Crónica: Aeternal Queen (Gijón 13/12/2024)

Aeternal Queen es el nombre de la potente agrupación que congregó a un nutrido público de todas las edades el pasado 13 de diciembre en la Sala Acapulco de Gijón tras su exitoso paso por Oviedo el pasado mes de mayo.

La componen cinco músicos de reconocido talento y trayectoria como son los “The TravellersAlejandro Blanco (batería), Antón F. Ceballos (bajo y coros), Sam Rodríguez (teclados, coros y efectos) y Ángel Miguel (guitarra y voces) liderados por un pletórico Richard de la Uz (voz principal) y que han unido fuerzas en un proyecto, tan apasionante como arriesgado, en el que rinden un sentido homenaje a una de las bandas más grandes, si no la más, de la historia del rock, los añorados Queen, más concretamente, centrado en la etapa en que la banda británica afrontaba la que a la postre sería su última gira mundial, “The Magic Tour” de 1986.

El repertorio, plagado de clásicos, se centró, con alguna sorpresa, en el mismo que Queen realizaba en el mencionado “The Magic Tour”, aunque con los temas algo recortados respecto a aquel. La puesta en escena, sobre todo por los frecuentes cambios de vestuario de Richard, también tenía claras influencias de esa gira. Todo ello hizo que los asistentes conectáramos con la banda desde que la introducción de “One Vision” comenzó a sonar.

Richard apareció corriendo desde el backstage ataviado con una casaca blanca, muy del estilo del tristemente fallecido Freddie Mercury, provocando la primera gran ovación de la noche. Siguieron con “Tie Your Mother Down” dando las gracias a los asistentes y preguntar si estábamos preparados para viajar hasta 1986. Ante la respuesta atronadora y afirmativa continuaron con “In The Lap Of The Gods” y “Seven Seas Of Rhye”.

El aporte en los coros de Sam Rodríguez fue notable en estos primeros temas y se mantuvo durante toda la actuación, también disparando las partes pregrabadas, siempre oportunas y llenando de colores y matices el repertorio. Llegaría a continuación uno de mis temas favoritos y, a tenor de la respuesta, también de gran parte de la audiencia, no otra que “A Kind Of Magic”. Tras mencionar que el siguiente tema sería un homenaje al grandioso David Bowie comienza a sonar la icónica línea de bajo de “Under Pressure” , que Ceballos realizó de forma magistral.

Acto seguido una nueva interacción con el público del hiperactivo Richard para dar paso a “Another One Bites The Dust”, con el bajo nuevamente destacando por encima del resto, una tarea complicada pero bien solventada, pues la labor de todos los músicos fue impecable. Llega el turno para el tema que popularizara la película “Los Inmortales”, la emotiva “Who Wants To Live Forever”, con una maravillosa y muy sentida labor de Ángel Miguel.

Cambio de vestuario por parte del frontman, que apareció ataviado con la mítica casaca amarilla, como si fuera poca la fidelidad con la que entona los temas, realiza movimientos al más puro estilo Mercury, para interpretar la grandiosa “I Want To Break Free”, muy coreada por todos los asistentes. Llegó a continuación un momento de lucimiento especial de Ángel, tras la retirada del resto de músicos del escenario, interpretando un solo magistral. Un auténtico placer para los sentidos disfrutar de la calidad de sonido que tuvimos tanto en este tema como en toda la actuación.

Vuelta de todo el grupo al escenario para interpretar “Now I’m Here” y ponerse románticos con la emotiva “Love Of My Life” que Richard dedicaría a uno de los presentes como favor personal a la esposa del anónimo protagonista y que interpretaron De La Uz y Miguel, guitarra acústica en mano sobre el escenario. Antes el propio Ángel Miguel ofrecía un emotivo speech en el que agradeció a sus compañeros la implicación con el proyecto, diciéndoles que gracias a ellos era el tipo que siempre había querido ser. Es patente la pasión y alegría que todos han puesto y su habilidad para transmitirlas al público, que no dudamos en unirnos a ellos en esta celebración.

