Reseña: Helloween «Giants & Monsters» (Reigning Phoenix Music 2025)

Decimoséptimo largo ya para la calabaza germana, el segundo desde que Helloween debutara esta suerte de formación all star con Michael Kiske (voz) y Kai Hansen (voz y guitarra) retornando a la que fue su casa. Mi compañera Tumay entrevistó a Markus Grosskopf (bajo) hace escasas fechas por lo que era de recibo, ahora, darle un tiento a este flamante “Giants & Monsters”. Michael Weikath y Sascha Gerstner (guitarras), Andi Deris (voz) y Dani Löble (batería) completan la nutrida alineación. Dennis Ward y Charlie Bauerfeind se harían cargo de las distintas tareas de grabación y mezcla, mientras que Sascha Bühren y Emil Pohjalainen harían lo propio con la masterización. Diez cortes para cincuenta minutos de música adornados por el fino arte de Eliran Kantor. En la calle a través del sello Reigning Phoenix Music desde finales de agosto.

Nada de intros cinemáticas ni pompa engolada. “Giants On The Run” ofrece desde el comienzo la mejor cara de esta constelación de músicos. ¿Por qué? Por la construcción de esas estrofas, por cómo después su estribillo reconduce hacia los Helloween más canónicos, con Deris llevando la voz cantante. Sorprende su elección como opener si uno se atiene a lo llamativo de su construcción. Ahí caben desde breakdowns a cierto coqueteo con el metal progresivo, voces graves y una hábil sección solista. El epílogo, tal vez por llevar la voz de Hansen, pero también por el tratamiento de los diferentes coros, no podría recordarme más a Gamma Ray. Por ahí, y sin que la producción me enamore del todo, siento que el álbum no podría empezar con mejor pie.

Savior Of The World” se conduce ahora hacia un power metal mucho más clásico y elemental. Ese donde el siempre cálido timbre de Michael Kiske engarza con total precisión. Es una canción que Helloween han entregado decenas de veces. Quizá por ahí que quepan pocas quejas al respecto, más allá de cierta predecibilidad inherente al género. Además Dani Löble está no solo rápido sino que bastante hábil a la hora de componer su línea de batería y, por ahí, todo deja la impresión de que podría funcionar como un tiro en vivo. La producción juega con los canales durante la primera fase del solo. Justo antes de que éste emprenda el vuelo y deje paso al epílogo. De esas que te las sabes a la primera y no salen de tu cabeza durante días.

Lo mejor que puedo decir de “A Little Is A Little Too Much” es que cumple con creces su papel como single adelanto. Sencilla, valga la redundancia, con una melodía pegadiza y memorable, un buen tratamiento en cuanto a voces se refiere y ese sencillo pero eficaz estribillo, el cual parece construido con el directo como fin último. A día de juntar estas líneas, es el adelanto del álbum con menos reproducciones en Spotify, si bien en lo personal siento que está por encima de “This Is Tokyo”. Más adelante explico por qué.

Me gusta la forma en que “We Can Be Gods” recupera algo más de nervio y mala leche. De clasicismo incluso, con ese inconfundible agudo durante el prólogo. Kiske de nuevo a placer, muy cómodo, en estas estrofas. Y basta escuchar los distintos riffs que la pueblan para darse cuenta de que esta es una composición con el sello personal e intransferible de Kai Hansen. El disco va conformando así el puzzle en el que han de ir encajando las distintas personalidades que integran estos súper poblados Helloween. Quizá el solo me suene algo recurrente a estas alturas de la película. Inequívocamente ágil, especialmente cuando emergen buenos duelos entre ellos, pero que aún con eso me provoca cierto déjà vu.

Into The Sun” echa el freno y pone la calma. Balada / medio tiempo bellamente arreglada, interpretada con todo mimo y que, sin tampoco reinventar la rueda, amplifica el rango sonoro del álbum con cierta finura. Una buena sección solista y un final pomposo pero bien equilibrado en lo que a mezcla se refiere para un corte ni memorable ni fallido.

This Is Tokyo”, lo pensé en las primeras escuchas y me reafirmo ahora, me resulta el más endeble de los tres adelantos. De entrada porque los coros del prólogo, por alguna razón, me suenan torpes. Descuidados incluso. Y si bien pienso que su construcción no es desdeñable, me parece que recoge alguno de los malos vicios que a veces tienen este tipo de cortes pensados para la masa. Pero es que aun con eso, creo que el estribillo adolece de un mayor gancho y trata de buscarlo inundando la mezcla de coros que no van a ningún lado. Si la salvo de la quema es, desde luego, por ese deje tan Accept que acompaña al solo. Y nada más.

Por contra, “Universe (Gravity For Hearts)” y si logro abstraerme del ahogado y extraño sonido de la caja (especialmente en estrofas), me parece uno de los mayores logros de este “Giants & Monsters”. Los Helloween más trotones confrontados a una escritura que me atrapa por diversa y ágil, con un Kiske en su salsa. Sascha Gerstner carga con la composición aquí, pero en muchos de los riffs y melodías uno siente el inequívoco aroma a los Helloween de siempre. Hay cuidados puentes entre estrofas, confrontados a secciones más oscuras, con el bajo de Grosskopf muy en primer plano y, en general, una cualidad de nuevo poco predecible, seguida de buenos desarrollos solistas. Es la banda en su encarnación más coral, produciendo power metal de calidad y con el único pero de la batería que comenté al comienzo1.

