Reseña: Quaoar “Five Friends Floating” (Autoproducción 2026)

Five Friends Floating”. Aitor, Bjorn, Hugo, Iñigo y Josu. Quaoar están de vuelta tras una década en barbecho. En sus propias palabras, este es su trabajo “más personal y elaborado”. Un álbum cuya grabación arrancó allá por 2020 en los estudios Tio Pete & Beardstudios Estudios por Borja Muro, Javier Peña y José Lastra. Unas labores que no finalizaron hasta el pasado 2025. Todo el diseño artístico es obra de Pasquale Mattia Gelorini.

Dreamers. Dreaming” no podría haberse llamado de otro modo. En efecto hay un destilado casi onírico de su habitual rock alternativo. Un brillo cercano a ciertos momentos de los Pain Of Salvation más recientes. Además, como si de una buena película se tratase, prefiere sugerir a mostrar y que sea el oyente quien interprete por sí mismo. Ya va dando pistas, además, de la buena producción de la que hace gala todo “Five Friends Floating”, dejando la impresión de que estas canciones han sido pensadas y repensadas una vez tras otra. Que nada ha sido dejado al azar.

Para cuando emerge “In My Head” apenas hemos hecho un raspón en la superficie del álbum. Iñigo, y en particular sus (privilegiadas) cuerdas vocales, parecen en tanto o mejor estado de forma que cuando registraran aquél “Dreamers. Dreaming” (precisamente) hace ahora más de una década. El filo, esto es, las guitarras, siguen brillando en la conocida colisión entre post grunge y alternativo que les había venido definiendo. Se va más allá de los ocho minutos y, sin embargo, cuando arranca da la impresión de no tener un segundo que perder. Las estrofas riman con el espíritu más leve del primer corte. Por contra, los estribillos nos propulsan hacia la versión más acerada y vibrante de la banda. ¿Lo que más me agrada? La forma en que han construido los diversos engarces entre unas y otros. Hay un vértigo casi progresivo a veces. La labor de Hugo y Josu en guitarras, es estupenda. Las voces de ese puente central. Los riffs tan rotundos de después, así como el modo en que crepita el bajo de Aitor. Un corte de esos que bien merecen una pasada, dos, tres o las que sean hasta poder desentrañar cada uno de sus entresijos. Quizá merecía otro final que no ese agonizante fade out. Temazo de todas formas.

Bjorn marca el paso para una “Irrelevance” donde parece surgir el lado más grunge de los bilbaínos. Menos intrincada, más directa, conecta con un rock muy orgánico, con Iñigo, de nuevo, haciendo lo que quiere, cuando quiere, como quiere y donde le da la gana con su línea de voz. A su lado convive otra buena gama riffera de la pareja Hugo y Josu. Un corte algo más terrenal en estrofas pero con un fluir muy particular en estribillos. Por ahí, casi un negativo de la anterior “In My Head”. Estupendo el solo que habrá de anteceder al epílogo. De esos que uno tanto echa de menos en estos tiempos que corren. Nunca se conducen por el camino recto. Pero es que incluso cuando lo hacen, queda cierta sensación de disconformidad con el estándar pre establecido. Y es esto lo que les hace especiales. Que esa ambición por transgredir no termine por construir cortes contra intuitivos o sin alma. Más bien al contrario.

La más pequeña “Oblivion” podría parecer, a priori, la más elemental de estas seis entregas. Y lo parece hasta que irrumpen las primeras estrofas. Ese tono de nuevo onírico, que arrulla sin adormecer, arrojando al oyente hacia los Quaoar más alternativos. Y de ahí, a la más enfocada hacia el puro derroche técnico. Toda la sección solista de ese tronco central, tanto en lo referente al trabajo de guitarra como a la base rítmica en que se apoya (ojo a la línea de batería de Bjorn) me parecen estupendas. También el epílogo, por escueto que este sea. Menos es más, que decía aquél.

