Reseña: Carcariass «Planet Chaos» (Great Dane Records 2019)

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Planet Chaos” es ya el quinto álbum de los franceses Carcariass (nombre griego del gran tiburón blanco) desde su fundación a principios de la década de los noventa. Trece cortes, cinco de ellos instrumentales, para una duración que supera los sesenta minutos. Ellos son Jérôme Thomas (voz), Pascal Lanquetin (guitarra y teclas), Raphaël Couturier (bajo) y Bertrand Simonin (batería). El disco vio la luz el pasado seis de diciembre vía Great Dane Records. Fue grabado y mezclado en el Downtone Studio de Suiza por Thomas Betrisey “Drop” (bajista de Samael) y masterizado en los Fascination Street Studios suecos por el omnipresente Jens Bogren. Finalmente la portada corrió a cargo de Remy Cuveillier (Bleak Flesh, Whitechapel, Obscure, Cryptopsy…).

Una vez hechas las presentaciones, entremos poco a poco en materia. “Solar Invasion” pone en marcha la quinta obra de los bisontinos sobre un breve colchón instrumental que desaparece en pos de un ‘melodeath’ a medio gas pero directo y juguetón. El sonido es diáfano, quizá con demasiada preponderancia de la caja (de sonido un tanto plastiquero) en los cambios de ritmo y un bajo demasiado perdido en la mezcla, pero agradecido a la hora de degustar las guitarras. “Ultimate Escape” posee un tenue inicio de cuerdas acústicas que abrirán paso a sus hermanas electrificadas en otro repetitivo medio tiempo sobre una marcial línea de batería en que los solos de guitarra son constantes y el doble bombo solo cesa en el tramo final donde el tema acelera y Pascal Lanquetin acomoda un decente solo de guitarra. “Apophis Impact” es la primera de las ni más ni menos que seis instrumentales del disco. Más veloz que cortes precedentes, incorpora blast beats aquí y allá, duelos teclado – guitarra, diversos cambios de ritmo y creo que es una pena que apenas dure tres minutos.

Vuelve a haber voces en “Star Implosion”. Limpias primero y rasgadas después en un corte de nuevo con ese aire tristón y alicaído pero rezumante de buenas melodías a guitarra. La segunda instrumental del track-list es esta “High Speed Fury” en la que resuenan ecos de heavy clásico primero y del death melódico de toda la vida después. El final pone en liza las capacidades técnicas de Lanquetin ofreciendo bonitos duelos de guitarra y teclado hasta culminar en el fade out final que habrá de dar paso a “Genetic Conformity”. El sexto tema de este “Planet Chaos” arranca de nuevo con aroma a heavy de toda la vida. Tiene otro riff machacón sobre el que Jérôme Thomas asienta su registro más bronco pero por lo demás no desentonaría en algún viejo disco de heavy metal noventero. Vuelta a las instrumentales (una constante en sus últimos trabajos) con “Saturn Vision”, la cual bordea los seis minutos de duración repleta de solos de guitarra, cambios de ritmo y una línea de batería que transita un buen número de tempos distintos que lo convierten en uno de los cortes sin voz más entretenidos de todo el disco.  Alternancia de registros por parte de Jérôme Thomas en “Battleground” sobre un riff no demasiado complicado en un corte nuevamente marcial pero algo redundante, salvado cerca del culmen por la maestría de Lanquetin.

La cuarta instrumental del álbum es “Dark Empire”. Baterías rápidas y mucha diversidad tanto rítmica como ambiental para uno de los temas más ricos de todo el disco, que va de blast beats enfurecidos a paisajes calmados y de ahí a ampulosas ambientaciones con total naturalidad. La emotiva letra de “Letter from the Trenches” ofrece de nuevo el registro limpio de Thomas en un corte de aires góticos que bien podrían haber firmado Crematory en un día tonto. Lo mejor, de todos modos, es el final, donde el tema gana enteros gracias a un bonito solo de guitarra. “Dawn of the Dead”, penúltima instrumental de “Planet Chaos” vuelve a ser otro corte de aire clásico y heavy, con mucho solo de guitarra, tempos no demasiado veloces y un tanto anodino en comparación con otros cortes del álbum. El último tema cantado es “Psychotic Starship”. Jérôme Thomas juega entre registros en un corte que lo mismo recuerda a Depeche Mode que a Type o Negative, sin llegar a ser tan pop como los primeros ni tan oscuro como los segundos. El solo “malmsteeniano” de la parte central termina por descolocarme del todo pero de alguna forma es capaz de terminar siendo uno de mis temas favoritos del disco.

