Reseña: Elizabeltz «Alabaren» (On Fire Records 2024)

Sorprendieron a propios y extraños a su paso por el Kuivi PopUp allá por el verano de 2022 (crónica) y vuelven ahora con nuevo trabajo bajo el brazo. Vienen del País Vasco, se hacen llamar Elizabeltz y en su seno encontramos a “Anarkangela y los señores de la plaga roja”. Ekaitz Garmendia se encargó de grabar este “Alabaren” en los Blackstormstudios, que contó con Jon Fonda para el apartado fotográfico y ha visto la luz vía On Fire Records.

Levitico 15” emerge desde las profundidades cual criatura abisal mientras recubre su enrevesada estructura de una potente carga sinfónica y atmosférica. Hay riffs muy simples aquí, colisionando con secciones más retorcidas y casi dementes. La peculiaridad que les otorga el cantar en euskera, la colisión entre géneros de la que hacen gala y una serie casi inacabable de influencias se dan cita en un primer corte que he aprendido a apreciar sólo con el correr de las distintas escuchas. Los más clásicos apreciarán la mayor elegancia que dibujan en su tronco central, así como el cuidado solo que lo remata. Un arranque que ya deja pistas de la propia y peculiar idiosincrasia del álbum.

Ghost aparecen citados de manera explícita en el kit de prensa que nos ha hecho llegar la buena gente de On Fire Records y ciertamente “Amaon” carga con influencias fácilmente asimilables a discos como “Opus Eponymous” o “Infestissumam”. Hay una cierta oscuridad, compensada no obstante por una escritura más directa, huérfana de aquél mayor retorcimiento del que hiciera gala el tema apertura, hábil a la hora de descubrir el lado más clásico de Elizabeltz. Blue Öyster Cult podría ser una rima recurrente en ciertos momentos. También Coven, toda vez el corte transita hacia una mayor intensidad en su tronco central. Estupendo el solo que colocan aquí y la forma en que termina imbuido del propio espíritu de la composición y sale, finalmente, victorioso ante la adversidad. Menor riesgo, mayor solidez. Un temazo si me preguntan.

Me gusta “Mantra Berri” con ese avanzar casi marcial que propone y los ágiles dibujos melódicos de su prólogo. Elizabeltz discurren después hacia un metal más nervudo, coronado por alguna de las voces más graves de todo “Alabaren”. Surge ahí un interesante contrapunto con unos estribillos más ligeros, aunque igualmente dramáticos. Pegadizos, no os extrañe que os asalten al subconsciente a lo largo del día. A servidor le ha pasado. En su segunda mitad, Elizabeltz acometen un rock más alucinado, no quisiera decir que rozan la psicodelia, pero que desde luego descubre su cara más lisérgica:

Por eso quizá que sorprenda tanto algo como “Gabriel Ala Deabru”, con la banda derivando sin complejo alguno hacia el hard rock más acomodaticio. Al menos en lo que a su prólogo se refiere. Tras ese arranque que, sin ir más lejos, podría haber firmado un joven y lozano Bon Jovi, surge otro corte marca de la casa: tozudamente diverso, que vuelve a recordar en cierto modo a la banda de Tobias Forge y que guarda en su seno no pocos destellos de calidad. El principal, al menos en lo que a servidor respecta, es el gran trabajo llevado a cabo en lo que a voces se refiere. Tanto en las líneas principales, duales y a la vez solidarias, como en los coros que las acompañan.

Kurtzio Udazkenean” quiebra ahora hacia tesituras más arcanas y misteriosas. Monacales incluso. Baste oír las llamativas estrofas y la levedad en que se apoyan. La mayor tensión de su tronco central, así como el alucinado arreglo de viento, siempre traen a King Crimson a mi subconsciente. Es un corte que se atreve a romper con la tónica del álbum. Si es que en “Alabaren” cabe cosa tal. La manera en que vuelve aquella primera línea de voz, apoyada ahora por tenues líneas de guitarra eléctrica, es magnífica. Un corte alejado de casi cualquier cosa que tenga que ver con el heavy metal pero que confirma a Elizabeltz como un ente despreocupado ante las barreras del género. Diferente, enfadará a unos en la misma medida en que fascine a otros tantos.

