El vocalista y fundador de la formación junto a Pablo Suárez y Pitxu Estrada allá por el año 2013 bajo el nombre originalmente de Darkage, da un paso a un lado y se despedirá definitivamente del la banda este fin de semana en el festival Luarca Metal Days donde dará el relevo a la nueva voz de la formación. Han sido numerosas las ocasiones en que H.M.B. y Argion han cruzado sus caminos y les tenemos muchísimo cariño.
Estuvimos presentes en su primer concierto y por supuesto en este último con Pany al frente, para desear a ambas partes lo mejor en esta nueva etapa que se presenta.
Empecemos con los hechos. La reseña de “The Abyss”, a la sazón segundo disco de estudio del trío asturiano Totengott, fue el primer texto que servidor entregó para HMB. Por eso cualquier cosa que tenga que ver con el trío que forman José Mora (batería y coros), Nacho Bernaldo (bajo y coros) y Chou Saavedra (guitarra y voz) siempre tendrá un significante muy especial para quien escribe.
Los chicos, que como muchos ya sabréis comenzaran su andadura como banda de versiones de Celtic Frost, regresan ahora bajo el paraguas de la histórica Hammerheart Records. Y lo hace con un tercer largo al que han dado en llamar “Beyond The Veil” y que ha sido mezclado por el BalmogJavier Félez (Altarage, Teitanblood, Conjureth, Onirophagus…) en los Moontower Studios. Posteriormente masterizado por Jaime Gómez Arellano (Angel Witch, Ulver, Ghost, Moonspell, Fen…) y adornado por el estupendo artwork de Khaos Diktator Design (Gaerea, Wyrd, Heresiarch, Saor…), verá la luz el próximo 12 de julio.
Es gracias a ese prólogo brumoso y oscuro de “Inner Flame” que uno capta, por las buenas o las malas, el tono alrededor del cual se va a desarrollar esta tercera entrega de los asturianos. Es un corte en la más pura tradición de las entregas más vibrantes de la banda, que viene a resultar todo un canto al thrash metal más sucio y elemental. En comparación a anteriores trabajos, sorprende ese bajo tan alto en la mezcla. En ningún caso predominante pero qué duda cabe dando un mayor empaque a ese trotar tan habitual en ellos. El epílogo sí que destapará una mayor pesadez y la buena labor de Félez en las mezclas dará sus frutos a lo largo de ese tramo final más angosto y oscuro. Notable arranque.
Es “Sons Of The Serpent” la que de pronto destapa un aura más oscura y ominosa a través de un prólogo que rozará incluso lo funerario. Hay un juego de voces aquí capaz de disociar a esta tercera entrega de sus dos anteriores, al tiempo que acerca al trío a Triptykon, la continuación natural de los Celtic Frost más postreros. El registro de Saavedra resulta especialmente roto en estas estrofas y ejerce un poderoso contraste con esas tesituras más cristalinas, también enigmáticas, que emanan de los coros. Contrapuntos que asemejan a un juego de espejos mientras la banda transiciona hacia su cara más aletargada y oscura. La mayor presencia de teclas remata a un epílogo alimentado por su cara más sinfónica y, en cierto modo, grandilocuente.
“Marrow Of The Soul” vuelve a territorios similares (que no iguales) a los de la inicial “Inner Flame” para de nuevo entregar encarnación más nerviosa y dibujar de paso alguno de mis riffs favoritos de todo el largo. La guitarra de Saavedra, con esa afinación tan característica, brilla en toda su gloria aquí. Un corte que puede pecar de lineal en un primer tercio que apenas cogerá aire durante esos estribillos más lángidos y pesados. Interesante solo de guitarra el que ocupa su tronco central y retorcido a más no poder un epílogo donde tienen cabida muchas de las caras que representan a una banda como esta. Totengott confrontan brío con pesadez, crudeza con nervio, resultando en un tramo final verdaderamente llamativo. Sobre el papel otra de mis favoritas.
“The Architect”, que tuvo su correspondiente traslación a videoclip, me atrapó desde las primeras escuchas. La poderosa y también enigmática voz de Marija Krstevska y el tratamiento que de ella hace la producción durante el prólogo. Ese pulso arrastrado, que tanto y tan bien ha desarrollado la banda en el pasado, esas voces igualmente enigmáticas así como ese avanzar por momentos casi agónico. Un corte que propulsa a la banda hacia el futuro sin que ello implique negar el pasado. Tan atmosférica como enigmática. Composición que apunta a fija en sus setlists durante largo tiempo.
