Agenda: Crudo presenta «mEtAnOIA» en Oviedo

«mEtAnOIA» el nuevo disco de los combativos Crudo ya tiene fecha de presentación en Asturias. Editado el pasado 20 de junio vía Ataque360! tras las primeras paradas del tour promocional, el festival salmantino AbejaRock, la Black Bourbon leonesa y el Festival El Último Bus en Madrid llega el turno a la presentación en casa.

El sábado 29 de noviembre con epicentro en el ovetense Gong Galaxy Club tendrá su estreno en Asturias de un álbum grabado, mezclado y producido por Rubén Álvarez en tándem con la propia banda en La Fábrica de Músicos de Avilés y masterizado por Dani Sevillano en los OVNI Estudio. El cuarteto presentará también su nueva alineación tras la incorporación de Abraham Díaz a la guitarra.

Entrada anticipada 12€ + gastos a través del siguiente enlace:
https://salagong.com/evento/crudo/

Agenda: Edén Confirma Doble Parada En Gijón

Edén retomará los escenarios con una doble parada en Gijón. La primera tendrá lugar el viernes 3 de octubre en la primera jornada del Perchera Fest y la segunda el sábado 5 de noviembre junto a Mandrágora Negra en la Sala Buddha.

La formación de power metal melódico afincada en Irún presentará en Gijón su última obra de estudio «Símbolo De Libertad» editada en el año 2022 a través del sello HEAVEN MUSIK.

Entrada anticipada 10€ a través del siguiente enlace:
https://woutick.com/es/entradas/eden-mandragora-negra-en-gijon

Por su parte Edén retomará los escenarios tras su paso por el festival Luarca Metal Days en el mes de julio para continuar con la presentación en vivo de su última obra de estudio «Alma De Libertad» editada el pasado 2024 a través de Thornado Music.

Intercalada entre las dos fechas gijonesas la formación asturiana regresará a Madrid el sábado 11 de octubre para compartir escenario en la vallecana Sala Godfather con los locales Mindhunter.

Crónica: Unirock Back To The Origins (Puerto De Vega 23/8/2025)

Vuelta a los orígenes, tal cual rezaba el leit motiv de esta nueva edición del festival Unirock. El evento regresaba a su ubicación original, en la explanada del puerto, y recuperaba así parte de su encanto, de su identidad. Amén de una jornada previa copada por actividades para los más pequeños y el habitual programa de radio, el sábado arrancaba con la clásica sesión vermú de Blister y el idiosincrático Tributo Al Rock. El broche de oro lo ponía un cartel que juntaba este 2025 a La Mørgue, Blues & Decker, Rage y Barón Rojo, una vieja aspiración de la organización y que finalmente se materializó el pasado fin de semana.

Con Miguel Rubio como avanzadilla para ser testigo de las evoluciones de esta nueva encarnación de Blister arrancaba la jornada de sábado. Con retraso sobre la hora prevista, en torno a la una menos veinte, comenzaba una actuación que como ya viene siendo habitual, pues no son pocos los Unirock que llevan a sus espaldas, sería la encargada de calentar motores antes de los platos fuertes del festival. No siempre es fácil la tarea de abrir un evento de estas características y más aún tratándose de una sesión vermú pero eso no amilanó en absoluto a la experimentada banda que iba recibiendo con sus clásicos del rock de todos los tiempos el incesante goteo de asistentes que se acercaba al parque del muelle.

Contaban en esta ocasión con el impagable apoyo de Pablo García (Warcry) completamente integrado en la formación y repartiendo solos y carreras por el escenario sin parar. Como me confesaría después del bolo, disfrutó mucho sobre las tablas, al igual que el resto de componentes, y eso se transmitió a la cada vez más nutrida audiencia. Con un repertorio cargado de himnos atemporales de Whitesnake, Deep Purple o Led Zeppelin entre otros, llegaría uno de los momentos más especiales del set. “Crazy Train” del añorado Ozzy Osbourne sería presentado por Pablo agradeciendo y recordando al tristemente fallecido vocalista. “Sin él y Black Sabbath no existiría Warcry”, proclamó antes de arrancar.

