Reseña: Aposento «No Safe Haven» (Xtreem Music 2024)

Es el cuarto disco para las huestes death metaleras riojanas Aposento. La banda, que ya pasara por Heavy Metal Brigade con aquél “Conjuring The New Apocalypse” de 2020, vuelve ahora con un “No Safe Haven” bajo el brazo en el que encontramos a Manolo Sáez y Manu Reyes en guitarras, Pablo Vázquez al bajo, Raúl Ceballos en baterías y Carlos García en voces. Diez temas grabados en los Rock Lab Studios con el Tierra Santa Dan Díez a los controles y posteriormente mezclados y masterizados por el Vomit The Soul Davide Billia (Aphotic, Putridity, Holycide…) en los MK2 Studios de Ivrea (Italia). Con fotos de Unai Endemaño y arte de Naroa Etxebarria (Centinela, Sönambula, Nakkiga…) el disco vio la luz vía Xtreem Music.

El arranque de “No Safe Haven” no podría ser más abrupto. Tampoco más leal al propio legado de la banda logroñesa. Death metal descosido y vibrante, con unas primeras estrofas realmente encolerizadas y violentas. Para cuando la composición toma un rumbo algo más próximo a la pesadez de unos Incantation, sale a relucir la mejor cara de estos Aposento, que insuflan de puro death de corte clásico una entrega de apertura en la que todos sus cilindros parecen en funcionamiento. Percute el doble bombo un incansable Ceballos. Si acaso, echo en falta una presencia más continuada del bajo de Pablo Vázquez, discernible en la mezcla sólo a ratos. Sea como fuere un más que buen arranque:

Para cuando llega “Tortured And Abused” ahí sigue Ceballos con el doble bombo a pleno rendimiento. Me agrada ese riff de las primeras estrofas. También la forma en que Carlos García despliega sobre él unas estrofas oscuras y rabiosas. En especial durante las partes más violentas y rápidas, hay riffs que me llevan a pensar en la primera época de Cannibal Corpse. También en Hate Eternal (lo que si uno ha seguido la trayectoria profesional de Erik Rutan no deja de tener su gracia). La producción otorga quizá un peso excesivo al doble bombo pero sin duda la banda ha sabido cómo conjugar aquí las distintas caras que alimentan su modo de entender el death metal.

Pero agradezco la forma en que “Uncertain Death” le cambia el paso al disco. No es que su trazo abandone los rasgos que configuran buena parte de los temas, pero sí que la pesadez desde la que parte y los mil y un cambios de ritmo que alberga en su desarrollo la convierten en una de las entregas más técnicas de este cuarto álbum. Se deja sentir por ahí el influjo de los mejores Suffocation, solidario a un puente central más trotón y que bien podría recordar a bandas como Possessed, primeros Sepultura, Malevolent Creation… Composición híbrida en todo caso y una de las que más peso ha ido ganando con el correr de las escuchas.

Por contra, la más breve “A Texas Funeral” arremete de primeras con un death metal furibundo y descarnado para el que no deja de ser uno de los trazos más nerviosos de todo el largo. El de Autopsy es un nombre que revolotea por mi subconsciente con cada nueva escucha. Ceballos apenas tiene descanso a lo largo de unas primeras estrofas que Carlos García, inasequible al desaliento, descerraja a placer. El puente central opta por una bajada en la intensidad donde surgen una serie de riffs algo más recurrentes. Sí me agrada el trazo que conforma el epílogo y la forma en que construyen ese viraje hacia ritmos más ágiles primero y decididamente violentos después. Sin que me desagrade, a ratos siento algo descompensada la suma de sus partes.

The Bad Seed” conjuga su death metal más feroz con aquellas pequeñas andanadas casi lindantes con el thrash que dibujaba “Uncertain Death”. Lo que surge finalmente es un corte bien construido, equilibrado, con Ceballos dando una clase de velocidad pero sobre todo de técnica y la pareja Reyes & Sáez entregando riffs eficaces, memorables incluso. Ese que surge en las partes más pesadas tiene un gancho de mil demonios. Al final un corte que viene a dar la razón a quien fuera que optó por él como una de las cartas de presentación de este “No Safe Haven”.

Where Darkness Reigns”, entrega más rácana de este nuevo trabajo, ofrece de primeras un riff algo exógeno para un disco como este. Tras él, Aposento construye otra buena andanada de ese old school death metal sobre el que tan bien se manejan pero que sucede en apenas un suspiro. El buen nivel técnico que manejan se deja apenas intuir durante un tramo central que recupera aquél paso casi marcial del inicio. No descarto genere más división de opiniones que ningún otra canción de la decena.

Quien sabe si a modo de antídoto, los riojanos colocan aquí “Let It Bleed”, composición más extensa de “No Safe Haven”, y que da inicio con un riff que siempre me recuerda a “Seasons In The Abyss” de unos tales Slayer. Lo que sucede después, sin embargo, tiene poco o nada que ver con los estadounidenses. Es un death metal cerril y directo, dominado ahora sí por una estupenda serie de riffs y donde Ceballos vuelve a lucir tras los parches. Por velocidad, sí, pero también por la forma en que su línea de batería acierta a amalgamar sus muchos ritmos sin mayores problemas. Su tronco central me recuerda sobremanera a unos Avulsed de sus primeros álbumes. Quizá eche en falta un solo que termine de redondear la oferta pero aún así otra de mis favoritas.

The Devil’s Bargain” opta por otro prólogo machacón, casi marcial, mientras Reyes & Sáez dibujan en comandita otro estupendo riff de guitarra. Echo en falta un bajo más alto en la mezcla que termine de apuntalar la base rítmica. Especialmente en las partes más pesadas. En aquellas veloces, mientras la batería de Ceballos vuela, Carlos García entrega una interpretación todo lo agria y oscura que requiere un tema como este. Sin ser la entrega que más me enganche de las diez, sí que reconozco como aciertos su trazo ágil o varios de los riffs que la forman.

