De lleno en los últimos estertores de este 2024 queremos recordar a los que nos han dejado este año. Artistas relacionados con el rock y el metal que con su trabajo y dedicación han alegrado muchos momentos en nuestras vidas. Allá donde estén, descansen en paz, ya son leyenda.
Un 2024 en que la fatalidad volvió a tocarnos de cerca con las trágicas perdidas de Antolín de la Fuente (Ilegales), Elías Megido (Sin Emu), “Pipo” (Los Kordinaos) y músicos de talla universal como John Mayall, Dickey Betts (The Allman Brothers) o Wayne Kramer (MC5). Disfrutaremos siempre de su legado, por el que estaremos siempre agradecidos.
La otrora popular (hasta el punto de que los mismos Obús la incluyeran en uno de sus temas) sala Tizón de Gijón vive una segunda juventud en la que no faltan citas imprescindibles para los amantes del rock y del metal en sus muchas vertientes. En esta ocasión fue el turno de los asturianos Crudo, que se encuentran celebrando sus quince años de trayectoria con la reedición del que fuera su disco debut “Somos Crudo”, dándole un lavado de cara y presentándolo en una edición rebautizada como “Somos Crudo 2024”, que incluye la regrabación de los temas originales y, por primera vez, una cuidada edición en vinilo que hará las delicias de los amantes de ese formato.
Por tal motivo nos acercamos a la sala para disfrutar de la descarga en directo de esas composiciones. Con un poco de retraso frente a la hora prevista, en torno a las 21:45 salen a escena Víctor Vivar (guitarra y voz), Luis Melero (bajo y voz), Adrián Simón “Petu” (batería) y Javier Colero (guitarra y coros) paracomenzar a desgranar el álbum que presentan, interpretando los temas en el mismo orden en el que se plasman en el plástico. Empezando por la muy coreada “El Avestruz” para seguir con “Jugando Sucio” y “Sin Perdón”. Unos problemas con la guitarra de Víctor le obligaron a cambiar de instrumento a mitad de canción, aunque ese pequeño contratiempo no detuvo la energía que transmitían ya desde los primeros compases. Al finalizar la mencionada “Sin Perdón” nos dieron la bienvenida y, sin apenas respiro, arrancaron con la más tranquila “31 de Enero” para volver a subir las revoluciones en “La Espiral”.
Luis derrochó toda su energía sobre el escenario, y con sus interminables movimientos y sonrisas contagió a todo el público que, a esas alturas, ya estaba completamente entregado a la banda. Impresionante la pegada de “Petu” tras los tambores en el que dando un empaque bestial a todos los temas. Pasaron por “El Cuarto” y con el público ya efervescente interpretaron “Miedo A Caer”. Con la también muy coreada “Ella Es La Ley” finalizarían el repaso a ese “Somos Crudo 2024”.
Pero la fiesta no había hecho más que empezar y, sin apenas presentación, continuaron con uno de mis temas favoritos y, a juzgar por la respuesta, también del público en general, la ganadora del Premio AMAS a la mejor canción de rock en 2022, “Otro Ladrillo En La Pared”. Momento que aprovecharon para anunciar decir que están preparando un nuevo disco y tocar el primer adelanto del mismo la rockera “Zapatillas de Cuadros” pasado a continuación a la más punk rock de profundo mensaje “El Equilibrista” perteneciente a su anterior trabajo “Negociando El Equilibrio”. A continuación, seguirían con “Frágil”, segundo single de su próximo disco previsto para el 2025.
Tras reconocer que una de sus mayores influencias está en los grandes Barricada dedican “Tras Tus Pasos” al fallecido y muy recordado Boni, una primicia de su nuevo disco que ha visto la luz en el momento de publicar esta crónica. Encaran la parte final del concierto con la reivindicativa “Ya No Creo En Nada” de su disco de 2016 “Héroes, Esclavos y Traidores” para seguir con “Quiso Escapar” y “Recuerdos” del ya lejano “Cicatrices”, ofreciendo un recorrido por su discografía pasada, presente y futura. Cierran el circulo perfecto de su actuación con la inicial “El Avestruz”, en esta ocasión aún más coreada por todo el público.