Esta primera “Beyond The Veil Part I: Mirrors Of Doom” entregará una cara casi cinemática de la banda. Un prólogo que parte de lo atmosférico para luego alcanzar una épica a ratos desgastada donde vuelven a brillar esas cuidadas voces de Krstevska. Ejerce como angosto preludio de una segunda parte, “Beyond The Veil Part II: Necromancer”, donde el trío cuenta con la colaboración del E-Force y ex-VoivodEric Forrest. Un corte que en su primer tercio transita sobre un metal vibrante y descosido. Ese riff de las partes más nerviosas quizá no me resulte el más redondo de todo el álbum. Mora está incansable tras baterías y especialmente fino en los pequeños pero marcados cambios de ritmo. Es cuando las revoluciones bajan y el corte adquiere una mayor pesadez que la banda parece sonar mejor que nunca, con Forrest dejándose el alma en algunas voces realmente agrias. El mayor peso que adquiere el bajo de Bernaldo en este tercer trabajo ayuda a apuntalar esas partes tan nerviosas, también la pesadez del pequeño epílogo. Estupenda.
El final, en la más pura tradición Totengott, corresponde a la composición más extensa del álbum, en este caso “The Golden Crest”, si bien esta queda lejos de los altos minutajes que desarrollaban cortes como aquél “Doppelgänger” que daba nombre al debut. Es precisamente a aquél primer trabajo al que parece hacer referencia este broche final. En especial por la gama de arreglos de la que han echado mano. Diría incluso que por el riff que dibuja Saavedra a lo largo del prólogo. La banda adopta más adelante esos coros prístinos que han ido apareciendo a lo largo del tracklist, dejando finalmente su lugar a un bien acomodado solo de guitarra. Su tronco central, sin embargo, contrapone voces limpias a un trazo pesado, casi arrastrado, preñado de voces que parecen desafiar a cualquier tipo de cordura, dibujando así durante el epílogo un metal tan monolítico como grave y desesperanzado. Un cierre descomunal y arrebatador, en rima con trabajos anteriores, que abrocha a estos al tiempo que responde a los propios pulsos sobre los que se desarrolla buena parte de este “Beyond The Veil”…
… donde creo que la banda ha sabido conjugar su propio legado al tiempo que parece mostrar una mayor intención por encontrar un sonido mucho más propio e identificable. Por supuesto que hay riffs e ideas aquí dentro que en buena medida recuerdan al bueno de Thomas Fischer. Pero mentiría si dijera que cortes como la misma “The Architect” discurren por terrenos hasta ahora y, en cierto modo, desconocidos para ellos. Otro detalle a tener en cuenta es la disposición de los temas, o cómo la banda ha ido abandonando los eternos desarrollos de sus dos primeras obras en pos de creaciones más concretas y concisas. Por lo demás aquí están sus flirteos con el thrash sus descensos hacia el doom más descarnado y ciertos coqueteos con lo atmosférico e incluso lo cinemático. Todo ello dentro de una misma raíz y sin complejo alguno, trazando un tercer trabajo con todos los argumentos para suponer su confirmación definitiva.
No era nuestro plan. Heavy Metal Brigade teníamos acreditaciones para cubrir el bolo de Sôber, Savia y Skizoo pero el mal tiempo, tan puñetero como impropio de estas fechas, mandó el equipo técnico al desguace, dando al traste con la cita. Así las cosas, y ante la inesperada tesitura de pasar un sábado de julio vegetando en nuestros respectivos hogares, se miraron alternativas, surgió la opción de acercarse hasta Intriago y aprovechamos para conocer de primera mano qué ofrece un evento como el Maizu Rock.
De primeras, un entorno idílico pese al clima desapacible. Un pequeño pueblo próximo a Cangues d’ Onís ubicado entre nubladas montañas. De hecho el mal tiempo amenazaría durante toda la jornada, quedándose al final en apenas un tímido orbayu típicamente astur. Por lo demás, un escenario algo parco en luces pero un equipo humano solvente y aplicado en lo técnico así como amabilísimo en el trato. Y un cartel, Aneuma al margen, que queda lejos de las lindes de la música que acostumbramos a tratar por aquí.