Me gusta esa cualidad más atmosférica que emana de “Hand Of God”, no tanto cómo una duración algo rácana opera en contra de las buenas ideas que la integran. De nuevo compuesta por el ex Freedom Call Sascha Gerstner, porta estrofas más que interesantes, amén de un tono algo disociado del resto del disco. Me gustan las melodías que acompañan a estribillos. Tan clásicas, tan funcionales. Por contra, a la sección solista creo que se le podría haber sacado algo más de jugo. Al final es uno de los cortes que me pasa más inadvertido.

Hay que reconocerle a esta calabaza que pocas bandas se manejan tan bien como ellos en cortes de sencillo y directo happy metal. “Under The Moonlight” se adhiere con orgullo a esa larga tradición de hard / heavy maleable y desenfadado, con un Kiske como niño con juguetes nuevos. Muy breve, apenas por encima de los tres minutos, pero de lo más funcional. Habría sido mi elección como single por delante de “This Is Tokyo” sin dudarlo un instante.

De la cabeza de Kai Hansen ha salido el cierre “Majestic”. Composición adherida a la bien conocida tradición de cortes extensos que el Gamma Ray ha entregado durante todos estos años, y donde se dan cita alguno de mis riffs favoritos de todo el álbum. Estupendas esas primeras estrofas, de construcción ágil y diversa, con Michael Kiske enfrentando los distintos versos con una pasión a la altura de su leyenda. Sin llegar a ser una “Heading For Tomorrow”, una “Halloween”, cierra el disco con grandes solos y potentes estribillos, pero también puentes tranquilos y la sensación de que a esta formación le queda aún mucha guerra por dar.

A día de hoy siento que “Helloween” era, en términos absolutos, mejor que este “Giants & Monsters”. Entre buenos momentos de gran power metal, este nuevo largo de la calabza ofrece cortes algo endebles y ejecuciones un pelín predecibles. Pero cuando el disco brilla, véase sin ir más lejos esa final “Majestic”, destierra cualquier duda. Si bien pienso que el disco roza el notable, me queda la sensación de que a semejante constelación de músicos, de leyendas del género, se les debería exigir siempre algo más.

1 y que en un principio achaqué a un mero fallo del formato. Error del que salí toda vez escuché de nuevo la canción en diferentes plataformas de streaming, con el defecto persistiendo en todas ellas. Hay cosas que cuesta comprender y más en una producción como esta.

Texto: David Naves

Crudo: Rampa de salida para «mEtAnOIA»

El nuevo disco de los combativos Crudo llevará por título «mEtAnOIA» y verá la luz el próximo 20 de junio vía Ataque360!. El lanzamiento llega precedido por el estreno de un nuevo sencillo promocional «nO crEO En dIOs» que contará con la colaboración de Juankar, cantante de Boikot.

Con «nO crEO En dIOs» serán 9 los adelantos publicados de un álbum grabado, mezclado y producido por Rubén Álvarez en tándem con la propia banda en La Fábrica de Músicos de Avilés y masterizado por Dani Sevillano en los OVNI Estudio.

El renovado cuarteto tras la incorporación de Abraham Díaz a la guitarra ya se encuentra inmerso en la promoción en vivo del nuevo disco tras la reciente actuación en la fiesta de presentación del festival salmantino AbejaRock y el paso por la Black Bourbon leonesa. Su próxima parada será en El Molar (Madrid) como parte de la XII edición del Festival El Último Bus que tendrá lugar el 12 de julio.

Ethiva: Primeras fechas en vivo

El cuarteto progresivo Ethiva desvela las primeras fechas de presentación en directo de su nueva obra de estudio «Beaten Track«.

Viernes 30 de Mayo – El Perro Club (Madrid)
Viernes 13 de Junio – Mieres Underground
Viernes 19 de Septiembre – Xagó Surf Co. (Avilés)
Sábado 11 de Octubre – Sala Telva (Langreo)
Sábado 29 de Noviembre – Babylon Rock (León)

Ocho años después la publicación de su anterior trabajo «Sublime Island» al fin ha visto la luz su continuación. Camil Cinnamon en voces, Javi Lorenzo a la guitarra, Ramón Fernández en baterías e Iván Muñoz al bajo han confeccionado un álbum que cuenta de nuevo con Héctor «Ossobüko» Castañón para el apartado gráfico. Seis temas gestados en Ovni Estudio y Tutu Estudio editados a través del sello alemán Clostridium Records

Reseña: Ofensivos «Calvos, Egos y Likes» (Autoproducción 2025)


Vuelven Ofensivos y con ellos su ácida visión de la línea temporal que nos ha tocado en gracia sufrir. La remozada formación asturiana se compone ahora de Sebi al bajo, Viña en batería y coros, Viti en guitarra y coros, Fran a la voz, López en guitarra y voces, Kike en voces y Java en sonido y vídeo. De traerlo a la vida se encargó el propio Pablo Viña, quedando las labores de masterización en manos de Adrián Huelga y los Flying Faders Studios. Finalmente, Yolanda Martínez se encargó del diseño gráfico.

