Reseña: Fleshgod Apocalypse «Veleno» (Nuclear Blast 2019)

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Veleno” es el quinto disco largo ya para estos deathsters sinfónicos italianos de Fleshgod Apocalypse, editado por el gigante alemán Nuclear Blast con Jacob Hansen (Aborted, Volbeat, Sirenia, Avantasia…) a los controles y portada a cargo del inagotable Travis Smith. Once cortes en total, incluyendo dos instrumentales, para algo más de cincuenta minutos de death metal ‘técnicosinfónico’.

Fury” es el encargado de romper el hielo; en principio a medio gas mientras que su ya habitual algarabía sinfónica va y viene a lo largo de todo corte. Diversos cambios de ritmo van conduciendo hasta otras mucho más cortantes y/o machaconas sobre esas endiabladas líneas de batería marca de la casa. Coros ampulosos y solos de guitarra para el cierre. Es un buen inicio de tanto en cuanto su lado extremo no se ven tan apagado frente al ‘sinfonismo‘ como ocurría en trabajos anteriores. Cosa que, personalmente, les agradezco. De inicio tranquilo en cuanto a velocidad y cierta épica, “Carnivorous Lamb” prorrumpe de pronto en una alocada salva de blast beats sobre los cuales vuelan las guitarras de Francesco Paoli. Estribillo en agudísima voz limpia, también marca de la casa. Mucho espacio para que respiren las líneas de guitarra mientras y brille la cara más técnica de los italianos. “Sugar” fue el adelanto en forma de vídeo y de algún modo se las arregla para concentrar las diversas caras de estos F.A. El barroquismo de esos grandilocuentes arreglos, un estribillo de cierto aire marcial, una batería a mil por hora y varios repetitivos y machacones riffs que tendrás varios días en la cabeza.

De apenas un minuto “The Praying Mantis’ Strategy” es la primera del par instrumental que alberga “Veleno” y en su interior aparecen unos coros que más tarde integrarán el quinto corte “Monnalisa” en un preciosista crescendo que desaparece de pronto para mostrar la cara más calmada de la banda. Este quinto corte del álbum termina revelándose como un medio tiempo en donde cabe hasta la voz de la soprano perugina Veronica Bordacchini, colaboradora ya habitual de los italianos. “Worship and Forget”, claro, rompe con la anterior propuesta y se decanta por la más puritita velocidad en una onda rayana con aquél estupendo debut que fue “Oracles”. Por supuesto hay voces limpias, partes más lentas, incluso espacio para pequeños detalles de Bordacchini, pero es realmente cuando las dos vertientes de su música se equilibran, cuando sientes que todo cuadra al milímetro y entiendes por qué una banda como ésta ha acabado por convertirse en punta de lanza de ese pantagruélico sello que es hoy en día Nuclear Blast.

Absinthe” apuesta de incio por el duelo entre voces limpias del bajista Paolo Rossi y las guturales del guitarra, batería (y quién sabe qué más) de Francesco Paoli. Al final redunda en seis minutos de death metal rápido y endiablado, amén de ese interludio donde reaparecen ciertos toques técnicos, de los que quizá adolezcan otros cortes del disco, para desembocar en un buen solo de guitarra y el acostumbrado éxtasis final. “Pissing on the Score” suena a autoreivindicación, máxime atendiendo a algunas de sus letras: “Art is a serious thing, you can’t dishonour it and let your name live forever”. Resulta prolija en cambios de ritmo, con toda la amalgama de arreglos yendo y viniendo muy en la onda de los primeros temas del disco. En su punto justo de cocción, sin echar nada en falta pero sin que te empalague tampoco. Crucial, estupenda. Los primeros compases de “The Day We’ll Be Gone“ arrancan al piano (Francesco Ferrini) sobre el que aparece nuevamente Veronica Bordacchini y podría pasar por un tema de Epica (y similares) sin problema. Balada en toda regla donde, no obstante, tiene cabida el registro gutural de Paoli. Un parón en la intensidad del álbum que a buen seguro exasperará a tantxs como enamore.

Colocar el tema más largo del album en la parte final viene siendo cosa habitual ya en bandas de todo estilo y condición. En “Veleno” tal honor es para “Embrace the Oblivion”. Que de primeras y atendiendo únicamente a la parte estrictamente metálica, no dista demasiado de aquél thrash que irrumpiera desde los States en los 90. Mucho más moderno y trufado de arreglos, pero no tan distante en definitiva y, de alguna forma, acaba resultando en el corte más épico del álbum.

