Reseña Street Lethal «Welcome To The Row» (Fighter Records 2019)

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Street Lethal son un joven combo barcelonés de puro y clásico heavy metal que en apenas cuatro años ha visto editados un par de Ep’s, un álbum en directo y esta su más reciente obra, y primer larga duración, “Welcome to the Row”, que habrá de ver la luz el próximo 5 de diciembre vía Fighter Records, filial del sello madrileño Xtreem Music.

Welcome to the Row” da nombre al disco, fue adelanto del mismo y viene el primero en la lista de temas. Arranca veloz, con ración extra de doble bombo, para mutar en medio tiempo más adelante y acomodar la voz de Hell Rose Lethal, con un tono que lejos de ser exagerado y chillón, se mueve en registros más medianos y me recuerda por momentos a Alia O’Brien de los doomies canadienses Blood Ceremony. Destacar el duelo de solos guitarriles entre Criss y Dann Atomic Lethal en la parte final. El riff inicial de “Roll Racing” me trae a la memoria la primera época de los británicos Saxon y funciona bien como tributo a la NWOBHM. La voz de Rose gana alguna octava más con respecto al corte anterior y el dúo de guitarras ofrece una buena ración de melodías antes de otro buen solo de guitarra.

Searching the Wild” es el tema más corto de este álbum debut de los barceloneses. Posee un riff algo más machacón que sus predecesores y le encuentro cierto aire a los barakaldeses Vhäldemar en su primera parte. Hacia el final la batería gana en velocidad y presencia y el solo de guitarra culmina la mezcla dando paso al tema más largo de todo el disco, “Rulers of the Underworld”. Sus más de siete minutos arrancan tenues, con alma de balada que va poco a poco ganando fuerza en beneficio de otro riff machacón con vocación de himno y (tímidos) coros que le dan a la mezcla un leve olor a los Manowar menos gramdilocuentes. “Tyrants” resulta más cercana al power con ese riff rápido y el doble bombo a pleno rendimiento para conformar un corte que no desentonaría demasiado en algún viejo disco de los alemanes Rage. Cinco minutos de metal revolucionado, de nuevo con presencia de coros en el estribillo y Hell Rose Lethal cantando en sus registros más altos de todo el álbum. El cierre es para “Into Your Mind”, con ese inicio tan Maiden, solo de bajo incluído, pero que transcurrido el guiño inicial se mueve por otros derroteros, de nuevo con mucho doble bombo y sonando, por lo general, más alemana que británica.

Sus fotos promocionales no engañan. Su música tampoco lo hace. Street Lethal tendrán que pelear a conciencia en una escena, la del metal clásico, que contra viento y marea no para de crecer. Aquí y fuera. Su media hora de metal clásico en este primer largo debería servirles, al menos, para asomar la cabecita entre la masa y hace girar alguna que otra cabeza de buenos degustadores del heavy de toda la vida.

Texto: David Pérez Naves

Reseña: Apostles Of Perversion «Scars Of A Sick Mind» (Pathologically Explicit Recordings 2019)

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Ni más ni menos que desde el lejano archipiélago canario llegan estos Apostles of Perversion para presentar su segundo álbum “Scars of a Sick Mind”. Diez cortes en apenas veinticinco minutos de pesado, ominoso y cerril brutal death metal, editado a través del sello cordobés Pathologically Explicit Recordings el pasado 3 de noviembre.

Hay una homilía ejerciendo de intro en el arranque de este “Scars of a Sick Mind”, pero la voz que va declamando versos en latín tiene poco de eclesial. Termina e inmediatamente irrumpe “A Gaze into the Abyss of Insanity” que pasa por ser el tema más largo del disco. Death metal brutal, a ratos pesado y machacón, a ratos cercano al slam, incluso llega a introducir voces limpias en determinadas partes. Las guitarras dejan espacio no solo a las baterías sino también al bajo, lo cual es de agradecer. “Extreme Misanthropy” posee un regusto más nórdico, más sueco, como si Dismember montasen una jam con los Disgorge yankees y alguien grabase el resultado. “The Enemy Within” apuesta casi de principio a fin por blast beats incesantes sin dar apenas respiro y la voz de Miguel Núñez “The Impaler” se hace grande sobre toda la mezcla.

