Reseña: Kinkis Gruñones «#1» (Autoproducción 2023)

Ep kinki el que hoy nos llega de la mano del bajista Gus Suárez, el guitarra Quilo Zapico, el batería Rodrigo «Moy» Jiménez y la voz Pablo Zapico. Cuatro temas grabados en Turiellos, locales de la Asociación de Músicos del Nalón en abril de 2022 y posteriormente masterizados por el propio vocalista de la banda. Diseñado y dibujado por Quilo Zapico, todo queda en casa, el trabajo suena más o menos como sigue.

Es el bajo de Gus quien inaugura en “Frecuencia” este pequeño paso para los Kinkis. Arranque de sonido sucio, que economiza en riffs mientras desarrolla estrofas vivas y ágiles. Puede que no sea el estribillo que más me enganche de los cuatro. Cierto es también que el primer encontronazo con estos temas fue el directo y por ahí que su traslación al estudio llegue a perderse algo en lo que a energía se refiere.

Sea como fuere, “Sacrificios” se agazapa tras su extraño prólogo para derivar hacia unas tensiones más punk, si bien el corte acostumbra a fluctuar entre géneros casi a cada paso. Por ahí me agrada la gama de riffs que ha tramado Quilo, así como los bien disimulados cambios de ritmo. Cierto que la línea de voz avanza un tanto a trompicones. Y sin embargo, no son pocas las veces que me he sorprendido a mí mismo repitiendo ese “y quitarse de los vi-vi-vi-cios” cuando estrenaron el videoclip correspondiente meses atrás. Qué cosas.

Es “Nordeste” sin embargo la que más llama mi atención de las cuatro. Algo que no sorprende pues, en la mayor pesadez que despliega, pasa por ser la más cercana al metal de todo el Ep. La cabra, para no variar, vuelve a tirar al monte. Pablo está convenientemente más agrio y el resultado global, a ratos, me recuerda a sus casi vecinos de Dr. Nekro. Esa mayor aspereza alcanzará incluso al propio aspecto lírico, más oscuro, retorcido incluso, en esta tercera entrega.

Quizá como compensación tras ese pulso más pesado, oscuro incluso, “Puzzles” abraza sin medida un nervio decididamente más punk. Siempre sin perder el nexo de unión con el resto de cortes, pero a su vez descubriendo a unos Kinkis más vivarachos y también directos. Composición a ratos bipolar, que me agrada por la construcción de sus estrofas y cierra el Ep dejando al oyente más gruñón con ganas de más.

Es necesario vibrar en la misma frecuencia que la banda y quizá hacer algún sacrificio que otro para encontrarte en el punto cardinal exacto donde todas las piezas del puzzle terminan por encajar. Entre el punk, el rock y el metal, con una idiosincrasia muy asturiana, que bien puede recordar en fondo, que no en forma, a otro disco que pasara recientemente por estas líneas, “Perdón X El Retraso” de Ofensivos, lo cierto es que los Kinkis parecen proseguir aquella estela de los Destilería, Paco Jones y demás bandas de rock anclado entre la irreverencia y un punto de mala leche que nunca sobra. Ya contaban con nuestra curiosidad. Ahora tienen nuestra atención.

Texto: David Naves

Reseña: Burnt To Death «Doomed By Reality» (Autoproducción 2023)

Debut en formato corto para el trío asturiano de blackened death metal Burnt To Death, en el que encontramos a Zesatti en baterías, Kotard al bajo y coros y Solarfall en guitarra y voces. Grabado por Iván Ferro del Kollapse Stvdio, mezclado y masterizado en Satanic Audio por Haldor Grunberg (Behemoth, Dominance, Azarath, Vulture Lord…) y adornado por Chris Kiesling del Misanthropic Art (Deicide, Asphyx, Urn, Cloak, The Spirit…), “Doomed By Reality” vio la luz el pasado veinte de septiembre.

Desde luego que las guitarras que dan la bienvenida en “The Real Horror (Begins)” tienen mucho del sabor añejo del black más primario y elemental. Es toda vez acuden las primeras estrofas que el trío se zambulle en un curioso juego tonal donde la batería de Zesatti casi parece un muestrario de todas sus habilidades. Entre medias encuentro buenos riffs de guitarra, así como una ganancia en lo que a intensidad se refiere que otorgará una fuerza inusitada a su tronco central. La tensa calma que dibuja el epílogo viene a confirmar el buen sonido de todo el conjunto, con un bajo presente y bien empastado.

Dust” sorprende con esos aires casi marciales que irrumpen tras el prólogo. Muy marcados por la firme línea de batería, con Solarfall en voces lindantes con el black más primario. Buen solo el que acomodan en su tronco central, apoyado sobre una serie de riffs que me llevan a pensar en bandas como Possessed, primeros Death, Necrophagia… Tan directa como clásica, con el trío demostrando que sabe cómo conjugar distintas escuelas sin perder cohesión ni intensidad.