Cierran con la instrumental que da nombre al disco cincuenta y pico minutos de lucha encarnizada entre el tech death de sus inicios y toda la plétora de arreglos, voces operísticas e influencias cinemáticas que abarrotan sus discos de “Agony” en adelante. “Veleno” en definitiva es un álbum que, desde luego, no me hace tanto tilín como su debut (y aquél estupendo Ep “Mafia” que vendría después) pero que sí que me engancha más que “King” o “Labyrinth”.

Texto: David Pérez Naves

Reseña Arenia – «La Voluntad de las Estrellas» (2019)

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ACTO I -REDENCIÓN

  1. Metamorfosis
  2. Alcanzar el Sol

3 .Retando a la Eternidad

  1. El último Aliento
  2. La Piel del Enemigo

ACTO II – TRIUNFO

6 . El camino de Hiperbórea III – El Llanto de la Tierra

  1. Volver a Empezar
  2. Conjuro Infernal
  3. Mirando al Mar

ACTO III – APOTEOSIS

  1. Sigue la Leyenda
  2. The Last Breath (Bonus Track)

El próximo día 23 Arenia estrena por fin su tan esperado tercer álbum de estudio que pone el broche final a la trilogía inspirada en la novela de Javier Negrete “Señores del Olimpo” y que versa sobre los mitos del héroe griego Heracles (Hércules en la mitología romana). Como resultado de ser los ganadores del concurso Festiamas, tuvieron que pasar por una composición, grabación y masterización a prueba de corazones débiles, ya que la inexcusable fecha de entrega a las que les obligaba el susodicho premio exigía. Pero está claro que no sólo saben hacer muy bien las cosas, sino que además, la presión no les ha condicionado en absoluto. Aún tendremos que esperar un poco más para el libro, pero próximamente también estará disponible.

A primeros, primerísimos, de julio, como ya habréis leído en su día, ya nos aventuramos a decir tras la pre escucha, que este disco conceptual sería un magnífico hito en la carrera de los gijoneses, pero una vez que lo hemos escuchado ya con más atención, he de decir que a cada escucha vas apreciando muchas cosas que de mano pasaste de largo en la escucha anterior, inconscientemente. Pero vamos al lio antes de irnos demasiado por las ramas.

«La voluntad de las estrellas» ha sido un álbum grabado, mezclado y masterizado por el conocido Dani G. en sus Estudios Dynamita, entre los meses de abril y junio de este año en curso. Pero la participación de Dani en esta ocasión no sólo ha quedado ahí, sino que además de realizar la programación, orquestaciones y las guitarras adicionales, colaborado con el guitarrista, letrista y principal compositor Eduardo Dizy en la producción y arreglos, también ha ido más allá, pero nuevamente me adelanto… Las ilustraciones y el diseño gráfico provienen de la mano de Alejandro Blasi y las fotografías de Miguel Prado. Como asistente técnico han contado con Adrián Carrero, al igual que un nutrido de colaboraciones, que pasaremos a continuación a desglosar. En resumen, el larga duración se compone de diez temas y un bonus track que cierra de forma apoteósica un disco ya de por si redondo.

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Este nuevo trabajo, dividido en tres actos, comienza con la introducción instrumental «Metamorfosis», donde el bajista de Arenia, Roberto, nos sorprende como narrador, en griego antiguo, representando a Heráclito. Seguidamente nos metemos de lleno en los cortes de larga duración con «Alcanzar el Sol», para mi uno de los mejores temas del disco. Potente power metal, rápido y con un estribillo coral de Fran y Edu que, reforzado por los coros de Fernando Mateos de Blast Open, Txema Trinidad de Vendaval, Susana Mortem de Taranus, Jorge Sanz y Axel de Monasthyr y María Butoh,  funciona a las mil maravillas. Todos ellos, volverán a estar presentes en varios temas del disco. Quien piense que en el metal astur hay malos rollos entre bandas se equivocan de lado a lado. Es la oda a la superación hecha canción, ya que de ella habla, de no dejarse vencer por las adversidades y conseguir tus sueños. En este primer corte interviene Dani G. junto a Edu en la creación musical, y no será el único binomio creativo de ellos dos.