Esta apuesta por el death veloz y brutal prosigue en el tema que ha de dar nombre al disco. “Scars of a Sick Mind” redunda en dos minutos y medio donde batería literalmente vuela y no hay descanso. “Corpses in the Crawl Space” marca tres minutos y pico en el reloj y de primeras es lenta pesada, en su parte central baila entre el slam americanizado y el death más feroz y termina a medio gas, machacona y pesada pero sin excesos. “The Hand That Pulls the Strings” posee cierto regusto a death metal de toda la vida. Unas veces rápida como pocas, pero poseedora de uno de los mejores riffs del álbum, que aparece aquí justo cuando la aguja del velocímetro no marca zona roja. Intro al margen, el tema más corto del disco es este “Flowers of Flesh and Blood” que apuesta por pasajes algo más técnicos durante la parte central y se permite un descarado guiño al slam en su parte final. “Eaten Alive from Inside” retoma la tónica general de este “Scars of a Sick Mind” ofreciendo más y más velocidad, así como el cierre de “Pile of Shit” vuelve a girar hacia el slam por momentos, pero sigue poseyendo su buena dosis de blast beats y mala baba.

Adolecerá de falta de originalidad, sí, pero “Scars of a Sick Mind” no deja de redundar finalmente en un disco de brutal death metal que habrá de satisfacer a quienes gusten  del death ‘rápido y furioso’ donde los pasajes lentos y pesados por los que muchas bandas del género han optado en los últimos años con tan funestos resultados (apreciación personal) son los menos.

Texto: David Pérez Naves

Reseña: ADE «Rise Of The Empire» (Extreme Metal Music 2019)

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ADE, que por una vez no tiene nada que ver con administración de empresas, Dios me libre, llevan en esto desde 2007 y “Rise of the Empire” es ya su cuarta obra de estudio, a la que acompañan un Ep en 2008 y una promo al año sguiente. Italianos de la ciudad eterna, se presentan con una formación completamente remozada en la que sólo pervive de alineaciones anteriores el guitarra original Fabio Palazzola.

Minuto y medio de intro (“Forge the Myth ”) y aparece “Empire”, que fuera adelanto del disco en forma de vídeo lírico. Cuatro minutos largos de subidas y bajadas, que arrancan épicos, con ligero abuso de arreglos, transcurren por puentes más veloces, pasan por pequeños remansos donde resurge su faceta más folkie y desembocan en un final que nuevamente rezuma épica. “The Gallic Hourglass” confirma esa alianza entre partes velocísimas, donde la voz de Nikolas Bruni (Diocletianvs) explora su registro más bronco, y otras donde reinan los arreglos así como los tempos más lentos y marcados, con unas líneas de batería de Davide Itri (Decivs)  muy presentes. El final no dista mucho de unos Fleshgod Apocalypse menos orquestados.  “Chains of Alesia” rompe la dinámica que llevaba el disco hasta ahora al presentarse más lenta, machacona y cortante que sus predecesoras, con algunas dosis más de groove pero que no llegan en ningún caso al exceso ni la caricatura. Uno de los temas más extensos del álbum, “Once the Die Is Cast”, arranca invocando a los Nile más épicos en esos arreglos profusos en coros y cuerdas del comienzo para acabar revelándose como uno de los cortes si no progresivos, sí más policromos de todo el álbum. Hay partes donde las guitarras se esconden en un segundo o tercer plano bajo todo el armazón de arreglos, otras en las que vuelan comandando furiosas arrancadas de death metal encabronado y feroz.