En este momento Richard, visiblemente conmovido, mostró su lado más humano y solidario pidiendo la paralización de todas las guerras que nos inundan, en especial esas en las que matan niños como el genocidio que se está produciendo en Gaza y, alzando la mirada, empezar a interpretar, también acompañado de Ángel con su acústica «¿Is This The World We Created…?

Con la banda al completo y tras una breve presentación comienzan con el que quizás sea su tema más icónico, el impresionante “Bohemian Rhapsody”, en el que todos, músicos y público, cantábamos al unísono los inmortales estribillos hasta llegar a la parte operística del tema, que resolvieron mediante pistas pregrabadas con el grupo en pie en el centro del escenario y mirada al cielo. No pude evitar que imágenes de Freddie, Brian y compañía inundaran mi mente y llegaran incluso a emocionarme. La parte final del tema recobró la fuerza inicial con todos los presentes coreando a todo pulmón.

Le seguirían “Hammer To Fall”, “Crazy Little Thing Called Love” y “Radio Ga Ga”, con el respetable pletórico, lo que animó a Richard a implicarnos en los clásicos “Eooo” que servirían de introducción a “We Will Rock You” incitándonos a seguir con las palmas su inolvidable ritmo, que Alejandro vestía de manera impecable, mientras De La Uz presentaba a los músicos que le acompañaban.

Primera salida del guion, con respecto al setlist que Queen realizaba en 1986, con la imprescindible “I Want It All”, tras la cual los músicos se despidieron abandonando el escenario para volver poco después, no sin antes ser ovacionados y animados por el respetable, para interpretar la emotiva “The Show Must Go On”. La recta final del concierto no tuvo sorpresas y enlazaron “Friends Will Be Friends” y “We Are The Champions” para terminar con Richard ataviado con corona y capa al igual que Freddie hacía al final de sus shows.

Un tributo, o mejor un homenaje, al legado de una banda imprescindible, realizado con respeto y maestría (cerrando los ojos era fácil transportarse a 1986 y estar viviendo un concierto de los mismísimos Queen), en el que músicos y público disfrutamos de una experiencia inolvidable. Es la segunda vez que veo el espectáculo y por lo leído en sus redes parece que el proyecto tiene continuidad. Espero que así sea.

Muchas gracias al grupo y la organización por las facilidades y un saludo a los amigos y conocidos que allí nos congregamos, en especial a los miembros de Argion que quisieron apoyar a su frontman en esta aventura. Nos vemos en la siguiente, hasta entonces, salud y rock and roll.

Texto y Fotos: Miguel Rubio

Crónica: Nashville Pussy + Leather Boys (Gijón 11/10/2024)

Casi veinte años para este par de servidores sin ver al matrimonio Cartwright eran muchos años. Por eso cuando se supo de una nueva venida del «Coño de Nashville» a nuestros dominios, la cita pasó de inmediato a contar como ineludible. Acompañados por la buena gente de Leather Boys, con la Sala Acapulco como marco y a pesar del desplazamiento que nos aguardaba para la jornada siguiente, allí que plantamos nuestras herramientas cara a confeccionar la crónica que hoy os brindamos.

Y que abren con puntualidad británica una de las bandas más activas de la región, Leather Boys, a quienes este año hemos cubierto ya en no pocas citas. Siempre es un gusto que diría aquél. Abren con “Rebirth” ya en buena forma. Haciendo buen uso de la ineludible tarima de Acapulco y dejando un muy buen sonido. Pocas comodidades sobre el escenario. Su backline colocado delante del correspondiente al cabeza de cartel restaba algo de movilidad a los chicos.