«Retando a la eternidad» es el single elegido para convertirse en vídeo lírico, presentado en sociedad el pasado 12 de agosto, con Fran como protagonista. Realizado por PhotoFilms Madrid, el mismo estudio que realizó el vídeo de «Entre fuego y cenizas» en su anterior disco «El atardecer de los sueños».  Un buen corte de power metal, que quizás yo hubiese elegido a su antedecesor como single, pero aún así me parece una decisión acertada. La arenga en los coros lo hace muy adecuado para funcionar bastante bien en los directos, aunque eso lo dirá el tiempo. Nuevamente colaboran el grupo coral «all star asturian band» en este segundo tema.

Continuamos con «El último aliento», otro corte en el que Dani ha colaborado en multitud de formas, tanto en la composición musical como aquí, formando un genial dúo con Fran, representado el pasaje del combate de Heracles contra el León de Nemea. Otro de mis temas favoritos del nuevo trabajo, bastante más potente . La aportación del guitarrista de Mystic Prophecy y Powerwolf, Markus Pohl en el solo es simplemente magnífica. Los teclados de Raquel en este corte pierden un poco de presencia para aportar más dureza.

El quinto tema cierra el primero acto, «Redención», con «La piel del enemigo». Este corte regresa a la más pura esencia de Arenia de discos anteriores. Este pasaje recorre la historia de Hércules contra la serpiente policéfala, la Hidra de Lerna y se perfila como otro posible single de este disco, ya que es un tema que describe a la perfección la seña de identidad de la formación astur.

Se abre el siguiente acto con “El camino de Hiperbórea III: El Llanto de la Tierra”, un corte que une la parte anterior de la trilogía con esta que cierra el ciclo. Se trata de una composición acústica con la guitarra de Dizy y la voz de Fran, que sirve de puente hacia el siguiente tema, con la muerte de Artemisa como hilo conductor.

Continuamos con «Volver a Empezar», un corte algo más hard rock con el mito del Jardín de las Hespérides como argumento temático. Bajamos revoluciones para encontrarnos con un cambio de estilo la mar de efectivo, donde los teclados de Raquel regresan con énfasis, con un estribillo completamente pegadizo protagonizado por nuestro grupo coral de excepción y un maravilloso solo hard rockero de Nathan Cifuentes de Vendaval que marca todo ello en conjunto la diferencia con el resto del disco. Una nueva apuesta que le da mucha frescura a esta nueva publicación.

El octavo corte versa sobre la llegada de Hércules al Inframundo, donde nos sorprende un agradable ritmo arábico en «Conjuro Infernal», que nos lleva cabalgando a lo largo de la melodía mucho más pesada donde Dani añade un toque diferente con una aportación gutural. Nuestro coro favorito nuevamente contribuye en un épico estribillo bastante coreable. Dicen que el que arriesga gana, y para mi es el tema que mejor juega con diferentes elementos y que sale airoso con un resultado bastante actual.

Llega el momento de bajar las revoluciones con «Mirando al mar», en el cual vuelvo a retomar eso de que Arenia ha apostado fuerte en este nuevo disco, arriesgando más allá de lo que habían llegado antes. Nos recibe la guitarra española de Antonio Carballo (Taranus), en un tema que, aunque lento, resulta tan épico como esos temas de Manowar de antaño. Y es que a Dani se le ocurrió meter Coro Joven de Gijón dirigido por Santi Novoa (WarCry), en una iglesia para grabar los coros, y eso, le da la categoría de máxima epicidad a cualquier tema de power metal que se tercie. Un tema corto, brevísimo, pero superfectivo.

Abordamos el último tema, perteneciente ya al tercer acto, titulado «Sigue la Leyenda». Y qué mejor manera de cerrar un disco que un temazo grandilocuente de diez minutos donde echar toda la carne en el asador. Si Arenia es una banda de metal ópera, esta es una muestra perfecta de lo que ello significa. Y si en él aportan su granito de arena otros músicos, al final resultará uno de los mejores temas del disco, como efectivamente lo es: Juan Gomes, Dani G. y Lady Ani (Last Days Of Eden), Isra Ramos (Avalanch/Alquimia), Marcos Rodríguez (Rage/ Dio Legacy) y nuestro supercoro (de Fernando Mateos de Blast Open, Txema Trinidad de Vendaval, Susana Mortem de Taranus, Jorge Sanz y Axel de Monasthyr y María Butoh). Un corte de Dani G. y Edu que cierra de la mejor manera, condensados en los diez minutos más cortos. Voces poderosas, coros épicos y omnipresentes, riffs destructores, cambios de ritmo, pianos que dibujan y hacen de pasarela entre las diferentes partes del tema, cabalgadas de guitarra que no pueden faltar nunca, percusión demoledora, …un demoledor opus para poner acento en la victoria final, en la superación que ha sido el tema común del disco. El mensaje queda bien claro, diría que meridiano. Magnífico tema, sin duda.

