
Puesta de largo para los metaleros salmantinos de 1945. La banda nació allá por 2016 y tardaría dos años en entregar su primera referencia, aquél Ep de 2018 convenientemente denominado “Act I”. Tres años después volvían con su primer largo “Heavy Metal Is Not For Sale” que revisita los cinco temas del Ep y añade otras cinco nuevas composiciones junto a una versión de Motörhead. La banda se compone de Gorka RC y Diego González (guitarras), José Ángel Koko (batería), Javier Rubio (bajo) y Sarah García (voz). Desde diciembre en el mercado, la distribución corre a cargo de SteelOnSteel para España, Europa, USA, México y Japón, así como en Sudamérica en colaboración con DIES IRAE (Brasil).
La cuestión es ¿sigue habiendo prejuicios hacia bandas con voz femenina al frente? Sarah se desenvuelve bien en el potente heavy thrash “Last Battle” que inaugura el disco, con un registro ambivalente que le viene como anillo al dedo al tipo de metal que desempeñan 1945. Resulta éste en ningún caso revolucionario a estas alturas del cuento, claro. Tampoco es que lo pretenda, que para algo el disco lleva el título que lleva. El peso hímnico de los estribillos y el buen solo que ilustra el epílogo terminan por conformar un buen inicio de álbum, con nombres como Judas Priest, Iced Earth o Vhäldemar merodeando en todo momento.
“Heavy Metal Is Not For Sale” vibra muy cerca de los alemanes Accept, a lo que contribuye el registro más arrastrado de Sarah aquí, acompañado de una faceta riffera muy a la germana junto a unos estribillos bien redondeados donde la salmantina cristaliza en cierto modo su registro, dotando de un color distintivo a esta segunda entrega. El buen acelerón final bien merecía algo más de espacio.
“No Love” arranca en balada sobre una buena línea de bajo de Rubio y, siempre dentro de los márgenes de una banda de género como esta, lo cierto es que resulta bien planteada y mejor resuelta. Sarah deja alguna que otra nota elevadísima para ennegrecer su registro más adelante toda vez el corte transita hacia territorios más potentes e intensos. La voz de Sarah opaca en parte a sus compañeros durante este acelerado tramo final y por ahí la sensación final es un tanto agridulce. Corte interesante y atractivo, que no perfecto.
“Our Home”, entrega más generosa en cuanto a duración de todo el debut, porta un prólogo un tanto exógeno en un disco de estas características. Calmo, reposado, elegante, de nuevo con Rubio dibujando buenas líneas con su bajo y al que Sarah acompaña con su registro más roto. En contraste con el tema previo, todo parece aquí mejor equilibrado en cuanto a sonido, al tiempo que 1945 aprovechan para sacar brillo a su faceta como compositores entregando un corte rico en alternancias y al que solo falta algo más de brillo desde la faceta puramente técnica para terminar de brillar por todo lo alto.
“From Hell”, que fuera uno de los anticipos del trabajo, viene para sacar a relucir la cara más acelerada y vigorosa de la banda salmantina. Heavy que vuelve a bordear el thrash pero pierde por el camino algo de enjundia por culpa de ciertos desequilibrios en cuanto a sonido. Tampoco ayudan esos riffs un tanto indolentes con que engarzan las estrofas. Mejora el tratamiento melódico en estribillos como acompañamiento a la voz de Sarah, pero qué duda cabe de que en este “Heavy Metal Is Not For Sale” conviven ofertas mucho más redondas.
Con “Perfect Final” entramos en el quinteto de temas que ya estaban en aquél Ep de 2018. Es un corte pesado, en la vena del que titula al álbum, sí, pero para bien o para mal, sin alcanzar a sonar tan Accept / UDO como aquél. Trae una pesadez y un groove, entendido a la manera clásica, que engancha a la vez que sorprende. El riff que adorna su primer tercio desde luego no resulta revolucionario ni sorprendente pero empasta sin problemas con la propuesta global. Es otra entrega construida con la suficiente diversidad rítmica e incluso tonal como para resultar atractiva, lastrada como casi todo el álbum por esos desequilibrios en cuanto a producción, que evidencia la evidente falta de pegada de la base rítmica, pero que me deja buenas sensaciones en cualquier caso.
Al más puro estilo Diamond Head, “Talk” viene para destapar la cara más clásica de 1945, que arrastra una composición un tanto rácana, coronada por unos estribillos de leves tintes doomies que terminan por insuflarle algo de aire a la que es una de las entregas más desangeladas de todo el tracklist, sensación ésta que se acrecentará por la insoportable frialdad de unos coros tan diluidos en la mezcla que restan más que suman.
Tampoco es que “Horses of Apocalypse” brille a gran altura, cierto es, pero al menos resulta bien equilibrada. Fina y elegante, incluso, rematada con un estupendo puente central que vibra no muy lejos de los Iron Maiden más embrionarios y termina por embellecer un corte digno desde el plano puramente técnico.
La balada “Black Rose” tiene algo de los Metallica de su eternamente discutido álbum homónimo. También del DIO de la postrera etapa Craig Goldy en ciertos riffs. Y desde luego no descabalga desde el aspecto puramente compositivo, con esos habituales crescendos tan propios de Hetfield y Ulrich. A la voz de Sarah parece faltarle cierto control en las partes más tranquilas, no así en las más puramente metálicas. Con eso y con todo, entiendo que fuera una de las encargadas de anticipar al disco:
“Lost Dream” porta un riff que hará sonreír a todo buen fan de Iron Maiden. Y es que no hay nada más Maiden que ese cabalgueo que tanto y tan bien le ha funcionado a la banda de Harris. Éste irá yendo y viniendo durante un corte tan evidente como atractivo. Por ahí aparecerá Sarah García para dejar una línea de voz que no ahorra en chulería durante estrofas ni tampoco en agresividad en estribillos. Para el final queda la versión del “Ace Of Spades” de unos tales Motörhead, tan leal al original como cabría esperar de una banda de estas características, pero donde me queda la duda de cómo habría sonado de optar Sarah por ese registro más roto que emplea durante muchos momentos del disco en detrimento del más limpio que desarrolla aquí.
El disco ha salido adelante gracias a una campaña de financiación, eso que ahora llaman “crowdfunding”, y por ahí uno perdona los más que evidentes desequilibrios en cuanto a producción que entrega. En las composiciones más recientes se aprecia una sensible ganancia en cuanto a agresividad, que les lleva inmediatamente a lindar con el thrash más embrionario y que desaparece en parte toda vez entran en liza los cinco temas del Ep de 2018. Por ahí que se produzca un desequilibrio entre la banda que eran cuatro años atrás y la que parecen querer ser cara al futuro. Un futuro que se abre ahora para ellos y presumo no será fácil, pero un futuro del que esperemos dar buena cuenta desde estas páginas. Estaremos atentos.
Texto: David Naves



