La final que da nombre al disco “Planet Chaos” es a su vez también la más larga del mismo. Ocho minutos y medio de inicio calmado que irá ganando en prestancia hasta alzarse victoriosa en un final medido para dejarte con buen sabor de boca. Si es que has sobrevivido a la avalancha de cortes instrumentales y al conglomerado de ideas que proponen Carcariass en esta su quinta obra. A mí me resulta un disco con más altos (que los tiene) que bajos (que los tiene también) y que, como la cabra tira al monte, disfruto más cuanto más enérgicas son las canciones. Aún con eso aprecio también sus recovecos más pausados y la tremenda variedad de ideas que ofrece este “Planet Chaos”, si bien pienso que alguna instrumental podría haberse quedado en el tintero sin problema.

Texto: David Pérez Naves

Reseña: Ravenword «Trascendence» (Rockshots Records 2020)

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Ravenword son un combo de power metal sinfónico radicado en Milán, Italia, quienes han firmado un contrato de grabación con Rockshots Records con vistas a editar su debut «Transcendence» el próximo 31 de enero. La banda, formada en 2007 por el teclista y compositor Davide Scuteri (Choirs Of Veritas) llegó a editar una demo antes de separarse durante un tiempo. Reagrupados en 2016 ya con la vocalista Chiara Tricarico (Sound Storm, Moonlight Haze), el batería Michele Olmi (Chronosfear, Skeleeton) y el bajista & guitarra Cesare Ferrari (Choirs Of Veritas), entregan esta ópera  prima inspirada en la inmortal obra de Edgar Allan Poe “El Cuervo”.

Con el medio tiempo juguetón de “Blue Roses” da inicio la partida entre melodías preciosistas y estribillos pegajosos. Buen sonido, con una batería bien presente que se entremezcla con los obligados colchones sinfónicos y la dulce voz de Tricarico. “Life Is In Your Hands” arranca más cercana al power, con las guitarras muy arriba en la mezcla hasta la irrupción de las voces. Merodea cierto aire a Stratovarius al tiempo que las teclas de Scuteri dejan pequeños solos en su camino hasta ese estribillo tras el cual el tema muta y se vuelve notablemente más oscuro primero, y más orquestal después. “No More”, intercala rapidísimo power metal con bajadas de tempo en las que la vocalista Chiara Tricarico acomoda su registro más operístico. A destacar el breve pasaje a piano que precede al endiablado duelo entre las teclas y la guitarra del invitado especial Davide Lovecchio (Choirs of Veritas).

En “Lullaby Of The Last Petal”, la voz de Tricarico, el piano de Scuteri y toda la amalgama sinfónica juegan entre sí para dejarnos una balada con cierto aroma a los temas más calmados de los alemanes Blind Guardian. Tema lento que habrá de dar paso a “Purity”, donde Chiara Tricarico introducirá el tema en su italiano materno para volver más tarde al inglés en un medio tiempo de seis minutos cabalgantes y operísticos cerrados con un estupendo solo de guitarra en su parte final. “Rain of Stars” arranca con una bonita línea de piano a la que devorará uno de los riffs más pesados de todo el disco en un tema que  recuerda sin muchos complejos a los Nightwish de principios de siglo. En su parte final hay un solo de teclado en la más pura onda Jens Johansson y otro de guitarra que recuerda horrores a Yngwie Malmsteen para redondear un corte que rezuma clasicisimo por todos sus poros. Chiara Tricarico vuelve a su registro más dulce en la introducción de “The Queen Of Darkness”. En cuanto a estructura es uno de los temas más cambiantes de todo el disco. Ligero primero, luego pesado,  más tarde cinemático y exagerado, después rápido y, al final, vuelta a la calma. Y todo en apenas cuatro minutos y medio. “What I Need” va en una onda más cercana al power, sin tantas complicaciones. Mucho doble bombo bajo unas teclas que rellenan cada hueco existente y breve aparición de voces rasgadas para conferirle cierto aroma a los Epica del “Consign to Oblivion”.

A medida que nos adentramos en la parte final del álbum aparece “The Swansong”, poseedora de otro de esos tranquilos inicios a piano y voz. Pasada la calma inicial va creciendo de forma constante con voces dobladas hasta desembocar en uno de los finales más épicos de todo el álbum. Cesare Ferrari entrega algunos de los riffs más pesados de todo el disco en “Dylan”, una coctelera donde cabe de todo. Tricarico juega con todos sus registros, hay un solo de bajo, otro de teclado, grandes coros y hasta un pasaje a lo Symphony X. Su clímax final es sin duda uno de los puntos álgidos de este “Transcendence”. El recuerdo a la banda de Michael Romeo aparece en el inicio de “Crimson Lake” y desaparece en esas partes desnudas en que va encajada la voz. Nueva irrupción de voces rasgadas y otro largo solo de Cesare Ferrari precediendo al calmado puente central.

