Crónica: Tarja & Marko Hietala «Living The Dream Together Tour» (Gijón 30/1/2026)

El Living The Dream Together Tour 2026 traía a los ex Nightwish Tarja Turunen y Marko Hietala al Gijón Arena. Una buena oportunidad para repasar la amplia trayectoria de uno y otra, amén de reencontrarse con buenos amigos y pasar una, por otro lado, muy desapacible noche de viernes.

En lo que al abajo firmante respecta, aún no conocía el recinto gijonés en esta nueva iteración. Y nada más hacer acto de presencia, lo primero que ven mis ojos es la despedida de la primera banda de la noche, los británicos Serpentyne, con quienes espero saldar mi deuda en un futuro. Por suerte el compañero Miguel Rubio nos cubría las espaldas y aporta la siguiente reflexión:

Media hora tuvieron los londinenses Serpentyne, habituales acompañantes de Tarja por sus giras en Europa para calentar el ambiente. Su estilo, totalmente alineado con el espíritu del evento, se mueve ente el metal sinfónico y el folk metal. Presentaron, no exentos de varios problemas técnicos, temas fundamentalmente de su último trabajo «Tales From The Dark» de 2025.

Al rato nos topamos con los rockeros estadounidenses Rok Ali And The Addiction. Los de Nashville ofrecieron un set de un rock denso, parapetado entre lo clásico y lo alternativo, que tuvo difícil encaje en una noche como esta. Densos a ratos, Chris Nix dejaba algún que otro destello de calidad desde su guitarra mientras Alison Krebs divagaba con su voz por el escenario. Le pusieron empeño y ganas, pero desde luego no era ni el momento ni el lugar.

Marko Hietala y su banda saltan a escena cuando faltan diez para las ocho, procurando con “Frankenstein’s Wife” un apaciguado arranque de set, a la contra de aquello que dicta el libro de estilo. Aún con media entrada, siendo generosos, en el coso gijonés, el finlandés mostró tanto una imagen algo descuidada, esa raída sudadera, como una voz en perfecto estado de revista. Todo carisma y sonrisas, “Rebel Of The North” resulta algo más vacilona. Tuomas Väinölä con la guitarra y Bob Engstrand tras las teclas dejaron buenos solos aquí. Los cambios de instrumento del propio Väinölä serían una constante a lo largo de la noche. Y es que para la más rotunda “Proud Whore” es una Explorer la que cuelga de sus hombros. Con ella dibuja otro gran solo. Ni que decir tiene que el carismático bajista finlandés sabe rodearse bien.

Hablando de guitarras, a pachas entre la acústica y una Telecaster (o eso me pareció desde abajo) es que enfrenta Väinölä una “Isäni Ääni” que pondría la calma, el sosiego y también la elegancia. “Impatient Zero”, a todo esto con Hietala dando un buen nivel en cuanto a voz, recuperó parte del nervio perdido. Aquí la banda brilla también a nivel técnico, con buenos solos de guitarra primero y de teclado después. A término, hubo gritos de “Marko, Marko” desde el público, síntoma inequívoco de lo bien que se lo estaban pasando. Así las cosas, diría que “The Dragon Must Die” fue lo más completo del show. Por ese aire medio oriental pero también por el modo en que ellos acertaron a conjugar técnica y músculo. Fácilmente mi favorita de Hietala el pasado viernes…

… aunque la gente pareció recibir de mucho mejor grado la más festiva “Juoksen Rautateitä”. Amén de un Hietala que ya tenía a la audiencia en el bolsillo, aquí brilló sobremanera Bob Engstrand a las teclas. Estupendo arreón final, por cierto. Las tres voces al frente armonizan al tiempo que ofrecen una pequeña pausa en “Roses From The Deep”, cuando quizá el set pedía algo más de brío. Y da igual porque cuando Marko, en perfecto inglés, anuncia que conoce a una amiga que “canta bien”, el Gijón Arena poco menos que se viene abajo para recibir a la leyenda finlandesa del power sinfónico Tarja Turunen. Juntos entregan “Left On Mars” mientras un mar de móviles buscaban inmortalizar el momento. La química entre ambos, huelga decirlo, era total. Ella se fue, prometiendo volver pronto, y Hietala se despidió con aquella “Stones” de su “Pyre Of The Black Heart” de 2020. Una hora prácticamente clavada de set y la sensación de que éste fue claramente de menos a más.

Pasan veinte de las nueve cuando Tarja regresa sobre las tablas del Gijón Arena. Lo hace después de una pequeña (y preciosa) introducción para irrumpir con los aires de tango, después de todo su marido es argentino, de “Eye Of The Storm”. Doug Wimbish, músico que ha tocado para gente del calibre de Living Colour, Jeff Beck, Mick Jagger, Madonna o Joe Satriani entre otros muchos, tendría algún problema con el bajo aquí. Resuelto, para agrado de todos, a la mayor brevedad. A término y en perfecto español, Tarja reconocería estar “muy contenta”. También nosotros de verla tan risueña, tan comunicativa. Y lo que es más importante: con su característico registro aparentemente intacto. El escenario, pienso que muy apropiadamente, se inunda de luz roja para “In For A Kill”, a buen seguro uno de los cortes más oscuros (dentro de lo que cabe) del set.