El caso es que sorprende el pequeño prólogo de “Republica Capilar Del Turkistan” con esos aires medio orientales. Aires que no llegan a leve brisa. Pronto Ofensivos acometen con habitual mezcla de punk y metal, alternando voces y acometiendo su conocida acidez lírica. Vibra Viña en baterías, ofreciendo a estos Ofensivos un nervio muy marcado. Ya lo dice la letra: “donde hay pelo, hay alegría. La vida no es triste aquí en Turquía”. Un primer corte que forma junto con los dos siguientes la primera de las tres trilogías que alberga este nuevo álbum. Los arreglos del prólogo vendrán a rimar con los que ocupaban el pequeño puente, allanando el camino a ese epílogo más acentuado. Un buen arranque.

Pecados Capilares”, con esa intro a lo “El Club De La Lucha”, ofrece ahora una mayor pesadez. Aquí me agrada la faceta riffera que ofrecen. Intuyo para mis adentros que por la mayor tendencia al metal que deriva de ella. El caso es que me agrada la construcción de esta segunda entrega. Las líricas, que por espíritu me recuerdan a aquella “Ciudadano Terrorista” de Def Con Dos, ahorran en metáforas y, por ahí, resultan de lo más leales a la trayectoria de la banda. El caso es que aquí hay un puente que incluso podría pecar de elegante. Sorprendente (para bien) en un álbum de estas características. Testimonio, quiero pensar, de cuanto han cuidado estas nuevas composiciones.

Quizá ante la sola idea de que el oyente podría estar tomándose demasiado en serio este nuevo álbum, Ofensivos fusilan “Las Chicas Son Guerreras” (Coz) hasta las últimas consecuencias. “Los calvos son guerreros” tal vez contenga alguna de las estrofas mas deliciosamente hirientes que hayan trasladado a un disco jamás. Bienvenidas sean.

Ofensivos suenan mucho más reconocibles durante “El Llados Oculto De La Luna”, con los seguidores del infame influencer de origen insoportablemente pijo. El tipo es de Tres Cantos, que son con los que me quiero dar en los mismos dientes cada vez que veo el impacto que vendehumos como éste tienen en los más jóvenes. Por ahí toda la mala baba que Ofensivos (o quien sea) vierta contra él la recibiré siempre de muy buen grado. Además los asturianos lo han hecho insuflando ahora un pulso más rockero contra el que no queda otra que rendirse.

En los engarces entre estrofas de “Sexo, Autotune y Regueton” habita el que puede ser uno de mis riffs favoritos de todo el largo. Algo más acomodada en las mencionadas estrofas, aquí lo importante es desde luego el mensaje. Y sin ser yo el máximo enemigo del autotune (cuando se usa bien, como Daniel Gildenlöw y sus Pain Of Salvation en la fantástica “Wait” por poner un ejemplo), uno no puede más que asentir ante muchas de las afirmaciones que la banda lanza aquí. En el puente, que fusila el “Dale Don Dale” de Don Omar, quienes me vienen a la cabeza son Söax, por aquello de que ellos hacen lo propio con el “Gasolina” de Daddy Yankee. A centenares de millas en lo musical los unos de los otros pero muy solidarias en cuanto a líricas.

El Viejo” me pasa algo más desapercibida con respecto a otras integrantes del tracklist. En lo musical aprecio su ágil línea de batería y alguno de los buenos riffs que Viti y López trazan aquí. Más tendida y desprovista de ese mayor nervio que sí tienen otras entregas, su letra echa mano de una cierta escatología tamizada por la habitual acidez de los asturianos.

Tiktok Necesita Un Amiguito” resulta en una cómica cuña “comercial” de apenas veinte segundos con la red social de origen chino en su punto de mira. Así las cosas, “Roñones” recupera el nervio perdido. En lo musical puede ser uno de los cortes más trabajados no del álbum. El riff del prólogo, de hecho, no anda muy lejos del grunge más casual. Viña ha trazado otra ágil línea de batería. Y, sobre ella, Ofensivos muestran una mayor gravedad ahora, repleta de pequeños pero efectivos toques melódicos en lo que a guitarras se refiere. Porta además de una de sus letras más maduras, un puente generoso en lo técnico y un epílogo de no poco gancho. Fácilmente el corte más sorprendente de los diez.

En cierto modo más funky y juguetona, “Alexa” pone sobre la mesa la indolencia con la que hemos aceptado poner nuestra vida (o un gran porcentaje de la misma) en manos de grandes conglomerados multinacionales como Amazon, Google, Facebook… y la pérdida de libertades que tal acción trae aparejada. Ofensivos de nuevo obvian metáforas aquí, vuelven a arrimarse al ideario Def en lo musical y entregan una de sus líricas menos humorísticas y más dolorosamente certeras. Darse con la tapa del ataúd no sería lo peor que le podría pasar a George Orwell si le diera por levantar la cabeza.

Si estuviste en aquél Perversiones de 2024 (crónica), recordarás esta “Payasos En La Tele” que a la sazón les convertiría en ganadores de aquella edición. Una tan improbable como imposible colisión entre alguna de las coletillas más populares de Def Con Dos, Emilio Aragón y los propios Payasos De La Tele. Anda que estarán contentos unos y otros. Desprovista del factor sorpresa del resto de cortes pero, para un fan de Strawberry y cía como el abajo firmante, un gozo de principio a fin. Placer culpable, si lo queréis llamar así.