Los apenas tres minutos y medio de “Gold Roots of War” inciden en la faceta más a medio gas, más épica y más orquestada, del combo romano, que sólo acierta coger velocidad en su parte final. Quizá uno de los cortes más flojos del álbum. Esa simpleza del sexto tema de este “Rise of the Empire” lleva a que el séptimo, “Ptolemy Has to Fall”, sea mucho más disfrutón de tanto en cuanto vuelve a aglutinar buena parte  de todas las aristas que conforman la propuesta de estos ADE en otro de esos cortes que no te suelta en ningún momento. De medios tiempos llenos de pura épica itálica, a otros que rezuman groove por los cuatro costados y, entre medias, partes con el velocímetro en zona roja. Imposible aburrirse. “Suppress the Riot” resulta en un tobogán bicolor en el que constantemente suben y bajan partes a todo gas con otras en las que aparece un breakdown que, de no ser por esos arreglos con aroma a péplum, no desentonarían demasiado en una banda de deathcore. “Veni Vidi Vici” no resulta tan distante con el resto del álbum, pero cuenta con unos arreglos de aire más oriental, evocando de nuevo no sólo a Nile, si no a los álbumes en solitario de Karl Sanders. Resulta menos complejo que otros cortes del álbum, pero se beneficia de algunas de las partes rápidas más logradas del mismo.

The Blithe Ignorance” pasa por ser de lo más conseguido de este cuarto disco de ADE. Por ese largo inicio puramente orquestal en el que repta la voz de Nikolas Bruni, por el crescendo que vendrá después, apoyado en uno de los mejores riffs de todo el disco, y por cómo todo se funde, cuadra y encaja pasajes más adelante con precisión de relojero. Estupendo. El cierre es para  “Imperator”, más centrada en ofrecer death metal clásico y furia desatada a la que sazonan leves toques sinfónicos.

Rise of the Empire” redunda en algo menos de tres cuartos de hora de muchos altos y algún que otro bajo en un disco que no creo decepcione a seguidores de las bandas que aparecen durante la reseña. Death metal épico y sinfónico en definitiva como buena banda transalpina que son.

Texto: David Pérez Naves

Reseña: Mortuary «The Autophagous Reign» Xenokorp 2019

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The Autophagous Reign” es el sexto álbum ya para estos clásicos thrash-death masters de la ciudad francesa de Nancy. Grabado, mezclado y masterizado en Hertz Studio (Polonia); con portada a cargo de Łukasz Jaszak, quien ha trabajado para gente tan diversa como Alcest, Mourning Beloveth, The Vision Bleak o Vomitry entre otros. Ellos son Patrick Germonville (voces), Alexis Baudin y Bastien Legras (guitarras), Jean-Noël Verbecq (bajo) y Johann Voirin (batería). Once cortes para tres cuartos de hora de furioso metal francés en la más pura onda Vader, Possessed, The Crown etcétera.

La humanidad ha llegado a un punto de inflexión. Durante siglos ha apresado, devorado e ingerido a los vivos hasta que su propia especie llegó a su final con la sexta extinción masiva. El fracaso total de un sistema capitalista alimentado por recursos no renovables. El pequeño grupo de gobernantes en la cima de la cadena alimenticia que se alimenta del 99 % restante. La destrucción masiva de la biodiversidad en favor de una la destrucción masiva e industrializada. El hombre devora todo a su alrededor mientras que el antropoceno comienza a rebelarse. Todo ello conforma el suicidio ecológico y social que esconden las canciones de este “The Autophagous Reign”.

Es un disco que se guarda los cortes más largos para el final y se inicia sin intros ni preámbulos con un pildorazo de nombre “Delete / Replace” de apenas dos minutos, que alterna partes más heavies con otras donde los blast beats vuelan a placer. La voz de Germonville se mueve en un registro más rasgado que bronco  al igual que las endiabladas guitarras de la dupla Baudin & Legras. “The Sapiens Order” profundiza en la cara más thrash del combo francés y a excepción hecha de ciertas partes de corte más extremo, podría encajar en un álbum de los Kreator más enfurecidos. “A Curse in Disguise” incide en el patrón de alternancia entre partes rápidas y otras a medio gas donde hacen acto de presenca riffs más pesados y retorcidos.