Que da igual porque enseguida enlazan tres temas y la audiencia, muy a favor de obra, les recibe con los brazos abiertos y muchas ganas de pasarlo bien. No es hasta “Fairy Tales From The Underground” que se permiten una pequeña pausa, cogen algo de aire y Leather Sex la emprende con su habitual ristra de comentarios jocosos. “Esta es la juventud del papa”, grita Acapulco. Fue un set de gran comunión con la gente. Un público al que han sabido macerar a fuerza de encadenar buenos shows y que ahora responde a su desempeño con el cada vez más habitual “Leather Boys, qué hijo puta sois”.

Crujen algunas rodillas cuando Leather Rose nos manda al suelo en “St Mary’s Dance”. Leather Latin Lover aprovechó entonces las virtudes del inalámbrico y se perdió entre la gente. Mientras tanto, Leather Sex confeccionaba uno de los solos más certeros del set. Es el propio bajista de la formación asturiana quien carga con alguna de las estrofas de “To The Curb”, uno de sus cortes más rotundos y potentes. Tras una pequeña ristra de agradecimientos llegaría el turno de “Born In the 70’s”, un corte que ya apunta a clásico para la banda y que recibimos de buen grado. Su despedida, furibunda interpretación del “Ace Of Spades” mediante, provoca su habitual catarsis final con Leather Latin Lover haciendo crowd surfing y Sex & Rose perdiéndose entre la gente. Siempre divertidos.

Con su propio backline emergiendo de la parte de atrás del escenario, unos amplis Marshall con pinta de haber conocido tiempos mejores, llegaba el turno de los indómitos Nashville Pussy. La banda radicada en Atlanta volvió a dar una lección de rock and roll efervescente, repleto de actitud y potencia, en una encarnación que de tan orgánica nos puso los pelos de punta a más de uno.

Ningún aditamento más allá del parche que recubre el bombo de la batería y el telón de fondo. Pero toneladas de energía. El año que viene se cumplirán veinte años de mi primer encuentro con ellos pero parece que por Blaine y Ruyter no haya pasado el tiempo. Sus caras pueden mostrar más arrugas a día de hoy. Su rock and roll sigue igual de sórdido y ardiente.

La inicial “Pussy’s Not A Dirty Word” ya nos pone sobre aviso de la que se nos viene encima. Blaine Cartwright, el sombrero y las gafas azules, enfrenta las estrofas con su actitud de toda la vida. La sala vibra casi con cada acorde y, haciendo memoria, puede ser que desde Sex Museum nadie sonara a semejante volumen en la sala gijonesa. No es hasta el tercer tema del set, “She’s Got The Drugs”, que el cuarteto se toma un respiro. Emerge aquí una siempre inquieta Ruyter Suys, que extrajo un estupendo solo de una de las SG más desvencijadas que hemos visto en bastante tiempo.

La facilona “Come On Come On” sería a la larga una de las más coreadas de esta parte inicial del set. “Rock in the old fashioned way” había dejado dicho Cartwright. Y tanto que sí. La bajista Bonnie Buitrago parece haber caído de pie en el seno de la banda. Sus buenos coros en “Speed Machine” en particular y a lo largo del set en general así lo atestiguan. El matrimonio es el lógico punto focal de Nashville Pussy pero, como es lógico y evidente, sin su aportación ni la del renombrado Dusty Watson a los parches la banda no funcionaría en la medida en que lo hace. El de “High As Hell” podría ser fácilmente mi riff favorito del set. Cuando se dan al rock sin medida, a la pura adrenalina, como es el caso en “Ain’t Your Business”, pocas bandas del género le podrán hacer sombra a los de Atlanta.

Que si sabemos qué son las drogas, pregunta Blaine, a lo que la audiencia responde con chascarrillos diversos y la banda con una “You Give Drugs A Bad Name” a la que Suys imprime un cierto aire a ZZ Top que no pasaría inadvertido. Menos el rock enfebrecido de “Going Down”, con Watson aporreando los parches con desmedida saña para uno de lo pildorazos más furibundos de la noche. Y fíjate que no fue un show sin inconvenientes. La guitarra de Suys había dado algún problema a la salida de la banda. Pero para cuando echa mano de su wah color rosa en “Testify”, el cuarteto da cumplido testimonio de su gran momento de forma. Blaine, que para este tema en particular abandonó su igualmente gastada Explorer, entregó aquí alguna de las mejores voces de la noche. De nuevo a dos guitarras la banda ofrecería entonces uno de los cortes más grasientos a través de “Everybody’s Fault But Mine”, con Cartwright extrayendo lo mejor de cuanto quedaba en su maltratada garganta. A “Strutting Cock” la precede un pequeño pero esforzado solo de batería. Suys agitaba la toalla en dirección a Watson y no era para menos.

