Reseña: Reylobo «Infinito» (CD Music / Maldito Records 2023)

Pues ya tenemos de vuelta a los chicos de Reylobo. Los murcianos, que ya pasaran por estas páginas con su debut de 2021 “El Octavo Pecado”, regresan ahora con “Infinito”. Leo Jiménez o Miguel Ángel Franco acompañan a Miguel Torralba (teclados), Guillermo Barranco “Momo” (batería), Wenceslao “Wen” Miralles (bajo), Pedro Gallego (guitarra, coros) y Nacho Fernández (voz). El álbum, compuesto por once cortes de su habitual heavy de tintes melódicos, fue producido por Alberto Rionda y grabado por el líder de Avalanch junto a Pedro Gallego de Judas Records. Con mezcla y master del mencionado músico asturiano, diseño de Ricky Torre y fotos de Eva Ambroa, esta segunda obra de la banda vio la luz el pasado 1 de marzo. Voy con algo de retraso, soy consciente. La actualidad nos atropella y los días siguen teniendo solo 24 horas. Sepan disculparme.

En cualquier caso y ciñéndonos a lo verdaderamente importante, el trabajo arranca con una “Lux Aeterna” (no, nada que ver) a la que introduce la elegante guitarra de Pedro Gallego. Buenas melodías y un sonido que pronto revela una voz, la de Nacho Fernández, altísima en la mezcla. Y es que en general echo en falta un mayor equilibrio entre todas las partes, amén de unos coros más solidarios al corte al que acompañan. Es un trazo de marcada raíz clásica, bien ejecutado, al que finalmente merman pequeños detalles.

Obligadamente espacial la intro a puro sinte que da pie a “Hijo De Las Estrellas”, que destapa a unos Reylobo más heavies y rotundos. Y aunque sigo sin conectar del todo con la producción que portan los temas, no es menos cierto que la banda emerge más compacta aquí. Y pese a la rácana duración del corte, cierto también que algo más virguera. En especial la dupla Torralba y Gallego, revistiendo de buenos acentos técnicos casi cada rincón de este segundo corte.

Hidalgo”, con colaboración del Saurom Miguel Ángel Franco, vive de converger entre los Reylobo más enérgicos y los más melódicos. A lomos de una producción que ha ganado en equilibrio, y si bien con un solo algo predecible de Gallego, los murcianos trazan aquí un corte sobrado de gancho, ortodoxo, con pinta de darles buenos réditos sobre las tablas.

En “El Hambre”, que descabalga de ese pulso más heavy para derivar hacia un medio tiempo más acomodaticio, encuentro una interpretación un tanto desapasionada por parte de Leo Jiménez. También ciertos borrones en la mezcla impropios a estas alturas del cuento. Y es que dicho sea con todo el cariño, por momentos llega a bordear lo desagradable la forma en que las distintas voces van y vienen, a veces muy en primer plano, otras perdidas bajo la maraña de líneas. Entre unas cosas y otras deslucen un corte por lo demás bien armado y que, sobre el papel, saca lo mejor de Reylobo.

Duelo”, introducida de manera elegante por el certero violín de Valentín Miralles, nos devuelve a los Reylobo más musculosos. Una vena más metálica que se aprovecha de un mayor equilibrado en lo que a mezcla se refiere. Redondea la buena labora de Nacho Fernández al micro, construyendo una línea de voz que, por extraño que parezca, me recuerda a los castellonenses Dry River. Bandas que no podrían ser más diferentes en forma y fondo. Destacan en cualquier caso los omnipresentes teclados de Torralba y lo a gusto que el quinteto parece estar en este quinto corte.

En Las Fauces Del Lobo” ahonda en esa senda más fibrosa, pasando de un prólogo a lo Symphony X para después trazar un corte que recuerda a los Avalanch más nervudos de la era Ramón Lage. Buenos riffs adornan las estrofas. Todo confluye, cierto es, en uno de los estribillos un tanto desangelados. Y da igual porque la buena labor de Gallego previo al puente, y la construcción de este, vendrán a acaparar en gran medida todo el protagonismo.