Los cuatro minutos y pico de “The Distance” pasan por ser los más planos de todo el disco y desentona sobremanera en este final lleno de desarrollos largos. Siendo como es uno de los temas más accesibles de todo “Transcendence” no me resultaría nada extraño verlo como single de aquí a unos meses. El cierre es para el tema más largo de todo el álbum. “Bleeding Moon” redunda en una larga balada (supera los ocho minutos) donde Chiara Tricarico se explaya a gusto sobre un colchón de piano. Hay una guitarra acústica, coros, voces dobladas y un bonito crescendo de cara al final.

Por supuesto que “Transcendence” es un debut pero tras él hay músicos de sobrada experiencia y se nota. Es un álbum que gana muchos enteros cuando sus canciones se retuercen, huyen de patrones sencillos y picotean de aquí y allá sin complejos. Y aunque hay velocidad en este debut (el single adelanto “No More” sin ir más lejos) está claro que Ravenword no son Dragonforce. Ni falta que les hace.

Texto: David Pérez Naves

 

Reseña: War Dogs «Die By My Sword» (Fighter Records 2020)

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La defensa del heavy metal más clásico no se hace sola, hay que hacerla. Algo así deben pensar estos cinco ilicitanos de War Dogs, acérrimos defensores de la fe metálica formados en 2015 y que nos presentan su primer largo vía Fighter RecordsDie By My Sword” tras un Ep homónimo editado el pasado 2018. Ellos son Alberto Rodríguez (voz), Enrique Mas y Eduardo Antón (guitarras), Manuel Molina (bajo) y finalmente José V. Aldeguer (batería).

De la grabación del álbum se encargó Luis Antonio Varó Reyes, mientras que mezcla y masterización del mismo corrieron a cargo del chico para todo de los suecos Enforcer, Olof Wikstrand. El tema título del álbum es el encargado de dar comienzo al mismo. Si el arte del disco no da mucho lugar  a equívocos, tampoco su música lo hace. El sonido es limpio y pulcro. Quizá no espectacular, pero si lo suficientemente nítido como para discernir todos los instrumentos al mismo tiempo sin mayores esfuerzos. Este arranque posee un riff lleno de subidas y bajadas que evoca primeramente a la primera época de Bruce Dickinson en Iron Maiden, y va tornándose más épica con el transcurrir del minutero, creciendo y evolucionando hasta el inequívoco solo final. “Castle Of Pain” en cambio resulta menos enrevesada y más directa que su predecesora. Alberto Rodríguez se mantiene en elegantes tonos medios. Puede que eche en falta algo más de agresividad en su registro, si bien es verdad que se adapta como un guante a lo que exigen estas canciones.

Wings Of Fire” sube un par de velocidades de golpe, da entrada al doble bombo y en su primer tramo se muestra generalmente rápida y disfrutona. El nombre de Helloween sobrevuela de manera inevitable, aunque también encuentro cierto regusto a los americanos Riot, especialmente en los coros del estribillo. La parte central con su riff cabalgante y las guitarras dobladas no podría ser más maidenesca.  Más que a Iron Maiden, el riff con el que arranca “Master Of Revenge” me recuerda horrores a las primeras incursiones de Ozzy Osbourne en solitario, si bien su estribillo no tiene nada que ver con el de Birmingham, máxime con ese puente central tan cercano a la doncella de hierro. En la muy medida “Kill The Past” el doble bombo acompaña de manera casi constante en la que es, seguramente, la más lograda de todas las canciones rápidas de este debut de los ilicitanos. Alberto Rodríguez incluso entrega tonos más altos de lo acostumbrado ya cerca del final. Prosigue esa senda la corta “Ready To Strike”. Tres minutos de heavy metal simple pero acelerado, que luce en su parte central algunos de los mejores solos de guitarra de todo el álbum.

