El ciclo de conciertos «Arte En La Calle» que organiza Divertia en Gijón contará con la participación de Bestia Negra. La cita de carácter gratuito se celebrará al aire libre en la Plaza De La República el viernes 16 de agosto a partir de las 20 horas.
Nueva fecha en la fecha de presentación de su debut discográfico «Animal Domination» editado el pasado año y con el que han recorrido buena parte de la geografía estatal.
La 10ª edición del Karma Fest que se celebrará en Pola de Laviana (Asturias) entre los días 27 y 28 de septiembre, desvela el reparto de bandas por día. Como principal novedad esta entrega contará con 2 escenarios, “La Salve Stage” y “Senderos del Carbón Stage” para agilizar la transición entre bandas.
Cronológicamente arrancamos la pasada edición del Wacken Open Air con una visita al escenario Welcome To The Jungle para disfrutar del show de la banda española con más presencias en el festival, el combo multidisciplinar Alien Rockin’ Explosion.
Si estás interesado en alguna de las fotos en alta resolución ponte en contacto con nosotros a través de hmetalbrigade@gmail.com.
El cuarteto post rock argentino Fin del Mundo tendrá parada en la ovetense sala La Salvaje dentro de su extensa gira estatal para presentar en vivo su próximo disco de estudio «Hicimos Crecer Un Bosque» que verá la luz el 18 de octubre a través del sello gaditano Spinda Records.
La cita con las de Buenos Aires tendrá lugar el domingo 25 de agosto, mientras tanto continúan desgranando adelantos de su esperada nueva obra de estudio. Si en el mes de julio adelantaban «Vivimos Lejos«, ahora presentan su nueva composición «Una Temporada En El Invierno»también producido por la propia banda. Grabado entre el estudio Unísono Cerati por Estanislao López y el estudio Albatros por Nicolás Aimo, también a cargo de la mezcla, el proceso de masterizado se llevó a cabo en el estudio Metamorfosis por Sr. Warrior.
Los fuckin´Leather Boys siguen inmersos en la presentación del libro “Fairy Tales From The Underground” donde narran sus experiencias en sus casi 20 años de carrera y les está llevando por gran parte de la geografía española. En esta ocasión, dentro de la gira de verano que han denominado “Vermú Summer Tour”, se acercaron al paseo marítimo de Santa María Del Mar en el concejo de Castrillón (Asturias) para ofrecer sus altas dosis de rock and roll.
A pesar de la hora, poco habitual para para estos eventos, había un buen número de personas que llenaban las mesas y gran parte del espacio acondicionado junto del chiringuito de la playa de Santa María del Mar, incluso desde tiempo antes de la hora prevista. A buen seguro animó al personal a acudir a la cita el video que los avilesinos publicaban en sus redes a las 12 del mediodía para informar que, a pesar de la inestabilidad climatológica, el concierto seguía adelante. Por suerte, el tiempo fue favorable y acompaño durante toda la actuación.
Lo primero que me llamo la atención es que aparecieron en el escenario en formato cuarteto, cuando tan solo una semana antes contaron con tres guitarras en su show, y es que su recién recuperado guitarrista DeeDee Allin se encontraba en viaje de negocios lo que obligaba a Leather Sex a hacerse cargo las guitarras tanto rítmicas como solistas, tarea que resolvió con solvencia a base de exprimir al máximo su pedalera.
Los músicos, ataviados para la ocasión con camisas floreadas, playeras e incluso chanclas llegaron a bromear calificándose para la ocasión como los Leather “Beach” Boys. Eso si, según Leather Rose mucho más cómodos y seguros los playeros para los diversos saltos que ejecutó a lo largo de toda la actuación que las camperas con las que suele actuar.
Comenzaron con “Decade Of Decadence” del EP homónimo que publicaron con motivo de su décimo aniversario, la enlazaron con el boogie rock “Don’t Cheat On Me” para pasar a presentar el tema que pone titulo a su “Fairy Tales From The Underground”, contando divertidas anécdotas de como se vieron envueltos en la escritura de sus memorias y recordando que aún tenían disponibles unas pocas unidades de la primera edición. Si alguno de los lectores está interesado en adquirirlo, la segunda edición está prevista para el mes de septiembre.
