Runa Llena, formación nacida en febrero del 2000 a raíz de la salida de Juan Carlos Marín “Carlitos” y Francisco Javier Gómez de la Serna“Frank” de Mägo de Ozpresenta «Nunca Apagarán Tu Luz«, como primer adelanto de su álbum debut «AON«.
Acompañados por músicos de la talla de Joaquín Arellano«El Niño» a la batería (Muro, Saratoga, Ñu, Ankhara, Mägo de Oz…), el vocalista Nacho Ruiz (Santelmo, Perfect Smile, Arwen…), Alex ¨Tormëntor» al bajo (Blackhell, Füel, Snakebite, Rojo Fuego…), Edu Ortiz (Alborea, José Rubio´s Nova Era, Asfáltika…) a los teclados, y el virtuoso violinista Santiago Vokram (Ataca Paca, La sonrisa de Cibeles, José Andrëa) graban este primer trabajo discográfico durante el año 2021 en los NewLife Studios de Madrid de la mano de José Garrido y Daniel Sabugal. El proceso de masterizado es obra de Tony Lindgren en Fascination Street Studios (Suecia). Todos los temas de adelanto han regrabados con notable mejora en cuanto a sonido y nuevos arreglos. Cuenta con las colaboraciones de Paco Ventura y Manuel Ibáñez (Medina Azahara), Israel Ramos (Avalanch, Alquimia), Fernando Ponce de León (Mägo de Oz), Alberto Marín (Ankhara, Hamlet, etc.), Narci Lara y Paco Garrido (Saurom) o el mismo productor José Garrido (Arwen). A la venta el próximo 21 de abril, la reserva ya está disponible a través del siguiente enlace: https://www.eltridente.es/617_runa-llena
Skid Row anuncia de una tacada la salida de la banda de su vocalista ZP Theart y la incorporación del ex-H.E.A.T.Erik Grönwall.
Grönwall ya trabaja en el próximo álbum de la banda «The Gang’s All Here«, que llegará al mercado el 14 de octubre a través de earMUSIC. El primer adelanto estará disponible el viernes 25 de marzo. En cambio debutará en vivo con la formación en la serie de conciertos que realizarán desde mañana 25 de marzo al 16 de abril en Las Vegas junto a Scorpions.
Tras salir de H.E.A.T. en octubre del 2020 Grönwall era diagnosticado con leucemia linfoblástica aguda en marzo de 2021. Superada la enfermedad en septiembre del 2021 curiosamente publicaba su versión del clásico de la banda «18 And Life» de la que afirmaba, «esta canción fue básicamente el punto de partida de mi carrera profesional como artista. Interpreté esta canción durante mi audición para ‘Swedish Idol‘ en 2009 y 12 años después, es hora de dale una oportunidad a este chico malo».
El 27 de mayo verá la luz en todas las plataformas digitales la edición especial de «VI» el último trabajo discográfico de Zenobia. Como presentación al lanzamiento los riojanos estrenan la canción «La Danza del Diablo» en colaboración con Adrián Barilari, voz de la mítica formación argentina Rata Blanca. El tema es una alegoría a la comunión que se vive en un concierto de rock entre una banda y su público.
La formación alternativa afincada en Tenerife Dead Relic estrena “Whole Again” como anticipo a su nuevo EP “Time” que se publicará el próximo 6 de abril. El que será su tercer trabajo discográfico, tras “Equilibrium” (2009) y “Dead Relic” (2013) y los singles “Rising Sun” (2020) y “Escape” (2021) cuenta con la producción de Ben Casabianca. La banda está compuesta en la actualidad por el propio Ben Casabianca (guitarra y voz), Santiago Hernández (guitarra), Mike Ji (bajo) y July (bateria).
Tras 4 años sin subir a un escenario, el combo industrial madrileño Unrechtretomará su actividad en vivo el sábado 16 de abril. La cita será en la Sala Hora Rock de Fuenlabrada para presentar las nuevas canciones que formarán parte de su próximo LP «Genesis«. Entradas disponibles a través de Entradium y taquilla a 7€ con consumición incluida.