El sonido, salvo un pequeño percance que dejo a media banda en silencio durante unos minutos, fue espectacular, como no podía ser de otra manera contando con Dani Dynamita al timón. No faltaron los cabezudos del festival. Janis Joplin, Tina Turner, Lemmy, John Lennon y Freddie Mercury hicieron su aparición al ritmo del “Walking By Myself” que inmortalizara Gary Moore. Encararon la parte final de su extensa actuación, más de dos horas, con “The Final Countdown” y una versión muy especial del “Paradise City” de los angelinos Guns N’ Roses, acompañados para la ocasión por el incombustible Dani Dynamita. Poniendo así el broche a una actuación que hizo disfrutar y sirvió de aperitivo (o vermú) perfecto para lo que estaba por llegar.

Cambio de tercio en la tarde, tributo al rock mediante. Rigurosamente puntuales, La Mørgue hacían suyo el escenario para derrochar tres cuartos de hora de su habitual mezcolanza de punk, psychobilly y hardcore. El quinteto desplegó altas dosis de energía y buen rollo. Y Reichel Machinee no quiso olvidarse de pedir un brindis por el Unirock y su gente. La también voz de Ochobre está dando una gran versión de sí misma durante “Monstruo En Mi Habitación”. La gente respondió en consecuencia. Mucho movimiento en primeras filas y un sonido que resultó todo lo nítido y diáfano que cabía esperar. No fallaron los técnicos a la formación astur.

“Hemos venido a celebrar la vida”, afirmó Reichel. Y qué mejor para ello que otro de sus cortes definitorios, “Nación Swingcore”. En “Barco Fantasma” incluso vimos sendos pogos entre un público con no pocas ganas de fiesta. Cierto es que eran horas aún tempranas como para estar dormidos pero el tipo de música que hacen y la forma en que la despliegan sobre las tablas, de seguro reviven al mas pintado. Y aunque no desarrollen el tipo de música que más acostumbro a escuchar, siempre es un placer encontrárselos.

Pasaban quince de las nueve cuando suena la (muy épica) intro que habría de dar el pistoletazo de salida al show de Barón Rojo. O, al menos, esa era la intención de los legendarios hermanos de Castro. Un inconveniente de última hora con el inalámbrico de Armando, por un momento, amenazó con arruinar el set. Se mascaba la tragedia, diría aquél, y quien más quien menos se temió lo peor. Y, sin embargo, cuando todo reconduce y finalmente atacan “Los Desertores Del Rock”, todo parece estar donde debe. El sonido desde luego está a la altura pero ya desde estos primeros compases llama la atención no tanto el rictus serio como la cierta quietud de Carlos De Castro sobre las tablas, en comparación con un Armando mucho más activo e incluso risueño, aún a pesar del accidentado arranque. Quizá no me esperaba algo como “Fugitivo”, de aquél irregular “Arma Secreta” de 1997, pero le sirvió a Rafa Díaz para desfogarse con el doble bombo. Por su parte, José Luis Morán al bajo, no dejó de moverse y animar a la buena gente del Unirock a lo largo de la noche. Y es que todo suma…

… pero de justos es reconocer que Barón Rojo llevan tiempo adoleciendo la falta de un vocalista de ciertas garantías que defienda este repertorio como se merece. O no. Porque Puerto De Vega gritó y se desgañitó frente a los de Castro hasta sus últimas consecuencias, en un arrebato de pasión y nostalgia de unas solidez y hermandad a prueba de afonías. Es algo que salta ya a la vista (y al oído) en “Hermano Del Rock ‘N’ Roll”, con banda y fans fundidos en un único ser indivisible. Hay un gran solo de Armando en “Incomunicación”. Es él quien carga ahora con buena parte de la faceta solista del Barón, en detrimento de un Carlos más concentrado en tareas vocales y rítmicas. Y puede que “Invulnerable” o “El Baile De Los Malditos” pasaran algo más desapercibidas. Pero cuando Armando enlaza un buen solo de guitarra con el comienzo de “Concierto Para Ellos”, no queda sino poner voz en grito ante tan icónico estribillo. Buen solo de Carlos aquí, por cierto, de los pocos que nos brindó en la jornada del sábado.