Así las cosas, “Valeria” nos devuelve a aquellos Reylobo de comienzos de álbum. Más ligeros y melódicos, de teclados realzados y voces amables. Demasiado incluso. Y es que por alguna razón no termino de encontrar cómodo a Fernández aquí. Especialmente a la hora de encarar sus tesituras más leves. En cualquier caso más protagónico el bajo de “Wen” Miralles, dando un mayor empaque a una composición sencilla y sin sorpresas ni alardes.

Un Reflejo De Mí”, balada de trazo sencillo, dejará primero un solo que por alguna razón me recuerda al propio Rionda; para después ofrecer a un Nacho Fernández que borra de un plumazo sinsabores precedentes. Y lo hace gracias a una interpretación más cuidada. Sentida incluso. Y aunque la eclosión final vuelva a destapar pasados desequilibrios en cuanto a sonido, bien está lo que bien acaba.

Universo” nos devolverá el anterior nervio, no obstante confrontado a una escritura más diversa que la media del álbum, donde se hará dueño de las operaciones el firme y constante doble bombo de Momo. Todo el corte resulta atravesado por buenos acentos melódicos por parte de Gallego. Empaña, sin embargo, la forma en que la línea de voz reproduce los déficits que ya comenté a principios de álbum.

La Escalera De La Creación” se empeña en reproducir la cara más metálica del combo, acentuada aquí por unas guitarras más graves y una base rítmica de mayor presencia y empaque. Por alguna razón Reylobo parecen más cómodos en esta encarnación más fibrosa. Rafael Lázaro de Red Balance entrega aquí un solo enérgico y algo virguero, muy a tono con ese poso más recargado de esta penúltima y eficaz entrega.

El Adversario”, medio tiempo de construcción agradable, bien arreglado y con un impetuoso Momo tras baterías, es fácilmente el corte que más hace por destapar las propias carencias de Fernández al micro. Pero también las de una producción que, por momentos, llega incluso a saturarse. Uno no da crédito.

He escuchado el álbum por todos los medios posibles. No solo el CD que amablemente nos han hecho llegar desde Duque Producciones sino también las distintas copias digitales presentes en diferentes servicios de streaming, por si de un problema con mi reproductor se tratase, y no he hecho más que encontrar los mismas saturaciones y desequilibrios una vez tras otra.

Y es una pena porque esos detalles lastran no pocos momentos interesantes de un álbum, por otro lado, en el que la banda ha ido ganando enteros tanto en composición como en ejecución. Y aunque la labor de Nacho Fernández siga sin parecerme la más brillante de nuestra “escena”, siento que ha crecido con respecto al debut, que era lo que se le pedía. Así las cosas, solo queda esperar por un hipotético tercer trabajo que termine de confirmar las buenas sensaciones que dejaban tanto este “Infinito” como el debut y destierren de una vez por todas todos sus errores.

Texto: David Naves

Crónica: Midlife Crisis Fest (Gijón 2/6/2023)

A lo largo del año natural siempre hay citas especiales y qué duda cabe que la del pasado viernes lo fue. Nos estamos refiriendo, claro, al Midlife Crisis Fest, evento celebrado con motivo del cuarenta cumpleaños del músico José Mora y que tuvo a bien reunir a sus tres bandas: Mad Rovers, Totengott y Humo. Si además la cita es en un lugar donde siempre nos reciben como en casa, hablamos de la gijonesa Ángeles y Demonios, salvo causa de fuerza mayor no podíamos faltar.

Todo empezó con Mad Rovers, para la ocasión renombrados como Mad Covers, y que tras arrancar con “In The Flesh?” de Pink Floyd, con el propio Mora a la voz, nos dejarían un set nada obvio, que huyó en gran medida de los hits más habituales. Algo que vino a poner de relieve el cariño con el que la banda se preparó tan especial cita.