Lo repentino de nuestra visita, como imaginaréis, redunda en que servidor no tuvo tiempo material de preparar nada, como hubiera sido deseable. Llegamos eso sí con tiempo, es costumbre como sabrán, pero ya vimos a alguna que otra cara conocida. El bajista de Karank, sin ir más lejos, a quien habíamos conocido semanas atrás en aquél show de S.O.C.S. y MalaTesta en La Traviesa (L’Infiestu). Y es que serían precisamente Karank los encargados de dar el pistoletazo de salida a la jornada. Poca gente aún. La noche del viernes, nos contaron algunos de los supervivientes, había sido larga.
Karank a fin de cuentas resultaron en una agrupación de un hardcore quasi demencial que nos recordó al auge que el género tuvo en Asturies allá por la década de 1990. Primeros Escuela de Odio, primeros Soziedad Alkoholika podrían ser rimas a tener en cuenta si bien, como bien sabréis, disto en gran medida de ser un entendido en la materia.
Y no es que los vallisoletanos Debakle o punkzelanos, como rezaba el telón de fondo) nos cogieran por sorpresa. Quizá tiraban más hacia el punk que sus predecesores, pero desde luego tampoco quisieron dejarse nada dentro. El género combativo por excelencia inundó Intriago y, quien más quien menos, no quiso perder ripio de sus evoluciones. La preciosa Jackson negra que llevaba uno de los chicos, su pantalón corto con el logo de los infalibles Kreator, lo cierto es que alguno de los riffs que dejaron otorgaba un peso a las composiciones que elevaba la propuesta de estos punkzelanos. Por ahí que sin que hagan el tipo de música que acostumbro a escuchar cuando estoy en casa, me gustaran.
Los cántabrosKarne Cruda resultan divertidos por alguna razón. Y enérgicos como verdaderos demonios. Además y dentro de las bandas afines al espíritu del evento, dejaron alguno de los solos más llamativos de la tarde-noche. Cómo son las Les Paul y lo bien que funcionan bajo cualquier circunstancia. Lo cierto es que durante el set se vaciaron de lo lindo, al tiempo que dio la sensación de que estaban como en casa. Después de todo, su localidad natal tampoco dista demasiado de la propia Intriago. De lo más recomendables para cualquier fan del género que aún no les conozca.
No negaré que para estas alturas de la tarde ya estaba uno algo saturado de punk vibrante y tenaz. De la misma forma, tampoco que la gente se lo pasó en grande con ellos. Público de un amplio rango de edad pero mucha gente joven, algo que habla bien de la buena salud del género por estas latitudes.
Con La Inquisición sí que me llevé alguna sorpresa. No es que su música viniera a diferir en gran medida de las bandas que fueron descargado antes que ellos, pero lo cierto es que la forma en que afrontan sus composiciones llamó mi atención por algún motivo. Quizá porque sus letras resultaran algo menos panfletarias, dicho sea sin la más mínima acritud, en un espíritu que me recordó en cierto modo a nuestros paisanos de Mala Reputación, si bien entre una banda y otra median océanos en cuanto a estilo.
O quizá fue el tentempié que nos tomamos mientras descargaban su particular manera de entender el punk rock. O incluso la cegadora bengala de un rojo intenso que alguien del público encendió en un momento dado del set. El caso es que todo fraguó de cara a que se llevaran por delante todos mis prejuicios. Un pajarillo llamado Instagram me ha chivado que estarán presentando en Oviedo su nuevo disco allá por febrero del próximo 2025. Voy avisando por si acaso.
Las veces que hemos visto a Aneuma sobre las tablas tienden ya a incontables. De hecho y si nada lo impide, la próxima semana caerá una más, esta vez dentro del marco de la primera edición de un Luarca Metal Days al que deseamos la mayor de las suertes. Pero qué duda cabe que dentro del marco del Maizu resultaron todo un rara avis.
La única banda, además, con presencia femenina dentro del nutrido cartel del sábado. Aneuma, que venían de dar uno de sus shows más especiales en todo un Resurrection Fest, arribó a Intriago con sus ganas de siempre. También con un rodaje que, día a día, va propulsando a esta joven formación hasta cotas que a algunos nos parecían impensables.
Pasan quince de la una cuando “Your Doom”, del aún reciente “Venom”, desata su particular fuerza en el Maizu. De primeras cuesta alcanzar a oír los necesarios coros de Abel. Esos primeros desajustes tan típicos del directo. Peccata minuta, diría un clásico, pues toda vez fueron cayendo temas, el sonido alcanzó niveles más que óptimos. Laura, a quien prácticamente hemos visto nacer en esta casa desde aquella primera vez en la Ángeles y Demonios, ha adquirido una presencia y unas tablas sobre el escenario que, gustos al margen, dudo alguien sea capaz de negar.