Dominate Modus Operandi“ tiene un comienzo feroz pero termina por rebajar la adrenalina y por momentos deja cierto regusto a los Testament más modernos. “Disposable” recupera de primeras la cara más death del combo francés para hundirse primero en acompasadas cabalgadas que acompañan al estribillo, transitar partes más melódicas, solo de guitarra inclusive, y volver al principio con el pedal a fondo.

Eternal” conforma el punto de inflexión del álbum. Conjuga sabiamente el death a toda máquina marca de la casa con partes de pura escuela sueca (Grave, Entombed, etcétera), tiene partes machaconas y otras más melódicas, pero sobre todo, da el pistoletazo de salida para algunos de los cortes más intrincados del álbum. La batería de Johann Voirin hace horas extra en los cinco minutos y medio de “Onwards to the Terminus”. Velocísimo con la caja durante las partes rápidas e inasequible con el doble bombo cuando el tema transcurre por parajes más reposados. Un largo grito de  Germonville corona el final para dar paso a “Recycled”, un compendio de largas algaradas de death metal iracundo y adrenalítico que culminan en un puente central, sorpresivo y machacón que airea el ambiente.

Descolocaría la intro a piano de “Memorial in vivo” de no ser por su brevedad. El segundo corte más extenso del álbum es también uno de los que suenan más actuales y modernos. Como si cambiasen a unos polacos (Vader) por otros (Decapitated) el tema entrega partes muy cortadas, con la batería imbuyéndose de puro groove, en un tema que por momentos se acerca incluso al deathcore. Reaparecerá el piano tras una rápida parte final para caminar hacia la cortísima “Cheptel”.

El fin de fiesta lo comanda “Monuments”, batiburrillo de muchas de las ideas que han hecho acto de presencia a lo largo del disco, que incluso incorpora un detallito en francés en cierto momento, y es el colofón a esta historia cruel, distópica y sobre todo violenta donde, sin salirse de los cánones del metal extremo, los de Nancy sacan no poco brillo a toda su versatilidad compositiva, en especial de la mitad del disco hacia el final. Una buena pieza para seguidores de las bandas citadas a lo largo de la reseña.

Reseña: Némesis «The Beginning Of The End» (Necromance Records 2019)

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The Beginning of the End” es el Ep de presentación del trío vilagarciano de clásico death metal Némesis. Tripleta de temas grabados en los Demigod Recording Studios (Portugal) con Miguel Tereso a los controles. Del logo de la banda se ha encargado Christopher Host mientras que la portada corresponde al inagotable Juanjo Castellano.

Toy Box” recuerda a los madrileños Avulsed a un tiempo y a la escena sueca al otro con varios cambios de tempo, muy acusados especialmente en su parte final, coronada esta con solo de guitarra como bien mandan los cánones. Base rítmica muy presente y guitarras pesadas pero inteligibles bajo la convenientemente cavernaria voz del también guitarra Luis Martínez. El homónimo “The Beginning Of The End” profundiza en sonoridades más machaconas y la voz se sumerge en recovecos inhóspitos que añaden oscuridad a la mezcla, rota en mil pedazos durante la parte central, poseedora de un aire mucho más melódico. “To The Limit Of Incomprenhesion” arranca con el contador de revoluciones en zona roja para luego ir serpenteando por registros más cercanos a Possessed (y demás bandas de la primera ola americana) y terminar con un riff deliciosamente intrincado y pesado.

Once minutos distribuidos en estos tres temas de death metal orgánico y cambiante, un primer paso pequeño, pero un paso de todas formas, que ya ha visto ya la luz en diversas plataformas de streaming y se prevé haga lo propio en formato físico en próximas fechas.

Texto: David Pérez Naves

Reseña: Nocturnia «La Tempestad» (Duque Producciones, 2019)

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  • Siempre hay un Lugar
  • Cenizas
  • Negro Sentimiento
  • Tempestad
  • Leviatán
  • Estigma
  • Héroes de Bronce
  • Ahora que no Estas
  • Hijos de la Derrota
  • Solo un Instante
  • Soy La Tormenta

Tras “Tierra Cobardes” de 2016, Nocturnia regresa con un nuevo trabajo, aunque esta vez siendo Alberto Rionda el que ha grabado, mezclado y masterizado este álbum en los Estudios Sanctuarium en Grado, Asturias. Han pasado la friolera de 18 años desde sus inicios y este nuevo disco, el sexto, pretende ser un ejemplo de evolución, madurez y crecimiento, resultado de un bagaje musical que han ido acumulando a lo largo de estos años, con mucha carretera por delante y después de algún cambio de formación del que ninguna banda está exenta.