Continuaron con “Rebirth” y “Pandemic Messiah” para pasar a presentar su oda al vino en “Aphrodisiac Grape”, pidiendo a su recién “despedido” guitarrista Chema“Mr. Pig Rocket” Bretón presente entre el público, que subiera al escenario como artista invitado para tocar juntos una vez. La noticia fue recibida de muy buen grado por el publico presente que con aplausos y vítores contribuyeron a que “Mr. Pig” dejara de lado sus reticencias iniciales y agarrase la guitarra para acompañarlos en gran parte del espectáculo.
En los comentarios entre canciones, repartidos entre Rose y Sex, no dejan de tirar de fina ironía y critica a los poderes fácticos que potencian en temas como “Underground” a la que sigue “Stranded” de corte mas noventero y en la que Leather Sex se reivindica como músico de garaje alejándose del sleazy que en una primera escucha pueden transmitir.
Nueva pausa para presentar el que para mi es el temazo de estos veinte años de carrera. La power ballad “Fly Free (Blacksmith)«. Sex explica que compusieron esta canción para honrar a su padre fallecido y, como es habitual, extendieron la dedicatoria del tema a todos los que hubieran sufrido alguna perdida. Preciosa y sentida interpretación.
Continuaron con “Flower Power”, “St. Mary’s Dance” en la que pidieron colaboración del publico; «venga que solo es una nota» nos increpaba Rose. El respetable respondió de buena gana, dejando sus asientos y acercándose al escenario a arropar a una banda que en todo momento busca la comunión con su audiencia.
Con el siguiente tema “To The Curb” intercambiando rock sureño con un corte que roza el punk, dando muestra de la versatilidad musical que presentan estos boys. El sonido, que sin duda era algo que preocupaba a los músicos, he de decir que me pareció extraordinario, distinguiéndose perfectamente las líneas de bajo de Leather Latin Lover, la potencia de la batería de Leather Buddy y las guitarras de Leather Sex y de Mr. Pig Rocket en su puntual colaboración. Quizás el punto más flojo fue la voz de Rose sonando algo baja en ciertas ocasiones, aunque perfectamente arropado en los coros por los mencionados Sex y Latin Lover.
En este momento amagaron con finalizar la actuación y, como en cada intervención, entre bromas, pidieron aplausos para los asistente y para si mismos en una muestra del “Hedonismo Ilustrado” que practican. Tras pedir más aplausos, e incluso felicitar a los padres de un niño que paso varias veces por delante del escenario para llevar residuos a los contenedores de reciclaje, encararon la recta final del concierto con “Leather Gunner” de su ya lejano segundo larga duración.
En “Born In The Seventies” dedicada a todos los que nacimos en esa década, realizaron una pequeña guerra de coros con el público que debíamos gritar su estribillo, primero chicas, luego chicos siendo estos ampliamente superados por las chicas presentes que demostraron tener mucha más energía, para, a continuación, unir a todo el respetable coreando al unísono el estribillo durante todo el tema.
Continuaron con su homenaje a Lemmy y sus Mötorhead a través de un “Ace Of Spades” en la que estuvieron acompañados por la también cantante de Rock&RocketsVavaki Rus y un publico que es esos momentos ya estaba en total comunión con la banda.
Para finalizar la reivindicativa “Rock And Roll Blowjob”, que, como es habitual dedicaron a los chupópteros de la industria musical que tantas trabas les pusieron en sus comienzos y en la que nuevamente estuvieron acompañados por un entregado público al que Leather Rose acercaba el micrófono en los coros.
Gran concierto en el que el grupo hizo reír y disfrutar de sus canciones, con un sonido impecable, que supo imponerse a las dificultades técnicas de un recinto abierto y en el que el aire soplaba con fuerza en determinados momentos. Muy de agradecer al Ayuntamiento de Castrillón, como también hiciera la propia banda, esta iniciativa que nos permiten disfrutar de la música en directo, y si además es con grupos con la cercanía que muestran la buena gente de Leather Boys la experiencia está garantizada. ¡Stay Leather!