El sonido, sin ser excelente, dadas las características propias de la sala, fue muy correcto y permitió diferenciar perfectamente los distintos instrumentos y la labor vocal que compartían, como viene siendo habitual, entre Víctor y Luis. La iluminación, mejor que en anteriores ocasiones, aunque dejaba algunas zonas oscuras, dificultaba la labor de los fotógrafos e impedía, en ocasiones, ver con claridad a los músicos. Pese a ello Crudo dieron un concierto notable, dando muestras de estar disfrutando y en todo momento con una energía sobre el escenario que se contagiaba de forma inmediata entre el público, y con un repertorio que ofrecía una buena muestra de toda su discografía y de lo que está por venir resaltando, como era de esperar su “SomosCrudo 2024”.
Visto lo acontecido es seguro que tendremos Crudo para rato, así que no faltarán ocasiones de disfrutarlos de nuevo. Un saludo a los habituales que allí nos congregamos, agradecer a la organización las facilidades y nos vemos en la siguiente, hasta entonces, salud y rock and roll.
Ahora que cumplen sus primeros diez años como banda, nos llega “Ingravidez”, sexto trabajo de los pujantes vallisoletanos Free City. Un álbum grabado en el Gaztein Estudioak de Zestoa, con el guitarra de Ezpalak Eñaut Gaztañaga a los mandos y que promete entregar su tracklist más heterogéneo hasta la fecha. Ellos son Miles Blossom “Maus” en baterías, Alex Fajardo en guitarras, Pablo Marinas “Peib” en voces y guitarra acústica, Sam Blossom en bajo y voces y Álex Bocos “Cagu” a la guitarra. Adorna su portada la foto de Ibai Acevedo.
Me gusta el arranque tranquilo, también elegante, que propicia la introducción “Caballo Salvaje”. El aroma a western que desprende, también cómo anuncia la estupenda producción de la que goza el álbum. Conduce hacia una “Puntos De Sutura” donde todos los cilindros parecen estar en funcionamiento. La banda en su encarnación más vivaracha para conjugar un doble ataque inicial que debería hacer las delicias de los suyos. Mandan las buenas melodías, especialmente en estrofas, así como un inteligente tratamiento de las voces que habrán de confluir en el ágil estribillo. Como digo estupenda dupla inicial.
“Hermano” añade algo más de picante a la mezcla a través de una encarnación más cercana al hardcore. De nuevo ágil a la hora de construir (y enfrentar) líneas de voz, sin descabalgar nunca del tronco común del álbum. Tremendo juego el que dan los coros aquí, cuesta poco y menos intuir que será una fija en próximos setlists. Pero me gustan también esas estrofas más desnudas que se suceden y cómo la banda construye, en ni tan siquiera dos minutos y medio, uno de los cortes más literalmente memorables de todo el redondo. Más que digno solo final, por cierto.
Pero es “Burbuja Dorada” la que viene un poco a dar la medida del actual estado de forma de los chicos. Free City redirigen ahora hacia un rock apaciguado en donde resuenan ecos urbanos, muy cuidado en cuanto a construcción, esos hábiles crescendos camino de estribillos, y donde la producción de este “Ingravidez” brilla más que nunca. La banda se hace fuerte en temas vivarachos como los previos pero también aquí. El solo que encamina hacia el epílogo puede ser fácilmente mi favorito de todo el trabajo. Por ponerle algún pero, el deje más atmosférico que surge en apenas un guiño durante esa parte final bien merecía algo más de espacio y desarrollo. Con eso y con todo una de mis favoritas de entre las doce.
