Reseña: Scent Of Death «Into Everlasting Hate» (Hecatombe Records 2023)

Tercer largo para las huestes tech/death orensanas de Scent Of Death. A día de escribirse estas líneas forman la banda gallega Luis C. González al bajo, Rolando Barros en baterías, la dupla guitarrera Bernardo E. Tesouro & Jorge F. Taboada y Sergio M. Afonso en voces. Las diferentes líneas de guitarra y bajo vinieron al mundo por mediación de Taboada en el Bird Of Hermes Studio de su ciudad natal. Asimismo, Rolando Barros se encargó de materializar tanto baterías como voces en el lisboeta UnderGrind Studio y finalmente María Mendoza pondría su granito de arena en forma de arreglos orquestales. Todo para que José Fernando Tercero (Celtibeerian, Unchosen Ones, Asedio…) mezclase y masterizase el material resultante en el JFT Producciones Studio de Ciudad Real. Con nueve cortes, una duración de algo más de cuarenta minutos y adornado por el arte de Adi Christianize (Decayed Flesh, The Fallen Prophets, Encephalic, Inhuman Depravation…) ha visto la luz por mediación de los sellos Hecatombe Records y Base Record Production.

Coros eclesiales dan la bienvenida a una “Sooner Or Later” que sirvió a su vez para presentar el nuevo disco en sociedad. Y es un corte donde ya desde un primer momento y en forma de riffs retorcidos y baterías endiabladas, se manifiesta el gusto del quinteto orensano por el brutal death de aires técnicos y enrevesados. Que me agrada por cómo la banda sabe conducirse sin que esas ansias por desligarse del BDM más estandarizado redunden en una suerte de indefinición de cara a la galería. La vistosa galería de solos, bien apoyada por una mezcla que otorga su debido espacio a cada línea sin opacar al resto, viene a configurar finalmente un primer corte fulgurante en lo rítmico y vibrante tanto en lo compositivo como en lo puramente ejecutivo.

Y no es que “The Choice Of The Strong” descabalgue de ese death metal punzante y colérico pero no es menos verdad que en su galería riffera es fácil adivinar un deje más disonante. Que no llega al extremo de unos Gorguts de su última etapa pero le confiere a este segundo corte un aura algo más particular del resto de cortes que integran este primer disco de los gallegos en diez años. Sobresale de igual forma el atemperado solo de su puente central, anticipo de los Scent Of Death más pesados y monocromáticos. Apenas un guiño antes de que Rolando Barros levante el vuelo en forma de incesantes blast beats. Es este uno de esos cortes que ganan horrores con el pasar de las escuchas y casi lo mismo podría decirse de todo el álbum en general.

Porque “The Mute Idol”, con una vibración cercana a los mejores Immolation e inundada sin embargo por una gran labor dentro del terreno melódico, viene a dejar a las claras que la banda parece en mejor forma que nunca. Si Barros volaba en el tema previo, no será menos en esta nueva andanada de death metal técnico pero crujiente. Su línea de batería resulta de lo más eficaz sobre todo a la hora de engarzar las múltiples capas y diversas direcciones que este tercer corte es capaz de dibujar. El ídolo mudo resulta firme tanto en la velocidad como en el tecnicismo. Amén de añadir, ya en su tercio final, una atmósfera recargada, casi épica, como anticipo del desbocado epílogo. Estupenda.

Aquellos aires atmosféricos que se manifestaban en el corte previo alimentan el prólogo de una “Romans” que toda vez alcanza sus primeras estrofas se parapeta tras el Barros más fulminante de todo el álbum. En un primer término no deja de ser un corte que alterna a los SoD más trepidantes con los más pesados. Será precisamente en estas partes más arrastradas, casi groovies, donde Sergio M. Afonso se desgañite a placer, entregando tonos del todo abisales, contrapuestos a la faceta más melódica del dúo Tesouro y Taboada. De lo más vistoso el solo con el que tiñen su más apaciguado tronco central para luego tramar un epílogo entre retorcido y desbocado. Para nada mi favorito dentro de este nuevo trabajo y sin embargo un aporte nada desdeñable.

Solve Et Coagula” es una instrumental de dos minutos largos que viene a partir en dos “Into Everlasting Hate” y prepararnos para lo que está por venir en su segunda mitad. De hecho tanto su poso tranquilo como esos aires a pura introducción que manifiestan tanto sus riffs y melodías como los distintos arreglos terminan por amplificar el alcance del siguiente corte, “Tortured Mind”, composición que parece construida a mayor gloria de los Scent Of Death más violentos. Por ahí me resulta inteligente cómo la banda introduce pequeñas islas de bajas revoluciones y trazo algo más esquemático, Tema profundamente bipolar en definitiva cuya estructura puede no llamar en exceso la atención pero como sucede no pocas veces a lo largo del álbum, resulta todo lo bien ejecutado que se le exige a una agrupación del género.

Con “Among Them” estamos ante uno de los cortes más extensos de este nuevo trabajo. También ante uno de los más centrados y mejor resueltos. Parte de una gama de riffs capaz de resultar incluso original. Algo muy difícil a estas alturas del cuento y que habla bien a las claras tanto del buen nivel de la dupla Taboada & Tesouro como de su inteligencia a la hora de no decantarse por opciones más sencillas y acomodadas. Cierto que más adelante adoptan un groove más pesado y, por qué no decirlo, evidente, con el que conecto en menor medida. Sea como fuere, el trazo siempre me resulta atractivo. En especial a la hora de fusionar todas sus capas e ideas sin que el resultado final, pienso que más que notable, resulte impostado o antinatural.

Indoctrinated” traerá al frente a los Scent Of Death más descosidos y violentos. Siendo como es uno de los cortes más rácanos en cuanto a duración se refiere, no puede uno decir que se sorprenda del hecho. Puro brutal death metal canónico y atemporal. Con una base rítmica percutiendo como si en el empeño le fuera la vida y de tanto en cuanto buenos detalles en lo técnico por parte de Tesouro y Taboada. Poco sorprendente y sin embargo más que firme en sus intenciones.

El cierre será para una extensa “Even The Angels Fall” donde los gallegos echarán mano de los arreglos de María Mendoza cara a configurar un prólogo de épica clásica y funcional. Tras él emerge un death metal arrastrado a la par que técnico, amén de una producción que lleva a cabo un más que interesante juego entre canales. Recomiendo la escucha con un buen par de auriculares. Los orensanos echan el resto aquí en cuanto a técnica se refiere. No por tópico resulta menos verdad el hecho de que SoD aprovechan este último corte para tramar un conglomerado de muchas de las ideas que pueblan su última obra. Desde el death más clásico y descosido hasta esas pulsiones más técnicas que los disocian de buena parte del brutal death metal que nos llega hoy en día.