Da fe de ello el “Stiff Competition” de Cheap Trick con el que continuaron, ya con Miguel Vallinas a cargo de las voces. O ese “The Seeker” de The Who. Sorprendió incluso cómo Carlos hizo suyo al micro un rotundo “If You Want Blood” de AC/DC con Francisco Muradás (Humo) a la segunda guitarra. Y es que al final, donde cualquiera hubiera elegido un “Smoke On The Water”, ellos deslizaron un gran “Mistreated”. Donde esperarías un “Paranoid”, sonó “War Pigs”.

Tampoco faltaron invitados como Marija Krstevska haciendo suyo el “Rainbow In The Dark” del gran Dio. O sendos bajistas y viejos amigos de la banda como David Alonso y Jorge Ruiz (Reveal) para “Dazed And Confused” de Led Zeppelin” y el ya mentado cierre con Black Sabbath. Un show como decimos muy especial, a saber si algún día volveremos a ver a la banda en un set sólo de versiones, y que atesoramos ya para siempre.

El set de Totengott no contendría tantas sorpresas, si acaso el hecho de ver a Chou sin su habitual capa negra, pero sí esa cruda oscuridad de la que siempre hacen gala. Clavando el arranque de su segundo álbum, volverían más tarde a aquél “Doppelgänger” de 2017 para una “Delusion Of Negation” con la aguja del cuentarrevoluciones en zona roja. Y a continuación, no podía faltar, el obligado cumpleaños feliz para Mora, auspiciado por el propio Saavedra y bien aprovechado por el trío para coger algo de resuello.

Tuvieron tiempo incluso para anticipar uno de los cortes que integrarán su nuevo álbum de estudio, “Rituals Of Damnation” nos pareció entender, y de cerrar con la despiadada y extensa “The Abyss”, dejando claro que lo especial del evento para nada haría mella en ninguna de sus intenciones. Cincuenta minutos en la más pura tradición del trío. Esperando ya por ese tercer disco.

Para el final quedaba la descarga de Humo, con Mora esta vez ejerciendo de teclado y voz al frente del escenario. Y también aquí habría sorpresas. La primera, el arranque con un inesperadísimo “Psycho Killer” de Talking Heads. Entre medias algún tema nuevo y su maestría técnica habitual. Apretujados en el pequeño escenario de la Ángeles y Demonios, con un gran sonido, no falló Nefta a los mandos de la nave una noche más.

A día de hoy una banda en gran medida instrumental y muy sólida, que bebe de las fuentes de la psicodelia y se maneja un tanto a la contra de la gran ola post-rock que nos asoló hace unos años. Algo que les confiere una personalidad más abierta pero igual de disfrutable.Con lo que no contábamos, ni el equipo de Heavy Metal Brigade ni creemos que nadie que se encontrase en la sala, fue con las sendas versiones de Dead Kennedys y Melvins con las que se despidieron. Que a la vez conservaron el nervio original pero especialmente en el caso de “Holiday In Cambodia”, hicieron suya en cierta manera. Gran e inesperado fin de fiesta si nos preguntan.

La sensación que dejó la primera “¿y última?” celebración del Midlife Crisis Fest fue la de ojalá más músicos de la región celebrando de esta forma sus respectivos aniversarios. El festival vino a hablar también de la versatilidad de uno de esos músicos por los que sentimos un especial cariño en esta casa. Por él y por la buena gente de la que ha sabido rodearse. Por muchos años.

Tampoco queríamos cerrar esta crónica mandando un abrazo grande a todos los músicos implicados en la velada, a Iñaki de la Ángeles y Demonios, y también a Nefta y Gin. Nos vemos en el siguiente.

