Reseña: Celtian «Secretos De Amor Y Muerte» (Maldito Records 2024)

Secretos De Amor y Muerte” supone el cuarto trabajo para los folkies de Alcalá de Henares Celtian. La banda, que hubo de cancelar su último paso por tierras asturianas la misma mañana del show, ha entregado un álbum con Txus di Fellatio y Alberto Seara como productores, encargándose este último además de las obligadas tareas de grabación y mezcla. David Landeroin en baterías y Raúl Plaza al bajo forman la base rítmica de los madrileños, con Diego Palacio en flautas, Txus Borao al violín, Sergio Culebras en guitarras y Xana Lavey al micro. Colaboraciones de Jorge Salán, Rafa Blas, Rafael Carpena, F. Antonelli y Javier Díez, masterización de Dave Donnelly (Dokken, Debler Eternia, Mägo de Oz, Hammerfall…) y arte de Ela Benítez, el trabajo ha sido puesto en circulación por la gente de Maldito Records.

La Lira Encantada” abre los cincuenta y dos minutos de esta nueva obra con un marcado gusto por la épica. Pero una épica tranquila, que a ratos me recuerda al mejor Howard Shore, y que conduce con elegancia hasta una “La Profecía” donde la banda desliza ya todo su arsenal. Una cuidada producción acompaña a las buenas melodías vocales de Lavey. Me agrada el tono en que se desarrollan las distintas líneas de guitarra. La mezcla, un prodigio de equilibrio, permite a la banda respirar en los momentos más amables y atacar en los más rotundos. Su redondo estribillo me parece uno de los muchos hallazgos de esta nueva obra. Un arranque que parece entregar a una banda en plenitud.

Adalina” vendrá a entregar la cara más amable de la banda. Esa que permite a Lavey extraer sus registros más dulces, para desde ahí construir un corte rico en matices y cambios de ritmo, atravesado por otro estribillo pleno de gancho y finalmente abrazar alguno de los riffs más graves y rotundos que les recuerdo. Sin olvidar ni el piano que acompaña a la vocalista durante estrofas ni tampoco la extensa sección solista que irrumpe camino del epílogo, el corte resulta finalmente una de las composiciones más ágiles y atrevidas de este “Secretos De Amor y Muerte”.

Más directa, divertida incluso, “Serena” entrega a unos Celtian mucho más evidentes. Que no obstante ofrece un cuidadísimo trabajo en cuanto a arreglos, una estupenda línea de bajo por parte de Plaza y a la Lavey más heavy. Habrá quien eche en falta algo más de picante, en especial a lo largo de sus estrofas. Por contra, el estribillo resulta del todo ganador. Marca de la casa, rara vez fallan en esto los alcalaínos.

«Maleficio de sangre» sí agradará a quienes busquen algo más de mordiente. Partiendo del riff tan marcado y grave del prólogo, la banda entrega una composición que, a ratos, me recuerda a unos Mägo de Oz del “Finisterra”. Acompaña una Lavey pletórica, alcanzando los tonos altos del estribillo con total fiabilidad. Y aunque el peso de la parte puramente sinfónica es notable, me agrada la forma en que su cara más metálica predomina en la mezcla aquí. De manera evidente durante estrofas y pasando casi de puntillas durante los solos de guitarra, flauta y violín. El equilibrio casi perfecto.

Hasta El Final” linda ahora con el power metal, firmemente apoyada en el doble bombo del Delalma David Landeroin. Contrasta ese mayor brío con una línea de voz más cercana a las lindes del folk metal. Del contraste entre ambas influencias surge otro corte con gancho y bien construido donde, si acaso, echo en falta un aporte solista más ambicioso.

Camino En La Tempestad” parte con todo lo oído hasta ahora dentro del álbum para mecerse por sonidos más cálidos, por los que se cuelan al mismo tiempo sonoridades medio orientales y un cierto parecido a aquella “Astaroth” de la banda de Txus di Fellatio. Sea como fuere, medio tiempo con empaque, que contrasta con el mayor brío de ese estribillo a puro doble bombo. Composición bifocal, de nuevo repleta de matices y también de contrastes, que viene finalmente a dar testimonio de su buen nivel como compositores. Rematada por la cuidada y equilibrada mezcla de Seara y con uno de los solos más redondos de todo el largo, ha terminado por convertirse en una de mis favoritas de entre las trece.

