En la calle vía Maldito Records el próximo 25 de noviembre «Saudade«, el que será el segundo disco de Adventus estrena «Renunciar Al Sol» como segundo sencillo de adelanto.
Al igual que su debut ópera prima «Morir y Renacer» la grabación del nuevo álbum se llevaba a cabo en los estudios Tercera Planta con Manuel Ramil al cargo de la producción. Recordamos las fechas de presentación en directo que arrancarán en enero de 2023.
Viernes 13 de enero – Sala Repvblicca (Valencia) Sábado 14 de enero – Sala Razzmatazz (Barcelona) Sábado 28 de enero – Sala Shoko Live (Madrid) Sábado 4 de febrero – Sala M100 (Córdoba) Viernes 17 de febrero – Garaje Beat Club (Murcia) Sábado 4 de marzo – Sala La Lava (Valladolid) Sábado 11 de marzo – Sala Santana 27 (Bilbao)
Segundo desplazamiento del fin de semana para el equipo de Heavy Metal Brigade. Esta vez a una Ángeles y Demonios en velocidad de crucero, añadida de pleno derecho a la nutrida lista de salas de referencia para nuestra escena. Tres fueron los motivos de nuestra visita esta vez: los madrileñosHavenlostjunto a la dupla asturiana Aneuma y Where The Waves Are Born. La cosa se dio como sigue:
Havenlost y su ardiente post-hardcore irrumpen en escena a eso de las 21:45. Y ya desde el momento en que suena la inicial “Brother” queda claro que la primera visita de la banda a tierras asturianas no caerá en saco roto. Porque pocas veces hemos visto en la coqueta sala gijonesa tal comunión entre banda y público. Un público, cabe destacar, en su mayoría muy joven y que prácticamente llenó la Ángeles y Demonios como pocas otras veces.
Algo que nos alegra, si bien practican un género que en Heavy Metal Brigade nos es algo ajeno. Y no creemos que pase nada por reconocerlo. Sea como fuere los madrileños vinieron a sudar la camiseta, dejarse la piel y demás ristra de frases hechas. El público, de casa y nos consta que también de fuera (Cantabria), supo responder y entregarse en consecuencia, propiciando que por momentos la conexión de éste con Havenlost fuese total. Vinieron, vieron y arrasaron con todo. Muchas eran las caras sonrientes al final de su set y no era para menos. Si pasan por vuestras ciudades ni dudéis en acercaros.
Aneuma no lo tendrían tan fácil. Por el gran show que habían entregado Havenlost pero también porque acudirían a la cita con un batería de circunstancias. Batería que no era otro que Guille Menéndez (Where The Waves Are Born). Ello redundó en un set, algo corto, en que presentarían varios temas de su recién estrenado debut “Climax” junto a alguna que otra sorpresa. Presentes en la última edición del Perversiones, donde dejaron una de las interpretaciones más destacadas de la jornada, había ganas ya de reencontrarnos con los de Puerto de Vega.
Qué mejor forma de iniciar el set que con esa “Fall Apart” que dieran a conocer en forma de videoclip allá por el mes de agosto. Hay que decir que nos gustó su descarga. Se mueven con soltura por un death melódico que amalgama no pocas influencias y ritmos contemporáneos, siempre sin dejar de lado una marcada pulsión clásica. No es para menos tratándose de una banda con Borja Suárez a la guitarra solista.
Aunque quien se llevó gran parte del protagonismo, claro, fue la frontwoman Laura Alfonso. Arengó en todo momento a la parroquia, cumplió con todos los graves que exige la banda y no desfalleció en ningún momento. Puede ser que a la banda le falte aún el tan necesario rodaje durante temas como “Ashes Of Your Fears” o “Castaway Of Chance”, pero no es menos cierto que supieron defenderse como gato panza arriba. Terminarían con una versión, no de Dua Lipa en este casi sino de los Death de Chuck Schuldiner. Ni más ni menos que “Evil Dead” y se fueron dejando un buen sabor de boca pese a las circunstancias. Su debut, por cierto, se vino para casa, por lo que prometo tendréis cumplida reseña del mismo en algún momento a lo largo de la semana.
