
“Time To Pass Away” es el octavo trabajo ya para estos verdaderos currantes de la escena extrema gallega. A día de escribirse estas líneas Dantalion lo forman natnoF (bajo), Naemoth (batería), Netzja y Vorgh (guitarras) y Sanguinist (voz). Esta nueva obra, producida, mezclada y masterizada como viene siendo habitual por el propio Netzja en los B2V Studios, que cuenta además con arte de Vergvoktre y El Dios Perezoso, fue editada por el sello malagueño Darkwoods a finales de julio.
“The Call” porta un prólogo todo lo oscuro y enigmático que cabría esperar de un disco de estas características. Arrastrado, reverberante, atmosférico, casi cautivador. Constituye una más que decente llamada de atención y el crescendo que la aúpa está construido con el mimo y el cuidado necesarios para funcionar a las mil maravillas, si bien no es menos cierto que el fade out final le quita cierta chispa. “The Relentless Shadow” arranca en puro black metal, tanto en ritmos como en una serie de riffs y melodías fácilmente identificables. Aquí anidan sin rubor ecos de los italianos Forgotten Tomb sobre buenos cambios de ritmo, una sólida base rítmica y una producción que aúna potencia y nitidez sin mayores problemas. A la vez que su tronco central se enfanga y ralentiza, surge la faceta más melódica de la banda así como una más que interesante línea de batería que habrá de dar pie al enrabietado epílogo. El plan es clásico y sencillo pero está lo suficientemente bien ejecutado como para ponerle pegas más allá de esa predecibilidad gramática.
“Gate To An Eternal Doom” deriva hacia un black de marcado carácter marcial, interesante por los cambios de ritmo que incorpora y por una línea vocal de Sanguinist que se mueve en un registro tan agudo como desesperado, en la más pura línea de bandas como Sterbend, Abyssic Hate o Silencer. Su tronco central, al contrario que el corte precedente, abrazará la cara más veloz y furiosa de los vigueses, entregando algunas de las melodías mejor conseguidas (e intuyo que trabajadas) de todo el trabajo. Habrá guiños a la calma, cuando no a la luz, en un epílogo de todos modos igualmente furioso. “Time To Close The Circle”, que introdujo el disco a comienzos de junio, resulta un corte hasta cierto punto audaz para tratarse de un adelanto. Flirtea sabiamente entre un medio tiempo de aires marciales y el black más sucio y directo, se enriquece por los distintos registros vocales y termina consolidando unas de las ofertas más firmes de todo “Time To Pass Away”.
Lástima que el buen prólogo de “Constant Mourning Process”, diferente por la forma en que se contrapone al frenesí previo, no tenga más espacio en un corte, por otro lado, que vuelve a enfrentar un buen medio tiempo al habitual black desesperanzado de los gallegos. El contrapunto que supone su tronco central, así como la buena melodía que lo acompaña, serán al final los puntos álgidos de una de las entregas que menos me enganchan del álbum. “The Mischievous Faces” vuelve a consagrar a los Dantalion más veloces, si bien viene acompañada de un mayor misticismo en lo tonal, así como de mayores detalles en cuanto a ejecución, lo que hasta cierto punto logra disociar a esta sexta entrega de sus compañeras.
“From Suffering To Oblivion” carga con más melodía en su desarrollo, y si bien su gramática no alcanzará en ningún caso la excelencia, ni se irá por territorios desconocidos en busca de una composición más personal, sí que constituye otra entrega en cierta manera exógena, aquella en la que más brilla la dupla Netzja y Vorgh y cuyo final termina por trazar la que es una de mis canciones favoritas del álbum. Para el final quedará la entrega más extensa, esta “From Consciouness To The Grave” recupera cierto misticismo de temas anteriores, cuya línea vocal se vuelve más alterna y donde las guitarras descerrajan uno tras otro riffs de corte clásico, cuando no solos de trazo más que notable, y todo para conformar un corte final capaz de dejar el mejor de los regustos. El tranquilo puente central, si bien poco sorprendente a estas alturas, resulta confeccionado con gusto, resonando todo lo pesimista y desesperado que se presupone, y antecediendo a un cierre luminoso al fin, que refracta todo lo oído previamente para cerrar en pura clave atmosférica la octava obra de los gallegos.
“Time To Pass Away” reafirma de principio a fin un regreso al black metal que alumbraran los vigueses a comienzos de su carrera, en detrimento del mayor acercamiento a terrenos doom que inundara obras precedentes. Es un disco, por tanto, más de género, al que cuesta menos encontrarle las costuras a nivel gramático pero que evidencia una madurez absoluta en el terreno ejecutivo, fuera ya de toda duda razonable y a la altura de cualquier banda de su entorno estilístico. Por ahí queda, eso sí, algún corte que otro en exceso predecible, así como un tono a veces demasiado referencial, pero con eso y con todo, un álbum más que notable.
Texto: David Naves