The Shark” es un tema especial dentro de este “Die By My Sword” de tanto en cuanto no sólo está dedicada a la figura de Mark Shelton (de ahí el título) e inspirada por la banda norteamericana Manilla Road sino que además cuenta con la colaboración de Bryan «Hellroadie» Patrick, quien fuera vocalista de los de Kansas de finales del siglo pasado hasta 2018. Funciona como elegía al tiempo que pasa por ser otro de los verdaderos puntales del disco. El riff principal de “The Lights Are On” huye en mayor medida del “maidenismo” que destilan buena parte de las canciones del disco y colisiona frontalmente con Mercyful Fate. Y lo hace hasta que aparecen los solos de guitarra, los cuales sí que evocan a la dupla (en realidad, tripleta) de la doncella en su encarnación más clásica.

Gorgon Eyes”, la más corta de todas las canciones del debut de War Dogs, es un rápido trallazo de apenas tres minutos sin mayores complicaciones. Directo y conciso, sí, pero un tanto olvidable. El cierre es para el corte de inspiración helena “Wrath Of Theseus”, sobre la figura del que fuera rey de Atenas. Tres minutos largos apoyados en un riff de cierto aire épico que coronan un disco que claramente, gana enteros en su parte central pero se diluye en su parte final.

Sin ser un mal trabajo, es verdad que uno puede echar en falta una pizca más de originalidad en ciertos momentos, que muchos riffs, melodías y solos los has oído cientos de veces, etcétera. La siempre peligrosa y delgada línea entre el homenaje y el plagio, Después de todo, “Die by My Sword” no deja de ser un debut. Un primer paso. Confío en que vengan más.

Texto: David Pérez Naves

Reseña: Unbound «Prophecy» (Autoproducción 2019)

Ficha técnica:

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Tracklist:

01 Running Out
02 Fear For Sale
03 Russian Roulette
04 The Witch
05 Heart Of Fire
06 Fell & Survived
07 Never Be The Same
08 Pegasus
09 Wherever You Are
10 Tomorrow Will Be Late

Componentes:

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David (Voz)
Raul (Batería)
Puri (Bajo)
Sergio (Guitarra)
Alvaro (Guitarra)

Los amantes del heavy metal de corte clásico están de enhorabuena, el nuevo trabajo de los vitorianos Unbound reune todas las cualidades para disfrutarlo, riffs vertiginosos, melodías y coros pegadizos además de pasajes que navegan por el hard rock, el power metal y algún que otro ramalazo thrash.

Publicado en el mes de septiembre, este segundo álbum de la banda llega con nueva formación, diez años después de su disco debut y seis de sus últimas grabaciones oficiales. Cocinado a fuego lento, el resultado ha sido más que satisfactorio, reflejando la savia nueva y las energías renovadas del combo gasteiztarra.

En el mes de julio presentaban «Fear For Sale«, el primer adelanto del disco, dejando patente su evolución tanto compositiva como sónica, un gran trabajo de David a las voces y la impoluta producción, como siempre, de Dan Díez en sus Rock Lab Estudios.

Podemos destacar así temas como «The Witch«, «Pegasus» o «Heart OF Fire«, composiciones elaboradas que enganchan a las primeras escuchas y la recuperación de «Russian Roulette«, regrabada para la ocasión y que está destinada a ser uno de los himnos de la banda.

Aunque algunos les puedan tachar de falta de originalidad, eso no es óbice para que el álbum no sea totalmente disfrutable pues una de sus premisas no es la búsqueda de una exclusividad en su estilo ni sonido. El disco destila esencia de tiempos pasados es evidente, pero deja claro que es una grabación directa, honesta, que huye de artificios y lo que escuchas lo verás reflejado en sus directos.

Sin duda uno de los discos destacados del año que termina dentro del heavy metal más clásico en nuestra escena. Un trabajo que nos deja con ganas de más y comprobar la evolución de una banda que esparamos no se demore tanto en futuras grabaciones.

Reseña: Unbounded Terror «Faith In Chaos» (Xtreem Music 2020)

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Puede que Vicente Payá no sea el músico más conocido del underground patrio. Por supuesto tampoco es un cualquiera. Fundador de Unbounded Terror, una de las primeras bandas de death metal de nuestro país, también de los doomers Golgotha, miembro de Yskelgroth y Holycide

Nest of Affliction” fue su primer largo allá por 1992. La banda permanecería un año más para después pasar al retiro y sería rescatada del olvido este mismo año. Y será a comienzos de 2020 cuando vea la luz este “Faith in Chaos”, grabado en los Kimera Recordings de Palma de Mallorca por Nico Beninato y masterizado en los Unisound Studios suecos por el omnipresente Dan Swano y que habrá de ser editado por Xtreem Music a primeros del mes de enero. El arte del disco corre por parte de Juanjo Castellano. La formación de la banda cuenta con Payá como único miembro original (guitarra), Andrew Spinosa (bajo y voz), Portas (batería) y Juan (guitarra).