El tema título “Five Friends Floating” puede ser lo más auto referencial que esta banda haya registrado jamás. Salta a la vista con solo echar un ojo al aspecto lírico. En lo musical, particularmente en su largo prólogo, se sitúa en un páramo indeterminado, a medio camino entre los Nirvana más tranquilos y los Porcupine Tree pre “In Absentia”. Desde ahí construyen un corte de una fortísima (e irresistible) personalidad. Dejando bien claro, y no sé cuántas veces van ya si hablamos de ellos, cuán libres se sienten al enfrentarse al temido papel en blanco. Inigo vuela altísimo en esta quinta entrega. Su desgarro en el epílogo pone la piel de gallina. Alrededor suyo, Hugo y Josu dan una lección en versatilidad. La producción y mezcla es de un equilibrio casi total. Nada falta ni sobra. El solo final, quebrado de forma casi dramática, se me antoja la guinda perfecta. Otra de mis favoritas y merecida carta de presentación del álbum al que da nombre.

Para el cierre queda “As Above, So Below (New House, pt. 1)”, construida desde el arranque más timorato, en cuanto a garra, de todo el álbum. Pero que el prólogo sea un pequeño oasis de calma no implica que este último corte le falte colmillo. Al contrario. Llegan en calma los primeros versos de Iñigo, de nuevo en ese tono cristalino y onírico que ha ido yendo y viniendo a lo largo del disco. Después esas primeras estrofas se acompañan de hábiles (y muy pintones) dibujos de guitarra. Ahí me agrada la construcción de esas estrofas primero, el modo en que las guitarras se doblan después. El nombre de Porcupine Tree vuelve a ratos a mi subconsciente. El bajo de Aitor ruge aquí como nunca. Es otra composición laberíntica donde, sin embargo, la banda da la sensación de estar del todo cómoda. Algo que, presumo, no debe de ser nada fácil. El epílogo, ahí donde aflora el feeling con ese deje más melancólico, y el modo en que Iñigo va interpretando esos últimos versos, es sencillamente magnífico. Me parece de lo mejor que hayan registrado los chicos jamás. Esperando ya esa pt. 2…

El disco no llega siquiera a los cuarenta minutos y, sin embargo, cuántas y cuan buenas ideas caben aquí dentro. Lo dejaron cuando pensaba que eran uno de los secretos mejor guardados de nuestro rock and roll y han vuelto dando razones a quienes creíamos en ellos. “Five Friends Floating” parece seguir allí mismo donde lo dejara su anterior obra, dando la impresión de que, para ellos, hay todo un mundo por explorar ahí fuera. El sentimiento bulle y late como nunca. De manera muy marcada, de hecho, en ese último epílogo. Obra desgarrada a la par que onírica, tan arrimada a la cotidianidad del ser humano como a sus sueños y anhelos. Equilibrada y concisa, cocinada a fuego lento y donde queda la sensación de que Quaoar se encuentran en mejor forma que nunca. Qué bueno que volvisteis.

Texto: David Naves

Crónica: The Hives (Madrid 2/11/2025)

Apenas un año y medio después de su anterior paso por Madrid The Hives retornaban a la capital para defender una nueva obra de estudio y su estatus como icono de la resurrección del garaje rock a través de una nueva incendiaria interpretación en vivo. Decibelios, sudor, imagen y buenas canciones volvieron a formar un póquer imbatible en las manos del combo sueco.

No necesitaron grandes alardes en lo ornamental. Apenas cinco globos suspendidos en el escenario formando el nombre de la banda y varias tarimas por las que Pelle Almqvist y los suyos saltaron y posaron para disfrute de la audiencia y los fotógrafos más avezados. Estéticamente más de lo mismo, sus habituales y luminosos trajes de faena, guitarras que parecen llevar una eternidad en sus manos a la vista de su deterioro para volver a colmar todas las expectativas a las 4.000 almas congregadas en el Movistar Arena.

Saben como ganar el favor de su gente. Tampoco requiere mucho esfuerzo ya que el público está muy por la labor además si te diriges en un más que correcto castellano, tienes mucho ganado y más si la bienvenida por parte de Pelle es “madrileñas, madrileños, gatas, gatos, la cerveza caliente no es buena” no queda si no rendirse, imbatible de por sí.

