El proyecto progresivoALMS, liberado por el langreano Aitor Lucena, reeditará su nuevo disco disco «The Trial» (reseña aquí) el próximo 26 de agosto a través del sello norteamericano Epictronic Records.
Así relata el propia Aitor como se gestaba «The Trial«:
La historia detrás de «The Trial» comienza durante el confinamiento por covid tras leer «El pequeño tratado de los grandes vicios», de José Antonio Marina, un ensayo psicológico sobre las raíces del mal y los 7 pecados capitales. Pensando en cómo, históricamente, las religiones siempre han jugado un papel decisivo en la conducción del comportamiento humano en contra de nuestra propia naturaleza, la idea de un diálogo entre Dios y ALMS sobre este tema me resultó muy atractiva. Esto me llevó a otras lecturas, incluida la Biblia, que me dio más perspectiva sobre el tema a medida que lograba poner en orden mis propias ideas. Así nació «The Trial«, ALMS estaba a punto de enfrentarse al juicio de Dios por cometer los siete pecados capitales, mientras reclamaba su naturaleza humana como parte de sí mismo, la parte esencial sin la cual no es posible la existencia. La obra cuenta con las colaboraciones de Rafa Yugueros (batería), Carla Martín (violín), Julia Sariego (coros), Alain Frenette (narraciones en francés) y María Volkova (la voz de Dios). Todo lo demás lo grabé yo mismo en el estudio de mi casa, encargándome también de la mezcla. La masterización estuvo a cargo de Mario G. Alberni, y la obra de arte fue realizada por Layo M. Beiro, un artista verdaderamente talentoso y un buen amigo mío. Es importante mencionar que, además de la portada y contraportada del álbum, Layo pintó una serie de ilustraciones que muestran su propia visión de todos y cada uno de los pecados, todas ellas incluidas en el libreto.
Con una estructura que sigue el formato operístico, «The Trial» es un álbum conceptual que se puede catalogar como rock progresivo sinfónico, en el que además de los elementos del rock clásico, aparecen instrumentos como flautas, mandolina, oboe o violín que contribuyen a crear la atmósfera de todos y cada uno de los pasajes. Es un disco muy heterogéneo en su estilo, ya que bebo de muchas influencias diferentes: folk, rock, música clásica… todas ellas convergen para hacer «The Trial«.
Séptimo trabajo ya para Beto Vazquez Infinity y parece que fue ayer cuando el bonaerense dio inicio a su carrera con aquél álbum homónimo de 2001. Establecido ya como una fuerza compositiva de carácter propio y a menudo mejor rodeado que Stephen Curry en los Warriors del 79-3, tiene junto a él a una banda compuesta por Guillermo Carpintero (batería), Daiana Benítez (teclados, voz) Leonardo Lukaszewicz (guitarras) y Melani Hess a la voz.
Como viene siendo habitual, el bajista argentino cuenta para esta nueva intentona con una larga lista de colaboradores. A saber: Brunella Bolocco Boye, Claudio Marciello (ex-Almafuerte), Tito García (Lethal, ex-Legión), Iván Sención (Watchmen, ex-Jeriko), Christian Vidal (Therion, ex-Cuero), Patricio Molini (Nordica), Sergio Berdichevsky (Rowek, ex-Rata Blanca), Cristián Fabre y Snowy Shaw (Mad Architect, Dark Embrace, ex-Dream Evil, ex-Notre Dame, ex-King Diamond, ex-Mercyful Fate…).
El disco se grabó a lo largo de 2020 y fue mezclado por el propio Beto en los FDS studios. Sebastián Manta (Barilari, Blind Gurdian, Rata Blanca, Dream Master…) fue el encargado de masterizar las pistas resultantes en La Nave de Oseberg (Buenos Aires, Argentina). El artwork así como todas las imágenes corrieron de parte de FHP a partir de un concepto del propio multiinstrumentista argentino. En la calle desde noviembre del 2021 a través del sello Beto Vazquez Music.