Infatigables. Cuando aún resuenan los ecos de “Straight To Hell”, el anterior álbum de la banda, en parte gracias a lo mucho que se prodigan sobre las tablas, a decir verdad parece mentira que hayan transcurrido casi cuatro años entre la edición de aquél trabajo y la redacción de esta reseña. Reseña que viene a arrojar algo de luz sobre “Sanctuary Of Death”, a la sazón séptimo largo de los barakaldarras. Aquí siguen Jonkol Terra en coros y teclas, Raúl Serrano en bajo y coros, Carlos Escudero en voces, Jandro Tukutake en baterías y Pedro J. Monge en guitarras, coros, producción, grabación, mezcla y masterización. Con invitados como Diego Zapatero (Melodius Deite, Mercury Rex), Pablo Sancha (After Lapse, ex Delyriüm) y Gavin Ledema, Vhäldemar contaron con la ayuda de Aitor Ruiz en la grabación de voces y el arte de Darkgrove Design para adornar la portada. En la calle desde el pasado nueve de mayo.
A “Devil’s Child” le puede pesar el hecho de representar fielmente lo que alguien espera de una banda como esta. Baterías que trotan bajo cuidadas melodías de guitarra, riffs trotones… Perdido pues el favor del factor sorpresa, Vhäldemar arremeten con todos sus cilindros en funcionamiento, accionando cada una de las palancas que han llevado a los baracaldeses a la cima del heavy metal facturado de nuestras fronteras para dentro. Y lo hacen, claro, apoyados en un sonido de diez. La maquinaria no podría estar mejor engrasada, me refiero a los Chromaticity Studios, y por ahí el resultado es todo lo óptimo que cabría esperar. Sonido potente pero discernible, que otorga protagonismo a cada línea presente en la mezcla sin menoscabar en agilidad ni potencia. Un arranque potente e incluso carismático.
Escudero es un voceras de gran carisma. Nadie que haya visto a esta banda en vivo, especialmente en sala, lo podrá negar. Y aunque en estudio acostumbro a notar unas décimas menos de pasión que en sus frugales representaciones en directo, lo cierto es que para “Dreambreaker” el de San Vicente de Baracaldo parece seguir en plena forma. Es un corte rapidísimo, que pasa en apenas un suspiro, alimentado por alguna de mis estrofas favoritas de todo el redondo. Tukutake arremete firme desde el doble bombo y la banda dibuja uno de esos estribillos, marca de la casa, que parecen tener el directo como principio y fin. Arreglos de corte épico anuncian el duelo solista del puente, es esta una formación de sobrada (y testada) valía técnica, que no teme en ningún caso a desarrollos vistosos y de lo más funcionales…
… pero por ahí agradezco la forma en que “Deathwalker” viene a cambiar el paso del álbum. Su elegante y tenue intro al piano, los leves arreglos que acompañan, y ese avanzar más a medio gas, destapando la cara más épica, del quinteto, también el buen sonido de los Chromaticity, y donde apenas echo en falta un riff algo menos recurrente en estrofas. Porque el resto me funciona a gran nivel. Los buenos estribillos, medidos al milímetro. Lo efervescente que resulta Escudero aquí, entregando esa pasión que eché en falta en el corte precedente, y que lleva las gramáticas de la banda un paso más allá, alimentando el rango rítmico del álbum, y otorgándole un aire que, a ratos, me recuerda a los mejores Virgin Steele. Sorprende el solo de Monge, fulgurante y en cierto modo contrapuesto a ese avanzar más tendido y arrastrado. Al menos en mi caso, de las que más han ido ganando con el correr de las escuchas.
“Sanctuary Of Death”, con teclas de Pablo Sancha, recupera a esos Vhäldemar ágiles y trotones para otra andanada de heavy / power en la mejor tradición de la banda vasca. El trabajo a nivel melódico de Monge aquí raya de nuevo a gran nivel. Quizá como corte que da nombre al álbum, uno siempre espera algo más. Lo cierto es que aún siendo un tema que me agrada, me engancha incluso, echo en falta algo más de picante. De riesgo se podría decir. Es cierto que Monge descubre su lado más heroico y tanto él como Sancha parecen verdaderamente inspirados. Pero a fin de cuentas encuentro ofertas dentro de este tracklist que me atraen en mayor medida.
Una de ellas bien podría ser “Forevermore”. Arranque en cierta rima con la anterior “Deathwalker”, con Monge destapando el tarro de las esencias ya desde los primeros instantes. Con la voz de Escudero muy en primer plano, la escritura va trazando un crescendo que, a lo lejos, parece transportar ciertos ecos de los Manowar más elegantes. Salvo que los barakaldarras, por suerte, aún no se han convertido en la parodia de sí mismos que la banda del ínclito Joey DeMaio son a día de hoy. Monge acude al solo enfundado en su versión más neoclásica, rompiendo la tónica que arrastraban sus solos dentro del álbum, y dotando a su interpretación de un feeling verdaderamente especial. Y aunque no culpo a quien eche en falta aquí algo más de nervio, me resulta una de las ofertas más conseguidas y mejor trazadas de este santuario de la muerte.