Y si el corte anterior te ha dejado boquiabierto, no te pongas demasiado cómodo puesto que llega el turno del bonus track. Nuevamente, apuntamos la presencia de Dani en la composición de esta versión en inglés de «El último aliento» y en la adaptación de la letra al idioma anglosajón. Pero en «The Last Breath» nos encontraremos un vocalista de excepción, ni más ni menos que Henning Basse, voz principal de Firewind y anteriormente en Metalium. Quién sabe si gracias a este corte llegue a un mercado europeo al que quizás en castellano lo tendrían aún más difícil, el tiempo dirá. Así mismo, suponemos que este tema quedará sólo y únicamente como bonus, un regalo excepcional para cualquier seguidor de Arenia.

En resumen, me consta que este nuevo larga duración dará bastante qué hablar, puesto que se han superado con creces a sus dos anteriores trabajos. Este será uno de los mejores discos nacionales del año y ha sido un placer poder escucharlo con antelación a su salida. Esperamos poder verlos ya en directo muy pronto y no dudéis en pegarle unas buenas escuchas puesto que va a ser un álbum que sorprenda gratamente.

Reseña Disowning «Human Cattle» (Xenokorp 2019)

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Buen brutal death metal de nuevo cuño para sobrellevar los rigores estivales. “Human Cattle” es el primer largo de los francocanadienses Disowning, nuevo proyecto del ex Offending ‘Jesus the Butcher’, producido por Sylvain Biguet (Ataraxie, Klone) y con portada del francés Remy Cuveiller, ilustrador de Dawn of Disease, Cryptopsy o Thy Art is Murder entre muchos otros.

Sin introducciones ni preámbulos, “Ghost Area” literalmente estalla desde el primer segundo como el disco de metal extremo que es. Rápido y violento, pero técnico y variado, con un pie en la nueva escuela y otro en la vieja, profusión de melodías y alternancia en los ritmos. Retorcido, enrevesado, visceral. “Battle of Neverness” oscila entre partes lentas y pesadas con otras donde el acelerador literalmente toca fondo con esa batería endiablada al comando, si bien es verdad que estas son las menos. “Another Piece in My Collection”, más allá de ciertos momentos puntuales, es puro Suffocation. Brutal death técnico, rapidísimo, incansable. “Intoxicated by This Illusion” posee en sus partes más rápidas un par o tres de riffs que les acercan a postulados más black. Y confrontadas contra ellas esas partes a medio gas donde vuela el doble bombo que convierten a este cuarto tema en uno de los puntos álgidos del disco.

Situándose por debajo de los cuatro minutos de duración, “Suffocated by My Walls” es pura velocidad en sus dos primeros tercios. Inasequibles esas baterías de Maxime Pironnet aquí hasta llegar a un final más relajado a la par que ligeramente épico. Pasado el ecuador del álbum “The Servants of Chaos” devuelve detalles técnicos del inicio pero lo hace a velocidad terminal en un tema que trae inmediatamente a mi memoria a los másters italianos del brutal death Hour of Penance. Aunque en principio rápida como un demonio,“Inner Emptiness” ofrece rasgos cercanos al thrash en gran medida, colisionando con partes donde el contador de revoluciones por minuto alcanza zona roja. “Alone on this Dark Path” tiene las partes más machaconas del disco y lo más cercano a un breakdown de entre los diez temas y casi cuarenta minutos de este “Human Cattle”. Sorprende el contraste de tanto en cuanto el resto del corte es death metal muy de la vieja escuela norteamericana.

Mientras que el penúltimo y homónimo tema de este debut de Disowning es el más corto, apenas tres minutos, el cierre “The Storm before the Storm” alcanza los cinco minutos condensando buena parte del imaginario de los francocanadienses. La batería de Maxime echa humo mientras que el dúo guitarril Peb & Jérôme deja algunas de las mejores melodías de todo el álbum. Un cierre por todo lo alto, no me cabe duda.