Just A Carcass” parece en principio un traje a medida de las pautas más death del trío. Incesante el martilleo, de nuevo casi marcial, en el que se desarrollan las primeras estrofas. Es toda vez el corte se dirige hacia su tronco central que éste acoge riffs y pulsos más próximos a un black del todo canónico para una de las ofertas más lúcidas y mejor rematadas del Ep. De nuevo un bajo muy marcado ocupa un epílogo entregado en cuerpo y alma a esa pulsión más pesada que alimentó al prólogo. Quizá mi favorita de las seis.

Unleashed”, llevada al terreno del videoclip por el bueno de Titi Muñoz, transige hacia posiciones más oscuras. También más disonantes, véanse las curiosas líneas de bajo que dibuja Kotard a través de las estrofas más apaciguadas. La banda no obvia aquí su el caos controlado con el que suelen alimentar sus composiciones. En especial y como digo a la hora de fundir una diversidad en cuanto a géneros que no obstante jamás hace mella en unos trazos sólidos y bien definidos. Estupenda.

Germinating The Seed Of Doubt”, donde el trío cuenta con la inestimable colaboración de Alicia, a la sazón frontwoman de los extremos lucenses Barbarian Prophecies, redirige hacia una mayor intensidad, extrae el debido jugo de su agreste dupla vocal y termina por acoger, camino del tronco central, un deje más atmosférico y frío, con Alicia haciéndose fuerte tras el micro. La encarnación más black de la banda irrumpe aquí con toda la fuerza. Magnificándose sobre unos riffs de marcado y orgulloso clasicismo. Un corte que bien merecía algo más que esos poco más de dos minutos y medio que marca en el reloj.

En términos puramente estructurales, “Deepest Sea Of Nightmares” puede ser el que más llame mi atención de los seis. También porque Solarfall opta aquí por una gama de riffs, también de solos, un tanto más inusuales, y desde luego distantes a muchos de los grandes leimotivs del Ep. De resultas de ello surge un corte que, sin obviar velocidades de infarto ni trazos más pesados y rocosos, sitúa las miras del trío mucho más allá de lo que otros cortes hacían intuir.

Qué difícil es hacerse sitio y destacar en una escena cada vez más poblada por bandas de todo signo y condición. La apuesta de estos Burnt To Death no podría resultar más clásica en sus propósitos, esa confrontación directa entre black raudo y death intenso que, a ratos, llega a dar buenos frutos. Hay por ahí alguna oferta algo más distraída y riffs con cierto aroma a déjà vu, pero el resultado global dista mucho de ser catastrófico. Máxime teniendo en cuenta la juventud del proyecto. “Doomed By Reality” resulta finalmente una buena primera piedra sobre la que comenzar a edificar su trayectoria. Permaneceremos ojo avizor.

Texto: David Naves

Reseña: Sydius «Aporía» (Autoproducción 2023)

Pues ya tenemos aquí el nuevo Ep del combo astur de metalcore Sydius. La banda que forman Rorro en baterías, Jairo y Diego en guitarras, Jandro al bajo y Edgar en voces regresa ahora con un trabajo producido por Diego Teksuo, adornado por el arte de Joaquín Romero y estrenado el pasado primero de septiembre.

Plaudite!” es una introducción de aires cinemáticos en crescendo, muy clásica y a la vez muy efectiva. Si algo funciona, para qué vas a cambiar. El caso es que transcurre hasta llevarnos a una “Acta Est Fabula” en cuyo primer término se desatarán los Sydius más rocosos y descarnados. El pie está lejos de la tabla en un arranque donde la pesadez se agiganta gracias a una producción que ha sabido captar las intenciones de una banda como esta. Diego Teksuo, una vez más, parece la elección correcta a la hora de controlar a este metal con trazas hardcore. Es en el largo epílogo donde erupciona la versión más nerviosa y febril de la banda asturiana. Ágil en cualquier caso este tramo final, que confrontará la pesadez habitual con violentas andanadas, blast beats mediante, y la vertiente más groove del quinteto. Una dupla inicial que debería darle buenos réditos a la joven agrupación metalcore.

Ilusión Del Ser” prosigue con ese metal pesado y retorcido. Pero los toques más melódicos que implementa la dupla Jairo y Diego, me llevan a pensar en sus paisanos de Unexpectance. Aquí cabe destacar igualmente la línea que trama Rorro tras su batería. Por diversa pero también por contundente y con un más que acertado uso del doble bombo. En el corazón mismo de este tercer corte implosionará un breakdown marca de la casa. Y mientras que tras él aparece un solo que viene un poco a dar la medida del nivel técnico del quinteto, también de la cuidada mezcla de Diego Teksuo, el epílogo no podría tener más gancho. Tampoco ser más redondo. Por construcción puede no ser la canción más avezada que hayas escuchado dentro del género. Ahora, pienso tiene un gancho que ni Laura Fuertes.

