Automatic Kafka: Nuevo Disco y Presentación En Directo

Automatic Kafka estrena «Crazy Horse» como tercer y último sencillo de presentación de su nueva obra de estudio «Immortal«, disponible en plataformas digitales desde el jueves 21 de marzo.

La canción cuenta con la colaboración del multiinstrumentista Pablo Canalís, elevando a un nivel superior la canción con la inclusión de instrumentos étnicos como la ocarina precolombina, el silbato de la muerte, el silbato del águila, caxixis, sonajas de pezuñas, vibraslap, agogô de madera y un largo etcétera. «Crazy Horse» es un homenaje al indio nativo americano Tasunka Witko, más conocido como Caballo Loco. La letra versa en su lucha por la defensa de sus tierras y valores, transmitiendo un mensaje de resistencia y lucha por los derechos. La canción fue grabada en los estudios Tunguska Media Factory con la producción del guitarra de la formación Broonko Lee y la participaron como técnicos de sonido de Julio CambaJesús Rebor. El álbum ha sido masterizado por el aclamado técnico de sonido Barry Sage.

01 Crazy Horse
02 Immortal (Kiddo)
03 Doc
04 Resistance
05 The Taster
06 Audio Garden
07 Burn
08 The Red

La presentación en directo de la nueva obra tendrá lugar el sábado 29 de marzo en las instalaciones del Mieres Centru Cultural a partir de las 20:00 horas.

Entrada anticipada 8€ a través del siguiente enlace:
https://entradium.com/events/automatic-kafka-mcc

Reseña: Patxi Luque «Love & Hate» (Autoproducción 2025)

Debut en el largo para el guitarrista guipuzcoano Patxi Luque, quien condensa todo su ideario musical en estas diez composiciones con el heavy metal como punto de partida. En comandita con Pedro J. Monje (guitarras rítmicas, baterías, bajos, sintes y arreglos), Alejandro Espinosa (teclados en “Welcome To The Real World”) y Eneko Sagastume, Iban Herzog, Iñaki Munita, Óscar Rodríguez y Mikel Feijoo (coros), este “Love & Hate” que el propio guitarrista se encargó de producir, ha contado con grabación, mezcla y masterización del propio Monge junto a Aitor Ruiz en los Chromacity Studios. Con diseño gráfico de Jan Yrlund (Dark Grove Design), está siendo distribuido a nivel nacional e internacional por SteelOnSteel Distro, distribuidora de Pako Mate.

Atruena la tormenta a modo de bienvenida. “Welcome To The Real World” propone una tranquila intro sintética que la guitarra de Luque se encarga de quebrar en pedazos. Su habilidad con las seis cuerdas inunda un cuidado prólogo y, por ahí, el disco no podría irrumpir con mayor elegancia. Tras esa calma inicial surge todo el espectro metálico de Luque, envuelto en un medio tiempo que, no pocas veces, me recuerda a mis paisanos de Bestia Negra. Larga instrumental para dar la bienvenida un poco a la contra de lo usual en este tipo de álbumes. El bajo crepita bajo una cuidada selección de riffs y Luque rompe camino del final con un llamativo duelo solista para después finiquitar allí donde empezó. Una más que curiosa primera entrega.

Otro riff con gancho, y esta será una tónica durante todo el álbum, es el de “Dejadme Respirar”. Surge aquí el Luque más heavy. Por la velocidad de las baterías primero y la irrupción de su registro después. El músico guipuzcoano aporta una voz aquí que, a ratos, me recuerda al Mille Petrozza de la última etapa de Kreator. Y pienso que ese registro casa muy bien con el tipo de metal vibrante que propone aquí. Algo rácana en lo que al reloj se refiere, tres minutos y medio, se guarda el solo para un epílogo donde éste se funde con los coros. Un tramo final que, siento, bien merecía algo más de desarrollo…

… pero para ello ya están cortes como este “Rollercoaster” que habrá de irse más allá de los seis minutos. Construida desde otro buen riff en su prólogo y adornada por buenos guitarrazos de Luque en el camino hacia las estrofas, puede pasar por una de las composiciones más redondas de todo “Love & Hate”. Patxi pasa aquí al inglés y, particularmente en estrofas, resulta difícil no recordar a los Vhäldemar del propio Monge. Me gustan esas melodías que sitúa bajo el estribillo, también el buen solo que introduce en el corazón mismo de la canción. Se gusta el músico vasco, y hace bien, en una sección final que irrumpe calma para después adquirir un mayor peso. Mucha clase de Luque aquí.