Por contra, “Undertaker” deja un riff principal que es puro gancho. Buena labor a las guitarras de Julian Barrett y Alex Scholpp. La puesta en escena se reducía a poco más que un videowall ofreciendo algún que otro videoclip, como fue el caso aquí. Así las cosas, pienso que lo mejor de esta primera parte. Tarja nos contó entonces que se venían dos cortes que no habían tocado en mucho tiempo (salvo por la noche anterior en Lisboa), siendo el primero de ellos “500 Letters”. Esta, que agigantó la cara más sinfónica de la banda, pudo pasar algo desapercibida. Y es una pena porque Scholpp dejó un estupendo solo de guitarra en su parte final. “Crimson Deep”, en cambio sí que acertó a conectar con la gente. Desde la fina introducción de Wimbish, pasando por ese tono a ratos casi amable y terminando por una Tarja, parapetada tras el pie micro, intachable en desempeño vocal.

En “Demons In You” se iba a dar uno de los momentos especiales de la noche, que se inicia cuando Tarja echa mano de un smartphone de alguien del público y culmina cuando aúpa a un pequeño a las tablas. La gente poco menos que se volvió loca aquí. Pequeños grandes detalles que siempre suman. No hace falta más que recordar la torrencial ovación que se le brindó. “Victim Of Ritual”, de nuevo con un vídeo proyectado al fondo, muestra a una Tarja en constante búsqueda del contacto con el público. También algún que otro problema con la microfonía de la batería, de nuevo solventado sobre la marcha.

Iba a llegar entonces un dramático giro de guión. Marko Hietala volvía a escena para un pequeño impás acústico. De entre otras me pareció reconocer “Feel For You”, de aquél “Century Child” de 2002, “Eagle Eye” del aún más lejano “The Shadow Self” de la propia Tarja y, volviendo a Nightwish, “Higher Than Hope”. Tras la calma, tras haber guiñado el ojo a la anterior banda de ambos, vuelta al eléctrico para “Slaying The Dreamer”, que en cierto modo anticipaba la que estaba por venir. Tarja, no obstante, contraatacó (es un decir) con material propio. La elegante, distinguida y bien rematada “Silent Masquerade” mostró la mejor cara de la banda en lo que a ejecución se refiere.

Digo esto porque quizá el clásico inevitable (uno de tantos) “Wishmaster” no alcanzó a sonar tan redondo como me esperaba, lo que no quita para que el público se volviera loco cantando y bailando. Con Hietala yéndose de nuevo a camerinos, le llegó el turno a la propia frontwoman de agradecer todo el apoyo que se le ha brindado en estos treinta años de carrera. Se dice pronto. El Gijón Arena respondió arrullando con sus voces a la finlandesa. Ella cerró en solitario demostrando cuánto de bien cuidada está esa particular voz suya.

Para los bises quedaron “Dead Promises”, de aquél “In The Raw” de 2019, y con un estupendo (y me quedo corto) Scholpp en coros, con Hietala de vuelta la siempre machacona “Wish I Had An Angel”, que puso a botar a todo el mundo, y el cierre con las presentaciones primero y la muy apropiada “Until My Last Breath” después. Pienso que un gran rush final. En lo personal habría cambiado alguna de las versiones por “Nemo”, pero con eso y con todo, una jornada bien agradable.

Qué bueno por un lado tener un recinto en Asturias capaz de acoger citas como la del viernes y por otro que la gente respondiera del modo en que lo hizo. En lo que a esta región concierne, llevamos años (décadas) añorando y rememorando aquellos inolvidables conciertos en la célebre, mítica (y ahora resurgida) Quattro de Avilés y, de la nada, el Gijón Arena ha venido a acoger la venida de toda una Tarja Turunen, que no es poco, a juzgar por la buena entrada que registró el renovado coso gijonés. Aprovechemos mientras nos dure, pues fue esta una cita de lo más entretenida y agradable. Que (Rok Ali And The Addiction al margen) se desarrolló con un sonido más que óptimo (era mi mayor temor al entrar por la puerta) y que a servidor, optimista recalcitrante, me hace albergar grandes esperanzas de cara al futuro. Veremos lo que tardan los de siempre en echarlas por tierra.

Sin duda que fue una buena jornada. Gracias infinitas a la nutrida compañía por hacerla aún más llevadera si cabe, a la promotora por las facilidades dispuestas en favor de esta crónica y ya saben: nos vemos en el siguiente.

Texto: David Naves
Fotos: Miguel Rubio / José Ángel Muñiz

Warcry: Nuevo Disco y Gira XXV Aniversario

Warcry presenta la portada y título de su próxima obra de estudio así como la primera fecha de la gira conmemorativa a su 25º aniversario. Bajo el título «Entre La Niebla» verá la luz el que será el undécimo álbum para los asturianos. La portada es obra del ilustrador gallego Breogán Álvarez.  