“Heavy Metal”, claro, resulta mucho más evidente. Desde los riffs al trazo, pasando por la letra y la misma forma en que Escudero ataca sus estrofas, ha poco lugar a la sorpresa aquí. Por eso me agradan tanto los buenos detalles que Monge se encarga de injertar aquí y allá, así como el solo que despliega camino del epílogo. Pero a la larga, y en comparación a otras canciones del disco, admito que me ha costado llegar a conectar con esta quinta entrega.
Y es que aprecio en mayor medida algo como “Old King’s Visions (Part VII)”, sin que tampoco la banda se haya liado la manta a la cabeza aquí. Poco importa. Sus estrofas están atravesadas por uno de los riffs con más gancho de todo el álbum. Escudero declama los estribillos con la debida dosis de pasión y Tukutake está todo lo firme que se espera de un batería como él. Me agradan además esas melodías con las que Monge engarza estribillos y estrofas, amén de su buen duelo con Terra en el puente central. Vhäldemar a gran nivel.
El fugaz prólogo de “Journey To The Unknown” parece acercar a la banda a los Judas Priest más nervudos, sin por ello perder la identidad ni abandonarse al plagio descarado y el trazo poco inspirado. Nada más lejos. En realidad se trata de un corte tan leal al legado de la banda radicada en Barakaldo como ágil a la hora de entregar los suficientes tics de género que satisfagan las ansias de los fans más casuales. Es verdad que su aspecto lírico puede sonar algo recurrente a estas alturas. Versos tales que “Fighting together with power and might. Standing forever we’ll conquer the night” tiene uno la impresión de haberlos escuchado un millón de veces. Por eso me agrada ese pequeño puente de voces más oscuras que precede al correcto epílogo.
Ahí sorprende el aire más retro de “Brothers”. No quisiera mentar a Randy Rhoads, pero realmente estos son unos Vhäldemar en tonos mucho más clásicos. Ayuda en gran medida que sea Raúl Serrano quien carga ahora con las labores vocales. Es el suyo un registro mucho más limpio que el de su compañero, lo que termina por otorgarle a este noveno corte un aura muy particular. Nombres como los de Dokken o Hitten acuden a mi subconsciente en cada nueva escucha. Los riffs que Monge plantea tienen un inequívoco aire clásico, no obstante es un corte dedicado a la figura de su hermano Manuel “Oso”, integrante de la banda de blues Lomoken Hoboken, y fallecido allá por 2022:
My brother may be gone but his music still lives on and on.
Tras la nota nostálgica, “The Rebel’s Law” nos devuelve a Escudero al frente de otro corte en la más pura tradición vhäldemariana. Firmes y autoreivindicativos mientras pisan las lindes del power que tanto y tan bien conocen. Puede que, al igual que sucediera con “Journey To The Unknown” y no digamos ya “Heavy Metal”, algunos versos pequen de recurrentes. Lo cierto es que el barbado vocalista los desgrana con su fuerza y pasión habituales. El frontman de Vhäldemar es uno de esos raros especímenes que serían capaces de recitar con pasión hasta un listín telefónico. De la misma manera, Monge vuelve a brillar con su habitual ración solista. Al mismo tiempo correcta y funcional.
“The Last Flame”, con Diego Zapatero y Gavin Iedema a bordo, es un cierre instrumental revestido de elegantes arreglos, grandes melodías y portentosos solos de guitarra. Un cierre que aúna elegancia y potencia. Nervio y buen gusto, con Monge realizando uno de sus mejores trabajos en cuanto a ejecución de todo el largo. El clásico trazo circular no podría funcionar mejor aquí. Un cierre tan mudo como eficaz.
Vhäldemar no están para experimentos. Puede que la banda picotee fuera de su redil habitual en momentos muy puntuales del disco pero, en lineas generales, este sigue siendo su heavy / power metal de toda la vida. De resultas de ello uno puede toparse con algún que otro lugar común a lo largo del tracklist que sus fans de siempre agradecerán de muy buena gana. El resto, está por ver. A fin de cuentas, y como diría el propio Escudero, ya saben…