Sean ‘Flecha’ Swindle (voz), Dean Demon (guitarra y voces), Diego Iglesias (guitarra), Juan A. Sánchez (bajo) y Fernán Benítez (batería y voces) forman el cuarteto extremeño de rock and roll The Buzzos. Enfrascados en su veinte aniversario como banda, nos hacen llegar un “XX” con el cual celebran, sí, sus veinte años de trayectoria. Once cortes entre inéditos, regrabados y recuperados que edita ahora Maldito Records acompañado de un DVD que puede verse aquí.
Dos temas de su “Take It Like A Man” de 2005 dan el pistoletazo de salida a “XX”. El primero de ellos es este “Hot Glue” de riff acedecero y algunos aires más sleazy durante estribillos. Rock clásico a conciencia, del que te aprendes a la primera y pasas el día con sus melodías incrustadas en tu cerebro. Sin sorpresas, sin alardes, sin errores.
“Sweet Daze” no solo tiene mayor enjundia gramática sino que entrega unas guitarras que, de pronto, han adquirido un poso más potente y pesado. Todo trasluce a través de una construcción que sigue derrochando academicismo por todos sus poros pero que marca claras diferencias con su predecesora. Ojo a la buena línea de batería que deja aquí Benítez y también a esos estribillos.
Más calma, algo más sureña, apoyada por un tímido Hammond, “My Disease” rebaja ahora las pulsaciones de este recopilatorio para moverse cadenciosa y sexy por unas estupendas líneas de voz de un inspirado Swindle. Su tono algo divergente, las buenas interpretaciones y lo abierto y distinguido de su escritura configuran uno de los cortes más atractivos de todo este “XX”.
Volvemos a “Take It Like A Man” con una “Gimme The Rock’n’Roll” que pronto engarza con “Hot Glue” en ese rock and roll sencillo y directo, influido de una querencia más punk en los riffs que pueblan las estrofas y que consigue finalmente darle otra vuelta de tuerca más a esta interesante colección de canciones. “Wake Up”, de su “Kings Without A Crown” de 2008, resulta engañosa. Desde luego su desarrollo integra más guiños y detalles de los que sugiere una primera escucha. Desde su riff juguetón y pegajoso hasta su curiosa línea de voz, mostrará a una base rítmica perfectamente empastada y mimetizada con el tema que sustenta. El solo que antecede al epílogo bien merecía algo más de desarrollo.
“The Evil One” de su debut de 2005 entrega unas pulsaciones mayores, por ahí que me sorprenda en cierta manera lo desangelado que llega a sonar Swindle durante estrofas. Por lo demás es un corte sencillo, directo, visceral y de fácil digestión. Rock conciso, sin estridencias, de lo más servicial a la hora de apuntalar la cara más despreocupada de los extremeños. Seguimos en “Take It Like A Man” con una “Deep And Dry” llena de voces aguardentosas y riffs a la ZZ Top que se pegan como culo y calzoncillo. Bien rematada con unos estribillos que acuden a la cita sobrados de gancho y unas interpretaciones a gran nivel. Una de mis favoritas.
“All Day Down” es rock and roll intrépido y divertido. Uno de esos cortes que apenas vuelan las primeras estrofas ya resulta familiar, donde la banda vuelve a mostrar unas hechuras descaradamente clásicas, apoyadas eso sí en un buen nivel ejecutivo.
Vuelta a “Kings Without A Crown” para el tema más extenso de este “XX”, que no es otro que el estupendo “The Last Time I Fall”, donde The Buzzos prueban que también son capaces de liarse la manta a la cabeza y componer himnos pegadizos a la par que clásicos y hasta cierto punto épicos. Es cierto que hay melodías aquí y allá que están a centésimas de traspasar la línea entre la influencia y el homenaje, pero el gusto con el que está interpretada, el feeling que desprende y el hábil uso de arreglos que desarrolla pronto disipan cualquier duda. Magnífica.