Suys paseó la botella de Jack Daniels por el mástil de su SG en “Hate And Whiskey” y la banda se tomó un pequeño respiro. Más que merecido a estas alturas, desde luego. Y es que después “Philbilly Blues” sonó tan por encima de la versión de estudio que aquello parecía casi absurdo. Como toda buena banda de rock and roll son un animal de directo y “Till The Meat Falls Off The Bone”, de nuevo con Cartwright abandonando su Explorer y aprovechando para jugar con el pie de micro, no hace sino atestiguarlo. Volvería a calzarse su leal Gibson para apoyar el solo de Suys y cerrar un set que ya entonces cotizaba entre los mejores de cuantos hemos visto este año. Blaine lo culminó quitándose el sombrero, arrojando un par de cervezas sobre él y bebiendo de ellas después, rubricando así la fiesta que habíamos vivido.

Pero a la que aún le quedaban sus bises de rigor. A saber: la intensidad de la cachonda “Rub It To Death”, la tremenda efectividad de la más vacilona “Why Why Why” y el cierre con la cierta sordidez de “Go Motherfucker Go” pondrían el broche a otra gran noche de rock and roll. Ruyter la cerraría rompiendo las cuerdas de su vieja SG. No paró hasta que no le tiró las seis a la gente. Que nunca nos falten.

Qué gran noche. Disculpen que nos fuéramos con más premura que en ocasiones anteriores, aún teníamos una buena ruta por delante, por lo que me gustaría aprovechar para mandar un saludo a toda la buena gente con que nos cruzamos en la noche del viernes y también dar las gracias a la organización por todas las facilidades. Ya saben: nos vemos en el siguiente.

Texto: David Naves
Fotos: José Ángel Muñiz

Crónica: Reincidentes + Linaje (Gijón 4/10/2024)

La nueva visita de los sevillanos Reincidentes a tierras asturianas tuvo lugar el pasado viernes 4 de octubre en nuestra querida Sala Acapulco de Gijón y lo harían acompañados por los navarros Linaje, de Berriozar concretamente, lo que a la postre sería una gran combinación.

La cita estaba prevista para las 20:00 horas y desde minutos antes ya se apreciaba un nutrido número de personas en los aledaños de la sala. algunos haciendo cola esperando la apertura de puertas, otros conversando con amigos que, a buen seguro, cosas de la vida, se ven en poco más que estas ocasiones. El personal de sala se asomaba de vez en cuando a ver el ambiente y hasta en dos ocasiones nos invitó a entrar, Linaje estaban a punto de iniciar su descarga cumpliendo rigurosamente con la hora prevista.

Lo que me encontré al entrar fue una sala desangelada, supongo que, como comentaba, la peña se estaba poniendo al día y que Linaje es un grupo apenas conocido por estos lares, que supongo no llamaba mucho la atención. Esto no supuso que los jóvenes navarros se amedrentaran ni un ápice ni que a las 20:25 empezaran con la batería de temas que formarán su primer disco a punto de ver la luz.

La única referencia que un servidor tenía del grupo es que su cantante Aaron Romero, hijo del gran Kutxi Romero, formaba parte del mismo. Le acompañan Asier Cuiral y Aimar Goikoa a las guitarras, Alain García al bajo y Asier González a la batería. Con Aaron ya había coincidido en los conciertos que Marea dio en Gijón (crónica) y Madrid en 2023 donde les acompañaba en el tema “Corazón De Mimbre” causándome muy buenas sensaciones, por lo que, ver lo que hacía su banda era todo un aliciente.

