Reseña: Xeria «Fuego» (CD Music 2024)

Acompañando a la buena gente de Celtian en el Gong Galaxy Club de Oviedo este próximo 31 de enero estarán los chicos de Xeria, lo que nos parecía una razón tan buena como cualquier otra para detenernos un momento en su segundo largo “Fuego”, editado en marzo del año pasado a través de CD Music. Participaron en la grabación de este trabajo el teclista Víctor Herrera, el guitarra Carlos Z, el bajista Félix Gacho, el batería César Manjarrés y la voz Marina Sweet. Nueve temas grabados en Estudios Dynamita con el Last Days Of Eden Dani G. (Arenia, Rage, Monica Naranjo…) encargado igualmente de las distintas labores de mezcla y masterización.

Esta “Fuego” que dará nombre al disco abre con toda la pompa y boato propios del mejor metal sinfónico actual. Marca de la casa en la factoría Dani G., el combo vallisoletano se adentra en una composición atractiva por diversa. Resulta llamativa ya la construcción de las propias estrofas. Esos crescendos delicados y bien cuidados. Arrimados al metal melódico más cadencioso con medido equilibrio en la mezcla. Es cierto que en estribillos las guitarras pierden algo de presencia bajo esos coros tan predominantes. Por contra, me agrada cómo Marina parece en todo momento ser consciente tanto de sus virtudes como de sus flaquezas, trazando líneas interesantes durante estribillos. Como interesante es ese solo previo al epílogo. Un comienzo elegante y con gancho.

Siempre Amanecer”, que pasa por ser el corte más rácano en cuanto a duración se refiere, inicia de nuevo tenue, adoptando no obstante un cariz casi cinemático, que la producción quiebra de cara a la irrupción de la faceta más puramente metálica de la banda. Por ahí emerge un riff no muy lejano de los que el propio Dani G. implementa en sus Last Days Of Eden. Pero quien brilla en ese inicio es Manjarrés tramando una atractiva línea de batería. Un protagonismo que desvanece en estribillos para que sea Marina Sweet quien brille con luz propia. Estos tienen gancho y aunque haya quien eche en falta algo más de picante, lo cierto es que la banda equilibra con algunas guitarras realmente rotundas aquí. Y aunque el solo que Carlos Z puede pecar de escueto, bien está un corte que parece mostrar a unos Xeria cómodos y en plena forma.

Una Lágrima Más” prosigue en mostrar sin asomo ninguno de disimulo el fuerte poso sinfónico de la banda. Originales estrofas las que dibujan los vallisoletanos aquí para un corte donde el combo realmente da la sensación de disfrutar con lo que hace. Bajo la voz de Marina durante estrofas surgen del mismo modo llamativos arreglos y cuidados detalles de Carlos Z a las seis cuerdas. Entregando uno de esos estribillos que entran ya desde la primera escucha, no sorprende que éste fuera finalmente uno de los elegidos para su traslación al terreno del videoclip. El disfrutón solo que irrumpe en ese tramo final redondea una de las ofertas más equilibradas, certeras y eficaces de todo el largo.

Sangre Fría”, corte más ambicioso en cuanto a duración de los nueve, parte desde la más absoluta bruma para después deslizarse hacia la cara más melódica de los pucelanos. Medio tiempo de cadencia amable, con una Marina Sweet muy cómoda en esas primeras estrofas. La producción multiplica su voz más adelante y el corte, en líneas generales, parece discurrir por la vertiente más elegante de la banda. Sin excesos, con el bajo de Gacho dibujando buenos detalles bajo todo el andamiaje puramente sinfónico que le rodea. Pero si algo eleva a esta cuarta entrega es un puente central que vendrá a abrazar tanto una buena gama riffera como un inteligente uso de los arreglos. El propio solo de guitarra, el uso de sintes retrofuturistas y la forma en que la composición retorna a estribillos. De los nueve, el que más hace valer el buen ojo compositivo que, a día de hoy, anida en el seno de Xeria. Estupenda.

Sintes asoman también en el prólogo de “Contra Las Estrellas”, que después cabalga a lomos de una sencilla pero eficaz línea de piano. Los primerísimos Within Temptation sobrevolando mi subconsciente tras cada escucha. El caso es que la banda adopta después un metal melódico que viene a recordar a trabajos más recientes de la propia banda neerlandesa. Sea como fuere, Marina Sweet vuelve a moverse como pez en el agua durante estas estrofas. Algo más exigida en estribillos, pueden no ser estos los más redondos de todo el largo. Y da igual porque Xeria derivan luego hacia una versión más iracunda y, pienso, salen más que airosos del envite. Hay un buen solo de guitarra de Carlos Z aquí. Quizá porque tiene detalles que me recuerdan al mejor Alberto Rionda. También un cierre cuyo trazo me resulta de lo más atractivo. Otra a contar entre mis favoritas.

Al Pasar De Largo” rebaja las revoluciones, deriva sin excusas al terreno de la balada distinguida y elegante, implementa tímidos arreglos de cuerda y, claro, muestra a una Marina Sweet en su encarnación más amable. Mucha pompa en estribillos, tan cuidados como grandilocuentes. Carlos Z se descuelga con un solo torrencial, en una vena puramente clásica, que antecede a los Xeria más sinfónicos y recargados del final. Dani G. maneja con precisión de orfebre el encaje entre todas las líneas que se dan cita en el epílogo, constituyendo uno de los puntos álgidos del álbum en este sentido. A la altura de la mejor producción foránea, francamente.

Tras la calma, bien está el mayor brío de “La Luna Siempre Brilla”. Un corte donde la banda cuenta con la colaboración al micro de Kenzy (Megara) para, entre ambas voces, construir un metal sinfónico eficaz en estrofas, ganchero en estribillos, y finalmente hábil en el despliegue puramente técnico. Fantástico solo de Carlos Z aquí. Impecable en lo que a producción se refiere, no obstante un corte con ciertos altibajos.

Sin salirse un ápice de los férreos límites del género, me agrada la forma en que “Cerraste El Show” acierta a ofrecer un mayor nervio durante estrofas. No diré que la banda suena marcial aquí, pero sí que se dejan sentir esas gotas más de picante. Se agradecen incluso. Por contra, cierto es que su aspecto lírico no me entusiasma, particularmente en estribillos, pero la banda vuelve a mostrarse cómoda y concentrada en lo puramente musical. Hay buenos riffs de Carlos Z bajo estrofas, llamativos arreglos y voces rotas bajo el registro más amable de Marina. A pesar de todo, el corte con el que más me ha costado conectar de los nueve.

Edén”, con Rafa Blas (Mägo De Oz) a bordo, entrega un consistente duelo vocal sobre un metal sinfónico enraizado en la versión más leal posible al género. Me poderosamente la atención los riffs con los que Carlos Z va engarzando las estrofas. También los distintos arreglos y adornos que acompañan a estas. La propia Marina está más que hábil a la hora de construir sus líneas vocales. Delicada a un tiempo, torrencial al otro, confronta (es un decir) al albaceteño con clase y saber hacer. Echo en falta un solo de guitarra más ambicioso en este tramo final y, de paso, asumo mi culpa por ser tan insistente al respecto a lo largo de las diferentes reseñas. En cualquier caso, un más que eficaz cierre a este “Fuego”.