En el año 2027 WarCry celebrará su 25º aniversario con una gira muy especial que tendrá como punto de partida un concierto exclusivo en Madrid. La cita tendrá lugar el sábado 9 de enero en el Movistar Arena y será además la presentación del nuevo trabajo discográfico de la banda.

Entradas a la venta para el público general el próximo viernes 28 de noviembre a partir de las 12 horas a través de las plataformas digitales de Planetevents, Livenation, Ticketmaster y El Corte Inglés.

Studio Report: Pûlsar To Floyd

El pasado lunes teníamos el privilegio de regresar al Redgain Estudio. ¿El motivo? Asistir a uno de los últimos ensayos de Pûlsar To Floyd antes de su asalto al Gijón Arena del próximo viernes catorce de noviembre.

Privilegio y digo bien, no pasa todos los días que uno se encuentra en tesituras semejantes. La nutrida formación se amolda lo mejor que puede a la cabina del estudio y ofrece destellos de una calidad fuera de toda discusión. Han sido cinco años de intenso trabajo hasta llegar al momento actual. Y se nota.

Con eso y con todo, en las interpretaciones sigue habiendo algo muy telúrico, muy terrenal, como vienen a demostrar los pequeños (nimios) errores, aquello era un ensayo después de todo, que se suceden. Con el alma mater del proyecto, el músico y técnico de sonido Juanjo González Peña, a los mandos de la nave, el sonido que emana de los altavoces del estudio pone la piel de gallina. El equilibrio que se consigue, aún con tantos elementos presentes en la mezcla al mismo tiempo, desde luego está a la altura de las circunstancias.

Qué duda cabe que el repertorio es de órdago. Un extenso repaso a la vasta discografía Floydiana para satisfacción de los fans más leales. Éste se acompaña de toda una serie de vídeos, extractos de videoclips, del icónico film “The Wall”, hasta me pareció reconocer alguna secuencia de “Samsara”, en un muy cuidado acompañamiento visual. Pero por si fuera poco el flamante line-up que presentan, por allí se vino a sumar una verdadera leyenda de la música en Asturias, un histórico como Boby García, fundador y gerente de Pronorte por cuarenta años y que recibiera un caluroso homenaje en la última gala de los premios AMAS. Casi nada.

Cada detalle, cada arreglo, se mima al milímetro. Pero sorprende el despliegue vocal, ese trío coral que forman Ann, Paula y Aida, esta última flamante nueva voz de Mad Rovers. Su encaje en alguno de los cortes que desarrollan es de pura orfebrería sonora. Hay momentos de paz, de introspección, también de reivindicación e incluso de pura nostalgia. Y entre los muchos entresijos, la satisfacción final del trabajo bien hecho. Concienzudo y meticuloso hasta casi lo enfermizo.

Y, al final, con todas las reservas que nos puedan producir las bandas tributo, Pûlsar To Floyd desde luego tienen el nivel y el carisma suficientes como para honrar la egregia figura de la leyenda británica como ésta se merece. Que a nadie le quepa ninguna duda.

Texto: David Naves
Fotos: José Ángel Muñiz

Crónica: Judas Priest (Resurrection Fest / Bilbao 25-30/6/2025)

Doble cita con una de las bandas más longevas y legendarias de nuestra escena metalera y que por ley de vida, encara su recta final tras 56 años en activo. No se sabe nada de su futuro, viendo estos dos conciertos da la sensación que todavía quedan Judas Priest para algo más, pero la edad de algunos de ellos invita a pensar que poco nos queda por disfrutar de los sacerdotes de Birmingham. De ahí el desplazamiento el miércoles 25 de junio a Viveiro dentro del Resurrection Fest, y el lunes 30 al Miribilla Arena de Bilbao, donde actuaron junto a Phil Campbell & The Bastard Sons, que cumplieron con su papel manteniendo vivo el espíritu de Lemmy con “Born To Raise Hell” y “Ace Of Spades” entre otras.

Pero lo importante era lo importante, si. Había más alicientes aún para ver a las huestes de un grandísimo Rob Halford, 35 años del legendario disco “Painkiller”, casi nada. Y así empiezan, “All Guns Blazing” y “Hell Patrol” para disfrute de los que consideramos este disco como obra culmen en su carrera. El setlist en ambos shows fue exactamente el mismo y en mismo orden, y si mañana tuviera otra oportunidad de verlo exactamente igual, lo vería sin dudarlo. Porque Halford y compañía están en un gran estado de forma, con un Richie Faulkner protagonista y parte muy importante de que Judas estén todavía en activo. A eso le añades temas emblemáticos como “You’ve Got Another Thing Comin’” o una acelerada “Freewheel Burning”, apoyada por unas imágenes llamativas tras la pantalla de fondo, hacen vibrar a sus fieles. Fieles que en el Resu estaban en inferioridad numérica, se notó en la frialdad del ambiente en contraste con el concierto de Bilbao que pese a ser mucho menos numeroso en asistencia, si hubo ese calor y feeling entre público y banda.