Lo que descubrí fue un grupo muy joven, entre los 18 y 19 años, que hacen buen rock n’ roll con claras influencias de Extremoduro, Barricada, Platero y Tú o los mismos Marea pero dándoles a sus canciones un toque muy personal. Comenzaron con el tema que, previsiblemente, dará título a su primer disco “Desataron A Los Perros”, para continuar con “Ay Morena Mía” y “Una Lluvia Incomprendida” y dar los primeros agradecimientos a Reincidentes por la invitación a compartir gira.

Siguieron con “Canto A La Libertad” y “Cupido”, con un precioso solo por parte de Aimar. En ese momento la sala ya empezaba a estar más concurrida y la actitud de Aaron sobre el escenario, que no dejó de moverse de un lado a otro, animando aun a sabiendas de que pocos conocerían sus temas, consiguió que, poco a poco, nos fuéramos metiendo en el concierto y disfrutáramos de lo que veíamos y escuchábamos.

Unas estrofas recitadas por Aaron para presentar “Querida Libertad”, seguir con “A La Luna” y pasar a presentar a los colaboradores que les acompañarían en el siguiente tema, Mikel de Deklibe, con Asier dejándole su guitarra para coger él una acústica, y Manu Roz de Baja California a la voz. Según Aaron: “un placer tocar este tema de, posiblemente, la mejor banda de rock que ha dado este país, Los Suaves” y su “Malas Noticias”. Con todos ellos sobre el escenario, y el público ya totalmente entregado, hicieron una preciosa y personal versión del tema, en la que Aaron rasgó su camiseta, hecho que se está convirtiendo en marca de la casa.

A continuación, aunque, como el propio Aaron comentó, no es muy habitual en una banda que empieza haga una canción en acústico a mitad de un concierto, todos los músicos dejaron el escenario, dejando solo al vocalista con una guitarra acústica para, después de un problema técnico que casi le obliga a cantar a capela, interpretar la sentida “Vuelve” que dedicó a su abuela.

Con los músicos de vuelta encararon la parte final del concierto con “Capitán” y el precioso tema “A Remojo” que les sirve como carta de presentación, por ser su primer single. Animando a la audiencia a acompañarles, terminaron con “A Capela”.

Un buen concierto de Rock and Roll de este joven grupo, digno sucesor de su linaje (de su padre), como coreaba una parte del público, que quiso poner toda la carne en el asador e interpretar sus propios temas a pecho descubierto, todo un reto para una banda que empieza y que acertadamente ha optado por no abusar de versiones. Prometieron volver el próximo año, ya con su disco bajo el brazo. Si nada lo impide allí estaré.

Para cuando Reincidentes salieron a escena la sala presentaba un aspecto totalmente diferente al inicio de la velada, casi lleno, pues muchos de los asistentes retrasaron su entrada hasta que Linaje estaban finalizando su actuación. Había ganas de ver a los andaluces que, si la memoria no me falla, no visitaban tierras asturianas desde su participación en el FICAL allá por el 2018.

El rock con tintes punk que practican tiene muchos adeptos por estos lares y su descarga fue como el disparo de una ametralladora de repetición. Sin apenas pausas hicieron un repaso por su discografía dejando claro su compromiso social y su buen estado de forma.

Empezaron con “Yaveh Se Esconde” de su lejano primer disco enlazada con “Terrorismo” del más reciente “Vergüenza”, que en las que tocan un tema tan actual como lo que se está viviendo en oriente próximo. Continuaron con “La Republicana” donde los coros del respetable resultaban atronadores y tras la cual se oyeron varios “Puxa Asturies Dixebra”, grito al que Fernando Madina no pudo evitar unirse, mencionando el largo tiempo que había pasado desde que lo oyera por última vez.