Con “B.I.T.T.E.R.” haremos una última visita al debut para que este rock sencillo y directo impregne tu cuarto, tu coche o tu cola del súper. Empadronada, por escritura, con las canciones menos discursivas del recopilatorio, lo cierto es que le sobra gancho y buenas melodías.
“Wasted Time” es en primer término un pildorazo directo, casi visceral, preñado de grandes líneas de voz y que como ya hiciera la anterior “The Last Time I Fall” vuelve a dar muestras del buen nivel compositivo de estos The Buzzos. El viraje casi dramático que sufre conforme encara su recta final puede no resultar extraordinario a estas alturas pero doy fe de que engancha por cómo alcanza a conjugar feeling con buenas interpretaciones. Seis minutos y medio y terminas pidiendo más. Sensacional.
No se me ocurre ahora mismo mejor forma de acercarse a la música de The Buzzos que este “XX” en el que la banda radiografía su carrera, se actualiza poniendo al día su ideario y entrega un ramillete de influencias que, sin abandonar su obligada pulsión clásica, demuestran que la experiencia es un grado y que veinte años de experiencia, por fuerza, se tienen que notar. Que su debut tenga a estas alturas tanto peso puede ser visto en cierta manera como una flaqueza, pero creo sinceramente que a lo largo de estos once temas conviven más aciertos que errores. A por otros veinte años.
El retorno a los escenarios de Porco Bravotras el aplazamiento de las primeras fechas en vivo para este 2022 llega a Asturias este viernes 25 de marzo. La cita en el ovetense Gong Galaxy Club contará con los avilesinosCrudo como banda invitada.
Los de Barakaldo llegarán con nuevo trabajo «Somos» tras su exitosa presentación el pasado 18 de diciembre en la Sala Santana 27 de Bilbao en la que también compartían escenarios con Crudo.
Apertura de puertas: 21:30 horas Concierto: 22:00 horas
Dos de dos. La ovetense Sir Laurens redondeó con Sôber el viernes y Leize y Vhäldemar el sábado un fin de semana para el recuerdo. De nuevo con una entrada respetable de un público fiel que supo responder a la llamada de dos bandas tan diferentes como indispensables ya dentro de nuestra escena.
Leize, o lo que es lo mismo, los míticos Toño Rodríguez (bajo y coros) y Félix Lasa (guitarra y voz) junto a los más nuevos Ibi Sagarna (batería) y Mikel Lazkano (guitarra y coros) llegaron a Oviedo dispuestos a dejar bien alto el pabellón de una de esas bandas que seguramente merecieron mejor fama y suerte en el pasado. Pero Leize, tras volver en 2006, siguen vivos y qué mejor manera de demostrarlo que con conciertos como el del sábado.
Con una puesta en escena casi minimalista, desprovista de cualquier elemento superfluo, “Un Paso Más” y “La Rueda” arrancan un show con doble aroma reivindicativo. Tanto por el cariz muchas veces de sus letras como por el legado de una banda imprescindible de nuestro mundillo. Cabe decir que el público conectó con los de Zestoa desde el minuto uno. Y aunque el equipo de Lazkano aguó por momentos “Alambre Fino”, lo cierto es que el cuarteto vasco entregó un buen sonido durante toda la noche.
Y si bien por ahí suenen temas de sus trabajos más recientes como “Hundiéndome En La Noche” o “Mi Lugar”, qué duda cabe que la nostalgia juega un papel fundamental a la hora de confeccionar su set-list. El tramo final despliega, claro, lo mejor del fondo de catálogo de la banda. Así, “Sospechoso”, “Buscando, Mirando” y “Muros” finiquitan el show y Leize son despedidos con una de las ovaciones más sentidas que el equipo de Heavy Metal Brigade haya presenciado en la sala ovetense. Sí parece haber futuro para Leize.
Después llegaría el turno de Vhäldemar. Los de Barakaldo acudirían a la sala asturiana en formación de cuarteto debido a la baja del teclista Jonkol Terra, siendo los habituales Carlos Escudero (voz), Pedro J. Monge (guitarras), Raúl Serrano (bajo y coros) y Jandro (batería) los encargados de defender el buen nombre de una de los grandes bastiones del heavy / power metal en nuestro país.