Llamativo que el quinto corte del repertorio sea “Breaking The Law”, solía ser un tema casi siempre de final de show, pero ahí está, ahí te lo espetan y como no, ahí lo disfrutamos. Resaltando que en Viveiro quizás haya sido el momento más eufórico del concierto por parte de los asistentes, con pogo incluido. Que sea uno de los hits repetitivos dentro de la radio de nuestra conferencia de “priest” españoles quizás ayuda algo.

Vuelta al emblemático “Painkiller”, ahora turno de “A Touch Of Evil” y “Night Crawler” y vuelvo a destacar la figura de Faulkner, ejecutando unos solos precisos, fiel a las notas originales y acompañado de un cada vez más protagonista Andy Sneap. Uno de los mayores aciertos de Tipton y Halford, ya que ambos guitarristas mantienen viva la llama de los Judas tanto en directo como en estudio. Recordad, que Sneap es a su vez productor de la banda en los dos últimos discos. Concretamente de estos últimos trabajos, en esta gira rescatan de su más reciente “Invincible Shield”, “Gates Of Hell” con un Richie Faulkner brillante y “The Serpent And The King” donde Ian Hill parece sobresalir dentro de su papel secundario pero imprescindible en la historia de los británicos. Quizás sea también culpa del sonido, que fue casi perfecto en el Resu donde por momentos el bajo sonaba potente y no tanto en el Miribilla donde pasó más desapercibido. Y última bala de este disco, la emotiva “Giants In The Sky” que sirvió de homenaje a los caídos, de fondo se podían ver a Dio, Lemmy, Eddie Van Halen, Freddie Mercury, Chris Cornell o Jill Janus de The Huntress, entre otros y que terminó con gran ovación en ambos lugares.

Intercalado entre estos temas también sonaron “One Shot At Glory” y “Between The Hammer And The Anvil” para llegar al momento de la homónima de las homónimas, momento de otra pieza clave dentro de los Judas. Scott Travis y ese icónico intro de batería que da inicio a unos de los temazos de la historia del heavy metal, “Painkiller”. Y aquí, la respuesta del publico en la capital vizcaína fue de autentica locura, la gente se desgañitó junto a un Halford que estuvo a la altura, si, repito, estuvo a la altura, con casi 74 castañas encima, algunos con bastantes menos años no pueden decir lo mismo, así que un diez para el Metal God por excelencia.

Pequeño parón para el bis que arrancó ni más ni menos con “Electric Eye” y otra vez que temblaron los cimientos del Mirabilla ante tan majestuosa obra y ante un final de concierto, donde ya sabemos que Halford va a sacar la Harley a pasear esté en Viveiro o en Bilbao y deleitarnos con “Hell Bent For Leather”, y dejar como fin de fiesta otro hit facilón como “Living After Midnight” que todos nos sabemos y todos la cantamos.

Despedida rápida en el Resu, normal, es un festival y hay que cumplir horarios y despedida más larga, cercana y emotiva, como no, en su propio show, todo dentro de la lógica. Solo esperar que no sea la última vez, que sea mínimo la penúltima, que a Halford le respete la salud y siga con esas ganas, que como bien dijo en ambos conciertos el heavy metal es su vida, es nuestra vida y los Judas Priest una pieza fundamental.

Texto: José Miguel «Lago»
Fotos: Resurrection Fest / Jaime García

Crónica: Judas Priest + Phil Campbell & The Bastard Sons (Bilbao Arena 30/6/2025)

I. Antes Del Estallido — Los Bastard Sons Abren La Velada:

El pasado lunes 30 de junio, el Bilbao ArenaMiribilla, transpiraba expectación, mezclada con esa clásica incertidumbre de cómo responderá la audiencia a las leyendas del heavy en un día laborable. A pesar de eso, el pabellón presentaba una entrada más que decente, especialmente en pista y gradas bajas. La ingrata tarea de apertura corrió a cargo de Phil Campbell And The Bastard Sons, banda familiar con raíces en la historia más vibrante del rock. Phil Campbell, histórico guitarrista de Motörhead, acompañado por dos de sus hijos y el carismático vocalista Joel Peters.

Arrancaron con fuerza, combinando temas propios como “We’re The Bastards” o “High Rule” con herencia pura de Motörhead: “Going To Brazil”, “Born To Raise Hell” y dejar un contundente cierre con un “Ace Of Spades” que despertó el ambiente justo a tiempo, logrando una conexión potente a pesar de ser apenas el prólogo de la noche. Fue un show correcto y honesto, en el que demostraron que la chispa heredada sigue viva. El público respondió con entusiasmo, creciendo en ánimo y expectación conforme avanzaba su actuación.

II. El Estallido — Entrada Triunfal De Judas Priest:

Puntuales como un reloj suizo, poco antes de las 20:45 horas emergió el himno de Black Sabbath, “War Pigs” y un parpadeo lumínico desató al instante una atmósfera eléctrica. Con un escenario imponente y bajo luces potentes algo que, según comentarios de los asistentes, no se percibió en el concierto diurno ofrecido hace escasas fechas en el festival belga Graspop. Los Judas supieron sacar el máximo partido a la ocasión .