Una pequeña introducción homónima de unos cincuenta segundos antecede al primer corte con verdadera enjundia del trabajo, esta igualmente breve “Isolation” con Brunella Bolocco Boye llevando la voz cantante en lo que es un power meticulosamente orquestado que deja, no obstante, un tono en cuanto a guitarras un tanto extraño. Pese a su exigua duración es un corte que se atreve a huir (hasta cierto punto) de convencionalismos, resultando bien construido, con acertados cambios de ritmo y notables detalles técnicos, que palidece en parte por una producción que dista en gran medida de ser brillante.
“The Abyss” se asoma a un power más convencional en cuanto a ritmo, con Berdichevsky dejando aquí y allá destellos de calidad desde la guitarra. Estrofas bien construidas y la recién llegada Melani Hess demostrando que puede hacer frente a estas líneas vocales sin mayores complicaciones. Luce el ex-Sublimia Guillermo Carpintero al doble bombo en un corte desposeído del vértigo gramático del tema previo pero que entrega por igual buenos desempeños desde el aspecto puramente técnico, con acento en las teclas de Patricio Molini.
“Hunger For Destruction” propaga esa onda power del tema precedente, alimentado esta vez por el registro más aguardentoso de Tito García al micro. Un corte directo y sencillo, planteado para ofrecer la cara más oscurecida del proyecto y que terminará empañado en gran medida por el excesivo protagonismo que la producción otorga aquí a la voz del ex-Legión. También porque si antes daba la sensación de que Hess se lo pasaba en grande durante “The Abyss”, García parece no atravesar su mejor momento mientras entrega las estrofas de un corte, por otro lado, no demasiado exigente. De los temas con los que menos empatizo de todo el álbum.
Sea como fuere, el prólogo de “Chaotic Darkness” viene para aportar algo de calma. Momentánea, sí, pero calma en cualquier caso. Tras él emerge un power revestido de voces operísticas que me engancha por su trazo alterno si logro abstraerme de esa producción rácana y a todas luces mejorable. Interesante en cualquier caso por la forma en que contribuye a ampliar el registro tonal del disco.
“Heaven Is Fake”, con Cristián Fabre en voces, viene para dejar constancia de la cara más pesada y monolítica del macroproyecto argentino. Desde un riff que bordea al industrial más monocromático construye un metal fangoso y oscuro, en gran medida alejado de los grandes leitmotivs del disco. Resulta finalmente uno de los cortes con más gancho y carisma del mismo, a lo que contribuye la estupenda serie de estribillos.
Así las cosas, “Sto-Vo-Kor” reconduce hacia territorios más reconocibles. De nuevo power encendido, casi febril, con Brunella Bolocco Boye dibujando una estupenda línea vocal tanto en estrofas como en estribillos. Producción, ahora sí, bien equilibrada y solidaria, que ofrece visos del disco que podría haber sido este “Mental Asylum” de brillar de igual forma a lo largo y ancho del tracklist.
Con Iván Sención en voces y Claudio Marciello en guitarras, “Life Is Ilusion” resulta en una agradable celebración del legado Purple/Rainbow a veces fiel, a veces enardecida, que deja entremedias una gran labor en lo técnico y algo más dispersa en lo gramático, donde cae presa de su propia cualidad de tema influenciado por. Hammond a bordo inclusive, el registro de Sención se amolda como un guante al propósito central de este octavo corte y por ahí su elección parece de lo más acertada. Su voz es por igual potente y sexy, foco principal de una de esas canciones que te sabes casi antes de escucharla pero resulta en cualquier caso atractiva.
“Faster Than You”, con el Therion Christian Vidal en guitarras, regresa de nuevo al power cabalgante y veloz como acomodo de otra vistosa línea vocal. Una línea vocal, cabe decirlo, algo perdida en la mezcla final. Un corte con marcado carácter de himno y donde afloran ecos de los Edguy más canónicos, capaz de brillar sin recurrir a un gran brillo técnico ni unas gramáticas vistosas. Puro divertimento.
El cierre es para una “Insanity” con el bueno de Snowy Shaw haciendo de las suyas al micro. Su particular forma de encarar esta postrera línea vocal constituye uno de los puntos álgidos de este cierre, casi diría que el principal, de no ser porque aquí vuelven a asomar aquí y allá detalles en lo referente al desempeño técnico que la sitúan junto a las otras grandes entregas del disco en ese sentido. Un tema final que bien merecía algo más de desarrollo.