Camino de las tres décadas de trayectoria lejos de acomodarse siguen apostando por factores que controlan perfectamente. Provocación, contundencia y teatralidad como santo y seña, a la vez que suman al repertorio cinco temas de su nuevo disco “The Hives Forever Forever The Hives”. Si hay que resumirlo a una palabra, esa sería sin duda, fiabilidad. No por esperada es menos disfrutona la petrificación de la formación en “Paint A Picture” o el baño de masas de Pelle entre el público. Son parte de una homilía que sigue funcionando a la que muchos se atreven a denominan la mejor banda de directo del mundo.

Pocas sombras arrojó su show madrileño, quizás los diez minutos que alcanzó “Tick Tick Boom” para presentar a la banda fueron algo excesivo o los soliloquios con los que el pequeño de los Almqvist rompía por momentos el ritmo del show que apenas cruzó la frontera de los 90 minutos. Poco importa, se saben ganadores, los reyes del garaje punk moderno como refleja la portada de su nuevo trabajo discográfico.

Tan enérgicos como previsibles, su honesto intento de reinvención es tan divertido como irregular. The Hives tratan de surcar el inevitable choque generacional a base de una característica experiencia visual, actitud y nuevas canciones que aportan frescura a un setlist plagado de himnos. Musicalmente irreprochables, de nuevo se llevaron la aprobación de sus parroquianos.

La fórmula funciona, vaya que si. Tiene tiempo pero no parece tener fecha de caducidad. Han trasladado a los grandes recintos una receta que maravillaba en sala, con un Pelle Almqvist como punto focal y maestro de ceremonias que no ceja en su empeño por conectar, guiar y engatusar a la audiencia a través de la insolencia y la provocación en su justa medida. Hay que vivir la experiencia The Hives al menos una vez para comprender como consiguen rendir a sus pies a distintas generaciones. Jóvenes ávidos de nuevas experiencias y veteranos acomodados con el menú ofertado. Un nuevo concierto para ellos con los estándares de calidad cumplidos para refrendar la bienvenida dispensada a la audiencia al inicio del show. ¡We are The Hives, your new favorite band!

Texto: José Ángel Muñiz
Fotos: The Hives

Megadeth Se Despide De España

Route Resurrection nos trae la triple despedida de Megadeth de nuestros escenarios. La icónica formación capitaneada por Dave Mustaine pondrá punto final a una trayectoria intachable tras 43 años como referencia del thrash metal mundial con conciertos en Valencia, A Coruña y Bilbao en el mes de mayo.

 Lunes 25 de mayo – Roig Arena (Valencia)
ENTRADAS
 Miércoles 27 de mayo – Coliseum (A Coruña)
ENTRADAS
 Viernes 29 de mayo – Bizkaia Arena (Bilbao)
ENTRADAS

La gira mundial calificada como «The Farewell Tour» servirá además como presentación de su notable última obra de estudio recién publicada y que pondrá el broche de oro a una discografía legendaria.

Agenda: Linaje En Gijón

Tras su paso por Gijón junto a Reincidentes allá por octubre del 2024 (crónica) la formación navarra Linaje, encabezada por Aaron Romero regresa a la Sala Acapulco para presentar su ópera prima «Desataron A Los Perros» editado hace apenas un año a través de El Dromedario Records.

Con claras influencias de ExtremoduroBarricadaPlatero y Tú o los mismos Marea, la joven formación nacida en Berriozar cuenta con componentes que apenas pasan los 20 años.

Entrada anticipada online 14€ a través del siguiente enlace:
https://www.enterticket.es/eventos/linaje-en-gijon-648097

Agenda: Montana Stomp en Avilés

El ciclo de conciertos orquestado por Factoría Sound nos ofrece el próximo 6 de marzo el debut en los escenarios asturianos de la formación zaragozana Montana Stomp. Liderados por la vocalista Susana Colt a partir de las 21 horas presentarán en la Factoría Cultural avilesina su nuevo disco «The Horse And The Hill«.

Animales en directo siempre al galope de potentes melodías ofrecerán un viaje por el southern rock americano, el british blues, el hard rock setentero y country con sabor a bourbon.