Este es uno de esos álbumes que, reza el tópico, gana peso con cada nueva escucha. Cierto que en su tramo final, el correspondiente a los cortes “La Luna Siempre Brilla” y “Cerraste El Show” estoy cerca de desconectar del mismo. Pero es que antes, temas como “Una Lágrima Más” o “Sangre Fría” habían dejado las expectativas por las nubes. Una gran producción, que no sorprende viendo la figura que se encuentra detrás de la misma, y una Marina Sweet que (me da la impresión) ha crecido una barbaridad desde aquél “Tierra” de 2019. Carlos Z está muy fino a la hora de elaborar buenos riffs de guitarra. Y aunque ya digo que a ratos eche de menos un aporte solista algo más ambicioso y efervescente, poca duda más cabe al respecto de su desempeño. Así pues, solo queda ver qué tal luce en directo este segundo trabajo el próximo viernes junto a Celtian.

Texto: David Naves

Reseña: Celtian «Secretos De Amor Y Muerte» (Maldito Records 2024)

Secretos De Amor y Muerte” supone el cuarto trabajo para los folkies de Alcalá de Henares Celtian. La banda, que hubo de cancelar su último paso por tierras asturianas la misma mañana del show, ha entregado un álbum con Txus di Fellatio y Alberto Seara como productores, encargándose este último además de las obligadas tareas de grabación y mezcla. David Landeroin en baterías y Raúl Plaza al bajo forman la base rítmica de los madrileños, con Diego Palacio en flautas, Txus Borao al violín, Sergio Culebras en guitarras y Xana Lavey al micro. Colaboraciones de Jorge Salán, Rafa Blas, Rafael Carpena, F. Antonelli y Javier Díez, masterización de Dave Donnelly (Dokken, Debler Eternia, Mägo de Oz, Hammerfall…) y arte de Ela Benítez, el trabajo ha sido puesto en circulación por la gente de Maldito Records.

La Lira Encantada” abre los cincuenta y dos minutos de esta nueva obra con un marcado gusto por la épica. Pero una épica tranquila, que a ratos me recuerda al mejor Howard Shore, y que conduce con elegancia hasta una “La Profecía” donde la banda desliza ya todo su arsenal. Una cuidada producción acompaña a las buenas melodías vocales de Lavey. Me agrada el tono en que se desarrollan las distintas líneas de guitarra. La mezcla, un prodigio de equilibrio, permite a la banda respirar en los momentos más amables y atacar en los más rotundos. Su redondo estribillo me parece uno de los muchos hallazgos de esta nueva obra. Un arranque que parece entregar a una banda en plenitud.

Adalina” vendrá a entregar la cara más amable de la banda. Esa que permite a Lavey extraer sus registros más dulces, para desde ahí construir un corte rico en matices y cambios de ritmo, atravesado por otro estribillo pleno de gancho y finalmente abrazar alguno de los riffs más graves y rotundos que les recuerdo. Sin olvidar ni el piano que acompaña a la vocalista durante estrofas ni tampoco la extensa sección solista que irrumpe camino del epílogo, el corte resulta finalmente una de las composiciones más ágiles y atrevidas de este “Secretos De Amor y Muerte”.

Más directa, divertida incluso, “Serena” entrega a unos Celtian mucho más evidentes. Que no obstante ofrece un cuidadísimo trabajo en cuanto a arreglos, una estupenda línea de bajo por parte de Plaza y a la Lavey más heavy. Habrá quien eche en falta algo más de picante, en especial a lo largo de sus estrofas. Por contra, el estribillo resulta del todo ganador. Marca de la casa, rara vez fallan en esto los alcalaínos.

«Maleficio de sangre» sí agradará a quienes busquen algo más de mordiente. Partiendo del riff tan marcado y grave del prólogo, la banda entrega una composición que, a ratos, me recuerda a unos Mägo de Oz del “Finisterra”. Acompaña una Lavey pletórica, alcanzando los tonos altos del estribillo con total fiabilidad. Y aunque el peso de la parte puramente sinfónica es notable, me agrada la forma en que su cara más metálica predomina en la mezcla aquí. De manera evidente durante estrofas y pasando casi de puntillas durante los solos de guitarra, flauta y violín. El equilibrio casi perfecto.

Hasta El Final” linda ahora con el power metal, firmemente apoyada en el doble bombo del Delalma David Landeroin. Contrasta ese mayor brío con una línea de voz más cercana a las lindes del folk metal. Del contraste entre ambas influencias surge otro corte con gancho y bien construido donde, si acaso, echo en falta un aporte solista más ambicioso.

Camino En La Tempestad” parte con todo lo oído hasta ahora dentro del álbum para mecerse por sonidos más cálidos, por los que se cuelan al mismo tiempo sonoridades medio orientales y un cierto parecido a aquella “Astaroth” de la banda de Txus di Fellatio. Sea como fuere, medio tiempo con empaque, que contrasta con el mayor brío de ese estribillo a puro doble bombo. Composición bifocal, de nuevo repleta de matices y también de contrastes, que viene finalmente a dar testimonio de su buen nivel como compositores. Rematada por la cuidada y equilibrada mezcla de Seara y con uno de los solos más redondos de todo el largo, ha terminado por convertirse en una de mis favoritas de entre las trece.

Más sencilla, también más juguetona, “No Vuelvas a Llorar” nos devuelve a los Celtian más festivos y amables. Brilla de nuevo Plaza al bajo mientras la producción opta por revestir a esta octava entrega de toques más contemporáneos, en contraste con el pulso más folk que comanda a buena parte de las composiciones. Finalmente la banda en su clave más vital y optimista.

Caricia Mordaz” es otro de los grandes aciertos (y van) de este nuevo trabajo. Primero por la forma en que está construida. Mucho menos lineal de lo que aparenta. Después por una Xana Lavey que traza aquí una de las líneas de voz más exigentes que le recuerdo. También por una de las bases rítmicas más sólidas de todo el tracklist. Y finalmente por un aporte solista de lo más atractivo, ambicioso sin rozar lo masturbatorio. Francamente estupenda.

Renacer”, con el bueno de Jorge Salán a bordo, sorprende por cómo plantea un heavy metal de sabor añejo y lo insufla de los habituales matices folk del sexteto. Con unas estrofas construidas con sumo cuidado, irrumpen luego unos estribillos no fallidos, pero a los que encuentro algo por debajo de la media del disco. Salán, por si alguien dudaba está fantástico en el solo.