Un disco desigual y no obstante interesante, al que desluce en parte una producción nada ejemplar. Beto puede no estar tan bien acompañado como en obras precedentes pero entre los que sí están encuentro detalles de calidad, con Shaw, Sención y Fabre a la cabeza. Hay entregas un tanto olvidables y otras que contribuyen, pienso que de manera más que acertada, a expandir el registro influencial del álbum. Entre cabalgadas clásicas, acercamientos a postulados más primordiales y algún que otro giro hacia el metal más pesado a buen seguro que encuentras algo a lo que agarrarte.
Nos estamos malacostumbrando a grandes noches en el Gong Galaxy Club y cuidado no las echemos en falta algún día. Los responsables en este caso fueron los asturianos Mad Rovers junto a los canadienses Striker.
Mad Rovers llegarían a la sala ovetense con su habitual formación junto al añadido ni más ni menos que de Pablo García (WarCry). La banda sonó así mucho más compacta. Y creemos también que en cierto modo más metálica, aprovechando por ahí para hacer un buen repaso de su disco homónimo de 2017. “Superhero” o “Wild Road” refrescarían la memoria de más de uno el pasado lunes.
Habría tiempo también, claro, para repasar su estupendo “Times Of Revelation” de 2021. Con un público que se dejó notar durante cortes como “Today” o “Full-Time Slave”, pudimos ver al Miguel Vallinas más suelto y comunicativo de cuantas veces hemos presenciado conciertos de Mad Rovers.
Todo opera en favor de obra y la banda, nos consta, ganó algún adepto que otro la pasada noche. Para el final quedarían la elegante “Secret’s Garden” y una “Fallin’ Down” más potente que nunca, con el ya clásico solo de Pablo. Desde Heavy Metal Brigade no escondemos nuestro afecto por la banda asturiana y menos tras buenos conciertos como éste.
Striker salieron a matar o morir desde el primer acorde y prácticamente no pararon hasta el final. Un derroche de energía donde la banda enlaza tema tras tema sin negociar el esfuerzo en ningún momento. Todo ello gracias a un aparente gran estado de forma, pero que no serviría de nada sin el gran nivel técnico que demostraron. Sólidos, compactos y muy bien armados.
“Heart Of Lies” daría inicio a su show de poco más de una hora y ya no habría vuelta atrás. Ante una Gong que no veíamos tan concurrida desde hace meses, los ímprobos esfuerzos de Dan Cleary al micro dan sus frutos. Pero es que además de saber meterse a la gente en el bolsillo, el de Edmonton demostró estar en gran forma, interpretando las exigentes líneas de voz de la banda sin aparentes síntomas de cansancio.
Un show que tiene en “Pass Me By” el punto discordante de la noche. Más pesadez, groove incluso, que ponen la nota más rocosa de los canadienses. Asimismo habría tiempo para un tema nuevo como “Strange Love”, un pequeño guiño al “Raining Blood” de Slayer y un bis ya con el público tan sudoroso como feliz. Imposible que nadie que cuente con el heavy metal de corte clásico entre sus preferencias saliera decepcionado de los 65 minutos que nos ofrecieron los norteamericanos.
Como siempre, mandar un cariñoso saludo a los habituales que no fallan ni en lunes. Sois unos pesados pero esto no sería lo mismo sin vosotros. Muchas gracias a Iván de Desván Producciones por el cariño y las facilidades y a Isaac Prieto, de nuevo espectacular a los mandos de la nave. Abrazos también para Piratas de Libertalia, Jorge López Novales de Diario de un Metalhead, Andrés y Azu, Diañu, la buena gente de Caballo Moldavo y más que no soy capaz de recordar ahora. Nos vemos en el siguiente.
La única fecha de la vieja doncella en nuestros escenarios ya tiene horarios oficiales. Este es el reparto de tiempos paraIron Maiden, Whitin Temptation yAirbourne.
Nuevo escenario desbloqueado para el equipo de Heavy Metal Brigade. Se trató esta vez de las instalaciones de La Fesoria, sitas en la localidad costera de Salinas, concejo de Castrillón. Y la razón del desplazamiento las bandas Murt y Narwhale.