Texto: David Naves
Fotos: José Ángel Muñiz

Reseña: Ikarie «Arde» (Avantgarde Music 2023)

Pues ya tenemos en nuestras orejas el nuevo trabajo de los post-doomies Ikarie. La banda, que ya pasara por estas líneas con aquél “Cuerpos En Sombra” de 2021 y que forman a día de hoy Luis Albadalejo, Daniel Gil y Paco Porcel (guitarras), María V. Riaño (bajo), Dom Santoro (batería) y Pablo Egido (voces), regresa ahora con un nuevo largo, de título “Arde”, grabado y mezclado por el propio Daniel Gil en el 7Barbas Studio. Las pistas resultantes serían posteriormente masterizadas por Brad Boatright (Altarage, Yob, Bell Witch, Ulcerate, Incantation…) en los Audiosiege Studios de Portland (Estados Unidos). Producido por Gil y Riaño, vio la luz el 17 de marzo vía Avantgarde Music.

Sacrificio”, donde se deja oír un pequeño extracto del clásico de la ciencia ficción checoslovaca “Ikarie XB-1”, arremete ya desde un primer momento con ese sonido oscuro, a ratos angustioso, que conforma buena parte de las líneas maestras de este segundo trabajo. Mientras inunda su segunda mitad de tonos a medio camino entre el terror y el sci-fi más atmosférico, introducirá una “Santa Sangre” que fuera encargada a su vez de presentar “Arde” en sociedad allá por el mes de febrero. Un corte vibrante y tenso, rodeado de pequeñas islas de tranquilidad donde, de todos modos, la calma nunca deja de poseer cierta extrañeza. Todo el corte arrastra una pulsión oscura, algo extraña. Ecos que reverberan y música que pide a gritos ser degustada auriculares mediante. El crescendo final, doble bombo mediante, es pura agonía y desgarro. El viaje ha comenzado y no parece haber escapatoria posible.

La Sed” y ese inicio más clásico, afianzan no obstante el tono grandilocuente pero apesadumbrado en el que Ikarie se mueven cual pez en el agua. No desarrolla los riffs más preclaros del disco, ni mucho menos, pero se las arregla, estructuras mediante, para conformar un corte en constante diálogo consigo mismo. Ahí donde ganan los contrapuntos derivados de las diversas líneas melódicas que integran buena parte de su recorrido. La producción, y perdón si sueno tópico, no tiene qué envidiarle a nadie. Casi diría que al contrario. La forma en que se distinguen de forma clara y en todo momento las muchas líneas que integran la mezcla, está a la altura de cualquiera. Así pues, Ikarie nunca pierden el foco. De hecho todo esto resulta aún más evidente toda vez el corte transita hacia su epílogo al tiempo que deja notar la cara más atmosférica de su ideario. Un corte en muchos aspectos fascinante…

… pero uno casi agradece la calma que se apodera del álbum toda vez le llega el turno a la mucho más tranquila y reposada “40 Días”. Pequeño bálsamo en forma de teclas tímidas y guitarras cristalinas, adherido no obstante al obligado tono en penumbra que acostumbran a manejar los ex-Nahemah.

Santoro se apodera del prólogo de una “Surcos (Ciutat Morta)” que vendrá a mostrar a los Ikarie más ennegrecidos y nerviosos primero, los más melancólicos después. Hay melodías de guitarra aquí que, afinaciones al margen, tranquilamente podrían formar parte de algún corte de los Warning de Patrick Walker. Egido vendrá a dejarse la piel al tiempo que su voz transita por el más puro desgarro con toda naturalidad. Angustia febril que te agarra y no te suelta, ni siquiera cuando irrumpen de nuevo esos tonos más atmosféricos que la banda maneja como nadie. El largo epilogo, no obstante, se adueña de sonoridades más extrañas. Divergentes incluso. Y uno vuelve a aquél corte inicial, al sci-fi clásico (cinematográficamente hablando) y a la más pura tensión. Todo para desembocar en ese muy apaciguado epílogo. Epílogo que, en mitad de la tormenta, casi tiene la forma, también la función, de un bote salvavidas.