Aporía”, corte que viene a dar nombre al Ep, trae al frente a unos Sydius más trotones, que construyen ahora un corte con visos de funcionar como un tiro sobre las tablas. Tampoco es ésta una construcción previsible, si bien muchos de los tics de este tipo de bandas están presentes. El groove primero, el breakdown rompesuelos después. Y por encima, Edgar dejando una de las líneas de voz más agrias y a la vez diversas de todo el Ep. La cuidada mezcla del líder de Teksuo magnificará el alcance de un tronco central pesado y retorcido, anticipo de un epílogo que habrá de recuperar aquellos ritmos más vivos del comienzo.

Némesis” se acompaña de un prólogo coral, por momentos casi eclesial, rubricado con unos cuidados arreglos de cuerda. Ceden el paso a unos Sydius a medio gas, que arrastran un deje melancólico hasta ahora desconocido dentro del Ep. Incluso ese solo que atraviesa su tronco central parece vibrar con esa cadencia más tristona y apagada. “Némesis” se convierte así en la propuesta más perpendicular al Ep. Coronada por riffs más que interesantes en su parte final y que da un poco la medida del tipo de banda que es Sydius a día de hoy.

No puede decirse que se hayan andado por las ramas. “Aporía” no descubre intenciones de quebrar ningún género. Al contrario, viene a reafirmarse en una hibridación de metal y hardcore que, a estas alturas, no debería coger a nadie por sorpresa. Y sin embargo, entrega cuatro buenos temas, diversos en cuanto a ritmos y tonalidades, con riffs interesantes en el mayor de los casos y una base rítmica que, a ratos, vuela por encima de la media. Solidarias al descarnado registro de Edgar y la buena producción de Diego Teksuo, el trabajo duro del quinteto parece haber dado sus frutos.

Texto: David Naves

Reseña: Ekyrian «Cuentos Junto A La Hoguera» (Autoproducción 2023)

Desde Madrid la banda pirata de folk metal Ekyrian, nos trae su tercera obra «Cuentos Junto A La Hoguera» grabado y mezclado por Alberto Seara en los conocidos estudios Cube (Mägo De Oz, Celtian, Sôber…) también de Madrid, y masterizado en los prestigiosos estudios californianos DNA Mastering Studio (Aerosmith, Mötley Crüe, Poison…) por David Donnelly, lo que ha permitido al grupo dar un salto de calidad en su sonido.

La esencia no cambia, fusión de instrumentos clásicos del folk con toques de metal junto a unas letras que nos llevan a un mundo repleto de fantasía. Fiel reflejo, el primer corte, tema homónimo al grupo, al que le acompaña un entretenido video clip.

Segundo corte, «La Balada De Wilfred El Enano» uno de los adelantos tras una exitosa campaña de crowdfunding. Composición verdaderamente lograda, nos lleva por un elaborado recorrido de matices musicales y una más que entretenida historia. Resumiendo de manera muy básica, un pirata que sufría bulling por su estatura. Simplezas a parte, digno de mencionar, el trabajo en las letras a lo largo de todo el disco, huyendo de los topicazos del género. Otro claro ejemplo «Kaguya«, tercer corte, trata sobre la historia de la princesa Kaguya que forma parte del relato japonés más antiguo que se conoce «El Cortador De Bambú«, con un inicio muy folkie para mostrarnos en pequeñas dosis su lado más metalero.

No solo se nota el mimo en las letras, sino también en los detalles y arreglos musicales. Conjuntar tantos instrumentos y tantas melodías no es tarea fácil como en «Ítaca» o «El Peregrino De Las Estrellas«. Otro de los adelantos «El Rey Blanco«, tema enérgico con varios cambios de ritmo y aderezado, como marca de la casa, con diversas melodias de cada instrumento, que dan a la canción el resplandor de una banda que sabe lo que quiere hacer y lo hace bien.

«El Templo Del Mar«, como no podía ser de otra manera, historia de corsarios, con unos sobresalientes arreglos musicales y un logrado estribillo, consiguen uno de los temas más destacados y completos del disco, de diez. Le sigue algo tópico en el estilo, la instrumental «Entre Fuego y Estrellas«, festiva, alegre y perfecta. Como «Alas De Madera«, ágil y bien elaborada, notable en la parte instrumental.

Otro de los adelantos «El Alquimista«, es otro de los platos fuertes. Comienza con un Hammond que será un sobresaliente acompañamiento a lo largo de todo el tema, junto a unas destacables partes de guitarras, nos dejan otro de los cortes más que notables de esta nueva obra de Ekyrian.

Y para finalizar «Volverte A Soñar«, en la línea de todo el álbum, poderosa y divertida manera de cerrar un gran disco. A día de hoy es difícil encontrar un disco que se pueda escuchar de principio a fin todos sus temas y más aún si no es un estilo del que servidor no es pródigo. Pero Ekyrian han logrado un disco muy completo, con temas verdaderamente sorprendentes y de fácil escucha, que harán disfrutar a los amantes del género gracias una precisa y cuidada fusión de múltiples instrumentos. Quizás, por poner un pero, las voces, perfectas en ejecución, pero muy lineales en todo el disco. Algo a mejorar que no empaña en absoluto un trabajo altamente recomendable, con un nivel musical a la altura de las bandas más grandes del panorama folk metal estatal y europeo.