Es palpable a través de esa “Fall Apart” que abría su debut de 2022. Lo rápido que pasa el tiempo y lo mucho que han crecido los de Puertu Veiga. Borja deja aquí uno de sus primeros grandes solos de la noche y, ya con un sonido más equilibrado, la banda arrolla en Intriago. Puede parecer que exagero. Tal vez quienes no les hayan visto piensen que barremos para casa. Nada más lejos. Conectaron y engancharon con un público en principio poco afín y, como reza el dicho, algo tendrá el agua cuando la bendicen.
Como bendecido parece el infatigable Jorge Rodríguez tras baterías. El también Sound Of Silence ha cimentado su reputación concierto a concierto con cada golpe, cada cambio de ritmo. Incluso cada mueca. De lo mejor en su puesto que tiene para ofrecer esta vieja y cascada Asturies nuestra.
Y si bien puede ser que “Guide Them to the Light” pase algo inadvertida. Lo cierto es que “Never Again” tiene el antídoto no solo contra el dolor, como proclama su propia letra, sino aparentemente también contra el sueño. Cafeína de alta graduación en forma de pildorazos de ese particular metal de raíz clásica y voz rota que les ha convertido en una de nuestras propuestas más prometedoras. El bajo de Pau se dejó sentir y de qué manera a lo largo de una “Creatures” que enlazarían con “Break Out From Hell” mientras la gente del Maizu se atreve con algún que otro circle pit. Punks & heavies en pura hermandad. Cómo ha cambiado el cuento desde los tan grandiosos como fatídicos años ochenta.
Si el debut “Climax” acusaba una cierta falta de gancho, dos cortes de nuevo cuño que Aneuma enlazan ahora vienen a negar la mayor. Se trata, claro, de “Chain Reaction”, gran solo de Borja, y “Circles Of Fire”, esta última atravesada por ese riff tan pegadizo (no quisiera decir pegajoso) y con el también integrante de Legacy Of Brutality echando un cable a Abel en coros. El final, con nosotros tienen perdido el factos sorpresa, nos lo conocemos casi de memoria. Nos aboca a “Ashes Of Your Fears” donde los dos Suárez dibujan alguna de las mejores melodías de guitarra de toda la jornada, y desemboca en sus habituales versiones de Carcass y Death, con una “Stand Tall” intercalada entre ambas y que más que nunca suena a pura auto reivindicación. Tanto o más que el cierre con una “Yell To The Sky”, grande Jorge al doble bombo aquí, que ya apunta a que se quedará como fija en sus despedidas durante largo tiempo.
Rindieron como se esperaba de ellos aún cuando las circunstancias del cartel pudieran no ser las más propicias. Al final el público les acogió como la banda prometedora que son y quien más, quien menos, disfrutó de sus evoluciones sobre el escenario del Maizu para mayor desgracia de las vallas de (in)seguridad.
Pero al Maizu aún le quedaba cera por dar, puesto que el cierre correspondería a la buena gente de Varillas, banda punk oriunda de Camponaraya (León) a quien correspondió el honor de cerrar esta nueva edición de nuestro festival reivindicativo por antonomasia. Nosotros, escasas las fuerzas ya y con hora y pico de carretera aguardando, optamos por recoger el campamento. Que el destino aún nos aguardaba alguna sorpresa desagradable en el camino de vuelta. Sorpresas que serán contadas a su debido tiempo el día que alguien tenga a bien financiarnos un anecdotario en tapa dura. Yo desde aquí lo dejo caer.
El caso es que otro fin de semana para el recuerdo. Un montón de fotos, otras tantas anotaciones, chascarrillos, confidencias, palique y muy moderado consumo de alcohol. Porque somos gente responsable. Y porque el rock al final son los amigos que haces en el camino y la música su banda sonora. La fraternidad entre rivales y sin embargo amigos que vimos el viernes, el espíritu reivindicativo del día siguiente, son verdadera gasolina para seguir en esto hasta que el cuerpo aguante. En resumidas cuentas y como decía el maravilloso personaje de Guillermo Francella en esa obra maestra del cine argentino que es “El Secreto De Sus Ojos”: nosotros podemos “cambiar de todo: de cara, de casa, de familia, de novia, de religión… pero hay una cosa que no puede cambiar, no puede cambiar de pasión”. Nos vemos en Luarca.