“Tus Armas”, que amenaza con profundizar en esos Free City más relajados, reconduce sin embargo hacia las altas vibraciones de comienzos del álbum. Y vuelve a sobresalir en base a la buena producción de la que goza el disco. La manera en que distingue cada línea en total equilibrio. El punch nada impostado o artificial que le otorga a estos estribillos. Incluso el cuidado con el que trata a la cara más melódica del combo vallisoletano. El cierre, tremendamente hábil, devanea entre el pop y el post-rock para, finalmente, desembocar en un último tramo descosido y “libre”. De entre los temas rápidos de este nuevo álbum el que más peso ha ido ganando con el correr de las escuchas.
“Odio El Mundo” sorprende con su indisimulado acercamiento al grunge. También por cómo, a pesar del grave viraje en su rumbo, es capaz de mantener un nexo común con el resto de composiciones aquí presentes. Abiertamente desesperanzada, triste incluso, la banda construye aquí con algo más de clasicismo. Lo que no quita para que por el camino queden buenos detalles. Como ese hábil build-up hacia el interesante solo final. Una de las ofertas con mayor personalidad de todo el largo.
Intro al margen, “Mil Historias” es uno de los cortes más fugaces de todo el álbum. Free City de nuevo en su versión más vivaracha pero uno de los temas con los que más me ha costado conectar de todo el tracklist. Lo que no quita para que encuentre buenos detalles: ciertas rimas dentro de la letra, algún que otro riff de un mayor peso específico, el buen solo de su tronco central o la hábil línea de batería. Pero, al menos a día de juntar estas líneas, cosas como “Puntos De Sutura” o “Tus Armas” han arraigado en mayor medida dentro de mi cabeza.
A pachas con la gente de Ezpalak, “Laberinto” entrega la cara más metálica de los pucelanos, especialmente en unas estrofas que contienen alguna de las guitarras más graves de todo el álbum. El riff que acomodan ahí puede no rozar la excelencia pero sirve sobradamente a sus propósitos. El metal euskaldun y el punk multi-influencial de Free City amalgamados para otra de las ofertas más cuidadas, y creo también que conseguidas, de todo “Ingravidez”. Fue uno de los adelantos del trabajo y a buen seguro hará las delicias de los fans más metaleros del ahora quinteto.
“Zenit” no sorprenderá tanto por construcción, el habitual juego entre estrofas calmas y estribillos a voz en grito. Pero resulta de lo más llamativa en cuanto a la mucha gravedad y mayor distorsión que ofrecen ahora sus guitarras. Una vez más la producción de Eñaut Gaztañaga captando con sumo acierto y cuidado las intenciones de la banda. El resultado no podría ser mejor. Es cierto que su estribillo puede adolecer de una cierta sencillez. Por contra, resulta de lo más pegadizo. Uno de esos coros que entran a la primera y merodean por tu subconsciente durante días. Otra de mis favoritas.
Otra que sorprende es “Lucharé”, que transita desde su vivaracho arranque hacia tonos más livianos que bien podrían recordar al mejor Juan Valdivia de, sí, Héroes del Silencio. Luego el corte coge rumbos más asimilables al resto del disco. Sin destacar entre la docena, sin tampoco palidecer, quedándose mansamente en una algo difusa zona media. Con eso y con todo, no descarto se trate de uno de los cortes que gane más enteros de cara al directo. En su encarnación de estudio no negaré que me deja un tanto frío.
Sí que me engancha en mayor medida “Pastillas y Gasolina”. Quizá por cómo desarrolla, aquí y allá, tonos más cercanos al metal. Y es que la cabra, al final, ya se sabe. El corte alberga buenos riffs, también un trazo muy cuidado, en especial en lo tocante a estrofas, solidario a un estribillo de aires urbanos que le sienta como un guante a esta penúltima entrega. El mayor grosor que van adquiriendo sus guitarras camino del epílogo, el hábil (y potente) puente central y el punzante solo final. Entiende uno enseguida los motivos por los que ha sido otra de las cartas de presentación de este “Ingravidez”.
