La formación liderada por la vocalista Sandie «The Lilith» Gjørtz y el batería Michael Olsson basa sus temas en la oscuridad, el ocultismo y la brujería, personificados en Lilith, el mitológico demonio femenino y sus historias de ferviente desafío y perseverancia.
Compartirán escenario con la formación internacional afincada en Donostia Ancient Settlers, conocidos ya en la región tras su paso el pasado año por la Sala Ángeles y Demonios de Gijón (crónica). En esta ocasión presentarán su próximo EP «Transition» que verá la luz muy pronto a través de Golden Robot Records y su renovada formación tras la llegada de Argen Death como nueva vocalista. Entrada anticipada 15€, en taquilla 18€.
Siete son los años que ha habido que esperar por nuevo material de los metaleros One Second Faith. Forman la banda madrileña Luisma Rott Vázquez (voz), José y Lain (guitarras), Karl (bajo) y Paris Lakryma (batería). El Ep de cinco temas que hoy nos traen lleva por nombre “Awakening” y de su producción, grabación y mezcla se encargó el BloodhunterDanny Lights (Ancient Settlers, Fermento, Ad Intra) en el Tracklab Studio. Adornado por el artwork de Mario C. Vaises y las fotos de Raquel García Photography, ha visto la luz vía Lady Stone Music.
“Prey” pronto amenaza con un metal brioso y directo que se diluirá más adelante para acomodar la atractiva, por diversa, línea de voz de Rott. Es un corte agradable por esa construcción ambivalente y no tanto por un sonido en el cual hecho en falta algún grado más de espesor. En cualquier caso, One Second Faith sacan músculo técnico aquí a través de un vistoso puente central en el que habitan los (leves) rasgos progresivos que anunciaba la nota de prensa. Un buen arranque, armado con cuidado y rematado por una gran labor en lo ejecutivo.
“Disconnected” dejará un poso más cercano al metalcore. Tanto en su característico trazo como en la forma en que Rott construye su línea de voz. Una línea que desembocará un estribillo en franca lucha por erigirse en el más coreable de todo el Ep. El feeling de José y Lain en guitarras vuelve a hacer de las suyas a lo largo y ancho de este segundo corte, en especial en lo tocante a melodías y solos, si bien a veces me quedo con ganas de más. Rigores del metal de nuevo cuño, supone uno.
“Ascension” resulta más marcial, casi mecánica. En cierto modo también más convencional, si bien esto sigue siendo metal que en poco o nada fija la vista en el pasado. Ello no no quita para que por ahí irrumpan llamativos cambios de ritmo y un Rott fantástico en doble juego habitual. Casi teatral incluso durante las voces más limpias. El desarrollo de las distintas capas no siempre me atrapa pero ambos guitarras vuelven a rayar a gran nivel durante este trazo a veces maquinal y a ratos ambivalente.
Una poderosa Lakryma en baterías comanda una “Strain” para dar forma a un corte ágil, algo nervioso, a ratos iracundo, a otros melódico, que vuelve a poner en liza esas construcciones bipolares del combo madrileño, consolidando un corte que si bien no me atrapa en su conjunto, no deja de tener puntos de interés. En especial durante un tronco central donde se descubre la cara más atmosférica de estos One Second Faith. La posterior calma revelerá un solo algo virguero, con espacio ahora sí, para desarrollarse en su justa medida.
Que esta “Redemption” haya venido a ser la elegida para presentar el Ep suena a poderosa declaración de intenciones. Es un corte que revela lo mejor de One Second Faith como músicos y también como compositores. Y por tanto, un corte alejado de la sencillez, a veces la simpleza, que a menudo marca a este tipo de entregas. El quinteto pone toda la carne en el asador, que diría un clásico, y entrega un corte por momentos audaz, a ratos desnudo, con un poderoso bagaje técnico detrás (ojo al cuidado tronco central) y que no viene sino a solidificar su ideario. Estupendo cierre.