Con retraso sobre el horario indicado por una serie de circunstancias ajenas a la organización y a las que solo cabe calificar de berlanguianas, Murt arrancarían alrededor de las 20:30 con su autodenominado “symphonic horror metal” ante una entrada aceptable. Y lo cierto es que en los apenas cuarenta minutos que duró su concierto cupo casi de todo: ramalazos de black melódico, que recordaban a otra banda asturiana como Absentia, toques más power aquí y más melancólicos allá.
Son una batidora de géneros, aún en proceso creativo, pero sus canciones ya derrochan cierto gancho y personalidad. Quizá por momentos el sonido fuera mejorable, con el bajo llevándose por delante al resto de elementos, pero su formación, con dos voces, supo animar al público presente. Estaremos atentos a lo que puedan depararnos.
Narwhale, claro, son una banda más hecha. Con un Ep y dos discos en su haber, había ganas ya de presenciar qué daban de sí los temas de ese fantástico “El Espacio Interior“ sobre un escenario. Y lo cierto es que se dio bien. Su gran nivel técnico y el extraordinario sentido de la melodía que manejan se traslada al directo donde adquieren una hondura considerable. Si bien la voz de Javier Fernández estuvo de inicio algo escondida en la mezcla, todo fue cuadrando de cara al final del show donde la banda sonó tal y como se le exigía.
Nos dejaron un buen repaso a su nuevo disco desde la inicial “Nebulosa Barnard 33” donde la banda, que completan los guitarras Ales Sánchez y Diego Aparicio junto al batería Víctor Puente, se mueve por los intrincados desarrollos de sus composiciones con gran soltura. Alterando el orden del álbum, “Océanos De Tiempo” sería el tema encargado de continuar con una velada desarrollada inicialmente en penumbra.
Con “Los Anillos De Saturno” nos brindan la cara más dura y pesada de un cuarteto que, no obstante, no pierde de vista en ningún momento ese sentido de la melodía tan particular. Y aunque fue su nuevo álbum quien monopolizó la noche, cabría no obstante un recuerdo a su Ep homónimo a través de la estupenda “Glaucus”. Para el final quedan la instrumental “Pantanos De Neptuno” y una sobrecogedora interpretación de la fantástica “Los Rojos Vientos De Marte”. Gran ovación y bis no previsto que la banda resuelve interpretando de nuevo “Los Anillos De Saturno”. Vimos caras muy satisfechas al término de la noche y lo cierto es que no es para menos.
PD: No queremos despedir esta crónica sin dar las gracias a Vázquez de La Fesoria por el trato dispensado y las muchas facilidades. Nos sentimos como en casa, así da gusto.
El regreso del Atalaya Rock se celebrará el sábado 15 de octubre en su ubicación habitual, la localidad vallisoletana Pozal de Gallinas. Tres años después de su última entrega todo volverá a la normalidad para un evento gratuito que tiene como protagonistas en este esperado retorno aSphinx, Jolly Joker, Vita Imana,Crisix y Kritter.
“Premonición” es apenas el quinto trabajo discográfico en la trayectoria de los heavy/power madrileños Ankhara. La banda, recordemos, debutaría en 1999 con un “Dueño Del Tiempo” al que seguirían “II” en 2001 y “Sombras Del Pasado” ya en 2003 (trabajos todos ellos editados bajo el paraguas de la ahora desaparecida Locomotive Records). Se disgregarían en 2004 y no sería hasta nueve años más tarde que volverían a la actividad, editando finalmente un “Sinergia” (Rock Estatal Records) en 2018 que encontraría continuación el año pasado a través del sello Demons Records.
La banda la forman a día de hoy los guitarristas Alberto Marín (Def Con Dos, Kaothic, ex-Hamlet…), Cecilio Sánchez, el bajo Sergio Martínez (ex-Mägo de Oz, ex-Zero3iete), el batería Matías de Vallejo (Dulcamara, Zero3iete, Ciclón…) y la voz Pacho Brea (Herética, Hybris, Megara…). Producido por Alberto Marín y José Rubio, este “Premonición” fue grabado, mezclado y masterizado en los Meigasound Studios de José Rubio. Añadir también que el artwork del trabajo corresponde a José Antonio Vives (Canker, Itnuveth, Deimler…). Veamos qué es lo que ofrece.