De aquí al final y, como suele decirse, todo fue a favor de obra. Un público entregado a la causa y un cancionero inasequible ante el paso del tiempo. En “Botas Sucias” incluso se permiten el lujo de jugar con el “(I Can’t Get No) Satisfaction” de sus satánicas majestades. Un mar de cuernos recibe a “Los Rockeros van Al Infierno”. Armando echó mano aquí del slide para el solo. Tendrían tiempo de insertar un pequeño extracto de “Diosa Razón”, de aquél “Metalmorfosis” de 1983, para volver finalmente al epílogo de “Los Rockeros…”. No fue el único guiño en esta recta final. Por ahí esa pequeña porción del “Another One Bites The Dust” de Queen, que luego redirigen hacia “Cuerdas De Acero”. Carlos, de justos es reconocerlo, llega ya muy justo a una “Hijos De Caín” que recibe, no obstante, una cascada de cariño por parte de la gente. Puede que la garganta del legendario músico madrileño le fallara el pasado sábado, pero desde luego, el público del Unirock no quiso ni por asomo fallarle a él. La ineludible “Resistiré” y el arranque de nostalgia y también de melancolía que supone “Siempre Estás Allí” pusieron el broche final al quien sabe, penúltimo show del cuarteto en nuestra región. Si realmente va a ser así, desde luego no es un mal final, Barón.

Pierde uno la cuenta de las distintas formaciones con las que Peavy Wagner y sus legendarios Rage han pasado por Asturias. La actual, con Vassilios «Lucky» Maniatopoulos en baterías y Jean Bormann en guitarra y coros arribó a Puerto De Vega en perfecto estado de revista. Un power trío que no necesitó más aditamento que un gran telón de fondo para mostrar su mejor versión.

Y es que resulta imposible no dejarse llevar por ellos cuando arremeten con una “Sent By The Devil” en su versión menos sinfónica y más rotunda. Podía ser el primer corte el set, pero Lucky propulsó al trío sin dejarse nada en el tintero. Uno se preguntaba cómo demonios iba el de Bottro a aguantar todo un set a este ritmo. Pero lo hizo. Como no queriendo ser menos que su compañero, Bormann se recorrió de lado a lado el escenario durante la igualmente clásica “Shadow Out Of Time”. Y Wagner, siempre carismático y risueño, mostró un gran estado de voz. Desde hace ya tiempo sin los agudos imposibles de su juventud, pero afianzado en una rango de registros que le sientan como un guante a su particular modo de entender el heavy metal.

Pero no solo de nostalgia vive esta banda. Tiempo hubo de dar a conocer a los más despistados singles de su futuro álbum de estudio. “Solitary Man” pareció aguantar el tipo frente a sus clásicos de siempre. Y “Shadow Out Of Time” mostró en vivo un cariz algo más contemporáneo, con esas voces rasgadas de Bormann y el marcado breakdown final. Era tal el despliegue de fuerza de Lucky tras el kit que su batería acabaría por izar la bandera blanca. Y podría apostar dinero a que no he visto un cambio de bombo más rápido en mis muchos años de ver música en directo. Digno de un pit stop en Fórmula 1. Aplausos desde aquí a quienes lo hicieron posible. Ya con el kit restituido, atacan la reciente revisión de “Straight To Hell”, uno de sus grandes clásicos y que vive ahora una segunda juventud tras su inclusión en la banda sonora del film “Manitou’s Canoe”. Mucha interacción con la gente y Bormann hincando su rodilla en el suelo, en una pose que lleva camino de convertirse en icónica del guitarra alemán.

Otro de los cortes de nuevo cuño, “Freedom”, pareció acogerse a esos infecciosos patrones bombo – caja que tanto y tan buen resultado le han dado a bandas como Battle Beast, mientras que “A New Land”, de aquél “Resurrection Day” de 2021, ya apunta a que podría quedarse en sus sets por largo tiempo. Su estribillo se pega que da gusto y Wagner está fantástico en la traslación al directo de esta línea vocal. Rage en una gran versión, en definitiva. Pero es que luego enlazan dos clásicos irrefutables como “Great Old Ones” (justo cuando cierto guitarrista me comentaba que echaba en falta algún tema del “Soundchaser”) con nada menos que “Black In Mind” y uno cae en la cuenta de la auténtica leyenda del metal que tiene ante sus ojos. Sólidos y carismáticos, nunca fallan.