Once años hacía que Scent Of Death no editaban algún tipo de material. A tenor de lo escuchado a lo largo y ancho de estos nueve cortes, la espera parece haber merecido la pena. Empezando por el buen sonido que tiene el disco, siguiendo por lo ágil que me resulta tanto en lo compositivo como en lo ejecucional y terminando por las pocas dobleces que he podido detectar en las distintas escuchas del mismo. Al final “Into Everlasting Hate” trae de vuelta a unos Scent Of Death aún en plena posesión de todos sus poderes, por lo que no cabe más que darles desde aquí nuestra más sentida enhorabuena.

Texto: David Naves

Reseña: Holycide «Bazookiller» (Xtreem Music 2023)

Tres años después de su último largo “Fist To Face”, del que dimos buena cuenta en su día, vuelven Holycide con una formación que reúne esta vez a Salva Esteban (guitarra), Vicente Payá (bajo), Dave Rotten (voz) y Santi Arroyo “GoG” (batería). Y lo hacen con un pequeño Ep de tres temas nuevos más una versión de D.R.I. bajo el título “Bazookiller”. Mezclado por Nexus 6, compañero del propio Rotten en Yskelgroth, mezclado por el Beheaded Davide Billia (Aphotic, Putridity, Ural…) en el MK2 Recording Studio de Ivrea (Italia) y al que adorna el arte del ucraniano Daemorph (Abominable Putridity, Virulency, Pyrexia, Iron Fire…). Se encuentra en la calle desde el pasado doce de septiembre vía Xtreem Music.

War Broadcast Live” ahorra en introducciones y acomete desde el primer segundo el habitual thrash metal directo y orgánico del combo radicado en Madrid. Quizá eches en falta una mayor tensión durante las primeras estrofas. Lo cierto es que Holycide tiran más de melodía que de velocidad, reservando esas partes más nerviosas para los distintos engarces entre estrofas. Rotten, claro, está lejos aquí del registro seco y osco al que nos tiene acostumbrados con su banda madre Avulsed. Esteban corona el puente central con un buen solo. Y mientras el corte recupera su vigor en el epílogo, la sensación global que percibo tras varias escuchas no escapa de una corrección demasiado marcada. Intencionada, claro. Holycide huyen de formalismos más contemporáneos como alma que lleva el diablo. Pero aún así echo en falta unas pulgadas más de riesgo.

Bazookiller” confronta el vigor del tema previo derivando hacia la cara más pesada y rocosa del cuarteto, ahí donde la sombra de los Exodus menos trotones me resulta más que evidente. Me agrada por su construcción híbrida, por cómo empastan los distintos riffs de Esteban y por el buen trabajo de Rotten al micro. Por lo contundente que suena el bajo de Payá incluso. Pero sobre todo por ese mayor nervio que exuda su vibrante tronco central. Emergen ahí los Holycide más contundentes. También un lúcido Salva Esteban, trazando mi solo favorito de todo el Ep.

Pero es “Modern Day Dictator” la que ofrece el riff con más gancho del trío de nuevas obras. De hecho y pese a lo breve de su metraje, ni tan siquiera tres minutos y medio, es con mucho el corte que más y mejor recuerdo tras las distintas vueltas al Ep. Eminentemente clásica, tanto por composición como por ejecución, resulta a ratos un ejercicio de thrash marcial que lo mismo picotea de Anthrax en estribillos que de la escuela alemana en las partes más enérgicas. Esteban dibuja un solo muy a la Kirk Hammett y si algo echo en falta es un desarrollo más extenso que oxigene ciertas ideas aquí presentes.

El cierre es para “Five Year Plan”, original de los thrashers originarios de Texas D.R.I., y que viene a resultar todo lo leal al original que cabría esperar de una banda como esta. Aquí aprecio de nuevo el bajo tan rugiente de Payá. También el mayor nervio que arrastran los golpes de Arroyo. Bien está lo que bien acaba, dicen.

Tres años después de su último largo, este “Bazookiller”, con la guerra de Ucrania como transfondo, si no era evidente con un solo vistazo al artwork de Daemorph, puede saber a poco. Son apenas quince minutos pero la banda parece seguir donde lo dejase en 2020, lo cual tampoco es mala señal. Al contrario. Rotten y Payá delimitan con cuidado sus distintas colaboraciones y hay poco margen para la sorpresa. También para el error. Puro old school thrash contra la máquina.

Texto: David Naves

Reseña: Bio-Cancer «Revengeance» (Hammerheart Records 2023)

Estamos ante el tercer trabajo de los thrashers griegos Bio-Cancer, la banda que forman a día de redactarse estas líneas Thanasis Andreou y Stavros en guitarras, Tomek S. a la batería, Lefteris en voces y Giannhs al bajo y coros. “Revengeance”, que el sello neerlandés Hammerheart Records puso en circulación a primeros de septiembre de 2023, contó con el Lucifer’s Child George Emmanuel (After Dusk, Septicflesh, Rotting Christ, Lake of Tears…) en unas tareas de grabación y edición que serían llevadas a buen término en los Pentagram Studios. Más tarde, el Graveheart Pete Rutcho (Abnormality, Meliah Rage, Havok…) se haría cargo de las respectivas mezclas y master en los Damage Studios de Southbridge, Massachusetts, Estados Unidos. Con Wouter Wagemans y Giannis Nakos encargándose de la maquetación y Panos Bakogiannis de las fotos, el artwork de esta tercera obra sería delegado finalmente al buen hacer del británico Dan Goldsworthy (Accept, Xentrix, Hell, Corpsegrinder, Haken, Gloryhammer…).

Citizen… Down!” engancha con un prólogo orgánico, ligado a los grandes tropos del álbum, y que huye a mil kilómetros de cualquier introducción engolada y grandilocuente. Al contrario, Bio-Cancer disponen un thrash tan incendiario como poderoso, lindante a ratos con el death metal más casual, donde el doble juego vocal es pura gasolina. Metal hiriente, en esto tiene parte de culpa el violentísimo registro de Lefteris. También un tronco central donde la banda desgaja un groove que, en sus acentos, no alcanza a desligarse de las altas revoluciones pero resulta de lo más eficaz a la hora de amplificar el impacto del ineludible duelo solista que adorna al epílogo. Arranque vibrante y poderoso, efectiva declaración de intenciones y una de las cartas de presentación del trabajo con todo merecimiento.

44 Days In Hell” parece vibrar en sintonía con el tema previo. Sin embargo, es mayor el empeño que la banda pone aquí en unos riffs más apaciguados, a la par que más técnicos, para un corte que parece dispuesto a mayor gloria de su buen nivel como compositores. Alberga muchas de las caras del inconfundible thrash enfebrecido de los griegos, las tamiza con trazos más enrevesados y, al mismo tiempo, no deja de hibridar largos trallazos de un thrash tan clásico como hegemónico. Y todo mientras inyectan un poderoso e irresistible deje melódico a un corte inteligente, bien trazado y, desde luego, milimétricamente ejecutado. Las sonoridades más contemporáneas que preceden al solo, lejos de desviar la mira de su objetivo, alimentan la composición final de tanto en cuanto inundan, sin permear, el buen hacer de estos Bio-Cancer. Cabe mencionar, además, la gran línea de batería que traza Tomek aquí. Tan firme en el uso del doble pedal como a la hora de comandar los distintos cambios de ritmo. Temazo, si me preguntan, empañado si acaso por el engorroso fade out final.