Como la batidora rítmica y genérica que es, dentro de “Awakening” hay ideas con las que conecto al tiempo que otras se me hacen más cuesta arriba. A favor está el buen nivel técnico, imprescindible ya en bandas de este género, y que muestran tanto el dúo José y Lain en guitarras como la base rítmica de Karl y Paris. Entre unos cuecen buenos riffs y algún que otro solo de mérito. Mientras, todo se sustenta por unos bajo y batería tan bien engrasados que aquí y allá resultarán indistinguibles. Finalmente, convive con unas apuradas pero vistosas líneas de voz de Luisma Rott Vázquez. El frontman de One Second Faith muestra una amplia gama de registros. Poderoso tanto en su registro más limpio como en el más roto, atreviéndose en todo momento con una labor que, cara al directo, requerirá no pocas dosis de esfuerzo. Un Ep que invita a poner la vista fija en lo que pueda estar por venir de cara al futuro, quién sabe si por fin en formato largo. Estaremos a la escucha.
Faltaban cinco minutos para las siete de la tarde cuando Larry (Diario de un Metalhead) irrumpía en escena para las debidas presentaciones y el orden que, a puro sorteo, iba a tener el cartel, quedando finalmente los castellanoleoneses Death Bringer como banda encargada de romper el hielo. Tarea ésta nada fácil, no nos cansamos de decirlo, y que la banda peleó en presencia de buenos y muy fieles fans frente al escenario. La banda, con Víctor Villar (Absalem) en baterías y Paloma Gómez al frente, si bien nunca alcanzó un sonido óptimo, puso todo de su parte durante los correspondientes veinte minutos gracias a buenos temas como “Grey” o “Voices From The Ditch”, dejándonos con ganas de más. Atentos ya a sus futuras evoluciones.
Entre banda y banda se estipularon diez minutos en los que cambiar, probar y procurar los debidos ajustes. Y hay que decir que salvo ya cerca del final con Corvus V, todo salió más que rodado fruto una vez más de una gente que se deja el espinazo para que lo pasemos como nunca. En especial un Pablo Viña que es todo un sinónimo de profesionalidad. Así da gusto.
Los siguientes en salir a escena fueron unos viejos conocidos de esta web, los bercianos Black Bomber, el mejor émulo de Motörhead de toda la Metal Battle y quién sabe si de la península. Teníamos ganas de verles desde que su “Blacklisted” pasara por estas páginas allá por febrero (reseña) y podemos decir que no defraudaron. Rock con nervio y toneladas de actitud para, Drunken Buddha al margen, los veinte minutos más decididamente rockeros de la jornada. Imposible echarle más ganas en menos tiempo, en especial gracias a temas como “Outlaw” o el que les da nombre. Puede que no vencieran pero podemos asegurar que desde luego sí que convencieron.
Iba cayendo la noche cuando a eso de las ocho de la noche y de nuevo con puntualidad religiosa, irrumpían en la semifinal los euskaldunes Biersbreaker. Parafernalia vikinga en su puesta en escena para un melodeath de marcado poso folkie que supuso uno de los virajes más bruscos del evento. Desde luego que vinieron a participar, como todos a intentar ganar, pero durante su set correspondiente dio la impresión de que se lo estaban pasando en grande. Si estaban nerviosos, que a fe nuestra lo estarían como cualquier otro contendiente, lo cierto es que no se notó. Fuera por su llamativo atrezo o por la propia confección de su alegre folk metal, lo cierto es que nos hicieron pasar un más que buen rato.
Evil Seeds, por contra, resultan más serios. Tampoco sin traslucir nerviosismo pero desde luego que su heavy metal dejó huella en nuestros tímpanos. Tienen un último disco estupendo en la buchaca, aquél “Theory of Fear” de 2020 (reseña), y un frontman en la figura de Roma, que no se dejó en tierras vascas ninguno de sus conocidos agudos. Desde luego no fueron la banda de mejor conexión con el público presente pero sí una de las que acertó a sonar más sólidas, precisas y contundentes de toda la jornada. Empastados ya desde la inicial “Inside The Vipers’ Nest” y sacando toda la artillería posible en forma de grandes riffs y mejores solos. El cierre con “Stronger” no pudo sonar más contundente. Teníamos una pequeña espinita con ellos y nos la sacamos al fin. Esperando ya poder verles en un show completo.