Jean Bormann probó con el español antes de de “Until I Die”, donde la también voz de Tri State CornerLucky” Maniatopoulos acabaría echando el resto tras baterías. Vítores a término y un Wagner cuya garganta parecía no acusar los esfuerzos. Tampoco un Bormann que corría de lado a lado por el escenario del Unirock. En “Refugee” incluso se atreven con un puente reposado que casi roza con las fronteras del reggae. Quedaban dos. “Don’t You Fear The Winter”, sin la que uno ya no entiende conciertos de esta gente, y “Higher Than The Sky” con el habitual juego con el público y con Wagner juntando sus manos para formar un corazón. Una banda que se ha ganado nuestro cariño y respeto a fuerza de mantenerse orgullosamente fieles a sí mismos y ofrecer grandes shows como el del sábado. Volverán y esperamos poder estar allí.

No me canso de decirlo, muy poco grata la tarea de cerrar un festival. La a veces ignominiosa tarea de echar el cierre correspondió esta vez a los asturianos Blues & Decker. Ellos, desde luego, no se arredraron. Era bueno el sonido que emanaba del escenario y mucha la clase que parecían atesorar. Propuesta diferente y original a lo que eventos de este tipo nos tienen acostumbrados más allá de la medianoche. Pero un triunfo para la organización si uno atiende a la mucha gente que se quedó a verles tras el paso por Puerto De Vega de la apisonadora germana Rage.

En lo personal, los disfruté en mayor medida cuando más arrastrados sonaban. Ahí cuando emergen solos nada fugaces, llenos de feeling, ya fueran con slide o con el pie al wah, mientras demostraban tener más clase que una universidad. Sudaron la camiseta, o en este caso, los trajes, y dejaron cumplido testimonio de cuan vibrante y diverso puede ser el buen blues rock. Tuvieron tiempo incluso de presentar temas nuevos, como “Back To The Roots”, y concitaron la atención, en casi rigurosa primera fila, de algún que otro insigne guitar hero de la región. Incluso tendrían tiempo de aupar al escenario a Ángel Lanza, a la sazón padre del guitarra Guzmán, para con su armónica, sumar esfuerzos al cuarteto. Coronaron con un gran duelo solista final y despidieron una nueva edición del festival tal y como se merecía.

O no, porque al Tributo al Rock aún le quedaba alguna bala en la recámara. Nosotros fuimos recogiendo. Fue una jornada un tanto maratoniana para Heavy Metal Brigade, pero ahí estuvimos un fin de semana más al pie del cañón. Porque nos gusta y porque nos divierte, que cantaban Los Ronaldos. Siempre es un placer viajar hasta Puerto De Vega y disfrutar de un evento en un enclave de esos que llaman idílicos y que concita la atención de tanta y tan buena gente. No nos quedó constancia de ningún incidente reseñable. Sí del mucho esfuerzo que la organización lleva a cabo de mañana a madrugada, que aún les quedaba la novedosa jornada vespertina del domingo. Para ellos tiene que ir nuestro agradecimiento un año más. Por el trabajo, por las facilidades y por como todo son brazos abiertos hacia esta humilde casa. Ya estamos esperando volver.

Por nuestra parte nada más. Mandar un saludo a las muchas caras con las que departimos a lo largo de la jornada y vayan buenos deseos para todos. Ya saben: nos vemos en el siguiente.

Texto: David Naves / Miguel Rubio
Fotos: José Ángel Muñiz / Miguel Rubio

Agenda: Koma En Oviedo

Los navarros Koma regresarán a los escenarios astures en el 2026. La segunda parte de la gira promocional de su último disco de estudio «Una Ligera Mejoría Antes De La Muerte» les llevará a la ovetense Sala Tribeca el viernes 6 de marzo.

Trece años después de su último lanzamiento discográfico la banda volvía a la carretera en una extensa y exitosa gira que arrancaba en abril del 2024.

Entrada anticipada 20€ + gastos a través del siguiente enlace:
https://www.musikaze.net/web/

Crónica: Leather Boys «Concierto XX Aniversario» (Avilés 23/8/2025)

Y es que veinte años no se cumplen todos los días. Teníamos una agenda de lo más apretada para la jornada del sábado pero el aniversario de Leather Boys estaba marcado a fuego en nuestra agenda. Rumbo pues a Avilés (Rock City) prestos a vivir una sesión vermú de lo más especial.