Así las cosas, “Zin” nos devuelve a la banda en su encarnación más vibrante y directa. Es el corte más rácano del tracklist, poco más de tres minutos y medio. Un híbrido entre ciertos ambientes que bien podrían recordar a Urge Overkill y el nervio proto-metálico de unos Blue Cheer. Construida, quiero pensar, con el directo en mente, deja entrever una estructura más clásica y acomodada, rota únicamente por lo alucinado, y nuevamente lisérgico, de su tronco central. El solo que disponen en el epílogo, resulta tan sorprendente y llamativo como otros tantos dentro del tracklist.

Algo más contemporánea resulta “Ergastula”, que aún sin abandonar el fuerte influjo clásico que rodea al disco, ofrece ahora un metal nervudo aunque igualmente dramático, donde oigo ecos que me recuerdan a los rockeros de Bergen Major Parkinson. Sin embargo resulta una composición más fácilmente digerible por audiencias como puedan ser la de esta misma página. Hay riffs e incluso estrofas que me recuerdan a los Borknagar más recientes. Pero si por algo destaca esta penúltima entrega es por la ardua labor en cuanto a solos y melodías de guitarra se refiere. Omnipresentes, dotan de un aura extraña tanto a estrofas como a estribillos. Una coctelera donde la banda exuda personalidad, por contradictorio que esto pueda parecer. Incluso cuando el corte supera su tronco central y acometen un mayor dramatismo, personificado en la prominente carga atmosférica, Elizabeltz siguen sonando orgullosos y personales.

Hellend” pega el último giro de timón de “Alabaren” apostando por un prólogo cristalino y tranquilo, en cierta aunque lejana rima con unos Ulver del “Shadows Of The Sun”, para después moverse por unos territorios tenues y misteriosos, en cierto modo solidarios aunque nunca iguales a los que ya dibujaran en la anterior “Kurtzio Udazkenean”. Se produce no obstante aquí un último volantazo. Un último truco, al convertir la curiosa calma inicial en un hard rock acompasado, bellamente arreglado, que vuelve a apostar por un sonido clásico mientras las guitarras dibujan una melodía redonda por pegadiza. La buena dupla vocal del puente pero, sobre todo, la mayor grandiosidad que ofrece el epílogo, termina por rematar un desbordante broche final.

Un álbum muy agradecido de reseñar. Por la diversidad de sus composiciones pero sobre todo por su deslenguada variedad, los muchos nombres que irrumpen como influencia más o menos directa y también el buen sonido que entrega la producción de Ekaitz Garmendia. Justo cuando teníamos a Elizabeltz por una banda de directo, los vascos se destapan con un disco sugerente, ambicioso incluso, que pasa en un suspiro y presenta las huestes de Anarkangela rebosantes de atrevimiento y buenas ideas. Bienvenidos sean.

Texto: David Naves

Crónica: Testaferros + Azure (Gijón 22/3/2024)

Noche para tomar el pulso a la escena instrumental asturiana la propuesta en El Tizón gijonés el pasado 22 de marzo mediante las descargas del dúo Testaferros y el ahora cuarteto Azure. Poca gente, sí. La jornada muy desapacible y en especial el hecho de que vivimos rodeados de oferta mientras la demanda parece más rácana cada vez. En cualquier caso y sin ni mucho menos querer leerle la cartilla a nadie, la noche vino a darse más o menos como sigue.

Faltan dos para las nueve cuando Kiki Dee en baterías y Pablo Jonte a la guitarra hacen suyo el pequeño pero coqueto escenario de la sala gijonesa. “Venimos a hacer un poco de ruido” proclama Jonte y ciertamente, para ser solo dos músicos en escena, no podemos afirmar que la fiesta que montan sea pequeña. Deslizan temas propios, sobre alguna que otra base programada, que resultan en cierto modo rockeros pero también bailables. Como una hydra de tres cabezas entre el rock más clásico, el metal más resultón y pequeños pero indisimulados devaneos hacia el indie.

La mezcla, lejos de resultar deslavazada o poco cohesiva, ya digo les convierte en una formación muy a tener en cuenta. Llaman “Rounds” a sus temas y mientras que el primero de ellos resulta más electrónico y bailable, el siguiente deriva más hacia el puro rock and roll y el tercero se atreve a pisar territorios más propios del metal, con Dee percutiendo impertérrito su sufrido kit de batería.