No sé muy bien si la palabra correcta es madurez pero sí que con respecto al anterior “Perdón Por El RetrasoOfensivos me resultan ahora más certeros en lo lírico y compactos en lo musical. Y es que la banda, o esa impresión tengo, ha dado un paso adelante desde aquél tercer trabajo. Siguen siendo divertidos. La primera de las trilogías lo es a conciencia. Pero conforme se suceden los temas advierto una mayor gravedad, si se le puede llamar así, que me sorprendió en primeras escuchas y me enganchó en las sucesivas. Un álbum, y en su caso no es el primero, que resulta una cierta anomalía en estos tiempos en que algunos se empecinan en asegurar que, hoy día, muchas de las cosas que se dicen a lo largo y ancho del tracklist “no pueden decirse”. Ellos las han dicho. Entonces ¿cuál es tu excusa?

Texto: David Naves

Reseña: Aneuma «Flesh & Bone» (Art Gates Records 2025)

Siempre digo que en este negocio solo se trata de seguir el curso natural de las cosas. Tras un segundo disco que marcó un paso adelante con respecto al debut, después de proclamarse subcampeones de toda una W.O.A. Metal Battle y ver cómo llamaban atención de un sello como Art Gates Records, era por fin el turno de confirmar la progresión ascendente con un tercer trabajo. Y lo han hecho Laura (voz) Borja y Abel (guitarras), Jorge Fernández (batería) y (para esta ocasión) Fernando Pérez (bajo) confiando una vez más en los Breakdown Studios de Nefta Vázquez donde ya trajeran al mundo sus dos primeros álbumes. La presión, intuye uno, no habrá sido pequeña. Veamos qué tal han resuelto la difícil papeleta.

Light The Torch Of Strength” presentó “Flesh & Bone” en sociedad mientras dejaba claras muchas de las líneas maestras de este tercer trabajo. La primera que salta al oído es ese bajo ahora tan predominante en la mezcla. De manera muy marcada en estrofas, de hecho. Otra es la labor de un Jorge Fernández tras parches infligiendo más nervio y pegada, algún blast beat incluso, al que es (a día de hoy) uno de los cortes más vibrantes, por veloces, en la historia del quinteto. El resto de la receta es bien conocida por su creciente fanbase: la voz rota de Laura Alfonso, la profunda carga melódica que proporcionan las guitarras de Abel & Borja, el clasicismo que abrazan casi a cada acorde… Rematan con un estupendo solo en su parte final y aunque siento que, en términos de composición y estructuras no es el corte más avanzado del disco, se las arregla para resultar, más que un arranque, casi que una llamada de atención sobre sus intenciones.

El prólogo de “Tear Down The Walls” parece querer seguir donde lo dejara aquella “Circles Of Fire” del anterior “Venom”. Un riff pleno de gancho que cederá protagonismo a unos Aneuma ahora menos nerviosos pero algo más retorcidos. De nuevo, y en esto no iban a fallar, todo el entramado melódico de la composición brilla a la altura. Me gusta esa línea de batería y la forma en que empasta todas las intensidades de esta segunda entrega. Sin florituras de cara a la galería, precisa, elegante incluso. En el debe no dejo de echar en falta un bajo que crepite del modo en que lo hacía en “Light The Torch Of Strength”. Pero en el haber están el buen solo que adorna el tramo final. Bien construido desde esas melodías iniciales y más hábil de lo que intuí en primeras pasadas al disco. Laura traza una buena línea de voz aquí. Sin salirse de su hosco registro habitual pero logrando sonar realmente amenazante en alguno de lo versos. Aquél riff del prólogo regresará para el epílogo y la sensación que me queda como oyente es la de que estamos ante unos Aneuma cada vez más maduros y seguros de sí mismos.

Return From The Land Of The Dead” enfanga un punto más el sonido de los asturianos. Un tercer corte en el que la banda abraza una pesadez que me recuerda a ciertos momentos de aquél “Climax” con el que debutaran en 2022. Relativamente breve, quizá de modo inconsciente asimile ese avanzar tan a medio gas a cortes de mayor duración, lo que no quita para que todo el entramado guitarrero que ofrecen los dos Suárez aquí me resulte más que notable. Aprecio que el bajo de Fernando Pérez vuelva a crujir como hiciera en el corte inicial. También el modo en que Laura se desgañita a lo largo de los estribillos. Pero cuando llega ese cambio de ritmo de la parte final y Abel contrapone su registro al de Laura, siento que la composición bien merecía un epílogo algo más extenso.

Sea como fuere, el tracklist ofrece ahora “Overcome”, corte más extenso del álbum y, desde ya, uno de las composiciones más libres, retorcidas y me atrevería a decir que ambiciosas en la aún corta trayectoria de Aneuma. Todo parte desde un inicio poco menos que vibrante, con la base rítmica y ambas guitarras jugando a encontrarse sobre un trazo de lo más ambivalente. Luego llegan las estrofas y Jorge Fernández vuelve a brillar mientras empasta este trazo casi laberíntico. Será el corte que más escuchas exija al oyente, como puede deducirse de su mayor duración. Pero entre guiños a la escuela nórdica y ciertos detalles que me recuerdan a los Machine Head de la era Phil Demmel, la banda ha trazado un corte que, no obstante, alcanza su particular clímax abrazando el mayor clasicismo de la muy elegante sección solista. Dentro de “Flesh & Bone” caben entregas con más gancho pero ninguno marca la medida de las ambiciones de la banda del modo en que lo hace “Overcome”.