Bajo un sol de justicia y rodeados de buenos amigos, qué mejor que algo como “Decade Of Decadence” para dar el pistoletazo de salida. A lo largo de la jornada habría multitud de invitados arriba de las tablas. Pero mientras llegaba, y aunque ellos adujeran en más de una ocasión ciertos problemas con el sonido, lo cierto es que frente al coqueto escenario móvil veíamos una buena versión del combo asturiano. Enlazando temas (“Don’t Cheat On Me”) o pidiendo cuernos al cielo por Ozzy Osbourne antes de “Aphrodisiac Grape”, se podría decir que el show fue pura idiosincrasia Leather.

Y como muestra, un botón: “vamos a llevar a los nazis al bordillo”, exclama Leather Sex a modo de presentación de “The Curb”, con el Luismi más agrio de la mañana. En “Haircutt & Attitude”, Txema Bustillo y Mr. Salvation se aúpan a hacer coros. El corte, que estará en su próximo álbum de estudio, bien podría resumir la particular idiosincrasia Leather en forma de hard afilado pero disfrutón. Fue un set extenso. Cerca de dos horas si mis notas no me engañan. Y aunque hubo que hacer frente a un sol radiante, y a un viento no menos plomizo, temas como “Fairy Tales From The Underground” se superponían a cualquier inconveniente. El sonido, en manos de un siempre aplicado y eficaz Nefta Vázquez, ya digo que era todo lo bueno que cabría esperar.

Leather Bluesman se auparía entonces al escenario para sumar su bajo a “Lord Of The Whores”, que Leather Rose dedicaría a Eladio y que ofreció una cara aún más vacilona, si cabe, de los chicos. En “Fly Free (Blacksmith)” se sucederían las dedicatorias. Ozzy, Brent Hinds. Contarían aquí con Ricardo Herrero, hermano del propio Leather Sex, y el set transitó así hacia uno de los momentos más sentidos e intimistas de la jornada. Ellos harían entonces labor de prospección para recuperar el tema que estuvo a punto de llevarles a Eurovision, no otro que “We’re Livin’ In A Bar”, recuperando por ahí esa cara más golfa y hedonista que tanto y tan bien les define. Así las cosas, quién mejor que Leather Fucker para tomar el puesto de Leather Skelter en baterías y enfrentar “Valley Of Broken Dicks”. Leather Latin Lover, inalámbrico mediante, no perdió la ocasión de perderse entre el público aquí. Y es que hay costumbres que hay que mantener sí o sí.

No paraban ni el rock and roll ni los habituales speeches de Leather Sex. Pero cuando Leather Father (padre de Leather Rose) suma su garganta a “Sexagenary Sex” estamos viendo uno de los momentos más especiales del día. Medio Rock & Rockets se sumaría luego para “Pandemic Messiah”. De ahí al final, y si no lo era ya, aquello fue una fiesta. Leather Boys se guardaron varias de sus perlas mejor cultivadas y su XX aniversario estuvo a la altura, pensamos desde este humilde medio, de tan indicada onomástica. La celebración bullía a ritmo de “Saint Mary’s Dance” o “Leather Gunner”, con Flichy Hickock (Graveroad St.) sumando enteros junto a ellos. Hubo invasión de escenario aquí y los rigores de la calurosa jornada importaron poco en unos bises marca de la casa. Leather Rose incluso bajaría a mezclarse con propios y extraños durante “R’N’R’ Blowjob”, ofreciendo su micro a la gente para tan sencillo y directo estribillo. Fue una gran fiesta, rematada por el “Ace Of Spades” de unos tales Motörhead, cuando el sol más apretaba en Avilés.

Huelga decir que nos alegramos de haber sido partícipes, aunque sea a título informativo con esta crónica, de este XX aniversario. La comida barra pincheo que tuvo lugar a continuación y lo que ocurrió en ella tal vez ilustre algún episodio primerizo de una futura biografía, una hipotética continuación de “Fairy Tales From The Underground”. Y aunque me las vi y me las deseé con el teléfono a la hora de tomar notas, no siempre todo sale a pedir de Milhouse, ojalá y como dijera el propio Leather Rose, de hoy en diez años estemos celebrando sus treinta años como banda. Por nosotros que no quede. Un saludo a la agradable y fiel concurrencia, ánimo con la semana y ya saben: nos vemos en el siguiente.

