Crónica: Linaje + Rienda Suelta + Carlos Balacera (Gijón 7/3/2026)

Los agoreros que vaticinan que el rock está muerto y que falta relevo generacional deberían haber acudido el pasado 7 de marzo a la Sala Acapulco de Gijón. En un fin de semana de intensa actividad —la noche anterior habían actuado Koma en Oviedo y Montana Stomp en Avilés, ambos con muy buena entrada—, la llamada de Linaje, acompañados de Rienda Suelta y de Carlos Balacera y los Cañones Recortados no se quedó atrás y rozó el aforo completo.

Desde media hora antes de la apertura de puertas, prevista para las 21 horas, el acceso y, sobre todo, el “piscolabis”, presentaban un ambiente muy animado. Algunos conocidos y muchas caras jóvenes esperaban ansiosos poder acceder a la sala. La apertura se produjo pasados unos minutos de la hora programada y la larga cola fue accediendo de forma más que ordenada al recinto, pues se habían dispuesto dos filas: una para quienes ya tenían entrada y otra para adquirirla o pasar por el guardarropa, lo que ayudó a un acceso fluido y sin los atascos que hemos visto en otras ocasiones. Nada más entrar, como es costumbre, nos encontramos con el puesto de merchandising, donde las distintas bandas ofrecían CD’s y vinilos de sus lanzamientos y una amplia variedad de camisetas.

Carlos Balacera y los Cañones Recortados: Rock añejo con nueva piel

A las 21:30 horas comienza a sonar la música de la inmortal película de Sergio Leone «El bueno, el feo y el malo«, que sirve de sintonía de inicio para la primera banda en ocupar el escenario: los leoneses Carlos Balacera y los Cañones Recortados, formación integrada por Manuel Muñiz a la batería, David Riesco al bajo, Abraham Hernández y Emilio Álvarez a las guitarras y el propio Carlos Balacera a la voz, en la que era su primera visita a Asturias, al menos con esta formación.

Pese a la larga trayectoria de sus miembros, el propio Carlos Balacera lleva casi 40 años en esto del rock and roll, esta encarnación nace en 2024 y se encuentra presentando su primer EP «Cuando nos toque perder«. La sala, ya casi llena, respondió con entusiasmo desde los primeros compases. Después de la intro mencionada abrieron fuego con “Donde Nunca”, un medio tiempo de corte sureño que funciona como carta de presentación. El ambiente subió de inmediato con “Me Sobra Rock ’n’ Roll”, con un solo de guitarra demoledor tirando de wah. Su propuesta transita entre el rock sureño y el rock and roll clásico, barnizado con un sonido más duro que roza el hard rock y deja entrever pinceladas metaleras.

Tras el tema que da título a su último EP, llega el obligado saludo, mostrando sorpresa el frontman por la cantidad de gente congregada ya desde el inicio. El público, sorprendentemente entregado para ser su primera visita, coreó temas como “Los Días” y “La Madriguera”. Balacera, visiblemente emocionado, agradeció el calor recibido: “Estamos acostumbrados a pedir a la gente que se acerque; hoy no hace falta”. “¿Quién ha venido a escuchar rock and roll?”, pregunta Carlos. La respuesta, como era de esperar, fue atronadora, momento que el cantante aprovechó para ir introduciendo los temas con las lecciones que se aprenden en la universidad del rock and roll, a la que habían acudido —según sus palabras— todos los músicos que le acompañaban, quienes se habían encargado de transmitírselas. No cabe duda de que fueron lecciones bien aprendidas.

Para “El Barco Más Pirata” el ambiente era espectacular, toda la sala coreando y apoyando las evoluciones de la banda. Magnífico desempeño, por cierto, de todos ellos. Siguen con “Mis Demonios” y retoman su último EP con “Soga y Ciprés”, con la colaboración de Rucho y Aarón, a quienes presenta como dos de los grandes amigos que ha hecho por el camino (sustituyen a Kutxi y al propio Aarón Romero, que colaboran en la versión grabada). Muy bien compenetrados en este pegadizo temazo, con una sólida base rítmica y un solo que pone los pelos de punta.

Primer amago de despedida antes de presentar “Animal”, diciendo que ese sería su último tema para, sin embargo, continuar tras él con los speeches que Carlos regaló a lo largo de toda la actuación. En esta ocasión fue para pedirnos una vez más que les acompañáramos en la mítica “Mis Amigos”, de los Flying Rebollos, en la que también piden la colaboración de Sergio, su road manager y un gran tipo, consiguiendo que se les uniera sobre el escenario para colaborar en los coros y disfrutar como uno más de la banda.

Nos dejan “Con Ganas de Más”, con la que ponen un broche de oro a su ya de por sí magnífica actuación, presentándola, eso sí, como la última lección que se aprende en la facultad del rock’n’roll: no otra que nunca quedarse con ganas de más. Por suerte, la noche acababa de comenzar.

Gran descubrimiento de un grupo que lo da todo sobre las tablas, derrochan simpatía y buen hacer y que, pese a transitar por los lindes de mis preferencias personales, no dejaré de seguirles la pista, esperando que nuestros caminos se vuelvan a cruzar en el futuro. Si tenéis ocasión, dadles una oportunidad porque es seguro que lo disfrutaréis.

Rienda Suelta: Un directo que arrasa y confirma el relevo

En apenas cinco minutos, y mientras suena el himno de Asturias, irrumpió en escena el power trio sevillano Rienda Suelta: Rucho Linares (voz y bajo), Charlie «Txarpa» Palacios (guitarra) y «La Bestia» Villagrán (batería). Su sonido, crudo y sin artificios, bebe de Rosendo, Marea, Extremoduro, AC/DC o Motörhead, pero pasado por su particular filtro, creando un estilo propio que ya empieza a ser reconocible.

En plena gira de presentación de su primer disco «¿Dónde está el Hombre Malo?» regresaban a la Sala Acapulco un año después de su primera visita. Abrieron con la divertida “Turulo” y, ya desde esos primeros compases, gran parte del público los acompañaba coreando su pegadizo estribillo. Se ponen más serios denunciando el racismo clasista “Con dinero no hay racismo” en “Extranjero”, que introducen con una potente declaración de intenciones: “El rock and roll no ha muerto, solo está durmiendo por falta de ruido, y hemos venido a despertarlo”. ¡Vaya si lo consiguieron! Terminan el tema con un “Que se entere Trump”. Sus composiciones combinan poesía comprometida con una energía imparable que en directo se ve potenciada.

Continúan con “La Madre Que Te Parió”, con un magnífico y afilado solo de Charlie que consigue que desde ya se convierta en una de mis favoritas de su repertorio. “Tras La Zanahoria” es una muestra más de su buen hacer compositivo, unos versos que invitan a sacar toda la energía y romper moldes: “Quiero más actitud. Si está mal, hazlo tú”, proclama. Después llegó uno de los momentos más especiales: un soneto dedicado a Gijón, recitado por Rucho con cariño y humor, un detalle que la banda repite en cada ciudad que visita, y que considero imprescindible reproducir como muestra de respeto y admiración:

Bones nueches, mareantes
de la Santa Catalina.
Me autoproclamo un amante
de la brisilla marina
que, de manera ambulante,
se acollerá en las esquinas
con cualquier acompañante
que la faiga pelegrina.
Munches gracies, asturianos;
vástagos de Don Pelayo,
de Riego y de Jovellanos.
Aquí muere mi caballo.
Va por ustedes, hermanos
por gijoneses y playos.

Enlazan el final del soneto con “Potra de Rabia y Miel”, tema de esos que crecen en directo, de riffs afilados y con una base rítmica contundente, otra de las señas de identidad de los de Dos Hermanas, donde “La Bestia” se gana su apodo tras cada golpe, mientras Rucho y Charlie —que no paran de moverse en cada tema— nos ofrecen una puesta en escena frenética.

Al finalizar, Rucho continúa con un fandango dedicado a la amistad para invitar a Aarón Romero, que le acompañaría en “Columbario (No Caerán)”, con Rucho mostrando su voz más “rosendera” y macarra, haciendo en conjunto una interpretación que consigue sonoros aplausos y ovaciones del respetable. Pasan a “Hortelano”, que nuevamente introduce con un poema al más puro estilo Chinato. Un tema que recuerda a Extremoduro, convirtiéndose en uno de los momentos más emotivos de su directo. El público, sorprendentemente, conocedor del repertorio pese a ser solo su segunda visita, acompañó entregado cada estribillo.

En la recta final llegó “La Garraspera (Contigo a Medias)”, uno de sus temas más conocidos (en el disco colabora Kutxi) y de los más coreados y, tras hacer un amago de despedirse, terminan con “Ave María”, que enlazan con “Turulo”, dando un fin de fiesta apoteósico con un público completamente rendido a su actuación.

Los Rienda Suelta tienen un directo demoledor que gana adeptos —entre los que me incluyo— en cada actuación, y en Gijón demostraron que son una máquina perfectamente engrasada y con ganas de directo. Este verano pasarán por el Maizu Rock: una cita imprescindible para quienes quieran comprobar que el relevo del rock urbano patrio está más vivo que nunca.

Los Linaje llenan Gijón y consolidan su lugar en la nueva escena del rock

Y llegó el turno de Linaje. Pasadas las 23:45 horas toman el escenario los jóvenes músicos de Berriozar: Aarón Romero a la voz, Asier Cuiral y Aimar Goikoa a las guitarras, Alain García al bajo y Asier González a la batería, en la que sería su segunda visita a Asturias tras acompañar a Reincidentes hace poco más de año y medio.

Tuve ocasión de verlos en su anterior actuación en el mismo recinto y, en esta ocasión, con el disco ya publicado y recibiendo una maravillosa acogida, el aspecto de la sala era bien distinto. Infinidad de asistentes con camisetas del grupo, incluso discos en vinilo puestos frente al escenario y, a buen seguro, otros tantos que venderían en el puesto de merch. No cabe duda de que el ascenso de los navarros está siendo imparable y el techo solo el tiempo lo sabe, pero los cimientos parecen sólidos.

Arrancan con “Ay Morena Mía”, tema rockero aderezado con elementos de rumba y otras influencias marca de la casa, y desde estos primeros acordes la acogida que recibieron fue atronadora. El público se sabe sus canciones, que se van convirtiendo en clásicos tras cada actuación. Todo sonaba, como con el resto de bandas, a la perfección, y los chavales salían con las ganas de comerse el mundo. Sin duda, “los perros” estaban completamente desatados. Esto quedó claro en la homónima “Desataron A Los Perros”, que tocarían a continuación, uno de los temas que más me recuerdan a Marea, lógico por otra parte teniendo en cuenta su linaje. Tras la primera estrofa, Aarón nos desea un “Buenas noches, Xixón”, provocando una clamorosa ovación. Antes de la siguiente, recuerda con cierta sorna los pocos que éramos en la pasada ocasión y lo “bravos” que estábamos esta vez, agradeciendo que la sala estuviera tan llena. Dedica la noche a Jorge Ilegal, lo que provoca un estruendoso aplauso y multitud de voces coreando el nombre de la banda, para después desearnos a todos una bonita y “Querida Libertad”.

Un pequeño contratiempo técnico con los in-ear dio paso a una de las intervenciones más celebradas de la noche: Aarón prometió empadronarse en Gijón si la concurrencia de la sala le acompañaba en la siguiente canción. Y así, entre risas y complicidad, llegó “Askatu Ezazu Ilea”, recibida con entusiasmo. Pide un aplauso para la gente que ha venido a verlos desde Berriozar y dedica a todas las madres “El Vendaval”, uno de mis temas favoritos y, al parecer, también el de gran parte de la audiencia, pues fue cantado de principio a fin por prácticamente todos los asistentes. Continúan rindiendo homenaje a Boni con la mítica “Todos Mirando”. Los músicos no paran de moverse, mostrando una entrega que, junto a su calidad interpretativa y la repercusión que están teniendo, deja patente que el relevo generacional está asegurado en el rock´n roll.

Hubo también espacio para las sorpresas. Una asistente pidió una dedicatoria para un asistente llamado Samuel, y Aarón respondió cantando “Cumpleaños Feliz” a capela, acompañado por toda la sala. A continuación, pide un fuerte aplauso para Rucho — motor que hizo posible su presencia allí—, que los acompañó en “A Remojo”, uno de los temas más coreados ya desde las primeras estrofas. Sin duda uno de sus himnos por derecho propio, pues si, como decía Yosi, una canción no es canción hasta que no la canta el pueblo, esa versión de “A Remojo” se convirtió en canción. Rucho termina recitando unos versos de agradecimiento a la banda soporte que concluye con un “Larga vida a Los Linaje”, enriqueciendo aún más su actuación.

Quedándose su frontman en el escenario acompañado únicamente por una guitarra acústica, decide hacer un homenaje a Robe Iniesta, definiéndolo como “el mayor poeta de este país”. Realiza un alegato en contra de las bandas tributo, en especial las que se lucran del reconocimiento de otros grupos, como por ejemplo de los propios Extremoduro, invitando incluso a abandonar la sala a quien tocara en una banda de ese tipo. Sorprende que esas palabras sirvan de introducción a “Me Quedo Aquí Contigo” de Robe y, tras pedir la salida de Asier y Aimar, realizar una sentida versión de “Golfa”. Sin dejar la guitarra acústica, pasa a presentar al sexto mejor batería de España, Asier, y al corazón de la banda, su bajista “El Sonrisas”, y ya con todos sobre el escenario interpretan, también acompañados por el público, “Aún Me Duele”.

Los paseos por el escenario de Aarón, el cigarro en la mano, sus gestos y su timbre recuerdan irremediablemente a su padre. Nada negativo por esta parte, pues con la cantidad de grupos que de una forma u otra son comparables a Marea, creo que en su caso está justificado por derecho propio. Para el siguiente tema nos tenían preparada una sorpresa en forma de canción, pues aprovecharon el momento para presentar “La Serenata”, tema que irá en su próximo disco y que saldrá en plataformas el próximo día 23. Un pequeño problema técnico con el micro impidió que la escuchásemos en su totalidad; aun así, me pareció una gran canción que seguro les ayuda a seguir creciendo.

Una vez solventado el problemilla tras un cambio de micro, brindan por la música y los conciertos en directo y continúan con “A La Luna Le Sobran Canciones”, introducida al más puro estilo Marea incluyendo un poema previo. Encaran la parte final del concierto con “Chatarra y Laurel”, diciendo que sería la última para, después de los agradecimientos, arrancar con “Nunca Quise Tu Esqueleto”, otro clásico ya, que fue coreado y disfrutado por toda la audiencia.

Al finalizar, me quedó la sensación de haber presenciado algo más que un simple concierto: fue la confirmación de que Linaje no solo están creciendo, sino que están construyendo un camino propio, sólido y emocionante. La conexión con el público, la entrega sobre el escenario y la honestidad de cada una de sus canciones dejaron claro que lo suyo no es una moda pasajera, sino el inicio de una trayectoria que promete dar muchas alegrías. Si continúan así, no tardarán en convertirse en una referencia imprescindible dentro del rock estatal.

Quiero aprovechar estas últimas líneas para agradecer a la organización la acogida, y a los grupos la cercanía y facilidades para cubrir este evento. Que nunca nos falten noches como esta. Nos vemos en la siguiente, hasta entonces, salud y rock and roll.

Texto y Fotos: Miguel Rubio

Crónica: Secta + Doble Esfera + Soundcrush (Gijón 14/3/2026)

Habían pasado apenas veinticuatro horas de la gala de entrega de los premios AMAS, donde se hicieron no pocos llamados a defender la música en directo, de manera explícita incluso en la figura de Lady Ani (Last Days Of Eden) mientras leía el (certero) texto de agradecimiento, firmado por Dani G., por el premio a November como mejor disco rock de 2025. Buenas intenciones y mejores palabras que fueron a caer en saco roto en la jornada, desoladora como pocas, del pasado sábado. En una sala que había registrado un lleno de reventón apenas veinticuatro horas antes con la enésima venida de El Drogas, “las miticadas siempre triunfan”, y que al día siguiente acogió con la mayor de las frialdades al triunvirato Soundcrush, Doble Esfera y Secta.

Una frialdad del todo hiriente en el caso de los asturianos Soundcrush. Y es que poca, muy poca gente recibe al cuarteto cuando, a eso de las 21:17, irrumpe con su habitual groove metal por la Sala Acapulco. Ellos, ni cortos ni perezosos, juegan ya desde el comienzo a mostrar músculo en lo que a técnica se refiere. Venían presentando “The Hunt”, álbum del que ya os hablamos aquí, amén de su más reciente fichaje: el Reveal Dani Cabal en baterías.

Del todo empastada la pareja de guitarras Víctor Diedena & Ales Sánchez. Muy fino el primero en melodías y contundente el segundo en riffs y solos. Sería el propio Sánchez quien no quisiera olvidarse de mandar los habituales agradecimientos. A uno casi le daban más ganas de mandar para dentro a la gente que aún aguardaba en la puerta, pero la cobertura allí dentro era tirando a inexistente. En cualquier caso y como digo, nada amilanó a la formación astur, que de hecho muestra una cohesión para con el nuevo de la clase que, supongo, habla muy bien de lo en serio que se habían tomado la cita.

Su propuesta, a ratos, resulta una encrucijada entre breakdowns concisos, nunca de cara a la galería, y una técnica que echa mano de todo tipo de recursos. Solos vistosos, melodías a puro tapping y la firmeza una base rítmica ya bien empastada. Se les puede acusar de una cierta quietud sobre las tablas. Tampoco el ambiente animaba a mucho aspaviento. Con eso y con todo me agradaban.

Que quedaba mucho calor que dar, apostillaba la voz de Soundcrush. Y tanto que sí. A ratos más atmosféricos, en otros más contundentes, tuvieron tiempo de volver al primer disco, rescatar un corte con un cierto aroma a Gojira y ver cómo emergía el Ales Sánchez más ambivalente en voces. En líneas generales, y tras el cierre con “Beyond Olympus”, me pareció ver a una versión bastante entera de la remozada formación astur. Se me hizo algo corto, pero qué duda cabe que este es el camino a seguir.

Surgidos de las cenizas de La Brigada en tierras murcianas, Doble Esfera llevan desde 2010 dando guerra con su particular hard & heavy. A la Acapulco llegaban presentando su más reciente Ep, “La Nueva Era Del Rock”, y la intención de agradar a un público, de entrada, un tanto escéptico. De mano me llama la atención el prólogo mismo del show: esa entrada en solitario de Patricio Jiménez (batería) y Cristobal Rodríguez (bajo), la vocación de himno, a medio gas, que posee el arranque del show. En “Futuro”, sobre alguna que otra pista pregrabada, dieron un paso más hacia el heavy más vigoroso, mostrándose firmes, aplicados incluso. Buenos coros además de Cristóbal Rodríguez y el guitarra Antonio Elzaurdia.

Rock Duro Del Siglo XXI” suena a pura auto reivindicación, Eladio dejándose la piel por agradar tras el micro, y una banda que fue pergeñando un set muy old school. Entre medios tiempos elegantes, ingobernables, supieron ir sumando adeptos a la causa. Elzaurdia se mostraba siempre risueño. Correteaba por encima de las tablas o soleaba concentrado sobre los podios que coronaban el escenario. Parecía estar pasándoselo en grande. Para cuando suena “2030”, de aquél Ep de 2015 “El Baile De Los Necios”, lo cierto es que parecen más que cómodos enfrascados en ese metal de cierto regusto Maiden. Y aunque a mí me agradaron más cuando jugaron a extraer su lado más técnico, lo cierto es que la gente se terminó de enganchar gracias a “La Momia”. Aquí la base rítmica de los murcianos tomaría un cierto protagonismo. Todo para que Eladio y Antonio se fueran a camerinos y regresaran con esas (imposibles) camisas y máscaras del videoclip.

Fue aquí que se produjo una pequeña pausa para anunciar el ganador (en este caso ganadora) del concurso que montaron con la venta anticipada. “La Nueva Era Del Rock”, con la que volvieron a la carga, fue pura idiosincrasia Doble Esfera. Para la más vibrante “Ricky RockEladio vuelve de backstage con las gafas de sol y una llamativa boa de plumas colgándole de los hombros. Todo fuera por agradar divirtiéndose. A término habría sorpresa en forma de Tino Hevia, compañero precisamente de Dani Cabal en Reveal, subiéndose guitarra en mano para proceder con nada menos que “Esta Es Una Noche De Rock And Roll” de unos tales Barricada. Ni que decir tiene que hasta los más retraídos se (nos) vinieron arriba aquí. Me remitiré al primer entrecomillado de esta humilde crónica.

Presentaciones, la fuerza de “Fuera De Control” (y la sempiterna rima “camino, destino”…) y el cierre, con quizá su riff más grueso de toda la noche, con “El Baile De Los Necios”. Divertidos, honestos y agradables. Murcia queda lejos pero que, con suerte, no sea esta su última visita por estas tierras del norte.

Quince faltaban para la medianoche cuando los renovados Secta se aupaban al escenario. Los cuatro de siempre, Ger Gilsanz y Juan Pablo en guitarras, Pablo Pravia en baterías y Pelayo Vázquez al bajo, más la cara nueva: Fernando en voces. Arranque “Caliente” para una noche en que la que el vocalista de origen argentino iba a ser el centro de todas las miradas. Las comparaciones tras recoger el testigo de un tal Michael Arthur Long serían a buen seguro odiosas. En algunos casos hirientes. Servidor, como mero cronista, lo que observa ya desde el arranque es una voz que encaja como un guante en la (indisimulada) propuesta acedecera del quinteto. Con ligeros matices más heavies, quizá. También una cierta timidez en lo gestual. Nada que factores como el tiempo o el obligado rodaje no vayan a curar. Ya sabéis que en esta casa nos gusta siempre ser proactivos.

Casi en la misma medida en que a la banda le gusta dar cera, pulir cera, en píldoras de puro rock and roll, “El Herrero” resulta ser una de esas que siempre parece caer de pie. Aquí ya uno ve cómo Fernando procura llevar los temas a su terreno. Y hace bien. Ger, siempre las gafas de sol y la gorra, soleaba a placer desde su SG roja. “Todo o Nada” y la Secta está sonando realmente redonda. Fernando, de hecho, remató con un poderoso grito final aquí. “Se habrán dado cuenta que no soy de aquí”, apostillaba. Un vocalista entre dos tierras que cantaba aquél. “C’ mon”, con el paso del tiempo desde la edición de aquél segundo álbum en 2024, parece haberse convertido en una de las entregas más sensuales de los chicos. Una banda que, huelga decirlo, sonaba todo lo real y orgánica que cabía esperar.

A su vez, “Dulce Dinamita” trae uno de sus estribillos más redondos. “Esta banda es muy sexual, me lleva al infierno” había apuntado Fernando para después deshacerse de su camisa rojinegra. Aquí la banda al completo se volvería hacia la batería de Pravia mientras, al frente, Ger soleaba que daba gusto. Posteriormente, fuimos invitados a “La Casa Del Blues”, pienso que una de las que más redondas sonaron, justo donde mayor importancia cobraron los coros de Pablo, Pelayo y Juan Pablo. Al final, “No Quiero Llorar” le cambia el paso al set. Fernando la había introducido en solitario, estirando su registro con gesto risueño. Los juegos de Ger con la gente en “Plan B”, las explicaciones de éste sobre todo cuanto aconteció hasta que Fernando, o en este caso simplemente “Fer”, acabase siendo miembro de pleno derecho de la Secta.

Al final, lo importante es que el “Panzer” está listo para disparar, solo le falta una pequeña puesta a punto. Y es que, en resumidas cuentas, ya sabéis que nada les va a parar. Se iban ya. En los setlists que había por el suelo no constaban más canciones… pero ellos, ante la infatigable insistencia de, entre otros, cierto colaborador de esta casa, nos regalarían un corte de nueva creación, “Ave Fénix”, muy apropiado dadas las circunstancias. Fuera porque tenía ya la cabeza puesta en esta crónica o por cualquier otro motivo aleatorio, lo cierto es que, así de primeras, no me sonó tan AC/DC como lo hacen muchos de sus temas. Veremos por donde van los futuros tiros sectarios

Jornada desoladora en lo que a venta de tickets se refiere, pero tres bandas de backgrounds bien diferentes que repartieron cera como mejor saben. Quienes acudimos a la llamada nos marchamos contentos y, como viene siendo habitual, no podríamos despedir sin agradecer el trato y las facilidades a la buena gente de la Sala Acapulco, a la compañía de antes, durante y después y ya saben: nos vemos en el siguiente.

Texto: David Naves
Fotos: José Ángel Muñiz

Crónica: El Drogas (Gijón 13/3/2026)

Nueva cita en la villa de Jovellanos de El Drogas y su banda, en una sala Acapulco a reventar, que otra vez más con mucha antelación se había marcado un «PETAU» en toda regla. En esta nueva gira, Don Enrique Villarreal da varios giros de tuerca a su extenso repertorio, volviendo a dar protagonismo a su etapa en solitario sin dejar de lado su magnánima obra con Barricada.

Comienzo frenético, con parte de la audiencia un pelín despistada adquiriendo sus víveres y un sonido inicial que tampoco acompañó, algo ya habitual en la sala. Por suerte duró poco, hasta que sonó «Lentejuelas«, y tanto el sonido como esa parte de presentes se pusieron todos en su sitio para disfrutar de otra más que sobresaliente actuación de los navarros.