Conecto en mayor medida con “Sueños de Cristal”. Y fíjate que tampoco es que se salga de los vértices sobre los que acostumbra a pivotar la propuesta de los madrileños. Pero entrega guitarras más rotundas y, en general, ofrece a unos Celtian más heavies. Ofrece además el solo con más feeling de todo el largo. Tanto en guitarra como en flauta, estupendos Culebras y Palacio aquí. Ha ido ganando con cada una de las escuchas y tiene pinta de que seguirá haciéndolo en el futuro.

Oh, Catarina”, apenas un escorzo sinfónico con la voz de Lavey muy en primer plano, deja la pequeña nota de color antes de que “Tras El Letargo” recupere el nervio más power y ponga fin al disco. Con Rafa Blas ofreciendo ágil réplica a la vocalista granadina, la banda parce haber echado el resto aquí. Hay química entre ambas voces. También riffs que sacrifican un mayor brillo en pos de alimentar ese pulso más trotón. Sorprende sin embargo el derroche sinfónico del que echan mano en el puente. Contrapunto a ese mayor nervio y un detalle que, pienso, suma y redondea la composición. Gran cierre.

Celtian cada vez más Celtian. La influencia de Mägo de Oz sigue siendo muy palpable a lo largo del disco pero esta es una banda cada día más identificable. El álbum, doy fe, gana una barbaridad con cada escucha. Lo atraviesa una producción de lujo, estupenda labor de Alberto Seara, que lustra cada uno de los temas con precisión de orfebre. En ellos caben influencias de todo tipo. Desde andanadas puramente sinfónicas, flirteos con el power metal o incluso pequeños detalles de corte retrofuturista. Y por supuesto grandes melodías y mejores estribillos. Su pujante y creciente legión de fans tiene, desde luego, motivos más que de sobra para sonreír.

Texto: David Naves

Reseña: Honara «Resemblance» (Autoproducción 2025)

Aún con los ecos de su concierto junto a Narwhale resonando en el subconsciente (crónica) toca volver sobre aquellas canciones y resumir aquí las sensaciones que nos deja este “Resemblance” con que debutan los asturianos Honara. La banda, formada por Antonio Alcaide, Guillermo Villán, Carmen García, Moisés Fernández, Robert Smith y Raúl Fernández entrega nueve temas grabados entre noviembre de 2022 y diciembre de 2023 con producción del propio Alcaide y Nacho Angulo de Treeline Audio como ingeniero de sonido, encargado igualmente de mezcla y master. Con fotos de Frankie Sánchez y diseño artístico de Raúl Fernández, el álbum vio finalmente la luz el pasado siete de enero.

Threshold” procura una tranquila entrada al álbum. El bajo, como ya me sucediera el pasado sábado, me recuerda al bueno de Justin Chancellor, a la sazón bajista de las luminarias progresivas estadounidenses Tool, y la composición avanza tranquila entre dejes oníricos y un elegante uso de los distintos arreglos. Para cuando las guitarras ganan terreno e irrumpe la voz de Carmen, el disco hace gala de una estupenda producción. Para nada habitual en no pocos debuts que llegan hasta nuestras manos.

El caso es que “Sonar”, con colaboración de José Mora (TotengottMad RoversHumo), adopta tesituras tranquilas, arrimadas a un progresivo que sigue teniendo cierta querencia por la banda de Maynard James Keenan. La mezcla, que no podría ser más equilibrada, coloca la voz de García muy en primer término, con los coros más rotos y agrios como brusco contrapunto durante estribillos. Brilla ahí la amplia formación astur, arrimándose hacia terrenos más propios del sludge más atmosférico. La comparación con Cult Of Luna es, a ratos, inevitable. Tras atravesar un puente intenso y desatado, con Honara dando su mejor versión, todo culmina en un epílogo retorcido, más próximo al prog, que ya da muestras de las pocas barreras que el sexteto ha puesto en lo que a composición se refiere.

Da buena cuenta de ello el primero de los temas largos del álbum, este “Earthworm”, y no solo porque su prólogo me recuerde a una banda que podríamos denominar como post-Tool, no otros que los suecos Soen. La composición sin embargo, y toda vez supera ese prólogo, vuelve a enfrentar ambos registros vocales, separando sus caminos de la banda de Joel Ekelöf mientras echa mano de riffs ruidosos pero eficaces. Brilla Villán tras baterías. Tanto en las partes más descosidas como en las más tranquilas y atmosféricas. De hecho este remanso de paz que implementan aquí y los dibujos que hace el propio Villán parecen emparentar de manera más o menos directa con los que Gavin Harrison propone para bandas como Porcupine Tree o The Pineapple Thief. Me agrada ese rápido crescendo que devuelve las guitarras más broncas. También el contraste que ejerce ahí la melodiosa voz de Carmen. Ágil epílogo finalmente, con la banda retorciendo riffs primero y enfrentando ambos registros después. Lo dicho: parecen haberse puesto muy pocas barreras a la hora de construir los temas y se nota.

The Cage”, entrega más extensa de las nueve, arranca de nuevo sobre la versión más intensa y desgarrada del sexteto. Confrontando una vez más ambos registros sobre un metal de fuerte poso atmosférico y otra llamativa línea de batería de Villán. En las partes más calmas hay voces de Carmen que me recuerdan a Gin Barberia (Absalem). Sea como fuere me agradan los distintos contrapuntos que el combo asturiano propone aquí. Sobre todo, por cómo consiguen alcanzar un sonido al que poder llamar propio, en contraste con dejes más marcados e identificables que encuentro en otras composiciones de este debut. Luego el trazo transita hacia territorios más tranquilos, revestido no obstante de una cierta tensión. Surge ahí una interesante sección solista, amén de un interesante juego entre canales, anticipo de una larga trama instrumental que opera siempre en favor de la composición en sí, con la banda más ocupada en tejer buenos riffs que solos masturbatorios y/o ególatras. Carmen sorprende aquí con alguna de las notas más altas de todo el álbum. Justo para que retorne después la calma y “The Cage” fluctúe hacia un prog rock que me recuerda ahora a los primeros álbumes de Steven Wilson en solitario. Finalmente, el cierre habrá de recuperar la versión más encolerizada del sexteto. Que no obstante se maneja siempre dentro de unos márgenes de calculada agresividad. Sin salidas del tiesto ni sobreesfuerzos de cara a la galería. Buque insignia de “Resemblance” y uno de los temas más diversos y atrevidos que haya entregado la escena asturiana desde el confinamiento para acá.

La banda se toma entonces un pequeño respiro a través de la breve “Samatha”. Pequeña instrumental de parajes tranquilos y guitarras amables, donde de nuevo la producción entrega un cuidado juego entre canales, imprescindible escucha con buenos auriculares, y unas cuidadas teclas ejercen de perfecto colchón.

De nuevo con José Mora a bordo, “Coil”, abraza una cierta extrañeza en su prólogo, derivando casi hacia la psicodelia, vuelve a tomar forma a través del cuidado bajo de Alcaide. Llamativos esos sintes que introducen aquí y que vienen a incidir en ese cariz más psicodélico del arranque. Pero si algo me gusta aquí es el riff que irrumpe de pronto, cargado de gancho, y esas voces tan Tool de las primeras estrofas. En cierto modo uno de los temas más enigmáticos del álbum, que lejos de esconder su amor por la banda estadounidense, parece abrazarse a su legado hasta las últimas consecuencias. No es un corte falto de garra. En especial toda vez alcanza su tramo central. Sí que es un tema que, escuchado (y reescuchado) del sábado para acá, deja una de las líneas de batería más cuidadas de todo el largo. Estupendo Villán a los parches. Hay una mayor rotundidad en su tramo final. Guitarras más graves y rotundas para un epílogo pesado, casi monolítico, que no obstante no olvida un cierto poso atmosférico. La de Gojira podría ser una rima fácil, si bien algo lejana. Sin que me desagrade en absoluto, sí pienso que a ratos ciertas influencias pesan algo de más.

Vipassana”, corte más rácano de los nueve, entrega a Honara en su versión más reposada y tranquila. Carmen se mueve sobre aguas tranquilas, dejando el lado más amable de su cuidado registro. Funciona y de qué modo esa calma a la hora de contrastar con las voces más agrias. Ambos registros enfrentados, que no fundidos, en violentos cambios tonales pero un corte que bien merecía algo más de desarrollo.

Me atrapa la melancolía que emana de “Wanderer”. Honara profundizan aquí en su registro más onírico, con Carmen García muy cómoda en estas primeras estrofas y la banda tomando la senda del progresivo más atmosférico. Bandas como Klone, los Riverside más recientes, incluso ciertos momentos de Anathema, para un corte que va tejiendo un cuidado crescendo hasta desembocar en esa narración del epílogo. Otro de los cortes más diferentes de este hábil debut.

Covenant”, que presentó “Resemblance” en sociedad hace escasas fechas, arranca sobre la cara más agria y nervuda de Honara, exhibiendo voces rotas a las que contraponen, pienso que de manera más que eficaz, el habitual registro prístino, calmado incluso, de Carmen García. Un cierre poderoso, rotundo incluso, pero que (como adelanto) puede llevar a engaño a quienes piensen que este es el único registro que la banda despliega a lo largo de “Resemblance”. En cualquier caso bien está el gancho que tienen esos riffs del epílogo y la juguetona voz limpia que se desarrolla durante ese tramo final.

Poderoso debut. Aún cuando uno puede detectar ciertos pecados de juventud algo habituales en bandas noveles como esta, sorprende hasta donde han sido capaces de llevar su propuesta, que brilla y de qué forma en lo que a composición se refiere. Sus influencias, o muchas de ellas, están plasmadas aquí sobre una producción impropia de una banda novel. La mezcla es estupenda. También lo es el uso de arreglos. Y aunque mi impresión con respecto a ciertos temas ha cambiado en el paso del directo al estudio, mi impresión general del álbum no podría ser mejor. Empezar una trayectoria con tales grados de seguridad y confianza de ningún modo puede ser mala señal. Qué depara el futuro para una banda como esta aún no lo sabemos. Pero la primera piedra está puesta y difícilmente podría resultar más satisfactoria.

Texto: David Naves

In-Sanity: Primeros detalles de «Searching»

Los avilesinos In-Sanity nos presentan los primeros detalles de un álbum debut que llevará por título «Searching» y verá la luz a principios del 2025 a través de El Subko Producciones. Recordamos que la formación compuesta los ex- Westhia Chus (bajo) y Diego (guitarra y voz), Víctor Casado (Lycosa Tarantula) a la guitarra y Salvador «El Poyo» García a la batería regresó a la actividad en el 2020 tras un parón de más de 20 años.

01 WOUNDED
02 END OF WAIT
03 SUFFOCATED
04 INSANITY
05 GLOOMY
06 BEFORE
07 SEARCHING & VICTIMIZED
08 THE BALANCE
09 LIVING IN FEVER

Un total de 9 canciones de las que «SUFFOCATED«, «SEARCHING & VICTIMIZED» y «LIVING IN FEVER» formaban parte originalmente de la demo del mismo titulo editada allá por 1994. La grabación del álbum se llevó a acabo en el estudio de la propia banda con Diego, guitarra y voz, a los mandos. La mezcla y posterior masterizado ha sido realizado de Dani Sevillano. En el apartado gráfico tenemos que el artwork y la portada son obra de Tony Nekrosia mientras que las fotos interiores han corrido a cargo de Eva Bustamante. El pasado mes de noviembre el cuarteto estrenaba el vídeo lírico «Wounded» como primer anticipo del disco.

Reseña: Yermo «Yermo» (Negre PlanY 2023)

Yermo nace de la necesidad del músico vallisoletano David Muñoz de dar salida una serie de influencias que le venían rondando por la cabeza desde hace un tiempo. Así, el también Arwen o Sun Of The Dying, configura un álbum amalgama una serie de ideas que abarcan un amplísimo espectro dentro del metal extremo. O al menos eso es lo que nos comunican desde el sello. El pasado uno de diciembre y vía Negre PlanY veía la luz un álbum compuesto por seis temas donde cuenta con la ayuda inestimable de Héctor del Villar (ex José Rubio’s Nova Era) y el Crusade Of Bards Eduardo Guilló compañero en los propios Sun Of The Dying.

Un piano, no podía ser de otra forma, da inicio al álbum a través del calmado y elegante prólogo de “Cencellada”. Muñoz parece arrimado aquí al tipo de metal que desarrolla en Sun Of The Dying, arrastrando un doom satinado ahora de arreglos tan poderosos como melancólicos. Buenas melodías de guitarra engarzadas entre las distintas estrofas, coros grandilocuentes y un trazo a ratos alterno, muy dado a intercalar pequeñas islas de tono casi intimista con nerviosas arrancadas donde la batería vuela hacia terrenos más propios del death metal más al uso. Me agrada por ese desarrollo ágil, que no retorcido, si bien a ratos me resulta un tanto descompensada en lo que a sonido se refiere. Cuestión esta que he ido asimilando con el correr de las escuchas, de todos modos. Un muy buen arranque.

Cuando Éramos Esclavos”, con Héctor Del Villar en voces y entrega más rácana en lo que a duración se refiere, opera ahora más cercana a las fronteras del post-black metal. Del black atmosférico incluso, si bien la afinación de sus guitarras no alcanza los habituales tonos crujientes de bandas como An Autumn For Crippled Children, Ghost Bath, Violet Cold… Metal veloz, interesante en su doble juego vocal y donde quizá eche en falta unas baterías con un sonido más nítido y potente. Aquél carácter más sinfónico del tema inicial se da cita aquí como anticipo de su puente central. Acoge este un tímidos solo de guitarra, teñido de la misma tristeza que impregna casi cada rincón del álbum.

En pleno corazón del debut se encuentran los dos cortes más extensos del mismo, siendo el primero de ellos este “Gris” y su tranquilo arranque. Tonos casi oníricos en este prólogo y un cierto recuerdo a aquellos Anathema de álbumes como “Judgement” o “A Fine Day To Exit”. Muñoz se toma su debido tiempo a la hora de llevar la composición hacia terrenos más asimilables. Y lo hace a través de voces lejanas primero, y un cuidado cambio de ritmo después, transitando hacia una suerte de metal que, mientras junto estas líneas, no deja de recordarme a los franceses Alcest, pero también a los momentos más apaciguados de mis queridos Kauan. Muñoz echa mano de su buen hacer a las teclas para adornar con ellas el tranquilo tronco central. Surge precisamente ahí la cara quizá más cinemática de Yermo, seguida por un hábil crescendo, estupenda línea de batería mediante, que culmina con la banda, o digamos mejor el proyecto, echando mano de su lado más preciosista. Las voces más graves, al menos en la copia digital que nos han hecho llegar desde el sello, resultan un tanto lejanas en la mezcla final. Pero Yermo finiquitan esta tercera entrega con firmeza y buen gusto. Todo me resulta ordenado, sin trabas ni tampoco trucos de salón. Cada idea parece tener su espacio, nada resulta forzado ni mecánico. Francamente estupenda.

El Peso Del Sol” parece echar mano del libro de estilo de los Esoteric, Thergothon o Mournful Congregation para dibujar un prólogo de doom ampuloso y recargado, apesadumbrado y melancólico, donde ahora crepita un bajo que abandonará la mezcla más adelante para que solo y voz piano compongan uno de los entornos más desnudos de todo el debut. Esa calma la quiebra Muñoz a través de un brusco cambio de ritmo que introduce a los Yermo más desgarrados. Desesperados incluso. Fantásticas líneas de voz, apoyadas sobre otra inteligente y bien trazada composición en crescendo. Puedo no comulgar del todo con los coros que Muñoz implementa más adelante. Quizá porque me suenan algo ajenos. Lo cierto es que su largo final parece abrazar un mayor convencionalismo. Al menos en lo que a doom de corte casi funerario se refiere. De ahí que me resulte algo predecible. De ahí también que no le falte ni pizca de elegancia ni tampoco de efectividad.

Encarando la recta final de Yermo surge esta “Un Mar De Polvo” donde Muñoz musica a Miguel de Unamuno sobre una base en cierta rima con la anterior “Cuando Éramos Esclavos”. En su acercamiento a postulados más propios del post-black, el de Valladolid propone un corte en gran medida apaciguado, que tiene un pequeño acento folk antes de que su puente central traiga de vuelta a Yermo en su encarnación más vivaracha, rayana en un post-black de nuevo cuño. Me agrada la forma en que los arreglos sinfónicos ganan terreno camino del epílogo, justo antes de que Muñoz reconduzca reproduciendo aquellas mismas estrofas del arranque.

La final “Vyšehrad”, con su compañero en Sun Of The Dying Eduardo Guilló a cargo de las voces, sin sorprenderme en lo que a trazo se refiere, lo cierto es que sabe sacar partido de ese trazo efervescente, del hábil uso de los arreglos y de una producción, ahora sí, potente y equilibrada. El disco se despide en la más pura calma, no sin que antes se contrapongan lo magnánimo de sus arreglos con lo desgarrado de sus voces. Un cierre notable si me preguntan.

Muchas y buenas ideas en el debut de Yermo. A quienes conozcan de las andanzas de Muñoz en Sun Of The Dying no le cogerán por sorpresa los largos desarrollos de “Gris” y el discurrir lento y melancólico que el disco abraza a lo largo y ancho de prácticamente los seis temas que lo componen. Entre ellos hay acercamientos al post-black o incluso tímidos guiños al shoegaze. Pero “Yermo” es principalmente un álbum de doom metal en el que el también teclista de Arwen ha sido lo suficientemente inteligente como para plasmar un abanico de influencias y una diversidad gramática que, combinadas, contribuyen a elevar la nota a un debut que descabalga, si acaso, por una producción, a ratos, un tanto desigual. Bien es cierto que no tanto como para desanimar al oyente más picajoso pero desde luego lejos de otras propuestas similares que he tenido el placer de disfrutar a lo largo de 2023. Trabajo bien hecho, en definitiva, el músico vallisoletano tiene motivos más que de sobra para estar contento.

Texto: David Naves

Studio Report: Automatic Kafka «Immortal» (Tunguska Media Factory 2025)

Primera visita de esta casa a los estudios de Tunguska Media Factory en Lugones con motivo del próximo trabajo de los asturianos Automatic Kafka. Una cita en la que, ya de entrada, nos llamó la atención el poder de convocatoria de la banda. Medios, músicos y algún que otro clásico eminente de nuestra escena que no quisimos perdernos hacia donde apuntan las miras de la banda.

Broonko Lee ejerce de maestro de ceremonias. Un pequeño speech en el cual nos pone al día de la actualidad de la banda, amén de comentar que los cambios producidos en el seno de la banda y particularmente en lo referido al micro, han sido amistosos y de buenas maneras. La cita sirve, claro, para presentar en sociedad a su nuevo vocalista Adolfo Alonso (Half Black, Electric Alligators, Black Coffee…). También un videoclip, el que corresponde al tema “The Taster”, que intercala imágenes de la banda con otras del malogrado Bon Scott y que estará disponible en todas las plataformas el próximo 20 de diciembre.

Precisamente sobre “The Taster” puede decirse que ejerce como ancla entre el sonido que desarrollaron en el debut “Metamorphosis” y el más clásico y setentero hacia el que la banda parece haber virado de cara a su segundo trabajo. “La banda ha cambiado. En el debut éramos más 90 y menos 70 y ahora es al revés” puede ser la frase que mejor resuma y defina su particular evolución. Un matiz para el que han contado con la producción de Barry Sage, ingeniero de sonido reconocido por su trabajo para The Rolling StonesMadnessPet Shop Boys.

De igual forma pudimos disfrutar de un pequeño show en directo de estos remozados Automatic Kafka. Antes nos habían repartido folios con las letras correspondientes tanto en su versión original como en castellano, así como una pequeña explicación referida a cada una de ellas. A saber:

— “Crazy Horse”, por el nativo americano (no me gusta eso de “indio”) Tasunka Witko.
— “Immortal”, que dará nombre al álbum y versa sobre el personaje de Uma Thurman en el díptico TarantinianoKill Bill”.
— “Doc”, por Emmet Brown, el personaje de Christopher Lloyd en la trilogía “Regreso Al Futuro”.
— La ya comentada “The Taster” sobre la figura imborrable del legendario Bon Scott.

En esta última hay ramalazos que les acercan al heavy metal más iniciático, pero en fondo y forma esta sigue siendo una banda de rock and roll con todas las letras. Quizá ahora más que nunca. Los cuatro temas que descargaron dieron para verles bien conjuntados y con química pese a los muchos cambios en el line up. Tampoco me puedo olvidar del bueno de Pablo Canalís. Las flautas y los distintos sonidos de corte étnico e indígena que introduce en “Crazy Horse” no podrían ir más en consonancia con el propio espíritu de la composición. Todo un acierto. Aún nos dejarían una bola extra de nombre «Burn«, “una raruna” en palabras del propio Broonko, y que en honor a la verdad vino a sonar un tanto más errática que las anteriores. Nada que no remedien los obligatorios ensayos.

Por la calidad que tenía el debut. Por lo que se intuye que puede ofrecer este nuevo trabajo, esta es una banda que merece mayor repercusión. El viernes se pudo ver que la mediática desde luego la tienen de su lado. Tanto de los que estábamos allí como de quienes no pudieron acudir por temas laborales, y es algo de lo que harán bien en presumir. La pelota está ahora en el tejado de los fans.

A falta de darle unas cuantas vueltas a “Immortal”, sí que todo apunta, tal y como nos dijeron, a que la banda suena ahora mucho más clásica. La propia grabación del álbum ha sido llevada a cabo con la intención de sonar lo más clásica posible, buscando ese “grano” que se difumina en esta época de excesos digitales. Aquella “Analogic Return” del debut (“somehing needs to return to the simple way”) cobra ahora un especial sentido. Ardiendo en deseos pues de escuchar el álbum completo y traeros la correspondiente reseña aquí, en Heavy Metal Brigade.

Como siempre, agradecimiento enorme a la banda por la invitación, un saludo a los habituales de siempre y ya saben: nos vemos en el siguiente.

Texto: David Naves
Fotos: José Ángel Muñiz

Reseña: Golgotha «Spreading The Wings Of Hope» (Ardua Music 2024)

Sexto trabajo para los baleares Golgotha dentro de una trayectoria que arrancara allá por la década de los noventa con el largo “Melancholy”. Activos hasta 1998, reactivados momentáneamente en 2005 y ya de nuevo en 2014, conforman la banda a día de hoy Vicente J. Paya (guitarra y voz), Tomeu Crespí (baterías), Andrew Espinosa (bajo) Dan García (guitarra) y María J. Lladó (voz). La banda cuenta además con el Nexus 6 y TodoMal Javier Fernández a las teclas, encargado además de producir, mezclar y masterizar las grabaciones de los propios Paya y Crespí. En la calle vía Ardua Music desde el pasado mes de junio.

Predomina la parsimonia y la elegancia propias del género en “For Every Tear”. Doom melódico de cuidados arreglos y buenas melodías de guitarra que, duelo vocal al margen, bien podría recordar a muchos momentos de los americanos Novembers Doom. A su vez, el cierto goticismo que emana de las teclas que adornan esos engarces entre estrofas no deja de tener sus semejanzas con los seminales My Dying Bride. Lladó, a quien ya escucháramos en el anterior álbum de la banda, también al frente de otro de los múltiples proyectos de Paya, los stoner Bis•nte, entrega una interpretación contenida, constreñida incluso, amparada en el contraste que su voz produce con el registro roto del también integrante de los thrashers Holycide. Arranque en la más pura tradición del género, en cierto modo orgánico y desde luego de lo más funcional.

Gilded Cage”, que fuera una de las cartas de presentación de este sexto largo, entrega unas mayores pulsaciones que de inmediato siempre me recuerdan a los temas menos áridos de Saturnus. Conforme se sucede ese animoso prólogo, Golgotha desnudan su habitual doom para que Lladó sitúe su cadencioso registro sobre apenas una tímida batería y un igualmente timorato piano. Por ahí me agrada la forma en que estas reconducen hacia estribillos, así como el brusco contraste que los gruñidos de Paya provocan aquí. Es un corte agradablemente engañoso, que tira del manual del estilo pero se permite una serie de guiños en cuanto a estructuras que la convierten al mismo tiempo en una entrega con gancho y, a la vez, vistosa y ágil. Acertadísima su traslación al terreno del videoclip, aunque fuera en forma de vídeo lírico.

A Solitary Soul” ofrece en cambio un inicio mucho más pesado. Rotundo incluso. Ese riff inicial, tan sencillo como machacón, ofrece toda una gama de contrastes con la voz de Lladó. La banda ofrece sin embargo tonos más livianos que acompañan con sus habituales voces rotas. Una dualidad que la banda acierta a alimentar con alguno de los arreglos más llamativos de todo el redondo. Siempre de manera más casual que tímida, alimentando por ahí el rango sonoro del disco, convirtiendo a esta tercera entrega en una de las más personales de la banda. Firme Crespí al doble bombo y elegante Javier Fernández en teclas. Pero si algo me engancha sobremanera aquí es el solo de guitarra que precede al potente epílogo, lleno de clase y feeling. Estupenda.

Hear Their Cries” nos transfiere de pronto a la cara más nervuda de los baleares. Son estos unos Golgotha que, sin salirse de las a veces estrictas lindes del género, se adentran en un juego de intensidades que viene a construir otro de los cortes más llamativos del tracklist. Pequeña porción de blast beats inclusive. Quizá eche en falta algo más de nervio por parte de Lladó, si bien los tonos más altos que despliega aquí no me desagradan en absoluto. Todo se apacigua camino del epílogo, momento en el que irrumpe uno de esos solos de guitarra que siempre me dejan con ganas de más. Un corte finalmente con altos y bajos, interesante por el juego de contrastes pero a ratos irregular.

Human Vultures” propone de entrada un doom crudo y orquestado que me recuerda a bandas del ramo como Mourning Beloveth o incluso propuestas más funerarias como pudieran ser Mournful Congregation o Evoken. Apenas un pequeño guiño de la banda pues toda vez Lladó irrumpe en las primeras estrofas, Golgotha reconducen hacia un doom melódico mucho más amable y convencional. Sin abandonar en ningún caso el clasicismo, apostando de nuevo por el doble juego vocal y entregando una gama riffera que me engancha solo a ratos. Todo lo contrario que esas estupendas melodías del tronco central, así como el cuidado solo posterior:

Closed Heart”, corte más rácano del álbum, engancha desde el primer momento gracias al gran trabajo de Paya y García, especialmente inspirados a la hora de construir un prólogo tan elegante y vistoso como clásico. Ejerce este gran contraste con las estrofas que proponen después. Angostas, acompañadas de un riff seco, casi marcial. Golgotha entregan así la que es, con mucho, la composición más diferente de todo el tracklist. Hábil a la hora de proponer una particular relectura del género sin que ello signifique perder del todo su propia identidad. Todo un ejercicio de equilibrio que la banda aprovecha para reconducir en un epílogo que, de nuevo, vuelve a recordarme a la banda de Paul Kuhr.

Sobre parecida raíz construyen una “Spreading The Wings Of Hope” que de nuevo entrega a unos Golgotha en su faceta más melódica, apostándolo todo a otro ejercicio de contrastes donde destacará Crespí tras baterías. Es la suya una labor de lo más eficiente aquí a la hora de amalgamar las distintas intensidades por las que transita la composición. Paya, por su parte, está particularmente oscuro en su interpretación vocal. Y mientras que Fernández viene a aportar las teclas más cinemáticas de todo el álbum, todo termina encajando cara a construir uno de mis cortes favoritos del trabajo al que da nombre.

Es el propio Fernández quien sugiere desde el piano “Hope As Guide”. El cierre del álbum parece querer reconducir de nuevo hacia un doom mucho más canónico, que ejemplifica la crudeza de sus primeras estrofas. Su contraste con Lladó no va a coger por sorpresa a estas alturas del álbum, lo que no quita para que la mallorquina entregue una gran interpretación. El crescendo que conduce hacia el epílogo funciona por sutil, mientras que las voces filtradas de la propia Lladó aquí me llevan de nuevo a pensar en Bis•nte. Interesante broche final.

El doom metal como principio y final. No obstante la banda, formación asentada mediante, se permite ciertos picoteos fuera del género que llenan de matices lo que, a grandes rasgos, no deja de ser un disco de género hecho y derecho. No negaré que siento el registro de Lladó más apropiado para su otra banda, Bis•nte, lo que no quita para que la mallorquina entregue aquí unas cuantas interpretaciones de nivel. Al final un disco ameno, quién dijo que el doom era algo aburrido, y que muestra a una banda, casi treintañera ya, en gran estado de forma. Ya podían aprender algunos.

Texto: David Naves

Reseña: Inversus «Evil Seeks Evil» (Autoproducción 2023)

Ep de cinco temas para el combo ilerdense de death metal Inversus y que forman Javi García en baterías, David Tudela al bajo y coros, Oriol Cornet en guitarra y Hastur también en guitarra y voces. Este “Evil Seeks Evil” que hoy nos presentan se grabó y mezcló en el Nomad Studio de la mano de Xavier Esterri (Cauldron, Ouija, Blindpoint…) para después ser masterizado en Crossfade Mastering. Con artwork de Garage Caos, el trabajo vio la luz en junio del pasado 2023.

Lejos de adherirse al clásico arranque nervioso y furibundo, Inversus dibujan un prólogo de fuerte carácter melódico. “Evil Seeks Evil” se manifiesta como un pulso entre el agrio registro de Hastur y unas guitarras que expelen riffs un tanto casuales, revestidos aquí y allá de buenas melodías. Nada que sorprenda a estas alturas pero que en cualquier caso engancha con un estribillo muy bien medido. La mayor tensión del puente central, con la batería de Javi García ágil a la hora de alternar ritmos, alimenta el fondo de un primer corte al que remata el elegante solo que anticipará el epílogo. Un arranque algo previsible, que no fallido.

Nazino”, en alusión a la tragedia del mismo nombre bajo el paraguas de la Unión Soviética, y a la que también Avulsed dedicaran un corte en su disco “Nullo (The Pleasure of Self-Mutilation)” de 2009, echa mano de una mayor pesadez en sus guitarras, lo que en contraste a su mayor variedad en ritmos, deriva en un corte bifocal, de nuevo ágil, con rastros de los Sepultura pre “Chaos A.D.” apareciendo aquí y allá. También los Dark Tranquillity más clásicos y canónicos. Y entre medias espacio para que la banda desarrolle una serie de ideas que funcionan con suerte desigual. Se suceden las escuchas y no puedo evitar pensar que la narración que enmarca tronco central resulta un tanto impostada. Todo lo contrario que la buena ración de solos que despachan después o esos riffs tan machacones como pegadizos.

Bastard Of Lilith”, que se atreve a bordear el doom en un cuidado prólogo, alterna las habituales pulsiones death del combo catalán con pequeñas derivas hacia territorios más propios de bandas como Paradise Lost, Novembers Doom o Daylight Dies para terminar por trazar uno de los cortes más sólidos de todo el Ep. Muy digno en lo que a despliegue técnico se refiere, apoyado en buenos riffs y muy variado en lo que a ritmos se refiere. Pero al contrario que me sucedía en la anterior “Nazino”, siento que aquí todo empasta con mayor firmeza y solidez. Quizá porque su andamiaje, salvo detalles, rezuma clasicismo por todos sus rincones. También porque la producción del Ep sabe cómo jugar con los distintos tonos que la banda incorpora aquí. Un acierto pleno.

Lejos de reconducir hacia un death más canónico, “Dreams Of Blood” prosigue la deriva del tema anterior al tiempo que tiñe la música del cuarteto de un poso más gótico que sorprende primero y engancha después. Aquí vuelve a sobrevolar el nombre de Novembers Doom. También el de Insomnium o, barriendo para casa, el de los valencianos Evadne. De resultas de ese ambiente más tendente hacia el goth surge un corte interesante en lo tonal, que si bien vuelve a mostrar una estructura eminentemente clásica, deja la impresión de que Inversus, a quienes admito no conocía hasta que “Evil Seeks Evil” cayera en mis manos, se sienten más que cómodos en esta suerte de doom death melódico.

Sons Of Chaos” sí reconduce hacia el lado más death de su música. Aunque con matices. Y es que el corte final resulta una suerte de híbrido entre el par de cortes previos, especialmente en estribillos, y aquellas pulsiones más nerviosas del tema título o “Nazino”. Hastur vocifera como alma que lleva el diablo justo antes de que el corte derive hacia un puente central quasi atmosférico, que anticipa no obstante un epílogo más rayano en el heavy metal más clásico, lustrado por un solo de guitarra que bien merecía algo más de espacio. Otro corte pluriinfluencial pero sólido. Bien armado y sólido. Acertada carta de presentación del Ep.

Se trata de un Ep mucho más diverso de lo que adiviné en una distraída primera escucha y que viene un poco a hablar de las inquietudes y propósitos de una banda, a tenor de lo escuchado, aún intactas. Bien es verdad que la propuesta no resulta siempre todo lo sólida que debiera. Que fruto de la rica paleta de géneros que manejan, haya cortes un tanto descompensados. Pero en definitiva y cuando la banda acierta el tiro, véase “Bastard Of Lilith”, queda la sensación de que se conocen el libro de estilo al dedillo. A rematar con un hipotético tercer largo que acentúe los aciertos y destierre los errores de este meritorio “Evil Seeks Evil”.

Texto: David Naves

Crónica: Eden + El Plan (Oviedo 23/11/2024)

Nuestra añorada Sala Sir Laurens, convertida ahora en Espacio Estilo, fue el lugar elegido por los asturianos Eden para la puesta de largo de su impresionante último trabajo “Alma De Libertad” (reseña).

Tenía ganas de ver, tras la escucha del impecable trabajo realizado en el estudio, cómo la renovada banda lo defendía en directo. El grupo cuenta en sus filas con Fernando Argüelles (Northwind, Vendaval, Omenomejodas, Nuevecondiez) en baterías, Juanjo Díaz al bajo, Fernando González “Dini” (Decibel Race, Darkkam) en voces, Álvaro Cocina (Intermezzo, Nuevecondiez) y Javier Díaz (Notredame, Warcry) a las guitarras, siendo este último el único miembro de la formación original, que ya cuenta con más de veinte años de trayectoria y seis discos a sus espaldas.

Pero antes de disfrutar de la descarga de Eden se presentaban, a modo de teloneros El Plan, banda de reciente formación con músicos más que experimentados como Juan Carayol (Marvel, Omenomejodas) en guitarra y voces, Toño García al bajo y voces y Charly (Madera Rock) a la batería en lo que sería su primera descarga en directo.

Como estaba previsto, a las 19:45 salían a escena comenzando con la instrumental “Hey”, dejando claro que lo suyo es hard rock con toques heavy de la vieja escuela. Siguieron con “Mentirosa Compulsiva”, uno de los temas que había podido escuchar, y que muestra otra de sus señas de identidad, sencillos riffs que enseguida se meten en la cabeza con unos estribillos pegadizos y vacilones.

Primeros agradecimientos por parte de Juan para sus compañeros de Eden transmitiéndonos las ganas que tenía de verlos en directo, para pasar a “Lo Importante” y “Amy Jade”, en la que Juan y Toño intercambian el peso vocal. Presentan “Inalcanzable”, un tema dedicado a un coche de lujo pero que podría aplicarse a cualquiera de esos sueños que todos tenemos.

En “Si No Te Puedo Tener”, aprovechando que Toño se volvía a hacer cargo de la voz principal, Juan bajó del escenario a darse un pequeño baño de multitudes para, rápidamente, subir y retomar su labor en los coros. El público, aunque no muy numeroso, ya estaba completamente metido en la actuación con numerosos fans coreando los temas y moviéndose al compás que Charly marcaba en la batería. Con la presentación de su siguiente tema “Un Buen Plan”, nos sugieren que no se le ocurre un plan mejor que lo que se está por venir con la actuación de Eden.

Siguen los riffs cuidados y pegadizos, que en ocasiones recuerdan a AC/DC o a esos primeros grupos de heavy rock español, en su particular oda a la cerveza titulada “Doble Rubia” para despedirse con la socarrona “Un Buen Cachopín”, asegurando que a más de uno nos apetecería al finalizar el concierto.

Pese a su reciente creación y a los nervios que a buen seguro tenían al ser esta su primera actuación, sonaron muy compactos y compenetrados. Si hubo algún error para nada eclipsó el buen hacer de estos grandes músicos, que contaron con un sonido excelente durante todo el concierto. Se les vio disfrutando sobre el escenario de poder presentar sus composiciones. Me parece digno de elogio que salieran al escenario a defender sus propios temas y que lo hicieran con tanta solvencia. Al acabar el concierto el mismo Juan me aseguró que seguirían trabajando en nuevas composiciones para publicar, en breve, al menos diez canciones en plataformas digitales a modo de primer disco. Será un buen plan escucharlo.

Faltando 15 minutos para las 20 horas entraba en acción Eden. Empieza a sonar “Cenizas” que sirve como introducción, al igual que en el álbum que presentan, y arranque del concierto del cabeza de cartel. Continúan con la apropiada, por ese renacer que está viviendo la banda, “Ave Fenix”. Una potente intro de batería nos mete de lleno en “Nunca Más”. Gran pegada en todo el tema en el que Dini, haciendo alarde de su poderío vocal y gran puesta en escena, animó a que fuera muy coreado por el respetable.

Primeras presentaciones para transmitir lo felices que estaban, doy fe de que se les notaba, de presentar su nuevo disco y decir que lo tocarían en su totalidad, aunque tampoco faltarían temas de trabajos anteriores como “Desde El Aire”, perteneciente a “El Despertar De Los Sueños”. Retoman al trabajo que presentan con la más épica, que también da título al disco, “Alma De Libertad” y un público entregado a su estribillo.

Momento de bajar las revoluciones para realizar un alegato en favor de la lucha a la que se enfrentan las personas con discapacidad y dedicar su “Puede Ser” de manera muy especial a Patrizia Terrones, presente en la sala, que fue vitoreada y a cuyo alrededor se formó un círculo para que pudiera bailar en su silla de ruedas. Imposible no emocionarse en ese momento.

Con “El Fin” tenemos de vuelta a los Eden más hard para enlazar con el poderoso riff de “Corazón”, un tema que en la garganta de Dini gana enteros respecto a la versión de estudio que registraran en su anterior trabajo, que dedicó al público más joven allí presente, curiosamente muchos eran alumnos suyos, como al finalizar el concierto me comentaría.

Sobre el escenario presentan una imagen compenetrada, pura energía la de Dini que no deja de moverse de un lado a otro, al igual que Juanjo. Cuando su labor en los coros se lo permite, se acerca a Javi y a Álvaro para acompañarlos en sus interpretaciones. El sonido es impecable durante toda la actuación y la pegada de Nando, con elegantes giros, hace temblar la sala dando muestras del poderío que tienen en directo.

Dini, que cuida en cada detalle a sus compañeros, aprovecha para presentar al nuevo guitarra, el jovencísimo Álvaro Cocina, que acompaña en la sección rítmica y elabora algunos solos de puro virtuosismo. Turno para “Muerte Carmesí” y justo antes de “Junto a Ti” presentación, según sus palabras, a la mejor persona del mundo, Juanjo el vikingo, al bajo. Como apertura a “666” hace lo propio con Nando, agradeciéndole su implicación en toda la parte organizativa, además de resaltar su labor a la batería.

Encaran la parte final del concierto con el clásico “Sangre De Metal”, pegadizas guitarras y ese estribillo que haría cantar a las piedras, tras la cual amagaron con irse provocando los tradicionales coros de “otres tres”, así que sin tiempo para tomar aire acometen “Perdido estoy” para pasar a presentar al alma mater de la banda, Javi.

Turno después para “Ella”, uno de los singles de adelanto del trabajo que presentan, en la que Dini bromeó acerca del gran número de reproducciones que tiene en Youtube. Sea o no cierto ese dato, la verdad es que la canción contó con gran participación del público.

Tras comprobar si quedaba tiempo para una más y preguntar al público si aún nos quedaban fuerzas, con clara respuesta afirmativa, acometieron el tema más inesperado del repertorio, una versión de “Rebel Yell” de Billy Idol también muy coreada, para retirarse dejando la impresión del trabajo bien hecho, lo que se reflejaba en sus felices rostros.

En definitiva, la nueva alineación de Eden y sus grandiosas nuevas composiciones dejaron muy buen sabor de boca en la audiencia que, a buen seguro, se quedó con ganas de más. Quiero aprovechar la ocasión para desearles la mejor de las suertes en la gira que ahora comienzan, y a ti que me lees pedirte que vayas a verlos si pasan por tu zona, no te arrepentirás. Muchas gracias al grupo por la invitación, a la organización por las facilidades y nos vemos en la siguiente. Hasta entonces, salud y rock and roll.

Texto: Miguel Rubio
Fotos: José Ángel Muñiz