Muy presente el bajo de Giannhs a lo largo y ancho de “Footprints On My Back”, donde vendrá a alimentar unas estrofas que Lefteris descerraja en tonos que, a ratos, llegan a lindar con un black metal al uso. Quizá este tercer corte me resulte no tan llamativo en lo que a riffs se refiere. Y sin embargo engancha con ese pulso siempre a la contra del thrash más acomodado, con una base rítmica que por momentos parece ser capaz de sostener un rascacielos. Sí sorprende esta vez su tronco central por la forma tan hábil en que acoge esas tonalidades más oscuras. El mentado registro de Lefteris quizá resulte un tanto extraño aquí. Pero la construcción que conduce hacia el epílogo no podría ser más redonda, con el pulso más melódico de Andreous y Stavros brillando a la altura de las consecuencias.

Revengeance”, lejos de calmar los ánimos y pese a lo que que se podría intuir tras su prólogo, vuelve a abrazarse a un thrash trotón y enfebrecido, sazonado aquí y allá de un groove, ahora sí, tan prominente como acentuado, asidero de un corte sencillo y clásico en su trazo ambivalente, pero de nuevo efectivo a la hora de traernos a los Bio-Cancer más nerviosos. Hay cierto aroma al metal contemporáneo, contrapunto más que firme al thrash más energético y vibrante del quinteto, que entrega aquí un puente interesante por su juego entre líneas y armonías. El epílogo, de una épica melancólica y algo desgastada, dará respiro al sufrido oyente.

Siempre que arranca la fenomenal “Dream Merchants” recuerdo “Empyrean”, aquél debut de los suecos Paranorm, lo cual no es mala cosa pues aquél era fácilmente uno de los mejores, si no el mejor, de cuantos álbumes diera el género hace ahora casi tres años. Es éste, sí, un thrash de nuevo orgullosamente híbrido, nacido de una amalgama donde su habitual metal vitriólico y fulgurante acoge unas mayores dosis tanto de tecnicismo como de atmósfera, siendo éste el corte de los ocho que más peso acoge por parte de la producción de George Emmanuel. Las guitarras dobladas del puente, el bicéfalo solo de guitarra que surge después y la forma en que transita hacia ese epílogo teñido de puro death melódico, es ya por derecho propio uno de los grandes cortes del año dentro del género. Palabra:

Que no os engañe el apaciguado, melódico incluso, prólogo de “Swiping Life Away”. Bio-Cancer aprovecha esta sexta entrega para reconducir hacia aquél thrash hiriente de comienzos del álbum. Lindando como lo hace con el death melódico en buena parte de sus estrofas, bien está el color que aportan los solos del puente, aun cuando siento a estos un tanto recurrentes a estas alturas del álbum. Es uno de esos cortes que suena a que su composición salió adelante con el directo en mente. Desde luego no posee el compromiso de otros cortes de este “Revengeance”, lo que no quita para que por ahí emerja un Lefteris ciertamente colérico. Encabronado incluso. En cualquier otro disco sería uno de los cortes estrella. Aquí se queda en cabeza del vagón de cola.

Underdog (Against The Odds)” acogerá algunos de los riffs más violentos, por rápidos, de todo este tercer álbum. Y fíjate que su prólogo no podría ser más comedido. Elegante incluso, con esas guitarras por momentos distinguidas. Es apreciable cómo la banda opta aquí por una construcción más clásica a la hora de crear un crescendo que se desliga de tantos (y tan buenos) cambios de ritmo que el disco ha acogido con anterioridad. El corte va desde esa distinción inicial hasta el puro blast beat sin que ello cercene un trazo que jamás alcanza a sonar impostado ni forzado. Quizá eche en falta una igual variedad en lo que a voces se refiere. El de Lefteris encaja aquí solo a ratos, al menos esa es mi percepción, negándole parte del alcance por otro lado redondo, casi magnífico, acusado por los pequeños desequilibrios que comento.

Cierre para “Bludgeoning Skullcrushing Mayhem” y a la banda aún le queda oxígeno para una andanada final de thrash volcánico y furibundo. Bio-Cancer no hacen prisioneros, transitando esta vez hacia una pulsión a ratos más punk que me lleva a pensar, aunque sea de forma vaga, en bandas como Ratos De Porão, primeros Napalm Death, últimos Extreme Noise Terror… Un corte que entrega, sin miramiento alguno, la vertiente más cerril del combo griego, clausurando el álbum con valiente y poderoso descaro. De ese mayor nervio se deduce una construcción menos sorprendente, más lineal incluso, entregada tanto al puro blast beat como al Lefteris más cafre. Poderosísimo final.

Hay un acercamiento a postulados más extremos dentro de este “Revengeance” que puede pillar con el pie cambiado a más de uno. Lo positivo es cómo la banda ha sabido integrarlo dentro de lo que, en el fondo, sigue siendo un disco de thrash metal al uso. Pero uno que quema más calorías de las habituales. Que hibrida géneros sin perder nunca la perspectiva, tema final al margen. Por momentos impecable en cuanto a ejecución, con la ampliamente mencionada dupla Andreou & Stavros brillando por lo general a gran altura. Entre medias habrá cortes que me parezcan no tan buenos, así como una base rítmica a ratos algo perdida en la mezcla. Con eso y con todo, uno de los álbumes más certeros que el género diera en 2023. Que no es poca cosa. Si problemas de agenda no nos lo impiden, estaremos viéndoles próximamente en el ovetense Gong Galaxy Club junto a Sound Of Silence y Electrikeel. Os esperamos allí.

Texto: David Naves

Reseña: Aathma «Dust From A Dark Sun» (Ardua Music 2023)

Cuarto trabajo ya para la agrupación stoner doom madrileña Aathma, que recordemos forman Alejandro Porras en baterías, Chamani al bajo y Juan Viguera en voces, guitarra y sintetizadores. Seis años tras aquél “Avesta” de 2017, el trío contraataca ahora con un “Dust From A Dark Sun” para cuyo artwork vuelven a contar con Robert Hernández y que vino al mundo en los Sadman Studios de Verín (Ourense) de la mano de Carlos Santos (Bloodhunter, Toundra, Cuernos de Chivo, Hamlet…). Con mezcla final de Víctor García (Moksha, Wormed, Ikarie…) en Ultramarinos Mastering, el álbum vio la luz el pasado treinta de junio vía Ardua Music en digital, CD y vinilo de 12».