Entradas y abonos disponibles en la Casa de Cultura de Avilés, en la red de cajeros Unicaja y el siguiente enlace:
https://uniticket.janto.es/

Resurrection Fest 2026: Nueva Batería De Confirmaciones

Tras el anuncio del retorno de IRON MAIDEN a Viveiro y las conformaciones de LIMP BIZKIT y MARILYN MANSON como cabezas de cartel, el Resurrection Fest 2026 anuncia 64 nuevas bandas para una entrega que promete pasar con letras de oro a la historia del festival gallego.  

Entre las nuevas incorporaciones al plantel destacan nombres como SABATON, A DAY TO REMEMBER que pisarán Viveiro por primera vez para ofrecer su único concierto en España en el 2026, ANTHRAXMASTODON y TESTAMENT, nombres de referencia del metal internacional.

La escena estatal estará representada por ANGELUS APATRIDAHAMLET. El metalcore por los británicos  BLEED FROM WITHIN, PRESIDENT, una de las bandas más enigmáticas del post-hardcore moderno sin olvidar estilos más sosegados como el hard rock de BLUES PILLS

El black y el death metal también tendrán su cuota de protagonismo en Viveiro. Los noruegos BORKNAGAR aportarán atmósferas épicas y potencia, CASKETS deathcore técnico, la joven formación de metalcore DYING WISH riffs explosivos, los portugueses GAEREA, su aclamado black metal atmosférico, FAETOOTH hooks y grandes dosis de energía en su traslación al directo, DOGMA su personal fusión de death y thrash metal, SELF DECEPTION metalcore moderno cargado de melodía y fuerza y ANNISOKAY como hibridar post-hardcore y metalcore. 

Fieles a su apuesta por las nuevas tendencias el festival apuesta por la electrónica experimental de THE BROWNING, el hardcore melódico de THE CALLOUS DAOBYS, con ritmos agresivos y sintetizadores de  PSYCHONAUT, el harcore innovador de ISCREAM NEVER GROUND, punk y ska de gran carga social con AUTHORITY ZERO, deathcore melódico con THE FUNERAL PORTRAIT y la gran puesta en escena de los estadounidenses LIONHEART

La escena alternativa estará presente para garantizar una oferta musical diversa y fresca. Destacan WITCH CLUB SATAN, metal oscuro y teatral, THE PRETTY WILD, rock visceral y actitud punk, A.A. WILLIAMS, fusión de post-rock y soul oscuro, HARM’S WAY, hardcore extremo de riffs pesados; BURNING WITCHES, banda femenina de power metal, END IT, hardcore británico intenso; DISTANT, metal atmosférico y experimental; LAST TRAIN, rock alternativo con energía melódica; THE SCRATCH, hardcore melódico con guitarras afiladas; IMMORTAL DISFIGUREMENT, death metal técnico; RETURN TO DUST, sludge y hardcore pesado; HULDER, folk metal con raíces nórdicas; TSS, hardcore melódico contemporáneo; BELVEDERE, punk hardcore clásico canadiense; GRIDIRON, metalcore potente; ROSALIE CUNNINGHAM, rock alternativo melódico; BLOOD COMMAND ofreceran un show que virará del punk desgarrado al post-hardcore; FRONTIERER, metalcore agresivo; INITIATE, deathcore progresivo; CICLONAUTAS, rock español; THE GEMS, banda femenina de hard rock; HAND OF JUNO, metalcore británico intenso; VULVARINE, banda austriaca de hard rock ; GOD COMPLEX, hardcore abrasivo; BLOOD VULTURE, metal extremo; THE FAMILY MEN, punk y hardcore de gran energía; CWFEN, metalcore emergente; FUET!, rock alternativo español; LAMPR3A, metal experimental; ANEUMA, death metal meódico desde Asturias; NOT YET, punk alternativo; TODOMAL, hardcore progresivo; CARDIAC, metalcore rápido y técnico; STELLVRIS, death metal melódico; MOURIR, black metal atmosférico; HER ANXIETY, metal moderno emocional de pasajes electrónicos; CROWDED, punk melódico; y OKKULTIST, black/thrash metal alemán. 

Un espectacular plantel de bandas que se suman al puñado de confirmaciones que protagonizaron la rampa de salida de la edición 2026. Nombres del calibre de Trivium, Cavalera Conspiracy, P.O.D., Blood Incantation, Converge, The Rasmus, Imminence, Thrown, Caliban, House Of Protection, Feuerschwanz, Man With A Mission, Get The Shot o The Vintage Caravan.

