«Luna Negra«, el cuarto álbum de estudio para Alto Volto ya tiene fecha de presentación en directo. El trio compuesto por Borja García (voz y guitarra), Diego Motta al bajo y Juan Villamil a la batería arrancarán la promoción en vivo del nuevo álbum el viernes 6 de junio el el ovetense Gong Galaxy Club.
«Luna Negra» se grabó en Tutu Estudios con Sergio Tutu (The Electric Buffalo, Deltonos) en labores de producción. Cuenta con la colaboración de Sam Rodríguez a los teclados y coros de Sandra Álvarez. Masterizado por Dani Sevillano en Ovni Estudio contiene 11 temas por primera vez en castellano. Lo que repiten es su querencia por el hard rock de los 70.
El trio doom Black Pyramid con base en Massachussetts recalará en la ovetense Lata De Zinc el próximo domingo 27 de abril. Andy Beresky a la voz y guitarra, Eric Beaudry al bajo y Andy Kivela a la batería presentarán su último álbum «The Paths Of Time Are Vast» publicado el pasado 2024 tras casi 10 años sin editar disco.
Enfrascados en una gira de 6 fechas por el territorio estatal con paradas en Portugalete, Madrid, A Coruña, Santander y Zaragoza, su propuesta sonora se caracteriza por riffs pesados y una palpable influencia del rock psicodélico setentero y el doom más tradicional. Apuesta segura para paladares afines a bandas como Mastodon, Elder o High On Fire.
Nueva parada en la presentación de “Immortal” el nuevo disco de Automatic Kafka. Tras su paso por Oviedo, Unquera, Mieres, Badajoz y Salas la formación llega a Gijón acompañada por los vallisoletanos Linda Burnetti.
Nacidos en Valladolid en el año 2021 Linda Burnetti es una banda de blues rock y funk formada por Diana Rodríguez (voz), David Díez (bajo), Pablo Lora (guitarra), Raúl Núñez (teclados) y AlexÁlvarez (batería), Miguel Ángel Cabero (saxo) y Miguel Ángel Cabero (trompeta). Vencedores de 2 de los concursos musicales más prestigiosos de Valladolid como son el Fonorama y el Onda Rock, en el 2023 editaron su primer EP «Once Upon A Time«. Su último lanzamiento es el sencillo «Last Chance«, tema incluido en su próximo disco «Vuelve A Por Más«.
Los de la capital del estado presentarán sus nuevos temas a través de su apuesta por el metalcore de tintes electrónicos. Desde su formación, Against The Waves ha dejado huella en algunos de los festivales más importantes, como el Download Festival, Rock Al Parque en Colombia o el Resurrection Fest.
Por su parte Where The Waves Are Born retoman la actividad en vivo tras su paso por la EmptyCore Party. Muy activos también en directo los mierenses Maverick que presentarán los temas que formarán parte de su segunda obra de estudio de próxima publicación. Entrada anticipada 12€ a través del siguiente enlace: https://salagong.com/evento/against-the-waves-where-the-waves-are-born-maverik/
Retorno a los escenarios asturianos para las dos formaciones, Barbarian Prophecies tras su paso por la última entrega del Karma Fest y los madrileños por el Tizón Sound gijonés acompañando a Burnt To Death y Nasty Surgeons en la primera edición del Total Death (crónica). Con apertura de puertas a las 21 horas, la entrada de adquisición única en taquilla es de 8€.
Mesenktet, que siempre había sido esa banda cuyo nombre me cuesta horrores pronunciar, presenta al fin su primer álbum. José Manuel Ortiz (guitarra), Víctor González (guitarra y coros), Iván de Jesús (bajo), Salvador “El Poyo” García (baterías) y Alberto Guerra (voz) forman la alineación de un debut al que adorna el arte de Godless Design (Sound Of Silence, Absalem, Secta…).
Me gusta cómo el piano de “Mandjet” se ve inundado a continuación de esa amalgama de sonidos próximos a la electrónica. Su trazo en ascenso pronto conduce a “Sueños Rotos”, primer corte con verdadera enjundia del largo. Aquí Mesenktet ofrecen de primeras una buena serie de riffs. Estos se colocan sobre un rápido caminar de Poyo tras baterías. Ritmo que se verá atemperado toda vez irrumpan las primeras estrofas. Aquí me agrada la dualidad entre los rugidos de Guerra al micro y la melodía que ofrecen las guitarras. Y aunque conecto en mayor medida con las voces más broncas que con las más agudas, el corte no deja de ofrecer una constante diversidad en este sentido.