Where The Waves Are Born tampoco se andarían con muchos miramientos. Con sus dos vocalistas Luigi López y Guille Rodriguez al frente y demostrando ambos estar en un gran estado de forma, todo pareció ir sobre ruedas para ellos. Puede que el sonido no fuese el mejor de la noche. De todas formas, al público presente, que les acogió con todo el calor posible, pareció no importarle demasiado. Su metalcore incendiario y potente puso de nuevo patas arriba la Ángeles y Demonios.
Una vez más, al igual que ocurriera con Havenlost, la conexión con la gente fue total. Especialmente con los más jóvenes. Temas “viejos”, temas nuevos, versiones…. todo parecía funcionarles. Hasta el corte electrónico que disparan toda vez finaliza el show. Se fueron sabiéndose ganadores. Puede ser que el tipo de música que hacen no nos enganche del todo, si bien no es menos verdad que el sábado se ganaron toda nuestra admiración con un set que sólo podemos calificar de vibrante.
Las escenas, y la nuestra no iba a ser menos, se alimentan de noches como la del sábado. Noches con bandas capaces de arrastrar a las salas a nuevas generaciones. El tan necesario relevo. Porque la música es energía. Y ya sabéis que la energía ni se crea ni se destruye, tan sólo se transforma.
Mandar un afectuoso saludo a Iñaki Fernández (Factory Rock), Txeffy (Actvs Mortis, Kraken a Feira) y Melissa, Mikel (As Life Burns), Diañu, Joel Peterssen, Jorge (Caballo Moldavo), Susana Crespo y a quien me pueda estar dejando por mi mala cabeza. Nos vemos en el siguiente.
Todo un lustro hacía que no sabíamos de los catalanes Ósserp. Lo cual es una lástima si pienso en cómo parecían una de las bandas con mayor proyección de nuestro territorio allá por 2017 tras aquél estupendo “Al meu pas s’alça la mort”. Sea como fuere, Álex (batería), Vali (voz), Xavier (voz) y Dani y Ben (guitarras) vuelven ahora con un álbum al que han venido en llamar “Els nous cants de la Sibil·la” grabado por Aleix Archs en Estudi:Labedoble y posteriormente masterizado por el Eternal Champion Arthur Rizk (Tomb Mold, Crypta, Black Curse, Pissgrave, Power Trip, Enforced…) para el que cuentan con otro epatante artwork del pluriempleado artista italiano Paolo Girardi.
“El disco trata sobre la insignificancia del hombre en el universo y de cómo éste lucha para mantenerse eterno, presentando al Ósserp como la reencarnación de la Sibila, personaje de la mitología mediterránea que anuncia el fin del mundo”.
El arranque del álbum no hace prisioneros. “Cavalcant l’ossa menor” percute desde el primer segundo un metal de una oscuridad tan inhóspita como tangible. Y aunque se rodea de pequeñas islas de corte más atmosférico, acomodado incluso, es cuando las dos vertientes se funden en una sola durante el epílogo que la banda se lleva finalmente el gato al agua. Así se inicia un disco:
Pero es que “Tot crema” no hace nada por descabalgar de la intensidad de su predecesora. De hecho Álex compone aquí una de las líneas de batería más cuidadas de todo el disco. La banda en general se las arregla para entregar otro tema a la par intenso y diverso. El puente central, con su particular calma tensa y reverberante, pone en bandeja el vitriólico trazo del epílogo. Un cierre desmesurado, casi atroz, que nos devuelve a unos Ósserp en plena forma.
El pequeño prólogo limítrofe con el industrial de “L’engany” vendrá a poner la nota de calma entre la tormenta. Precede a los Ósserp en su clave más ampulosa y pesada, manifestada en un crescendo, roto de manera abrupta, que de nuevo da paso al habitual metal enfebrecido de los barceloneses. Interesante gama de riffs durante esas partes más frenéticas y buen desempeño solista durante las más pesadas. Estupenda.
