Lujuria «…Y La Yesca Arderá» (Via Lactea Producciones 2006)

Lujuria-Y_La_Yesca_Ardera-Frontal
01 Las Campanas De San Pablo
02 Mercenario Sois Del Reino
03 Castilla Se Inflama
04 Con Toledo Sin Piedad
05 La Traición De Los Suyos
06 Castilla Se Pertenece, A Nadie Perteneciera
07 Ojos De Presa
08 El Morado Comunero
09 Demonios De La Batalla
10 Traidores y Criminales Contra Nosotros Batallan
11 Apunta Ya El Nuevo Día
12 Canto De Esperanza

El 18 de abril del año 2006 los segovianos Lujuria publicaban «Y La Yesca Arderá» su sexto álbum de estudio hasta ese momento. Un concepto diferente a todo lo editado anteriormente, principalmente por la temática, cambiando sus características letras eróticas por una obra conceptual basada en la guerra de las comunidades de Castilla contra el Rey Carlos I, acontecida entre los años 1520 a 1522. Las letras serían tomadas del poema «Los Comuneros» del poeta leonés Luis López Álvarez.

El disco sería editado a través de su propio sello discográfico Via Lactea Producciones, creado para la ocasión, en una tirada exclusiva de 4000 copias. Una lujosa presesentación realizada a mano en madera con el logo de la banda en metal, pieza de coleccionista hoy en día.

Sin duda este álbum es una «rara avis» en la extensa trayectoria de los segovianos que en su día alcanzó tanto aplausos como detractores y que el paso del tiempo a llevado a obra de culto para los fans de la banda.

Ahora en el 2021 y para celebrar los 500 años de la rebelión comunera, verá la luz el 14 de mayo la reedición del álbum. Un nuevo artwork y solamente en vinilo de color marbled de 12″ 180 gramos, será una tirada única numerada.  

Reseña: Hyperion «Into the Maelstrom» (Fighter Records 2020)

Hyperion

Heavy metal añejo para sobrellevar el confinamiento. Los boloñeses Hyperion (no confundir con los bergamascos de idéntico nombre que editaran “Where Stone Is Unscarred” con Massacre Records en 1999) nos deslizan su segundo disco “Into The Maelstrom”, de nuevo bajo el auspicio del sello madrileño Fighter Records. Ellos son Marco “Jason” Beghelli (batería), Antonio Scalia (bajo), Davide Cotti y Luke Fortini (guitarras) y finalmente Michelangelo Carano (voz). La mezcla y el master han corrido a cargo de Roberto Priori, de los también italianos Danger Zone, mientras que del arte del disco fue realizado por Alberto Quirantes. Se espera vea la luz en formatos físico y digital el 21 de abril.

El disco arranca veloz con el tema título “Into the Maelstrom”, en la onda de otras entregas recientes del sello (“Die by My Sword” de War Dogs, sin ir más lejos). Clásico y rápido tema corto para romper el hielo. El sonido en general se beneficia de unas guitarras bien definidas y una batería de sonido nada artificial. “Ninja Will Strike” rebaja la velocidad y abraza a Iron Maiden con un bajo muy presente en su parte inicial. Es un tema donde la melodía primero y largos solos de guitarra después. Resultón. “Driller Killer” tiene un estribillo en la más pura onda Judas Priest, con Carano dejando las notas más altas de todo el disco mientras que el dúo Cotti & Fortini deja por el camino todo un aluvión de solos imposibles.

The Maze of Polybius” se beneficia de una duración superior para albergar una buena tanda de cambios de tono que la convierten en uno de los puntales del disco. De la introducción notablemente más oscura hasta el riff cabalgante de después pasando por la demostración de habilidades de la pareja de guitarras en su puente. Todo carbura para conformar uno de mis temas favoritos del álbum. Tras ella irrumpe el tema más corto de todo el trabajo, “From the Abyss”, artefacto instrumental a mayor gloria de Cotti y Fortini donde lo que más llama mi atención, curiosamente, es el tranquilo final. Mucho doble bombo para la cambiante “Bad Karma”, que lo mismo recuerda a Megadeth en ciertos pasajes (el riff sobre el que se apoya el solo podría firmarlo Dave Mustaine de un momento a otro) que al hard rock de finales de los setenta.