Si bien el disco puede no tener la más brillante de cuantas producciones he escuchado últimamente, lo cierto es que Mesenktet se las arreglan para entregar una “Estigma” desgarrada y por momentos agónica. A veces desesperada, a ratos violenta, la banda no se conduce nunca por el camino fácil y es de agradecer el riesgo. Ciertos aspectos de la letra, no obstante, suenan a pura auto-reivindicación (“no entiendo por qué no estoy donde merecía”). Muy violentos aquí, especialmente mientras la composición alcanza un epílogo en el que Poyo dejará alguna de las baterías más veloces de todo el largo. Su estilo puede resultar divisor, gustar más o menos, pero creo firmemente que en lo variado de composiciones como esta reside lo mejor de Mesenktet.
“Vida Inerte” sorprende con ese arranque abrupto y descosido. Casi marcial. Plantea después un riff lleno de gancho unido a una gran variedad en voces. Hay estrofas bien respaldadas por el aspecto más melódico de la banda. También coros a voz limpia abriéndose camino entre el rugir tanto de voces como de guitarras. Me agrada ese puente que plantean. Rocoso y pesado. También lo funcional que resulta el epílogo, con las voces limpias en contraste con las más violentas. Los gruesos riffs contraponiéndose al poso más melódico. Y el solo cabalgando hacia el desatado y violento tramo final. Aún cuando noto alguna estrofa algo a contrapié, al fin y al cabo esto no deja de ser un debut, puede pasar por una de sus entregas más redondas.
Y no es que “Kairós” desentone. Tiene de hecho un arranque hábil desde el plano técnico. Prólogo que conduce hacia unas estrofas apoyadas en otro riff no falto de gancho. La banda suena algo más marcial aquí al tiempo que insiste en la dualidad vocal y un marcado acento melódico. El poso más atmosférico que ofrecen después los coros tiene cierta clase incluso. Para el puente quedan los Mesenktet más violentos. O, al menos, un par de destellos de la rabia e intensidad que pueblan otros rincones del álbum. De ahí al final todo se conduce dentro de estructuras más o menos predecibles.
El Alberto Guerra que irrumpe en las estrofas de “Humana Dispendium” puede pasar por el más certero de todo “Kairós”. Pero es que además la banda ha sabido conjugar esos tonos más violentos con pequeños oasis más calmos y atmosféricos, que amplían las miras del quinteto. La letra, ahora directa y sin asomo alguno de metáforas, contrasta con los destellos más melódicos y, por ahí, la banda construye otro corte (pienso) capital dentro del tracklist. El buen solo del tramo final, los coros o la firmeza de Poyo tras baterías. Un corte visceral y sincero como pocos.
“Whitechapel” sacrifica su elegante prólogo en pos de ofrecer a unos Mesenktet deliberadamente oscuros. Muy alto en la mezcla ahora el bajo de Iván de Jesús, algo de lo que se beneficiará el sonido global de este penúltimo corte. Aquella calma del arranque irá yendo y viniendo a lo largo de la composición, pero albergando ahora unas voces en constante juego entre registros. Para el tramo final queda un alucinado solo de guitarra, de nuevo su habitual juego entre registros y una cierta sensación de congoja y agonía. Fácilmente el corte menos amable con el oyente de los ocho. El cierre es para “Mesenktet”, outro que sigue donde lo dejara “Mandjet” y cierra este debut de los asturianos abrazando una mixtura entre lo electrónico y lo cinemático. Como si Trent Reznor cambiase de repente a Atticus Ross por Hans Zimmer.
Es un debut autoproducido y por ahí uno perdona ciertos pecados de juventud. El primero es el sonido del mismo, que puede no ser todo lo redondo que uno esperaba. Sin tampoco llegar a lo catastrófico, sí que es verdad que se resiente en comparación a bandas contemporáneas del género. Sea como fuere y a grandes rasgos me gusta cómo juegan a hibridar agresividad y melodía o cuan variado resulta el disco en cuanto a tonos. Yendo del grito más agónico al más oscuro sin ningún tipo de cortapisa. “Vida Inerte” pienso que sobresale por encima del resto de cortes. “Humana Dispendium” tiene una de las líricas más directas y sin ambages que he escuchado últimamente y “Whitechapel” acierta a la hora de ofrecer la cara más alucinada del quinteto. Es un primer paso. Confiamos en que vendrán más.