Siempre Estaré Aquí”, encargada de presentar el disco en sociedad, parte de un metal ahora un tanto más amable y melódico. Un riff sin mayores complicaciones para un corte que parece buscar en todo momento la conexión con el oyente. Luque varía su registro ahora hacia tesituras más limpias, procurando una línea de voz más tendida. Hay algo en estas estrofas que me recuerda a (los siempre infravalorados) Leize. Esta versión ahora mas melódica no quita para que Luque introduzca otro cuidado y eficaz solo de guitarra. Si bien hay alguna estrofa cuya propia construcción me chirría a ratos, un corte más que digno a la hora de amplificar el rango tonal del álbum.

De nuevo instrumental, esta “Love & Hate” que da nombre al debut sirve ahora a un Luque más ampuloso y adornado. Buenos detalles de la producción de Monge aquí, quien de todos modos procura no opacar al guipuzcoano con ese gran andamiaje arreglístico. Patxi Luque por su parte se desquita con algunos solos bien pensados y mejor ejecutados. Nunca demasiado complacientes o fuera de su propio discurso. Entendiendo perfectamente el corte que tiene entre manos y sabiendo operar en favor de éste y no al revés. Será en su tronco central cuando las baterías se aceleren y Luque obre en consecuencia. Pero incluso ahí pienso que el músico vasco ha sabido medir muy bien sus esfuerzos. Estupenda.

Ya de primeras “Hey Crew” parece resultar algo más aventurada y atrevida. Sobre un heavy metal muy 80’s ensambla curiosos coros y un solear que, en este tramo inicial, no me podría recordar más al bueno de Joe Satriani. La sombra de discos como “Surfing With The Alien” o “Flying In A Blue Dream” parece alargada en el músico y compositor vasco. Es camino del puente central que Luque enfrenta alguno de los solos más flamígeros de todo “Love & Hate”, destapando el tarro de las esencias, que diría un clásico, so riesgo de aburrir a los oyentes menos habituados a este tipo de demostraciones (un tanto) ególatras. No conecto del todo, y casi parece un oxímoron, con el aliento que Luque introduce mediado el corte. Estas llamadas a alzar los puños y similares, cuando se producen en grabaciones de estudio, siempre me resultan algo mecánicas y artificiales. Con eso y con todo otro corte que viene a hablar y no precisamente mal de las habilidades solistas de Luque.

Mi Veneno”, composición más extensa del álbum, inicia desde la más pura calma y vira de nuevo hacia territorios más amables. Luque, claro, exhibe ahora un mayor músculo melódico para un corte que podría aparecer sin tampoco desentonar en un próximo Lion Rock Fest. No me resulta el riff más redondo de todos cuantos se dan cita aquí. Apenas una excusa para que el guipuzcoano seduzca con la candidez inicial de sus solos y sorprenda con el mayor fulgor que esta adquiere conforme discurre por su largo tercio final. El solo final, obra ahora de Monge, se adhiere a ese mismo discurso sin desentonar ni tampoco apabullar. Entendiendo perfectamente el guión y dejando que sus dedos fluyan por el mástil sin mayores excesos. Diría que es la canción que más peso ha ido ganado con el correr de las escuchas.

Con “My Way (Reimagined)” parece regresar el Luque más heavy y vibrante. Que en cierto modo sí, por mucho que un buen número de los solos que el músico plantea en esta enésima instrumental vuelvan a recordar al insigne guitarrista de Westbury. Y aunque siento que hay buenas ideas aquí dentro, plasmadas por Luque con todo rigor y eficacia, tras varias pasadas al tracklist no logro deshacerme de la idea de que es la más discreta de las cinco instrumentales.

Regresa la voz de Luque para la tranquila y sosegada “Mi Sangre (Reimagined)”, de la que destacaría la tendida voz del guitarrista y esos buenos detalles melódicos con los que adorna las primeras estrofas. Escrita al gusto clásico, esto es, con una mayor carga alimentando la primera llegada del estribillo, y subida después a ese mayor peso, Patxi Luque trama en este doble juego otro de los cortes que más ha llamado mi atención. Incluso me atrevería a decir que en ninguna otra canción del disco canta tan bien como aquí. Otra de mis favoritas.