Esos aires setenteros se acrecentan en “Fall After Fall”, que transcurre sin pena ni gloria, salvada en parte por el estribillo de Carano. Pero “The Ride of Heroes” es otra historia. Por duración (9:07 minutos) pero también por la manera en que evoluciona desde un clásico inicio tranquilo tan Iron Maiden hasta convertirse en un tema con identidad propia. Primer tercio tranquilo, a medio gas, con Carano dejando buenas melodías en el camino hacia el estribillo. Y es verdad que éste no destaca por su originalidad, pero  es que después de él irrumpe la particular fiesta de Davide Cotti y Luke Fortini y el tema se eleva por encima del resto con suficiencia. La final “Bridge of Death” rememora a los Helloween de su primerísima etapa en un corto acercamiento al power metal que finiquita el disco sin mayores complicaciones.

No pasa este “Into the Maelstrom” por ser el mejor disco de metal clásico que he escuchado a lo largo de este 2020. Y aún poseyendo detalles que llaman mi atención, en especial en lo concerniente a la varias veces mentada dupla guitarril y los achicharrantes solos que deja por el camino, es un trabajo que sobrevive inmerso dentro de unos parámetros tan escuetos que uno acaba preguntándose si de verdad el metal de 1990 hacia atrás fue cosa de un par o tres de bandas exclusivamente y no el riquísimo y poliédrico fenómeno (casi) mundial que fue en realidad. Hyperion me dejan con la sensación de que podrían dar mucho más de sí, ahí están “The Ride of Heroes” o “The Maze of Polybius”, por ejemplo. Lo demás me deja entre frío e indiferente. Sólo para muy fans del ochenterismo.

Texto: David Pérez Naves

Reseña: Victoria K «Essentia» (Rockshots Records 2020)

Viktoria

Bajo el nombre Victoria K se esconde la última incorporación del sello Rockshots Records. Concebido inicialmente como “one woman band”, evolucionado a formato de banda estable y presto a editar su álbum debut «Essentia» el 24 de abril. Conforman la banda Sheri Vengeance (voz rasgada), Julia Mammone (guitarras), Martin Kawaler (bajo), James Davies (batería) y, claro, Victoria K a la voz limpia. Decir no obstante que no es este el line-up que ha grabado el disco, como iré detallando a lo largo de la reseña. De producción, arreglos y orquestaciones se ha encargado Lee Bradshaw (Bradshaw Music Productions).

Con la colaboración de Sheri Vengeance (Black like Vengeance, ex Ne Obliviscaris), quien participa en otro par de cortes del álbum, arranca el primer corte de este “Essentia”. Cadencioso, con un marcado background de voces rasgadas y arreglos orquestales… y un sonido de guitarras que no me termina de convencer del todo. No sorprende en todo caso que sea la dupla vocal quien se lleve buena parte del protagonismo en la mezcla final. “Surreal” sigue en los parámetros del tema inicial, con mayor presencia de la base rítmica (Gerry Pantazis en batería, Rich Panaia al bajo) y Victoria explayándose a gusto por casi todos los rincones de un corte que vira hacia sonoridades orientales en su epílogo. “Forsaken”, de nuevo con aparición de Sheri Vengeance, guiña el ojo a Evanescence sin complejos para ir endureciéndose con el pasar de los minutos. Melodías muy pop, alternancia vocal y buena dosis de arreglos para un final en que la batería de Gerry Pantazis gana en velocidad y presencia.