Metiéndonos de lleno ya en él, el disco abre con “Siempre hay un Lugar”, un tema de power melódico rápido, con gran presencia de los teclados de José Gómez Sellés. Una tarjeta de presentación de lo que encontraremos a lo largo de este nuevo larga duración. “Cenizas” cuenta con la colaboración del propio Alberto Rionda en la parte del solo de guitarra. Este tema de medio tiempo tiene una base rítmica combinando el teclado, esta vez con un sonido más tecno, con las guitarras, sobresaliendo por encima del resto de la composición. Un corte de estilo más moderno, con toques progresivos e incorporando voces guturales. Un buen corte, muy trabajado y con un estribillo bastante pegadizo.

“Negro Sentimiento” regresa al power/heavy metal más clásico, a las cabalgadas de guitarra que vertebran todo el corte y al sonido Nocturnia más reconocible. Un tema más melódico, donde la voz de Simón refleja sentimiento en estado puro. “Tempestad” comienza con un potente sonido de guitarras, pincelado por los teclados que sobrevuelan al principio del tema para introducir este corte de tintes más progresivos, lleno de contrastes. Un tema potente, donde contrastan las voces desgarradoras con la voz melódica de su vocalista, así como los pasajes con menos instrumentación donde la voz es más protagonista.

“Leviatán” es, quizás, el tema más heavy del disco. Una pista oscura, cañera, veloz y potente. Con la salvedad de la incorporación de los guturales, que le dan otro toque a la composición y que, sin ellos, parecería que estamos ante un tema de las bandas más cañeras de metal de los ochenta, eso sí, revisado a la actualidad. Esta es una forma bastante inteligente de refrescar y modernizar el sonido más clásico, siempre con tu sello de identidad propio, y que lo convierte en uno de los mejores cortes de “La tempestad”.

“Estigma” da comienzo a pocas revoluciones para convertirse de golpe en un medio tiempo que se acelera y a momentos levanta el pedal, como en una carrera de coches. Un tema potente, con un estribillo pegadizo y muy dinámico, que se queda instaurado en la memoria. Seguimos con “Héroes de Bronce”, el corte de más de seis minutos donde arrasar con composiciones plurivalentes, donde demostrar la calidad y madurez de una banda.  Volvemos a jugar con voces limpias dando paso a guturales, dando una fuerza extra al mensaje del tema, acentuado por los épicos coros que lo componen. La balada del disco es “Ahora Que No Estás”, para tomar aire tras el tema anterior. Una buena interpretación vocal que coge más peso en el estribillo central para dar énfasis al mensaje.

Con “Hijos de la Derrota” recuperamos la velocidad, en este tema de power metal, que puede ser uno de los que mejor funcionen en directo, con un estribillo pegadizo que funcionaría genial. Vamos llegando al final del disco con “Solo un Instante”, que recupera el sonido más hard/heavy, alejándose por un instante del power al que nos tienen acostumbrados. Y no por ello es malo, todo lo contrario, resulta ser un muy buen tema.

Y, para finalizar, pone el broche final el corte “Soy la Tormenta”, un tema melódico y potente que resume a la perfección el contenido de este nuevo trabajo de los toledanos, una evolución compositiva, temas muy trabajados, variedad de estilos que conjugan a la perfección, riffs muy interesantes, un trabajo vocal que pasa por todos los estados de ánimo necesarios para imprimir un determinado sentimiento a la música y que traspase esa barrera hasta el oyente.