Espacial, lejano y reverberante, “Cosmos” prorrumpe casi de inmediato para acomodar la consecuente descarga de doom alucinado a rebosar de distorsión. La línea de voz arrastra un deje muy ochentero, que apenas desentonaría en el “Love” de The Cult, y que atrapa casi en la misma medida que sorprende. Bien es cierto que esas mismas voces atropellan a ratos al resto de elementos en la mezcla. Huelga decir que nunca de manera catastrófica pero sí un tanto molesta. Quizá eche en falta una faceta solista más predominante pero disfruto en cualquier caso de ese tercio final apasionado y aplastante.

Impending Fate” emerge desde las profundidades cual abisal Cthulhu y viene a manifestarse ante el oyente en términos más livianos que su predecesora. Viguera percute con una serie de riffs firmes, quizá un tanto monocromáticos, que conducen a un estribillo redondo y bien armado. La banda destila atmósfera en este corte elegante, distinguido y de nuevo reverberante. Del pulso alucinatorio que destapa a los Aathma más atmosféricos tiene gran parte de culpa una producción que, ahora si, equilibra todos los elementos presentes con agudeza y pulso de orfebre. De ello dará fe la poderosa eclosión final, clímax arrebatado y uno de mis momentos favoritos de todo el largo.

Burned Garden”, corte más perezoso en lo que a duración se refiere de todo “Dust From A Dark Sun”, no altera los ritmos pausados, doomies y alucinados que el álbum arrastra en dupla inicial. Pero la banda se enfunda ahora en guitarras mucho más graves, amén de parapetarse tras un estribillo donde no cuesta encontrar el rastro de los Black Sabbath más primarios. Puede que sea precisamente ese chorus el que le haya granjeado su condición de adelanto. Lo cierto es que en primeras escuchas me generaba cierta indiferencia y sin embargo, a día de hoy, no logro sacármelo de la cabeza. Conviene siempre no fiarse de primeras impresiones, máxime tratándose de una banda que maneja tal multitud de capas y colores como la que hoy nos atañe.

Podría intuirse por su curioso prólogo que “Bloodhands” viene a abrir la veda de los Aathma más alternativos. En realidad aquí se manifiesta una espacialidad nada casual, apuntalada en todo momento por unos sintes casi omnipresentes. Revestida de ese brillo técnico que “Cosmos” reclamaba anteriormente, con una base rítmica que otorga un sustento sin florituras ni tampoco errores, a ratos me parece la oferta más sólida de este cuarto álbum de los madrileños. Bien es verdad que los Monster Magnet del sensacional “Dopes To Infinity” sobrevuelan a ratos, si bien tengo la impresión, hay días que también la certeza, de que Aathma han sido lo suficientemente inteligentes como para mantenerse dentro de las férreas fronteras tanto del álbum como del género.

A Black Star” sí que se desliga de los grandes tropos del trabajo. Especialmente en lo que a ritmos se refiere. Porras se desvive con la línea de batería más ardiente de las siete que conforman el disco. No solo en las partes más envenenadas y rápidas, que las hay, sino también en aquellas más livianas y que vendrán a dar soporte al estribillo, que será donde dibuje un groove del todo irresisitible. A la larga el corte más distinto de la septena, algo a lo que contribuye en gran medida ese curioso y tranquilo epílogo.

Hay algo en las líneas de voz de “Embrace The Ocean” que me hace pensar en el bueno de Mick Moss, de los siempre reivindicables Antimatter. Banda que, a priori, uno no asociaría a un nombre como Aathma. No es que el trío se dirija ahora hacia el progresivo atmosférico del combo británico, pero se suceden las escuchas y mi subconsciente no puede por más que asociar a ambas agrupaciones. Viguera ofrece aquí una serie de riffs más contemporáneos, con los que quizá no alcanzo a conectar del todo pero que vienen a dar forma a otro de los cortes más personales del álbum.

La distorsión tan marcada que arrastra la guitarra en la final “The End Of My World” bien podría recordar a esos Muse más musculosos que Matt Bellamy nos regala más a cuentagotas cada vez. Lo cierto es que toda vez supera ese prólogo angosto y rocoso, Aathma reconducen hacia terrenos más cómodos para ellos. Las voces reverberantes, la poderosa atmósfera que dibujan los sintes y esa base rítmica de Porras y Chamani tan firme y sólida como siempre. Viguera además adorna el tronco central con un discreto pero funcional solo de guitarra y alcanzamos un final en un crescendo que viene siempre a dejar con ganas de más.

Porque si mis cuentas son correctas es el álbum más corto de su trayectoria y a estas alturas uno está más que malacostumbrado a trabajos que flirtean, o en muchos casos superan, la barrera de los sesenta minutos. Por contra, “Dust From A Dark Sun” ofrece muy pocas dobleces. Sereno pero firme, funde doom con sludge y stoner con una facilidad que a ratos apabulla. A los nombres que han salido durante la reseña, bien podría añadir los de Cult Of Luna, Year Of No Light, Neurosis… y sin embargo el álbum no abandona nunca una senda muy marcada, un tronco común de lo más personal e identificable. Estilo y precisión en todo momento. También personalidad y carácter. Muy bien se tiene que dar este 2023 para que este cuarto de los madrileños no sea uno de los trabajos del año.
Texto: David Naves

Reseña: Reveal «Still Alive» (Art Gates Records 2023)

Nuevo trabajo de la banda capitaneada por Tino Hevia (Darksun, Nörthwind), tercero ya en su trayectoria. Editado el 3 de noviembre por el sello Art Gates Records, donde lo primero y más llamativo que nos encontramos es la épica portada a cargo de Felipe Machado (Blind Guardian, Axel Rudi Pell, Lords Of Black…) que ya nos da una idea de lo que nos vamos a encontrar en los nueve temas que componen esta nueva obra de Reveal. Durante poco más de 45 minutos, la banda astur sueca nos ofrece una continuación y evolución de sus dos anteriores trabajos, «Timeline» del 2017 y «Overlord» editado en el 2019. Manteniendo la base heavy/power que les caracteriza y añadiendo distintas influencias y matices, que claramente se reflejan en el primer corte y primer adelanto, «You’re Still Alive«. Tema directo, enérgico y agresivo en sintonía con los nuevos aires que se respiran dentro del power metal europeo. Algo trabajado a conciencia, tanto en la grabación del disco a cargo del propio Tino Hevia en su My Nightmare Studio, como en la masterización por parte de Mika Jussila (Nightwish, Amorphis, Warcry…) en los Finnvox Studios de Helsinki. En esta ocasión Reveal se han tomado su tiempo en preparar este «Still Alive«, incluso en palabras del propio Hevia, fue grabado dos veces, y eso se hace evidente en los múltiples arreglos y detalles del álbum. Este primer adelanto vino acompañado por un estupendo y épico videoclip, grabado por Titi Muñoz con la colaboración de ilustres de la escena asturiana.