Matrix”, último corte con intervención de Sheri Vengeance es un corte que lo mismo flirtea con el thrash más actual que se codea con los patrones más estandarizados del power sinfónico de los Epica del “Consign to Oblivion”. Para “Shroud of Solitude” la banda cuenta con la zanfoña de Michalina Malisz (Eluveitie). Balada preñada de interludios orquestales, buenas voces, sencillas líneas de piano y pocas complicaciones. “The Haunting” recupera los aires orientales de “Surreal” en un arranque que manda al traste un buen riff de partida en pos de la voz de Victoria y las teclas de Lee Bradshaw. El final, pomposo y por todo lo alto, lo más destacable.

La escueta “Freaks” resulta tan convencional como disfrutona, con en este puente central a dúo entre guitarra y teclas como punto álgido. Amaga “Mist Filled Sky” con un inicio reposado para mutar en uno de los cortes más rápidos del disco, con la batería de Pantazis marcando bien el ritmo.  Brett Garsed, que ha colaborado con gente como Planet X o Derek Sherinian, dejará un notable solo de guitarra en la parte central del tema. De lo más heavy de todo el disco.

Humanity” sí que es una balada con todas las de la ley. Voz, teclas y orquestaciones a quienes se sumarán el resto de elementos de cara al crescendo final. No llega a tres minutos y sea por su exigua duración o no, el caso es que no acaba de explotar del todo. Cumple más como contrapunto al resto de cortes que otra cosa. Victoria K se ha dejado algunos de sus tonos más altos para la final “Lacuna”, con Chris Rourke encargándose del bajo. Un cierre bombástico que pasa por ser lo mejor de este debut de la banda australiana.

Es el primer paso de una banda jovencísima y posee los aciertos y los errores que suelen incluir este tipo de propuestas. Se ciñe sin complejos al patrón establecido sin despegarse casi en ningún momento. A favor, claro, la voz de Victoria K. Y en contra una producción no termina de hacer brillar a estas canciones todo lo que sería deseable.

Texto: David Pérez Naves

Tierra Santa «Legendario» (Locomotive Music 1999)

Tierra
01 La Profecía 1:17
02 Séptima Estrella 3:55
03 La Cruzada 4:36
04 El Bastón Del Diablo 5:20
05 Reconquista 4:06
06 Legendario 4:50
07 La Mano De Dios 4:40
08 Atlántida 3:40
09 Drácula 4:01
10 Los Diez Mandamientos 6:30

El 8 de abril de 1999 veía la luz «Legendario» el segundo álbum de estudio de los riojanos Tierra Santa. Un disco muy esperado por sus fans tras un prometedor álbum debut con el que giraban por nuestros escenarios con una leyenda del heavy metal como el gran Ronnie James Dio.

El que sería su primer trabajo para el sello discográfico Locomotive Music fue grabado en los estudios navarros Sonido XXI por Juanan y Javi San Martín con la producción de su vocalista Ángel San Juan y el propio Javi San Martín.

Con una temática inspirada mayormente en historias medievales y la épica, su sonido bebía de las fuentes del heavy metal más clásico con muchas influencias del power metal europeo.

El álbum sería remasterizado en el año 2012 a través de Maldito Records. Como principales distinciones respecto a las grabaciones originales, se introdujeron nuevos teclados y coros en los estudios Sonido XXI y la remasterización tendría lugar en el estudio Crossfade Mastering de Valencia.

Reseña: Aposento «Conjuring The New Apocalypse» (Xtreem Music 2020)

Aposento

Tercer disco largo para estos clásicos death metaleros logroñeses (su primera referencia, la demo “Bloody Ritual”, data de 1992) bajo el paraguas del sello madrileño Xtreem Music tras el homónimo de 2014 y “Bleed to Death” de 2017. La banda riojana, tras una mirada de cambios en su line-up, está formada a día de hoy por Mark Bersek (voz), Manolo Sáez y Eduardo Martínez (guitarras), Manu Reyes (bajo) y Gabri Valcázar (batería). El nuevo disco lleva por nombre “Conjuring The New Apocalypse” y fue grabado y mezclado por Dan Díez en Track Stereo Studios, mientras que del máster se encargó el infatigable Dan Swanö en sus Unisound Studios. Decir por último que del muy trabajado arte del disco se encargó Naroa Etxebarria. Coronavirus mediante, se espera que vea la luz el próximo cinco de mayo en CD, formato digital y vinilo de 12″.