Más sencilla, también más juguetona, “No Vuelvas a Llorar” nos devuelve a los Celtian más festivos y amables. Brilla de nuevo Plaza al bajo mientras la producción opta por revestir a esta octava entrega de toques más contemporáneos, en contraste con el pulso más folk que comanda a buena parte de las composiciones. Finalmente la banda en su clave más vital y optimista.

Caricia Mordaz” es otro de los grandes aciertos (y van) de este nuevo trabajo. Primero por la forma en que está construida. Mucho menos lineal de lo que aparenta. Después por una Xana Lavey que traza aquí una de las líneas de voz más exigentes que le recuerdo. También por una de las bases rítmicas más sólidas de todo el tracklist. Y finalmente por un aporte solista de lo más atractivo, ambicioso sin rozar lo masturbatorio. Francamente estupenda.

Renacer”, con el bueno de Jorge Salán a bordo, sorprende por cómo plantea un heavy metal de sabor añejo y lo insufla de los habituales matices folk del sexteto. Con unas estrofas construidas con sumo cuidado, irrumpen luego unos estribillos no fallidos, pero a los que encuentro algo por debajo de la media del disco. Salán, por si alguien dudaba está fantástico en el solo.

Conecto en mayor medida con “Sueños de Cristal”. Y fíjate que tampoco es que se salga de los vértices sobre los que acostumbra a pivotar la propuesta de los madrileños. Pero entrega guitarras más rotundas y, en general, ofrece a unos Celtian más heavies. Ofrece además el solo con más feeling de todo el largo. Tanto en guitarra como en flauta, estupendos Culebras y Palacio aquí. Ha ido ganando con cada una de las escuchas y tiene pinta de que seguirá haciéndolo en el futuro.

Oh, Catarina”, apenas un escorzo sinfónico con la voz de Lavey muy en primer plano, deja la pequeña nota de color antes de que “Tras El Letargo” recupere el nervio más power y ponga fin al disco. Con Rafa Blas ofreciendo ágil réplica a la vocalista granadina, la banda parce haber echado el resto aquí. Hay química entre ambas voces. También riffs que sacrifican un mayor brillo en pos de alimentar ese pulso más trotón. Sorprende sin embargo el derroche sinfónico del que echan mano en el puente. Contrapunto a ese mayor nervio y un detalle que, pienso, suma y redondea la composición. Gran cierre.

Celtian cada vez más Celtian. La influencia de Mägo de Oz sigue siendo muy palpable a lo largo del disco pero esta es una banda cada día más identificable. El álbum, doy fe, gana una barbaridad con cada escucha. Lo atraviesa una producción de lujo, estupenda labor de Alberto Seara, que lustra cada uno de los temas con precisión de orfebre. En ellos caben influencias de todo tipo. Desde andanadas puramente sinfónicas, flirteos con el power metal o incluso pequeños detalles de corte retrofuturista. Y por supuesto grandes melodías y mejores estribillos. Su pujante y creciente legión de fans tiene, desde luego, motivos más que de sobra para sonreír.

Texto: David Naves

Reseña: Corazones Eléctricos «De Amor Y Rabia» (Etiam Records 2023)

Once nuevos latidos para los Corazones Eléctricos, el trío que forman Pau Monteagudo (guitarra y voces), Quique Cuquerella (batería) y Pete Sala (bajo) y que tiene parada el próximo viernes en el Tizón gijonés junto a los chicos de Maverick.

Fue el propio Monteagudo quien se encargó de producir este nuevo “De Amor y Rabia”, asistido en la parcela técnica por Manuel Tomás, Sergio Peiró, Genevieve Bennetts y Carlos Gómez. El álbum se grabó entre los estudios La Casa De Ninguna Parte, Valzhalla St., Milenia y Pentasonic. Las pistas resultantes de esas grabaciones serían posteriormente masterizadas por Enrique Soriano. En la calle desde octubre del pasado año.

Canción Urgente” da pronto la medida de la cara más hard del trío. Rock facilón, con pegada y que arrastra un deje casi grunge en sus estrofas. No descubre nada pero destapa, para despistados, el carisma casi torrencial de Monteagudo al micro. La línea “ahora toca ver en mi todo lo que nunca me atreví” suena realmente a pura declaración de intenciones. Qué hay si no más a “contracorriente” que un álbum de rock and roll a estas alturas del cuento.

Pero ahí está la más templada “Aullar Contigo” para ir ampliando las muchas miras que contiene este “De Amor y Rabia”. Un rock más templado, que no aburrido. Para nada. Hay una estupenda línea de bajo aquí, sensacional Pete Sala, mientras las guitarras adoptan afinaciones más amables. Todo desemboca en otro estribillo de esos que se pegan a la primera. Quizá eche en falta un solo que termine de apuntalar la propuesta, pero esto sigue siendo rock de muchos quilates. Que nadie lo dude.