Quinta semifinal del ya ineludible Festiamas, celebrada en la localidad castrillonense de Piedras Blancas, y en la que competían las bandas Noland, Mesenktet, Chamako Wey! e Infección. Aunque lo de competir es un decir. A lo largo de la jornada y por boca de los propios protagonistas se respira un aire de hermandad que poco o nada tiene que ver con rivalidades de ningún tipo. Nosotros acudimos a la llamada, ya apenas sabe uno cómo es un viernes en casa, al tiempo que cruzábamos los dedos para que respetase la meteorología.
Que al final así fue. Aún es de día cuando el quinteto Noland inaugura el certamen. Su propuesta, a priori, puede parecer algo ajena a un medio como este. Lo cierto es que conforme fueron entrando en harina, y aunque no sea mucho el tiempo del que disponen, apenas veinte minutos por banda, no puedo negar que fueron adquiriendo un mayor grado de interés.
Se beneficiaron de un buen sonido. Y temas como “Expectations” dieron la debida medida de sus posibilidades. En sus momentos más tranquilos me recordaron a otra banda asturiana como pueda ser The Electric Buffalo. También a Mad Rovers cuando subían las revoluciones. Mucho feeling en “No Me Duermo” mientras ruego que los chicos sepan disculparme si apunté mal los nombres de los temas.
La banda, que ya fue finalista en la edición del año pasado, y que de hecho ganó el XXI Concurso de Bandas Abierto Hasta El Amanecer, intercala temas con letras en nuestro idioma como “A Cubierto” y realmente muestra cintura y versatilidad. Saludos y agradecimientos mediante se irían con “Unbroken” dejando un gran sabor de boca.
A fe mía que los metaleros de nuevo cuño Mesenktet no lo iban a tener tan fácil. Los duendes del directo, siempre tan traicioneros, quisieron cebarse con la banda de Alberto Guerra. Algo que pareció no arredrar a la formación, que cuenta ahora con Poyo (ex Beast Inside) a la batería.
Me gustó el arranque que propusieron. Mucho groove pero también cierta atmósfera en sus riffs. Guerra nos confesaría más tarde que tuvieron dificultades para oírse sobre el escenario. Sea como fuere, me agradó la dualidad del frontman en “Sueños Rotos”, así como ese mayor nervio que les acerca a las fronteras del melodeath moderno de gente como The Black Dahlia Murder, Heaven Shall Burn, As I Lay Dying…
Turno para presentaciones. También para saludar y aplaudir al resto de bandas del certamen. Ya digo que el festiAMAS puede ser una competición pero el ambiente que se respira, al menos de puertas para fuera, es de auténtica camaradería. Problemas de sonido vendrían a aguar sus evoluciones e incluso tendrían que repetir uno de los temas por un problema técnico. Con mucho la banda que hubo de lidiar con más inconvenientes a lo largo de su descarga.
No engañamos a nadie si decimos que Chamako Wey! son, a día de hoy, una banda totalmente asentada. Veníamos de verles cerrar una gran jornada en el Vidiago Rock (crónica) y realmente posaron todas sus credenciales sobre el escenario de Piedras Blancas. Beneficiados además de la llegada de la noche y el mayor juego que dan las luces a una banda como esta, supieron sacar lo mejor de sí para poner patas arriba el concurso.
La inicial “Sublevación” despliega quizá el mejor sonido de la tarde-noche. La banda suena realmente contundente abajo, si bien la caja de la batería de Mike Jiménez a ratos va y viene. Y da igual porque, al final, las tablas se notan. Gente con mucho bagaje y no poco rodaje sobre ellas.
El inevitable “es un placer para nosotros estar aquí” que deja Larriet antes de la intensa “Indomable” unido al estupendo solo que dibuja Adrián “Mostro” dan la verdadera medida del quinteto. Agradecimientos al resto de participantes y una “Zombie Caníbal” donde despiezan su conocido metal moderno con trazas de Brujeria y mucho mal café.
“Como decían The Doors, esto se va acabando”, precede a “Fariseos”. Las ganas de pasarlo bien son tales que Adrián Amieva corre por el escenario y el cable de su Explorer se desconecta. Percance solucionado en un auténtico abrir y cerrar de ojos. Puede parecer un detalle menor pero sirve para ejemplificar lo enchufados, perdonen el chiste fácil, que llegaron a Piedras. La final “Pendejos Fronterizos”, abrupta y descosida, les puso cara de favoritos. Al menos a juicio del abajo firmante.