En “Human Cattle”, como decía al principio, convergen las dos escuelas y posee grandes momentos junto a otros en los que uno quizá eche en falta un poco más de originalidad. Con eso y con todo un debut más que notable que debería hacer las delicias de todo fan del género.

Texto: David Pérez Naves

Reseña: Demenzia Mortis «Memento Mori» (Malpermesita Records 2019)

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Demenzia Mortis son un cuarteto belga de black/death metal que nos traen por segunda vez su Ep debut “Memento Mori”. Y digo por segunda vez puesto que ya vio la luzen agosto del pasado año,  autoproducido y editado por la propia banda y ahora han querido resucitarlo vía Malpermesita Records el pasado mayo.

Y como todo ha de tener un comienzo, el de este corto de Demenzia Mortis es una escueta introducción de apenas un minuto que desemboca en “Blood Ritual”, un trasunto de black metal en la más pura onda Dark Funeral, sazonado con una voz notablemente menos chillona. Directa y rapidísima, sin florituras. Metal negro crudo, rápido y sin compromisos que diría aquél. Intros al margen, el tema más corto de este Ep “Deus Mortem” ahonda en cambios de ritmo y aporta un buen solo de guitarra entre medias. Ni siquiera tres minutos para un corte que rezuma un aire thrash a lo Dark Angel, especialmente en las partes más rápidas.

El primer tramo de “No Escape” tiene más de death metal machacón y repetitivo, pero acaba desviándose otra vez hacia sonoridades más black e incluso (ligeramente) épicas, especialmente en ese uso de los coros. El homónimo “Memento Mori” porta las partes más lentas de todo el debut, alternadas con veloces arrancadas que instantáneamente traen a mi cabeza a bandas como Impaled Nazarene o Bestial Mockery. Una introducción cinemática abre el tema más largo de este Ep, “Commanding the Legions”, un medio tiempo poderoso que transita por parajes mucho más heavies que sus predecesoras, olvidándose de blast beats y partes ultrarrápidas para oxigenar el final del disco con la outro “Reign of Kaos”.

Memento Mori” es finalmente un Ep de apenas veintidós minutos en el que condensan en gran medida una amalgama de riffs death & black, pecando de poco original en algunas partes pero que porta buen sonido y tiene un par o tres de buenos momentos. Suficientes como para mantener el interés de aquí a que la banda decida sacar por fin un disco largo.

Texto: David Pérez Naves

Reseña Glasya – «Heaven’s Demise» (Pride & Joy Music, 2019)

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“Heaven’s Demise” es el debut de estos metaleros sinfónicos portugueses que responden al nombre de Glasya, a editar el próximo doce de julio vía Joy Music (Bonfire, Almah, Last Days of Eden). Diez temas para casi una hora de música. Entremos en materia.

El tema que da nombre al disco y que fuera adelanto del mismo en forma de videoclip inicia las hostilidades con un buen riff, arreglos de cuerda, coros y toda la parafernalia esperable de una banda del género sinfónico. Y al comando de las operaciones la voz de la soprano Eduarda Soeiro. Del buen sonido que desprende el disco desde el comienzo es responsable Fernando Matias, que ya trabajara con sus paisanos Moonspell entre otros.

“Ignis Sanctus”, que sorprende con un arranque más marcial y machacón, vuelve pronto a la senda del primer corte del álbum y resulta en un standard habitual del género, con la voz en off de Nélson Raposo precediendo al solo de guitarra. “Coronation Of A Beggar” juega con las revoluciones y resulta en un medio tiempo que juguetea entre partes marcadamente ‘popies’ con otras más metálicas creando buenos contrastes.

Y si el primer tema del disco le daba nombre, este cuarto tema nombra a la propia banda. “Glasya” es además el corte más extenso del álbum y cuenta esta vez con la ya clásica alternancia de voces femenina y masculina, huyendo eso sí de cualquier tipo de voz gutural. De inicio puramente sinfónico prorrumpe en otra andanada cambiante y multicolor. “Eternal Winter” arranca con aires levemente épicos e introduce un bonito solo de guitarra el cual da paso finalmente a uno de las canciones más directas del álbum, con la parte orquestal eso sí ganándole mucho terreno tanto a guitarras como a la base rítmica de Manuel Pinto (bajo) y Bruno Ramos (batería). Alternancia vocal, de nuevo, y sí, gutural esta vez, a cargo de Paulo Gonçalves, de sus paisanos Rasgo.