“El pes del buit”, oferta más extensa de este “Els nous cants de la Sibil·la”, abraza de inicio una pesadez hasta ahora desconocida dentro del álbum. Este breve pero firme flirteo con el death doom transige ante un pequeño imput industrial primero y más adelante el metal en su faceta más descarnada y extrema. Pero no deja de ser un corte bien estructurado, agradable en su diversidad y que muestra a los Ósserp más inquietos desde el plano gramático sin que ello derive en pérdida de naturalidad alguna. Ha sido uno de los adelantos del álbum y no me extraña:
Por ahí tal vez la forma en que “L’abraçada del destí” reconduce hacia un ideario más asemejable a los comienzos del álbum. De hecho pasa éste por ser uno de los cortes más intensos y violentos de todo el trabajo, rodeado de arranques más cercanos al crust pero entregado en gran medida a su vertiente más cerril. Menos sorprendente pero igualmente eficaz.
“L’home en el laberint” ahonda en esa fusión entre su habitual desmesura extrema y el acercamiento a territorios más punk que tanto y tan bien funcionaran en sus dos álbumes anteriores. Y mientras que en el breve solo que adorna su puente central hay algo del desaparecido Jeff Hanneman, no es menos cierto que su final, que habrá de retornar a aquella clave más doom de “El pes del buit”, puede pillar a más de uno con el pie cambiado.
Funciona como un tiro ese aire más marcial que entrega una “La rèmora” que en este arranque nada cómodo porta algunos de los riffs más exógenos de todo el trabajo. De igual forma, su construcción recuerda a aquél trazo atrevido y diverso que impulsara a “El pes del buit”. Y aunque creo que no alcanza la brillantez de aquella, no me parece ni mucho menos una entrega fallida.
Casi parece que tras “El rival més fort” estén los mejores Morbid Angel. En especial los de aquél fenomenal “Covenant” de 1993. Sea como fuere, tras ese poso tan americano irá surgiendo el habitual metal extremo sazonado de punk/crust que alimenta no pocos momentos de los barceloneses.
“Lluna negra” vendrá a conjugar muchas de las vertientes por las que transita este nuevo álbum de Ósserp. La atmósfera presente en el inicio, los aires más marciales de “La rèmora” o el acercamiento a posiciones más doom de “El pes del buit”. Una colisión genérica de la que, pienso, la banda sale más que bien parada. Tengo siempre la impresión de que el corte rezuma naturalidad pese a su trazo polivalente, lo cual no deja de tener su mérito. Gran cierre.
Si lo nuevo de sus paisanos Vidres a la Sang representaba poco menos que una revolución en su sonido, un salto de fe que llevaba a la banda a horizontes inexplorados para ellos, “Els nous cants de la Sibil·la” viene por contra a reafirmar el estatus de Ósserp como una de las bandas más intensas, poderosas e interesantes de todo el territorio catalán. Los barceloneses no están para sutilezas. Tampoco se duermen en los laureles. El disco da siempre la impresión de tener muchas horas de curro detrás. Lo sientes en composiciones más atrevidas como el adelanto “El pes del buit” pero también en otras como el cierre “Lluna negra”. Y tampoco es que hayan olvidado el metal más hiriente y descosido que les caracteriza. Ahí estan “Cavalcant l’ossa menor” o “Tot crema”. Ósserp están de vuelta, y a juzgar por este “Els nous cants de la Sibil·la”, en mejor forma que nunca.
Los «eclecticos» gijoneses Mystereo confirman su retorno con el estreno del videoclip «Panic Attack«, anticipo a su próximo álbum de estudio «Panic«. Tras una década de silencio grababan en Ovni Estudio un nuevo trabajo que verá la luz en formato físico y digital en el mes de diciembre.
El paso por el Unirock es la base de «Pandemoinium» el nuevo videoclip del combo melodeath Unexpectance. Rodado y creado por Álvaro Amieva reflejan la comunión entre banda y pública durante su actuación en el festival afincado en Puerto de Vega. La banda continuará con la presentación en vivo de su notable nuevo trabajo «Vortex» el próximo 12 de noviembre en la Sala Buda de Benavente (Zamora) junto a Death & Legacy. Entradas disponibles a través del siguiente enlace: https://www.wegow.com/es-es/conciertos/death-and-legacy-en-benavente
A la espera de la publicación de su ópera prima World Of Decay, autodenominados redneck metalcore, presentaban hace escasas fechas en sociedad «Psychosomatic«, su primer sencillo promocional. Ahora llega el turno a su estreno en vivo, la cita será en la gijonesa Sala Ángeles y Demonios en próximo sábado 12 de noviembre. Un fecha especial en la que estarán acompañados por el combo metalcore progresivo Flat Earth Society y los madrileños Northbreaker. Entradas disponibles a través de Wegow.
