Reseña: Bloodhunter «Sons Of The Abandoned» (ROAR! / Rock of Angels Records 2026)

Es el cuarto trabajo para estos death metaleros melódicos con base en la capital del estado. Diez temas más una versión de Annihilator dispuestos para confirmar a Bloodhunter como una de los nombres más importantes surgidos de 2010 para acá en nuestra escena. Conforman la banda Diva Satanica en voces, Fabian Tejeda al bajo, Adrián Perales en baterías y la dupla Guillermo Starless & Dani Arcos en guitarras. “Sons Of The Abandoned” vino al mundo en el Sadman Studio con el propio Arcos ejerciendo de productor y Carlos Santos (Aathma, Adrift, Toundra, Hamlet,,,) a los controles. Desde el Antfarm Studio Tue Madsen (Aborted, The Haunted, Baest, Heaven Shall Burn…) se hizo cargo de mezcla y master, mientras que Gustavo Sazes (Ancient Settlers, The Crown, Angelus Apatrida…) puso de su parte para el artwork. Javier Bragado (Mägo de Oz, Celtian, Undead…) disparo las fotos de un álbum que se encuentra ya en la calle vía ROAR! / Rock of Angels Records.

The Devil’s Own”, con Manuel Ramil (Adventus) aportando tras las teclas, no podría resultar más orgánica ni tampoco directa. Tan animosa y vibrante como uno espera del género, procurando el ya conocido melodeath en clave clásica de la banda. Aquí hay una gran labor, claro, de Dani y Guillermo a las guitarras, sustentada por esa potente base rítmica y los distintos requiebros que acomete. Sobre todo ello, uno denota cuánto ha ido creciendo la vocalista de origen gallego Diva Satanica tras el micro, mostrándose siempre agria pero dueña ahora de la versatilidad que le han ido otorgando el rodaje y la experiencia. Me gusta del mismo modo ese puente más atmosférico (gran trabajo de Ramil aquí y qué bueno tenerle de nuevo dando guerra) y ese lado más técnico que la banda muestra en el tramo final. Un estupendo opener, si me preguntan.

The Outspoken”, que fue otra de las diversas cartas de presentación del largo, otorga ahora un mayor protagonismo a su cara más pesada. Un prólogo con algo más de groove como contrapunto a esos ritmos más diversos de las estrofas, que juegan entre lo directo y lo marcial no sin acierto. Todo el corte resulta atravesado por una mayor melancolía ahora, fundamentada en esos leves arreglos de fondo, pero también en algunas de las melodías que dibujan las guitarras bajo los estribillos. Muy clásica en los engarces entre coro y estrofa a la vez que atrevida en el llamativo duelo solista del puente. Sólidos, eficaces.

Threshold Of Hell”, donde la banda cuenta con la colaboración del célebre vocalista de origen portugués Fernando Ribeiro, vuelve a amarrar muchos de los vértices sobre los que pivota el clásico sonido de la banda. Acierta, por ahí, a conjugar un mayor groove de inicio con ritmos más vivos después junto a otra buena labor de Diva tras el micro. Otra voz, la del líder de Moonspell, se deja sentir en un llamativo puente con su profundidad habitual. La composición propone luego un solo algo apesadumbrado y melancólico, que ha estado soldado a mi subconsciente durante días. Algunos sonidos que se dejan oír de fondo puede resulten algo manidos y el epílogo siempre me recuerda a unos Arch Enemy del (irregular) “Anthems Of Rebellion”. Con eso y con todo, uno de los cortes que más disfruto de este nuevo trabajo.

Con “Ephemeral Youth” regresan los Bloodhunter más directos y trotones. Muy vivo Adrián tras los parches, al tiempo que Diva deja una línea de voz más monocromática, a la par que más agresiva, siempre en esos tonos menos graves, más rasgados. A través de una de las letras más auto reivindicativas de todo “Sons Of The Abandoned”, la banda proyecta un metal extremo que apenas encuentra respiro en unos estribillos más acomodados y melódicos. Hay un solo no exento de una cierta ambición durante el puente y, por lo general, me termina resultando un corte de gran personalidad de entre los diez más uno que componen esta cuarta entrega…

… y que tiene en “Sons Of The Abandoned” a uno de sus cortes más fugaces. Pero ellos, lejos de procurar la clásica composición vibrante y zapatillera, derivan sin miedo hacia su cara más pesada y groove. Entendido este siempre al modo clásico y sin olvidar ese buen gusto por las melodías de guitarra, que en esto rara vez fallan Guillermo y Dani. Puede ser un tema que no me llame tanto la atención desde el plano puramente gramático, con alguna estructura que otra un tanto recurrente. No obstante sí resulta útil a la hora de oxigenar el tono general del tracklist, ampliando el rango de acción de su propuesta. Un corte, que, en definitiva, siento que funciona en el contexto del álbum y no tanto en solitario.