«Page By Page» nos muestra su lado más power metalero con varios cambios de ritmo sobresalientes y una letra que nos transporta al mundo literario fantástico que tantos devotos tiene este genero. Llevamos tan sólo dos temas y no se puede dejar de nombrar la gran labor de Rob Lungdren, adaptando su voz a cada canción con diversos registros y brillando en «Dragon Reborn«, composición con temática basada en la saga literaria “La Rueda Del Tiempo”. Gran tema empujado por una poderosa batería por parte de Dani Cabal, nos deja otro corte power metalero, que aunque sea un topicazo, hará las delicias de los más fieles al genero. Al igual que «The Crow» último adelanto, velocidad, doble bombo, unas notables melodías de guitarra, que junto a un buen estribillo, un buen solo y una exquisita ejecución, nos deja a las claras el gran trabajo de Tino Hevia y los suyos.

Bajamos el ritmo con «World Full Of Wonders«, pero no en intensidad, destacando el bajo de Jorge Ruiz y adornado por unos sobresalientes teclados de Helena Pinto. Nos dejan un medio tiempo lleno de matices en esta ocasión con letra basada en la serie de televisión «Carnival Row«. Digno de mención el solo de guitarra a cargo de David Figuer, en este tema y durante todo el disco, siendo brillante y sin ser cargante, ya que muchos guitarristas pecan con mezclar calidad con cantidad y para nada es el caso, gran labor por su parte.

Sexto corte y sorpresa por partida doble en forma de colaboraciones. «Metal Messiah» nos lleva a los Reveal más “jevis”, acompañados por un Tim «Ripper» Owens (Judas Priest, Iced Earth, KK’s Priest), que nos ofrece parte de su garra, pero sin llegar a sobresalir, consiguiendo por contra ensalzar la figura de Rob, en un más que destacado duelo vocal. Notables teclados de fondo y como guinda del pastel, solazo de Pablo García (Warcry) que nos deja un tema de puro heavy metal. En palabras de Tino, el tema más heavy que ha compuesto en toda su vida. Damos fe de ello.

Llega el turno de «Sea Of Lives«, quizás puede ser ese tema que toda banda que se precie quiere hacer, letra crítica sobre la falsedad de las personas, y en lo musical, riffs, melodías de guitarra y teclado de fondo, buen solo, estribillo, quedando un tema completo donde los haya, personalmente de lo mejor del disco, para escuchar varias veces y disfrutar.

Seguimos con el segundo adelanto «Not Look Back«, canción que tiene todos los elementos que un single o hit debe de tener y que funcionaría a la perfección en un hipotético mundo radiofónico o televisivo justo e imparcial, la canción lo merece.

Y ya para finalizar, caña y doble bombo, «The Man Without Fear«, aderezado con distintos pasajes y detalles, donde cada instrumento tiene su espacio para brillar y que sirve de perfecto resumen de lo que os podéis encontrar en este más que recomendable «Still Alive«, el cual, esperamos poder disfrutar en directo más pronto que tarde.
Texto: José Miguel «Lago»

Reseña: Chaos Before Gea «Tiamat» (Autoproducción 2023)

Grabado y mezclado durante el verano de 2022, “Tiamat” supone el regreso de los metaleros malagueños Chaos Before Gea. Banda que a día de escribirse estas líneas forman David Arroyo (batería, coros, guitarras adicionales), Hernán Jensen (bajo, guitarras), Raúl Muñoz (guitarras) e Ismael Pérez (voces). Este Ep que hoy nos presentan forma parte de un conjunto de cortes que habrán de ver la luz a lo largo del presente año. Los cuatro temas que componen el trabajo cuentan con voces adicionales de Adrián López, arreglos de José María Tornay y vinieron al mundo de la mano de José María Tornay en los Wave Nation Studios de doblado

. Finalmente, serían masterizados por Mika Jussila en los Finnvox Studios. Con artwork de Víctor Doblado, se pueden encontrar en su perfil de bandcamp.

Muy grandilocuente ese prólogo de una “Blue Skies (The Arrival)” que viene a potenciar el poso más melódico de Chaos Before Gea. Tras ese cuidado arranque emerge un corte cuidado en cuanto a técnica y llamativo en cuanto a estructuras. Aquí cobra vital importancia la diversa linea de batería que plantea Muñoz. Es un primer corte que flirtea con atmósferas e incluso cambios de ritmo que no desentonarían en un álbum de metal progresivo. Tampoco en uno de post-metal a lo Cult Of Luna, obviando eso sí el fuerte poso sludge de los suecos. Hay buenos solos y armonías repantigados en su tronco central y un cierre más pesado y rocoso. Corte más extenso de los cuatro y en muchos sentidos el más ambicioso y diverso.

En la más escueta “B.O.M.B.” explotan voces limpias y riffs más groovies para darle otra cara al Ep. El corte plantea un tan clásico como efectivo juego entre registros vocales, contraponiendo limpios y graves con total naturalidad. Hay breakdowns bien acentuados por una producción que les acerca al deathcore más descarnado y en líneas generales un poso más agrio que desprecia el mayor tecnicismo del tema previo en pos de un metal sensiblemente más rugoso. La forma en que confrontan su mayor gravedad con ciertas líneas de voz que casi parecen guiñar a Mastodon constituye uno de los fuertes de esta segunda entrega.

Eden’s Gamble” porta un prólogo elegante, acústico y literalmente tormentoso que cede el testigo más adelante a unos Chaos Before Gea que recuperan aquél pulso más técnico del tema de inicio. Trufado de buenos cambios tanto rítmicos como tonales, el corte viene en todo momento a apoyarse en la estupenda producción de Tornay, quien da la impresión ha entendido a las mil maravillas el tipo de propuesta que tenía ante sí. El tema resulta técnico sin apabullar, extremo sin rozar la impostura. Y mientras se suceden las voces más agrias, el buen trabajo en cuanto a melodías emerge como perfecto contrapunto. Hay cortes que crecen una barbaridad con las escuchas y creedme cuando os digo que este es uno de ellos.

Degradation” cierra este nuevo capítulo en la trayectoria de los costasoleños colisionando metalcore y death melódico sin olvidar el trazo ágil y el juego entre atmósferas. Porque me agrada cómo arranca vibrante para más tarde adoptar una oscuridad tan acentuada que casi se puede palpar. Ayuda de nuevo el inteligente uso de arreglos. Y mientras que los riffs en que apoyan las partes más vibrantes pueden resultar algo planos, de nuevo el buen trabajo melódico del combo sale a relucir de cara a lustrar esas partes más ennegrecidas, generando por puro contraste, alguna de mis partes favoritas de todo el Ep. Sirvió como carta de presentación del mismo y no me extraña.