Cimarrón” regresa a aquél pulso más hard del tema apertura, amén de soterrar un piano bajo el cascarón puramente rockero de la banda. Me llama la atención la forma en que Monteagudo afronta estas estrofas, un poco a la contra de la propia vibración de la base rítmica. Un corte sencillo en su trazo, directo, llamativo por esa extraña conjunción y que destapa la vertiente más flamígera de la banda.

El tenue arranque de “Sueño De Una Noche De Verano”, así como sus primeras estrofas, siempre traen a mi subconsciente a unos The Cult del “Love”. Afinaciones leves en estos primeros compases, solidarias al Monteagudo más susurrante. Cuando la intensidad sube y el corte alcanza estribillos, esta cuarta entrega termina por convertirse en una de mis favoritas de todo el redondo. Algo a lo que contribuye el reverberante solo que antecede al epílogo. Lo dicho, estupenda.

Renglones Torcidos De Dios” le pega otro giro de timón al tracklist. Una balada en formato clásico, muy cuidada en cuanto a producción y con una de las letras más intimistas que le hayamos oído al bueno de Pau Monteagudo. La sencilla pero fundamental línea de piano que acompaña a las estrofas, el propio Pau controlando con sumo cuidado su registro. Sin excesos ni alardes. Cuando todo se atempera en el tronco central, emergen los Corazones Eléctricos más alucinados de todo el redondo. Antesala del desgarro que eclosionará camino del epílogo. Fácilmente una de las baladas más cuidadas y elegantes que servidor haya escuchado en los últimos meses

La Destilería” vuelve por los fueros más rockeros del trío. Quizá de las once la que más me recuerda a aquellos Uzzhuaïa que tantas alegrías nos dieron hasta su deceso en 2014. Rock proverbial, apoyado en una letra menos tonta de lo que parece a simple vista, y que arrastra toda la pinta de funcionar como un tiro en directo.

” ejerce casi de conjunción entre la propia vena rockera del trío y ambientes no tan lejanos de un pop de radio fórmula de quince, veinte años atrás, previo a la eclosión de la música urbana que domina los diales en nuestros días. Monteagudo la interpreta con suficiente pasión para no desaprovechar el tiro. Y aunque haya unas cuantas ofertas dentro de este “De Amor y Rabia” que considero más redondas, qué hábil resulta ese pequeño parón antes de epílogo.

Para “Todo Por El Aire” regresa el Pau más sensual, apoyado de nuevo en otra inteligente línea de bajo de Sala. Llamativa por las afinaciones tan leves de sus estrofas en contraste con eso estribillos más ruidosos y noventeros. Por ambientaciones uno de los cortes más llamativos de todo el tracklist pero con el que, curiosamente, conecto sólo a ratos.

Los Dos Lados De La Misma Cara” amenaza con torcer hacia terrenos más endurecidos. Y sin embargo, ahí está el desvío que toman sus estrofas y que los acerca, de nuevo, al rock alternativo de los noventa. En especial cuando uno oye la forma en que Monteagudo encara sus estribillos. Hay buenos solos aquí. También una cuidada línea de batería por parte de Cuquerella. Al final una de las entregas que más ha ido ganando con el correr de las escuchas.

Es el propio Cuquerella quien lustra el arranque de la desgarrada “Érase Una y Otra Vez”, testimonio de la cara más rockera y vibrante del trío, que atruena ahora con una intensidad pocas veces oída a lo largo del álbum. Ojo a las melodías en que se apoyan los estribillos, con Monteagudo tirando de clase y también de galones. El ruidoso tramo final, y los riffs que la banda desarrolla aquí, no distan tanto de unos Muse del “Origin Of Symmetry”. Otra de mis favoritas.

El cierre es para la “Balada Del Difunto Vivo” y esos ambientes casi desérticos, con Pau en tesituras casi desgarradas. Cuidada y bien construida, rezuma clase y buen gusto. Una despedida distinguida, que abrocha, trompeta mediante, este nuevo trabajo con la cara más melancólica, triste incluso, del trío valenciano.

