SonicBlast 2026: Donde los Riffs Encuentran Su Hogar Junto Al Atlántico

Hay festivales que programan bandas y eso llama al público. Hay festivales a los que se acude año tras año sin anunciar ninguna banda, a modo de peregrino. Luego está el SonicBlast, donde sus organizadores construyen una comunidad, una «secta» del buen rollo y la buena música en directo. El anuncio del cartel casi al completo, únicamente faltan por anunciar tres bandas, vuelve a confirmar que el evento portugués se ha convertido, por derecho propio, en uno de los grandes santuarios europeos para los amantes del stoner, el doom, el sludge y todas las variantes de la música pesada nacida de los riffs lentos, las afinaciones graves y la psicodelia más abrasiva. Todo ello regado con unas frescas y ricas canenas a unos precios «de risa», en el buen sentido, y agradecido por los bolsillos. Pero reducir SonicBlast a una simple sucesión de conciertos sería quedarse muy corto.

A lo largo de más de una década de historia, han conseguido algo que muchos festivales de mayor tamaño persiguen sin éxito: crear una identidad propia. Nacido en la localidad costera de Moledo y evolucionado posteriormente hacia la espectacular Praia da Duna dos Caldeirões, en la zona deCaminha y Âncora, el festival ha mantenido intacta una filosofía basada en la cercanía, la pasión por la música underground y una experiencia que trasciende los escenarios. El cartel de 2026 vuelve a reunir a artistas que representan diferentes vertientes del universo citado anteriormente, desde los inconfundibles Turbonegro, hasta el stoner rock con toques progresivos de Elder, pasando por el doom/sludge más tradicional de Conan, la psicodelia de Kylesa y las propuestas más difíciles de etiquetar. Una mezcla que refleja perfectamente la evolución de una escena que, lejos de encasillarse, sigue expandiendo sus fronteras sin perder ese aquel que tanto nos gusta. El festival sigue sumando música con tintes más extremos como Deafheaven o Midnight, o incluso The Casualities. Si a cualquier amante del festival se le dice hace años que este tipo de propuestas estarían sobre los escenarios del SonicBlast, jamás nos creerían.

Quien haya asistido alguna vez al SonicBlast sabe que existe algo especial en el ambiente que se genera durante esos días de agosto. En una época en la que muchos festivales parecen haber abrazado una lógica de masificarse olvidando al que compra los abonos, nosotros al final somos quienes consiguen que sigan existiendo; aquí sigue predominando una sensación de comunidad difícil de encontrar en otros eventos. No es casualidad que numerosos asistentes habituales, yo entre ellos, destaquemos precisamente el ambiente humano como uno de los grandes atractivos del festival. Un lugar donde resulta fácil conocer gente, compartir experiencias y sentirse parte de una escena que entiende la música como un punto de encuentro, sin sentir que las personas tras el telón, nos vean como billetes andantes, o en su mirada se vea reflejado el símbolo del dólar, en ambos ojos. La amabilidad del público, la cercanía entre artistas y aficionados y una atmósfera relajada convierte cada concierto en una celebración colectiva. Como reflexión, quizá tenga mucho que ver con la propia naturaleza del sludge y de los géneros que orbitan a su alrededor. Aunque desde fuera puedan parecer estilos «oscuros o agresivos» a oyentes de emisoras comerciales, que pueden pensar que somos potencialmente solitarios, la realidad es que históricamente han estado ligados a escenas profundamente colaborativas. Desde los pantanos de Luisiana hasta los desiertos californianos que dieron forma al stoner rock, estas músicas siempre crecieron alrededor de comunidades pequeñas, apasionadas y alejadas de los circuitos comerciales. El tan añorado por tantos underground musical.

El resultado es una imagen difícil de olvidar con entusiastas llegados de toda Europa pasando la mañana junto al Atlántico, compartiendo conversaciones en el camping o disfrutando del paisaje costero antes de sumergirse durante horas en una avalancha de fuzz, distorsión y ritmos hipnóticos. Ese contraste entre la fuerza de la naturaleza y la intensidad de la música es, probablemente, uno de los elementos que mejor explican la personalidad única del festival. No se trata de asistir a bolos, se trata de vivir durante esos días dentro de un ecosistema donde todo parece girar alrededor de la misma pasión. Porque, al final, SonicBlast nunca ha sido únicamente un cartel. Es el viaje, la acampada, las charlas improvisadas entre desconocidos que terminan convirtiéndose en amigos, los baños en el mar antes del primer show y los riffs que siguen resonando mucho después de que se apaguen las luces de los escenarios. La cuenta atrás ya ha comenzado y estamos deseando contaros como ha sido la edición del 2026. En Portugal se preparan para convertirse en el lugar donde el sludge, el doom y el stoner encuentran algo más importante que un escenario: un hogar, una de nuestras tantas casas repartidas por la Península Ibérica.