Nuevo trabajo, el décimo ya, para una de las bandas de referencia dentro del metal en castellano como son los asturianos WarCry. Como bien sabréis, aquí siguen Rafael Yugeros en baterías, Santi Novoa a los teclados y los tres García: Roberto al bajo, Pablo a la guitarra y, claro, Víctor a las voces. Este “Daimon” que marca su regreso discográfico tras aquél ya lejano “Donde El Silencio Se Rompió…” de 2017, vuelve a contar con Dani Sevillano (Kirlo, Darna) para unas tareas de grabación, mezcla y masterización llevadas a buen término en el Ovni Estudio de Llanera (Asturias). Con arte una vez más de Daniel Alonso (Adventus, Last Days of Eden, Infamia…), vio la luz el pasado 20 de octubre a través del propio sello de la banda Jaus Records.
Corte más generoso de la docena en cuanto a duración, podría pensarse que también en cuanto a ambición, “A Por Ellos” inaugura el décimo de los asturianos con pulso sinfónico, sito entre lo épico y lo cinemático, que de inmediato conduce hacia uno de los muchos medios tiempos que inundan el trabajo. Un primer corte con las teclas de Santi Novoa erigidas en perfectas compañeras de viaje para la voz de Víctor García. Una voz, cabe decirlo, que sigue conservando todo su feeling, si bien parece haber perdido cierta exuberancia por el camino, resultando algo atenuada. Tímida incluso. Y es que el tiempo corre para todos. En cualquier caso, otro de los García, en este caso Pablo, dibujará durante el puente un colorista y vistoso solo de guitarra. Marca de la casa por otro lado, contadas veces falla el ovetense. Un arranque que disfruto en su clásico pero bien resuelto viaje desde la calma inicial a la recargada épica final.
“Que Se Vaya” se entrega sin medida a su pulso más hard rockero. Más liviano, también más luminoso, resulta en un corte tan bien adornado como bien desarrollado. Una muesca más en ya la larga tradición de cortes optimistas de la banda asturiana. Los muy habituales estribillos buenrolleros de Víctor que tanto enganchan a unos y repelen a otros irrumpen en todo su esplendor. Es un corte como digo prístino, optimista, casi jovial.
“La Hora De Sufrir”, que conocimos allá por comienzos de septiembre, traerá nuevos bríos al frente. Más enérgica, también más ennegrecida, a tono con la reivindicativa lírica con que Víctor García nos sorprende aquí. Un corte igualmente leal a la tradición de cortes oscuros del quinteto, con alguna de las voces más graves del álbum oscureciendo sus estribillos y un Pablo García desatado durante el puente. El doble juego de éste con las teclas de Novoa no podría resultar más atractivo:
Elegante prólogo el de una “Para Siempre” que reconecta con aquella pulsión más hard que dibujaba la anterior “Que Se Vaya”. Un corte, en cualquier caso, que fluctuará entre el hard rock y ese metal a medio gas tan propio de los asturianos. Y que porta una serie de estribillos con los que me cuesta horrores conectar. Apreciación ésta puramente subjetiva, claro. Lo que sí que escapa a toda apreciación personal es la forma en que la dupla Pablo & Santi reviste y engalana éste cuarto tema del álbum. En especial en el caso de éste último, cuya labor, a veces no del todo reconocida, bien merece ser mentada al menos.
Es precisamente Novoa quien adorna el buen prólogo de una “Con Tu Luz”, que en su tono algo más melancólico, me resulta no obstante uno de los cortes más anodinos de todo el trabajo. Se suceden las escuchas y me reconozco incapaz de encontrar asideros firmes a los que agarrarme. Ni tan siquiera ese extenso solo de Pablo previo al epílogo capta mi atención.
“Desde El Dolor”, que redirige inicialmente hacia un metal de marcado carácter sinfónico, apela finalmente a la cara más sensible del líder Víctor García. Donde no puedo negar que su letra me resulta un tanto naif. Diría incluso que también los arreglos con que ornamentan las estrofas. Pablo se desmarca, ahora sí, con un solo que da cumplida muestra del gran guitarrista que siempre ha sido. Balada en definitiva enmarcada dentro de la más pura tradición del quinteto ovetense.