El cierre es para la igualmente tranquila “No Estoy Ahí”. Balada en gran medida acústica con Luque en un formato casi de cantautor, que no dudo exaspere a más de uno. En cualquier caso un pequeño escorzo a modo de reposado y elegante cierre.

El cara a cara entre ambos seres que puede verse en el propio artwork del álbum casi parece representar la lucha entre las instrumentales del disco contra las canciones con voz de este “Love & Hate”. En las primeras Luque demuestra un gran nivel ejecutivo. Hay solos realmente eficaces aquí, brillantes incluso, y una serie de riffs (casi) nunca faltos de gancho. En los temas cantados hay pulsos muy heavies. Sale por ahí el nombre de Vhäldemar, que con Monge a bordo supongo que era algo inevitable. Pero también hay momentos que me recuerdan a nombres ineludibles como Iron Maiden o Judas Priest. También y de manera recurrente Joe Satriani, músico por el que Luque parece profesar indisimulada admiración. Y quién no. En cualquier caso no podemos olvidar que se trata de un debut y, por ahí, uno puede detectar y hasta perdonar ciertos errores de bulto. Estrofas algo forzadas aquí. Alguna canción que se vuelve algo redundante allá. Pero francamente pienso que son los menos, algo que viene a hablar bien del cariño y el cuidado que el guipuzcoano ha puesto en estas diez composiciones. Háganse el favor de escucharlas.

Texto: David Naves

Rockvera Fest 2025: Primeras Confirmaciones

La Asociación Monorock presenta a Leize y Sonotones como primeras bandas confirmadas de las seis que formarán el cartel de la próxima entrega del Rockvera. El festival corverano tendrá lugar en su ubicación habitual, el Teatro El Llar de Corvera, el sábado 30 de agosto.

Los de Zarautz celebrarán en Asturias sus 40 años de trayectoria presentando nuevo disco, «40 Peldaños» editado en diciembre del pasado año a través de Maldito Records.

Los madrileños Sonotones también están de celebración, en su caso 25 años de carrera. En el Llar presentarán nuevo disco aún en proceso de grabación en El Sótano Estudio con Iker Piedrafita a los mandos.

Unirock 2025: Back To The Origins

El festival Unirock anuncia las primeras bandas que formarán su próxima edición. Barón Rojo como plato fuerte de la 30 + 11 entrega de su trayectoria, la habitual participación de Blister como apuesta más que fiable para la sesión vermú y el combo swingcore La Mørgue.

Con Barón Rojo la asociación Unirock retorna a sus raíces y cumple el sueño de sus fundadores allá por 1983, imposible para su época, el Barón aterrizará este 2025 en Puerto de Vega buque insignia de este nuevo episodio del festival. Blister contará con Pablo García de Warcry en sus filas y La Mørgue no dejará a nadie indiferente con su particular mezcolanza de psychobilly, punk y swing. La ineludible cita tendrá lugar el sábado 23 de agosto.

Axel Rudi Pell «Spain Tour 2025»: Horarios Oficiales

Apenas 7 días para la doble parada de Axel Rudi Pell en la presentación en España de su nueva obra de estudio «Risen Symbol«, editado el pasado año vía Steamhammer. De la mano de Z! On Tour los conciertos en Barcelona y Madrid contarán con los valencianos Jolly Joker como banda invitada.

Martes 25 de Marzo – Sala Razzmatazz 2 (Barcelona) ENTRADAS
Miércoles 26 de Marzo – Sala But (Madrid) ENTRADAS

Más de tres décadas de contemplan al extraordinario guitarrista alemán que regresa a nuestros escenarios acompañado por su formación habitual encabezada por el portentoso vocalista Johnny Gioeli.

Por su parte Jolly Joker, una de las bandas de referencia del hard rock estatal, presentará su nuevo álbum homónimo recién editado a través de On Fire Records.