En resumen, Nocturnia llega con este nuevo disco, mucho más complejo que su antecesor, de matices algo más oscuros y que muestran una evolución y crecimiento musical hacia el buen camino. El principio de la gira “La Tempestad Tour” arrancaba en Puertollano (Ciudad Real) el pasado 12 de octubre, a partir de ahora podremos ver cómo funcionan los temas en directo, aunque creo que será una gira exitosa para Nocturnia.

Reseña: Narwhale “Heart of the Corpse-Whale” (Autoeditado 2019)

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Anticipado por una demo homónima, aparecida en 2017, llega el primer largo de los avilesinos progresivos Narwhale. Álbum conceptual de ocho cortes grabados entre julio y agosto de 2018, producidos por la propia banda y masterizados por el sueco Magnus Lindberg, integrante de Cult of Luna, quien ha puesto sus garras sobre los últimos trabajos de gente como Year of the Goat, Russian Circles, Astronoid o la última obra maestra de su propia banda, “A Dawn to Fear”. Narwhale lo conforman Javier Fernández (voz, guitarras, bajo, mellotron, Hammond, arreglos…) Víctor Puente (baterías) y Diego Aparicio (guitarras) y la incorporación tras la grabación de Ales Sánchez (guitarra).

Lo primero que hago es comparar con los tres temas del demo y el sonido del disco llama poderosamente mi atención. El paso adelante que han dado al respecto no es pequeño y las guitarras de “Glaucus”, primer corte tras la escueta introducción, se benefician de esa mejora mostrándose melódicas a un tiempo y monolíticas al otro, pero totalmente claras, diáfanas, entendibles, en consonancia esas voces de Javier Fernández que van y vienen entre melodícas y embrutecidas, aunque lejos estas últimas de resultar ininteligibles. “Galerna”, que arranca fuerte, decidida, profusa en voces envilecidas y doble bombo, posee en cambio un impás central que me recuerda a los Gojira más melódicos, roto después por una serie de buenos solos de guitarra y un final que bordea terrenos más clásicos.

Watery graves” arranca críptica, pesada, con mellotron adornando un riff que se arrastra en las profundidades, concordante con la escueta letra de estos siete minutos de tempos lentos y territorios fronterizos con la psicodelia. “Heart of the Corpse-Whale”, que da nombre al disco y pasa por ser el único corte por cuya duración supera la decena de minutos, arranca nuevamente en parajes calmados, rotos de tanto en cuanto por esas voces de Javier entre enigmáticas y encabronadas. Poco a poco se irá oscureciendo, rallando incluso con el doom y dejando las voces más agrias de todo el disco hasta coger aire y arrojar algo de luz en su parte final. “Primeval Rites” es más convencional. Si es que se puede hablar de convencionalismos en la música de Narwhale. Otra letra corta y mucho protagonismo de las guitarras en un corte muy atmosférico primero y más retorcido después. El más corto de todo el álbum a excepción hecha de la intro.

A un paso del final está “Sargasso Sea”, que engaña con ese riff machacón del principio pues circula por parajes más estandarizados primero y muda a terrenos más intrincados después, pero sin apabullar ni aburrir con doscientos cambios de ritmo innecesarios y aburridos. El final del disco y la conclusión de la historia en él escondida es para “Path of the Whales”, cinco minutos largos que en lo musical te acarician primero y te golpea después con ese up-tempo que culmina el debut de los asturianos. Rock metal progresivo moderno que en ocasiones guiña el ojo al pasado (esos toques psicodélicos…) y que resulta estar más centrado en construir buenas canciones que en imposibles (y a veces aburridas) demostraciones de técnica individual que no llevan a ninguna parte. Lejos así de cabriolas imposibles, “Heart of the Corpse-Whale” acaba redundando en un debut muy a tener en cuenta en las escenas asturiana y nacional.