Con “Hear Me Now” regresa una mayor pesadez. También la que puede ser la interpretación más desgarrada de Laura Alfonso hasta ahora. Abel contrapone su registro y entre ambos construyen unas líneas de voz en la más pura tradición del quinteto. Un funcional ejercicio de equilibrismo entre los Aneuma más pesados y los más melódicos. Sin ni mucho menos alcanzar las fronteras del doom pero, qué duda cabe, dando algún que otro paso en esa dirección. Lo que me sorprende aquí es la construcción de su sección solista. Clásica pero juguetona, contrapuesta a todas cuantas uno encuentra a lo largo de este tercer trabajo.

Así las cosas, los Aneuma de “Under The Spell” resultan mucho más reconocibles, aún cuando puede ser esta la composición más marcadamente melódica de las ocho. El corte pierde la mayor vibración del prólogo para acometer un ligero cambio de ritmo por el que se colará una encarnación más melancólica, me atrevería a decir que inédita en toda su discografía, y que siempre me recuerda a bandas como Sentenced, Lake Of Tears, To/Die/For, etcétera. Los solos se avienen sobre un ritmo más vivo para después desembocar en los Aneuma más clásicos del comienzo. En muchos aspectos otro los cortes con más personalidad del disco y una muestra más del cada vez más amplio imaginario que manejan.

De hecho es que “Flesh & Bone” ofrece un avanzar casi marcial en no pocos momentos. Que sin llegar a contornos que tengan nada que ver con el industrial, sí que en esos engarces entre estrofas se siente un poso casi maquinal. Lo que me agrada en cualquier caso es que la banda los aborda sin por ello dejar de sonar profundamente orgánicos. Aquí no hay aditivos de ningún tipo que disfracen lo que no deja de ser un corte tan leal a su sonido en forma como transgresor en su fondo.

El cierre corresponde al corte más fugaz del álbum, un “Violet” de poso mucho más clásico en el que reside uno de los mejores binomios guitarra y voz de todo “Flesh & Bone”. Lastrada en parte por lo escueto de su duración, esos poco más de tres minutos, no me parece en ningún caso un corte desdeñable. En especial cuando la composición acoge el mayor nervio de su tramo final apoyada con firmeza por el doble bombo de Jorge Fernández. Correcta. Ni me engancha ni me disgusta.

Si bien aún pienso que el mejor disco de la banda está por llegar, este “Flesh & Bone” desde luego confirma la progresión ascendente que en su día marcara “Venom”. A grandes rasgos porque supone una ampliación de su rango de influencias. Es lo primero que llamó mi atención tras las primeras escuchas del disco. “F&B” va desde el puro nervio del tema apertura a vibrar cerca del goth en ”Under The Spell” o atreverse a probar el avanzar casi marcial del tema título. Y lo hace sin abandonar nunca esa organicidad que les ha caracterizado desde el primer disco. La música de Aneuma, hasta que ellos mismos no demuestren lo contrario, se maneja dentro de unos márgenes absolutamente sinceros. Nada resulta artificial en sus álbumes y este primero para Art Gates Records desde luego no es la excepción. Si además entregan algo como “Overcome”, quizá su composición más completa y ambiciosa hasta la fecha, el camino a seguir parece más que despejado para ellos. Seremos testigos.

Texto: David Naves

Reseña: Barbarian Swords «Fetid» (Base Record Production 2024)

Fetid” es el quinto largo para los black doom con base en Barcelona Barbarian Swords: Panzer en bajo, teclados y guitarras, Steamroller también en guitarras y Von Pax en voces. Con el Onirophagus Uretra a cargo de las baterías, fue Javi Bastard el encargado de llevar a buen puerto, Moontower Studios mediante, los seis cortes que componen este nuevo trabajo. Adornado por el arte de Juanjo Castellano (Æolian, VoidCeremony, Obscure Infinity, Paganizer, The Black Dahlia Murder…) lleva en circulación desde abril del pasado año vía Base Record Production.

Inaugura “Cherokee Firestorm”, que fuera además carta de presentación del largo, y pronto Barbarian Swords ofrecen un metal de pulsos lentos para un black doom muy orgánico, con una producción y mezcla que saben de sobra el tipo de material que tienen entre manos. Sorprende el fuerte pulso atmosférico que emana de ciertas melodías y la forma en que se contraponen al sólido riff de las estrofas. Uretra dibuja asimismo una redonda línea de batería a través de esas partes más ligeras. La mayor pesadez del tronco central entrega una fantástica labor en cuanto a construcción de riffs y melodías. Son estos los Barbarian Swords más sinfónicos, trazando un largo epílogo tan fangoso como alucinado para un buen arranque.

Six Feet Of Justice”, que habrá de irse hasta los ocho minutos, continúa inmersa en esos pulsos lentos, por momentos casi aletargados, donde el nombre de Skitliv acude raudo a mi subconsciente. Hay una forma de atacar sus líneas de voz tremendamente visceral por parte de Von Pax en estas estrofas. Su registro declama casi con desesperación y desde luego con crudeza. Las guitarras insisten en esos tonos casi atmosféricos para un contrapunto hábil del que emanan los mejores Barbarian Swords. Esas guitarras casi grandilocuentes habrán de consolidarse en un tronco central donde los catalanes ofrecen su mejor cara. El largo epílogo gana en nervio y, riff mediante, emerge un cierto aire a los Celtic Frost más pesados. Uretra entrega otra buena línea de batería en esta parte final, construyendo uno de mis trazos favoritos de todo el largo.

