El espacio cultural sostenible Kuivi PopUp continúa con apuesta por abarcar todos los estilos musicales durante su ciclo de conciertos. El metal vuelve a ser uno de los protagonistas esta semana con la participación deTotengott el martes 9 de julio y los viguesesAphonnic el próximo viernes 12.
Veladas muy interesantes para los amantes de los sonidos más contundentes que contarán además con la formación Elizabeltz, el secreto mejor guardado de Euskal Herria y los langreanos Dr. Nekro, que presentarán su nueva alineación. Con una propuesta mestiza que por momentos recuerda a Rammstein, Marilyn Manson o Ghost, el cuarteto vasco rinde pleitesía a la primera época de Alice Cooper al adoptar como definición de su sonido e imagen el término shock rock. Por su parte Dr. Nekro se presentará en el antiguo HUCA con Adrián «Mostro» Ojeda (Human, Chamako Wey) a la guitarra como recambio temporal de Mike Rodríguez.
Debut para estos Ültra Raptör, aguerridos speed metaleros de Quebec (Canadá), o lo que es lo mismo: Tony Bronco (batería), Dick Van Heuß (bajo), Nick Rifle (guitarra rítmica), Criss Raptör (guitarra solista) y Phil T. Lung (voz). Formados por Criss Raptör allá por 2015, la banda alcanzaría cierto estatus de culto en la escena underground gracias a la autoedición de un Ep homónimo en 2018, lo que a la postre terminaría llamando la atención del sello madrileño Fighter Records cara a la edición de su debut en largo, este “Tyrants” que nos ocupa hoy y que habrá de ver la luz el nueve de noviembre del pasado 2021 en CD, 12”LP, cassette y distintos formatos digitales.
“Missile (Metal Warrior)”, que anticipó al disco a mediados de agosto, irrumpe a la par poderosa y bien ornamentada. Con la voz algo por encima de lo deseable en la mezcla pero rabiosa a la par que bien trabajada a nivel melódico. No sorprende en su recreación del canon más clásico, pero porta una interesante serie de contrapuntos que le dan cierto aire a sus compañeros de sello Vhäldemar, si bien las voces de Phil T. Lung y Carlos Escudero no podrían ser más distintas. Un buen inicio de disco en cualquier caso, que alcanza su punto álgido en un puente tejido a mayor gloria de las habilidades solistas de Criss Raptör.
“Cybörg-Rex” es un corte más abierto en cuanto a escritura. Su trazo, más dinámico, alterna el brío desbocado del tema apertura con partes más apaciguadas, donde pronto emerge cierto regusto a bandas como Accept o Riot, lo que junto al buen estribillo termina por confeccionar una entrega atractiva y con no poco gancho. “Take Me Back” es puro power metal alemán de toda la vida. Y si bien derrocha velocidad en estrofas, cimentada sobre unos riffs solo cumplidores, donde además la línea vocal no alcanza a tener el brillo de muchas de sus compañeras de tracklist, especialmente en estrofas. Más interesante durante el acostumbrado despliegue solista de su tronco central por la forma en que contrapondrá las diferentes líneas de guitarra, dando lugar a uno de mis despliegues técnicos favoritos de todo el disco.
“An Offering To The Tyrant” tiene un riff que no habría desentonado en el último álbum de estudio de Judas Priest, un ritmo más acompasado y, al mismo tiempo, una escritura que recupera la agilidad de aquella “Cybörg-Rex” y vira más tarde hacia terrenos más maidenescos, donde incluso la voz de Lung recuerda por momentos a la de Blaze Bayley. Un corte más de riffs que de solos, cosa que agradezco a estas alturas de álbum. “Nightslasher” abandona las islas británicas para adentrarse en tierras alemanas y traernos un corte bien estructurado y mejor interpretado donde el influjo de los Rage de Peavy Wagner parece más que evidente. También de Running Wild, de hecho citados de manera explícita como influencia por la propia Fighter Records. Notable, si bien quizá algo coja en cuanto a duración.
“Gale Runner” oxigena al álbum con su ritmo más hard rockero y su tono más apaciguado. Sobre él irrumpirá, ahora sí, una buena línea vocal, que a su manera me recuerda a los primeros Iron Maiden, especialmente en estribillos, y donde solo su acelerado y virguero puente central se atreverá a salir del guión establecido. Diferencial.
“The Quest For Relics” vuelve a ser otro ejemplo de canónico y buen speed metal como lo fuera el tema apertura, trazado esta vez con gran acierto en su alternancia rítmica, interesante además por la forma en que implementa más ornamentación a la mezcla conforme transcurre hacia su tronco central. No podría ser más clásica, pero tampoco podría estar mejor resuelta. Y casi como contrapunto a ésta, emerge otro de los puntos álgidos del álbum. Porque aunque al peculiar registro de Lung se le vean las costuras aquí más que en cualquier otra canción del disco, lo cierto es que he disfrutado con esta “Winds Of Vengeance” y la forma en que adopta un tono más melancólico y apagado. Todo sin salirse de su clásico y canónico heavy metal pero oxigenando al álbum a estas altura y de qué manera. Estupenda.