La inicial “Huida”, a su vez apoyo del álbum en forma de videoclip, pronto muestra dos ideas muy prominentes en este nuevo trabajo: un gran sonido, especialmente en lo referente a guitarras, y un Pacho Brea gritón hasta casi la insolencia en estrofas pero al que sin duda noto mucho más cómodo en estribillos. De igual forma, la base rítmica dibuja una llamativa variedad rítmica, si bien a ratos echo en falta un bajo no tan intermitente. Y finalmente un estupendo solo de guitarra corona el puente central de un primer corte tan escueto como sencillo y directo:
“Lentamente” porta unas hechuras algo más thrash en su arranque. Aquí comanda el firme doble bombo de Vallejo mientras Pacho Brea dibuja unas líneas de voz por momentos algo atropelladas. En cualquier caso otro corte poderoso, contrarrestado por la mayor carga melódica del estribillo primero y el poso más calmo con el que arranca su puente central. El final más europeizado de éste consolida un corte interesante que, en su baile tonal, resulta bien planteado y mejor ejecutado.
Así las cosas, “Esperando En La Eternidad” vendrá para rebajar esos ritmos tan decididos, apoyándose en gran medida sobre riffs de escuela Accept, machacones y pesados, acompañados por una línea de voz donde Pacho Brea parece querer emular al mejor Fortu. Y en alternancia a esa pesadez, interludios más asemejables a los grandes tropos del disco. Así pues, un tercer corte que alterna su habitual metal disparado con un poso mucho más heavy, ochentero e incluso chulesco.
Muy Helloween esas melodías de guitarra que ofrece esta “Levantar Mi Alma”, corte más estrado de todo el álbum, repleto de riffs tan sencillos como pegadizos. Por ahí se irán colando buenos interludios, nunca demasiado exógenos y siempre calibrados en su punto justo. Corte optimista, algo naif en su apartado letrístico, pero que tan bien acostumbra a funcionar en nuestra escena. El solo que antecede al epílogo no hará sino reafirmar todo ese aire optimista y un tanto almibarado de esta cuarta entrega.
Con “Tu Revolución” regresa la faceta más directa y potente de Ankhara. Es un corte que, de alguna manera, me recuerda a aquél “Resurrection” de Rob Halford en solitario. Una quinta entrega sin embargo que adolece de unos estribillos más atractivos, que no desprendan el aire desangelado, casi apático, que entregan estos. Sin queja sensible en cuanto al desempeño técnico, no puedo evitar pensar que estamos ante uno de los puntos más bajos de este quinto trabajo.
Por trazo una de las entregas más distintivas de todo el álbum, “Otra Vez” le cambia en parte el pie a este “Premonición”, mostrándose como un corte habilidoso y pintón en cuanto a colores y estructuras. Partes casi acústicas, acelerados riffs sobre un firme doble bombo, riffs pesados en rima con “Esperando En La Eternidad” y guitarras dobladas en clave Iron Maiden conviven en el corte más atrevido, desde el plano puramente gramático, de todo el disco. Y huelga decir que uno de mis favoritos.
“Sin Suplicar” contrarresta el brío argumental de su predecesora a base de proponer un metal más veloz a la par que académico, de nuevo apoyado en ciertas hechuras que me vuelven a recordar a los Priest noventeros, solo de guitarra inclusive. Metal directo sin grandes complicaciones.
Produce cierta rabia que algo como “Senderos De Espinas” no alcance siquiera los tres minutos de desarrollo. Es un metal muy a la española, si se me permite la expresión, un corte con toda la pinta de funcionar como un tiro sobre las tablas y que claramente merecía algo más que esos escasos 2:55 que marca a término en el reloj. Buenos estribillos como fuerte y un notable solo de guitarra durante anticipando al epílogo pero la sensación, cabe decir que muy subjetiva, de ser casi una ocasión perdida.