Texto: José Miguel «LAGO«

Reseña: Scars Of Oblivion «Misanthropy» (Autoproducción 2023)

Pues ya está al fin en nuestras manos el esperado debut de los madrileños Scars Of Oblivion. Banda cuyo nacimiento se remonta a 2012 y en la que ya sólo queda el miembro original Anthony, guitarra y compositor principal de estos death melódicos contemporáneos. Junto a él encontramos a Marcos (voz), Adrián (guitarra), David (bajo) y Javier (batería). “Misanthropy”, que viene a suceder al Ep de idéntico nombre que la banda editara allá por 2016, se grabó, mezcló y masterizó en el In Wave Studio de la capital de la mano de Axel Tougeron y cuenta con arte de Víctor Manuel Rodríguez. Autoeditado y en la calle desde el 17 de febrero.

The Last Breath”, a la sazón segunda oferta más extensa de este debut, y que arranca desde una bruma acústica y delicada, pronto se imbuye de una fuerte pulsión melódica, prólija en cambios de ritmo, equilibrada en lo sonoro y cuidada en lo gramático. Sin pretender inventar la rueda, no lo necesitan, ni tampoco asimilar el canon al milímetro. Al menos en lo que a riffs se refiere. Un tanto más en lo tocante a melodías, tan recurrentes como disciplinadas. Interesante, por tanto, ese largo tronco central y la forma en que distribuye, a porciones, la cuidada técnica de los madrileños. Trascurrirá después hacia un final más groovie, que termina por redondear una de las ofertas más interesantes y llamativas de este su primer largo.

Blood Bath” coge el testigo mientras se desliza hacia un melodeath más plano, que no peor, a la par que destila todo el amor del quinteto por la inevitable escuela sueca. Por ahí sorprende menos, lo que no quita para que me resulte un corte entretenido y más que digno, con Marcos llevando a cabo una gran labor al micro y una producción capaz de discernir y separar cada línea sin que ello resienta el empaque final. El solo que vendrá a ocupar su escueto puente bien merecía algo más de desarrollo. Poco original o estilísticamente irreprochable, eso ya dependerá de cada oyente.

Javier vendrá a ponerle algo más de picante a una “Supremacy” de inicio entre tenso y descosido. Corte que, con el correr de las escuchas, llama mi atención con una de las gamas rifferas más y mejor focalizadas de todo el álbum. Ciertos detalles en cuanto a producción pueden resultar algo redundantes a estas alturas, si bien me agrada la forma en que se acompañan de una mayor carga atmosférica en las partes más pesadas y de un bajo muy arriba en la mezcla durante las más furibundas. A lomos, ahora sí, de un buen solo durante el puente, la banda entrega otro corte hábil, colocado de manera firme en el bando ganador de este “Misanthropy”.

Me agrada cómo el prólogo de esta “Industrial Humanity” viene a hacer gala de un mayor tecnicismo. Tan retorcido como llamativo, la banda habrá de obviarlo más adelante para reconducir hacia los grandes tropos del álbum. Mucho nervio, buenas dosis de melodía, inteligentes cambios de ritmo y una innegociable fidelidad al libro de estilo. Que si bien aprovecha para trazar un puente central algo más divergente, así como un epílogo más oscuro y pesado, al final parece que el prólogo hacía una promesa que finalmente no llega a cumplirse. Todo ello sin que me parezca una mala composición, que desde luego no lo es. Amalgama de forma sabia las diferentes intenciones, sonando nunca deslavazada y es de agradecer, pero es cierto que me deja con las ganas.

El riff que comanda el arranque de esta “The Sacred Lie” puede pasar por ser el más desangelado de todo el álbum. El más recurrente, si así lo preferís. Tras él aguarda un corte que viene a dar cabida a la cara más atmosférica de estos Scars Of Oblivion. Aunque lo haga solo a ratos. Ahí S.o.O. sacará músculo en cuanto a ejecución, acudiendo a un metal de corte más neoclásico que, por contraste, pienso le sienta bastante bien al resto de la composición. Un tema ágil, diverso, y atractivo como pocos dentro de este “Misanthropy”.

Fallen In Vain” vendrá a hacer gala de la vertiente más técnica del quinteto, sirviendo en bandeja varios de mis riffs favoritos del álbum y dejando, de paso, una línea de voz todo lo diversa y precisa que su andamiaje requiere. Las buenas melodías que acompañan a los estribillos, el elegante solo del puente y el groove ganchero como el demonio que esconde camino del epílogo. Aún así y en términos globales, considero mejores otras entregas dentro de este primer álbum, entendiendo en cualquier caso los motivos por los cuales fue precisamente ésta la que terminó convertida en videoclip:

El cierre con el tema título “Misanthropy” condensa lo mejor, también lo peor, de este debut. El buen nivel técnico que atesoran, también esa inquebrantable fidelidad al patrón establecido, rezumando finalmente un corte final sin sorpresas ni tampoco errores. Ni siquiera alardes, más allá de su buena línea de batería, tan potente como diversa, o las buenas melodías durante estribillos. Fiel y puede que acomodada, que tampoco aburrida.