Entradas y abonos disponibles a través del siguiente enlace:
https://www.resurrectionfest.es/entradas/
 

Crónica: Leather Boys + Pölvora (Avilés 21/2/2026)

Sesión doble en el Palacio de Santa Cecilia a cargo de los locales Leather Boys y los valencianos Pölvora. Los primeros venían para presentar el flamante “Lysergic Motel” y los de la capital del Turia harían lo propio con un “Volumen 11” que viera la luz en septiembre del pasado año. Todo en un horario algo inusual y enmarcado en un sábado sobrecargado de conciertos por toda la región. No obstante, el que hoy nos ocupa, rozó el sold out. La gente tenía ganas de rock and roll…

… y Pölvora de demostrar que atraviesan un momento más que dulce. Desde que sale el sol al comienzo del set ya queda claro que están en su salsa. Aún se colaba algo de claridad en el Santa Cecilia cuando suenan sus primeros acordes, pero las ganas de divertir estaban intactas. Sobre el escenario tres ex Uzzhuaïa (Alex, Israel y Jose), Lazy Lane (Jolly Joker) y Rubén Lozano (13 Millas) y la certeza de que, pese a la paliza por carretera que se metieron entre pecho y espalda, no se iban a dejar nada en el tintero.

El suyo es un hard elegante y de gancho innegable. Tienen feeling pero también saben sonar potentes y rotundos. “Decídete”, que colocan muy pronto en el set, puede ser una de mis composiciones favoritas del quinteto. Al frente, Lazy Lane comanda con los ojos ocultos tras las gafas de sol. Lo mejor es que su voz parecía en perfecto estado ya desde el comienzo. Sus juegos con el cable del micrófono recordaban (y no poco) a otro grande como es Michael Arthur Long (Drunken Buddha). “Una Vida Sin Más”, sensacional labor de Israel y Alex a las guitarras, dejó un regusto que me hizo pensar en los mejores The Cult.

Lo que me agradó fue el modo en que, sin salirse de las lindes del hard más académico, construyeron un set diverso y atractivo. Estuvimos “En La Guerra” y nos gustó el modo en que Lazy Lane jugó con la gente al final. “Qué jodidas son las tardes ¿Eh Avilés?” exclamaría a término. “Sicarios” destapó la cara más rotunda a la que antes aludí. También un gran solo por parte de Alex Simón. La banda estaba dando un nivel más que óptimo y la gente fue despertando de su aparente apatía vespertina. Lazy Lane bromearía al presentar a Israel como “el nombre peor visto del rock and roll”. Pobre chaval. “Carretera” y manta, que no había un solo segundo que perder. Con “Polvo” vuelven a derrochar feeling, rematando además con una de las mejores secciones solista de toda la jornada.

A pachas entre “La Rueda” y “Mirar Atrás” vimos a unos Pölvora muy animados, entregando altas dosis de hard rock potente y disfrutón, con un Lazy Lane que aparentaba estar pasándoselo en grande. Risueño y sabiendo llevarse a la gente a su terreno. Es lo que llaman un animal de directo y el pasado sábado lo demostró una vez más. Luego Israel tomaría el micro para decir que sí, que Valencia quedaba muy lejos, pero que cantáramos y bailáramos con él, porque “No Hay Tiempo”. Tiempo puede que no, pero otro gran solo de Alex Simón ya lo creo que sí. No hay “Nada Que Hacer” a tenor de lo visto con ese paso en falso al comienzo. Israel cargó con el solo esta vez y Lazy Lane se encaramó a la barra del Santa Cecilia y le puso el micro a una sagrada virgen, quien no pareció muy por la labor. La apuesta por “Todo Al Rojo” y el broche en “La Ciudad De Lobos” darían por cerrado el que, creemos, fue un gran set para ellos.

Diversión a raudales y clase para aburrir. Muy sólidos y compactos, dejaron un gran detalle con la pequeña que disfrutó de su descarga a pie de escenario. Una púa de Isra acabó en su zurrón, nada mejor para crear escuela y relevo. Así da gusto.