Horarios oficiales confirmados para ambas noches:
Apertura de Puertas: 19 horas
Jolly Joker: 19:30 horas
Axel Rudi Pell: 20:40 horas

Crónica: Semifinal Norte W.O.A. Metal Battle Spain (Corvera 15/3/2025)

Nueva edición de la Wacken Metal Battle en suelo asturiano, evento que siempre supone una buena manera de tomar el puso a las bandas emergentes, amén de constituir un punto de encuentro con la gente que de verdad ama esta música. Diez eran las bandas que formaban parte de esta edición, sita en el Teatro El Llar de Corvera, hogar de muchos y muy gratos recuerdos para esta casa.

Toda vez hechas las presentaciones de rigor por parte de la organización le llegó el turno a los ferrolanos de Hour-Glass, quienes se vieron ante la siempre ardua, complicada e incluso desagradecida tesitura de romper el hielo (en este caso, nunca mejor dicho) en el Llar. Y lo hicieron a lomos de un metal de nuevo cuño que acierta a la hora de hibridar melodía y contundencia en la que, por otra parte, sería una de las constantes a lo largo de la jornada. Lo cierto es que sonaron realmente redondos en “Tonight We Hunt” y, como suele ocurrir en certámenes de esta naturaleza, me dejaron con ganas de más.

Turno entonces para los thrashers de Legazpi (País Vasco) Anker, que demostraron que la llama del mejor metal euskaldún, esos dejes tan marcados a nuestros muy queridos Su Ta Gar, sigue más viva que nunca. Bien es cierto que tardaron algo en salir. No es una batalla de estas características sin que los puñeteros duendes del directo hagan de las suyas, pero en líneas generales nos gustó su modo de enfrentar los temas. Clásicos y sin excesos ni florituras innecesarias. “Somos Anker”, dijo su frontman Joanes, “cantamos en euskera. Igual no se entiende mucho pero lo damos todo”. A fe nuestra que sí.

El heavy metal de los cántabros Bifrost no puede resultar más orgánico, aún cuando éste sucede después de la intro pregrabada con la que arrancó el set. Hubo riffs con un cierto deje a unos Megadeth de finales de los ochenta, como bien me apuntó cierto e indómito vocalista, y en general mostraron un nivel técnico más que aceptable. También la sapiencia suficiente como para tejer temas intuitivos y con gancho. Fueron de menos a más y en lo que a nosotros respecta trataremos de seguir sus pasos con atención.

A quienes seguimos desde hace tiempo es a la buena gente de Electrikeel, paladines del thrash más flamígero y trotón, que venían de abrir para Freedom Call, Doro y Manowar en la primera edición del Kingdom of Rock (crónica). A lomos de un metal que parece beber de nombres como Slayer, Dark Angel o los primeros Sodom el trío pondría patas arriba al Llar. Xabier Rekalde (bajo) y Asier Bendoiro (guitarras) cargan a dúo con las tareas vocales e impulsan a una banda que, es nuestra sensación, ha crecido una barbaridad desde anteriores visitas. Jon Laguna se desvivió tras los parches y gracias a cortes como “Kingslayers” o “Till We Die” probaron ser uno de los secretos mejor guardados de nuestro inagotable thrash metal.

Un nombre que no necesita presentaciones, al menos para los habituales de Heavy Metal Brigade, es el de Sound Of Silence. Veteranos del death melódico y una verdadera institución dentro de nuestro metal extremo. Con mucho la banda que más gente congregó cerca del escenario, ventajas de jugar en casa, el quinteto arrasó a poco que el sonido se adecuó a su propuesta. Inciso aquí para agradecer al bueno de Gus Bocanegra su infatigable labor durante toda la jornada. Manejar los entresijos de diez bandas, una detrás de otra, no debe ser tarea fácil ni agradecida y más cuando la salud no acompaña. Pero volviendo a Nefta y sus chicos, cuando atruenan temas (clásicos ya) como “Nunca Seré Feliz” o “Felices Bajo Tierra” cuesta no rendirse a ellos. Con Viti Redondo y Nague González ya plenamente instalados en la disciplina de la banda, pusieron la Metal Battle a sus pies. Circle pit incluido. Tremendos.

Así las cosas, Blaze The Trail no lo iban a tener nada fácil. Menos aún cuando el inalámbrico de Diego se niega a trabajar. Nos quedamos sin voz en lo que el frontman tardó en echar mano de otro de los micros del escenario y, desde ahí, procurar su habitual juego de registros. Metalcore quintaesencial que ya pudimos disfrutar en el pasado Karma Fest (crónica). Una banda que interpreta el hardcore a su manera sin que ello vaya nunca en detrimento de un buen nivel técnico. Diego, que se las vio con el cable del micro en más de una ocasión, se desvivió por animar al Llar y Charles, como ya hiciera en Laviana, no perdió la ocasión de perderse entre el público. Un must para todo fan del género que se precie.