Hubo lugar igualmente para las versiones, que desprovistas en gran medida de voz y tamizadas por la peculiar idiosincrasia del dúo, no pudieron resultar más refrescantes. La primera de ellas, nada menos que “Immigrant Song” de Led Zeppelin, sorprendió a propios y extraños. Si que puso voz Jonte a otra de las versiones de la noche, en este caso “Figure It Out”, de un “grupo que está muy de moda ahora y les hemos plagiado”. Se refería, claro, al dúo británico Royal Blood. Y ya fuera intuición o casualidad, lo cierto es que tenía apuntados en mis notas a Mike Kerr y Ben Thatcher como influencia directa de los asturianos.

Contó Jonte que una vez visitaron una pista de skate y que como vieron que lo de patinar no era lo suyo, pues grabaron un videoclip allí. Tiempo, pues, para “Round 2”. Tras ella llegaría un pequeño guiño a Azure. O más bien, al tributo de varios de sus componentes a los estadounidenses Rage Against The Machine en forma de curiosa revisión del “Bulls On Parade”. “No fuimos muy originales cuando les pusimos los nombres, (a las canciones) esto se llama “Round 1”, que a su vez anticipa nueva ración de sus particulares versiones, desprovistas de voz y pasadas por su inconfundible filtro, “Fuel” de Metallica o “Cowboys From Hell” de Pantera nunca habían sonado en la forma en que lo hicieron el viernes. Diferentes, divertidos, sin duda nos gustaron.

Con el ahora cuarteto Azure uno ya va sobre seguro. Son ya muchas las veces que les hemos visto, en escenarios de todo pelaje además, y es una de esas bandas que ya fuera antes en formato trío o ahora ya con Dani como miembro de pleno derecho, rara vez fallan. Así las cosas y cuando faltan diez para las diez, salen a escena con su ya habitual y casi diría que indivisible puesta en escena. Las luces, síncronas a los propios pulsos de sus composiciones, resultan y de pleno derecho un integrante más del combo asturiano.

18” arranca la noche para ellos y el sonido del que gozan, si bien un tanto sucio de entrada, no podría resultar más redondo toda vez el corte avanza entre la psicodelia más leve y el post-rock más elemental, con un estupendo Soto a las seis cuerdas. Y es que la forma en que montan sus cuidadas progresiones en estudio y cómo las desarrollan luego en directo, con un Dani Fernández ya perfectamente integrado, no deja de asombrar a quienes, como yo, tienen la creatividad de un zapato. El asunto exige, asumo, no poca pericia. Nacho en baterías comanda esta banda con mano firme y licks de batería de los que remueven todo el cuerpo. Armados como digo con una iluminación solidaria a sus propios acordes, Azure se nos revelan como una de las grandes bandas del género en nuestro país. Lo sentimos así y el show del viernes no hizo más que darnos la razón.

En su contra se puede alegar lo extenso de sus composiciones. Lo alargado de ciertos pasajes, contrario a encarnaciones instrumentales más rácanas y también menos exigentes. Ambiciosos dirán unos, pretenciosos otros tantos, pero lo cierto es que la manera en la que funden atmósfera y nervio a través de “Luz Solar”, con el suelo vibrando realmente a cada nota del bajo de Rojo, no puede resultar más sincera, más real. “Constelación VI” y ese prólogo que me enamoró ya desde las primeras escuchas de aquél “Amor Fati” de 2021, siempre funciona. Su cariz por momentos casi espacial se acrecentó por una casi omnipresente luz azul.

Llegó el turno entonces para “Hielo Sumergido”, su hasta la fecha único tema con voz, ese donde Dani descuelga su guitarra, echa mano del micro y vuelve a entregar una gran interpretación. Azure parecen haber encontrado la cuadratura del círculo en su figura, en un caso que nos recuerda en gran medida a la entrada de Aitor Lucena (ALMS) en Narwhale. Hechos el uno para el otro. Pero volviendo a lo que nos ocupa, decía antes de los licks de batería de Nacho y pocos que me retuerzan como el que realiza aquí y que introduce en la parte final de la canción. Magníficos, quién dijo que el rock instrumental era aburrido.

Azure volaron altísimo en el vibrante epílogo de “Enkrateia”, con el suelo y las paredes del Tizón vibrando al son que marcaba el cuarteto. El final con “Un Nuevo Amor”, no sin que antes Dani pronunciara los debidos agradecimientos, nos confirmó una vez más a Azure como una de las propuestas más interesantes salidas del Principado en mucho tiempo. Que nos dure.

En cuanto a lo acontecido nada más. Mandar un saludo a las dos bandas y, como siempre, nos vemos en el siguiente.

Texto: David Naves
Fotos: José Ángel Muñiz

Crónica: Angra + Opera Magna + Arwen (Gijón 15/3/2024)

Danmificados por la accidentada edición del 2023 del Z! Live, los brasileños Angra se desquitaban en este 2024 como cabezas de cartel de la mini gira estatal orquestada por el festival zamorano. Acompañados por Opera Magna y Arwen previo paso por Madrid y Vigo llegaban a la gijonesa Sala Acapulco para repasar sus grandes himnos y temas de nuevo cuño fruto de su último álbum de estudio «Cycles Of Pain«, editado en noviembre del pasado año a través de Atomic Fire Records.

La siempre ingrata labor de abrir un concierto de estas características recaía en Arwen. Cuando arrancan su set con «Hollow Days» gran parte del público aun se encontraba en la cola de acceso a la sala. No decayeron en el esfuerzo, encomiable José Garrido en dicha labor, por presentar sus credenciales a pesar del «runrún» de una audiencia que en estos primeros instantes tardaba en conectar con los tintes progresivos del power metal de los madrileños. Curiosamente tampoco les acompañó el sonido en una sala de la que somos habituales y podemos afirmar que es garantía de calidad en ese aspecto. Hay días en que las cosas salen torcidas y el pasado viernes bien podría entrar en esa definición.

Sin nuevo material que defender ante la audiencia asturiana, su último disco hasta la fecha “The Soul´s Sentence” data de un lejano 2019, repasaron temas de diferentes épocas en los apenas 40 minutos que dispusieron. «Dreamland» o «Dance Of Souls» pusieron la nota nostálgica en un show que por entrega y actitud merecía mejor reconocimiento y acústica ante una audiencia aún distraída ante la meritoria descarga del sexteto.

Tras una ágil aunque accidentada renovación de escenario, un teclado besaba el suelo aunque sin mayores consecuencias, llegaba el turno para Opera Magna. Con nuevo disco en la calle, «Heroica» veía la luz el pasado 1 de marzo, gozaron de un mejor sonido que sus predecesores y el calor de un público muy por la labor, llegando a corear un buen puñado de temas del repertorio. Paladines del power metal sinfónico patrio los valencianos interpretaron solamente 2 temas de su nueva obra, «Muerte De un Poeta» homenaje al gran Federico García Lorca y «Volver«, entre clásicos de su extensa trayectoria como «La Herida» en la que fueron uno con la audiencia o «El Pozo y El Péndulo«.

Con José Broseta como punto focal gracias a la pulcra interpretación de los temas cabe destacar la labor de Jorge Alcázar a los parches. Ocasional batería de la formación, despachó un set digno de mención. Con shows como el ofrecido en Gijón demostraron su estatus y por qué grandes festivales como Rock Imperium, Z! Live o Leyendas del Rock cuentan con su presencia.

La veterana formación brasileña era la encargada de poner el broche a la velada asturiana del tour. Ha llovido mucho por estos lares desde su accidentado concierto en Langreo allá por junio del 2005, para nosotros y para unos Angra en los que solamente repiten cita con el público astur el guitarrista original Rafael Bittencourt y Felipe Andreoli al bajo. Afortunadamente el sonido que disfrutaron mejoraba respecto a sus predecesores y es que contar con nuestro vecino Dani G. a los controles es toda una garantía en esa faceta. No dan tregua desde el inicio y es que arrancar su tiempo con «Nothing To Say» de una obra maestra como es «Holy Land«, es toda una declaración de intenciones y más cuando Fabio Lione expone su gran estado de forma a la voz.

Ya es una década la que lleva el italiano al frente de la formación carioca con 3 álbumes en su zurrón por lo que está desterrada cualquier comparación con predecesores, aunque siempre añoraremos al gran Andre Matos (D.E.P.). La banda mira al futuro con optimismo gracias a un nuevo disco a la altura de su legado y que defienden con entereza en vivo gracias a temas como el homónimo «Cycles Of Pain«, «Ride Into The Storm» o «Vida Seca» intercalados inteligentemente en el set.

«Angels Cry» pone patas arriba a la Acapulco con un dueto de guitarras que nos transporta al pasado siglo, cuando la banda gozaba por primera vez de fama mundial y se convertía en referencia del emergente power metal. El combo es una máquina perfectamente engrasada, cada uno excelso en su papel y solventes cuando lo abandonan, caso de Rafael a la voz en varias estrofas de «Vida Seca«. Digna de mención la labor de Marcelo Barbosa a la otra guitarra, quien a la sombra ejecuta a la perfección su labor dejando para el recuerdo detalles de maestría como una espectacular recreación solista en «Morning Star«.

Anticipa la parte final del show una breve conversación de Fabio Lione con un hiper motivado espectador, Andy Flores, rostro reconocido en la escena asturiana por su labor a la guitarra en bandas como Omenomejodas, Vendaval o Kuarentena, arrancando un buen puñado de risas entre el respetable. En lo estrictamente musical tras «Waiting Silence» llega una imbatible traca final protagonizada por «Carry On» y «Nova Era» para cerrar algo más de 90 minutos de concierto.

Demostraron que el paso del tiempo no ha influido en su posición como una de las bandas más influyentes del power metal sinfónico global y una gran capacidad para lidiar con éxito a traumáticos cambios en su alineación. Posiblemente su actual «line-up» sea uno de los más compactos de su extensa trayectoria, su poder de convocatoria así lo demuestra y el poso de satisfacción que dejan en cada concierto. Que no pasen otros 19 años para repetir.

Texto y fotos: José Ángel Muñiz

Saratoga cabeza de cartel del FICAL

Apenas 6 meses después de su paso por el Teatro El Llar de Corvera, Saratoga regresa a los escenarios asturianos como cabeza de cartel de la próxima edición del FICAL, el Festival Internacional de Cerveza Artesano de Llangréu que tendrá lugar del 12 al 14 de abril.

La cita de carácter gratuito con la banda madrileña será en la medianoche del sábado 13 de abril en la habitual ubicación del evento, las instalaciones de la Pinacoteca Eduardo Úrculo situada en la calle La Unión número 31 de Langreo. El resto de la oferta musical estará compuesta por la banda tributo a Black Sabbath Rat Sabbath, Flashback, La Mørgue, Los Berrones, Misiva, Soulvattore Di Groove, Pablo Valdés, Malvís, Endernity, The Black Panthys Party y Me Fritos And The Gimme Cheetos con el siguiente reparto de horarios:

Viernes 12 de abril
20:00 h.  RAT SABBATH (Escenariu Roces)
21:00 h. FLASHBACK (Escenariu Roces)
22:30 h. LA MøRGUE (Escenariu Principal)
00:00 h. LOS BERRONES (Escenariu Principal)
1:30 h. MISIVA (Escenariu Principal)
3:00 h. SOULVATTORE DI GROOVE (Escenariu Principal)

Sábado 13 de Abril
19:00 h. MALVÍS (Escenariu Roces)
20:30 h. THE BLACK PHANTYS PARTY (Escenariu Roces)
22:30 h. ENDERNITY (Escenariu Principal)
00:00 h. SARATOGA (Escenariu Principal)
1:30 h. ME FRITOS AND THE GIMME CHEETOS (Escenariu Principal)
3:00 h. SOULVATTORE DI GROOVE (Escenariu Principal)

Domingo 14 de abril
13:30 h. PABLO VALDÉS TRÍO (Escenariu Roces)

Rafa Yugueros batería ocasional de Argion

Rafa Yugueros (Warcry) sustituirá a Miguel «Pichi» Pérez en los próximos conciertos de Argion en Bilbao y Najera como acompañantes de Delalma



El reciente paso por el quirófano de Pichi le obliga a descansar por lo que el propio batería se ha ocupado de traer a la formacion asturiana el mejor de los sustitutos posibles. Desde Heavy Metal Brigade deseamos la mejor y pronta recuperación de Pichi como nuestros mejores deseos para Yugueros en esta nueva empresa. Afortunados los que puedan vivir in situ esta particular circunstancia.

Agenda: Secta pone fecha a la presentación de «Panzer»

Secta regresará el viernes 5 de abril al escenario del avilesino Santa Cecilia para presentar su segundo disco de estudio «Panzer» que verá la luz a través de CD Music y distribución a cargo de Maldito Records. El álbum ha sido grabado en Tutu Estudios y cuenta con la masterización de Dani Sevillano.

La cita tendrá lugar a partir de las 19:30 horas con un precio único de 5€ en taquilla. Como anticipo la banda ha estrenado el videoclip «Dulce Dinamita» obra de GoStudio en colaboración con la productora audiovisual Baltico.