De ahí tal vez que “Como Un Mar” me llame tan poderosamente la atención. Lo hace ya de partida con un buen riff por parte de Pablo. También por la llamativa labor llevada a cabo por Novoa, con especial acento durante las estrofas. En solidaridad con una de las líricas más sorprendentes, bien es cierto que algo engolada, impostada si así lo preferís, pero sorprendente por reivindicativa. “Como Un Mar”, termina por emerger uno de los cortes más hábiles y personales de todo el tracklist.
“Ego” no descabalga de esa onda más reivindicativa. Siempre amarrado a la personal y muy identificable forma de componer de Víctor. Una composición que, guste o no, ha otorgado a esta banda al estatus del que disfruta hoy en día. Eso es innegable. Como también lo es ese vitriólico solo de Pablo, encuadrado con orgullo en la tradición más heróica del ovetense. Un corte del que emana aroma a futuro clásico para su parroquia.
Con todo lo torpes que me resultan los estribillos de “Condenado”, he de decir que en su conjunto siento que entrega más aciertos que errores. En especial en lo tocante a su construcción. Menos plana, más diversa. Diría que atrevida incluso. Por momentos desnuda, casi tímida, lo mismo bordea la épica que redirige hacia aquellos viejos bríos que algunos tanto echan de menos. Lo dicho, no me parece nunca perfecta pero sí en cierto modo necesaria.
Yugueros, tan invisible a veces, se dejará notar a lo largo y ancho de una “Orfeo” que profundiza en esa senda más disruptiva, dentro de lo que cabe, de este tercio final del álbum. Que me atrae por la forma en que conjuga un tono más oscuro con su metal luminoso de siempre. Surge ahí, por pura colisión, un corte llamativo en su bicefalia. Revestida como siempre por una gran labor de Novoa y apoyada en el mejor Pablo García. La pregunta que cabe hacerse ahora es por qué no hay más temas como este, o la anterior “Condenado”, dentro de este “Daimon”. Pregunta retórica, si alguien lo dudaba.
Pero que no se asuste el gremio. “Inténtalo” vuelve a ser puro nervio WarCry. Desde la gramática hasta la letra de Víctor, todo supura una autoconsciencia casi incomensurable que no dudo enamore a sus fans más leales, pero nos deja como un témpano al resto.
La desenfadada “Solo Sé” tiene su reflejo en un videoclip tan juguetón y de nuevo tan buenrollista como la propia composición en sí. Un cierre alejado de toda épica aletargada o de cualquier ensimismamiento autoimpuesto, rimando con sus grandes leitmotivs de siempre y que dibujará, intuyo, buenas sonrisas entre los suyos:
Todo el álbum rezuma un cierto aire no diría tanto de complacencia como de plena autoconsciencia. No quisiera decir conformismo, si bien resulta más que evidente el cada vez más delimitado nicho de público al que va dirigido. “Daimon” apenas deja resquicio alguno al riesgo, más allá de pequeños detalles líricos aquí (“Como Un Mar”) y gramático/tonales allá (“Condenado”, “Orfeo”), lo que al final configura nada más, y tampoco nada menos, que otro disco más de WarCry. Tan orgullosamente obvio como sus fans más leales quieren que sea. Y viceversa. Siendo como es un décimo álbum y con todo el simbolismo que ello supone, algunos, puede que los menos, esperábamos algo más por parte de una banda que, por otra parte y como ya dije por ahí atrás, sigue siendo abanderada del metal en nuestro idioma. Algo habrán hecho bien.
Tomando prestada terminología del mundo del videojuego: nuevo escenario desbloqueado por el equipo de Heavy Metal Brigade. En este caso, el del Palacio De Santa Cecilia, en Avilés. Los culpables no eran otros que los rockeros asturianos Secta, presentando en la villa del Adelantado su álbum “Nada Nos Va A Parar”. Sala de lo más acogedora para una noche donde todo salió rodado ¿o quizá no?