Turno entonces para los pravianos Beast Inside, a quienes volvíamos a ver en un concurso desde que nos cruzáramos en aquél gélido Oviedo Rock de 2021. No son pocas las veces que nuestros caminos se han cruzado desde entonces y más allá de gustos individuales, se puede decir que siempre responden. Seguros, concisos, de nuevo nos dejaron con cortes que ya forman parte del ecosistema metalero asturiano como “Warchild” o “Brainwash”, todos ellos de ese “Under Control” de 2021 (reseña). Cierto que la llamada al wall of death por parte de Jandro no fructificó. Cierto también que de nuevo parecieron cómodos en el formato reducido. Siguen creciendo.
A eso de las nueve y media le llegaba el turno a la propuesta más extrema de la noche, la que traerían a Puerto de Vega los bilbaínos Empire Of Disease. Una poderosa amalgama de metalcore, groove y death metal que nos dejaron un gran sabor de boca. Banda sólida, poderosa y de gran directo, a la que incluso favoreció un pequeño percance con las luces. Un fastidio para nuestras fotos, un inesperado plus para ellos. Hay propuestas que parecen rendir mejor en la penumbra y este pareció ser el caso. Quien más quien menos no les conocía y lo cierto es que se fueron causando una gratísima impresión y ganando más de un adepto para su causa.
Son las diez cuando llega el turno de otros viejos conocidos de este medio, el combo metalcore As Life Burns, que ni mucho menos lo tendrían fácil en el escenario naveto. Y es que arranca “The Prophecy” y de un tropiezo, Diego (guitarra) por poco se nos cae del escenario. Las ganas, los nervios, sea lo que fuere, lo cierto es que el Sydius tiró de tablas para salir airoso del percance. Nada arredra a los de la cuenca. No es para menos cuando suenan “Bring The Torch” o “We Are Animals”. Podemos dar fe, además, de que la facción más joven del público presente gozó de lo lindo con ellos. Sobremanera cuando, ventajas del inalámbrico, Mikel se pierde entre la gente o suena “Until The Clean Mind Breaks”. Sortearon las piedras del camino y salieron airosos cuando todo parecía en contra para ellos.
Hibernia por otro lado tampoco lo tendrían fácil. Los folkies de Torrelavega dispusieron de nada menos que ocho músicos en escena, flautas, violines y hasta un bouzouki pero que en los veinte minutos marcados nunca llegaron a sonar compactos del todo. Y es una pena porque su propuesta resultó al menos llamativa y temas que trajeron como “Frost Kingdom” o “Winterstorm” no tenían mala pinta. Buscaron además conectar con el público presente, consiguiéndolo solo de forma puntual. Problemas de sonido al margen era su propuesta y les honra haberla defendido con uñas y dientes, hasta las últimas consecuencias.
Si el sonido se había cebado con Hibernia, los problemas no serían menos para los leoneses Corvus V. Y es que cuando la maquinita se niega a arrancar, no hay manera. Lástima porque les seguíamos la pista desde que aquél “Advenæ” pasara por estas páginas a comienzos de 2021 (reseña) y teníamos ganas de verles. Al final la banda excedió los diez minutos estipulados para el cambio entre participantes, reduciendo drásticamente su set y dejándonos huérfanos en parte de su peculiar rock/metal alternativo. Esperando ya sacarnos esta espinita en un futuro no muy lejano.