Texto: David Pérez Naves

Reseña: Opeth «In Cauda Venenum» (Moderbolaget Records / Nuclear Blast)

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In Cauda Venenum” es ya el decimotercer disco en la carrera del faro progresivo sueco Opeth. Un álbum del que se editarán versiones en inglés y en sueco vía Moderbolaget Records y que, como gusta de decir el propio Åkerfeldt, conforma la última “observación” de una de las bandas más queridas y, a la par odiadas, del panorama actual. Queridas por lo que grabaron hasta 2008. Y odiadas por lo que han editado de 2011 hasta hoy, sí, pero también por ese carácter a veces indómito, casi siempre burlesco y en ocasiones incluso faltón del propio Åkerfeldt, que le ha granjeado una buena legión de seguidores pero también otra no pequeña de iracundos detractores que no toleran la más mínima impertinencia venida de la boca de este prócer del rock/metal progresivo nórdico.

En cualquier caso, estamos aquí reunidos que diría aquél para reseñar un artefacto sonoro que no para juzgar al personaje escondido detrás de él. La banda, empecemos por ahí, sigue siendo la de los últimos tiempos. A saber: Mikael Åkerfeldt voz y guitarras, Martín Méndez al bajo, Martin Axenrot en baterías y percusión, Fredrik Åkesson guitarra y coros y finalmente, Joakim Svalberg al teclado. A ello hay que añadir que las orquestaciones del disco vienen de la mano de Dave Stewart, quien ya trabajara con los ingleses Anathema. Ha sido producido a pachas entre Stefan Boman y el propio Mikael Åkerfeldt mientras que la portada corre a cargo del omnipresente Travis Smith.

Tras una ciertamente enigmática introducción de título “Garden of Earthly Delights” se nos aparece “Dignity” como un torrente imparable de prog ampuloso, colmado de colchones orquestales que darán paso a una pequeña narración primero y al primer solo de guitarra del álbum después. Tras el cambio de ritmo (muy marca de la casa y reconocible a la primera), en que aparecerá la voz de Mikael en su registro más dulce, todo transita hacia un medio tiempo con esas voces a un pasito de romperse, tan habituales en sus últimos discos. Seis minutos y medio de mucho color y una riquísima amalgama de texturas. Después viene uno de los cortes más largos de este decimotercero disco de los suecos, “Heart in Hand”,  donde las guitarras ganan terreno a los arreglos orquestales, al tiempo que la batería de Axenrot va y viene sin dar descanso hasta esa llamada a la calma de la nostálgica parte final.

Next of Kin” deja adormecidas partes calmadas, de voces susurrantes y bonitas guitarras acústicas, en contraste con otras más despiertas y abiertamente rockeras donde la voz de Åkerfeldt juguetea con el falsete, la base rítmica de Méndez y Axenrot empasta al milímetro y las orquestaciones cubren cada hueco imaginable. Todo ello bajo una letra, un tanto naíf, cierto es, capaz de inspirar un episodio de tu serie distópica favorita: “Finding friends in algorithms, forgot the sound of my daughter’s voice”. “Lovelorn Crime” tiene órganos, esqueleto y piel de balada de las de toda la vida. Deja por el camino la mejor interpretación vocal de Åkerfeldt en todo el disco, siendo como es quizá el corte menos complicado del tracklist. Un más que decente solo de guitarra culmina uno de esos temas que te los sabes antes siquiera de terminados porque la fórmula es la de toda la vida. De ese convencionalismo el disco evoluciona hacia “Charlatan”, otra enérgica algarabía proggie con más saltos que la trama de una novela de Murakami, las guitarras más broncas de todo “In Cauda Venenum” y un interesante duelo técnico precediendo al final.

Engaña “Universal Truth” con ese inicio tan calmado, roto de tanto en cuanto por guitarras y que irá ganando en intensidad hasta desembocar en una acústica parte central que bordea terrenos pop sin ningún complejo. Ecos flamencos en la guitarra inicial de “The Garroter” que desaparecen en pos de las teclas de Svalberg y terminan desapareciendo para dejarnos quizá el tema más extraño de todo el disco prácticamente rallando en el jazz más intimista. “Continuum” vuelve a ofrecer un inicio calmado que estalla en mil pedazos y sí, es la misma fórmula de otras tantas canciones del disco. Las alteraciones en los determinados tiempos pueden ser algo más abruptas que en cortes como “Next of Kin”, pero creo que no alcanza las cotas de esta. El cierre es para el corte más extenso de todo el álbum. Uno de los más largos de “Heritage” a esta parte, de hecho. Curiosos ecos en la caja de la batería, Åkerfeldt susurrando,  Åkerfeldt alzando la voz, teclas evocadoras, bonitas guitarras acústicas y todo, o casi todo, lo que puedes esperar de esta banda en este momento de su carrera.