Hay una corta y tímida intro para romper el hielo y tras ella irrumpe “Hiding from the Light”. Medio tiempo de corte clásico, con ese pesado puente central contrastando con la velocidad del siguiente “Silent Soul”, un artefacto de death metal adrenalítico hasta alcanzar el puente central, el cual vuelve a dejarnos otro pasaje tan pesado, al menos, como muchas de las cenas navideñas que se aproximan. El final nos devuelve a la veloz estructura inicial con Portas volando sobre su batería. “Insidious”, uno de los cortes más largos del disco, también uno de los más lentos, grasientos y pesados, con ese riff recalcitrante repetido hasta la saciedad. Andrew Spinosa en su registro más oscuro termina de dar forma a uno de los temas más oscuros del disco.

En contraste, “Destroyed from Within” lleva una onda mucho más death – rockera en un baile entre Entombed y Motörhead que aporta variedad y da aire al disco en su medular. El solo final, con el toque justo de reverb, me resulta tan simple como gozoso. “They Will Come from the Pain” supone otro cambio de tercio. Este que pasa por ser el corte más largo del disco, arranca con un lento y pesado riff que transpira Celtic Frost por sus cuatro costados. Más tarde intercala blast beats casi incesantes y en su parte final regresa de nuevo a la mugre y la inmundicia. A excepción hecha de ese final a medio gas, “Hated in Hell” son casi cuatro minutos de tralla sin descanso. Blast beats y riffs endiablados sin oposición alguna. “The Destroyers of Hope” coge el testigo del final anterior para transitar pesada y monolítica, revelándose como el tema más monocorde de todo el álbum.

En “Engulfed by the Gods” resuenan ecos de Dismember por todos sus costados. Proporciona la obligada ración de tupa – tupas* en intuitivo contraste con otros donde la velocidad baja unas millas y ha lugar uno de mis riffs favoritos de todo el disco. El final de este “Faith in Chaos” corresponde a “Through the Flesh We Will Reach Hell”. Un festín de doble bombo con aroma evidentemente nórdico, con mucho cambio de ritmo, buenas melodías y sensación de trabajo bien hecho.

Tal y como reza la nota de prensa, ha habido no poca insistencia de fans de la banda en este regreso. El resultado de esta vuelta es un disco que encapsula un puñado de influencias en poco más de media hora de gozoso death metal ora oscuro, ora veloz como el diablo, que habría de mantener a la banda felizmente entretenida los meses posteriores a la edición del disco.

*Que me perdonen los picajosos pero adoro incluir esta expresión en mis reseñas.

Texto: David Pérez Naves

Reseña Herejía – La Quinta Herejía (Duque Producciones, 2019)

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01 Pangea
02 Quinta Herejía
03 Hasta Morir
04 Tu Nombre
05 Soy Como Soy
06 Libre
07 Ahora Yo
08 Resurrección
09 El Viaje Más Largo (Ítaca)
10 Te Quiere Atrapar

 Herejía son:

Kike (Rizos) – Voz
Borja – Guitarra
Rubén – Guitarra
Antonio (Turu) – Bajo
Johnny – Batería

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Esta banda cántabra presenta su segundo disco ‘La Quinta Herejía’, de la mano de Duque Producciones. Fue grabado, mezclado y masterizado en los Estudios Dynamita de Dani G. y  cuentan con la colaboración a los coros de músicos de Söllen, Blast Open, Arenia y Monasthyr. La fotografía corre a cargo de Juanjo Ruiz Cisneros, la ilustración de la portada de Daniel Azconegui y el diseño gráfico de Ricky Torre.

Aunque son una banda de heavy metal clásico, también tienen influencias del power metal de los ochenta en la composición de sus temas. Con la intro «Pangea», nos introducimos en el primer corte largo del disco, titulado «Quinta Herejía». Un tema 100% de la escuela NWOBHM, que denota toda esa influencia del mejor heavy metal clásico de los años ochenta, sobretodo en la voz de Kike y en los riffs de guitarra del combo de Borja y Rubén tan reconocibles del estilo. Aún así, el doble bombo nos señaliza esos tintes power de los que hablaba en un principio.

«Hasta morir» nos recibe con un ritmo potente y un estilo que coquetea muy levemente con el AOR pero sin dejar de ser un corte heavy metal, con el consabido estribillo en forma de himno pro-metal.  «Tu nombre» enfatiza el ritmo de guitarra rasgada y doble bombo en un tema que desarrolla a la perfección su vocalista. Un corte de lema positivista, y de sonido dinámico, potente y cargado de metal. «Soy como Soy» ejemplifica a la perfección las influencias de la banda, esas mismas de las que todos nos impregnamos en la década de los ochenta, de bandas como Judas Priest, Iron Maiden o Helloween entre tantísimas otras.