Nuevamente con una puesta en escena que contiene nada más y nada menos que lo fundamental para dar un buen show de heavy metal, desde que arrancan con “Death To The Wizard» de su último trabajo “Straight To Hell” (reseña aquí) el sonido que entregan es inmejorable. Escudero, enfundado con sus habituales gafas de sol y chupa de cuero desafía al calor reinante en la sala con la misma chulería de siempre. En el escenario y fuera de él la voz de Vhäldemar canta, grita, bebe, se retuerce, gatea, se arroja al público, le da de beber y parece no detenerse nunca. Su presencia es punto focal evidente del circunstancial cuarteto pero tras él hay músicos de una calidad incuestionable. Monge, con mucho uno de los solistas más volcánicos del género en nuestro país, tiene ahora al lado a un bajista que parece no irle a la zaga. El siempre sonriente Raúl Serrano incluso tuvo tiempo de intercambiar su instrumento con Pedro y dejar unas pequeñas pinceladas de su habilidad también con las seis cuerdas. La firme e inagotable pegada de Jandro termina por redondear una alineación que el sábado pareció en mejor forma que nunca.
Por cómo es recibida y coreada por la audiencia presente en Sir Laurens, “Afterlife” de su último trabajo porta ya hechuras de clásico a la altura de cualquier ídem de los barakaldeses. Por ahí caerían también la homónima “Straight To Hell” junto a las ya ineludibles “Metalizer” o la clásica “Breakin’ All The Rules”. Siempre “a muerte” y viviendo para “el hoy” y al mañana “que le den por culo”, Escudero no duda en arrojarse encima botella tras botella de agua. Y de lo que no es agua. Tiempo tuvo también para la habitual presentación de la banda, con la sorna y la mala baba que le caracterizan para regocijo de una audiencia que vitorea casi cada exabrupto del barakaldés como si fuera el último.
El cierre con “Energy” trae una catarsis final con Monge rompiendo las cuerdas de su Washburn y la habitual foto de familia. Se encienden las luces de la sala y nuestras primeras impresiones de lo que acabamos de vivir no podrían ser mejores. Son Vhäldemar una de esas bandas ante las que no caben grises. Los amas o los odias. No cabe otra. Pero lo cierto es que gustos personales al margen, son una gente que lleva adelante sus directos siendo conscientes de que la actitud no se negocia. La actitud lo es todo. Y nadie puede decir que les haya ido mal con su particular libro de estilo. Nos alegramos mucho de que así sea.
La formación instrumental barcelonesa HÅND nos presenta su primer trabajo discográfico «MISSION 1«. Con un estilo que navega por el stoner rock y el metal instrumental cuentan en sus filas con ClémentDalmagne a las guitarras, Juanma Lorenzo a la batería y Carlos Ponce al bajo.
MINOS, nuevo proyecto de Pepe Arriols bajista de Skunk D.F., publica su primer EP grabado en The Metal Factory Studios con Alex Cappa a los controles.
Completan la formación Rubén Córdoba a la batería, Maka a la guitarra y Korpa a las voces. La puesta de largo del proyecto sobre los escenarios tendrá lugar a partir del mes de mayo.
Tras más de 3 años lejos de las tablas La Fuga regresa a la actualidad con el estreno de una nueva canción y videoclip.
Producido y mezclado por Nando G. Miguel en los “Estudios Clip” de Reinosa y masterizado por Alex Psaroudakis en Nueva York, el tema es el primer anticipo a su próximo disco.
Primer llenazo de la sala Sir Laurens en lo que va de año. El motivo no fue otro que la venida de los madrileños Sôber a tierras asturianas acompañados de Bon Vivant y Contrabanda. Cabe decir que con puntualidad inglesa y una organización cada vez más afinada. Es bonito comprobar como el paso del tiempo ha llevado a resultados cada vez mejores y no a un conformismo contraproducente. Nos alegramos.