Y aunque el buen tiempo invitó (erróneamente) a dejar la cazadora de cuero en casa, qué ganas había de catar los nuevos temas de Leather Boys en vivo. “Lysergic Motel” (reseña) tendría su bien merecida presentación en casa y rodeados de músicos amigos abajo del escenario. Así da gusto.

De entrada me llama la atención no tanto el pequeño telón de fondo con el logo del grupo sino las letras que adornan los distintos pies de micro. “B.D.S.M.”, claro. Sería precisamente ese pequeño pildorazo que abre su nuevo álbum el encargado de iniciar una descarga más de los chicos de cuero. Ya de primeras la banda está sonando más sucia que de costumbre. Un arranque a pijo sacao que decía aquél. “Midlife Crisis”, que había estrenado videoclip apenas horas antes, arrancó buenos coros de los Leather Sex (guitarra), Latin Lover (bajo) y Dirty Duke (guitarra), amén todo el feeling posible. A término Leather Rose mandaría un agradecimiento al personal de la Residencia de Ancianos Verdeja (Trasona, Asturias) primero, nos instruiría sobre el sencillo coro de “Crush On You” después. Huelga decir que la gente se lo aprendió enseguida.

Con “Leather Gunner” dimos un salto hasta aquél “Back In The Streets” de 2014 para uno de los pocos arranques de nostalgia que se permitieron. Lo cierto es que sí dio la sensación de que los temas viejos sonaban más enteros. Algo que parece lógico y que el tiempo se encargará de subsanar. Es el ciclo natural. Leather Rose abandonaría su (ya icónica) cazadora de cuero blanca para “Electrify”, canción de Leather Dirty Duke para su hija. Una de mis favoritas del nuevo álbum y creo que de las que en mejor forma llegó al show del sábado. No faltaron, no podían hacerlo, las ya clásicas introducciones de Leather Sex, siempre con ese gracejo tan particular. Esta vez fue para presentar “Red Flag”, dedicada a Jorge Martínez. Su sonido, que si bien nunca fue malo, sí es verdad que mejoró en cuanto a equilibrio a estas alturas del set. El público sumó palmas y entre uno y otro creo que estábamos viendo una buena versión del quinteto.

Leather (once a Leather, always a Leather) Pig Rocket acompañaría a los chicos en “St. Mary’s Dance”, con la banda mutando en sexteto, Leather Sex enviando su ya habitual agradecimiento a su compañera de vida y Leather Rose mandando a la gente al suelo, gimmick de categoría ya ineludible. En contraste con citas anteriores, diría que nunca este corte había sonado así de sucio. Más de veinte años en esto pero la vitalidad intacta. Algo que confirma la furibunda “Backdoor Lady” con el Leather Skelter más esforzado y enérgico de toda la tarde / noche. Desparramaba la fiesta en el Santa Cecilia pero “Sonic Love” puso la nota discordante. Unos Leather Boys en un registro algo diferente. Ese tono más apaciguado vino a contrastar con el rock incendiario, descosido y plenamente auto referencial de “Hedonismo Ilustrado”. Su única concesión a nuestro idioma de la jornada.

Tras los obligados agradecimientos a la buena gente del Santa Cecilia, turno para que desbordase la nostalgia. Con arranque en falso, sí, pero “Fading Star” puede que dejara la mejor versión de Leather Rose tras el micrófono. Leather Sex recordó aquellos años en que iban a hacer surf a “la playa de Salinas” y cómo aquellos tiempos habían inspirado “Aussie Girl”. De este tramo final me gustó otro de los cortes nuevos en que se atreven a caminar por entornos algo diferentes. “Acid Riders” puede que pierda ciertos detalles en su traslación al vivo. Sea como fuere me gustó la dimensión que le otorgó al setlist. Leather Latin Lover huiría al excusado, si es que ya tenemos una edad, y la banda afrontó el renacimiento final. “Rebirth” es una de esas que siempre parece caer de pie en sus directos, al igual que el canto “Leather Boys, qué hijo puta sois” que se ha convertido ya en clásico en sus directos, a la altura de aquél “Amon Ra, grandes cojones” que, a buen seguro, más de un lector recordará. Invasión de escenario en “Born In The 70’s” y el cierre “Rock And Roll Blowjob” con media banda entre el público. Un gran final.