1. Descarga Sin Compasión:

All Guns Blazing” abrió fuego, un golpe directo a la mandíbula de cualquier fan. A continuación, el riff imbatible de “Hell Patrol”, reafirmó su esencia ochentera y con “You’ve Got Another Thing Comin’” y “Freewheel Burning”, el recinto finalmente estalló en júbilo.

2. Himnos Coreables:

Breaking The Law” fue coreada sin respiro, con Halford a la altura del desafío vocal. La garganta del «Metal God«, con 73 años, mostró algún matiz forzado, pero se mantuvo firme y emotiva, reforzada por una banda que suena compacta y llena de energía.

III. Un Viaje Por Dos Décadas De Gloria:

3. Heavy Metal Por Partida Doble:

El show evolucionó hacia cortes de una fuerza épica. “A Touch Of Evil”, esa joya escondida del «Painkiller«, estremeció el pabellón. “Night Crawler” a continuación, sació a los más intensos.

4. Lo Nuevo Encaja Con Lo Clásico:

Tras algunos himnos, llegó el guiño moderno con Solar Angels, Gates Of Hell y Giants In The Sky, cortes del reciente «Invincible Shield« que la banda interpretó con frescura e intensidad, integrándolos con toda naturalidad en el repertorio.

5. Vuelven Los Trallazos:

Con “One Shot At Glory”, “The Serpent And The King” y “Between The Hammer And The Anvil”, el show retomó el camino del metal clásico y potente. Y no faltó la impactante “Painkiller”, un corte imprescindible que no defraudó en directo, dejando la audiencia al borde del delirio.

IV. El Gran Cierre y Bises:

6. El Broche Perfecto:

La intensidad no remitió, mientras Halford agradecía desde el escenario, había sutiles signos de cansancio (vocales y físicos) que la banda supo gestionar con elegancia gracias a la aportación de la sangre nueva que personifican Andy Sneap y Richie Faulkner.

7. Vuelta Triunfal:

Los bises arrancaron con pista pregrabada, “The Hellion”, seguida de tres himnos de puro metal: “Electric Eye”, “Hell Bent For Leather” con Halford luciendo su característica gorra y látigo sobre la no menos representativa motocicleta y el ya indispensable Living After Midnight”, coreado intensamente hasta el final. Tras más de hora y media, la comunión se cerró con aplausos y ovaciones, envolviendo al público en una combinación de nostalgia y renovación.

V. Impresiones Desde Las Gradas:

Muchos hablaban de uno de los mejores shows del año. Un asistente lo describía como “gigantes en el cielo bilbaíno” por energía, puesta en escena, repertorio equilibrado y un Halford con altibajos pero emotivo. También se destacaba la potencia de los aires renovados, mejor sonido y proyección visual respecto a conciertos anteriores. Se describió como una gran noche que la que se va a hablar durante mucho tiempo. Una experiencia intensa y memorable. Aunque es cierto que hubo alguna voz disparada, Halford tiene la voz en el mejor estado de revista de los últimos años. Si vienen, mañana mismo vuelvo.

VI. Conclusión: Una Misa Heavy De Renovación y Nostalgia:

En Bilbao, Judas Priest no solo cumplió, sino que renovó su leyenda. A pesar de las décadas, se ofreció un espectáculo lleno de pasión, sin recurrir a atajos imposibles. Halford mostró humanidad, y la banda brilló con riffs honrados y emotivos. Phil Campbell And The Bastard Sons abrieron la noche con ganas, entregando momentos memorables junto a su legado Lemmy. Luego Judas Priest combinó clásicos y novedades del «Invincible Shield», logrando un equilibrio que reforzó su vigencia sin traicionar su identidad.

Hubo poco espacio para la sorpresa en el setlist, muchos hubieran deseado algún tema menos conocido, pero la apuesta por un trayecto seguro, acabó coronando una noche sólida, emotiva y enérgica. En resumen, una homilía de heavy metal, una renovación de votos para los fieles, y un legado que sigue iluminando.

Texto y Fotos: Jaime García

Agenda: Scorpions Celebra Sus 60 Años En Pamplona

El martes 15 de julio Scorpions celebrarán sus 60 años sobre los escenarios en el Navarra Arena de Pamplona. Seis décadas de éxitos, repletas de clásicos grabados a fuego en el acervo popular de muchas generaciones y que repasarán en un concierto histórico. 

Como banda invitada contarán con los angelinos Dirty Honey, una de las nuevas sensaciones de la escena hard rock internacional. Últimas entradas a la venta al precio de 70€ + gastos a través del siguiente enlace:
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Crónica: Mägo De Oz + Celtian (Gijón Arena 10/5/2025)

Tras la forzosa cancelación del año pasado, el 10 de mayo sería la fecha elegida por las huestes de Txus Di Fellatio y sus Mägo De Oz para el reencuentro con el público asturiano, y lo harían en el recinto previsto en 2024, no otro que el renovado Gijón Arena en la que sería mi primera visita a este nuevo chigre de la ciudad. Vendrían acompañados de la banda de folk metal Celtian, que visitaba de nuevo el Principado tras el exitoso concierto, acompañados por Xeria, en la ovetense sala Gong el pasado 25 de enero.