Sorprende “Tancredus, Smash!!” con la fuerte presencia de teclas en su prólogo. La de My Dying Bride es una de las influencias que vienen citadas de manera explícita en la información que nos adjunta el sello y, desde luego, es un nombre que acude a mi subconsciente con cada nueva escucha. Son estos unos Barbarian Swords, claro, en su versión más doom. Orgullosamente negativistas, emana de este arranque una luz negra que engulle todo aquello que toca. Panzer y Steamroller construyen riffs cual monolitos, firmes, pétreos, casi monocordes, mientras el corte transita hacia la más pura desesperanza. Su tramo final, igualmente desasosegante, parece construido a prueba de pusilánimes. Von Pax entrega una línea de voz de lo más visceral y solo el mayor brillo que irrumpe al final se antepone a la negrura. Pese a que pueda acusar una mayor simpleza que sus compañeras de tracklist, o quizá precisamente por ello, una de las construcciones más sólidas de este último largo.

Genocidal Theogony” arremete ahora con un prólogo elegante, casi distinguido. La banda muta de nuevo en su versión más abiertamente atmosférica y por ahí el corte lucha por encontrar su propia identidad dentro del álbum. Hay arreglos y ambientes en tonos teñidos de una cuidada épica, contrapuestos a estrofas que nada tendrían que envidiar a Skepticism, Shape Of Despair o Evoken. Pero si por algo me atrae esta cuarta entrega es por ese tronco central de ambientes enrarecidos y al que remata un solo de guitarra tan tímido como alucinado. Y huelga decirlo, estupenda mezcla del Balmog Javi Bastard. En especial durante los momentos con mayor presencia de arreglos. El suyo es un nombre que cada vez suena con más fuerza dentro de nuestro underground y no resulta difícil entender los motivos.

Esa mayor carga atmosférica vuelve a darse cita aquí. Alimenta el buen prólogo de una “Even Brave Men Fear Death” que a ratos parece construida en resumen del propio álbum que la alberga. Porque hay presencia de los Barbarian Swords más sinfónicos, teñida de su habitual desesperanza, pero también lugar para un buen trabajo en cuanto a melodías de guitarra. Las que irrumpen aquí tienen un ADN que llega a lindar con el funeral doom. La mayor ligereza de su tronco central no omite al Von Pax más gritón y cerril, construyendo diría que por pura colisión otro de los momentos más llamativos de todo el redondo. El epílogo, con esa fuerte presencia de teclas primero y buenos riffs después, es fantástico.

Tirando de tópicos, puede ser el de “Not Even Light” el riff más rompecuellos de todo el álbum. Al menos el que Panzer y Steamroller trazan durante el prólogo. Como corte más extenso de los seis y haciendo uso de un tópico más: Barbarian Swords parecen haber echado el resto aquí. La construcción de las primeras estrofas es, cuanto menos, llamativa. Enfrenta esos riffs tan marcados a un Von Pax de nuevo cerril e inmisericorde, para terminar por enlazarse en una fusión medida al milímetro. Toda vez el corte supera esas primeras estrofas, emergen buenas melodías de guitarra, solidarias a una cuidada línea de batería. A modo de anticipo del largo epílogo, emerge un desquiciado solo de guitarra. Y durante ese tramo final, igualmente enfermizo, un cierto deje a la pura improvisación rompiendo la propia tónica del álbum y rematando con un halo de extrañeza este “Fetid”.

Monumento al nihilismo y la negatividad. Barbarian Swords, junto con el batería Uretra, trazan seis cortes orgullosamente oscuros y de los que apenas emana luz a tímidos destellos. La producción y mezcla de Javi Bastard remata con sumo cuidado y mejor equilibrio mientras Von Pax se desgañita a placer para gozo de quienes disfrutan con el metal extremo en su encarnación más negativista. Se puede acusar al combo catalán de cierta repetición de esquemas en ciertos momentos pero nunca de que hayan afrontado este envite sin convicción. Al contrario. Bienaventurados pues quienes se enfrenten a este “Fetid” pues así podrán decir que han vislumbrado el universo teñido por un rayo de luz negra.

Texto: David Naves

Reseña: Fran Tejado «Everest» (Autoproducción 2025)

En nuestro empeño por escudriñar todo cuanto la vieja Asturias tiene para ofrecernos, hoy nos iremos un poco por las ramas. “Everest” supone el debut en solitario de Fran Tejado, que fuera integrante de Human o Inntermezzo, y que se ha acompañado para esta ocasión de las percusiones de Imanol Castela (Monasthyr, Rivendel Lords) y las guitarras de Jesús Barreiro. Con producción y mezcla de Álvaro Cocina (Eden, Inntermezzo, Nuevecondiez), seis son los temas que componen este Ep:

Un Día” emerge desde la bruma para después revelar una intro sintetizada que me recuerda (y no poco) a los siempre interesantes doomies ucraniaos Kauan. Un corte sin embargo que parece beber tanto del rock alternativo y atmosférico de unos Klone o el metal de los Sôber más elegantes. Incluso el post-rock a lo Explosions In The Sky. Me gusta la forma en que Tejado amolda su registro a lo largo de la composición. También el modo en que esta se va elevando conforme camina hasta el desatado epílogo. Antes de ese final Barreiro ha dispuesto un brevísimo solo de guitarra, abrochando en cualquier caso un estupendo comienzo de Ep.

