con un tinte muy thrasher, unido a las partes más melódicas que rompen en esa velocidad, la ejecución en directo fue impecable y creo que muy acertada en esa disposición del setlist, puesto que, a partir de ahí, la conexión con el público fue in crescendo. Otro tema del «Spitting Blood«, “Pool Of Blood”, justo antes de interpretar el siguiente novedoso single “Resurrected”, con la invitación previa de Nefta a unirse a la fiesta. Este segundo adelanto también tuvo una buena acogida.

Llegan los redobles que inician “Cross Hate”, donde Andrés se luce con sus riffs. Tras este tema, Nefta agradece a ITP Productions por traer de gira a bandas increíbles, como eran los propios Vio-lence y pide movimiento para “A Light Behind The Darkness”, algo que no se consiguió, aunque sí fue incesante el chocar de puños, dada la facilidad para la interacción que ofrece el escenario de Porta Caeli (como ya comenté en otra ocasión). Tras 44 minutos de actuación, Blast Open se despiden con “Trying to scape”, dejando un muy buen sabor de boca entre los presentes.

Pasaban diez minutos de las nueve de la noche, cuando los músicos que acompañaban al mítico Sean Killian, ocupan su lugar en el escenario. Ira Black a un lado, Claudeous Creamer al otro, los dos grandes guitarristas que giran actualmente con la banda de la Bay Area de San Francisco, en un segundo plano, Jeff Salgado al bajo y Nick Souza (hijo de Steve “Zetro” Souza y batería oficial en Hatriot) a los tambores. Dejan caer los primeros acordes hasta que salta a la palestra el carismático vocalista de Vio-lence, el único miembro que persiste de la formación original.

Era la primera vez que se dejaban ver por salas europeas, en conciertos cercanos, casi íntimos. Si bien, los miembros originales de la banda, que tuvieron su peso en la composición de los dos trabajos más conocidos y emblemáticos de Vio-lence ya no estaban presentes, hemos de decir que los actuales defendieron con precisión la cascada de temas con los que nos deleitaron en esta gira.

Una noche de thrash, con mayúsculas, que comienza con “Liquid Courage”, seguida del maravilloso “Subterfuge”, en el que destacan las líneas de bajo y que cierra con un solo totalmente demoledor a cargo de Ira Black. Ya daban ganas de dejarse el cuello y esto no acababa sino de empezar.

Primera parada en la que Killian se explaya presentando “I Profit (me beneficio), desde una posición muy cercana al público. Toda la banda estuvo muy cercana e interactiva, algo de lo que “nos beneficiamos” los presentes. El tema me parece uno de los más significativos del disco, con sus cambios de tempo constantes, estribillo bien engranado y velocidad punzante en sus riffs de guitarra, con esa dupla que se genera casi al final.

Por supuesto que la peña ya estaba más que metida en harina y se notaba ya el ambiente caldeado para recibir otro de los temas de este “Oppressing The Masses”, previamente presentado por el infatigable vocalista, “Enguilted By Flames”, al que sigue “Officer Nice”, con el que se desata la locura en la sala convertida en un hervidero de cabezas moviéndose al unísono a la señal de “Go” de Mr. Killian y saltando a la par que se corea el estribillo.

Pequeño respiro para dar por concluido, de momento, el repaso al homenajeado «Oppressing…» y empezar a desgranar alguno de los temas más importantes del poderoso álbum que puso a Vio-lence en el listado de bandas exponentes de la corriente denominada “Bay-Area Thrash”, el “Eternal Nightmare”. ¿Alguien recuerda nuestro primer álbum?, pregunta el cantante. “Esta es una canción que habla sobre el miedo. «Photophobia”. Y la respuesta de la gente no fue precisamente una negativa. El movimiento no se hizo esperar y la sala se convierte en un clamor, gritando el nombre de la banda cuando empieza a sonar “Serial Killer”, seguido de “Kill On Command”. Alguno se atrevió a hacer crowdsurfing.

El show continua con “Calling In The Coroner”, previamente presentado, sello de identidad del modo en que los de California entendieron ese thrash primigenio, complejo, técnico, veloz. Una auténtica joya, interpretada con bastante destreza tanto por los distintos músicos como a través de la desgarrada voz de Sean Killian. “Upon their Cross” representó un punto y aparte en la noche. Tema perteneciente a su EP del 2022, “Let The World Burn”, destaca por sus partes más lentas y técnicas.

Casi un minuto de silencio antes de la traca final. La intensidad pasa factura. Aprovechamos para mostrar cómo lo estábamos pasando, animando a la banda y suena “Eternal Nightmare”. Otro de los momentos álgidos para dejar ya la escasa energía que nos quedaba. La batería del joven Souza sonaba con gran contundencia mientras Ira Black volvía a reflejar su habilidad con un enorme solo que pone el broche final al recuerdo del exitoso álbum debut. Y, decía antes, que el repaso al «Opressing The Masses» estaba casi concluido porque la pieza que cierra, esta vez, definitivamente, el concierto fue “World in a World”, perteneciente a dicho trabajo. Una hora y diez minutos de pura gloria para los amantes del thrash.

Quiero destacar que el sonido de ambas bandas fue brutal y no queda más que agradecer, a quien corresponda, que nos haya facilitado el poder disfrutar de bandas, otrora inasequibles, pero que aún arrastran la esencia de aquellos sonidos clásicos que están escritos en el ADN de todo/a metalero/a que se precie. Gracias a Heavy Metal Brigade por aceptar estas líneas para su colección de crónicas y a José Alberto Arija por haber cedido alguna de sus instantáneas. Volveremos a encontrarnos.

Texto: Erundina Artidiello
Fotos: José Alberto Arija