Y es que en un primer momento la guitarra de Juan Pablo Cotera amenazó con aguarnos la fiesta. Pero una vez subsanado el error y cuando el reloj marcaba las 20:20, Secta dieron inicio al show. Y lo hicieron con sorpresa en forma de tema nuevo, “Panzer”, donde ya quedó claro el buen sonido del que iban a disponer durante toda la velada. No era para menos con todo un Miguel Herrero a los mandos de la nave.
“Harto De Ti” elevó las pulsaciones del respetable. Un público que respondió a la llamada de la banda, llenando prácticamente la sala. Al final y como dijo el propio Cotera: “somos Secta, hacemos rock and roll y hoy vais a salir de aquí calentitos”. Damos fe de que no cejaron en cumplir la promesa de uno de sus fundadores. Porque aquí encadenarían dos de los cortes que, pensamos, mejor les funcionan: “La Oveja Negra” y “Dame Tu Miel”. Rock sin aditivos y una maquinaria perfectamente engrasada.
Tal parece que había muchas ganas de fiesta el viernes. Tantas que el escenario se le quedaba pequeño a Michael, quien de un salto acabaría subido a la barra de Santa Cecilia durante “La Sueca”. El quinteto, sonando además mejor que nunca, conectaba y de qué forma con los suyos. Pero como diría más adelante el propio frontman: tampoco nos íbamos a ir de allí sin cantar un blues. Turno, claro, para “No Quiero Llorar”.
Tras el corte menos festivo del setlist, Secta le insuflarían nueva vida al show a través de “Pura Dinamita”. Que pareció otra de las favoritas del público y que encarrilaría junto con “Plan B” la parte final de la velada. “Nada Nos Va A Parar”, con Ger y Michael encaramados a la sufrida barra, arengando desde las alturas a la entregada y fiel parroquia. El cierre, claro, tenía que ser para “No Se Acaba El Show”.
Vimos público de casi todas las edades, algo que siempre nos alegra. Como alegres eran las caras que vimos tras la foto finish de rigor. Secta atraviesan un momento dulce que saben traducir en altas dosis de rock and roll y buen rollo. Que nos duren. La velada continuaría, ágape mediante, en Casa «Marisina» entre risas, charlas y un ambiente de comunión entre banda, familia, amigos, fans, allegados y varios «polizones» como nosotros mismos.
PD: Mandar un abrazo a Larry, Maitane y Jorge (Diario de un Metalhead), Hector Lynott (Caballo Moldavo) y el 51 % de Piratas de Libertalia. Nos vemos en el siguiente.
La leyenda del thrash Overkillrelanzará «White Devil Armony«, el que fuera su 17ª álbum de estudio editado originalmente en el año 2014.
La banda liderada por Bobby «Blitz» Ellsworth ofrecerá en esta nueva revisión, editada víaNuclear Blast y Shinigami Recordspara Sudamérica, 2 bonus track, entre ellos el cover de ‘Miss Misery’ de Nazareth con la participación especial de Mark Tornillo (Accept).
Segundo trabajo para el dúo death/doom salmantino Lethargic. O lo que es lo mismo: Toño Alonso (Rato Raro) en voces y Óscar G. Comendador (ex-Arde Troya, ex-Evil Rise, Hardkuannon, ex-K-ØS, ex-Llvme, Mind Holocaust) en guitarras, bajo y batería. El álbum lleva por nombre “Woodoo Tumba”, cuenta con portada de Art Destroy y fue puesto en circulación el pasado 31 de mayo por el sello singapureño Vrykoblast Productions.
“Decúbito Supino” propina desde el primer instante, sin introducciones ni pompas de ningún tipo, un death de guitarras gruesas y voz cavernosa. Es un metal firme en su andanada de aires suecos, atenuado aquí y allá por la cara más pesada y arrastrada del dúo. El sonido que emana tiene todo el grosor que requiere un disco de estas características y sin ser espectacular, nunca opera en contra del resultado final. Sorprende eso sí la mayor atmósfera que emana de su curioso epílogo. Un buen arranque.
El buen prólogo de “Seres Que Se Arrastran” hace honor a la cara más doom de estos Lethargic. De igual forma, creo que se le podría exigir algo más de crudeza a esas guitarras del prólogo. Sea como fuere estamos ante un corte poliédrico, que me recuerda en cierto modo a Paganizer durante las partes más briosas y, epílogo al margen, creo que exhibe la cara más atrevida del dúo como compositores.