Continuamos con «Libre», otro buen corte de heavy metal clásico, uno de esos que probablemente funcionen a la perfección en directo. Tras de ella, llegamos al tema lento del disco, la balada «Ahora Yo», que recuerda un poco ese «Pensando en tí» de los Ángeles del Infierno y que resultaría un poco lineal si no fuese por el sentimiento que le imprime Kike, que la salva bastante bien.

Despertamos de golpe del corte anterior con el single que publicaron también en forma de vídeo, titulado «Resurrección». Para mí, el mejor tema del disco, gracias a esa brutal sección rítmica, esos riffs contundentes y a la vez melódicos de guitarra, junto a la voz de Kike. Entiendo a la perfección por qué este tema es el single del disco, es un temazo.

Por un microsegundo me viene a la mente «The Rime Of The Ancient Mariner» de Iron Maiden en los primeros instantes de “El Viaje Más Largo (Ítaca)”, corte que narra un pasaje de la historia épica de Ulises. Un buen tema de heavy metal, uno de los mejores del disco, que nos lleva al último corte del LP, «Te quiero atrapar», un estupendo broche para finalizar y con un estupendo trabajo vocal y rítmico, con un sonido muy influenciado por Iron Maiden.

En resumen, este trabajo no te va a descubrir nada nuevo. De hecho, en todos los temas te vendrán a la cabeza muchos himnos de bandas míticas de los ochenta, influencias que no se pueden negar en su estilo. Pero si eres amante del buen heavy metal clásico, te gustan las bandas de la onda NWOBHM, este será un disco que te va a gustar. Tiene una buena calidad, está muy bien compuesto y tiene todo el gancho y la fuerza necesaria para que te encante desde el primer corte al último.

Reseña de Amenti – «Fuerza Vital» (Duque Producciones, 2019)

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    1. 1. Sueños
    1. 2. Ángel Exterminador
    1. 3. Corazón Bravo
    1. 4. Es Tiempo De Despertar
    1. 5. El Enviado
    1. 6. Sin Miedo
    1. 7. Fuerza Vital
    1. 8. A Sangre Y Fuego
    1. 9. Un Solo Camino
    1. 10. Renacer

 

Amenti son:

Miguel Ramos – Bajo
Javier Pérez – Batería
David Fernández – Guitarra
Pablo Rueda – Guitarra
Juan Lozano – Cantante
Rafa García – Teclados

Este nuevo proyecto, liderado por el ex – Avalanch Juan Lozano, presenta su primer trabajo «Fuerza Vital», grabado, mezclado y masterizado en los Estudios Sanctuarium por Alberto Rionda, un diseño gráfico de Ricky Torre y una portada con un Anubis protagonista, representado por la mano de Laura García.

En su interior, encontraremos diez temas del mejor power metal, de la mano de esta banda vallisoletana con conocido frontman astur. Este trabajo arranca con su single, «Sueños«, que apareció como adelanto en forma de vídeo. Un corte lleno de melodías y fuerza, aderezado con el teclado de Rafael García y coqueteando con algunos toques de progresivo. El segundo corte se titula «Ángel Exterminador» que nos recibe con un bonito sonido oriental donde la base rítmica, y las guitarras en concreto con sus riffs y cambios de tempo, cobran un protagonismo omnipresente a lo largo del tema. Se trata de un corte muy interesante en el aspecto técnico, con un estribillo bastante pegadizo y un solo excelente.

«Corazón Bravo» se hila con el anterior sin apenas pausa, siendo éste un corte que empieza de forma lenta, pero que este instante pausado es la antesala a un tema del más clásico power metal, que nos recuerda bastante a los temas épicos de Tierra Santa. Los cambios de tiempo enfatizan las letras de determinados pasajes del tema, para retomar la velocidad con el solo de guitarra y los teclados. Un buen ejemplo para el directo sin duda. Nos sumergimos en un corte de hard&heavy como «Es Tiempo De Despertar», donde bajamos las revoluciones aunque sin perder la potencia, gracias al groove de guitarra que endurece el sonido. Nuevamente nos encontramos un bonito solo y un trabajo de base rítmica muy bueno.