La descarga siguió con “La Historia Se Repite”, “Odio” y “Una Noche”, temas en las que los pogos se sucedían uno tras otro. Se disfrutó de un sonido espectacular, tan solo algún pequeño contratiempo con el inalámbrico de la guitarra de Juan M. Rodríguez Barea, que rápidamente fue solventado por el técnico.

Continuaron con «Camela 3«, critica a la desinformación publicada en 1991 y con tanta vigencia a día de hoy. Sin respiro, continuaron con “No Paramos De Mover Las Manos”, single compartido con El Canijo De Jerez, “Escapa”, la divertida “Himno al Bar”, y siguieron enlazando temas hasta el emotivo “Explosivo” homenaje al fallecido Boni de Barricada.

Encadenaron “No Somos Nada”, “Carmen” y “Aprendiendo A Luchar” tras la que Fernando hizo pausa para dar las buenas noches y agradecer su asistencia a los presentes. Turno para uno de sus himnos más conocidos “Ay Dolores” que el respetable coreó a todo pulmón.

Nueva batería de temas en la que no faltaron “Lo Que Nos Queda” de Maniática, anterior banda del ahora reincidente Javi Chispes que se encargó de cantarla. “Huracán” con su heavy riff inicial, la rocanrolera “Los Hijos De La Calle”, la muy coreada “Nazis Nunca Más” o “Cucaracha” en la que desplegaron una bandera en apoyo a las 6 de la Suiza. Incluso hubo un espontáneo que quiso acompañarlos subiendo al escenario a corear junto a Javi.

Siguieron con la más punk “Rip-Rap” para continuar con “La Rabia” y su himno antitaurino “Grana y Oro”, otra de las más coreadas, para seguir incrementando la locura de la audiencia con su “Vicio”. Encararon la recta final de su descarga con la rockera “Andalucía Entera” para seguir con la también muy coreada “Jartos de Aguantá” y terminar con “Todo No Da Igual”.

Un total de veintinueve variados trallazos que dejaron al respetable empapado en sudor de bailar, saltar, pogueary cantar a todo pulmón. El grupo, por su parte, pareció estar divirtiéndose durante toda la actuación, intercambiando miradas cómplices y sonrisas en las incontables carreras y cambios de posición que realizaron, demostrando estar en plena forma y que su música sigue muy vigente.

Un saludo a la organización y a los habituales que allí nos encontramos. Nos vemos en el próximo. Hasta entonces salud y rocanrol.

Texto y Fotos: Miguel Rubio

Agenda: Nashville Pussy + Leather Boys en Gijón

Nueva parada en nuestros escenarios para los enérgicos Nashville Pussy, la formación liderada por Blaine Cartwright a la voz y su esposa Ruyter Suys a la guitarra. La cita con el combo afincado en Atlanta tendrá lugar el viernes 11 de octubre en la Sala Acapulco de Gijón acompañados por Leather Boys.

Presentarán su último lanzamiento discográfico «Ten Years Of Pussy«, doble recopilatorio editado el pasado mes de julio para conmemorar sus 10 años en el sello SPV.

La última gran banda de rock estadounidense como llegó a calificarlos el gran Lemmy de Motörhead compartirá escenario con Leather Boys que continúan presentando su biografía «Fairy Tales For The Underground» que llega a la segunda edición con la suma de un nuevo capítulo y varias fotos del último año de gira.

Entrada anticipada online 20€ a través del siguiente enlace:
https://entradium.com/events/concierto-nashville-pussy

Venta física en la Librería Paradiso de Gijón y el Bar Route 66 de Avilés.

Agenda: Aeternal Queen en Gijón

Aeternal Queen, proyecto compuesto por Richard de la Uz (De LoreanBest Guitar Band y Bras Rodrigo) , Ángel Miguel (The Travellers, Real Straits) a la guitarra, Alejandro Blanco (Pablo Valdés, Lazarus) en baterías, Sam Rodríguez (The Electric Buffalo, Black Beans) en teclados y Antón Ceballos (Gestido, Rafa Kas)  al bajo regresa a los escenarios para rendir un nuevo homenaje a la leyenda británica Queen.