Liber Al Vel Legis” es el texto sagrado central de Thelema, escrito por Aleister Crowley en El Cairo, Egipto en el año de 1904 y el nombre que Aposento han dado al primer corte del álbum. Un arranque en la más pura onda Incantation, rápido y furibundo al principio, pesado y amenazante en su término. Un bajo desaparecido, pero un buen sonido en general, con esas abruptas aunque entendibles líneas vocales de Mark Bersek. El primer tercio de “Heretics By The Grace Of God” es  enrevesado, yendo de rápidísimos blast beats a ritmos intermedios y evolucionando después en una suerte de death sueco de la vieja escuela para terminar a calzón quitado tras el puente central. Solidez y variedad. “Kadosh – Spitting on the Trisag” vuelve a recordarme a la banda de John McEntee con esa amalgama de ritmos lentos sobre un doble bombo cuya presencia a lo largo de los tres minutos y medio de duración es casi constante.

Samhain – The Night Of Ignis Fatuus” es puro death metal veloz y rugiente así en su principio como en su final, dando sólo un pequeño respiro en su parte central. Apenas dos minutos y medio, eso sí. “Akerbeltz”, espíritu de la mitología popular vasca, recupera los ritmos a medio gas a la par que Mark Bersek entrega sus registros más profundos de todo el disco. Con “Noli Me Tangere” (las palabras que Jesucristo dirige a María Magdalena después de su resurrección) vuelven el death violentísimo de “Samhain …” en un trallazo de apenas tres minutos tan simplón como enérgico, tan carismático como iterativo. “Vamachara – The Left Hand Path” coge esa velocidad y la alterna con  pasajes ultra-pesados de voces gravísimas y guitarras chirriantes. Salvando no demasiadas distancias, me recuerdan a unos Funebrarum del “Sleep of Morbid Dreams” (Cyclone Empire Records, 2009). Uno de mis temas favoritos de todo el disco.

Revelation777”, canción más larga de “Conjuring the New Apocalypse” con sus cuatro minutos largos, alterna en primer término death rapidísimo con varios de esos “tupa-tupa” que tanto me gustan e incorpora aires más thrash-death en su tercio final. Kudos para Gabri Valcázar tras los parches. “The Dweller On The Threshold” apuesta de inicio, y de nuevo, por la pesadez. Ritmos acompasados, destellos en forma de solos de guitarra y breves andanadas violentas en un corte en constante mutación. Cierra el disco la breve “Doomsday – The Metanoia Of Redemption Process”, con el tacómetro en zona roja durante buena parte de su desarrollo. Un cierre tan iracundo como despreocupado para treinta y seis minutos de puro death metal riojano.

Lo bueno si breve. Formados en 1990, enterrados siete años más tarde y resucitados en 2012, puede que “Conjuring the New Apocalypse” sea la mejor entrega de Aposento hasta la fecha. Por sonido, por composición y por la rica amalgama de influencias que atesora, si bien no deja de ser otro disco de old-school death metal en pleno estallido del género en todo el mundo.