Kanno Sugako, de la que doña wikipedia nos cuenta que fue “una anarco-feminista japonesa, de profesión periodista” y que “escribió una serie de artículos acerca de opresión de género y fue una defensora de la igualdad de derechos entre hombres y mujeres”, viene a dar nombre a un corte en gran medida instrumental, huidizo, construido casi a modo de vaivén, y entregado sin reservas a su propia extrañeza. Situado, pienso que con acierto, a medio camino tanto de los Ikarie más leves como de los más graves. Calma tensa, poderosa, de nuevo reverberante y donde la producción vuelve a brillar con mano firme.

Tomie” amenaza en su prólogo con transigir hacia posiciones más acomodadas. Ikarie, por supuesto, no toman el camino fácil. El corte camina inmediatamente por un largo páramo huérfano de toda rabia para, cual ave fénix, resurgir más adelante a tiempo que destapa la cara más monolítica, pesada y rocosa del combo. Que se olvida aquí de trazos más retorcidos precisamente en busca de facilitar el impacto que, por contraste, ejerce para con la calma que lo precede. No es que la técnica resulte original a estas alturas pero bien es cierto que disfruto con la forma en que está ejecutada.

Da nombre al disco ésta “Arde” donde, efectos mediante, se dejará oír la voz de Andrea Dworking, activista feminista y escritora estadounidense, durante una manifestación acontecida el 19 de abril de 1980. Envuelta en tonos que afianzan a los Ikarie más atmosféricos, casi espaciales, desprovistos de toda base rítmica e incluso guitarras.

Titane II” viene un poco a desconectar al álbum de sus pretensiones más disruptoras, regresando hacia un doom/death más académico, donde se dejan notar de manera más que notoria muchos de los grandes tics que han identificado al género durante décadas. El gran peso melódico que emerge de las guitarras, el tono melancólico que dibujan. La desgarrada línea de voz de Egido y esa base rítmica acompasada pero poderosa. A grandes rasgos me resulta la menos sorprendente de las diez, lo que no quita para que disfrute con la firmeza y, sobre todo, la convicción con que está ejecutada. Cierran al piano con la curiosa instrumental “Flores En El Asfalto”.

La banda lo define como una llamada a la revolución. El disco no deja nunca de arrimarse a los confines del género. Transgrede formalismos y se caracteriza, a grandes rasgos, por mirar siempre hacia delante, sin preocuparse lo que pueda quedar atrás, quedando “Titane II” como única pica en el terreno del doom/death más fundacional. Firme, disruptor, atrevido. También oscuro, desasosegante y tremendamente diverso. En un panorama donde el riesgo resulta un bien cada vez más preciado, representa todo un lujo toparse con álbumes como éste. Usando un símil literario, podríamos decir que en una escena donde todos quieren ser Juan Gómez-Jurado, Ikarie a quien persiguen es a David Foster Wallace. Benditos sean pues.

Texto: David Naves

Ripollet Rock 2023: Cartel Cerrado

Con la confirmación de la formación progresiva andorrana Perséfone la Asociación Ripollet Rock da por cerrado el plantel de bandas que protagonizarán la 30ª edición del festival Ripollet Rock.

La cita de carácter gratuito tendrá lugar el viernes 25 de agosto en el Parc Dels Pinetons de Ripollet (Barcelona). Completan el cartel las formaciones internacionales Stratovarius y Cobra Spell además de las estatales Delalma y Dry River.

Agenda: Escuela de Odio + Halo + Caballo Moldavo en Avilés

Extensa la oferta de conciertos para el sábado 3 de junio en Asturias. En la avilesina Sala Malecón tendrá lugar la descarga de los langreanos Escuela de Odio, la celebración de su 10º aniversario por el cuarteto alicantino Halo y los infatigables Caballo Moldavo.

Entradas online disponibles vía Green Comet Music y la web de Woutick. Venta física en la Librería Paradiso de Gijón, El Lúpulo Feroz de Oviedo y en la Cervecería Cabanon en Avilés.

Joe Satriani: Spain Tour 2023

Mañana arrancará en Barcelona la gira estatal «Earth Tour» del maestro de la guitarra Joe Satriani. Tres fechas en las que presentará su nuevo disco «The Elephants Of Mars» editado el pasado año a través de su nuevo sello discográfico EarMusic.

Jueves 1 de junio – Sala Barts (Barcelona)
Viernes 2 de junio – Sala La Riviera (Madrid)
Sábado 3 de junio – Sala Santana (Bilbao)

Llegará acompañado de una formación compuesta por Kenny Aronoff (John Fogerty) a la batería, el bajista Bryan Beller (The Aristocrats) y el teclista Rai Thistlethwayte (Thirsty Merc). Entradas aún disponibles a través del siguiente enlace:
https://www.ticketmaster.es/artist/joe-satriani-entradas/1906

Agenda: Turbojugend La Nueva Party 2023

El festival langreano Turbojugend La Nueva Party llega a su 8ª entrega el sábado 3 de junio. La cita será en La Felguera con diversos conciertos y actividades repartidos entre la Sala Telva y la Cervecería Riff.

La parte musical estará protagonizada por los conciertos de Macarrones, Negra Calavera, Sin Emu, Kinkis Gruñones, Tropical Enema, Kike Suárez y Varo y Los Chavales del Adaro. No faltarán sus habituales actividades complementarias como la exhibición de tatuajes o la comida de hermandad. Para adquirir el abono «Comida + Conciertos» al precio de 15 euros, puedes contactar con la organización a través de su página de Facebook Turbojugend La Nueva Party o del mail: turbojugend_lanueva@hotmail.com

Agenda: Midlife Crisis Fest

Bajo la irónica denominación de Middle Crisis Fest tendrá lugar este viernes 2 de junio en la gijonesa Sala Ángeles y Demonios el concierto de Tottengott, Humo y Mad Rovers para conmemorar el 40ª cumpleaños de José Mora Álvarez, integrante de las 3 formaciones.

Tottengott hará una pausa en el proceso de grabación de su nuevo disco para retomar los escenarios. por su parte el combo post rock Humo presentará sus nuevas composiciones en lo que será su regreso a las tablas tras su paso en noviembre del pasado año por el Valliniello Sound Fest. En cambio la formación local Mad Rovers ofrecerá un show especial versiones de clásicos del hard rock.

Entrada anticipada 8€ disponible a través del siguiente enlace a Entradium:
https://entradium.com/events/totengott-humo-mad-covers-midlife-crisis-fest

Reseña: Teratoma «Chaosmakers» (Base Record Production 2022)

La larga trayectoria de los death metaleros barceloneses Teratoma roza ya las tres décadas y qué mejor forma de celebrar su actual buen estado de forma que con un nuevo álbum de estudio. La banda, nacida en plena resaca del sueño olímpico, la conforman a día de hoy Titopsy (voz), Juanjo y Juanma (guitarras), Xose (bajo) y Sergi (batería). Tras debutar en 2000 con “The Terato-Genus Reborn” y desaparecer dos años más tarde, Teratoma volvierían en 2015 con el Ep “In The Inside… Reborn The Flesh” para ya en 2019 entregar su segundo largo “Overtures Of The Flesh”. Tres años más tarde nos llega por fin este “Chaosmakers” producido en el Axtudio por el Dejadeath Oscar David “Mr. Ax” Raventos (Angoixa, Vidres a la Sang, Crisix, Obsidian Kingdom…) y que con arte de Eder Hernández de Putrid Carcass Illustration (Guttural Engorgement, Nasty Surgeons, Open Casket…), está en la calle desde octubre del 2022 a través de Base Record Production.

Ominoso, pesado y pútrido el arranque de la poderosa “The Upcoming End” con la que Teratoma tienen a bien comenzar su nuevo álbum. Ya de primeras llama la atención el buen sonido que maneja este “Chaosmakers”, así como el sabor eminentemente clásico de su añejo y poderoso death metal. Encarnación nada extraña cuando citan como influencias directas a gente como Grave o Bolt Thrower. Algo de estos últimos se trasluce en ciertos riffs, particularmente en los más rápidos y directos.