Porque esa es la cosa con este primer álbum de Scars Of Oblivion: el terreno que pisan es bien conocido pero está lo suficientemente bien allanado y asfaltado como para que el tránsito a través de él no resulte nunca torpe ni fatigoso. Ayudan las hechuras de buenos músicos de la que parecen hacer gala, y el trazo algo más digresivo de alguno de los temas. Si bien uno anticipa una contemporaneidad más acentuada toda vez lee la nota de prensa, lo cierto es que las concesiones del álbum en este aspecto habrán de sucederse poco menos que con cuentagotas. A lo largo de los poco más de treinta minutos son más las cosas que me atraen que las que me repelen, así que bien por ellos. Ya sólo queda ver qué les depara el futuro a partir de ahora y contarlo aquí, en Heavy Metal Brigade.

Texto: David Naves

Reseña: Bis·nte «Broken» (Xtreem Music 2023)

Pues ya tenemos con nosotros el segundo álbum del dúo mallorquín Bis•nte, Vicente Payá en guitarra y bajo junto a María J. Lladó en voces. La banda, que ya pasara por este medio con su debut de 2020 “Ancestral Punishment” (reseña aquí), vuelve ahora con un “Broken” donde cuentan con la inestimable ayuda de Daniela Dahlien en la voz gutural y Javier Fernández en batería, teclados y producción. Este nuevo trabajo del dúo fue grabado en Black Night Studios y salió a la luz el pasado enero en formatos CD y digital vía Xtreem Music.

Si bien el disco alberga en su interior alguna sorpresa que otra, lo cierto es que “Army Of Faith” se acomoda de forma casi inmediata a la idea preconcebida que uno tiene del proyecto. El doom alucinado que ya rondara su primer álbum se magnifica ahora con la presencia de unas teclas, cierto es, algo escondidas en la mezcla de este arranque. La lealtad al género que muestran los riffs de Payá contribuye a formar el buen esqueleto que muestra este primer corte. En cuanto a producción echo en falta una caja con algo más de prestancia, o una voz más equilibrada en cuanto a volumen en ciertas estrofas. El puente central, y la forma en que lo revisten esas teclas tan juguetonas, me funciona. En definitiva, pienso que un más que notable primer corte.

Algo más apesadumbrada, “Can You Save Me” entrega un buen primer riff, situado a la cabeza de mis favoritos de este nuevo álbum, a la par que después da paso a un corte que, aún asemejándose a su predecesor, no deja de poseer un alma y carácter propios. Lladó percute de nuevo con su particular y aletargado registro. Más correcto por producción, va desplazándose por su doom apaciguado de manera firme, sin estridencias ni dobleces, imbuyéndose más adelante de teclas, casi omnipresentes, como principio y fin. A su manera más épico y grandilocuente, el tronco central viene a poner de manifiesto la cara más ampulosa del dúo mallorquín. Por ahí que encaje tan bien ese tono algo más onírico, si cabe, que emerge más adelante. Llamativa y poderosa.

In The Other Side”, particularmente en lo que a producción y arreglos se refiere, parece querer tomar la senda de unos Candlemass del siempre reivindicable “Nightfall”. Bis•nte no obstante el dúo marca distancias aquí con la adición del grave registro de Daniela Dahlien y la mayor pesadez que su presencia le confiere a la composición. De resultas de todo ello emerge un corte un tanto descompensado, que no fallido, con el que conecto sólo a ratos.

Mother Nature”, primero del par de adelantos y al mismo tiempo corte más rácano del álbum en cuanto a duración, reconduce hacia territorios más cercanos a su primer álbum. La voz filtrada de Lladó funciona en unas primeras estrofas donde percibo, eso sí, algún arreglo un tanto naif. Y da igual porque el dúo logra aquí el equilibrio perfecto entre su obra anterior y la presente. El toque más stoner de aquella con las cadencias más oscuras (¿góticas?) de éste. Que lejos de sufrir por su notable dualidad, se sirve de ella para alimentar el que posiblemente sea el corte más colorista, por diverso, de todo este segundo álbum. Curioso tratándose, como digo, de la oferta más reducida del mismo.

Of Love Undone” no descabalga de esa concepción algo alucinada del doom metal que la banda dispone, con cuentagotas, en este segundo álbum. Percibo, eso sí, una construcción más retorcida y diversa. Desde el modo en que engarzan las estrofas hasta llegar a un estribillo con Lladó en tonos tan altos como inhabituales. Hay aquí una cierta sensación de desolación tan poco original (a estas alturas del cuento) como bien resuelta. Y mientras la gravedad de los riffs de Payá mantiene el tipo sin mayores esfuerzos, me resulta llamativo su calmo puente central y el solo agudo y reverberante que lo corona más adelante. Y al que desde luego habría dado más espacio. Otra de mis favoritas de este flamante “Broken”.