La larga cola que se formó en los momentos previos a la apertura de puertas daba buena muestra de las ganas que los gijoneses teníamos de disfrutar de esta enésima encarnación de la banda madrileña. La espera en el exterior estuvo amenizada por unos voluntarios de la Cruz Roja que invitaban a los pacientes espectadores a participar en un concurso inspirado en el rosco de pasa-palabra con el que podías ganar una chapa conmemorativa.

Tras atravesar los oportunos controles de seguridad y acceder a la plaza de toros de Gijón lo primero que me encontré fueron dos amplios puestos de merch, uno de Celtian con camisetas, discos y recuerdos de todo tipo y otro de Mägo De Oz en el que, pese a estar bien surtido, eché en falta discos o CD’s que los asistentes pudieran llevarse a casa.

El coso gijonés, dotado de una cúpula transparente que nos cobijó de la intensa lluvia que tampoco quiso perderse el espectáculo, tenía todo lo necesario para permitirnos disfrutar del concierto: puestos de comida y bebida, una amplia zona con asientos para personas con movilidad reducida y una visibilidad estupenda desde cualquier parte del recinto. He de decir que todo ello me causó muy buena impresión y espero que ese potencial se aproveche al máximo para eventos culturales del siglo XXI y no para otras trasnochadas tradiciones.

Con algo de retraso sobre la hora prevista, a las 20:10 horas, mientras suena la intro de su último trabajo de estudio, salen a escena la vocalista Xana Lavey, Diego Palacio (flautas, gaita), Txus Borao (violín), Sergio Culebras (guitarra), Raúl Plaza (bajo) y David Landeroin (batería), y comienza a sonar “La Profecía”. Si la primera impresión del recinto fue muy buena, al apreciar la calidad del sonido se tornó superlativa, una nitidez que permitía apreciar las habilidades de los músicos de forma sobresaliente.

Tras esa primera melodía y sin dejar el disco que vienen presentando, el fantástico «Secretos De Amor y Muerte» de 2024, continúan sin perder un segundo con “Sueños De Cristal”, acompañados por un público entregado que coreaba cada estrofa. Es digna de admiración la simpatía que provoca esta banda y también cómo, pese a su juventud, ya cuentan con una importante cantidad de fieles seguidores.

Xana introduce el siguiente tema con su voz más oscura, (“buenas noches Gijón esto es “Maleficio De Sangre”), quizás mi favorita de todo su repertorio, por la combinación de la cristalina voz de su cantante con la más gutural que parece surgida del mismo averno. A destacar también el solo de guitarra de Sergio, que parece hacer chillar a su instrumento. Los músicos, en especial Diego y Raúl, no dejan de moverse por el escenario, lo que da un especial dinamismo a la ejecución de sus temas.

Tras agradecer nuestra presencia pasan al tema “Niamh” de su segundo disco (primero con Xana a la voz) “En Tierra De Hadas”. La proyección de imágenes evocadoras, (sirenas, ríos, llamas…) en el video wall que sirve de telón de fondo acompaña, creando una atmosfera casi mágica con el transcurrir del tema. Imágenes que, intercaladas con el logo de la banda, adornarían toda su actuación.

Antes de seguir con su siguiente composición, Diego se apodera del micro para agradecer nuestra presencia, (“Qué bonito está esto, solo podía ser aquí, Puxa Xixón y Puxa Asturies”), para dar paso al momento más emotivo del show que le dedicó visiblemente ilusionado a su abuelo Avelino de 83 años, presente en el recinto. Txus sale a escena vestido con una camiseta del Sporting De Gijón que, casualmente había ganado un importante partido ese día. Resultó bonito (fue muy prestoso, decimos por aquí) que ambos músicos reivindicaran sus raíces gijonesas en un recinto tan emblemático de la ciudad.

Continúan con “El Hijo Del Ayer”, tema de su tercer disco “Sendas De Leyenda”, con Xana deleitándonos con su voz más dulce. Al terminar, la vocalista agradece a Mägo de Oz por incluirles en la gira, regresando a continuación a su último trabajo con la alegre y festiva “Serena”, en la que Diego cambia su arsenal de flautas por la gaita y en la que Xana, al igual que durante todo el concierto, anima al respetable a mover sus brazos y bailar al ritmo de la música.

Se despiden con “En Tierra De Hadas” pidiéndonos que saltemos, dándolo todo con Diego haciendo alarde de su buen hacer tanto con la flauta como con la gaita, intercambiando ambos instrumentos a lo largo de la interpretación. Finaliza el show con el multi instrumentista grabando con su móvil las reacciones del público, que coreó cada estrofa en todos los temas y que, sin duda, se quedó con ganas de más.