Tras su paso por Oviedo en el mes de mayo (crónica), la cita será el viernes13 de diciembre en la gijonesa sala Acapulco. Entrada anticipada 12€ a través del siguiente enlace:
https://www.wegow.com/es/conciertos/aeternal-queen-en-gijon

Agenda: Whole Lotta Band en Gijón

Nacidos en el 2011 en Mallorca Whole Lotta Band rinden tributo a Led Zeppelin a través de una recreación fiel a la leyenda británica. Su paso por los escenarios asturianos tendrá lugar el viernes 20 de septiembre con epicentro en la Sala Acapulco de Gijón.

Además de desarrollar el característico sonido zeppelin , Whole Lotta Band cuidan los detalles de su escenografía: guitarra de doble mástil, batería naranja transparente, teclado hammond, mandolina, theremín, arco de violín, para hacer perdurar los temas de los ingleses y recrear fielmente sus conciertos.

Entrada anticipada 20€ + gastos a través del siguiente enlace:
https://mutick.com/e/entradas-whole-lotta-band-gijon

Crónica: Sex Museum + Baja California (Gijón 28/7/2024)

Segunda parada de nuestro minitour estival por salas, en este caso para dar cumplida cuenta del paso de Baja California y Sex Museum por los conciertos del Patioh!, reubicado para la ocasión en la Sala Acapulco. Una jornada que se preveía tan calurosa como atractiva, con dos formas bien distintas de entender el rock and roll dándose cita en nuestro querido recinto gijonés.

Los asturianos Baja California volvían a un escenario que, a buen seguro, les trae muy buenos recuerdos. No por nada su anterior paso por esta misma sala, allá por el mes de marzo, cotiza como uno de nuestros conciertos favoritos de lo que va de año. Así las cosas, cuando se apagan las luces y la introducción anuncia turbulencias, uno no puede más que prepararse para lo mejor.

La banda emerge en “Caída Libre” y tiene todas las garantías para sacarle una sonrisa a todo buen fan del género. Sólidos y con buen sonido, al menos donde servidor se encontraba, harían sudar de lo lindo a los suyos con un set que resultó la versión un tanto recortada de su anterior paso por el recinto. Manu Roz desbordó carisma desde el primer momento, si bien su voz en los primeros compases no parecía la de citas anteriores. No obstante y haciendo uso de la ya célebre tarima de la Acapulco, no dudó el espigado frontman en buscar la interacción con su gente.

“Es la hora”, a fin de cuentas, “de hacer un poco de rock and roll”. Aquí destacan los buenos coros de Javi, preciosa Stratocaster en mano, y Aarón Galindo, piezas imprescindibles del engranaje. Brillan ambos guitarras en el duelo solista de la vibrante “Electricidad”, entregando de paso la mejor versión de la banda. Que aunque más atemperados en cortes como “Tiempo Suicida”, dan siempre la sensación de disfrutar con lo que hacen.

Una pasión en su desempeño que resulta siempre contagiosa. Javier Hernández (bajo) y Marco Antonio Guardado (batería) se quedan a solas como anticipo para una “Hoy Toca No Dormir” de profético título para Heavy Metal Brigade. A buen seguro una de las más coreadas de todo el set. Turno entonces para un pequeño solo de Aarón Galindo, anticipo de “Reina De Hielo”, que la banda prácticamente encadena con “A66”. Una banda en forma al fin y al cabo.

Tuvo tiempo Manu para los habituales agradecimientos en un momento en que la Acapulco registraba ya una notable entrada. Era una calurosa tarde de domingo y ni así calmaron algunos sus ansias de rock and roll. Aquí pediría el vocalista que olvidásemos nuestros móviles, lo que son las cosas, mientras servidor tomaba notas en el suyo. “El Mago”, Javi Monge regalando púas a los más pequeños, pero sobre todo “Indomable”, dan la verdadera medida del buen momento que atraviesan.