The Evil Inside” introducirá a los Bis•nte más graves y menos complacientes. La rotunda voz de Dahlien campa a sus anchas en un prólogo ciertamente ominoso y oscuro para una banda como esta. El contraste de su voz con la Lladó más leve funciona y constituye el arma principal de un corte, por otro lado tan aseado en riffs como diverso en cuanto a escritura. Lleno de cambios de ritmo lo suficientemente interesantes como para justificar los casi siete minutos que alcanza esta composición poliédrica y diversa. Que podría tener un trazo más cohesivo pero entonces diríamos que no ofrece nada nuevo y se conforma con “lo de siempre”. La eterna disyuntiva entre seguir el libro de estilo o forzarlo en pos de un ideario propio. Nunca llueve a gusto de todos y demás ristra de frases hechas al respecto.

Sea como fuere, de la final “Venom In The Blood” emerge un prólogo que funcionará en su acercamiento a posiciones más melódicas. Particularmente en lo que al desempeño de Payá se refiere y los buenos dibujos que deja con su guitarra aquí y allá. Más adelante me llamará la atención cómo colisionan la Lladó más cadenciosa y alguno de los riffs más rocosos y frontales de todo el álbum. Estupendo contrapunto que vendrá a dar pie a un tronco central que, coros mediante, resuena de nuevo grandilocuente y poderoso. Mejores formas de cerrar que con ese fade-out final seguro que había. Aún así, un corte final que no me desagrada en absoluto.

Lladó y Payá han planteado un álbum que coge el testigo de su debut y, al mismo tiempo, posee una vida y un pulso más propios. Sin romperle las costuras al género, han sido lo suficientemente listos como para buscarle las cosquillas de cara a que todo resulte menos elemental y disciplinado. Más personal. Por ahí traslucen buenas ideas. Sobremanera en el par de cortes que inauguran este “Broken”. También algunos errores, producción mediante, o trazos más evidentes y predeterminados. La conocida tiranía del corte de adelanto. Un trabajo más personal y que, pienso, mejora en varios enteros a aquél debut de 2020. A seguir la progresión ascendente.

Texto: David Naves

Reseña: World Of Decay «Four Paths Trough Hell» (Autoproducción 2023)

Primer Ep para los asturianos World Of Decay. O lo que es lo mismo: D.J. al bajo, Leo Duarte en baterías, Rafa Howler en guitarras y Flo García a la voz. “Four Paths Through Hell”, que viene precedido por una serie de singles, amén de múltiples cambios en el seno de la banda, se grabó en los Breakdown Studios de la mano de Neftalí Vázquez (Aneuma, Absalem, Actvs Mortis, Beast Inside, Sound of Silence…) y vio la luz a finales de mayo.

The Crow” abre el Ep de forma nada compasiva. Firme, bien plantada y casi siempre alta de revoluciones. Y es que más adelante transigirá cara a acomodar ritmos menos vibrantes, al tiempo que incorpora riffs cuyo aire sureño me lleva a pensar en propuestas a priori ajenas como Crowbar o, por extensión, Down. Funciona en su ir y venir rítmico y tonal. Apoyada en una mayor vistosidad técnica en su tronco central, deja para el cierre su riff más redondo y las voces más cavernosas y crudas de Flo. Breve en el tiempo pero finalmente atractiva en su diversidad.

The Cycle” en cambio se apoyará en un prólogo que profundiza en aquellos pequeños vestigios melódicos que el tema inicial incorporaba en lejanía. Se reproduce ahora, por contra, una encarnación más liviana. De forma muy marcada en estribillos y más escondida en los distintos engarces entre estrofas, con World Of Decay transitando así por otro tazo diverso, alterno y poco lineal. Será en su tronco central donde se manifieste ese metalcore de fuerte raíz groove e irrumpan una serie de riffs capaces de recordar a Meshuggah, o por la derivada más próxima al metalcore, Veil Of Maya. Pero si algo llama especialmente mi atención aquí son las capacidades atmosféricas que muestra el combo en su epílogo. Estupenda tanto por construcción como por ejecución.

The Fucking Road” regresa a aquellos tonos más sureños que la banda desplegaba en el corte inicial, con Flo en tonos más limpios, bien asentados en ese inicio más leve que la banda despliega aquí. Un corte que pronto transige hacia posiciones más recurrentes, ganando en solidez aquello que pueda perder en frescura. En cualquier caso abrasan esas voces de su tronco central, y de alguna forma, ese solo un tanto perdido en la mezcla que adorna el epílogo.

43rDn4” habrá de irse por encima de los seis minutos tras partir del prólogo más calmo y sosegado del Ep. Sorprenden esos tonos, por momentos, casi lindantes con el post-rock más casual. Un poco también la forma tan repentina en que irrumpe el habitual metalcore enfebrecido de los asturianos. Composición llamativa en cuanto a riffs y gran uso de los dos canales el que vendrá a hacer la mezcla de Nefta aquí. Dignos de mención también los pequeños acentos sinfónicos que embellecen la composición. Pero sobre todo, la casi ausencia de voces, corte en gran medida instrumental, y el buen solo de Tony Liz Garden que anticipa un epílogo de inequívoco sabor francés (Gojira). Lo breve de su aspecto vocal le confiere cierta extrañeza. También su trazo, el más progresivo (con muchas comillas) del Ep y que va desde lo más espacial a lo más crudo con naturalidad y fluidez. Buena por construcción, adornos y ejecución.