Avilés Rock City un fin de semana más. Qué pocas veces decepciona aquella a la que llaman “Villa del Adelantado”. Un par de buenos bolos, grandes momentos ya para siempre en nuestras retinas y un “Lysergic Motel” presentado por todo lo alto. Una entrada que rozó el no hay billetes y una más que notable venta de todo tipo de merch en el puesto comandado por nuestra compañera Carmen González que no dudó en multiplicar esfuerzos para captar sus habituales instantáneas en los pocos momentos que la ávida respuesta consumista de la armada leather le permitió. En un día muy complicado insisto, y agradables pre y post concierto. No creo que podamos pedir más. Mandar sincero agradecimiento a ambas bandas, saludos a los habituales de siempre y ya saben: nos vemos en el siguiente.

Texto: David Naves
Fotos: José Ángel Muñiz

Crónica: El Drogas (Santander 13/2/2026)

La sala está llena, en el escenario un telón negro lo cubre todo y a las 21:35 horas sale de un lateral con su bajo El Drogas. Inicia el concierto con “Dejándose La Piel (Nos Incendian Esta Tierra)”, la canta en solitario de manera íntima con el público en silencio. Creo que es la primera vez (sin contar los conciertos acústicos) que voy a un concierto e inician de esta manera tan suave y delicada. Simplemente precioso. 

Al terminar esta canción se baja el talón, está toda la banda y empieza la caña y las primeras canciones de Barricada, “Ten Cuidado Con El Perro” y sigue “Lentejuelas”. La banda se siente en casa y se mueve por el escenario con confianza tocando “Mientras Arde Tu País (Europa Callada)” y “Así ”. El Drogas se quita la chaqueta y saca la pandereta con “Nada Sin Ti”. Subimos la potencia con “Víctima“ y “Esta Es Una Noche De Rock & Roll” donde El Drogas baja del escenario para estar con un público que se entrega por completo. “A gusto. Esta primera canción la habéis aguantado bien, a ver las otras 20 que os quedan” bromea Don Enrique Villarreal.

Aquí el concierto hace un cambio radical, de caña a calma. Deciden cantar y dedicar las canciones a la maldita guerra. El Drogas saca una guitarra acústica y empiezan con “Collar Abandonado”, siguen con “Cordones De Mimbre” y “Puede Ser”. Debo confesar que el cambio de revoluciones fue tan drástico que me dejó un poco fría y no fui la única. El Drogas saca una preciosa guitarra eléctrica y termina esta parte del concierto con “Maestros” y “La Estación“.

La sala se vuelve a calentar peligrosamente con “Animal Caliente“ y “No Hay Tregua”, canción con la que contaron con la colaboración de un pequeñín que viene pisando fuerte, Alberto, el rockero de la Joyanca. Alberto tocó la guitarra como todo un profesional y se movía por el escenario con mucho desparpajo, aún hay esperanza en el rock.

Volvemos a bajar el ritmo con “Fue El 24D… ¿Y Qué?” y “Quién Puede Verla” pero regresamos a la caña con “Como Elefantes” y “Peineta y Martillo”. El Drogas vuelve a coger la pandereta y baja con el público para animarles con “Empujó Pa’ Kí” y entrega la pandereta a un par de fans para que toquen con ellos (una de las fans fui yo 🥰). El Drogas saca dos cachabas y se pone a darles vueltas con “Tentando A La Suerte” y siguió “Frío“. La gente se vuelve loca y canta a pleno pulmón “Todos Mirando” y “Azulejo Frío“ para presentar continuación con mucho cariño a la banda.

Se retiran para hacerse desear y regresan con fuerza con “Okupacion“. Para terminar el concierto tocan las imprescindibles “Balas Blancas”, “La Hora Del Carnaval” y “Blanco y Negro“ donde el público no podía parar de cantar, saltar y alzar los cuernos.

Un concierto completo, con un setlist muy variado aunque me faltaron muchas de Barricada pero no se puede tener todo. Tanto la banda, que no paraban de sonreír, como el público, disfrutó de este concierto. Todos salimos… “A gusto”.

Texto y Fotos: Sheila Ortiz