Texto: Alexis Montans

Hellfest 2026: Análisis Del Cartel

Fundado en 2006, el Hellfest se ha convertido en un fenómeno en la escena metal mundial, y no es solo por tener de los mejores carteles, es por muchos otros factores que lo han convertido en la vara de medir.

Casi 20 años antes de la primera edición del Hellfest, asistí al primer festival de metal de mi vida, el Monster of Rock en Donington Park, de aquel año (¡qué año para ser fan del metal!), principalmente porque tocaba Pantera. Por aquel entonces, si tenías suerte, podías ver a un grupo como Pantera tocando en Madrid (1200 km de ida y vuelta desde Sevilla), así que pensé que tendría más sentido coger un avión y verlos junto a muchos otros grupos. Y así lo hice, y fue increíble, pero también porque el Monster of Rock no duraba tres días, sino que era un evento de un solo día. Un día de lluvia, cerveza de mala calidad y la comida más horrible que he probado nunca.

Ninguno de mis amigos de entonces sigue yendo a festivales. Se puede decir casi lo mismo de mí, pero me encanta ir al Hellfest de Clisson, porque, lo creas o no, ¡se bebe y se come fenomenalmente bien!

If God is in the details, Satan is very busy in Hellfest!, porque hay tantos detalles (metaleros) que hacen que el Hellfest sea bastante único.

Claro, verás muchos carteles, estatuas e instalaciones increíbles dentro y alrededor del festival. Pero ¿llegar al punto de instalar en el aeropuerto de Nantes una guitarra Gibson SG de tres metros de altura y un bar pop-up que funciona con generadores en la parte trasera de una camioneta y que suena a todo volumen con temas heavy? Eso es tan acogedor como increíble.

Eso es un gran recibimiento, pero ¿y tener la oportunidad de comer ostras maridadas con vino mientras Slipknot suena a todo volumen cerca? ¿Qué tal beber su muscadet de marca Hellfest?

Disfrutar de buena comida es muy importante para intentar ver al mayor número posible de bandas en lo que es, ¡uno de los mejores carteles de metal del mundo cada año! Y, vaya, ¡este año tampoco va a decepcionar!

Agarrad los cubiertos, ponerse la servilleta en el cuello que vamos a saborear algunos de los platos increíbles que el Hellfest ha preparado para el menú de este año!:

MAINSTAGE 1- Cabezas de Cartel (J/V/S/D): Bring me the Horizon / Iron Maiden / Limp Bizkit / The Offspring

El peso de la historia recae aquí. Iron Maiden, desde Reino Unido, siguen siendo una institución del heavy metal, con un directo que mezcla épica, teatralidad y precisión tras décadas liderando el género.

Desde Alemania, Accept continúa defendiendo el heavy más clásico con riffs afilados, mientras los estadounidenses Queensrÿche aportan ese toque progresivo y conceptual que marcó los años 80.

Uno de los momentos más especiales será el 40 aniversario de Helloween, pioneros del power metal europeo, con un show que promete repasar toda su trayectoria, desde sus himnos más rápidos hasta sus composiciones más melódicas.

El contraste lo pone Limp Bizkit, iconos del nu metal estadounidense, con un directo que sigue siendo puro caos controlado, frente a la elegancia alternativa y atmosférica de A Perfect Circle.

Static-X mantiene viva la llama del industrial metal, mientras Tom Morello, desde su faceta en solitario, lleva su característico enfoque experimental de la guitarra a otro nivel.

El bloque más eléctrico lo completan los suecos The Hives, puro garage rock desbordante de energía, y Rise Against, referentes del punk rock melódico con mensaje político.

Mención especial merece Pennywise, históricos del hardcore melódico californiano, que esta vez pisan el escenario principal —algo poco habitual—, y los irreverentes The Dwarves, siempre imprevisibles.

MAINSTAGE 2- Cabezas de Cartel (J/V/S/D): Deep Purple / Sabaton / Volbeat / Bad Omens

El segundo gran escenario reúne diferentes generaciones y estilos. Megadeth, liderados por Dave Mustaine, llegan con nuevo material, reforzando su legado dentro del thrash metal técnico estadounidense.

Junto a ellos, Anthrax mantiene intacta su energía crossover, mientras Sepultura sigue representando el metal brasileño con una contundencia que ha evolucionado con los años.

Desde Reino Unido, Deep Purple aporta historia viva del rock, y Alice Cooper convierte cada concierto en un espectáculo teatral lleno de la mano del padre del shock-rock.