Celtian consiguió con su actuación que nos sumergiéramos en un bosque de hadas y magia a través de leyendas y mitología contadas en forma de canciones de manera delicada y contundente. No es de extrañar el gran favor del público con el que cuenta y que, sin duda, irá en aumento.

Se sigue acumulando retraso sobre la hora programada y no sería hasta las 21:23 horas cuando comenzara a sonar la intro y a reproducirse un video (en el que se realiza la búsqueda de la página deseos.com) que sirve de entrada al metaverso conducidos por Alicia. Al compás de la introducción, la enésima encarnación de Mägo de Oz comienza a ocupar sus posiciones sobre el escenario y el tenebroso riff inicial de “Alicia En El Metaverso” empieza a sonar. Víctor De Andrés, ataviado como el Sombrerero Loco, se deja notar y destaca en estos primeros compases regalando riffs y posturas desde cada zona del escenario.

Primera interacción de Rafa Blas con el respetable con un «¿Cómo estáis, Gijón?». Para continuar con el primer gran clásico de la noche, no otro que “Molinos De Viento”, mientras imágenes de Don Quijote y Sancho Panza ilustran el video wall, muy presente en todo el concierto engalanando cada canción con imágenes acordes con su temática. Muy bien recibida “Satania”, con el público acompañando en los coros a todo pulmón mientras las secuencias reproducidas en el video wall adornan el tema.

Nuevamente, Rafa al micro nos pregunta qué tal estamos y nos agradece nuestra asistencia a la segunda parte de la gira “Feliz No Cumpleaños”, para retomar las composiciones del su último plástico con “Luna De Sangre” (a mi parecer uno de los mejores temas de este “Alicia En El Metaverso”), donde la aportación de Xana en las voces complementa a la perfección la energía y excelente labor de Rafa. Desde estos primeros temas la comunión con el público fue permanente, que lo demostraba coreando cada uno de los temas, desde los más clásicos hasta los más actuales.

Tras una pequeña pausa en la que los numerosos músicos se reubican en el escenario, continúan con la también muy bien recibida “Diabulus In Música” de su lejano «Gaia II«, con ese potente riff de guitarra que compartían entre Jorge, Ix y Víctor con continuos movimientos por el escenario.

Llega a continuación otro momento de lucimiento de Xana, que se hace cargo de la voz principal para presentarnos la colaboración de David, su compañero en Celtian a la batería, e interpretar una versión de “Jolene” de la americana Dolly Parton. Sinceramente me dejó un poco extrañado que decidieran interpretar una versión con la ingente cantidad de clásicos con los que cuenta la banda, sensación que no apaciguó la brillante actuación de Xana. Moha aprovecha el final del tema para regalarles unas chocolatinas a los más jóvenes de la audiencia, los cuales, pese a su corta edad, estaban disfrutando de lo lindo.

Xana continúa llevando el peso de la voz en “Te Traeré El Horizonte” de su disco “Ira Dei”, muy bien arropada tanto por la presencia del violín de Moha como por el pesado riff a tres guitarras. De vuelta Rafa al escenario presenta el sentido homenaje que Txus le dedica a su hija “Por Si Un Día Te Pierdes”, que interpretan sentados sobre el escenario mientras una sucesión de imágenes del aguerrido batería junto a su hija adorna el video wall añadiendo aún más emotividad al tema, que provocó alguna que otra lágrima entre el respetable.

Retoman los temas más enérgicos y festivos con la “La Posada De Los Muertos”, especialmente coreada por el público que se desgañitaba y levantaba su bebida en su icónica estrofa “alza tu cerveza…”. Pequeña pausa en la que Víctor nos da las buenas noches y nos regala un Puxa Asturies diciendo que es un paraíso en el mundo, y agradeciendo a Diego por haberles invitado una fabada casera que, según sus palabras, estaba espectacular. También nos dirigió unas palabras de agradecimiento por apoyar la música en directo y mostrando su hartazgo hacia los músicos enlatados como Maluma o Karol G, a los que dedica un “¡¡¡jódete!!!” para pasar a presentar “Hasta Que El Cuerpo Aguante” de su lejano “Finisterra”, con un Rafa pletórico presentando un nuevo look que mantendría hasta el final del concierto.

De nuevo se retiran los músicos del escenario dejando a Jorge Salan la encomiable labor de regalarnos un brillante solo con su guitarra que acompañó con una continua búsqueda de complicidad del respetable al que provocaba a una batalla separando el coso en tres áreas izquierda, centro y derecha para comprobar cuál tenía más fuelle y gritaba más fuerte. Jorge termina su solo apoyando la guitarra sobre la tarima y tocando agachado, casi arrodillado.

Encaran la parte final del show con Rafa presentando «La Venganza De Gaia» en la que cada uno de los músicos tienen su cuota de protagonismo tras la que se despiden para volver a los pocos minutos con Blas emulando a Freddie Mercury, pidiéndonos acompañarle en sus “eeeooo”.