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El medio tiempo baladero y meloso “Birth of an Angel” sirve para que el disco respire, así como también para que Eduarda Soeiro exhiba todo su rango vocal. Culminan con un solo powerbaladero de toda la vida este intermedio que dará paso a “The Last Dying Sun”, de nuevo con las guitarras al mando en un riff de resonancias orientales que irá apareciendo y desapareciendo con el correr de los minutos.

Doble juego voz limpia / voz grave de nuevo y un puente que pasa por ser de los momentos más interesantes de todo el trabajo. “Neverland” incide en esos leves guiños orientales del corte anterior y baila entre las partes rápidas del inicio, repletas de doble bombo, con un interruptus orquestal precediendo la eclosión final. “No Exit From Myself” viene un una juguetona línea de piano y redunda en un medio tiempo con alternancia de tempos y colores, con Soeiro dejándonos algunas de las notas más altas de todo el álbum.

El fin de fiesta le corresponde a “A Thought Of You” donde Davon Van Dave, encargado de todo el armazón sinfónico del disco se hace finalmente con los mandos de la nave y culmina un álbum debut bastante apañado, que por momentos te va a sonar a, te va a recordar a, pero que no está exento de momentos de calidad en ningún caso.

 

Reseña: Legacy Of Brutality “Realm of the Banished Gods” (Hecatombe Records 2019)

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Formados en la localidad asturiana de Puerto de Vega allá por 2006, los death metaleros Legacy of Brutality han editado un par de demos, tres Ep’s y un par de discos de estudio antes de llegar a  2019 y ver editado vía Hecatombe Records este su tercer largo “Realm of the Banished Gods”, con portada de Tomas Honz y que cuenta con un tal Dan Swanö a los controles. Media hora larga para nueve temas, incluida la escueta  intro “The Arrival”.

Metidos ya en harina, “Wasteland” estalla tras la calmada introducción con el pedal en la tabla. Mucho blast beat de incio que colisionará más adelante con partes melódicas y buenos solos de guitarra. Es el tema más largo del álbum y aglutina muchas de las vertientes extremas de las que, siempre dentro del death, hará gala el disco. El tercer corte del álbum le da nombre y resulta en una suerte de death sueco a lo viejos Entombed que debería hacer las delicias de todo buen fan de la escuela escandinava. Notables cambios de ritmo, mucha fuerza, buenas voces, resulta en uno de mis temas favoritos de todo el disco. “Behind the Black Mirror” pasa por ser lo más escueto de este tercer largo de los astures y apenas da descanso mientras rebosa de intensidad y baterías endiabladas.

Gods of The Deep” es un medio tiempo con mucho groove que alterna con partes más rápidas primero y decididamente más melódicas después. Especialmente en ese final alternante entre voces y solos de guitarra. Ejerce un curioso contraste con el resto de temas e insufla mucho aire al disco. “The Creature of Fathomless Chaos” prorrumpe nuevamente en una algarabía de baterías rápidas y riffs juguetones que apenas cejan un segundo, coronados con un buen solo de guitarra en su parte central. “The Dweller of Darkness” tiene un riff de corte más técnico, discurre por partes más veloces y culmina en una parte final absolutamente machacona y repetitiva. “As We March” es death metal violento, feroz y sin miramientos, con las revoluciones en zona roja prácticamente durante sus escuetos cuatro minutos de duración.

Cierran la fiesta con “The Millennial Curse”, que es primero un matador medio tiempo y después una certera andanada extrema que finiquita el álbum dejando un buen sabor de boca. “Realm of the Banished Gods” resulta finalmente en un más que decente disco de death metal que hará las delicias de fans de anteriores trabajos de la banda a la par que debería procurarles una buena ganancia de prole adicta a sus postulados en la gira de presentación próxima a comenzar este día siete en la gijonesa Sala Acapulco.

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Texto: David Pérez Naves

Reseña: Svet Kant «The Visage Unbiased» (WormHoleDeath 2019)

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Formados en 2011, Svet Kant, de origen bonaerense pero ahora radicados en Dublin, son un cuarteto que arranca en el death metal de corte más técnico para zambullirse en un verdadero mar de influencias de lo más dispar. Cocinado a las órdenes del chef Michael Richards y posteriormente aderezado por Ted Jensen (Deftones, Pantera, Alice in Chains, Gojira).