Todos los problemas que habían tenido Hibernia y Corvus V desaparecen cuando Aneuma toman el escenario del Casino de Puerto de Vega. Última banda del certamen y además jugando en casa, no es de extrañar que su set fuese una auténtica balsa de aceite. Puede que no terminen de tener una personalidad del todo definida pero hay algo que sí tienen: buenos temas apertura como “Fall Apart”, con Laura enfundada en su ya característico mono de una pieza. Con “Castaway Of Chance” vuelve a quedar claro que banda nueva, sí, pero sobrada de tablas. Estupenda labor solista de Borja una noche más. Cierto que “Creatures” quizá no alcanzase el efecto deseado, sin embargo “Ashes Of Your Fears” cerró por todo lo alto la semifinal.
Mientras el jurado tomaba buena nota y realizaba las debidas deliberaciones, qué mejor forma de pasar la noche que reencontrándonos con Drunken Buddha. Ganadores en 2019 y banda que lleva ya tiempo atravesando un momento más que dulce. Se nota desde que termina la intro y acometen “Sea Of Madness” sin ningún tipo de miramiento. Muy sólidos desde que disfrutan de la base rítmica formada por Fran Fidalgo al bajo y Kay Fernández en batería y con un Michael Arthur Long tan volcánico como de costumbre.
En un setlist que prácticamente nos sabemos ya de memoria, y que sigue con “Devil’s Breath”, puede no haber mucho lugar a la sorpresa. Por contra, la banda entrega unas ejecuciones que bordean lo intachable. No faltan nunca las chanzas por parte de Michael Arthur Long al micro, quien de paso aprovechó para desear suerte a todos los contendientes de la batalla. Lo mejor en todo caso es que no faltan temas tan interesantes como la sugerente “Purple Skin” o la frenética “Can’t Hold Your Gaze”.
Aquí el contrapunto lo pondría la más tranquila “Back Where I Belong” para después enlazar con una “Hang ‘Em High” donde la voz de Drunken Buddha aprovecha para darse un paseo entre el público mientras que Diego (guitarra) y Mario (teclas), como diría un clásico, destapan el tarro de las esencias en la acostumbrada versión del “Mr Big” de Free. Vuelta al repertorio propio con la siempre arrastrada “Monster” y la más reciente “Dance Of The Serpent Queen”, ya con banda y público en total sintonía. No sorprende ya a estas alturas ese “Walking In The Shadow Of The Blues” (Whitesnake) ni tampoco la siempre funcional “Lady Stardust”. Sí la particular dedicatoria de Fran Fidalgo a su pareja y ese “Medicine Man” culpable en gran medida de su alistamiento en las huestes del buddha, y donde no falta el habitual baño en champán de un vocalista / showman como hay pocos en Asturias y casi nos atrevemos a decir que fuera de ella.
Para el final y tras los agradecimientos de rigor por parte de Arthur Long quedarían “Strangers & Fools” y la ya casi obligada revisión del “Highway Star” de Deep Purple. Un concierto de Drunken Buddha siempre va a ser una experiencia. En este caso y cambio de hora mediante, también un viaje al futuro. Y es que sí, pasan las tres de la mañana cuando Larry, bien secundado por el jurado, irrumpe de nuevo en el escenario del Casino para dar cumplida cuenta del veredicto, amén de los agradecimientos de rigor. Organización, medios, bandas, público, etcétera.
No obstante serían Silvicius y Lady Ani (Last Days Of Eden) las encargadas de dar a conocer la dupla ganadora, que sería la formada por Empire of Disease y Aneuma. Todos tenían sus favoritos y siempre habrá debates en este tipo de certámenes. Por nuestra parte solo queda desearles mucha suerte tanto a ellos como al resto de bandas participantes. También mandar un abrazo enorme a toda la gente de la Asociación Unirock por el titánico trabajo que realizan y el tan afable trato que siempre nos dispensan. Por ahí queda además la promesa de que trabajarán por traer la final de la Metal Battle a Puerto de Vega. Vaya desde aquí y con toda modestia nuestro apoyo a la candidatura a modo de despedida de esta crónica.