Texto: David Pérez Naves

Reseña: Enzo And the Glory Ensemble “In The Name Of The World Spirit” (Rockshots Records 2020)

Enzo

Punto final a la trilogía cristiana de Enzo And the Glory Ensemble tras “In the Name of the Father” (2015) y la continuación “In the Name of the Son” (2017). “In the Name of the World Spirit”, que habrá de ver la luz el 27 de marzo vía Rockshots Records ha sido producido nuevamente por Gary Wehrkamp, mastermind de los pensilvanos Shadow Gallery y masterizado por Simone Mularoni, compositor, seis cuerdas en DGM y en cuyas espaldas reposan los sonidos de una ristra casi inabordable de discos. Del muy modesto arte del disco se encargó Nello Dell’Omo.

Al igual que sus dos primeras obras, “In the Name of the World Spirit” viene hasta arriba de músicos invitados. Entre los más relevantes y/o conocidos por el gran público destacar a Kobi Farhi (Orphaned Land), Philip Bynoe (Steve Vai), Ralf Scheepers (Primal Fear), Marty Friedman (ex-Megadeth), Mark Zonder (Fates Warning, Warlord) o el propio Gary Wehrkamp. Habría estado bien que el sello nos facilitase la relación de dónde colabora exactamente cada cual pero aquí uno hace lo que puede (y lo que debe) con el material del que dispone.

Precariousness” es una escueta introducción de apenas un minuto y poco calado que termina de  anticipar qué clase de disco está al caer. A menos que conozcas, claro está, el par que lo preceden. Porque estalla “Nothingness (It’s Everyone’s Fate)” y lo que se viene, como no podía ser de otro modo, es metal progresivo de coros abundantes desde el primer segundo. Mis oídos habrían agradecido unas guitarras menos comprimidas, pero en general no puede decirse que el sonido sea malo. Ni mucho menos. Hay duelo de guitarras en el tronco central del tema y omnipresente colchón sinfónico dando enjundia al bloque. Turra dirán algunos y a lo mejor no les falta razón. Finalmente aparece un coro eclesiástico al punto de que el sello llama “gospel metal” a esto. “The Bronze Age” arranca tan directa como grandilocuente, con un pie en el ‘etnicismo’ de los tunecinos Myrath y otro en la excelencia técnica de Symphony X. Maestría instrumental en el puente y nueva ración de coros catedralicios en el epílogo. “Try to Put in Pit the Fear” tiene un estribillo de aire extraño y festivo con el que no termino de empatizar del todo. Pasa por ser uno de los temas más cortos del disco… y sería el más prescindible de no resurgir inesperadamente cerca del final al tiempo para desembocar en un gozoso frenesí instrumental que no hace sino poner de relieve las capacidades técnicas de los músicos aquí involucrados.

Meloso dúo de voces masculina y femenina en la inicialmente tranquila “To Every Chest” para que el disco respire y dejemos de lado tanto ardor masturbatorio. Tras ese inicio reposado se torna grandilocuente pero sin llegar nunca a desviarse del patrón inicial. Extraño arranque vocal para la más animada “Just in My Heart the Blame” que devuelve el ardor técnico del inicio del álbum mientras intercala pasajes tranquilos. Es un tema poliédrico en cuanto a ritmos, que lo mismo flirtea con el power que se asoma al progresivo más DreamTheateriano (Petrucci me perdone) y termina por convertirse en uno de mis favoritos de todo el disco. Otro inicio tranquilo, casi onírico, el de “I’ll Add More”, de nuevo a dos voces, donde no obstante, si hay algo que destaca sobre el resto son las guitarras dobladas de su parte final. A fuerza de ser sincero quizá seis minutos quizá se me antojen demasiados para un tema como este.

Power suculento para sacar al disco del letargo en “My Pillory”, que engaña con ese inicio tan calmado y sorprende al inundarse de baterías veloces y riffs cabalgantes. Mientras nos encaminamos hacia el último tercio del disco y justo antes del corte más largo está “Last Weep”, otro tema tranquilo, trufado de arreglos de cuerda primero y de guitarras eléctricas después. Un medio tiempo a modo de preámbulo a los ocho minutos largos de “Psalm 13 (Tell Me)”. “Al señor quiero cantar: él es mi recompensa”. La nuestra como oyentes es un primer tercio muy manso, a voces masculina y femenina, un segundo más embravecido, voces rasgadas inclusive, y un tercero donde la algarabía sinfónica es más que notable. Un buen batiburrillo que condensa lo mejor de “In the Name of the World Spirit” y aún le añade varias ideas más.