Tras la intro de rigor estalla “The Throne”, que baila orgullosa entre grandes nombres del género, véase Cynic o los Death más retorcidos. Cambios de ritmo y tonalidad, voz grave pero inteligible, mucho doble bombo y, en general buenas sensaciones ya de entrada. “Labyrinths (of Scorn)” baja el tempo y posee un feeling más clásico. El calmo interludio central que precede a la explosión final aprueba con nota. “A Gaze Indifferent to Your Suffering”, el que fuera primer adelanto del álbum, vuelve a derroteros potentes del inicio alternados con partes semi-acústicas. El puente central no dista demasiado de unos Meshuggah.

El melódico inicio de “Circular” me recuerda a los suecos Opeth, especialmente en el tratamiento de las guitarras. Rompe sin miramientos con lo escuchado hasta ahora y da aire al disco. Hay gritos soterrados bajo la melodía principal, hay guitarras tratando de aportar dureza, pero el tono general es siempre relajado y tranquilo. “Faceless Being” nos devuelve esos muros de guitarras poderosas y el buen tech/death de escuela americana de toda la vida. No resulta, desde luego, tan tosca como aquellas andanadas del principio y posee un par de puentes bastante notables.

An Overlapping of Feelings” consta de tres partes. Arranca y culmina en calma, pero entre medias está todo lo que uno puede esperar de una banda como esta. Cambios de ritmo constantes, riffs retorcidos, blast-beats, técnicos solos de guitarra en la más pura onda Paul Masvidal, alternancia entre voz limpia y gutural etcétera. Y hablando de riffs, el de “The Cogs of Envy” (segundo adelanto) es fácilmente uno de mis favoritos del disco. A la vez es uno de los temas en que la voz de Santiago Kodela tiene un mejor encaje de todo el disco. Final melódico a destacar.

Personae Contra Natura” es otro de los temas largos del disco. Siete minutos largos de partes jazzeras, repentinas arrancadas de metal extremo, paseos por voces melódicas y un riff machacón en la parte final que no te sacas de la cabeza en días. Cierran este su segundo disco con la colaboración de la soprano Rebecca Rodgers entre guitarras acústicas y una calma chicha que exasperará a más de uno. Un disco, creo que con la suficiente calidad, de los que serpentean entre estilos y atraen tu atención a cada momento. Un buen trabajo, en definitiva.

Reseña Reveal – «Overlord» (2019)

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Reveal es un combo más de la inagotable cantera asturiana conformado por ex miembros de bandas como Nörthwind, Teksuo o Darksun y un hecho diferencial, en este caso, el de contar con un vocalista de origen nórdico, el sueco Rob Lundgren. Tras debutar en dos mil diecisiete con el largo “Timeline”, vuelven al candelero con su segundo esfuerzo de nombre “Overlord”.

Heavy/power metal de entrada en el que cuesta poco reconocer la mano de los ex-Darksun Tino Hevia y David Figueiras. Metal preciosista y lleno de matices con las guitarras jugando continuamente a dibujar pasajes marca de la casa. El segundo corte del disco “I’m Elric”, single adelanto del álbum, sigue esa senda dejando ciertos detalles más duros, especialmente en lo que a base rítmica se refiere. “Master of Present and Past” en cambio va en una onda más a medio tiempo y podría pasar fácilmente por un tema de los “nuevos” Avalanch. La voz de Lundgren, ni demasiado aguda ni en exceso bronca, se adapta aquí como un guante.

El riff principal en “The Crussaders” tiene algo de King Diamond combinado con esos estribillos donde el doble bombo de otro ex-Darksun, Dani Cabal, se hace bien patente. El inicio de “My Pain” tiene cuerpo de balada con una línea vocal de Lundgren más arrastrada y menos chillona. Acaba transformada en un buen medio con bonitas teclas de la ex-Nörthwind Elena Pinto. “Metal Skin” es power metal de toda la vida. Mucho doble bombo, buenas melodías, y multitud de cambios de ritmo bajo una letra que destila reafirmación por los cuatro costados. “Path of Sorrow” recupera un poco los aires de principio del disco. Mucho detalle, cambios de tempo aquí y allá, cierto regustillo a Helloween y uno de los mejores solos de todo el álbum.