Mandar saludos a todos los habituales presentes en Puerto de Vega, a quienes no nombraré esta vez. Porque sois muchos, porque ya sabéis quienes sois y porque, como decían Metallica en los agradecimientos del “…And Justice For All”: “long lists are fucking boring”. Nos vemos en el siguiente sarao.
La nueva entrega del Festival Internacional de Cerveza Artesano de Llangréu (FICAL) que se celebrará los días 14, 15 y 16 de abril en su clásica ubicación, la Pinacoteca Eduardo Úrculo sita en la calle La Unión, número 31 de la localidad desvela su cartel oficial incluida oferta musical para el evento.
Como en anteriores ediciones, conjugará la presencia de los mejores cerveceros del panorama regional, estatal y una selección internacionales con música en directo protagonizada por bandas nacionales como Niña Coyote Eta Chico Tornado. que regresan a los escenarios asturianos tras su paso por el pasado festival ovetense Kuivi PopUp, Los O’Funkillo del maestro Pepe Bao, el ex-Siniestro Total Miguel Costas y el trio valenciano post-punk Mausoleo,que compartirán tablas con bandas astures y locales como Dixebra, Skama La Rede, Internacional Hardcore All Stars, Kinkis Gruñones, Polemika, Jimaguas, Pin Pals, Insolente y Terrenal. El reparto de bandas por día y horarios se harán públicos próximamente.
Devastados y compungidos aquél fatídico 21 de febrero de 2016 cuando un infarto segó la vida de Piotr Grudziński, guitarra de siempre de la banda, Riverside decidieron hacer de tripas corazón y continuar una trayectoria que muchos llegamos entonces a dar por finiquitada. En “ID.Entity”, segundo álbum ya sin Grudziński, encontramos a Maciej Meller en guitarras, Michał Łapaj en teclas, Piotr Kozieradzki tras la batería y, claro, Mariusz Duda al bajo, voz, guitarras acústicas, composición, etcétera.
Un álbum que produjo el propio Duda y que el trío Paweł Marciniak, Robert Strzędnicki, Magda Srzednicka se encargaría de grabar entre el Boogie Town Studio de Otwock y el Serakos Studio de Varsovia. De nuevo masterizado por Robert Szydło y con arte de Jarosław Kubicki (Vesania, Delight, Thy Disease) se encuentra en la calle desde el pasado 20 de enero vía InsideOut Music.
Con un arranque, el de “Friend Or Foe?”, que viene a certificar el amor de Duda por sonoridades, en principio, ajenas a todo aquello que tenga que ver con el metal. Nada que pille por sorpresa a estas alturas a quienes también siguen (seguimos) sus andanzas en solitario. Acentuados sintes aquí y allá, Riverside no parecen ajenos al revival de estos viejos trastos, conformando en todo caso uno de los cortes mejor construidos de este octavo disco ya del combo polaco. Hay cierta levedad en estrofas, amén de un bajo prominente. Marca de la casa por otro lado. Pero si por algo me convence este primer corte es por el punch otorgado a sus estribillos. También por la sólida y adecuada faceta solista que desarrolla. Siempre dentro del rictus del género pero sin perderse en devaneos indescifrables. Encargada de dar a conocer al álbum y no me extraña:
Puede ser “Landmine Blast” la que más recuerde a los Riverside que me engancharan allá por 2009 con el fantástico “Anno Domini High Definition”. En especial por ese poso más cercano al metal, también por el marcado reverb que entrega la producción. Y acabando por los acentos melódicos que se suceden durante estrofas. Buena cuota de protagonismo aquí se irá hacia ese puente calmo y atmosférico. Marca de la casa y donde la banda parece desenvolverse mejor que nunca. Al igual que en el comedido desempeño solista que le sucede. Que lejos de perderse en un solo laberíntico, y al igual que ya hiciera el corte previo, viene a reafirmar el tono general de la composición y no a discrepar de este. Una homogeneidad que erradica cualquier tipo de sorpresa. Un quehacer que obvia el ego individual en pos del resultado común.