El cierre de la quinta semifinal vino a corresponder a los punks del occidente asturiano Infección. Una gente que viene dando guerra en nuestros escenarios desde 2011 y a la que, al igual que sucediera con la gente de Chamako Wey!, se le notan las tablas.
Se mostraron de lo más enérgicos, solo faltaba en una banda de punk, al igual que combativos y ruidosos. Me agradó el triple juego de voces con el que afrontan los temas. Dotan a sus composiciones, siempre regidas por las reglas del género, de una versatilidad que opera en beneficio del mensaje que transmiten. Enlazando temas y arremetiendo contra todo bicho viviente. Por poner un ejemplo, contra “quienes disfrutan del sufrimiento ajeno” en una arremetida contra la llamada “fiesta nacional”, que desde luego será nacional pero desde este medio no conseguimos entender cómo demonios una muerte sádica y violente puede ser algo a celebrar. “¡No más toros en Begoña!”, apostillarían.
Deiviz agradeció a los responsables del evento el haberles elegido entre tantas bandas a concurso, mandó un saludo al resto de participantes de la jornada y presentó un canto a “acabar con la cultura de la competitividad” que el capitalismo nos inocula desde bien pequeños. Lo dicho, tienen tablas y se notó. Su punk puede estar en los márgenes del tipo de música que acostumbramos a tratar por aquí, alcanzar a todo es imposible, pero mentiríamos si dijéramos que no nos agradaron.
La cosa es que, como decía aquella mal-envejecida película de los ochenta, “solo puede quedar uno”, así que allí que se subió Julia María Martínez-Lombó, coordinadora del Anuario de la Música en Asturias, para destapar al ganador de esta quinta semifinal. Redoble de tambores, emoción, intriga, ya saben cómo son estas cosas, para una victoria que vino a recaer finalmente en la gente de Chamako Wey!. Darles por tanto la enhorabuena, esta vez por escrito, y desearles la mayor de las suertes de cara a la gran final.
Por nuestra parte nada más. Mandar un afectuoso saludo a Noland, Mesenktet, Chamako Wey! e Infección, también a los habituales que nunca fallan y ya saben: nos vemos en el siguiente.
Repasa gráfico a la 5ª semifinal del concurso Festiamas celebrado en el Parque de la Libertad de Piedras Blancas el viernes 5 de julio con Noland, Mesenktet, Chamako Wey e Infección como protagonistas.
Si estás interesado en alguna de las fotos en alta resolución ponte en contacto con nosotros a través de hmetalbrigade@gmail.com
El power trio vasco Los Brazos regresa a los escenarios asturianos para presentar su última obra de estudio «Universal«, editada en marzo del 2022 a través del sello The Music Company.
La cita tendrá lugar el próximo sábado 13 de julio en las instalaciones del la Asociación Músico Cultural Bocanegra en Valles de San Román (Piloña) y contará con los hard rockeros Secta como banda invitada.
Los horarios confirmados por la organización son los siguientes: Apertura de Puertas: 22 horas Secta: 22:45 horas Los Brazos: 00:15 horas
La veterana banda escocesa Heavy Pettin llegará el próximo sábado 13 de julio al ovetense Gong Glaxy Club inmersa en la gira “Lettin’ Loose In Spain Tour2024” compuesta de 6 fechas por la geografía estatal.
Nacidos en 1981 de las cenizas de Weeper, los de Glasgow han compartido tablas con nombres tan emblemáticos como Kiss, Ozzy Osbourne, Nazareth, Venom, Metallica, Motley Crüe, Ratt, Saxon, Dio, Running Wild, Pretty Maids o Warlock. Poco antes de un largo parón en 1987 la banda llegaba a participar en Eurovisión con la canción «Romeo«. Hasta el año 2017 no regresarían la actividad, encabezando el Winterstorm Fest.
Como banda invitada contarán con la formación progresiva andaluza The Tragic Company en la que será su segunda visita a Asturias tras su paso por la Sala Ángeles y Demonios de Gijón allá por noviembre del 2022 como parte de la segunda edición del Spooky Fest (crónica). Los granadinos actualmente están presentando las canciones que formarán su próxima obra de estudio.