Así las cosas, la breve “Caustic Shower” viene para poner de nuevo las cosas en su sitio y aportar la cara más trotona de los canadienses, teñida aquí del registro más roto de Lung y donde la batería de Tony Bronco cabalgará a placer por un trazo sencillo, directo y muy eficaz. La final “SpaceFighter (442 AlphaClass Pegasus SubC35.2)”, corte más extenso de “Tyrants”, arranca con un riff que me recuerda a los eternamente infravalorados power metaleros alemanes Heavens Gate, entrega una de las mejores y más variadas líneas de voz del álbum, apoyada sobre una escritura perfectamente estructurada, que conduce hasta un puente de guitarras dobladas y buen nivel técnico, pero que desemboca, claro, en un epílogo un tanto predecible. Buen cierre en todo caso.
Punto de partida con buenas sensaciones el que entrega la banda canadiense, con un sonido ya plenamente establecido, que la mayor de las veces está bastante bien desarrollado y, de tanto en cuanto, resulta impecable en cuanto a ejecución. Diverso en cuanto a influencias sin abandonar su profunda raíz clásica, con melodías que convendría pulir aquí y allá, contrapuntos a veces ágiles, a veces más torpones, pero que como digo cumple y con creces para tratarse de un debut.
Bajo el título “Primvs Capite” verá la luz el trabajo discográfico más ambicioso hasta la fecha del combo extremo astur Sound Of Silence.
01 Amanece La Esperanza 02 Tensa Calma 03 Océano De Traición 04 Caminantes Al Borde Del Deshielo 05 Densa Niebla 06 Vacío Infinito
El lanzamiento será el primero de cuatro discos, cuatro relatos, cuatro portadas, enlazadas entre sí en una historia épica de traición, desesperación y supervivencia ante adversidades absolutamente extremas empezada y contada a través de los ojos de los caminantes al borde del deshielo. Cada capítulo en forma de disco irá desglosando detalles sobre esta narración que dará comienzo a través de «Primvs Capite«. La grabación se llevó a cabo en los Breakdown Studios y como viene siendo habitual en sus últimos trabajos el diseño ha corrido a cargo del guitarra de la formación David Fernández (Godless Design). Acompañando al anuncio desvelan las primera fechas de presentación en vivo:
1/10/2022Karma Fest (Laviana – Asturias) 8/10/2022 Burgos 29/10/2022 León 6/1/2022 Lugar por confirmar 4/2/2023 A Coruña 18/2/2023 Santander
A través del siguiente comunicado David Coverdale confirma que sus problemas respiratorios no remiten obligando a parar indefinidamente la actividad de Whitesnake y por consiguiente su próxima gira por Estados Unidos y Canadá.
Con profunda decepción y gran pesar que debo anunciar que Whitesnake no podrá unirse a Scorpions en su gira por Estados Unidos y Canadá debido a mi tratamiento por una infección persistente de las vías respiratorias. Esto incluye la cancelación de nuestros propios espectáculos principales también.
Si bien Whitesnake ya no estará en la gira, Scorpions continuarán. Deseamos a Nuestros buenos amigos, mucho éxito!
Os deseamos lo mejor”
Lo que en principio parecía una cancelación unilateral de su paso por el festival Rock Imperium se ha confirmado como un importante problema de salud para el carismático vocalista británico. Desde Heavy Metal Brigade le deseamos una total recuperación y que nos devuelva ese paso por nuestros escenarios para despedirnos de la serpiente blanca de la mejor manera.
El festival estrenará nueva ubicación, las instalaciones polideportivas de Agones (Pravia) que muchos recordarán por acoger del año 2004 al 2010 el festivalDerrame Rock.
La cita será el próximo sábado 13 de agosto con entradas disponibles a través de Wegow al precio de 12€.
Adventus confirma la primera batería de fechas en vivo para presentar su esperado segundo álbum de estudio «Saudade« que verá la luz el 30 de septiembre vía Maldito Records.
Viernes 13 de enero – Sala Repvblicca (Valencia) Sábado 14 de enero – Sala Razzmatazz (Barcelona) Sábado 28 de enero – Sala Shoko Live (Madrid) Sábado 4 de febrero – Sala M100 (Córdoba) Viernes 17 de febrero – Garaje Beat Club (Murcia) Sábado 4 de marzo – Sala La Lava (Valladolid) Sábado 11 de marzo – Sala Santana 27 (Bilbao)
Al igual que su debut ópera prima «Morir y Renacer» la grabación se llevaba a cabo en los estudios Tercera Planta con Manuel Ramil al cargo de la producción. Recordamos el primer adelanto «Llorar No Sirve Para Nada» disponible en forma de videoclip y formatos digitales.