Se filtra la voz de Tejado en el prólogo de esta “Aún Respiro”, que ahonda ahora en una vena más desnuda y acústica. Aquí destaca la notable producción de la que goza el Ep. Emerge, junto a la voz de Fran, una más que cuidada línea de bajo. Medio tiempo, balada si así lo queréis, de trazo tan ambivalente como clásico. Interpretada con mimo, si acaso echo en falta un solo de guitarra algo más ambicioso que termine de rematar este epílogo.

Bailemos (Everest Version)” remoza su encarnación original, mejorando la producción y sonido de aquella versión más primaria para así dar la verdadera medida de su propio potencial. Y es que, en muchos sentidos, puede ser esta la entrega más equilibrada del Ep. Un inicio tranquilo, aunque de baterías ágiles, que adquirirá un mayor peso conforme se acerque a estribillos y luzca incluso un buen solo de guitarra en su tronco central. De nuevo muy cuidada en lo que a composición se refiere y dueña de un más que interesante juego tonal. Guiños post-rock inclusive. Estupenda.

¡Que Se Callen!” retrata ahora al Tejado más calmado y acústico, pisando un terreno cercano al del primer cantautor que se os venga a la cabeza. Pero aún ahí, y particularmente por los propios arreglos de la composición, queda impresa la propia personalidad del compositor asturiano. Nada parece superfluo aquí. Por eso cuando se deja oír la voz de Pablo Iglesias, ex secretario general de Podemos, en un fugaz sample, no alcanzo a entender del todo su idoneidad. En cualquier caso, un canto a la libertad llamativo de tanto en cuanto se produce desde la más pura calma.

El Peor Retrato”, composición más breve de las seis, continúa por esa vena más desnuda de distorsión, una vez más acompañada por otra fina línea de bajo. También por leves arreglos y guitarras. Fran aporta un cierto desgarro a su interpretación ahora, que viene a contrastar con la tranquilidad que le rodea. Otro tanto se podría decir del solo de guitarra que emerge en la parte final. De los temas tranquilos del Ep fácilmente mi favorito.

Humo” parece flirtear incluso con el flamenco más leve de un modo que me recuerda, aunque sea de manera vaga, a Manolo García. Quizá sea por esas palmas de las primeras estrofas. Tejado parece muy cómodo a lo largo de esta línea vocal, ayudado en estribillos por una cuidada línea de piano. Hay solos acústicos y eléctricos, una mayor pegada final que me siempre me recuerda a unos Anathema del (fenomenal) “Weather Systems” y un epílogo de lo más cuidado y reposado conformando un buen final.

Un EP que transcurre desde el cierto nervio inicial a la calma y la introspección del final, con “¡Que Se Callen!” ejerciendo de pinza entre ambos espíritus. Muchas son las influencias que me sobrevuelan cada vez que acudo al play. Otras tantas las del propio Tejado que no alcanzo a vislumbrar por falta de referentes. En cualquier caso un viaje de lo más personal para un Ep que ha ido ganando su peso tras el correr de las escuchas, con especial hincapié en temas como “Bailemos” o “Un Día”. Bien merece que le dediquéis un par de escuchas o tres.

Texto: David Naves

Kashmir: Demos + Old Tapes

Somnus Media recupera grabaciones inéditas de Kashmir. Un poco de historia, antes del lanzamiento de su primer álbum «Promised Land«, la banda gijonesa editaba allá por 1990 una demo de 4 temas de los cuales «I’m A Loser» y «The Hunt Of The Fox» no llegarían a formar parte del disco. 

01 I’m A Loser
02 Into The Night
03 Rude Land
04 The Hunt Of The Fox
05 Eye Of The Tiger
06 El Efecto Mariposa

«The Eye Of the Tiger» original de Survivor y «El Efecto Mariposa» de Ketama verían la luz más tarde, en dos álbumes conmemorativos al Festival Internacional de Cine de Gijón, las ediciones dedicadas al año 1995 y 1996 por Waco y Astro Discos respectivamente. La selección final de canciones están disponibles hoy día a través de la página de bandcamp de obligada escucha, dedicada a la discografía de la banda de culto afincada en Gijón.

Si quieres conocer más datos sobre esta histórica formación a continuación dejamos el enlace a la entrevista que les realizamos con motivo de la publicación de «Balance» allá por el año 2020.
https://wp.me/p9fMGN-6ec

Reseña: Soundcrush «The Hunt» (Autoproducción 2025)

Nueva autoproducción para los chicos de Soundcrush, la banda que lidera en guitarra y voces Ales Sánchez, a quien rodean esta vez Luis Sánchez al bajo, Iván García en baterías y Víctor Diedena a la otra guitarra. “The Hunt” se grabó en los estudios EGM y se adorna con un arte nacido en el seno de la propia formación asturiana.