“Big Tech Brother”, o el ataque de Łapaj a redes sociales, posverdad y demás males inevitables del mundo que nos ha tocado vivir, inunda este tercer corte de un aura extraña. En parte dado por el curioso y llamativo uso de arreglos de viento. También por unas guitarras más graves y acentuadas. Y, finalmente, una escritura que deriva firme hacia territorios decididamente más metálicos. Tanto, que nombres como Threshold, Fates Warning o incluso Dream Theater sobrevuelan aquí y allá. En todo caso, llamativa, por diversa, la línea de voz que traza Duda aquí. También la carga atmosférica que inunda el epílogo. Aunque qué engorroso ese fade out final.
“Post-Truth”, sobre otro de los grandes males del mundo civilizado, es demasiado burdo pero van con ello, puede ser fácilmente el corte menos llamativo del álbum. Falta algo de audacia en una composición que, en su más que evidente clasicismo, viene a obviar el cuidado y, por qué no decirlo, la magia, que hicieron grande al cuarteto del país de Kapuściński. Con eso y con todo le encuentro detalles de interés. Especialmente en cuanto a ejecución. Pero corren las escuchas del disco y sigue pareciéndome el corte menos memorable de los siete.
“The Place Where I Belong”, corte más extenso del álbum, consiste en un interesante viaje que transita desde el marcado aire al Steven Wilson de “The Raven That Refused to Sing” que emana del prólogo (y en especial del epílogo) hasta sonoridades posteriores (en la composición) pero anteriores en el tiempo como bien puedan ser Pink Floyd o cualquier banda de rock progresivo setentero que se os pueda venir ahora a la cabeza. Estupendos contrapuntos los que trama Duda conforme se encamina hacia el tronco central de un corte del que, si bien entiendo sus intenciones en cuanto a letras, no deja de resultarme algo difusa en este aspecto. Coincido con lo que me cuenta el varsoviano aquí pero no tanto con la forma un tanto infantil en que lo hace. Hay algún flirteo con la psicodelia que otro durante la apaciguada calma del puente central. Llamativo por contraste e integrado con toda naturalidad. Aun con sus peros, un corte estupendo para quien escribe.
No resulta extraño, por tanto que “I’m Done With You” regrese a propuestas más troncales dentro del ideario Riverside. En particular con la aparición de ese Hammond un poco marca de la casa pero, sobre todo, por esa habitual escritura entorno a contrapuntos. Un corte que satisfará a los más viejos fans de la banda, con Duda perpetrando otra riquísima línea vocal, por momentos casi la más visceral de toda su trayectoria, pero que sobre el papel viene a echar en falta algo más de riesgo aquí y allá:
Y lo que son las cosas, para el final queda el corte con más gancho del álbum, esta “Self-Aware” que se adosó a mi subconsciente en las primeras escuchas (por no decir ya en la primera) y no ha habido quien la saque de ahí en semanas. Tiene su mérito la cosa pues no deja de ser una construcción nada obvia la de este final. Sí correspondiente con muchos de los rasgos maestros de al agrupación polaca que nos ocupa, pero lo suficientemente inteligente como para elevarse por encima de propuestas afines. Todo un triunfo.
PD: si aceptáis un consejo: hacedle caso a Duda cuando dice aquello de let’s unsubscribe the ones who make us hostile.
No sé hasta qué punto estos son los Riverside que nos merecemos pero, desde luego, sí los que necesitamos. Al menos en mi caso. Y es que no han sido pocas las vueltas que le he dado al último largo de los polacos. Que al principio me pareció poco menos que un disco más de Duda y los suyos mientras que, a día de hoy, se ha erigido como uno de los álbumes imprescindibles de lo que llevamos de 2023. Que quizá le falte algo de riesgo aquí, alguna letra mejor trabajada allá, pero en resumidas cuentas pienso que cumple con los pronósticos. Aunque, como ya he dicho otras veces, estoy abierto a debates.