When Evil Comes tomarían entonces el escenario del Llar prestos a profundizar en la onda core de sus predecesores. Cuarteto que irrumpe con dos guitarras y sin bajista, tuvieron algún que otro percance con las pistas pregrabadas al comienzo del set. Propusieron un hardcore que, como la cabra siempre acaba tirando al monte, disfruté en mayor medida a lo largo de las partes más aceleradas y vibrantes. Sea como fuere, es la propia diversidad que acogen sus composiciones la que opera en favor de la banda, acertando a manejar un amplio rango de influencias aún dentro de los márgenes del género. Interesantes.

Ms. Missery, viejos conocidos también de este medio, supusieron un cambio de rumbo, en lo genérico que, sin minusvalorar el trabajo de nadie, agradecí en buena medida. El suyo es un metal que bebe de las fuentes del alternativo. Y si bien puede abusar del uso de pistas pregrabadas, tuvo en el peculiar timbre de Ibon Saez a una de las voces más personales de la jornada. Es cierto que se les puede exigir un mayor despliegue técnico. O también que uno ya va peinando canas y tiene los gustos que tiene. En cualquier caso me engancharon con su particular propuesta, que no teme coqueteos con la electrónica, y que a la larga supondría una de las más eclécticas de la fría noche corverana.

Sin tampoco querer cargar las tintas en este aspecto, resulta cuanto menos llamativo que la de Anne, voz en Itinerum, fuera la única presencia femenina de toda la semifinal. Los vascos presentaron en el Llar su metal sinfónico dejando una sensación algo desangelada. Y ya fuera por las altas horas que eran o por el frío imperante, lo cierto es que, al menos en primeras filas, nunca llegaron a sonar del todo redondos. Confiamos en verles en mejores circunstancias.

Rise Of The Shadows serían los últimos en disputa. Y si ingrato es abrir, tanto o más ser los últimos en subirse al escenario cuando rondan ya las cuatro de la madrugada. Su más que curiosa mezcla de géneros fue sin embargo el mejor aliciente. De hecho el set arranca bordeando los límites del doom para, desde ahí, transitar hacia un death melódico que bebe tanto de las fuentes clásicas como de las más contemporáneas. Un esforzado Samuel Justicia al micro dibujó cuidadas líneas de voz sobre una más que interesante paleta de influencias. Si nada nos lo impide nos vemos en la XIX edición del Atalaya Rock.

Llegaba el turno para las deliberaciones del jurado. El gran poder, que como sabéis conllevaba una gran responsabilidad, recayó esta vez en las figuras de Jorge López Novales (Diario de un Metalhead), Lady Ani (Last Days Of Eden), Fernando Argüelles (Eden) y Oiane Díaz (Metal Hammer), quienes tuvieron a bien otorgar sendos triunfos a Electrickeel y Sound Of Silence. A nuestro juicio y sin querer hacer de menos a nadie, solo faltaba, decisiones ambas más que acertadas.

Tarde, tardísimo cuando recogimos nuestros enseres y abandonamos nuestro querido Llar de Corvera. Sarna con gusto. Pero nos gustaría eso sí agradecer a la organización por las facilidades dispuestas en favor de esta crónica, así como mandar un saludo a los habituales que nunca fallan y el mayor de los abrazos al bueno de Miguel Luarca. Ya saben: nos vemos en el siguiente.

Texto: David Naves
Fotos: José Ángel Muñiz

Crónica: Kingdom Of Rock (Pamplona 8/3/2025)

Tercera salida fuera de Asturias para Heavy Metal Brigade en lo que va de año. En esta ocasión para dar buena cuenta en la capital navarra de la primera edición del festival Kingdom Of Rock. Un debut para el que lograron retornar a nuestros escenarios 11 años después a los neoyorquinos Manowar, una nueva parada por estos lares de la reina del metal Doro Pesch y sus compatriotas Freedom Call y la siempre grata apuesta por una banda de casa, Electrikeel procedentes de la batalla de bandas organizada para la ocasión. Previa parada en Donosti, muchísimas gracias Iñigo Malvido por la logística, el transporte y las impagables charlas, arrancamos rumbo a Pamplona para dar buena cuenta de lo acontecería horas después en el Navarra Arena.