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 «El Enviado» enfatiza el trabajo de percusión, con los bombos potentes de Javier, que sobresalen en la mayoría de pasajes del tema. También es reseñable los toques de power metal sinfónico de las guitarras, muy en la onda Labyrinth o Rhapsody, por poner dos ejemplos. Los teclados, que por cierto han sido grabados bajo la supervisión de Manuel Ramil (Avalanch) en Tercera Planta Estudios, cobran también protagonismo, tanto en este, como en el resto de temas del disco.

Sobrepasamos el ecuador con «Sin Miedo», un tema en el que, creo, que la voz de Lozano se siente más cómoda en este registro. Un buen corte que contiene todos los ingredientes que adoran los seguidores del power metal clásico. Llegamos a la canción que da nombre al disco, «Fuerza Vital», donde nos encontramos con una parte lenta y una parte rápida. La lenta contrasta con la rabia que trasmite Lozano en su interpretación y con las melodías de guitarra que pincelan estos fragmentos. Poco a poco va ganando en intensidad y velocidad, siendo esta parte, la rápida, la que nos recuerda a los Avalanch de la época de Ramón Lage. A pesar de las influencias, no deja de ser un buen tema.

«A Sangre Y Fuego» es otro buen ejemplo del estilo de Amenti. En este caso, destaca por su estribillo pegadizo y épico que te zambulle de cabeza en su historia. Llegamos a la recta final con «Un Solo Camino», regresando a esos toques orientales tan exóticos en este corte veloz y potente, y finalizando con «Renacer», que regresa a los tintes más hardrockeros, despidiendo un álbum que augura una buena trayectoria para esta nueva banda. Una buena producción, calidad, experiencia, buenos estribillos, excelentes solos de guitarra y base rítmica, todo ello en conjunto resulta un trabajo magnífico como carta de presentación.

Reseña: Façade «The Eternal Dance» (Autoproducido 2019)

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Façade, doomies de la ciudad de Dordrecht (Países Bajos), formados en 2011, han autoeditado este su segundo disco largo “The Eternal Dance” tras un Ep homónimo en 2013, su primer larga duración “Loathe” en 2017 y su split con Locus Amoenus el pasado año. Ellos son Korijn van Golen (batería), Pim van Dijk (bajo), Berend Klein Haneveld, Conrad Stroebel y Chris Harmsen (guitarras) a quienes se suma Ben de Graaff (desde 2011 en los avant-garde de culto Phlebotomized) como vocalista.

Disco conceptual cuya portada presenta a la diosa hindú Kali, cuyo su papel en la mitología es tanto el de diosa madre como el de destructora. El título del álbum se inspira en la idea de que nuestras vidas, nuestras ideas y todas las cosas que nos rodean son sólo pequeños movimientos en otro movimiento más amplio: el baile interminable que es el Universo. Un movimiento termina, pero uno nuevo sigue para continuar el baile, de igual forma, cada canción en el álbum representa una fase en ese ciclo lírica y musicalmente.

Así pues, este “The Eternal Dance” arranca con los diez minutos de “Unmade”. De inicio tranquilo y algo alucinado, evoca a los Earth más calmados para luego ir ganando peso a la par que aparece el registro osco de Graaff y las guitarras nos sumergen en un crescendo que desemboca en la melodía inicial primero y en el solo de guitarra que da por cerrado el tema después. Sin resultar espectacular, el sonido del disco está lo bastante cuidado en las partes lentas como para poder distinguir fácilmente tanto guitarras como base rítmica y voz. Si bien es cierto que cuando transitamos parajes más pesados, el bombo de van Golen pierde algo de presencia. “Mask” es pasa por ser con siete minutos y medio el tema más corto de “The Eternal Dance”. Inicia con un bonito juego de guitarras donde irrumpe Ben de Graaff en un registro muy similar al tema inicial, pero de cariz más melancólico. Gana peso en el puente central y deja un regusto a bandas modernas de sludge. Se interrumpirá brevemente para después resonar más animosa y distendida de cara al final.

Ego” es el primero de los tres últimos temas de doce minutos que cierran el disco. Arranca pesada, preñada de un riff machacón que se repetirá una y otra y otra vez hasta incrustarse en tu cerebro. En su primera parte resulta notablemente más furiosa que sus predecesora, llegando a amagar con algún que otro blast beat en ciertos momentos. Pierde octanos a la par que transcurre su ecuador, con un bonito baile de guitarras que vuelve a rendir tributo a la banda de Dylan Carlson. Ecuador que culmina con el regreso del machacón riff inicial y un final que incluye doble juego vocal para un cierre de pura melancolía. Sin dejar de lado la pesadez que recubre todo el disco, ese verdad que los primeros compases de “Death” suenan algo más heavys. Tan solo un espejismo. Pronto aparece una guitarra alicaída y apesadumbrada que vira el timón hacia terrenos más cercanos al doom/death, en la mejor tradición de bandas como Esoteric o Ataraxie. El relajado y tranquilo puente central resulta, que resulta cautivador y pasa por ser uno de mis momentos favoritos del disco, da paso a un final donde Korijn van Golen marca la pauta primero con el doble bombo y después con el blast beat final.