La propia “Ingravidez” es un cierre a rezumar de clase y buen gusto. Un medio tiempo de aires melancólicos pero nunca gélidos. Desgarrado a ratos, siempre elegante y que brilla con luz propia. Trazado con gusto desde su calma inicial hasta esa furiosa y bien armada eclosión del epílogo. Todo carbura para configurar un fantástico cierre al álbum al que da nombre.
Una banda en un momento de su carrera en el que no solo no teme la fusión sino que, cada vez más, la abraza como principal razón de ser. Como principio y fin. Ramalazos urbanos, coqueteos con el grunge, guitarras que no desentonarían en un álbum de metal y muchas y muy buenas líneas de voz. Todo bajo la estupenda producción de Gaztañaga presto para hacer las delicias de su cada vez mayor legión de fans. Nosotros les vimos en el Rockvera de 2022 y nos llamó la atención tanto la energía que desplegaban sobre las tablas como la cantidad de gente joven que se agolpaba en las primeras filas para verles. Salvo causa de fuerza mayor, esperamos repetir el próximo 31 de agosto.
El guitarrista neerlandés Adrian Vandenberg mundialmente reconocido tras su paso por Whitesnake o Manic Eden y proyectos propios como Vandenberg y Vandenberg’s Moonkings recalará en nuestros escenarios en el mes de septiembre para ofrecer 5 conciertos basados en los grandes éxitos de su etapa en la formación liderada por David Coverdale y su extenso ciclo como solista.
Acompañado por Mats Levén (Candlemass, At Vance, Malmsteen…) a la voz, Joey de Boer como batería y Sem Christoffel al bajo, tendrá cabida en el set la presentación de su última obra de estudio «Sin» publicada en agosto del pasado 2023.
El próximo viernes 5 de julio tendrá lugar en el Parque de la Libertad de Piedras Blancas la 5ª semifinal de la actual edición del Festiamas, concurso musical asturiano abierto a todas las vertientes musicales, y que en esta ocasión aloja un cartel de lo más afín al contenido de nuestro medio.
La terna de contendientes estará formada por Noland, sexteto afincado en Gijón que acaba de publicar su ópera prima en forma de EP bajo el título “For A While” en el que desarrollan diversas influencias que viajan del funk al swing pasando por el rock de corte más clásico. Veteranos en la escena los renovados Chamako Wey vuelven a pisar un escenario tras su paso por el Vidiago Rock allá por el mes de mayo para desgranar su distintiva pasión por el groove metal. También abrazando el metal como bandera de sonido Mesenktet presentará en Piedras Blancas su nueva alineación tras una larga temporada alejados de las tablas. Desde el occidente asturiano completa la semifinal el combo punk rock Infección. Nacidos allá por el 2011 cuentan con 3 álbumes de estudio más uno en directo y hace escasas fechas reeditaban su segundo trabajo discográfico «No Nos Callarán» a través de la Factoría Del Ruiu. El vencedor se unirá a Bus 15, Guaje Gurú, Bouquet y Rock ’n’ Bolescos en la final que se celebrará en septiembre en Oviedo.
La 10ª edición del Karma Fest que se celebrará de nuevo en Pola de Laviana (Asturias) entre los días 27 y 28 de septiembre, desvela de las bandas últimas participantes para cerrar su cartel.
Monasthyr, que presentará a su nueva formación, As Life Burns que tratarán de desquitarse de su accidentado pase por la edición anterior y el combo metalcore alemán Venues cierran el plantel de 22 bandas que conforman la ambiciosa propuesta para este año del festival lavianés. Entrada anticipada disponible a través del siguiente enlace: https://www.karmafest.es/entradas/
Hasta el 14 de abril abarca el plazo de inscripción para la duodécima edición del concurso musical Festiamas. Abierto a todos los estilos musicales, en su trayectoria han resultado vencedores representantes del hard rock y el metal como Secta, Nuevecondiez, Drunken Buddha, Arenia o Hammercross.
El concurso musical recorrerá escenarios de la geografía regional para poner en valor la música que realizan los grupos y artistas asturianos en sus diferentes vertientes musicales. Bases disponibles en el siguiente enlace: