El Altar del Holocausto desvela sus próximas fechas en vivo para presentar «ECOS» (reseña) el quinto álbum de estudio de su trayectoria. El sábado 3 de octubre tendrá lugar su habitual homilía en los escenarios asturianos a través de una parada en la gijonesa Sala Acapulco.
Formados en Salamanca allá por 2012, la formación instrumental formada por Reaper Model (batería), Weasel Joe (guitarra), Reverb Myles (guitarra) y Skybite (bajo) retoma la actividad tras un periodo de silencio y pausa en los escenarios. Este nuevo trabajo representa su propuesta más ambiciosa, donde exploran nuevas texturas ambientales, melodías intensas y una notable madurez compositiva todo ello sin perder su clásica identidad litúrgica.
Los navarros Cobardes, tras el arranque de su gira “Razones y Contradicciones” el 17 de abril en Madrid, desembarcaron el pasado 9 de mayo en Gijón para presentarnos su tercer disco de estudio “Balance de Daños”, bajo el sello de El Dromedario Records y con producción y grabación a cargo de Kolibrí Díaz (guitarrista de Marea) y Jesús Martín “Txutxín”. Diez años han pasado desde que se formara esta banda de rock urbano, como proyecto personal de Javier Jánices “Cordobés” (voz y guitarra), e integrada por: Íñigo Álvarez “Indi” (guitarra), Iban Sánchez (bajo) e Íñigo Idoate (batería). Por este motivo nos dirigimos hasta la Sala Acapulco y comprobamos de primera mano el buen aspecto que presentaba, con un aforo prácticamente al completo y un público heterogéneo y generacionalmente variado.
Llegamos temprano, con la previsión de quien sabe que se enfrenta a una sala concurrida, y no nos equivocamos. La espera se hizo notar, pero sirvió para presenciar cómo el recinto alcanzaba un aspecto inmejorable, rozando el lleno absoluto. A las 21 horas se abrieron las puertas y comenzó el goteo incesante de fans. Tras una tensa calma, cargada de ganas, a las 22:08 horas, los navarros asaltaron finalmente el escenario y transformaron la espera en una explosión de adrenalina, demostrando que su rock urbano ha dejado de ser una promesa para convertirse en una realidad que llena salas y conecta corazones de todas las edades.
La banda inició su actuación presentándonos dos temas de su repertorio más reciente: “Ni ConmigoNi Sin Mí” y “Vino y Besos”, ambas pertenecientes a su último trabajo de estudio. Acto seguido, Cobardes recuperó “Quinientas Mil Mañanas”, de su álbum «Que Empiece El Baile« (2023). No fue hasta finalizado este tercer tema cuando el líder de la banda, Javier Jánices, se dirigió por primera vez a los asistentes para saludar con un “buenas noches Gijón”, recordarnos que han estado 16 meses fuera de la carretera y animar al público a grito de: “que se note que somos norteños y cantamos hasta la afonía”. Dando paso así al bloque central del concierto, con “AlláDonde Nunca Hay Flores”, otro de los temas de su último trabajo, que nos presentarían al completo a lo largo de la velada, intercalándolo con composiciones de sus anteriores discos, como las siguientes: “Caminos De Algodón” o “Vuela”, ambas pertenecientes a su segundo álbum «Que Empiece El Baile«.
La apuesta por presentarnos su nuevo trabajo se reafirmó poco después con la interpretación de “Mi Sueño Dorado” y “Vuelve”. Este último corte nos regaló uno de los momentos más emotivos de la noche cuando Javier Jánices “Cordobés” tomó la palabra para dedicarlo a todas las “heroínas sin capa” y madres presentes en la sala. Sin embargo, el punto álgido de revoluciones llegaría con “Rodeada De Idiotas”. El tema, perteneciente a su álbum debut «Ceniza y Viento« (2020), logró que toda la Sala Acapulco vibrara al unísono, provocando los saltos y coreos más enérgicos de la velada. Con “Bala Perdida”, otro de los nuevos cortes, Javier Jánices volvió a dirigirse al público. “Unos confiaron en mí y otros dijeron que siempre sería un bala perdida”, confesó antes de animar a los asistentes a que canten con él, a grito de: “si no cantáis los asturianos, al final los afónicos vais a ser vosotros”.
La presentación del nuevo material continuó con “Cielo y mar”, que dio paso a un viaje de regreso a su segundo disco «Que Empiece El Baile» (2023) con “Solo tu”, con la que el vocalista nos comparte una confesión íntima: “Hace cinco años, casi seis, conocí a la personita que me hizo papá… y le hice esta canción”. La sala, completamente entregada se recogió en un silencio respetuoso mientras él pedía que levantáramos los mecheros. “No he recorrido 600 kms para que no los saquéis” bromeó, aunque la mayoría encendimos la linterna del móvil. Añadió que cada kilómetro ha merecido la pena. El público cantó con él de principio a fin, mientras Jánices interpretaba el tema completamente solo, sin su banda, en uno de los momentos más íntimos de la noche. Tras ese paréntesis emocional, los músicos regresaron al escenario para retomar la energía con “Mis Tacones”, rescatada de su primer álbum «Ceniza y Viento» (2020), uno de los clásicos de su repertorio.
Continúan con la presentación de su nuevo trabajo, manteniendo esa línea reconocible de letras directas y guitarras rasgadas que son ya marca de la casa. Entre las novedades interpretaron “En Estado De Coma” y el líder de Cobardes, siempre cercano, comentó “Cuando volvamos a casa y nos pregunten cómo nos trató Gijón, diremos que nos dejó en estado de coma”. Sentenció, subrayando la entrega absoluta del público asturiano. A continuación llegó “Ojalá”, también perteneciente a su último trabajo, que mantuvo la intensidad emocional del tramo central del concierto. Y antes de presentar “En Llamas”, corte de su segundo álbum, Jánices (o “Cordobés”, como también se le conoce), volvió a dirigirse a la sala para preguntar si “¿ponemos el garito en llamas?” La respuesta fue un rugido unánime que desembocó en un estallido de energía. El público, completamente entregado, coreó su nombre al unísono, convirtiendo el momento en uno de los más vibrantes de la noche.
El tramo final del concierto se adentró de lleno en su segundo álbum, enlazando: “En Otros Labios” y “Un Beso y Hasta Siempre”, dos temas que reforzaron la conexión emocional entre la banda y el público. Después llegó “Tu Mejor Carnaval”, uno de los cortes del nuevo disco que mantuvo el pulso del directo en lo más alto. La comunión con la sala era tal que, al terminar, el público pidió “otres tres”. Jánices, entre risas, preguntó si abajo hacía calor, porque ellos ahí arriba estaban “fresquitos”, antes de presentar “Maldito Abril”, también de su segundo trabajo. La recta final continuó con “Princesa En Paro”, rescatada de su debut y un potente solo de guitarra que sirvió de antesala a “Romeo y Julieta”, otro de los temas emblemáticos de aquel primer álbum.
“Última y nos vamos”, anunciaron entre bromas, aunque la intensidad no decayó hasta el último acorde. El reloj marcaba la medianoche cuando Cobardes puso punto final a un concierto que dejó a la Sala Acapulco exhausta, satisfecha y con la sensación de haber vivido una noche de rock urbano en estado puro. Por mi parte, solo queda añadir un agradecimiento especial a los colaboradores y amigos de la gran familia de Heavy Metal Brigade y por supuesto a todos los que nos seguís. A la Sala Acapulco por las facilidades y a todas las personas para las que la música es el motor de su vida. Nos vemos próximamente…hasta entonces que el rock & roll no deje de sonar!!!
El pasado sábado 18 de abril, tuvo lugar en la Sala Acapulco de Gijón la presentación del último trabajo discográfico de la banda madrileña Megara titulado “Año Cero” (4Ñ0 C3R0), acompañados por los mierenses Maverickcon quienes compartieron escenario en este concierto organizado por Tunguska Media Factory.
La fecha elegida para esta presentación posiblemente no fue la más acertada debido a la confluencia de eventos musicales y deportivos ese mismo día, lo que propició una afluencia de público, sobre todo en el inicio, bastante más escasa de lo esperado, aunque esto no restó un ápice de motivación en los músicos e incluso en el público, muy entregado y participativo especialmente a medida que iba transcurriendo la velada. Como estaba previsto, sobre las 21:30 horas, los encargados de abrir fuego fueron los asturianos Maverick, banda que llevo siguiendo desde que los vi por primera vez en el Teatro El Llar de Corvera en la edición del Rockvera Fest 2025 (crónica) hasta más recientemente en el Kuivi acompañando a Teksuo y As Life Burns en el concierto de presentación del último trabajo de Teksuo “The Glow Before I Go” (crónica).
Integrados por Misael (voz) y Carlos (batería), antiguos miembros de All My Fault y por Torri (guitarra), Oriol (bajo) y Guille (guitarra), es una banda punk de múltiples influencias y letras comprometidas, con un ritmo ágil y un poso de melancolía que se deja ver en ciertos temas. Iniciaron su descarga con “Mil Golpes” y “Cometas”, en las primeras canciones acusaron alguna pequeña incidencia o desajuste que hizo que el sonido, al menos desde las primeras filas, no fuera tan bueno como en otras ocasiones pero que pudieron solventar rápidamente. Superado ese arranque nada les frenó, el quinteto se asentó y empezó a mostrar su mejor versión. Supieron conectar muy bien con todo el público y nos presentaron una miscelánea de temas de su primer disco intercalándolos con composiciones nuevas. Personalmente agradecí que Misa fuera presentándonos sus canciones y la cercanía de los músicos, muy participativos. Tras estos primeros temas, Misa nos comenta que están encantados de estar en la Sala Acapulco, agradecen el trato que les han dispensado y muestra también sus agradecimientos hacia todos los asistentes y Tunguska Media Factory. Continuaron presentándonos temas de su primer disco como “Para Un Amigo”, “Aire” y “La Espiral”, este último uno de los más potentes de su repertorio en el que la banda despliega toda su fuerza y energía.
Tras la primera descarga, bajaron ligeramente el ritmo con temas más melódicos como “Por No Hablar” o “Luces de Ciudad”, de la que nos cuentan trata sobre la “morriña” que sienten quienes se ven obligados a marcharse lejos de su hogar. Un momento emotivo que equilibró muy bien la intensidad del resto del set. Continuaron presentándonos “Travis Bickle”, con marcado sonido “punk-hardcore”, incluida en su primer disco, de la que nos cuentan está inspirada en el protagonista del filme Taxi Driver (1976), dirigida por Martin Scorsese. A continuación, le llegó el turno a “Tus Rincones”, también de su álbum debut, más melódica que la anterior y con potentes riffs de guitarra. Durante la interpretación de “Los Días más Oscuros”, la banda dejó atónitos a todos al detenerse en seco. Tras unos segundos de estatismo absoluto sobre las tablas, rompieron el silencio con el estribillo de “Scatman” de Scatman John, un giro inesperado que provocó sorpresas y sonrisas entre el público. En la recta final, nos presentaron “Su Legado”, del disco nuevo, cuya temática rinde tributo a la figura de los abuelos. Tras agradecer nuevamente el trato dispensado a la Sala Acapulco, la asistencia del público e invitarnos a acercarnos al puesto de merchandising, la banda soltó su artillería pesada: “No Hay Final” y “El Miedo En Vuestros Ojos”, temas con los que dieron por concluido el show a las 22:22 horas, dejándonos a todos con ganas de volver a ver en directo a esta joven banda.
Turno para los madrileños Megara, que se suben a las tablas sobre las 23 horas, tras una espera que se hizo quizá demasiado larga. A diferencia de sus predecesores era la primera vez que tenía oportunidad de ver a la eurovisiva banda integrada por Kenzy Loevett (voz), Rober (guitarra), Ra Tache (batería) y Dim (bajo). Mi primera impresión, fue de sobriedad en el escenario, a pesar del llamativo maquillaje de los artistas y su vistosa vestimenta en tonos fucsia y negro, en honor a su estilo musical catalogado como “fucksia rock”. Eché en falta una puesta en escena más teatral y algún tipo de pantalla o decoración en el escenario más acorde a lo que nos muestran en sus videoclips y en otras actuaciones. Cierto es que posteriormente nos avisaron que en este show no iba a haber ninguna bailarina ni incluso más humo, a petición de la propia Kenzy que lo pidió expresamente por ser muy perjudicial para la voz.
La primera canción que interpretaron fue “Karma” tras una intro con el escenario vacío y una voz grabada simulando a un robot que nos va narrando un texto que hace referencia a A.U.R.A., una supuesta inteligencia artificial ficticia que forma parte de la narrativa de su etapa más reciente, vinculada a su último álbum y gira, que termina con las palabras: “Bienvenidos al Año Cero”. Tras lo cual van subiendo al escenario los músicos y a grito de “Gijón” por parte de Kenzy inician el show con dos cortes de su último trabajo: “Karma” y “13 Razones”. Desde el inicio, quedó claro que íbamos a ver un espectáculo diferente a lo que estamos acostumbrados, el estilo de la banda en sí es una mezcla de música electrónica, rock y pop y en el escenario tiene tanta importancia los coros y pistas pregrabadas como la música interpretada en directo por los músicos. Cabe destacar la fuerza de Kenzy en el escenario, con una potente voz y la interacción con el público de las primeras filas, a los que entre otras cosas pregunta quién era la primera vez que les veía actuar y comenta que también para ellos es la primera vez que actúan en Gijón, y que es un concierto un poco diferente porque vienen de presentar el disco en Madrid, una presentación con mucho más atrezzo y bailarines en el escenario y les dijeron que no podían llevar más gente, ni traer una bailarina, por este motivo el concierto fue más cercano e íntimo a los que vienen realizando en esta gira.
Continuaron con temas de trabajos anteriores a este “Año Cero” que nos venían a presentar, como “Bienvenido Al Desastre” y “Estanque De Tormentas”. Retomaron de nuevo su último álbum con “Del Revés”. El ambiente empezó a caldearse y pese a que el público no era muy numeroso no dejaron de saltar y corear las canciones, como ocurrió en el caso de “Hocus Pocus” o“Saturno”. Seguidamente retomaron con cortes de su último trabajo de estudio como: “11.11”, tema lanzado por primera vez en 2024, con el que representaron a San Marino en el festival de Eurovision. En “Vértigo” destaca especialmente el uso de sintetizadores y efectos digitales que le confieren al tema “tintes futuristas”. A continuación Kenzy nos presenta “Oniria”, no sin antes preguntar al público si quiere que cante la balada porque por un pequeño problemilla de voz que tuvo igual no puede. La respuesta de todos fue un “sí” unánime e incluso un espectador pidió una más y les dijo que eran extraordinarios.
Tras bajar el ritmo con la balada, la sala se volvió a caldear con la pegadiza “Boom Boom Bah”, los espectadores se animaron y no dejaron de bailar y botar. En la recta final continuaron con “Involución” y “Oxigeno”, de sus primeros trabajos. Acto seguido, los músicos se retiran del escenario, quedando únicamente Ra Tache al mando de la batería e interpretando un impresionante solo. Tras los habituales gritos de “¡otres tres!” los músicos regresaron de nuevo a las tablas para interpretar no tres, sino cuatro de los temas más potentes de su show: “Truco o Trato”, “Cicatrices”, “Arcadia” – con la que consiguieron quedar en cuarta posición en el Benidorm Fest 2023 – y la que da nombre a su gira y último trabajo “4ño C3ro”, con la que finalizarían a las 00:23 horas.
Al apagarse los focos, apenas quedábamos unos pocos en el interior de la Sala Acapulco, pese a la previa invitación de Kenzy a acercarnos al puesto de merchandising para conocer a Pablo, el responsable del stand. Los músicos regresaron entonces para saludar, hacerse fotos y repartir púas entre quienes aún permanecíamos allí, mostrándose cercanos y amables hasta el último minuto. Fue una lástima la coincidencia de eventos ese fin de semana y el hecho de que su propuesta, probablemente más arriesgada y distinta a lo que suele programarse en las salas de nuestra tierra, no lograra congregar a un público más numeroso.
Por mi parte, sólo queda agradecer a Heavy Metal Brigade por su confianza y permitirme publicar estas líneas, a la Sala Acapulco, los amigos que nos acompañaron y personas que apoyan a la música en vivo. Nos vemos próximamente…hasta entonces que el rock & roll no deje de sonar!!!
El pasado 24 de abril fue una noche para recuperar, con nostalgia, los grandes éxitos e himnos intergeneracionales de los añorados Platero y Tú. Un evento marcado como imprescindible en mi agenda y que suponía el regreso a los escenarios asturianos —concretamente a la Sala Acapulco de Gijón— de los bilbaínos La Gripe y Tú.
Para quien no los conozca, La Gripe está integrada por la sección rítmica de los Platero tras su disolución: Jesús García a la batería y Juantxu Olano al bajo, junto con Txema Olabarri a la guitarra y la voz. Tras tres discos publicados y varias giras como power trío, decidieron, por “petición popular” y tras las magníficas sensaciones que dejó un concierto homenaje a Platero y Tú celebrado en diciembre de 2023 en la capital vizcaína, embarcarse en una gira dedicada a rescatar los clásicos de su banda de origen. Ya como La Gripe y Tú, incorporaron a Fran Malanoche a la voz y guitarra, logrando un sonido aún más próximo al de los Platero.
La apertura estaba prevista para las 21 horas, pero el aspecto de la sala en esos primeros minutos resultaba bastante desalentador: apenas una decena de personas en el interior. Parecía que el desastre estaba servido. Hacia las 21:30, Juantxu y Txema abandonaron el camerino para mezclarse con ese poco público, dando lugar a un meet and greet improvisado en el que no dudaron en hacerse fotos con quien lo solicitara, generando charlas distendidas, risas e incluso —me atrevería a decir— preparando una de las sorpresas del concierto. Un gesto de cercanía que los engrandece.
Para las 22:00, hora anunciada para el inicio, el ambiente había mejorado notablemente, con unas 200 personas dispuestas a revivir esas canciones que forman parte de la banda sonora de la vida de muchos de nosotros. Con un escenario sobrio, sin artificios, la banda apareció pasados unos minutos de la hora prevista. Juantxu se dirigió al público: “Buenas noches, ¿estamos todos? Los del baño, que empezamos”. Y arrancaron con fuerza, enlazando “Tiemblan Los Corazones”, “No Quieres Saludar” y “Voy A Acabar Borracho”, que culminaron deseándonos buenas noches y salud.
Mis sospechas se confirmaron desde esos primeros compases: iba a ser una velada de auténtico karaoke. La audiencia, muy entregada, coreaba cada estrofa al ritmo que marcaban los músicos, algo que el propio Juantxu reconoció: “Sois pocos pero cantarines”, comentó. La energía que desprendían desde el escenario era impresionante, especialmente su cantante, que no dejaba de saltar, correr o gesticular, llegando siempre a tiempo al micro. El sonido era excelente; no así la iluminación, con unos proyectores traseros que generaban contraluces que dificultaban ver a la banda y un deslumbramiento molesto en más ocasiones de las deseadas. Aun así, la música mandaba, y tocaba continuar con otro de los momentos más esperados: la archiconocida “Alucinante”.
Juantxu, quizá el más comunicativo con el público, aprovechó mientras afinaban para contar un chiste y ganarse aún más a la audiencia antes de retomar su etapa con Platero con otra terna imbatible: “Entre Dos Mares” —con un eskerrik asko, Gijón por parte de Fran al terminar—, “Cómo Has Perdido Tú” y “Tras La Barra”, que dedicaron, como no podía ser de otra manera, “a los camareros, camareras y a todo el que tenga una cerveza o un vaso en la mano”.
Bromearon diciendo que el calor que les transmitíamos les obligaba a volver a afinar antes de dedicar “Me Dan Miedo Las Noches” a todo el que esté enamorado, lo vaya a estar o lo estuvo en el pasado. La enlazaron sin pausa con “Ya No Existe La Vida” y “No Hierve Tu Sangre”. Quizá fuera Fran Malanoche quien tuviera la tarea más complicada: sustituir a Fito en temas tan arraigados en la memoria colectiva supone un desafío enorme, pero Fran demostró con solvencia que está a la altura, aportando un toque personal que los actualiza y hace suyos. Su actitud sobre las tablas —sin parar de moverse, acercarse a las primeras filas, intercambiar gestos cómplices con sus compañeros— y su calidad musical tanto a la guitarra como a la voz contribuyeron a que su interpretación perdure en nuestra memoria.
Para “Mari Madalenas” subió Juanma, uno de los técnicos, que acompañó a Juantxu en los coros. Antes del solo, un “Suelta la fiera, Txema” nos preparó para otra interpretación memorable, con gestos, cercanía y una entrega admirable. Continuaron con “El Roce De Tu Cuerpo”, y ni el calor ni los focos molestos impidieron que la cantáramos a pleno pulmón. “Joder, ¡cómo canta Gijón!”, exclamó Juantxu al terminar. Preguntó si estábamos cansados y, tras un rotundo “¡No!” del público, siguieron con “Tu Pelo Rojo”, tema original de Sedientos, antiguo grupo de Txema, con la voz principal a cargo de Natxo, liberando a Fran, que junto a Juantxu se ocupó de los coros. La batería introdujo “Barrancos Rocosos”, otro de los temas de La Gripe, nuevamente con Natxo como voz principal. La banda funciona como una máquina perfectamente engrasada: cada uno ocupa su lugar en cada momento, y entre todos logran una conexión total con su público.
Retomaron el repertorio de Platero con “Por Fin”, en la que Juantxu volvió a pedir la colaboración de Juanma: “¿Dónde está el puto corista?”, bromeó. Llegó el turno de “Un Abecedario Sin Letras”, muy reconocido y coreado, que supuso otro de los puntos álgidos del set, que no decayó cuando, entre bromas —“Dejamos la música del siglo pasado para pasar a tocar música culta”—, presentaron “Inmanol”. Para “Ramón”, un tema que, según dijeron, nunca les habían pedido que dejaran de tocar pese a tratar sobre un hombre maltratado, Txema cambió de instrumento y salió con una guitarra de doble mástil (perdonad que no sea entendido en guitarras, pero creo que era una Harley Benton DC-Custom II), que mantuvo en “Al Cantar”, dedicada a los amigos que ya no están, a los que están lejos y a los que no han podido venir. Tras esta, se retiraron al camerino.
Poco tardaron en regresar. Tomando de nuevo la palabra, Juantxu preguntó si se ceñían al guion o arriesgaban, y se respondió a sí mismo diciendo que seguirían el plan y luego verían. Y lo que marcaba el guion era que la guitarra de Natxo empezara a sonar entre el público introduciendo “Cantalojas”, durante la cual aprovecharon para presentar a todo el equipo: empezando por Txema, Fran —del que comentaron que además de batería era su chófer y hacía alguna tarea más—, sin olvidarse de Sonia en el merch, Juanma, técnicos de sonido, de luces… Personalmente, siempre disfruto este tipo de agradecimientos en los que se reconoce la labor de quienes están detrás de los focos.
La locura volvió a desatarse con la siguiente, uno de sus himnos más emblemáticos: “Hay Poco Rocanrol”, con Fran cantando entre el público. Y llegó otra de las sorpresas de la noche, la salida de guion a la que Juantxu se había referido y que nos pidió que no grabáramos: una improvisación por parte de uno de los asistentes, al que invitaron a subir para interpretar junto a ellos “A Un Tipo Listo”. Sospecho que esa participación se gestó en las charlas del meet and greet. Sin duda, un detalle que hizo único el concierto de Gijón.
Encararon la recta final con “Juliet” y, tras un efusivo “Mil gracias, Gijón”, se despidieron con “Si Tú Te Vas”, en la que invitaron al niño que estaba junto a mí —quien, como ya dije, se sabía todos los temas al dedillo— a subir al escenario y cantar junto a ellos. Seguro que se llevó un recuerdo imborrable. Tras el concierto, nuevamente tanto Juantxu como Txema se mezclaron con el público y no dudaron, pese al comprensible cansancio, en hacerse fotos y charlar con todo el que se lo pidió, poniendo un broche de oro a una actuación ya de por sí extraordinaria.
Quiero aprovechar estas últimas lineas para agradecer a la banda esa cercanía mostrada y a la sala y su personal todas las facilidades que, como siempre, nos ofrecieron. Nos vemos en el siguiente, hasta entonces, salud y rock and roll.
Nueva parada en Asturias para la formación rockera navarra Cobardes. El próximo sábado 9 de mayo llegarán a la gijonesa Sala Acapulco inmersos en la presentación en vivo de su nueva obra de estudio «Balance De Daños» publicada a través de El Dromedario Recordsel pasado mes de abril.
La formación liderada por la voz y la guitarra de Javier Janices «Cordobés» presentará sus nuevas canciones a través de un rock and roll directo, de letras poéticas y fuerte presencia escénica.
Nueva visita a los escenarios asturianos del power trío Malaputa. Liderado por Eduardo Beaumont “Piñas” (Marea) al bajo y voz, cuenta con el maestro «Kolibrí« Díaz (Marea) a la guitarra y Euken Ubasos (Ardi Beltza) tras los tambores. Tras su paso hace apenas un año, acompañados de Rienda Suelta y Ciclonautas, en esta ocasión lo harían en solitario dentro de los conciertos que forman parte de su gira Desojando2026, escogiendo nuevamente la Sala Acapulco de Gijón para su presentación.
Con una puesta en escena despojada de artificios, tan solo unas plumas y una cabeza de cuervo adornando el pie de micro, a las 22 horas empezarían a sonar los primeros acordes de “Mar De Trigo” que, sin pausa enlazaron con “Subió El Telón”. Desde ese instante quedó claro que aquello no iba a ser un concierto sin más; era una descarga de energía, de mala leche y de verdad. La sala presentaba una buena entrada, quizá no la que merecen dos figuras tan queridas de la escena nacional, pero sí la suficiente para que el ambiente ardiera desde el primer minuto. Las primeras filas cantaban como si les fuera la vida en ello.
Tras ese arranque, Piñas se dirige al público con la sonrisa torcida: “Buenas noches, aquí Malaputa; el que no haya calentado ya está muerto”. Y con esa declaración de intenciones atacan “A Las Dos Envido”, uno de los pilares de De Raíz, antes de recuperar “Quiero”, recordándonos que su primer disco sigue vigente. Kolibrí, incansable, recorría el escenario como un animal en libertad, adornando cada riff con poses, miradas y acercamientos que encendían al público. Piñas, siempre que la voz se lo permitía, se sumaba a ese baile eléctrico. La sala vibraba, literalmente, como si estuviera a punto de estallar, presagio de su siguiente tema, “Gasolina y Fuego”.
“¿Seguimos o qué?, ¿Cómo va la cosa?”, pregunta Piñas antes de introducir “Un rocanrolillo guapo”, dando paso a “Amarga Hiel”. “Rock and roll triste, pero guapo” comenta. Vuelven a su primer trabajo con “Noche Clara” para dar paso a uno de los momentos más emotivos del concierto. Empiezan a sonar unos versos grabados de Robe Iniesta para introducir una sentida versión del tema de Extremoduro “De Acero”, coreada a todo pulmón por el público. Tras un “gracias, Robe”, nos piden que levantemos los vasos o botellines para brindar y dedicar la noche a Jorge Ilegal, a Robe Iniesta y a todos los que nos han dejado. Más de uno —yo incluído— sintió cómo se abría un hueco en el pecho al recordar a quienes se fueron demasiado pronto.
Poco después comienza a sonar el potente riff de bajo que introduce “Sin Herrar”, con un solo especialmente brillante por parte de Kolibrí, luciéndose nuevamente en la intro más bluesy de “Entre Alisos”, bonito riff tirando de slide aquí. “Hay canciones que no deberían haberse escrito nunca”, asevera Piñas al terminar. Los golpes de Euken hacían retumbar los cimientos de la sala incluso en esos temas más tranquilos. De nuevo agradecen nuestra presencia y, tras un “vamos a hacer un temita de una gente del barrio, a ver qué os parece”, arrancan su particular versión de “A Toda Velocidad”, de Barricada, coreada de principio a fin por el respetable. Sin pausa siguen con “Golpes De Viento” y “Ramas De Colchón”, ambas de su primer disco. El sonido es impecable; la voz de Piñas, más rasgada y cazallera —si cabe— que en las versiones de estudio, le da a los temas un barniz que les sienta fenomenal, y Kolibrí se luce en cada solo haciendo las delicias de los presentes.
Piñas asegura que están pasando un muy buen rato. Prometen volver “con cosas nuevas y bonitas… y con mucha mala ostia”, entre los gritos de un exaltado que durante toda la actuación no dejó de pedir la púa de Kolibrí. Continúan con el tema homónimo de su último trabajo, “De Raíz” con ese precioso riff de bajo antes de que se unan el resto de instrumentos, para seguir con “Dedos Muertos”, ambos muy bien recibidos. “Ya quedan pocas”, dice antes de recordarnos que era el último concierto de esta mini gira y que, tras su actuación en Madrid, casi no tenían merchandising, por lo que no habían instalado puesto, pero nos invitan a acercarnos a hablar con ellos al final del bolo y ofrecer lo que les quedaba.
“Si te sobran las cadenas, rómpelas y ponte en pie; lucha por no ser esclavo ni de ella ni de él”, introduce “Esclavo De Su Cuento” para, tras un “que viene, que viene”, arremeter con “El Temporal”. La entrega de los músicos era contagiosa y, aún sin conocer los temas en profundidad, no podías dejar de gritar, moverte, corear y… sudar. Nuevo momento de lucimiento para Piñas con la potente intro de bajo de “En La Mejilla”, a la que se une la batería como si fuera una locomotora. Alargan el tema para, dando muestra de su humildad, presentar a toda la crew, sin olvidarse de técnicos de luces, sonido, escenario… además de los propios músicos. Euken nos deleitó con un potente solo de batería que dio paso a “Mi Altar”, su particular homenaje a “sus héroes”, en el que dejan claras sus influencias. “Café Y Mulas” vendría a continuación para despedirse “metiendo mucho ruido” con “Su Nombre Es Ruido”, otro tema alargado en el que destaca sobremanera el solo de Kolibrí tirando de wah.
Y llega el final: por los altavoces de la sala comienza a sonar “Let There Be Rock”, de los australianos AC/DC, momento que aprovecharon para saludar y repartir púas y baquetas entre las primeras filas. Se retiraron, pero en pocos minutos salieron los propios músicos a recoger el escenario y a encargarse del merch. Incluso el guitarrista se encargó de despegar su setlist -y lo que costó- para dármelo (gracias, Kolibrí). Después, fotos y charlas con todo el que se aproximó, por lo que quien quiso se fue con un bonito recuerdo. Esos detalles son los que hacen grande a un grupo y, Malaputa son enormes.
Hora y media de rock and roll crudo pero cuidado, lleno de emoción, de verdad y de momentos que se quedan grabados. Prometieron volver y, por mi parte, ya los estoy esperando. Agradecer a la organización la acogida y al grupo, nuevamente, su cercanía y facilidades para cubrir este evento. Que nunca nos falten noches como esta. Nos vemos en la siguiente; hasta entonces, salud y rock and roll.