Imbuido tal vez por las voces femninas que atesora, lo cierto es que “Echo” me trae a la mente el nombre de Nightwish. Hay algo en este tema a medio gas que, por alguna razón, me resulta muy familiar. Pasa en un suspiro y se olvida aún más rápido. “One Reason” en cambio me gusta más, con ese riff machachón y el bajo tan al frente. A dos voces masculinas es un tema jovial y despreocupado que se enreda en su parte central; por suerte sin terminar de complicarse del todo. La final “The Silence Speaks for Us” cierra este disco pero tranquilamente podría sonar en el epílogo de la última película de Disney. Balada a dos voces sin demasiada historia. Cumple su cometido sin resultar para nada memorable.

Y ya estaría. Sesenta y cinco minutos de goce instrumental, músculo sinfónico e “influencias étnicas” en los que Enzo Donnarumma ha puesto todo su empeño y amistades para culminar su peculiar trilogía religiosa por todo lo alto. Y más allá de un par de derrapes e ideas a destiempo, diría que el  gragnanesi lo ha conseguido.

Texto: David Pérez Naves

Reseña: Trauma «Ominous Black» (Selfmadegod Records 2020)

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Octavo disco ya para los veteranos death metaleros polacos Trauma. Ellos son Artur «Chudy» Chudewniak (voz), Arkadiusz «Mały» Sinica (batería) y Jarosław «Mister» Misterkiewicz (coros, bajo, guitarra, samples…). “Ominous Black” fue grabado en el Traumatic Sound Studio y masterizado por Sławek y Wojtek Wiesławski en Hertz Studio, sitos ambos en su Polonia natal. Del arte del mismo se encargó el también polaco Mariusz Lewandowski. El disco vio la luz el pasado seis de marzo vía Selfmadegod Records. Sello polaco, claro.

Inside the Devil’s Heart” arranca el disco con trazas de death técnico asomando sobre una estructura de death metal clásico. Buen sonido en general, con guitarras potentes pero nítidas y voces bien presentes. Mucha melodía en el puente central, con unos certeros solos y final retorcido para un notable tema inicial. “Insanity of Holiness”, que resulta de primeras más rápida y agresiva, evoluciona hacia ritmos muy marcados, casi marciales. Hay una gran presencia del bajo en gran contraste con otros cortes del álbum. “Astral Misanthropy” acerca a estos veteranos polacos a tendencias más modernas, tanto en ese pesado y mil veces repetido riff que la conforma como en las ambientaciones que van apareciendo a lo largo de sus casi seis minutos. Monolítica y diferencial.

Soul Devourer” nos devuelve la velocidad inicial, pero también ciertos riffs de aire marcial que ya habíamos oído antes. Otra vez con el bajo muy arriba en las partes lentas y ausente cuando suben las revoluciones. Culmina con un par de llamativos solos en su parte central para desinflarse ligeramente al final. “Among the Lies” es el tema más corto del álbum. Un corte bipolar, muy veloz al principio y al final, con uno de los ejes centrales, atmosférico y a medio gas, que más han llamado mi atención de todo el disco. “I Am Universe” es con seis minutos largos el corte más extenso de todo “Ominous Black”. Para describirla cabría decir que antes siquiera de que oigamos la voz de “Chudy”, ya ha dejado más variedad en tempos y riffs que varios discos que he escuchado este año. En general hay más tecnicismo que velocidad. Y en particular, los mejores solos de guitarra de todo el álbum.