Muchas y buenas ideas las que bullen dentro de los cuatro cortes que componen este más que interesante “Tiamat”. Amalgama de tendencias contemporáneas, sonido a la altura y un nivel técnico que convendría ser tenido en cuenta. Atentos ya a su continuación.
Texto: David Naves

Reseña: Azaghal «Alttarimme On Luista Tehty» (Immortal Frost Productions 2023)

Décimo segundo trabajo ya para las huestes finesas Azaghal, el trío que a día de hoy forman Thirteen (voz) y los Wyrd Lima (baterías) y Narqath (guitarra, bajo, teclados y voz limpia). Tanto las voces como las baterías de este “Alttarimme On Luista Tehty” se grabaron en 82 Productions bajo las órdenes de J.Pitkänen, mientras que guitarras y bajos se materializaron en DT-Audio. Las pistas resultantes serían finalmente masterizadas en los Wolfthrone Studios. Con artwork del Ars Veneficium Ronarg (Antzaat, Ondfødt, Gurthang…), el disco vio la luz vía Immortal Frost Productions el pasado mes de febrero.

Puede que el sonido tan sucio del tema título “Alttarini On Luista Tehty” pille por sorpresa a más de uno, si bien no es menos verdad que el trío finés parece saber muy bien lo que hace a lo largo de los cuatro minutos que ocupan este black nervioso y cerril, comandado por una base rítmica tan presente como eficaz. Crepita como alma que lleva el diablo ese bajo de Narqath mientras se suceden hábiles cambios de ritmo y licks de batería a lo primeros Mayhem, orgullosamente clásicos. Thirteen se desgañita a placer y el corte termina por dar la razón a quienes lo eligieron como estandarte de este nuevo álbum.

No muy lejos del tema título se sitúa una “Kuolemanmarssi” que arranca con pie firme para después acoger una serie de estrofas de pulso casi d-beat donde, a ratos, emerge la cara más atmosférica de la banda nórdica. Breve, apenas un parpadeo de ni siquiera tres minutos, pero tan feroz y rabiosa cuando se lo propone como distinguida y personal. Lástima que las curiosas disonancias que dan pie al epílogo no gocen de una mayor cuota de espacio.

Aquella presencia más atmosférica que se revelaba en el corte inmediatamente anterior viene a dominar una “Kultti” que pronto emerge como otro de las ofertas más distinguibles de todo el largo. Hay ritmos a ratos casi marciales confrontados a un black que casi parece virar hacia terrenos melódicos. Alguna decisión curiosa en cuanto a arreglos durante estribillos y la sensación de que debería ser una fija en una gira de presentación que tendrá parada en el ovetense Gong Galaxy Club el jueves siete de diciembre junto a los maños Empty.

Paholaisen Musta Kieli” casi parece rebelarse contra la cierta extrañeza de su predecesora a fuerza de percutir con la cara más abiertamente agria y cabrona del trío. Black cerril al que contraponen pulsos lindantes con un black thrash más al uso. Narqath está más que lúcido en la creación de unos riffs que encajan al dedillo con la no poco interesante línea de batería de Lima. Sorprenden, si acaso, la pesadez y la atmósfera que desprende, a chorro, su curioso puente central. Pequeña isla de calma tensa que precederá al breve pero arrebatado epílogo.

Myrkkyä” vuelve a derivar hacia la vertiente más melódica de los fineses, valga la redundancia, al tiempo que hace acopio de alguno de los riffs con más gancho y empaque de todo el disco. Su pulsión más melódica vendrá asimismo a manifestarse durante el puente central en forma de eficaz solo de guitarra pero también a lo largo de un epílogo que, arreglos mediante, parece rimar con la mencionada banda hermana de Lima y Narqath.

Como propuesta más rácana de las nueve y bajo un título como “Kaaos” casi no cabe esperar otra cosa que no sea black ardiente y pocas complicaciones. Azaghal en general y Lima en particular muestran aquí su cara menos amable, si bien el corte resulta finalmente menos predecible de lo que se pudiera intuir. Fugaz aunque poderosa rabia nórdica.

Syöpäläinen”, que inaugura la cara B de las distintas ediciones en vinilo, pasa fácilmente por ser la oferta más hábil de esta parte final del álbum. Acoge su habitual black irredento mientras Thirteen despliega todo el mal café habitual. Hay buenos engarces entre estrofas por parte de Narqath, que transige hacia un riff servicial toda vez regresa el no poco agrio registro del también frontman de los thrash punk Scarecrow. Sólida y muy eficaz.

Me engancha “Syvyydestä Liekkien Takaa” por ese marcado tono melancólico que arrastra casi en la misma medida en que me deja con ganas de más a causa de ese desarrollo tan poco ambicioso en lo que a tiempo se refiere. Bien trabajada a nivel melódico, del todo frontal en cuanto a su línea de batería y absolutamente única dentro del disco. Lástima como digo esos ni siquiera tres minutos que marca en el reloj.

No mucho más allá en términos cronológicos se sitúa “Verivirta”, si bien esta desarrolla una pulsión mucho más genérica. A base de hilvanar black old school y breves andanadas de sucio punk metal a la Motörhead, Azaghal construyen un corte poco sorprendente pero sin dobleces, con Lima atacando el kit con pulso casi marcial y la sucia producción del álbum otorgando el inequívoco aura de autenticidad del más descarnado black finés.

Ei Valoa Tuonelassa” recupera esos dejes más atmosféricos que han ido yendo y viniendo dentro del disco para conformar un black quizá un tanto descompensado, hay riffs que por clásicos no dejan de sonar un tanto convencionales, pero que parece no ahorrar un solo esfuerzo. Ni siquiera desfallece Thirteen dejando para este corte postrero alguno de los gritos más agónicos y desesperados de todo “Alttarini On Luista Tehty”, pero no puedo evitar pensar que dentro del mismo conviven ofertas mucho mejor resueltas.

Seitsemän Ihmisen Irvikuvaa” sin ir más lejos. Entrega más extensa de las nueve, desarrollada desde unos ritmos medios donde se sitúa otro de mis riffs favoritos de este décimo segundo trabajo del combo radicado en Hyvinkää. Me agrada en gran medida la forma en que conjugan blast beats con ese pulso más melódico. O la forma en que luego emerge de nuevo un black de cierto aroma thrash o redirige hacia ritmos más pesados y arenosos. Fluyendo en todo momento de forma natural y sin dar lugar a cualquier tipo de impostura. Azaghal parecen saber muy bien qué se traen entre manos.

Empecé tarde a escuchar a estos Azaghal y ya es raro de tanto en cuanto sí que conocía desde hace ya tiempo a la otra banda de Lima y Narqath, los más folkies Wyrd, culpables de discos tan reivindicables como “Heathen”, “Rota” o “Huldrafolk”. “Alttarini On Luista Tehty” transmite en gran medida un black sucio y enervante, en el buen sentido, donde lo feo de la producción abraza una serie de intenciones que poco tienen que ver con las propuestas más civilizadas y, quizá también, menos comprometidas, de muchas de las bandas que hoy por hoy son enseña del género. Pero y he aquí el gran triunfo del álbum, sin abandonar las exigencias del género, pocas veces estos cortes resultan unidimensionales o siquiera aburridos. Si acaso sí lastrados por desarrollos algo rácanos, pero en ningún caso desangelados o sin vida. Ni mucho menos. Siguen planteando batalla.