Primera del trío de psicofonías, esta “Psychophonie 1 (Ouija Exploración)” ejercerá de curiosa introducción a una “Ambiente Fúnebre” donde de pronto emergen los Lethargic más enérgicos. Corte bicéfalo donde los haya, combina un doom elegante y clásico, teñido de la obligada melancolía, con furibundas arrancadas de death metal en la mejor tradición nórdica. Puede resultar algo descompensada y pienso que los riffs durante sus partes rápidas no brillan en la mismas condiciones que aquellos surgidos cuando la velocidad desciende a mínimos. Con eso y con todo y con el correr de las escuchas, una de mis favoritas del álbum.
Curiosísimo el riff que alimenta el prólogo de esta “Lápida Pozo”, con mucho uno de los cortes más curiosos de este “Woodoo Tumba”. Si en “Ambiente Fúnebre” sus partes lentas bien podrían remitir a los primeros Paradise Lost en particular y toda aquella nueva ola de doom inglés de principios de los 90, los que Lethargic dibujan aquí son de una malignidad en ningún caso nostálgica. Estupenda en su conjunto, gracias en parte a su bien plantado epílogo. Acertada elección como anticipo:
Llamativa esta “Psychophonie 2 (Ataúdes Blancos)” que habrá de llevarnos hasta una “Amor Necroftalmológico”, quién no ha tenido uno alguna vez, donde se manifiesta un death metal a medio gas que le sienta de perlas a la la peculiar manera de entender el metal extremo de la que hacen gala. De hecho tengo la impresión de que Lethargic suenan más compactos que nunca en esta séptima entrega. Y cuando la velocidad sube en su tercio final, emergiendo algún que otro blast beat, no puedo evitar pensar en mis paisanos de Actvs Mortis. Interesante amalgama.
El dúo sigue alimentando su cara más veloz en esta “Letárgico Lisérgico”, puro death metal inmisericorde que, nuevamente, volverá a dejarnos algún riff que otro un tanto distraído. Corte sin más historia que destapar a los Lethargic más vitriólicos. Con la tercera y última de las psicofonías “Psychophonie 3 (Madres Muertas)” alcanzaremos una igualmente breve “Meare Sobre Tu Fosa” donde el dúo persiste en esa búsqueda de su encarnación más vibrante. Que mejora en riffs con respecto a alguna de sus semejantes y entrega una cuidada construcción en la que solo echo en falta algo más de desarrollo.
“Woodoo Tumba” da nombre al disco, operando desde un prólogo que me recordará al doom melancólico y nostálgico de “Ambiente Fúnebre” que más adelante confronta al death más cabrón y cerril del dúo. Hay, ahora sí, buenos riffs durante las partes más celéricas, cierta variedad en su malsana línea vocal y un epílogo tan calmo como alucinado. Para el final queda la instrumental de corte ritualista “Pista, Fantasma!”, alejada de cualquier cosa que tenga que ver con el metal y ejerciendo de llamativo cierre a este nuevo trabajo de la banda.
Corren las escuchas y sigo pensando que, sin estar ante un disco excepcional, éste no deja de tener sus lugares de interés. Los más vienen dados por la colisión genérica que se produce en ciertos temas. Ahí la banda se ha hecho fuerte, repartiendo sus miras por distintas escuelas y construyendo una serie de cortes que, en el mejor de los casos, huyen de toda predecibilidad. En el debe detalles como que el sonido no esté siempre a la altura o la aparición de ciertos riffs un tanto distraídos. Un disco en definitiva algo desequilibrado pero en ningún modo fallido.
Debido a los problemas de salud el guitarra Mick Mars, aquejado de espondilitis anquilosante, no formará parte del extenso tour mundial que Mötley Crüe iniciará a partir de febrero del 2023 y que incluye parada en Madrid.
Aunque seguirá como miembro de la formación angelina, Mick ya no puede soportar los rigores de la carretera. La enfermedad degenerativa que padece afecta a la columna vertebral y es extremadamente dolorosa. Como ya comentamos en anteriores noticias, cobra fuerza su sustitución por John 5 (Marylin Manson, Rob Zombie).