The Black Maggots” es el tema más marcial y matón del disco. Otros tienen partes aquí y allá que abrazan este tipo de ritmos y estructuras. “The Black Maggots” lo hace prácticamente de inicio a fin. Acabó entrando tras varias escuchas, pero puede resultar un tanto cansina. Le habría dado más cancha a ese inicio atmosférico de “The Godless Abyss”, pero no desdeño la apuesta por la velocidad desaforada que viene después. Se calma en la parte central, cómo no, para acomodar los consabidos solos de guitarra, filtrea con el groove después y culmina dejando asomar la cara más retorcida del trío polaco. Fácilmente mi favorita dentro de “Ominous Black”. La final “Colossus” son cinco minutos y medio de cocción lenta. Primero un inicio calmado a modo de introducción. Después un buen riff entrecortado sobre mucho doble bombo y para finalizar una buena ración de melodía. Un buen final.

La polaca es una escena que habitualmente cojo con pinzas en lo ideológico pero que acostumbro a degustar en lo musical. Este “Ominous Black” posee velocidad sin que Trauma sean Cannibal Corpse. También un buen despliegue técnico y pasajes atmosféricos, sin llegar a lo que hacen bandas como Gorguts. Están un poco en tierra de nadie y ahí se mueven como pez en el agua. Es un trabajo al que he tenido que dedicar varias escuchas, pero que ha terminado por engancharme. Cosa cada vez más complicada en este tiempo de virus, cuarentenas y discos de usar y tirar.

Texto: David Pérez Naves

Reseña Knights Of Blood – ‘El Lado Oculto’ (2020)

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Estigma Del Condenado
El Lado Oculto
Promesas Vacías
Ojos Que Gritan
Vuela
Crematomanía
En Tu Memoria
La Cuenta Atrás
La Era De Hielo
Sed De Otros
Triste Condena

Alejandro Sola Jimenez – Bajo
Kyle Jon O’Brien – Batería
José Ramón Vílchez – Guitarra
Javier Jesús Molina – Guitarra
Mireia Fontarrosa Zamora – Voz

Llega el segundo trabajo de la formación granadina Knights of Blood, después de su disco larga duración “Falsa Realidad” de 2018 y su EP “Revolución” de 2017. Producido por Alberto Rionda en los Estudios Sanctuarium, este disco se compone de once cortes, nuevamente de la mano de Duque Producciones. La portada y todo el diseño interno corre a cargo de Gustavo Sazes y la fotografía por Nat Enemede.

La buena noticia es que la banda va evolucionando y perfeccionándose a base de mucho trabajo, y si su anterior disco pecaba de cierta inmadurez, es algo que se va corrigiendo con el tiempo en un proceso natural de desarrollo.

Se trata de un álbum conceptual que en sus propias palabras gira en torno a dos conceptos de la filosofía nipona, Omote y Ura. La primera, es la imagen que la persona quiere demostrar a los demás- positiva, aunque fría y sin emoción- y por otra, Ura es la parte más real y natural de la persona. Ambas caras de la moneda se confrontan continuamente entre sí.

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El disco abre con “Estigma Del Condenado”, una intro de toques orientales que nos dirige al segundo tema, “El Lado Oculto”, tema elegido como segundo single y del que se ha producido un vídeo clip de Henry Menacho. En él, aparece la actriz y también modelo japonesa Maya Murofushi. Continuamos con “Promesas Vacías”, un tema de corte metal clásico con una cargada crítica social, riffs potentes, tema pegadizo, buen solo y un tono más agresivo.

“Ojos Que Gritan” juega al despiste un poco al principio, con su inicio lento para dar paso a un tema contundente, pegadizo, y que funcionará perfectamente en directo. Algo que se podría destacar como común en todo el disco es el excelente trabajo de la sección rítmica y las guitarras.  Seguimos con otro par de temas cañeros como son “Vuela” y “Crematomanía” para soltar el acelerador con “En Tu Memoria”, un corte acústico, conmovedor, de bonita letra y donde Mireia se recrea demostrando un diferente registro.