Pudimos disfrutar de una primera parte de concierto sin tregua entre tema y tema, destacando «Peineta y Mantilla» o la coreada «Victima«, hasta recibir los respectivos saludos con su ya clásica coletilla “A Gusto”, y es que muy a gusto se les ve encima del escenario para nuestro disfrute. Momento que Don Enrique, guitarra acústica entre manos, nos presenta en forma de canciones una de las mayores desgracias que se podemos sufrir en la vida, el Alzheimer. «Collar Abandonado» y «Cordones de Mimbre» nos trasladan a tan triste realidad y nos deja una frase final lapidaria, “nunca se olvidan de cantar”. Momento tranquilo a la par de emotivo, que quisiera dedicar desde estas líneas a mi compañero José Ángel, va por ti amigo.

El show continua con partes ya clásicas como los bastones agitándose, casi acariciando el techo como nos comentaba el bueno de El Drogas en «Tentando A La Suerte«, para después colgarse otra vez una guitarra, esta vez eléctrica, para deleite de los que amamos «La Tierra Está Sorda«, su último disco con Barricada . Dedicatoria a todos los maestros/as y bibliotecarios/as, representados en dos temazos, «Los Maestros» y «La Estancia«. Poco se habla de la grandeza de un disco, que viendo el panorama actual, debería ser de escucha y lectura obligatoria en nuestras escuelas.

Y de aquí hasta el final, éxtasis, «Sean Bienvenidos«, «Animal Caliente«, su particular y genial recuerdo de Alarma con ese «Frio«, cantado por todos, «Esto Es Una Noche De Rock N’ Roll» tan mítica como imprescindible, «Azulejo Frio» que también ya es otro clásico, al igual que «Todos Mirando» ya en modo karaoke y otra mítica y tan de actualidad, una de las mayores preocupaciones de las presentadoras más casposas de los matinales televisivos «Okupación«, la cual puso a prueba los cimientos de la sala.

Como clásica ya es también la presentación de la banda, Flako al bajo, incansable y poderoso en todo momento. Txus Maraví a la guitarra, siempre espectacular, a los que El Drogas está a cada momento dándoles protagonismo, llevándolos a las primeras filas y actuando de manera cómplice con ellos. Y como no, el último en llegar, no es menos por ser el último, Nahía Ojeta, del mismo pueblo que Brigi Duque comentó el grande de Enrique, empujando de manera magistral desde la batería.

Pequeño receso y las imprescindibles «Oveja Negra«, imposible no dejar de corear. La que tanto les molesta a algunos en el estadio del Osasuna pero que sigue sonando como el himno que es «No Hay Tregua«. Y como colofón final «En Blanco y Negro» para poner la guinda al pastel a otra soberbia actuación de un personaje imprescindible en la historia de nuestra música estatal, custodiado por unos tipos que marcan cátedra en cada concierto, de como se ejecuta a la perfección un concierto de rock n’ roll. Esperando a la siguiente.

Agradecer a la Sala Acapulco por las facilidades, a Miguel y Yolanda, a Carlos, Rubén (Quini) y su amigo (os avisé que se me olvidan los nombres, mil disculpas). A Iván Desván (ánimo Yoda) y Dani de Los Agustinos (un placer conocerte). Nos vemos en los conciertos.

Texto: José Miguel «Lago«
Fotos: Miguel Rubio

Crónica: Festival XXL Grunge Is Not Dead (Gijón 28/2/2026)

Noche diferente a lo que estamos acostumbrados en H.M.B. la que disfrutamos el pasado sábado 28 de febrero. El itinerante Festival XXL Grunge Is Not Dead, orientado al recuerdo de las bandas más icónicas del grunge como Nirvana, Pearl Jam, Soundgarden, Alice In Chains y la licencia de incluir a los postreros Foo Fighters, se acercaba a la Acapulco de Gijón. Así que apostamos por palpar de primera mano la respuesta que ofrece el público a los eventos protagonizados por las habitualmente denostadas bandas tributo. No es la primera vez que tocamos el tema en la web, por esta página han pasado Ritual, Kiss Experience o Mártires del Rock & Roll en un contexto completamente diferente. Era el momento de captar hasta donde puede llegar un festival de estas características en una de las salas más activas de la región, y comparar su poder de convocatoria respecto a nombres del calibre de Vandenberg, Tim «Ripper» Owens o bandas de calado en la escena asturiana.