When Body Melts”, encargada de presentar al disco allá por el mes de septiembre, vendrá a añadir a la mezcla unas mayores dosis de picante gracias a un poso más acelerado y violento, dando como resultas de ello un death que sacrifica el trazo más retorcido del tema apertura por una escritura más cohesionada pero también un tanto más previsible. Firme Sergi en cualquier caso durante las partes más enfebrecidas y buenos riffs de Juanma y Juanjo en las más pesadas.

Devil’s Food (The Sacred Reich)” no vendrá a desligarse de ese acento más enérgico y veloz del tema previo, percutiendo de nuevo la cara más velocípeda de los barceloneses. Hay poco lugar a la sorpresa aquí. Tampoco a la duda. Este trazo desprende energía por un lado y melodía por otro gracias a una cuidadísima selección de riffs. Las partes pesadas, que haberlas haylas, tienen toda la pinta de funcionar como un tiro sobre las tablas. Un corte hábil a la hora de gestionar las diferentes tonalidades de la banda, atreviéndose además a sacar algo más de brillo desde el plano puramente técnico. De mis favoritas de este nuevo álbum.

Chaosmakers” persiste en presentarnos a los Teratoma más fulgurantes, entregando otra atractiva serie de riffs. Alrededor de ese death metal más vibrate surgen pequeñas islas de metal pesado y rocoso. Un tanto desaprovechadas y a las que, pienso, se les podría haber sacado algo más de jugo. Un corte que entronca con la tradición más velocípeda del disco al que da nombre y con el que conecto sólo a veces.

El pesado prólogo de “The Forsaken Wolf Children” amenaza, sólo amenaza, con reconducir a Teratoma hacia postulados menos enfebrecidos. Porque pronto Sergi tomará el mando y todo retornará a cauces más habituales. Es no obstante un corte con interesantes acentos melódicos. Siempre sin desligarse de su death metal grave y violento, sí, pero que terminan por confeccionar otro de los cortes ganadores de este tercer largo.

Me agrada esta “Madness In A Merciless Mind” en su hábil fusión de death descosido y grind de la vieja escuela. Aquí el recuerdo a los viejos Carcass parece resultar del todo intencional y autoconsciente. Incluso puede que más de la cuenta para adalides y abanderados de la originalidad. Lo cierto es que esta sexta entrega no solo funciona por sí misma sino que termina incluso por darle otro aire al álbum.

Así las cosas, el poso más arrastrado de “Rituals In The Cenotaph” vuelve a funcionar. Un corte de cierto aire marcial en las estrofas, que en su pesada primera parte destapa pasajes cavernosos hasta ahora desconocidos. Grande el contraste pues que se produce con ese puente central descosido y violento primero, y con el retorcimiento del epílogo después. Estupenda.

Pero Teratoma encaran “Enforcer State” con la impresión de que aún tienen cosas que decir. De hecho este penúltimo corte destapa un groove, entendido a la manera clásica, que funciona mientras coexiste entre violentas andanadas de death metal tan rabioso como seminal. A la cola del bando ganador de “Chaosmakers”.

A Blood Mass Killing” es asimismo otro corte con una fuerte personalidad. Desde esa introducción (y outro) al piano hasta el medio tiempo que alumbra después y pasando finalmente por el habitual death colérico de los barceloneses. Un buen muestrario de los diversos recovecos del disco y/o sus reconocidas habilidades para un cierre particular y poderoso.

Toda vez entiendes el disco de género que es, resulta fácil dejarse llevar por este death metal de marcado acento clásico. Que sorprenderá a pocos pero agradará a buenos fans de bandas como Asphyx, Benediction, viejos Malevolent Creation, Obituary

Texto: David Naves