Texto: David Naves

Reseña: DOI «Desideratum» (Oniric Records 2023)

Los madrileños DOI están de vuelta. La banda, que ya pasara por estas páginas con aquél “Descenso Onírico” de 2020, nos presenta ahora un primer largo al que han dado en llamar “Desideratum” y que, tal como anticipaban aquellos primeros cinco temas, ahonda en su particular mixtura de metalcore, groove, nü…. Ellos son Gatsu (batería), Jon y Edu (guitarras), Pablo (bajo) y Dez (voces). El álbum consta de nueve cortes producidos por Alex Tena (Bonecarver).

Un Alex Tena que parece haber hecho un gran trabajo toda vez arranca un una “Déjame Entrar” de más que apropiado título. La receta es sencilla, con esos riffs de ida y vuelta, los preeminentes coros, la rica línea vocal y ese bajo crujiente y precipitado. Composición sencilla, que me agrada por la mayor pesadez que exhibe en su tronco central.

Mercado De La Piel”, que plantea la situación hipotética de un lugar donde todo tiene un precio pero no existen prohibiciones ni reproches morales. En lo musical lleva a DOI varios pasos más adelante, con un mayor peso en cuanto a escritura, que se pierde por toda una maraña de tonos y capas que la elevan como una de las composiciones más centradas y a la vez refrescantes de todo el álbum. Incluso en el plano técnico, permitiéndose un par de acentos (guitarra primero, bajo después) para nada exuberantes pero desde luego sí llamativos.

Más Fuerte”, que tuvo el honor de presentar al disco en sociedad, late con una cierta sensación de urgencia, a la par que deriva hacia un groove repentino que, particularmente durante estrofas, me recuerda a sus paisanos Skunk D.F.. Un corte que en su epílogo pasa de la más pura introspección a la rabia más descosida. Blast beats inclusive. Oferta diversa, bien planteada y mejor resuelta.

El disco entra de lleno en las relaciones de pareja con esta “Dame El Cielo”, a ratos desesperanzada, casi siempre desgarrada y con ciertos guiños que me recuerdan sobremanera a los tristemente desaparecidos Estirpe. Destaca aquí, quizás por puro contraste, el elegante solo que ocupa su tronco central. La paleta de colores de este “Desideratum” sigue creciendo pero lo mejor es la forma tan natural con la que la banda ha sabido implementar su amplio rango de influencias.

Sobre lo duro que resulta echar de menos a alguien versa una “Cenizas Sobre Cenizas” evidentemente desgarrada y apasionada. Que goza de un poso más melódico en sus primeras estrofas, también en sus estribillos, mientras que vuelve a reservar una mayor crudeza, la del puro desengaño, para su hosco epílogo. De las que más ha ido ganando con el correr de las escuchas.

Olvidado”, en memoria de quienes perdieron la vida durante la borrasca Filomena, parte de un prólogo leve y melódico para después mutar en uno de los cortes más hirientes, coléricos y vibrantes de todo “Desideratum”. En comandita con sus compas de Incordian, DOI echan aquí el resto en lo que a mal café se refiere, con una batería que echa humo y un aspecto vocal debidamente frontal, colérico y desgarrado. Ciertos riffs me recuerdan a los Strapping Young Lad del “City”, lo cual no es mala cosa. En resumidas cuentas el corte resulta tan abrasador como ver a los responsables de aquél desastre todavía hoy sentados en sus sillones mientras dirigen nuestros destinos con mano de hierro. Vaya para ellos todo nuestro desprecio.

Muy juguetón el riff de esta “Dejando La Roca”, que en términos puramente empíricos puede que no me resulte tan interesante como otras ofertas dentro de este álbum pero, por otro lado, tiene un gancho de mil demonios. Clásico corte rompecuellos con todas las trazas de darles buenos réditos en directo, coronado con un estupendo solo durante el puente pero de final un tanto abrupto.

Inhumanamente Humano”, que en su caso dispara contra los abusos de la patronal, se envuelve en el clásico juego estrofa desnuda y estribillo poderoso para un corte de construcción sencilla pero bien resuelto y eficaz. Cierto que algunas líneas de voz resultan un tanto atropelladas. Pero no será menos verdad que todo hijo de vecino se puede sentir identificado con esta lírica.

Curiosamente, puede que sea la homónima “DOI” la que más frío me deja de este nuevo trabajo. Aún así aprecio lo pegadizo del riff, ciertos acentos melódicos que tiene por ahí y la habitual diversidad en cuanto a voces. Pero enfrentada a otros cortes de este largo siempre termina quedando algo por debajo.

Cabe decir que no me ha sorprendido este nuevo trabajo. Tampoco decepcionado, ojo. La banda sigue donde lo dejara en su “Descenso Onírico” de 2020 y por ahí las premisas son claras. Metal de nuevo cuño, un abanico enorme de influencias, inteligencia a la hora de plasmarlas en sus composiciones y una producción a la altura de las circunstancias. Habrá quien eche en falta más solos, más pasajes tranquilos o incluso más tralla. De todo hay. Lo cierto es que con las varias escuchas que han caído hasta día de hoy, en conjunto me parece un disco equilibrado e incluso inteligente. Ya le estáis pegando un par de vueltas.

Texto: David Naves

Reseña: Angelus Apatrida «Aftermath» (Century Media Records 2023)

Plácidamente instalados a la cabeza del metal facturado aquí a base de talento y mucho curro, Angelus Apatrida contraatacan sin solución de continuidad con un octavo disco al que han venido en llamar “Aftermath” con la sana intención de seguir allá donde lo dejara el estupendo álbum homónimo de 2021. A buen seguro no queda medio afín que, a día de escribirse estas líneas, no haya invertido una determinada porción de tiempo en diseccionar la nueva obra de los albaceteños. Pero los hermanos Izquierdo, José J. (bajo) y Guillermo (guitarra y voz) junto a Víctor Valera (batería) y David G. Álvarez (guitarra) han concertado cita con el público asturiano el sábado dos de diciembre (Sala Acapulco junto a Burnt To Death y Sydius) por lo que he creído conveniente hacer los deberes.

No están solos los de la capital manchega en este envite. Jamey Jasta (Hatebreed, Kingdom of Sorrow), Pablo García (WarCry), Sho-Hai (Violadores Del Verso) y Todd La Torre (Queensrÿche, Crimson Glory) acompañan a los thrashers a lo largo de un álbum donde vuelven a contar con Juan Ángel López para la grabación en los Baboon Records de unas pistas que, más adelante, se encargaría de mezclar y masterizar Christopher “Zeuss” Harris (3 Inches of Blood, Suffocation, Crowbar, Overkill…) en el Planet-Z de Wilbraham, Massachusetts. Con arte de Gyula Havancsák (Accept, Stratovarius, Annihilator, Powerwolf, Holy Moses…) lo edita como siempre la disquera germana Century Media.