“Da La Cara” tiñe el habitual power de la banda con tonalidades más oscuras. Marca distancias, además, con la inclusión de unos ocasionales coros más propios del thrash, inéditos en el resto del tracklist. Más frontal que sus compañeras, con Pacho Brea desatado al micro y en gran medida eficaz a la hora de amplificar el rango tonal que la banda propone a día de hoy.
La final “El Cazador” colisionará el habitual registro de la banda madrileña con unas estrofas en una clave que me recuerda a los Saratoga de “Mi Ciudad” o incluso “Vientos De Guerra”. De nuevo muy académica en cuanto a trazo y tono, conservadora incluso, se cimenta en un más que resultón nivel técnico.
Un disco con sus imperfecciones, sus puntos álgidos, sus más y sus menos. Ankhara, a estas alturas de su trayectoria, no engañan. Fieles a sí mismos, entregan un power metal al que sazonan, pienso que de forma más que adecuada, de las suficientes influencias como para que las sucesivas escuchas de este “Premonición” no resulten vanas. Pero entre medias se cuelan canciones un tanto desangeladas (“Tu Revolución”) cuando no desaprovechadas (“Senderos De Espinas”) y la nota final acaba por resentirse. Bien están, por tanto, cosas como “Otra Vez”, la dulzona “Levantar Mi Alma”, “Huida” o “Esperando En La Eternidad” para mantener alto el pabellón. Un trabajo en cualquier caso para los muy fans de la banda madrileña.
Y un año después Heavy Metal Brigade pisó de nuevo el Kuivi PopUp. Sito ahora en los terrenos del viejo HUCA ovetense, el festival prosigue con el mismo espíritu ecléctico y popular que en su edición original. El pasado viernes le tocó el turno al trío de hard rockAlto Volto con una formación integrada esta vez por Diego Motta al bajo y coros, Juan Villamil en baterías y, claro, Borja García en guitarra y voz.
Un show que arrancaría a eso de las 20:30, con bastante afluencia de público, el día invitaba a ello, y unas guitarras de afinación caprichosa a causa del calor, en palabras del propio Borja. Alternando temas de sus dos trabajos como “Nice Place” junto a sorpresas, en castellano, de su próximo álbum, vimos a una banda tan compacta y sólida como siempre.
“King Of Nowhere”, de su álbum de 2012, previo cambio a Fender, “Wake Up” y “Before You Came” ¿del primero o del segundo? se dejaron notar el viernes durante un bolo que repartió intensidad en su primera mitad y transitó hacia terrenos más tranquilos en su parte final.
En especial cuando Juan y Diego abandonan el escenario, Borja cambia por enésima vez de guitarra, se sienta en uno de los monitores y dedica un sentido solo a “su pequeña en su primer bolo”. Y es que hay que cuidar a las nuevas generaciones. En todos los sentidos. Aún habría tiempo de más temas inéditos, en este caso “Maldita Sea Mi Suerte”, para ir finiquitando un show de alrededor de hora y media donde Alto Volto volvieron a demostrar por qué son una de las bandas más apreciadas del ecosistema rockero asturiano. Con los oídos puestos ya en esa próxima nueva obra de estudio.
Veinte años después de su lanzamiento original Lacuna Coil regrabará y editará de nuevo «Comalies«, uno de sus discos más emblemáticos, bajo el título «Comalies XX«.
01 Swamped XX 02 Heaven’s A Lie XX 03 Daylight Dancer XX 04 Humane XX 05 Self Deception XX 06 Aeon XX 07 Tight Rope XX 08 The Ghost Woman And The Hunter XX 09 Unspoken XX 10 Entwined XX 11 The Prophet Said XX 12 Angel’s Punishment XX 13 Comalies XX
El 14 de octubre verá la luz, un trabajo que llegará acompañado por otro CD con la grabación original. En palabras de la propia Cristina Scabbia, no es un reinicio, un spin-off ni nada por el estilo, solo queremos dar a estas canciones un vestido del 2022 y ver cómo este chico o chica que nació hace 20 años todavía se ve jodidamente elegante en 2022.
Para celebrar el 20 aniversario de «Comalies«, la banda interpretará el disco en su totalidad en un concierto exclusivo el sábado 15 de octubre en Milán.