Y tocó cubrir otro concierto entre semana en Heavy Metal Brigade. Los culpables fueron los gallegos Grima y los salmantinos El Altar del Holocausto. Y el lugar, el patio del edificio histórico de la universidad de Oviedo, dentro del ciclo de conciertos Tiempos Nuevos.
Con tiempo nuboso y puntualidad británica, el dúo gallego Grima hizo suyo el escenario justo cuando el reloj marcaba las 20:00 h. El Facu en batería y voces y Lauris Punkis en voz, bajo y toneladas de distorsión, descerrajaron su punk ardiente ante una audiencia aún reducida pero abierta de orejas y receptiva a su propuesta.
Su punk sin guitarras resulta una propuesta que bien puede resumirse con el socarrón lema “Mas futvol por fabor” que lucía Punkis y que pese a ciertas reticencias iniciales en cuanto a sonido, no tardó en encarrilar. Venían presentando nuevo trabajo y se dejaron hasta la última gota de sudor en el empeño. Tres cuartos de hora que sirvieron como perfecto aperitivo de la que se nos venía encima.
Y es que cualquiera que haya tenido a bien asistir a alguna de sus homilías sabe que El Altar del Holocausto no pasan por ser una banda más. Sea por su poderosa, peculiar y llamativa puesta en escena, sea por sus grandes composiciones, sea por su buen hacer sobre el escenario, a día de hoy, un show de los salmantinos es prácticamente una apuesta segura.
En pleno agosto, entre semana y aún así el patio de la Universidad se llenó para recibirles como se merecen. Un público, como viene siendo habitual en sus shows, de lo más variopinto. Ellos supieron responder dándonos aquello que habíamos ido a buscar. Igualmente puntuales, a eso de las 21:00 se subían a un escenario que, a plena luz del día, quizá pierda parte de su embrujo. Pero da igual porque el cuarteto sale a por todas desde el primer momento. Y se nota.
Reverb Myles, Skybite, Reaper Model y Joe Weasel ponen todo de su parte en el empeño. Claro que con cortes como “Caridad” o “Act I – CRVCIS”, qué duda cabe de que la empresa resulta más sencilla. Una vez más, y parece una constante con ellos, el sonido fue impecable en todo momento. No faltaron las correspondientes bendiciones. Ni siquiera el habitual pogo de uno de sus guitarras entre el público. Todo cuanto una banda como esta puede dar de sí en poco menos de sesenta minutos, fue presenciado y disfrutado el pasado martes. Ahora nuestras almas les pertenecen.
Se podría decir que se dio bien la tarde noche veraniega. Grima cumplieron con su papel de teloneros y El Altar del Holocausto volvieron a dejar altísimo el pabellón de nuestro rock/metal instrumental. Para que luego alguno aún diga que “el rock está como está”. A juzgar por lo vivido esta vez, pues mejor que nunca.
Da la impresión que los grandes festivales de metal en España están destinados a tener implícita su buena ración de polémica. La primera entrega del cartagenero Rock Imperium no iba a ser menos tras la cancelación de su actuación por parte de Whitesnake. Pese a todo el festival arrojaría muchas más luces que sombras con un bagaje total de más de 40.000 espectadores. Un gran inicio no cabe duda.
Lándevir y el combo local Turborider tendrían el honor de protagonizar el pistoletazo de salida del evento. Dos escenarios separados por una caminata de 10 minutos y que implicaban además salir del recinto. Un punto a mejorar en ediciones venideras para evitar que bandas del calibre de The Vintage Caravan, Dying Fetus y Night Demon en la parte internacional o Injector, Eternal Psycho o Hitten en la estatal, reciban la atención que su calidad merece.
Tocaba decidir y las circunstancias eran las que eran, así que esta primera jornada el protagonismo se lo llevarían los inquilinos de los escenarios Estrella Levante e Imperium ubicados en el parque El Batel. Puntuales a la cita, Lándevir despachaban un buen concierto que contó con la participación de la bailarina Andrea Mediana, dando un plus de vistosidad al show. Los alicantinos aprovecharon sus escasos 40 minutos sobre el escenario para estrenar en vivo su primera canción en inglés, «Never Stop Dreaming«.
Apenas unos minutos de pausa y los épicos italianos Rhapsody Of Fire irrumpían en escena tras la intro protagonizada por la voz Christopher Lee. Presentaron temas de nueva cosecha pero el legado de su banda madre es tan grande que irremediablemente la mayor conexión con la audiencia la consiguen cuando suenan himnos como “Dawn Of Victory” o “Emerald Sword”. Buen sonido, ayudaron los imprescindibles coros y orquestaciones pregrabadas, con un Giacomo Voli muy comunicativo todo el show.