Un disco que rezuma buenas ideas. El tracklist abraza una amplia gama de influencias y las imbrica con la suficiente clase para que el resultado común nunca deje de mantener un nexo común. Es cierto que aquí y allá echo en falta algún solo que otro. Pero con eso y con todo un disco que resulta de lo más cuidado en cuanto a producción, que nos devuelve a Pau Monteagudo en plenas facultades y deja un ramillete de temas para el recuerdo. Desde la inmediatez de la inicial “Canción Urgente” a la no poca clase de “Renglones Torcidos De Dios” o el desgarro de la efectiva “Érase Una y Otra Vez”, un trabajo que merece la atención de todo buen fan del rock and roll que se precie.

Texto: David Naves

Agenda: Corazones Eléctricos + Maverick en Gijón

El trio valenciano Corazones Eléctricos presentará también en Asturias su último disco de estudio «De Amor y Rabia«. La cita tendrá lugar en el gijonés Tizón Sound el próximo viernes 26 de junio acompañados como banda invitada por el combo punk rock mierense Maverick.

La formación compuesta por el Uzzhuaïa Pau Monteagudo a la voz, Quique Cuquerella a la bateria y Pete Sala al bajo apuesta en este tour por acercar el rock a los jóvenes arriesgando su propia supervivencia, ofertando el acceso gratuito al show a los menores de 25 años. La iniciativa será hasta completar aforo, priorizando a quien haya adquirido anticipadamente la entrada anticipada que tendrá un coste de 10€ y está disponible a través del siguiente enlace:

https://www.notikumi.com/2024/7/26/concierto-de-corazones-electricos-en-gijon

Crónica: Testaferros + Azure (Gijón 22/3/2024)

Noche para tomar el pulso a la escena instrumental asturiana la propuesta en El Tizón gijonés el pasado 22 de marzo mediante las descargas del dúo Testaferros y el ahora cuarteto Azure. Poca gente, sí. La jornada muy desapacible y en especial el hecho de que vivimos rodeados de oferta mientras la demanda parece más rácana cada vez. En cualquier caso y sin ni mucho menos querer leerle la cartilla a nadie, la noche vino a darse más o menos como sigue.

Faltan dos para las nueve cuando Kiki Dee en baterías y Pablo Jonte a la guitarra hacen suyo el pequeño pero coqueto escenario de la sala gijonesa. “Venimos a hacer un poco de ruido” proclama Jonte y ciertamente, para ser solo dos músicos en escena, no podemos afirmar que la fiesta que montan sea pequeña. Deslizan temas propios, sobre alguna que otra base programada, que resultan en cierto modo rockeros pero también bailables. Como una hydra de tres cabezas entre el rock más clásico, el metal más resultón y pequeños pero indisimulados devaneos hacia el indie.

La mezcla, lejos de resultar deslavazada o poco cohesiva, ya digo les convierte en una formación muy a tener en cuenta. Llaman “Rounds” a sus temas y mientras que el primero de ellos resulta más electrónico y bailable, el siguiente deriva más hacia el puro rock and roll y el tercero se atreve a pisar territorios más propios del metal, con Dee percutiendo impertérrito su sufrido kit de batería.

Hubo lugar igualmente para las versiones, que desprovistas en gran medida de voz y tamizadas por la peculiar idiosincrasia del dúo, no pudieron resultar más refrescantes. La primera de ellas, nada menos que “Immigrant Song” de Led Zeppelin, sorprendió a propios y extraños. Si que puso voz Jonte a otra de las versiones de la noche, en este caso “Figure It Out”, de un “grupo que está muy de moda ahora y les hemos plagiado”. Se refería, claro, al dúo británico Royal Blood. Y ya fuera intuición o casualidad, lo cierto es que tenía apuntados en mis notas a Mike Kerr y Ben Thatcher como influencia directa de los asturianos.

Contó Jonte que una vez visitaron una pista de skate y que como vieron que lo de patinar no era lo suyo, pues grabaron un videoclip allí. Tiempo, pues, para “Round 2”. Tras ella llegaría un pequeño guiño a Azure. O más bien, al tributo de varios de sus componentes a los estadounidenses Rage Against The Machine en forma de curiosa revisión del “Bulls On Parade”. “No fuimos muy originales cuando les pusimos los nombres, (a las canciones) esto se llama “Round 1”, que a su vez anticipa nueva ración de sus particulares versiones, desprovistas de voz y pasadas por su inconfundible filtro, “Fuel” de Metallica o “Cowboys From Hell” de Pantera nunca habían sonado en la forma en que lo hicieron el viernes. Diferentes, divertidos, sin duda nos gustaron.