As Your Life Ends” entrega ahora a unos Aposento en una clave mucho más pesada. También técnica. Por ahí la mezcla recupera para la acción el bajo de Pablo Vázquez y el ex Valdûr aprovecha para revestir con detalle otra de esas composiciones un poco a la contra del resto. Buenos riffs los que dejan Reyes y Sáez, hábiles a la hora de conjugarse para una entrega, ya digo, alejada de los ritmos tan violentos que dominan otras ofertas de este nuevo decálogo. Con ese epílogo en fade out, a buen seguro habría optado por ella como último corte del álbum…

… y no una “Parásitos” que vuelve a recuperar a los Aposento más nerviosos. Un corte con García en tonos verdaderamente oscuros y que me recuerda a los Incantation más ennegrecidos. Pura oscuridad riojana para un cierre sin apenas concesiones. A ratos pienso en bandas como Father Befouled, Undergang, Dead Congregation… Me agrada, sí, pero me queda la sensación de que “As Your Life Ends” habría funcionado mejor como cierre.

La maquinaria sigue bien engrasada y a poco que gustes de death metal a la vieja usanza raro será salgas decepcionado de este “No Safe Haven”. Es además un disco más ágil y diverso de lo que puede parecer a simple vista (o escucha), con un ramillete de influencias que abarcar desde nombres clásicos y elementales como Incantantion o Possessed a rasgos más contemporáneos pero no por ello desleales a la tradición. Buena caza.

Texto: David Naves

Reseña: Aposento «Conjuring The New Apocalypse» (Xtreem Music 2020)

Aposento

Tercer disco largo para estos clásicos death metaleros logroñeses (su primera referencia, la demo “Bloody Ritual”, data de 1992) bajo el paraguas del sello madrileño Xtreem Music tras el homónimo de 2014 y “Bleed to Death” de 2017. La banda riojana, tras una mirada de cambios en su line-up, está formada a día de hoy por Mark Bersek (voz), Manolo Sáez y Eduardo Martínez (guitarras), Manu Reyes (bajo) y Gabri Valcázar (batería). El nuevo disco lleva por nombre “Conjuring The New Apocalypse” y fue grabado y mezclado por Dan Díez en Track Stereo Studios, mientras que del máster se encargó el infatigable Dan Swanö en sus Unisound Studios. Decir por último que del muy trabajado arte del disco se encargó Naroa Etxebarria. Coronavirus mediante, se espera que vea la luz el próximo cinco de mayo en CD, formato digital y vinilo de 12″.

Liber Al Vel Legis” es el texto sagrado central de Thelema, escrito por Aleister Crowley en El Cairo, Egipto en el año de 1904 y el nombre que Aposento han dado al primer corte del álbum. Un arranque en la más pura onda Incantation, rápido y furibundo al principio, pesado y amenazante en su término. Un bajo desaparecido, pero un buen sonido en general, con esas abruptas aunque entendibles líneas vocales de Mark Bersek. El primer tercio de “Heretics By The Grace Of God” es  enrevesado, yendo de rápidísimos blast beats a ritmos intermedios y evolucionando después en una suerte de death sueco de la vieja escuela para terminar a calzón quitado tras el puente central. Solidez y variedad. “Kadosh – Spitting on the Trisag” vuelve a recordarme a la banda de John McEntee con esa amalgama de ritmos lentos sobre un doble bombo cuya presencia a lo largo de los tres minutos y medio de duración es casi constante.

Samhain – The Night Of Ignis Fatuus” es puro death metal veloz y rugiente así en su principio como en su final, dando sólo un pequeño respiro en su parte central. Apenas dos minutos y medio, eso sí. “Akerbeltz”, espíritu de la mitología popular vasca, recupera los ritmos a medio gas a la par que Mark Bersek entrega sus registros más profundos de todo el disco. Con “Noli Me Tangere” (las palabras que Jesucristo dirige a María Magdalena después de su resurrección) vuelven el death violentísimo de “Samhain …” en un trallazo de apenas tres minutos tan simplón como enérgico, tan carismático como iterativo. “Vamachara – The Left Hand Path” coge esa velocidad y la alterna con  pasajes ultra-pesados de voces gravísimas y guitarras chirriantes. Salvando no demasiadas distancias, me recuerdan a unos Funebrarum del “Sleep of Morbid Dreams” (Cyclone Empire Records, 2009). Uno de mis temas favoritos de todo el disco.

Revelation777”, canción más larga de “Conjuring the New Apocalypse” con sus cuatro minutos largos, alterna en primer término death rapidísimo con varios de esos “tupa-tupa” que tanto me gustan e incorpora aires más thrash-death en su tercio final. Kudos para Gabri Valcázar tras los parches. “The Dweller On The Threshold” apuesta de inicio, y de nuevo, por la pesadez. Ritmos acompasados, destellos en forma de solos de guitarra y breves andanadas violentas en un corte en constante mutación. Cierra el disco la breve “Doomsday – The Metanoia Of Redemption Process”, con el tacómetro en zona roja durante buena parte de su desarrollo. Un cierre tan iracundo como despreocupado para treinta y seis minutos de puro death metal riojano.

Lo bueno si breve. Formados en 1990, enterrados siete años más tarde y resucitados en 2012, puede que “Conjuring the New Apocalypse” sea la mejor entrega de Aposento hasta la fecha. Por sonido, por composición y por la rica amalgama de influencias que atesora, si bien no deja de ser otro disco de old-school death metal en pleno estallido del género en todo el mundo.

Texto: David Pérez Naves