Un completo y bonito final a más de una hora de música para un disco que dista de ser perfecto, que abusa de ciertas fórmulas ya muy gastadas y que no pasa por ser el mejor de los suecos desde aquél giro dramático que supuso “Heritage”. Sustentado, claro, en la calidad musical que atesora su line-up actual, que no es poca, pero donde más que los guturales del amado/odiado líder, echo en falta la frescura y el gancho que poseía “Pale Communion”, disco que odié y deploré en su día pero que con el pasar de los años (y las escuchas) se me acabó revelando como lo mejor que la banda sueca grabara en esta década a punto de expirar. Quién sabe si con este sucederá lo mismo a largo plazo. Lluvias eternas vendrán. Y entonces veremos.

Texto: David Pérez Naves

Reseña: Fiend «Onerous» (Deadlight Records)

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Stoner doom francés, alucinado y fulgurante. Fiend, procedentes de la capital de nuestros vecinos del norte, quienes publicaran este debut en 2013, lo reeditan ahora via Deadlight Records tras haber acompañado a la luminaria progresiva norteamericana Tool en su reciente gira por la zona euro. Los franceses cuentan en sus filas con el guitarra Michel Bassin, de los industriales Treponem Pal y también KMFDM, el guitarra y voces Heitham Al-Sayed, de los proggies Lodestar, el bajista de DDENT Nicolas Zivkovich y Renaud Lemaitre a la batería.

Onerous” redunda en treinta y pico minutos de buen stoner rock febril y machacón, de aires doomies a veces y voces limpias; repleto de esa clase de riffs que no te puedes sacar de la cabeza por mucho que lo intentes. Inauguran fiesta con la pacífica “The Widow”, a modo de intro, para pronto ponerse a la faena con “The Broken Ships of Osiris”. La primera parte de “The Potion” sigue por ese lado guerrillero y arrastrado de su rock achicharrado de riffs y constantes subidas y bajadas donde cabe casi de todo. A reseñar ese descenso en pos de la calma que encontramos en la parte central. Ecos muy poco disimulados de los Black Sabbath más oníricos y un buen riff, obeso y apesadumbrado, para la parte final.

La segunda parte de esta “The Potion” arranca ente brumas. Guitarras limpias que evocan desolados parajes matinales, con la voz de Heitham anticipando el riff, nuevamente lento y pesado, más melancólico de todo el álbum. Pasado este primer tercio, “The Potion II” pasa a medio tiempo de riffs cortados sin miramientos, con la batería marcando el paso al milímetro, acompañados de fugaces sintes a lo Acid Mothers Temple. La intensidad baja al final para desembocar en la escueta “Frankenstein You’re Fired”. La decena de minutos de “Boabdil” echa el cierre con un arranque de auténtico doom granítico y proverbial. Es la más descaradamente Sabbath de todas. Como un hijo bastaro de “War Pigs” y “Planet Caravan”. Como un valle, ora repleto de guitarrazos tremebundos, ora lleno de delicados pasajes aletargados y susurrantes.

Hay muchos lugares comunes en “Onerous” y ahora ya irá en cada uno el posicionarse. Habrá quienes únicamente vean plagios aquí y allá, mientras otros lo que verán serán sentidos homenajes y así unos y otros se irán decantando según les parezca. Está claro que no es un disco ni mucho menos definitivo. No estamos ante ninguna catedral del doom ni creo que Feind lo pretendieran tampoco. Pero como primer disco largo de cuatro tíos que nunca se habían acercado a estos pagos sonoros, cuyas procedencias (musicales) son tan diversas, resulta una obra más que decente.

Texto: David Pérez Naves