Electrikeel son viejos conocidos para H.M.B. Xabi Rekalde, Asier Bendoiro y Jon Laguna compartieron escenario con nuestros Aneuma en la gijonesa Ángeles y Demonios que tantas alegrías nos dio hace un par de años y con otra banda astur, Sound Of Silence en el ovetense Gong Galaxy Club como banda invitada del tour estatal del combo griego Bio-Cancer en el 2024. En el momento de rematar estas líneas acaban de lograr un nuevo éxito en tierras asturianas. Victoria compartida en la semifinal Norte de la W.O.A. Metal Battle Spain con, que casualidad, nuestros Sound Of Silence.

En franca línea ascendente, el trio aprovecho cada minuto de su set para desgranar una selección de temas de su primer largo «Straight Outta Depths«. Energía, actitud y buenas dosis de mala leche las que aplicaron a unos temas que dominan al dedillo y que enfebrecieron al buen número de metalheads aferrados ya a las primeras filas de la pista y calentaron a los que en menor medida pintaban de color las gradas. Tan corto se nos hizo su tiempo como su mantra «Till We Die«, colofón de su paso por el escenario del Nafarroa Arena.

Con el anuncio de aforo completo en las pantallas colocadas a extremos del escenario llegaba el turno de Freedom Call. Con nuevo disco que presentar a una audiencia que en buenas cantidades no paraba de rellenar los huecos del recinto tiraron de esos clásicos de pegada fácil por la que han sido calificados como los reyes del «happy» metal. Temas de nuevo cuño como «Supernova» y «Silver Romance» se colaron en un setlist donde no fallaron las apuestas seguras de «Mr. Evil«, «Tears Of Evil» o «Freedom Call«.

Chris Bay siempre como punto focal se esmeró en animar a la audiencia, cambio de look incluido, aunque no disfrutó del mejor sonido de la noche. La ausencia de teclista en la encarnación en directo resta credibilidad a una banda que presentaba novedades tras los parches con el retorno, tiene todas las papeletas que momentáneo, de Dario Trennert a la formación germana en sustitución de Ramy Ali.

Se despidieron por todo lo alto y es que «Warriors«, «Metal Is For Everyone» y «Land Of Light» levantan cualquier ánimo decaído. Luces y sombras para los de Nuremberg, funciona su propuesta en vivo pero la originalidad se ha perdido con el paso de los años dejando sensación de clichés y melodías manidas. Sesenta minutos lejos de la sensación de brevedad acuñada por sus antecesores que sin embrago fue bien recibida al dejarnos a las puertas de una nueva lección de carisma de la más que infalible Doro Pesch.

La de Düsseldorf es una apuesta segura ya sea en un concierto de sala como en un gran festival. Derrocha simpatía, nunca falla y más cuando presenta un set donde predominan clásicos de su etapa en Warlock, para muchos uno de los mejores ciclos de su discografía. Acompañada por una formación que se recita de carrerilla, Johnny Dee a la batería, Bass Maas y Bill Hudson a las guitarras, con Stefan Herkenhoff al bajo arrancaron su tiempo con una ultra celebrada «I Rule The Ruins» que dibujó una gran sonrisa entre la mayoritaria sección congregada en Pamplona anhelante de disfrutar de una nueva actuación de la incontestable reina del metal.

Su voz es inmune al paso del tiempo, su vitalidad envidiable. No deja centímetro de escenario por recorrer, regalando sonrisas y poses sin dejar de agitar su cabello al viento. «Burning The Witches» , «Für Immer» y «Hellbound» intercaladas inteligentemente entre temas de su etapa solista como «Time For Justice«, «Raise Your Fist In The Air» y «Revenge» colocan al Navarra Arena a punto de ebullición. Si hay que poner un pero a su show sería que una artista con su bagaje no debería recurrir al manido «Breaking The Law» de los Judas para llenar el repertorio, descartando una canción de su prolífica discografía.