Comienzan los bises con Moha al micro proclamando “Puxa Gijón y Puxa Asturies” e invitando al público más joven a acompañarlos sobre el escenario, consiguiendo que algunos de los niños de las primeras filas se subieran a las tablas siendo recibidos por Txus, que aprovechó para regalarles un juego de baquetas a cada uno. Sigue Moha con sus agradecimientos mencionando a la promotora, a Gijón y a la familia de Diego que tan bien los había recibido, para pasar a interpretar la clásica “La Costa Del Silencio” con un público que coreó cada estrofa como si le fuese en ello la vida.

Amago de finalizar el show haciéndose una foto de grupo para presentar a continuación “Fiesta Pagana” que desato aún más la euforia entre el respetable que saltaba y cantaba como si el concierto acabara de comenzar.

Poco más de hora y media, que supo a poco, fue lo que Mägo De Oz nos ofreció en el coso gijonés. La entrega y la pasión mostradas por cada uno de los miembros de esta nueva encarnación del grupo, junto con una complicidad y unas habilidades musicales envidiables, hicieron del concierto una gran experiencia que en breve podremos repetir, pues está prevista su actuación en la fiesta de los exconxuraos de Llanera el próximo mes de julio. Aunque seguro que antes nos encontramos por algún sarao. Hasta entonces, salud y rock and roll.

Texto y Fotos: Miguel Rubio

Crónica: Ilegales (Gijón Arena 5/4/2025)

Ilegales siempre han sido banda sonora imprescindible para un servidor. Desde aquel 8 de septiembre de 1988 en La Morgal (Llanera) que disfruté de mi primer concierto, en el que presentaban un recién publicado «Chicos Pálidos Para La Máquina» hasta lo que hoy nos ocupa, casi 40 años después, la presentación en casa de su 18º lanzamiento discográfico «Joven y Arrogante«.

La cita con Jorge Martínez y sus acólitos estrenaba escenario. Si bien la plaza de toros de El Bibio no es parada extraña para ellos, si la encarnación bajo la cúpula que cubre la arena del coso gijonés. Un aliciente muy atractivo en lo visual a expensas del comportamiento del muchas veces caprichoso sonido. Adelantándome a los acontecimientos confirmo el éxito total en esa faceta. Gran trabajo de Constan Mortera desde la mesa. El público respondió masivamente una vez más, ni la coincidencia horaria con el fútbol ni el paso de la banda por la ciudad el verano pasado restaron afluencia. Fieles de todas las edades llenaron el reciento, disfrutaron de los nuevos temas y corearon a pleno pulmón el buen puñado de clásicos que fueron cayendo en los poco más de 90 minutos que duró la actuación.

Apenas unos minutos después de la hora fijada como inicio arrancaban su set con «El Fondo De La Noche«. La puesta en escena resumida a lo esencial, esto es rock n ‘ roll y como bien nos hizo saber el bueno de Jorge, al borde de los 70 años no necesitas florituras superfluas, la energía simplemente proviene de la actitud. Así nos presentó «Joven y Arrogante«, tema que tiene toda la pinta que ha llegado al repertorio para quedarse. Ya desde el inicio la formación se muestra en perfecto estado de revista y es que Willy Vijande al bajo, Jaime Belaustegui tras baterías y Toni Tamargo a la segunda guitarra van sobrados de tablas y calidad.

Fueron bien recibidas nuevas composiciones como «Orfanato Minero«, «Moloko» «El Face» o «Es Ansiedad» aunque queda patente la mayor conexión con la entregada parroquia cuando los clásicos asoman en el set. No abusaron de esa circunstancia, así creo que acertadamente los intercalaron con temas de su discografía más reciente como «Juventud, Egolatría«, «Si No Luchas Te Matas» o «Nunca Lo Repitas En Voz Alta«. Fieles a su trayectoria no significa ser esclavos de su pasado.

Tamargo toma los teclados para una renovada versión de «Angel Exterminador» muy resultona a pesar de no contar con el saxo que inmortalizara Juan Flores. Fiel escudero a la guitarra, el multiinstrumentista ovetense sería presentado irónicamente por Jorge Martínez como seria amenaza para el resto de compañeros por su buen hacer sobre el escenario, ya sea a las 6 cuerdas, teclados, batería o saxofón. Más comedido en los comentarios que en otras ocasiones «Problema Sexual» sirvió al ácido vocalista para dejar uno de sus clásicos soliloquios para definir la escena musical actual. El rock es arrogancia, los pecados se perdonan con facilidad, las virtudes no. Genio y figura.

Para el tramo final reservaron un triplete imbatible de clásicos. «Destruye» con presencia importante de Tamargo de nuevo a las teclas, «Caramelos Podridos» y «Soy Un Macarra» echan el cierre a su paso por el Gijón Arena. Tres temas que dejan patente que el pacto con el diablo por la eterna juventud de Jorge incluye a sus guitarras, nítidas y afiladas toda la velada. Despedida desde el centro del escenario, brindis incluido, demostrando una vez más que hay Ilegales para rato. Arrogancia, actitud y virtudes no faltan.

Texto y Fotos: José Ángel Muñiz