Nos volvemos a poner en marcha con «La cuenta Atrás» y “La Era De Hielo”, un corte con cambios de tempo e intensidad compositiva, otro tema de crítica social que puede funcionar a las mil maravillas en directo. Cerrando el disco nos encontramos los dos últimos cortes, “Sed De Otros”, otro tema contundente con guitarras afiladas y buen solo, y “Triste Condena”, el broche final de más duración en el que implementan voces guturales, heavy metal y cambios de ritmo. Un buen tema para cerrar el círculo.

En resumen, este nuevo trabajo es una muestra de lo que ha crecido en este tiempo Knights Of Blood, cómo han ido progresando, trabajando como hormiguitas para crear un producto más consistente, más maduro. Los nervios van quedando fuera, la cabeza más fría, y el futuro más claro. Esperamos que continúen esta progresión, haciéndose su hueco y demostrando lo que valen.

Reseña: Exlibris «Shadowrise» (Autoproducción 2020)

EXLIBRIS

Quinto disco para los polacofineses de Exlibris, primero tras la partida del miembro original Daniel Lechmański a quien sustituye el ex Warmen Antti Wirman. Completan el line-up Piotr Sikora (teclados, orquestaciones y coros), Grzegorz Olejnik (batería), Piotr Torbicz (bajo) y Riku Turunen (voz). Las baterías de este “Shadowrise” fueron grabadas en el Nebula Studio, teclado, bajo y voces adicionales, así como el master en Frog Den mientras que las líneas principales de voz se registraron en Studio Laulunmaa. El disco verá la luz vía autoedición el próximo 17 de abril.

Lo que nos encontramos aquí es una suerte de heavy metal de producción moderna, solos preciosistas y un órgano Hammond que contrasta poderoso con el sonido global de la banda. La producción es pulcra, da su debida cota de protagonismo a todos los instrumentos y en general raya a buen nivel para tratarse de un trabajo sin el respaldo de discográfica alguna. Sikora se luce en el final de “Rule #1” mientras que “Hell or High Water” se beneficia de un riff tan simple como pegajoso. Muy arriba en la mezcla toda la marabunta orquestal que precede a la agudísima voz de Turunen y en general un tema muy pegadizo que merodea por tu cabeza durante días.

All I Never Knew” trae al frente un riff de cadencia cercana al power, con un Turunen recordando por registro a Henning Basse (Firewind, Metalium, Sons of Seasons) y Sikora trayendo de nuevo muchos y muy variados colchones de teclas por casi todos los rincones de los cuatro minutos largos de este tercer tema. Con teclas arranca el tema título “Shadowrise”, más épico en principio, más machacón después y rozando por centímetros el metal progresivo en su parte final.

La penúltima “Megido” sí que apuesta por el power desaforado, de orquestaciones muy al frente y fulgurante doble bombo, que muta eso sí antes de las estrofas en un tranquilo medio tiempo donde voces y  base rítmica opacan al resto de elementos. Estribillo agudísimo de Turunen y seguramente el mejor solo de Wirman en todo el álbum. Los seis minutos largos de la final “Interstellar” arrancan como medio tiempo, pierden fuelle después para beneficiar un aplicado solo de Wirman primero y otro más de “guitar hero” después. Un más que decente broche final.

Dice el muy castizo refrán que no hay quinto malo. En este caso lo que hay es un quinto que se queda algo corto de minutos. Media hora de disco, en estos tiempos que corren en los cuales los álbumes que rozan o incluso superan los sesenta minutos son de lo más habitual, casi suena a rareza. Es la primera colaboración de los polacos con Antti Wirman y cumple como toma de contacto y de aviso a navegantes (sellos) del potencial por explotar que aún poseen. Cruzo los dedos para que así sea.

Texto: David Pérez Naves