Así las cosas, no sorprende cómo “Psychosomatic” reconduce hacia posiciones más habituales. Canónicas incluso. Puede que me desagrade, sin disgustarme, la forma en que la batería predomina en la mezcla, arramplando en cierta medida con el poso más melódico que buscan las guitarras aquí. También me resultará menos llamativa que sus compañeras en lo que a escritura se refiere. Sin embargo no deja de ser un corte hábil en cuanto a la combinación de sus diversas capas y tonos. Llamativa pero menos que otros cortes dentro del Ep.

Llevaban tiempo peleándolo y por fin pueden decir que tienen su primer Ep en la calle. Y hay que decir que parten con buenos indicios. La banda, a la que hemos visto en infinidad de formaciones de un tiempo a esta parte, acomete un quinteto de cortes entre el metalcore y el metal de corte más sureño, salpimentado por hábiles guiños que van del progresivo más leve al post-rock más casual. Sin llegar perder nunca el foco y construyendo temas de manera hábil y dinámica. Enhorabuena.

Texto: David Naves

Reseña: Ofensivos «Perdón Por El Retraso» (Autoproducción 2023)

Nuevo disco para los inclasificables asturianos de Ofensivos, financiado a través de una campaña de crowfunding y que reúne en su seno a López (voz y guitarra), Isra (batería), Sebi (bajo) y Emi (voz). El álbum ha sido grabado y producido por Pablo Viña y cuenta con diseño gráfico de Yolanda Martínez.

¿Es un viejo Casiotone lo que suena en “Principiu”? A servidor se lo parece y, por una rápida asociación de ideas, siempre acude a mi mente una banda como Los Petersellers. Y no será la única vez a lo largo de todo el trabajo. El caso es que conduce hasta una “Los Guajes De S. Ildefonso” con Ofensivos mostrando una onda muy Def Con Dos. Algo a lo que contribuye en gran parte el doble juego vocal de López y Emi. En sus estrofas detecto riffs que me llevan a pensar en sus paisanos de Escuela De Odio y el hardcore más casual. Pero lo que subyace bajo esta lírica de apariencia socarrona es una crítica al negocio (al engañabobos) que suponen los distintos concursos y loterías que esquilman a las clases más necesitadas para el beneficio de unos pocos. O tal vez me esté liando la manta a la cabeza más de la cuenta.

Susana Grisú”, en honor de uno de los personajes más abyectos de la TDT, enlaza sus distintas estrofas con uno de los riffs más pegadizos e infecciosos de todo el álbum. Aquí sale a relucir la buena producción de Viña. Particularmente en los coros que alimentan estribillos. Ofensivos vendrán a sacar aquí algo más de músculo en lo que a ejecución se refiere durante un epílogo hasta cierto punto disociado del espíritu irreverente que alimenta a este “Perdón Por El Retraso”.

Cuando Salga El SOE”, versiona y adapta el “Cuando Salga El Sol” de los también astures Desakato para ni siquiera un minuto de otra de las piezas más llamativas del disco. Atención a su arreglo:

Carnicero Vegano” recupera aquél pulso más Def Con Dos de “Los Guajes De S. Ildefonso” al tiempo que añade más dosis de groove aquí y baterías más aceleradas allá. Todo para un corte en el que quizá eche en falta un solo que termine por rematar un puente central un tanto desangelado. César Strawberry lleva largo tiempo proclamando que ellos hacen punkmetalrap y sería esta una etiqueta que encajaría sin problemas aquí. Y sí, según algunos, líricas como esta ya no se pueden hacer. La corrección política, dicen. ¿Cómo es entonces que Ofensivos (y tantos otros) aún las hacen? Misterios del siglo XXI. Llamad a Iker Jiménez (o bueno, no).

Si lo que importa es la broma, puede que sea “Jodida Chancla” la oferta que más me satisface de todo el álbum. Revisita, sí, el “J.F.” de Hamlet, y por aquí y aunque no tenga nada que ver en forma, sí que el fondo me lleva a pensar en las reinterpretaciones casi imposibles a las que nos tenían acostumbrados la buena gente de Petersellers. “Manolo Es Gay” por poner un ejemplo.

Mal, Muy Mal” regresa a la senda del Def para, sobre ella, ofrecernos la particular visión ofensiva de aquellos interminables meses de pandemia y confinamiento de 2020. Que me satisface más por lo socarrón de la lírica…

Fachas facheando en cada momento. No hay papel para tanto excremento.

… que no por una cierta repetición de planteamientos en lo gramático a estas alturas del disco. Que cuenta en cualquier caso con una vistosa batería de Isra, muy firme en el uso del doble pedal, y algún que otro riff de mérito.