Llama la atención esta “Consequences PT2” y esa sensación a llamada a las armas que entrega. Y que dura lo que tardan en irrumpir las primeras líneas de voz y guitarra. Desprende cierto aire misterioso con esas voces en susurro. Curiosa introducción a un álbum al que da nombre esta “The Hunt” en la que Soundcrush juegan, pienso que de forma hábil, a conjugar su cara más trotona, con la más técnica y groovie. Hay una estupenda línea de batería soportando y enlazando los distintos ritmos. Buenos detalles en los engarces entre estrofas. “The Hunt” tiene gancho en un estribillo al que no cuesta esfuerzo adherirse. El puente, que echa mano de una pequeña narración, acomoda igualmente un vistoso y agradable solo de guitarra. La composición regresa después a la pesadez inicial y por ahí el disco arranca con un dúo más que interesante.

Exemplary Punishment” acentúa la pesadez del cuarteto, basando ahora su avance en un riff que bien podría parecer heredado de los seminales metaleros franceses Gojira. Soundcrush suenan más rocosos aquí. Más desesperados incluso. Pero me gusta la forma en que han construido estas estrofas. Las voces que sitúa Ales sobre ellas. Caben coqueteos con el metal sureño. También feroces y rabiosos blast beats, cercenados sin descanso por Iván García. El solo, que llegará camino del epílogo, podría pasar por mi favorito de todo el largo. Por sí mismo pero también por el cuidado riff en que se apoya. Cuidada es también la escritura de su tramo final, que lo mismo acoge trazos casi marciales, que se inunda de doble bombo o recupera aquellos blast beats más violentos. Una coctelera de apenas cuatro minutos en la que caben muchas de las caras de la banda.

I, The Beyonder” vuelve a dar ejemplo de la buena técnica que manejan. Si bien ahora el cuarteto se permite el lujo de entregar un metal más atmosférico y espacial, así como un mayor juego entre registros vocales. En las partes más vivarachas surge un riff pleno de gancho y efectividad. Es en las partes más groovies que el nombre de Caedis, a quienes vimos por aquí a finales del pasado año (crónica), sobrevuela con cierto peso. Bandas, asumo, con más de un par de referentes comunes. Composición poliédrica, como lo son muchas del cuarteto, y que en cierto modo viene a poner la nota de distinción dentro de este “The Hunt”.

Me cuesta más conectar con “Unprocessed”. Quizá porque el riff en que apoyan estas primeras estrofas no tenga el brillo que sí ofrecen otros tantos dentro del álbum. Son unos Soundcrush ahora más pétreos y marciales, más directos y por ahí casi refractarios al discurso más ambicioso (por diverso) que suele alimentar a sus composiciones. Con eso y con todo, aprecio de igual forma el buen solo de su tronco central o ese metal más trotón que irrumpe a continuación. Pero en suma me agrada menos que otras ofertas dentro de este nuevo álbum.

La pequeña “Of Pain And Fear” viene para poner la nota de color con ritmos apaciguados y un fuerte poso melancólico en sus melodías. Un pequeño y elegante oasis en mitad del desierto que bien merecía un desarrollo un tanto más ambicioso. Sea como fuere conduce hasta una “Hands Of The Emperor” de inicio igualmente tranquilo, donde creo distinguir cierto gusto por los Machine Head más elegantes, pero que viene a mudar en un medio tiempo de fuerte poso atmosférico y aires cercanos al post-grunge más casual. Hay grandes voces limpias aquí, rodeadas de eficaces solos de guitarra y, sobre todo, la sensación de que la banda ha querido mimar con sumo cuidado una composición tan diferente como esta. Se dejará notar en la forma en que todo confluye en el solo de guitarra final y el desgarro mismo del epílogo. Estupenda doble entrega.

Ascending” retorna a cauces más habituales para ellos. Pesadez y desgarro, intensidad y técnica. Tal vez eche en falta un bajo con más peso aquí, en particular allí donde los riffs manifiestan esa vena más pesada y rocosa. Pero de nuevo me agrada la forma en que la banda conjuga esa mayor pesadez con ramalazos más abiertamente atmosféricos. Que si bien algo esporádicos, suponen un contrapunto, de nuevo muy Gojira, de lo más eficaz. Fácilmente otra de mis favoritas dentro de este nuevo trabajo.

Así las cosas, la final “No Mercy” vuelve a traer a esos Soundcrush más monolíticos y pesados. Algo que se evidencia además en el uso de voces realmente oscuras y agrias en estrofas, que vienen a contrastar con las más limpias (que no del todo amables) que se dejan oír en estribillos. Un riff de esos que invita a agitar cuello se acompasa sobre una más que eficaz línea de batería. Groove metal quintaesencial que no olvida ni acentos más atmosféricos ni tampoco el buen nivel técnico inherente al cuarteto. Inteligente cierre.

Es un álbum breve, sí. Apenas dos minutos por encima de la media hora. Rigores de la auto producción, supone uno. Un tanto a la contra en un tiempo donde los álbumes kilométricos parecen estar a la orden del día. Soundcrush han echado mano del libro de estilo para construir nueve temas donde cabe casi de todo. Pesadez, atmósfera, buena técnica y una diversidad más amplia de la que intuí en un primer momento. Disco de género como es, resulta apreciable cómo la banda se atreve con una dupla central, la que forma “Of Pain And Fear” en comandita con “Hands Of The Emperor”, que viene a dejar clara la medida de sus ambiciones. Otro dúo, el que forman los dos primeros temas del álbum, así como la estupenda “Ascending”, suponen a mi modo de ver motivos más que de sobra para acercarse a lo nuevo de los asturianos. Razones más que de sobra para seguir confiando.

Texto: David Naves