Roz tampoco dudó esta vez en bajar del escenario y mezclarse con la gente. Cierto que muchos no gozábamos del llamado factor sorpresa. Cierto también que el fin de fiesta fue tan intenso como se esperaba de ellos. Y aunque esta vez no hubiera paseo de Javi a hombros del carismático frontman, ese cierre con el toque más nostálgico de “Años Atrás” es un lujazo. Siguen a muy buen nivel.

Hacía casi veinte años de mi anterior encuentro con Sex Museum, aquél en La Felguera junto a Angra y WarCry, por lo que la cita dominical significaba poco menos que perder de nuevo la virginidad con ellos. El quinteto ha seguido circulando bajo cierto halo de banda de culto y arribó a tierras asturianas con la convicción de agradar a su nutrida parroquia.

Desde ese arranque a pura base rítmica, con Marta tras el Hammond entregando magisterio desde el minuto uno, todo apuntaba a una noche para el recuerdo. Que lo fue. De primeras sorprende el altísimo volumen al que suenan. El enmoquetado suelo de la Acapulco vibra con cada acorde y no, no es una manera de hablar. Para cuando suena “Breaking The Robot” de aquél “Musseexum” de 2018, uno ya es consciente de que no queda sino rendirse ante el combo madrileño. Sudor e intensidad como pocas veces hayamos visto sobre el escenario gijonés.

No faltaron las habituales charlas de Fernando Pardo, clásica SG roja en mano, y me gustó que buscase precisamente la complicidad de los más pequeños. Que los había. El guitarra aprovecharía varios momentos del set para presentar a la banda sin abandonar nunca su particular sentido del humor. Pusieron a bailar a Gijón y tampoco es un decir. A ratos despliegan ritmos capaces de desengrasar cualquier cadera y, en ciertos momentos, me recordaban a los japoneses Acid Mothers Temple y su descollante paso por Asturias allá por 2018.

Sin embargo y en sus momentos más nervudos, uno parece tener delante a la versión más intensa e hipervitaminada de The Doors. Algo a lo que contribuyen en buena medida cortes como la tremenda “Flyin’ High” de aquél “Sonic” de 2002 o su particular reinterpretación del “Unidos” de Parálisis Permanente. Tremenda respuesta de la gente aquí, por cierto. Fernando introdujo, no sin cierta sorna, a su batería: “se apuntó al conservatorio… ¡y le echaron el primer día!”, aseveró. Así las cosas, sería finalmente el rock quien acogería al incasable batería. A él le preguntó el guitarra si (Roberto Lozano “Loza”) había traído su cencerro, que resultó que sí, y la banda procedió entonces a entregar una “Horizon” que dejaría uno de mis riffs favoritos de toda la jornada.

Tras un pequeño speech sobre Deep Purple, “nos gusta todo menos la voz”, sorprenderían a propios y extraños con su particular versión del “Fight For Your Right” de los indómitos Beastie Boys, a la que ajustarían el riff de “Smoke On The Water”. La fiesta que se montó entonces no fue pequeña. Quince pasaban de las diez cuando se fueron a tomarse un pequeño respiro. Y como habían prometido, volvieron no sin antes mandar un saludo a la gente de Baja California. El buen humor, también las tablas, con las que Fernando solventó el pequeño problema de su hermano con el micro, “va siendo hora de pasarse al inalámbrico”, dio la medida del buen rollo que se respira en el seno de la agrupación. La banda rubricó aquí un bis para el recuerdo, puso a bailar una vez más a toda la sala y se fue con la certeza del deber cumplido. De los mejores shows de lo que va de año, confío en no tardar otros (casi) veinte años en cruzarme con ellos.

Por nuestra parte nada más. Agradecer como siempre a la organización del evento por todas las facilidades dispuestas de cara a la realización de esta crónica, mandar un abrazo a los muchos amigos, compañeros y músicos con quienes departimos a lo largo de la jornada y ya saben: nos vemos en el siguiente.

Texto: David Naves
Fotos: José Ángel Muñiz