De primeras llama la atención la extensa cola que rodea la entrada a la sala. El plantel formado por The Rooster Projet para la encarnación de Alice In Chains, Black Hole Jam que doblarían esfuerzos en su interpretación de los temas más representativos de Soundgarden y Pearl Jam, unidos a Foo Fakers que darían vida a la banda de Dave Grohl y Radiobleach para rendir pleitesía a Nirvana, demostraron que el tirón entre los nostálgicos de las bandas nacidas en Seattle allá por los noventa era más que notable.

Abrió la velada The Rooster Project para retrotraernos a los Alice In Chains del malogrado Layne Staley. Da igual que las caracterizaciones de los integrantes de la banda no busquen mucha similitud con la formación original, el público solamente quiere volver a escuchar las canciones que marcaron la trayectoria de la banda más cercana al metal del movimiento grunge. Set corto el suyo que contó con la aprobación del respetable.

Black Hole Jam, acusaron varios problemas técnicos que arruinaron el ritmo de su actuación. Pausas que convirtieron su set dual que mutaba de Soudgarden a Pearl Jam según avanzaba su tiempo en una montaña rusa, evitando una conexión completa con el público prácticamente hasta su despedida con «Even Flow«.

La sala presentaba el aspecto que deseamos para los eventos que normalmente cubre un medio como este en la Acapulco y resto de locales del rango en Asturias. Una venta de tickets más que notable y un público que no dudaría a estas alturas del festival en bailar y corear los temas que han llevado a Foo Fighters a ser una de las grandes bandas de rock de este siglo. Se estaba labrando una clara victoria en nuestra comparativa.

El colofón a la noche lo pondrían Radiobleach y su recreación de Nirvana. Aquí pudimos ver la única caracterización de la velada. Un Kurt Cobain al que muchos agradecieron poses y gestos en una interpretación que buscó buen número de tangencias con el finado vocalista. La asistencia lo disfrutó sin filtro, una valla se fue al suelo, otras fueron maltratadas, pogos, incluso un «wall of death» para un público que llevó al climax su espíritu «grunchero».

No reconocí rostros asiduos a conciertos de nuestra escena, algún infante si que había (agradecer a esos papás y mamás que apuestan por dar una cultura musical de calidad a sus niños). Que esta oferta musical está orientada a una determinada audiencia, pues si, que la propuesta es económicamente más satisfactoria para las salas que un concierto al uso, probablemente también, que no entra dentro de tus gustos musicales, siempre muy respetable.

Recuerda que solo eres una de las múltiples variables de la ecuación y sin duda tendrás la última palabra. Quédate en casa, otros para bien o para mal, lo disfrutarán por ti.

Texto: José Ángel Muñiz
Fotos: Aurora Menéndez / José Ángel Muñiz

Agenda: Linaje En Gijón

Tras su paso por Gijón junto a Reincidentes allá por octubre del 2024 (crónica) la formación navarra Linaje, encabezada por Aaron Romero regresa a la Sala Acapulco para presentar su ópera prima «Desataron A Los Perros» editado hace apenas un año a través de El Dromedario Records.

Con claras influencias de ExtremoduroBarricadaPlatero y Tú o los mismos Marea, la joven formación nacida en Berriozar cuenta con componentes que apenas pasan los 20 años.

Entrada anticipada online 14€ a través del siguiente enlace:
https://www.enterticket.es/eventos/linaje-en-gijon-648097

Agenda: Blaze Bayley en Gijón

Apenas 2 años después de su paso por la Sala Acapulco (crónica) el vocalista británico Blaze Bayley regresa el próximo viernes 23 de enero a Gijón para interpretar en esta ocasión su disco debut en solitario “Silicon Messiah” editado en el año 2000 y rememorar su paso por Iron Maiden. Los infatigables hard rockeros ovetenses Baja California acompañarán al de Birminghan en la gira salvo en la parada asturiana.

Martes 20 de enero – Rock City (Valencia)
Miércoles 21 de enero – La Nau (Barcelona)
Jueves 22 de enero – Urban Rock Concept (Vitoria)
Sábado 24 de enero – Porta Caeli (Valladolid)
Domingo 25 de enero – Sala Óxido (Guadalajara)

Entrada anticipada 25€ + gastos a través del siguiente enlace:
https://www.enterticket.es/eventos/blaze-bayley-invitado-en-gijon-874839

Venta Física: Librería Paradiso (Gijón)