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“It’s Only a Show” es un bonito viaje. Un medio tiempo de aires Dio que acaba desembocando en los momentos más hímnicos de todo el trabajo. Notable y agradecido solo de teclado en la parte final. “Remember my Words” me trae nuevamente Avalanch a la memoria. Medio tiempo con predominancia de los teclados alternando con pasajes donde las guitarras desaparecen por completo.”Road of Never Ending” insiste en introducir pasajes libres de guitarras, sólo con voz, teclado y base rítmica al comando, para luego alternar con pasajes de metal clásico, de heavy de toda la vida. No es mal cierre.

En definitiva me parece que es un disco bastante agradable de escuchar. Quizá no tenga la producción tan potente de otras obras del género que he oído últimamente. Tampoco se puede decir que sea el más original o variado. Se ciñe a unos patrones consolidados, que sus miembros conocen al dedillo, y los explotan a conciencia. Un trabajo que los fans del género a buen seguro degustarán encantados.

Redacción: David Pérez Naves

 

Reseña: Possessed «Revelations Of Oblivion» (Nuclear Blast 2019)

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Sorpresas te da la vida. Possessed, reactivados desde el 2007, han vuelto al ruedo en forma de disco treinta y tres años después de su segundo largo “Beyond The Gates”. La leyenda californiana del death/thrash, con el miembro original Jeff Becerra al mando, entrega “Revelations of Oblivion” para tratar de ser algo más que un mero tributo a su propio legado. No hará falta decir que sus dos primeros trabajos, especialmente su debut, el seminal “Seven Churches” es uno de los álbumes más relevantes e iniciáticos de todo el género extremo. Pero treinta años sin apenas nada nuevo que llevarse al oído son muchos años. Aunque te llames Possessed.

Para bien o para mal, el disco da pocas sorpresas. Para bien porque esto tiene poco que ver, por ejemplo, con “Illud Divinum Insanus”, aquél incomprensible álbum de Morbid Angel. “Revelations of Oblivion” es puro death/thrash marca de la casa de principio a fin. Con sonido actual, pero sin moderneces forzadas. Con buenos riffs y esa característica voz de Becerra. Para mal porque quizá al disco le sobre duración y le falte un poco de consistencia en algunos tramos.

Tras una intro de rigor “Chant of Oblivion” estalla “No More Room in Hell” y el efecto nostalgia salta por los aires. Producción potente, buenos solos de guitarra y multitud de cambios de ritmo que no dan descanso. Esa misma senda la siguen los siguientes “Dominion” y “Damned”. Este último con uno de los riffs que más fuerte permanecen en mi cabeza tras varias escuchas. El quinto corte “Demon” arranca con el acelerador tocando fondo pero va alternando velocidades aquí y allá siendo uno de los cortes más atractivos del disco. Muy buenas líneas de batería a cargo de Daniel Márquez aquí. “Abandoned” alterna partes que pasan por ser fácilmente las más directas y rápidas del disco, donde el doble bombo atruena a placer, con otras a medio tiempo que dan un gran contraste al conjunto.

De “Shadowcult” hasta el final, el disco ya me genera más dudas. Hay buenos temas, sin duda. Este lo es. Pero uno empieza a acusar cierta falta de ideas. “Omen” quizá sea lo más centrado de este último tramo. Es el tema de más duración del disco y tiene, seguro, alguno de los mejores riffs de todo el álbum. Pero también quizá las partes a medio tiempo menos logradas de todo el disco. El riff cabalgante de la parte central sobre el que apoyan el solo lo has oído un cien millones de veces. “Ritual” tiene las partes más death del álbum, amplificadas por los pocos blast beats que se han dejado oír a lo largo de los más de cincuenta minutos del álbum mientras que “The Word” pasa por ser lo más thrash de este tramo final. “Graven” es un buen pildorazo de death alternado con alguno de los pasajes más melódicos del disco. Entiendase “melódico” dentro de lo que es una banda de estas características. El cierre es para el outro “Temple of Samael”.

Y bueno. Puede que no haya más “espacio en el infierno”, pero sí ha habido hueco en este dos mil diecinueve para que Nuclear Blast editase un buen disco de regreso de una de las mayores leyendas de este negocio. Puede que no se trate de un álbum espectacular, puede que sea un tanto disperso en su parte final, pero de que es digno sucesor de aquél par de álbumes que la banda entregara en los lejanos años ochenta del siglo pasado no me cabe duda. Que no es decir poco.

Texto: David Pérez Naves