Uno de los conciertos más destacados de esta jornada inaugural sería el ofrecido por Sodom. La leyenda alemana del thrash metal celebraba sus 40 años de trayectoria sin presentar signos de fatiga. La renovada formación capitaneada por la imponente figura de Tom Angelripper lograba arrancar de la audiencia los primeros “mosh pit” de la velada. No faltaron sus clásicos atemporales pero más de uno se vio sorprendido por su homenaje a Motörhead con una acelerada “Iron Fist” y a Ramones con “Surfin’ Bird”.
El combo post-grunge Bush ofrecía un show enérgico basado principalmente en su último disco “The Kingdom”, su grabación más dura hasta la fecha. La que a priori era la banda menos metalera del cartel tenía que lidiar con la etiqueta de sustitutos de Loudness y mantener alto el listón dejado por Sodom. Empresa difícil de la que salieron airosos principalmente por la entrega de un infatigable Gavin Rossdale, excursión por el recinto incluida y la gran pegada de Nik Hughes a la batería.
Apenas 15 días después de su paso por el festival Z Live retornaban a nuestros escenarios Lacuna Coil. Sin apenas cambios con el concierto ofrecido en Zamora la banda encabezada por Cristina Scabbia y Andrea Ferro despachaba un concierto solvente con principal énfasis en su último disco de estudio “Black Anima”.
Los suecos Avatar arrojaban al público un buen puñado de rosas rojas como antesala a las primeras notas de “Hail To Apocalypse”, tema con el que abrían su paso por el Rock Imperium. Su personal propuesta musical y escénica sin duda tiene cabida entre una audiencia que esperaba su regreso desde su última visita allá por el 2018. Johannes “The Clown” Eckerström es el epicentro de un buen show que viajó por toda su discografía y al que únicamente le sobraron los extensos soliloquios del frontman.
Sin duda otro de los protagonistas de esta primera jornada fueron los fineses Amorphis. En constante evolución desde 1990 en que iniciaban su carrera con el death metal como bandera, hoy día sus complejas composiciones les acercan más del doom y el metal progresivo. Despacharon temas de su nuevo disco “Halo” recién publicado con una sobriedad y empaque pasmosa. Una maquinaria perfecta en que todo está estudiado sin salirse del guión establecido en ningún momento.
Cae el telón y aparece Zack Wylde ataviado con falda escocesa tras un espectacular pie de micro formado por calaveras y coronado por un crucifijo. Primera impresión, se está cociendo algo grande. “Bleed For Me” rompe el silencio y da el pistoletazo de salida a un set protagonizado por lo más granado del otrora guitarra de Ozzy Osbourne. Armado con su artillería habitual de riffs, el de New Jersey nos emociona con el recuerdo a los malogrados Dimebag Darrelly Vinnie Paul en una sentida interpretación de “In This River”. Cuando se toma un respiro para hacerse cargo de los teclados, la victoria de Black Label Society es incontestable. Se despediría enarbolando su chaleco a modo de bandera y regalando camisetas de la banda a los privilegiados ocupantes de las primeras filas.
El plato estrella del menú musical del sábado eran Avantasia. El proyecto personal de Tobias Sammet se presentaba en Cartagena para realizar su primer concierto en más de 2 años, con un plantel de músicos espectacular. La nueva reencarnación de su “metal opera” sorprendía con el retorno a los escenarios de Ralph Scheepers junto a las habituales voces de Jorn Lande, Ronnie Atkins, Eric Martin, Bob Catley, Herbie Langhans, las coristas Adrianne Cowan e Ina Morgan además de Oliver Hartmann y Sascha Paeth en guitarras y coros. Todo ello para confirmar el status de “superbanda” que identifica al proyecto desde su debut en vivo en el año 2008. Muy comunicativo toda la velada, Sammet tuvo tiempo para recordar su última visita al madrileño Palacio Vistalegre y el exagerado precio de la cerveza en dicho evento. Cada tema ofrecía un aliciente con el reparto de voces entre Sammet y sus invitados pero el estreno en vivo de la canción “The Wicked Rule The Night” y el espectacular final con todo el plantel reunido para interpretar “Sign Of The Cross” y “The Seven Angels” bajo una lluvia de confeti, se convertían en dos de los momentos más espectaculares del show.
El colofón a la primera jornada del festival correría a cargo del combo progresivo Leprous. Tuvieron que lidiar con la estampida provocada por el fin de concierto de Avantasia pero aún así congregaron a un número más que notable de fieles. Si bien su propuesta era de lo menos “mainstream” del cartel solventaron la papeleta con una interpretación pulcra, cercana al virtuosismo, que hizo las delicias de todos los que apostaron por cerrar el viernes en compañía de los noruegos.