A Bon Vivant les tocó el siempre duro trago de abrir la noche. Tarea doblemente difícil en su caso pues el público aún era escaso y de entre quienes ya estaban dentro pocos parecían conocer su música. Los madrileños, que arrancaran su carrera más cercanos al AOR, recorren ahora caminos más alternativos y de ello dan cuenta especialmente temas de su reciente álbum “Supernova” como “El Fuego Es Nuestro” o “La Guerra A Oscuras”.
Charly es una buena voz cantante para una banda como esta. A veces carga con la guitarra acústica, otras con la eléctrica. Echa mano incluso del violín. Su presencia es punto focal de una banda que sobre el escenario resulta bien empastada y que si bien no gozó del mejor sonido de la noche, tampoco se puede decir que dejara malas sensaciones.
El paso de una banda a la siguiente se produce esta vez con tal prontitud que pilla a más de uno aún echándose un cigarro en la puerta. Contrabanda irrumpen en el escenario ovetense y su rock vivaracho conecta con una audiencia ya importante gracias en parte al desempeño de un Tony que porta unas hechuras y un modo de moverse que pronto nos recuerda a nuestro Nici de Drunken Buddha. Lo cual nunca es mala cosa.
Rock que en vivo gana muchos enteros, sonando más potente de lo que uno podía haber escuchado con anterioridad. Su más reciente trabajo de estudio, aquél “Ingrávido” de 2021, alimentó en gran parte su set-list, permitiéndose apenas guiños al pasado gracias a que su actuación hubo de alargarse un par de temas en su tramo final por inconvenientes de última hora. Algo que, supongo, agradecerían los de la capital. El reducido espacio que dejaba la escenografía de los cabezas de cartel no dejaba gran lugar a florituras pero los de Móstoles supieron sacar adelante su pequeño set-list con tablas y buen hacer.
Y quedaba el plato fuerte. Sôber, o lo que es lo mismo: Manu Reyes en batería y el trío de toda una vida que forman Jorge Escobedo y Antonio Bernardini (guitarras) y Carlos Escobedo (bajo y voz) salen a escena con Sir Laurens mostrando el mayor lleno de público que hayamos visto en la sala.
La puesta en escena es por igual sobria y luminosa, con el cada vez más recurrente set de luces led y la gran batería de Reyes como principales focos de atención. “Mi Heroína” es el pistoletazo de salida de un show que bordea las dos horas y en el que no faltarán sorpresas.
Huelga decir que desde un primer momento el público parece entregado a la causa. Carlos sigue siendo ese líder a la vez risueño y enérgico por el que parece no correr el tiempo. “Elegía” o “Vulcano” dejan además la sensación de que pocas bandas han sonado tan bien como ellos en la sala asturiana.
Con “Blanco y Negro” y en especial “Tic Tac” logran gran conexión con la audiencia. Su set-list resulta bien elegido y equilibrado. Uno siempre tiene sus favoritas pero cosas como “Sombras” con la que volvieran en 2010, o una “El Día de la Liberación”, que porta una resonancia muy especial debido a la maldita pandemia que aún nos acecha, no dejan de tener un halo especial.
Tras “El hombre de Hielo” se producirá el primer parón de la noche cara a preparar un pequeño set de temas lentos que arranca con Carlos Escobedo cantando “Estrella Polar” mezclado entre el público de la sala. Momento que tendría su continuación con “Eclipse” y la muy emotiva “La Escalera”.
Y después del letargo, qué mejor que volver con un pequeño medley con lo mejor de aquél ya lejano “Morfología” de 1999. “Abstinencia”, “Caída Libre”, “Condenado”, “Qué Hice Mal” y, claro, “Loco”, pusieron la nota nostálgica a esta parte final del show. Para el cierre la inevitable “Arrepentido” junto a “Naufrago” y “Diez Años” como colofón a una noche ciertamente memorable.
Cabe destacar el buen detalle final de Carlos Escobedo agradeciendo la labor de técnicos de sonido, backliners, mánager etcétera al cierre del show. Invitando incluso a las dos bandas teloneras para el habitual saludo final. Y es que, polémicas y gustos individuales al margen, la clase se tiene o no se tiene. Gran noche.