El final es para “Moshka”, el sánscrito para la liberación y la libertad. Representa la liberación de este ciclo de muerte y renacimiento y presenta palabras habladas por el filósofo zen del siglo XX, Alan Watts, extraídas de una conferencia sobre sus pensamientos sobre la muerte, sobre un tímido colchón de guitarras primero, que alternarán con otras más distorsionadas después. Pese al notable final, me quita un poco el buen sabor que me había dejado “Death”, si bien es cierto que sirve para explicar algunas de las ideas del disco en cuanto a lírica.

The Eternal Dance” redunda en cincuenta minutos largos de doom death metal nada monolítico. Que bebe del sludge sin abusar ni aburrir y que está lleno de recovecos interesantes. ¿Que aún así no le llega para competir con discos recientes de bandas citadas durante la reseña? Pues también.

Texto: David Pérez Naves

Reseña In Thousand Lakes «Evolution» (Xtreem Music 2019)

Lakes

Formados originalmente en 1996, año en que ve la luz su demo “Emotions”, disueltos un bienio más tarde tras la salida al mercado su primer larga duración “Lifeless Waters…” (editado por el desaparecido sello Arise) y resucitados en 2003, los death melódicos In Thousand Lakes han editado en esta segunda etapa de su carrera el Ep (y single de mismo nombre) “Martyrs of Evolution”, el recopilatorio “The Memories that Burn”, su segundo largo “Age of Decay” y el Ep que os traemos hoy, “Evolution”, estos últimos editados vía Xtreem Music. El Ep ha sido producido por Pedro J. Monge (Vhäldemar) en los Chromaticity Studios.

Murder Castle” irrumpe con un riff que parece huido de un viejo disco de la NWOBHM sobre el que Jose, que se incorporara a la banda en 2013, entrega su registro más bronco. Buenos cambios de ritmo y mucho curro de guitarras a cargo del miembro original Jokin y de Igor, en la banda desde 2015. A destacar el up tempo con doble bombo en el puente central. “N.W.O” viene de principio con  aroma de thrash alemán. El miembro original de la banda Javi Martínez emerge dando buena ración de doble bombo y todo el corte transcurre principalmente por derroteros más melódicos que extremos aún con la agria voz de Jose al comando de las operaciones. “Into The Mirror” posee sus acostumbrados pasajes melódicos, pero gana en velocidad y, en líneas generales, resulta más agresiva que sus predecesoras, poseyendo riffs que no les sitúan muy lejos de unos primigenios Children of Bodom.

En contraste, “Black History” es más lenta, más pesada y más “doomie”. Con matices, no desentonaría demasiado en un disco de los estadounidenses Novembers Doom. Evoca nostalgia y, qué duda cabe, es poseedora un aura distinta al resto de temas. “Proteus” se aparece de nuevo rápida a un tiempo y melódica al otro. Tema más largo del Ep, vuelve a mostrar el doble bombo a pleno rendimiento pero introduciendo una buena ración de cambios de ritmo que la convierten en la más fluctuante de este “Evolution”. Se beneficia, además, de ser aquella en la que las líneas de bajo de Pintxo Cabrera gozan de mayor protagonismo. Sin duda mi tema predilecto de entre los siete. “Love and Death” es otro tema corto, de apenas tres minutos, que de primeras va en la onda de “Black History” pero va ganando en presencia e intensidad con el transcurrir de los minutos, sin perder del todo ese aire de tristeza y melancolía. El cierre es para la versión de la canción que daba título al debut de los norteamericanos Dokken “Breaking the Chains” en el que cuentan con las colaboraciones de Leire Tejada (voz) y del productor y guitarrista Pedro J. Monge.

In Thousand Lakes prosiguen su ya largo caminar por la senda del melodic death metal mientras arrecia la lluvida de bandas del estilo con voz femenina entregando un Ep rico en ideas y variado en influencias, que se abraza a unos estereotipos muy claros en cuanto a ritmos a la par que huye de tantos otros pero que, en líneas generales, posee más luces que sombras.

Texto: David Pérez Naves