Muy a tener en cuenta el ascenso de Bloodywood, banda india que mezcla metal con sonidos tradicionales de su país, atentos que este puede ser uno de los directos más sorprendentes de este año.

El apartado más técnico lo lidera Opeth, desde Suecia, maestros del metal progresivo, mientras Volbeat sigue combinando metal, rockabilly y hard rock como si no fueran géneros distintos.

WARZONE STAGE – Cabezas de Cartel (J/V/S/D): Social Distortion / The Dillinger Escape Plan / Hatebreed / The Addicts

El Warzone es pura intensidad. Social Distortion, desde California, presenta nuevo disco con su característico punk rock con raíces en el rockabilly.

El regreso de The Dillinger Escape Plan tras años de parón es otro de los momentos más esperados, con su mezcla de mathcore caótico y precisión quirúrgica. Cuidado con el moshpit aquí que va a ser bastante intenso!

Leyendas como Circle Jerks y Buzzcocks mantienen viva la historia del punk, mientras Cro-Mags y Shelter representan el hardcore neoyorquino.

La Dispute aporta un enfoque más emocional dentro del post-hardcore, y el cartel se completa con Cancer Bats, Die Spitz y Drain.

VALLEY STAGE – Cabezas de Cartel (J/V/S/D): Kadavar / Mastodon / Cult of Luna / Down

El Valley es, para mi, el corazón emocional del festival. Tienes el volumen y la distorsión como en el resto de escenarios, pero a mi al menos, me llegan más hondo las bandas que ponen aquí.

Mastodon, desde Atlanta, llega con cambios en su formación guitarrera, lo que añade interés a un directo siempre técnico y potente dentro del sludge y el progressive metal.

Uncle Acid & The Deadbeats (Reino Unido) y Elder (EE.UU.) lideran el lado más psicodélico y stoner del cartel. Uno de los grandes momentos será la vuelta de Acid Bath, banda de culto del sludge metal de Louisiana, cuya reunión supone un acontecimiento histórico para los fans del género.

También destaca el regreso de Soilent Green, otra formación clave del sludge/death que llevaba años sin subirse a un escenario.

El bloque se completa con nombres fundamentales como los belgas Amenra, maestros del post-metal emocional; los suecos Cult of Luna, referentes del género; o Primitive Man, sinónimo de oscuridad extrema.

También estarán Torche, Slift, Bruit y Down, junto a Corrosion of Conformity, que llegan presentando nuevo material dentro de su característico sludge/hardcore sureño.

ALTAR STAGE – Cabezas de Cartel (J/V/S/D): Igorrr / Blood Incantation / Deicide / Napalm Death

El Altar sigue siendo el refugio del death metal en todas sus vertientes. Y algunas son muy locas, porque lo de Igorrr es una pasada. Si no los conoces, ve directamente a Blastbeat Falafel, y luego vuelves y me cuentas como te has quedado. A lo mejor me gustaría que llevaran menos bases en vivo pero es que son una locura en cuanto a temas y composición.

Deicide, desde Florida, son una de las bandas más influyentes del death metal clásico, mientras Possessed —considerados pioneros del género— aportan historia pura.

Blood Incantation, desde Estados Unidos, ofrece una visión más progresiva y cósmica del death metal, mientras The Halo Effect reúne a ex-miembros de In Flames en una propuesta de death melódico sueco.

Especial atención a Impureza, banda con base en Francia que fusiona death metal técnico con flamenco, creando un sonido muy distintivo.

El nivel técnico lo elevan Defeated Sanity y Fulci, mientras DVRK aporta un enfoque más moderno.

TEMPLE STAGE – Cabezas de Cartel (J/V/S/D): Skald / The Gathering / Behemoth / Mayhem

El Temple es uno de los espacios más especiales del festival, centrado en propuestas más atmosféricas y espirituales dentro del metal.

The Gathering, desde Países Bajos, representan una de las trayectorias más interesantes del metal alternativo y atmosférico, con una evolución que los ha llevado a terrenos más etéreos.

Los portugueses Gaerea se han consolidado como una de las bandas más intensas del black metal moderno, con una propuesta emocional y visual muy cuidada.

Perchta, desde Austria, combina black metal con elementos folklóricos alpinos, mientras Hulder aporta un enfoque más crudo y tradicional dentro del género.

El dúo australiano Austere destaca por su black metal depresivo, cargado de atmósferas melancólicas, y Scour —con miembros de la escena extrema estadounidense— garantiza agresividad sin concesiones. Completan la experiencia ritual nombres como Non Est Deus y Vigljos.

Bueno pues hasta aquí, el repaso que hacemos de parte del festival, yo no sé como vais de hambre después de leer esto, pero a mi se me va a hacer eterna la espera! Qué lejos queda el 18 de Junio!!!!

Texto & Artwork: D4mDens