Con el ahora cuarteto Azure uno ya va sobre seguro. Son ya muchas las veces que les hemos visto, en escenarios de todo pelaje además, y es una de esas bandas que ya fuera antes en formato trío o ahora ya con Dani como miembro de pleno derecho, rara vez fallan. Así las cosas y cuando faltan diez para las diez, salen a escena con su ya habitual y casi diría que indivisible puesta en escena. Las luces, síncronas a los propios pulsos de sus composiciones, resultan y de pleno derecho un integrante más del combo asturiano.

18” arranca la noche para ellos y el sonido del que gozan, si bien un tanto sucio de entrada, no podría resultar más redondo toda vez el corte avanza entre la psicodelia más leve y el post-rock más elemental, con un estupendo Soto a las seis cuerdas. Y es que la forma en que montan sus cuidadas progresiones en estudio y cómo las desarrollan luego en directo, con un Dani Fernández ya perfectamente integrado, no deja de asombrar a quienes, como yo, tienen la creatividad de un zapato. El asunto exige, asumo, no poca pericia. Nacho en baterías comanda esta banda con mano firme y licks de batería de los que remueven todo el cuerpo. Armados como digo con una iluminación solidaria a sus propios acordes, Azure se nos revelan como una de las grandes bandas del género en nuestro país. Lo sentimos así y el show del viernes no hizo más que darnos la razón.

En su contra se puede alegar lo extenso de sus composiciones. Lo alargado de ciertos pasajes, contrario a encarnaciones instrumentales más rácanas y también menos exigentes. Ambiciosos dirán unos, pretenciosos otros tantos, pero lo cierto es que la manera en la que funden atmósfera y nervio a través de “Luz Solar”, con el suelo vibrando realmente a cada nota del bajo de Rojo, no puede resultar más sincera, más real. “Constelación VI” y ese prólogo que me enamoró ya desde las primeras escuchas de aquél “Amor Fati” de 2021, siempre funciona. Su cariz por momentos casi espacial se acrecentó por una casi omnipresente luz azul.

Llegó el turno entonces para “Hielo Sumergido”, su hasta la fecha único tema con voz, ese donde Dani descuelga su guitarra, echa mano del micro y vuelve a entregar una gran interpretación. Azure parecen haber encontrado la cuadratura del círculo en su figura, en un caso que nos recuerda en gran medida a la entrada de Aitor Lucena (ALMS) en Narwhale. Hechos el uno para el otro. Pero volviendo a lo que nos ocupa, decía antes de los licks de batería de Nacho y pocos que me retuerzan como el que realiza aquí y que introduce en la parte final de la canción. Magníficos, quién dijo que el rock instrumental era aburrido.

Azure volaron altísimo en el vibrante epílogo de “Enkrateia”, con el suelo y las paredes del Tizón vibrando al son que marcaba el cuarteto. El final con “Un Nuevo Amor”, no sin que antes Dani pronunciara los debidos agradecimientos, nos confirmó una vez más a Azure como una de las propuestas más interesantes salidas del Principado en mucho tiempo. Que nos dure.

En cuanto a lo acontecido nada más. Mandar un saludo a las dos bandas y, como siempre, nos vemos en el siguiente.

Texto: David Naves
Fotos: José Ángel Muñiz

Celtian: Firma de Discos y Concierto Acústico en Gijón

Con motivo de la salida al mercado el 5 de abril de su próximo disco de estudio «Secretos De Amor y Muerte» y sus correspondientes actos promocionales, Celtian recalarán el sábado 13 de abril en las instalaciones de El Corte Inglés de Gijón para ofrecer una firma de discos coronada por un concierto acústico.

Habrá que esperar al sábado 4 de mayo para su habitual cita eléctrica con los seguidores asturianos y que tendrá lugar en la Sala Acapulco también en Gijón. Entrada anticipada 18€ a través del siguiente enlace a Wegow:
https://www.wegow.com/es/conciertos/celtian-presenta-su-tercer-disco-secretos-de-amor-y-muerte

Agenda: Celtian en Gijón

Fieles a su cita con el público asturiano Celtian presentará su nuevo de estudio «Secretos de Amor y Muerte» mañana sábado 4 de mayo en la Sala Acapulco de Gijón.

Compartirán escenario en esta ocasión con Rainover, formación gótica murciana. En la que será su segunda fecha junto a los madrileños presentarán su nuevo disco «Nox» editado el pasado año vía Thornado Music.

Entrada anticipada 18€ a través del siguiente enlace a Wegow:
https://www.wegow.com/es/conciertos/celtian-presenta-su-tercer-disco-secretos-de-amor-y-muerte