Que la banda abra con algo como “Scavenger” tiene mucho de declaración de intenciones. Angelus Apatrida encapsulan aquí no pocas de las señas de identidad que les han situado en la posición de privilegio de la que actualmente gozan. A saber: un arranque de puro thrash vigoroso y directo, estrofas malencaradas y un estribillo sencillo, casi lacónico, pero de mucho gancho. Si va a ser la encargada de iniciar las hostilidades en su nuevo tour, me parece una elección más que digna, si bien es verdad que lo escaso de ese minutaje, por debajo de los cuatro minutos, constriña a su vez al solo que precede al epílogo, reduciendo de manera sensible el impacto de este.

Cold”, una de las tres cartas de presentación del disco, descubre ahora unos pulsos que, sin abandonar ese nervio siempre vibrante e intenso de su acostumbrado thrash metal, en términos gramáticos pronto transige cara a ofrecer una composición más atractiva por diversa. Funciona el toque mas melódico del estribillo casi en la misma medida en que sorprende el tratamiento que aplican en su tronco central y la forma en que deriva hacia un groove orgánico y nada impostado. Los riffs marciales a la Strapping Young Lad funcionan pero vuelvo a echar en falta una presencia solista mucho más marcada.

Snob”, donde la banda cuenta con la participación del vocalista de Connecticut Jamey Jasta, para sorpresa de nadie, destapa la cara más intensa, potente y directa del cuarteto. Thrash incendiario rematado con pulsiones más próximas al hardcore más clásico y eminente. Guillermo trama aquí uno de los estribillos con más gancho de todo el tracklist mientras que buenos solos ocupan su tercio final con la banda ofreciendo apenas fisuras en su conjunto. La producción del álbum y como viene siendo habitual, es estupenda.

De hecho es “Fire Eyes” uno de los cortes que más y mejor uso hace de la buena labor en los Baboon Records de su Albacete natal. El quinto corte ofrece un prólogo que sorprende primero por su mayor carga atmosférica y después por cómo opta por un metal directo y sin dobleces. Habitual construcción bipolar donde la banda se defiende como gato panza arriba. Víctor Valera construye aquí una de las líneas de batería más interesantes del nuevo álbum. Y mientras en las más pura tradición Apatrida se suceden riffs de thrash rabioso y directo, surge un Pablo García algo más comedido de lo que el asturiano nos tiene acostumbrados en sus últimas colaboraciones. Sea como fuere, a buen seguro otra de mis favoritas.

Rats” traerá al frente a unos Angelus Apatrida más nerviosos y de hecho parece tener todos los mimbres para convertirse en una fija dentro del nuevo tour de la banda. Vigorosa, intensa, quizá no disponga del gancho de otras ofertas dentro del álbum pero, por contra, descubre una serie de solos de gran nivel. Aquella que sin ir más lejos eché en falta en cortes como “Scavenger” o “Cold”. Thrash gozoso por vehemente y de lo más eficaz.

Si mis datos son correctos, los albaceteños no trazaban un corte tan extenso como “To Whom It May Concern” desde aquél “Hidden Evolution” del disco homónimo de dos mil quince. Sorprende ya desde el prólogo, que rompe la tónica imperante en “Aftermath” para conducirse hacia una serie de riffs que me hacen pensar, de manera casi inmediata, en los momentos más livianos de los germanos Kreator. Todo para que, tras esa calma, surja un corte de thrash tan directo como retorcido, en la más pura tradición del género. Encomiable la labor de David y Guillermo en lo que a creación de riffs se refiere. Incluso en aquellos que se desarrollarán durante las partes más trotonas, algo que habla y no precisamente mal del cariño que la banda ha puesto en este sexto corte. Camino del tronco central irrumpirá el Guillermo más heavy y agudo, justo para después transigir de nuevo hacia aquella calma inicial. Alargada la sombra de Dimebag Darrell durante el fantástico solo de guitarra y cuidadísima línea de batería en el desbocado tercio final. A buen seguro otra de mis favoritas.

Casi como respuesta al corte más ambicioso del álbum surge “Gernika”, un thrash sencillo y sin miramientos. Tampoco mayores dobleces, si bien encuentro esos riffs cabalgantes un tanto recurrentes. Al final y a pesar del estupendo solo de su tronco central, encuentro ofertas mucho más atractivas dentro de este “Aftermath”. Un corte que me resultará más interesante por lo que cuenta que por la manera de contarlo.

I Am Hatred”, oferta más rácana en cuanto a duración de los diez, ofrece tan pocas sorpresas como correctos ejercicios de thrash clásico y enérgico. Fundamental la labor de Valera y un correcto solo previo al epílogo para un corte que arrastra no pocos déjà vu y con el que me cuesta horrores conectar.

What Kills Us All” hace bastante por recuperar el buen tono en lo que a riffs se refiere. Mantiene el tipo también en lo tocante a melodías vocales. Unas líneas de voz que enseguida me retrotraen a aquél pulso más heavy que arrastraban cortes como “Sharpen The Guillotine”. Aquí la sorpresa viene dada no obstante por la colaboración de Sho-Hai, imposible a priori y que el maño desarrolla finalmente en nuestro idioma. Mucho contraste para un resultado, al menos a mi juicio, bastante irregular.

Cierran con “Vultures And Butterflies” y la ayuda del Queensrÿche Todd La Torre en voces. Sin embargo, el corte anda más cerca de bandas de thrash estadounidense como Nevermore o Sanctuary, con un cuidado tratamiento en lo que a voces se refiere y que resulta en un buen contraste entre ambos caracteres. Rematan con un solo un tanto constreñido durante el tronco central y un epílogo en la más pura tradición del metal norteamericano. La edición digital del álbum se cierra con las versiones en directo de “Indoctrinate”, grabada en Bilbao, y “Give ‘Em War” en Barcelona.

Es otro buen trabajo de los albaceteños, si bien de “Gernika” hasta el final siento que la fluidez de ideas y el buen hacer en lo que a composición está un peldaño por debajo de lo que nos tenían acostumbrados. Porque tanto “Cabaret De La Guillotine” como el álbum homónimo de 2021 me parecen poderosas y redondas ofertas de thrash metal tan firme como incendiario. Pensando en positivo, me agrada la ambición de “To Whom It May Concern”, el nervio más próximo al hardcore de “Snob” o ese clasicismo tan eficaz de “Fire Eyes”. Pero más allá de lo que el álbum me pueda resultar en términos globales, de justos es reconocer que no negocian un esfuerzo. Siguen con el acelerador a fondo y eso les honra. Queda únicamente atestiguar cómo funcionan estos nuevos temas al lado de sus clásicos de siempre. La máquina no para.

Texto: David Naves