Como respuesta a esa mayor brevedad, la banda coloca aquí “No One Beats Death”, composición más amplia de esta nueva hornada y aquella que se entrega en mayor medida a unos Bloodhunter pesados y abiertamente groovies. El riff que ocupa buena parte de las estrofas es un auténtico rompecuellos. Diva, por su parte, está ofreciendo otra buena línea de voz. Como digo, siempre diversa aún dentro de su habitual gravedad, sabiendo pergeñar buenas estrofas y mejores estribillos a través de una pesadez muy bien armada. Me gusta de igual modo el duelo solista que traman Arcos y Starless aquí y que habrá de anteceder a un puente tenso, calculado, anticipo de un epílogo orgullosamente pesado. Estupenda.

Code Aeternam” recoge esa pesadez y la reformula con un toque más técnico. Por ahí me desagrada su corta duración (por debajo de los cuatro minutos) y que alguna de sus partes se sienta algo atropellada. Ello no quita para que encuentre buenos riffs y mejores melodías. Una Diva cantando ahora en tonos mucho más oscuros y ese remate final tan vistoso, casi virguero. Un corte que, ya digo, con una duración algo más ambiciosa podría pasar por punta de lanza de este cuarto trabajo pero se queda un tanto por el camino.

A bordo del buen sonido que el Sadman Studio ha extraído del quinteto, “The Path That Never Ends” recupera esa cara más pesada con el que puede ser el riff más 90’s de cuantos ofrece esta nueva colección de cortes. Aquí nuestra Diva Satanica comparte micro con la neerlandesa Laura Guldemond (Burning Witches) en un hábil juego de contrastes, recogiendo el guante de Rosalía Sairem (Therion) en el anterior “Knowledge Was The Price” de 2022. Caben buenos solos, tanto ese del tercio inicial como el que adorna todo el puente, demostrando una vez más que esta banda tiene poco que envidiar a un gran abanico de nombres dentro del género. Y es que la sensación que va quedando es la de que Guillermo y Dani atraviesan un gran momento de forma.

The Night Is Darker Before The Dawn”, único corte instrumental de los once, supone un pequeño alto en el camino, un oasis de guitarras reposadas y parajes tranquilos, verdaderos oxígeno y pausa para que el disco respire antes de la traca final.

Porque “Masters Of Deceive” pueden ser los Bloodhunter más violentos. Un corte que acierta a aunar esa mayor agresividad con un poso más atmosférico. En otra de las líricas más directas que le recuerdo a Diva Satanica, la banda ofrece aquí un festín de blast beats y guitarras feroces cara a construir un melodeath hábil, como digo, en su alternancia entre nervio y melancolía. Estupendo ese solo del puente, amarrado a ese deje más melancólico, y, a modo de remate, otra de las líneas de voz más diversas de todo el álbum. Lo que hace te puede gustar más o menos, pero no creo que nadie pueda negar, a estas alturas, lo mucho que la coruñesa ha crecido como vocalista…

… y que en “Human Insecticide” está dejando algunas de sus voces más lacerantes. El original de Annihilator sirve al quinteto para dejar aflorar su cara más zapatillera y abiertamente thrash. Un cover que se materializó en forma de videoclip y que cierra este nuevo trabajo con el pie en la tabla.

Me parece un muy buen disco. No sé si el que debería de darles por fin el reconocimiento que merecen, pero sí uno que habrá de ayudarles a subir un par o tres de escalones. Al igual que me ocurriera con aquél “Beyond The Veil” de mis paisanos de Totengott (reseña), siento que Bloodhunter suenan más que nunca a sí mismos en este nuevo trabajo. La buena colección de riffs, la sólida base rítmica y la Diva Satanica más versátil que recuerdo. Bien producido, mejor ejecutado y con la sensación de que unas cuantas de estas canciones se convertirán en fijas en sus directos por mucho tiempo. Ellos han puesto todo de su parte, está por ver si el público les da por fin un espaldarazo definitivo al que llevan ya tiempo opositando. Seremos testigos.

Texto: David Naves