No podía faltar «All We Are«, en esta ocasión como antesala a unos bises protagonizados por «Metal Racer» y «True As Steel» de su etapa en Warlock quedando en el tintero «All For Metal» incluida inicialmente setlist, muy posiblemente a causa de un desfase en los horarios que originaría una desagradable situación en el escenario. Con «Living After Midnight» como sintonía en el hilo musical del recinto, otra vez los Judas a colación, ¿será una pista para esa segunda edición que nos anunciarían instantes después?, se despedía Doro de una entregada audiencia.

No dudaría en retomar el micrófono y arrancarse a capela con unas estrofas del clásico de los de Birmingham, interrumpidas sin pudor por el responsable de sonido apagando el micro. Una auténtica falta de respeto, primero a la propia Pesch y después a tod@s los que disfrutábamos del entrañable momento. Gran show de la germana que 30 años después de su debut en los escenarios patrios no deja de sentar cátedra en cada actuación.

Nada menos que 11 años sin actuar en España, unido a que su nuevo tour europeo «The Blood Of Our Enemies» en el que las huestes lideradas por Joey DeMaio interpretan el álbum «Hail To England» más un buen puñado de sus himnos atemporales y una novedosa producción escénica eran alicientes más que irresistibles para que más de 10.000 fanáticos del verdadero metal agotasen todas las localidades ofertadas por el recinto navarro. El estreno de la promotora conformada por In & Out Producciones, Just Life Music y Latitud Canarias no pudo empezar con mejor pie.

Fieles a su carácter arisco con los medios la formación afincada en Nueva York no permitió el acceso al foso a los fotógrafos acreditados por la organización para cubrir el evento por lo que las imágenes que adornan esta crónica han sido facilitadas por los propios Manowar obra de su reportero gráfico oficial. Una prohibición extendida al público a través del anuncio en el telón que ocultaba los preparativos en el escenario. Ni fotos, ni vídeos ni crowd surfing, ver para creer. Por supuesto que salvo los profesionales el resto hizo caso omiso a dichas «recomendaciones».

En la parte estrictamente musical demostraron un estado de forma superlativo. Podemos afirmar que nadie salió decepcionado del Navarra Arena. Con 71 años recién cumplidos DeMaio y los 72 de Eric Adams muchos teníamos reservas sobre el show que podrían ofrecer los 4 jinetes del apocalipsis metalero que conforman con Michael Angelo Batio (68 años) a la guitarra y el «benjamín» Dave Chedrick (55 años) a la batería. Dudas disipadas apenas comenzado el show, la maquinaria se encuentra en perfecto estado de revista y la entrega y voz de Adams rivaliza con la de sus mejores tiempos.

Una cuidada puesta en escena llevó un paso más allá una imagen ya de por si impactante. Espectaculares proyecciones daban lustre y color a un escenario adornado por dos grandes columnas que soportaban un entablamiento con motivos griegos que coronaba su espacio. Arrancaron su tiempo con «Kings Of Metal«, toda una declaración de intenciones para no desfallecer en las 2 horas de show que ofrecieron. Hubo repaso al «Hail To England» y momentos para alzar los puños y corear a los 4 vientos himnos como «Fighting The World«, «King Of Kings» o «Hail And Kill«. Un cómodo Batio parece haber caído de pie en la banda y despacha un solo tras otro con una facilidad a la altura de su virtuosismo.

El DeMaio más comedido que recordamos, apenas tomó protagonismo para su inevitable solo de bajo, esta vez dejando sensación de brevedad. Posiblemente por nuestro shock ante el magnífico espectáculo que emanaba del escenario. También dejaría un ácido soliloquio, en el que se quedó a gusto, explicando la  ausencia de la banda en el festival catalán Rock Fest allá por 2022 además de ponderar la entrega de la fanaticada española y en esta ocasión del buen hacer de la organización. 

A lomos de un sonido a la altura de su legado cerraron su paso por Pamplona con «Black Wind, Fire And Steel» y otra demostración del poderío vocal de Eric Adams. Dejaron patente que a este nivel los reyes del metal tardarán en abdicar. Histórica cita la que vivimos en esta primera entrega del Kingdom Of Rock, un éxito total en todos los aspectos y que nos deja expectantes e ilusionados con vistas a su segunda entrega. Veni, Vidi, Vici, hail Manowar, hail Kingdom, hasta el año que viene.

Texto y Fotos: José Ángel Muñiz
Fotos Manowar: Guido Karp