Editado en septiembre del pasado 2022 a través de Maldito Records en palabras del propio Fito se decidía a emprender este proyecto en solitario tras mucho tiempo dándole vueltas aprovechando el parón por la maldita pandemia, y animado por amigos y compañeros de profesión.
Tras una larga temporada sin pisar los escenarios astures los death grinders Gruesome Stuff Relish retoman las tablas en casa.
La cita será el sábado 29 de abril en los Locales Mercurio de Mieres en un concierto especial que contará con la participación de varios varios ex componentes de la formación.
Vía Hueso Producciones la legendaria formación alemana Rageregresará a nuestros escenarios en el mes de septiembre. Presentarán su nuevo trabajo de estudio, el 25º de su trayectoria, un EP de 6 temas bajo el título «Spreading The Plague» (reseña aquí) acompañados por los gallegos Dark Embrace y los británicos Crimes Of Passion también conocidos como C.O.P. UK.
Miércoles 20 septiembre – RCA Club (Lisboa) Jueves 21 septiembre – Sala Rouge (Vigo) Viernes 22 septiembre – Sala Acapulco (Gijón) Sábado 23 septiembre – Sala Anden 56 (Burgos) Domingo 24 septiembre – Revi Live (Madrid)
Apenas unos días para la celebración de la primera semifinal de la nueva entrega de la W.O.A. Metal BattleSpain. El próximo sábado 25 de marzo en el Casino de la localidad costera asturiana de Puerto de Vega se dirimirá quienes serán las 2 primeras bandas en pasar a la final estatal.
En colaboración con la Asociación Unirock la organización desvela los horarios oficiales de un evento protagonizado por las siguientes bandas participantes, ANEUMA (Asturias), AS LIFE BURNS (Asturias), BEAST INSIDE (Asturias), BIERSBREAKER (Euskadi), BLACK BOMBER (Castilla y León), CORVUS V (Castilla y León), DEATH BRINGER (Castilla y León), EMPIRE OF DISEASE (Euskadi), EVIL SEEDS (Euskadi) e HIBERNIA (Cantabria). El orden de actuación se dirimirá mediante un sorteo previo a la celebración del concurso tal y como dictan las normas internacionales del mismo.
HORARIOS: 12:00 Puertas 13:00 – 15:00 Sesión Vermú con THE THREE RIDERS CONCURSO: 18:00 Apertura de Puertas 19:00 – 19:20 1ª banda 19:20 – 19:30 Cambio 19:30 – 19:50 2ª banda 19:50 – 20:00 Cambio 20:00 – 20:20 3ª banda 20:20 – 20:30 Cambio 20:30 – 20:50 4ª banda 20:50 – 21:00 Cambio 21:00 – 21:20 5ª banda 21:20 – 21:30 Cambio 21:30 – 21:50 6ª banda 21:50 – 22:00 Cambio 22:00 – 22:20 7ª banda 22:20 – 22:30 Cambio 22:30 – 22:50 8ª banda 22:50 – 23:00 Cambio 23:00 – 23:20 9ª banda 23:20 – 23:30 Cambio 23:30 – 23:50 10ª banda 23:50 – 00:15 cambio 00:15 – 02:00 DRUNKEN BUDDHA 02:00 – 02:15 Veredicto del jurado.
De la semifinal saldrán elegidos dos grupos ganadores, que se clasifican para la gran final a celebrar el 27 de mayo en un lugar aún por anunciar. El premio para el campeón será la actuación en la próxima edición del Wacken Open Air y la grabación de un disco en los prestigiosos Estudios Dynamita. El acceso a los socios del Unirock es gratuito, para el público general el precio será de unos simbólicos 5 euros destinados a apoyar la causa de la W:O:A Metal Battle. Desde Heavy Metal Brigade deseamos la mejor de las suertes para todos, nos vemos en Puerto de Vega.