El Veganismo” fusila sin contemplaciones el chiringuito de Georgie Dann para la oferta más disociada de todo el disco, mientras que la fulgurante “Abascall Of Duty”, con Charly de The Black Panthys Party colaborando por ahí, trae al frente a los Ofensivos más lindantes con el hardcore. De que a los adláteres del inestable líder del partido verde se les atragantarían los “Gora Abascal” que se dejan oír aquí no me cabe la menor duda.

Y mientras que “Fukugram” es capaz de arremeter contra gran parte de influencers en apenas diecisiete segundos, chúpate esa Pérez-Reverte, “Requiem x Albert” resulta en uno de los cortes mejor construidos de todo el álbum. Con el ex líder de Ciudadanos en el centro de las miras y un estribillo tan sencillo como pegadizo, sí que ofrece por ahí aquél solo que eché en falta en la anterior “Carnicero Vegano”. A buen seguro una de mis favoritas.

Nos Vimos En Serín”, sí, es la reinterpretación ofensiva del “Nos Vimos En Berlín” de Soziedad Alkoholika y confieso que, en una primera escucha del disco, fue la que propició la carcajada más sonora por mi parte. “Qué vueltas da la FEVE”. Serán cabrones.

El disco se cierra con “La The Ramones”, versión a su vez del “I Wanna Be Sedated” de los Ramones y con Tiby de Me Fritos And The Gimme Cheetos en voces, me lleva a pensar en Petersellers por última vez. Un cierre socarrón y eficaz.

Ofensivos han hecho un disco de esos que, según ciertos cerebros encantados de conocerse, “hoy en día no se podría hacer”. Algunos deberían replantearse las bobadas que dicen. O también, perderse entre las muchas mofas, befas, chanzas y ataques de este tan inclasificable como necesario “Perdón Por El Retraso”. De verdad que nos harían un gran favor a todos.

Texto: David Naves

Reseña: Absalem «Anima» (Autoproducción 2023)

La buena gente de Absalem sigue buscando su camino y qué mejor para ello que este pequeño Ep de cuatro temas que hoy nos traen. La banda, que forman Víctor Villar a la batería, Carolina García al bajo, Miguel Gómez en guitarras y Gina Barbería en voces presenta un “Anima” que ha venido al mundo en los Breakdown Studios con el Sound Of Silence, Blast Open y Escuela de Odio Nefta Vázquez a los controles y al que adorna el arte de David Fdz (Godlessdesign).

Anima” es la pequeña introducción que habrá de sentar las bases sobre las que se conduce el nuevo material de los salmantinos. Calma sintética en crescendo sinfónico, casi cinemático, que habrá de preceder a una “Obscura (2023 Remaster)” que habrá de recoger el guante con la banda mostrando, de primeras, la faceta más proggie de su amplio abanico de influencias. Aquí me funcionan esas estrofas a voz rota de Gin y la forma en que Miguel Gómez las contrapone con su mejor labor melódica. La pesadez del estribillo contrasta con los dejes más sinfónicos que hayamos oído salir de la factoría Breakdown. Pero si algo aprecio de esta “Obscura” es el trazo nada predecible de su largo epílogo. Voces limpias, devaneos con el metal progresivo, un estupendo solo de guitarra e incluso blast beats. Un corte que crece una barbaridad con las escuchas y en el que el cuarteto, como diría un clásico, parece haber puesto toda la carne en el asador.

Así las cosas, “Lord Of The Flies” tiene carta blanca para resultar un tanto más convencional. Y en cierto modo lo es. Tampoco es que la banda se olvide de esos trazos alternos, contrapuestos a veces, en los que Gin va dibujando sus distintos registros, mientras la fina base rítmica de Carolina y Víctor acoge y soporta toda esa variedad sin grandes alardes pero con toda la naturalidad. Y parece que siempre me estoy quejando de lo mismo pero al solo del puente central le habría otorgado algo más de espacio. En cualquier caso, un corte que en sus planteamientos un tanto más racionales aporta un gancho del que adolecen otros cortes del Ep.

Haunted” funciona en la medida en que lo hacen esos crescendos que suceden al prólogo. Absalem pasan así de la calma inicial a un páramo de voces limpias que más tarde acogerá a la Gin más descarnada, con la producción contraponiendo a su voz rota una suerte de sintes de corte retrofuturista, por otro lado tan habituales en estos tiempos que corren. Su tronco central vuelve a ser un vaivén tanto en lo rítmico como lo tonal, que lo mismo vibra cerca del metal progresivo que se acerca al metalcore de corte más clásico, para dejar negro sobre blanco que desde luego saben cómo armar temas diversos en los que, no obstante, todo fluye de forma natural.

Y es que encuentro francamente disfrutable la forma en que la banda juega a amalgamar esa amplia gama sonora y tonal en unas canciones que en ningún momento suenan impostadas, forzadas o antinaturales. Al contrario. Desde luego ayuda en el empeño una producción tan rica y diversa como el Ep exigía y que no viene sino a redondear el empeño de los salmantinos. Los buenos riffs, la rica paleta de arreglos, la bien empastada base rítmica y el amplio rango de Gin al micro. Estupendo.

Texto: David Naves