Texto: David Naves
Fotos: José Ángel Muñiz

Crónica: La Mar De Ruido (Viernes 15/8/2025)

El sofocante calor de la jornada no invitaba precisamente a pisar el asfalto, pero La Mar De Ruido volvía a Avilés con Incidencia Acumulada, Baja California, Kiss Experience y Saratoga por lo que tocaba penar con temperaturas nunca vistas por estas latitudes. Así pues, animales de costumbres que somos, hubo que poner rumbo a Avilés en buena compañía prestos a ser testigos del evento primero, y a contároslo después.

La edición de este año contaba con la novedad de un pequeño escenario que vendría a hacer de pinza entre el resto de bandas. Llevó por nombre Menéndez Stage y en él Incidencia Acumulada nos amenizaron la espera hasta Baja California a base de versiones de todo pelaje. Desde “Muérdeme” de Los Romeos hasta “Cuenca Minera” de Siniestro Total para disfrute de impacientes y curiosos. Banda con miembros de Madera Rock en sus filas, no se olvidaron de dedicar “La Calle Del Olvido” de Los Secretos a Béznar Arias, impulsor y responsable del evento.

Si mis cuentas son correctas, más de un año que hemos estado sin cruzarnos con Baja California. Los asturianos, con el viento de cola del estupendo “Electricidad” (reseña) soplando aún en sus cogotes, irrumpían, intro mediante, en el Parque del Muelle cuando apenas pasaban unos minutos de las nueve de la noche. “Caída Libre” es un más que servicial opener para ellos. Manu Roz se mostró vital y conciso en sus líneas de voz. Por eso es una pena que, a ratos, costara escuchar con nitidez al espigado vocalista. Pero me gustó cómo “Tiempo Suicida” exacerbó, en cierto modo, la cara más golfa del quinteto. El propio Roz no perdió ocasión de bajar a la valla y animar a su gente. Tampoco de pedir luego un aplauso para la organización del evento.

En “A-66” tiene lugar un buen duelo solista entre Aarón Galindo y Javi Monge. El propio Galindo bajaría a solear frente al público en “El Mago”. Benditos inalámbricos. Si bien puede que el sonido que nos inundaba nunca llegó a ser del todo redondo, al menos en primeras filas, lo cierto es que arriba del escenario ellos parecían estar disfrutando de lo lindo. A pesar del acuciante calor y las complicadas circunstancias. El quinteto recuperó entonces “Reina De Hielo” donde el sonido pareció encarrilar hacia un mejor equilibrio. Como queriendo aprovechar ese impulso, enlazan con una “Indomable” que, a la postre, sería de las mejor recibidas por la audiencia. Roz obró en consecuencia, dejando por el camino un más que notable desempeño vocal. Sería el propio frontman quien pediría un aplauso para Gus Velasco, batería y miembro más reciente de la formación asturiana.

Roz quizá no estuvo tan parlanchín como en ocasiones precedentes. Pero Baja California en su conjunto, especialmente en este tramo final del set, bordaron su mejor hard rock. El propio vocalista no perdió ocasión de darse su particular (y habitual) baño de masas. La reciente y más melancólica “Mil Mañanas” dejó visos de convertirse en un corte capital para ellos. En comandita con la ya clásica (e ineludible) “Años Atrás” supuso el momento más nostálgico del set. El cierre correspondería no obstante a “Dueños De La Noche”, con una Avilés entregada al siempre elegante hard rock de los asturianos. Siguen creciendo.

No paraba el rock and roll en La Mar De Ruido. Terminado el set de Baja California y mientras los técnicos se afanaban en recoger y preparar las tablas para el show de Kiss Experience, Incidencia Acumulada hacían de nuevo suyo el Menéndez Stage para seguir con la ristra de versiones.

Versiones precisamente no iban a faltar de vuelta en el escenario principal. Kiss Experience, en riguroso y mimético homenaje a Gene Simmons y compañía, vendrían a hacer las delicias de un nutrido número de fans y curiosos. “Detroit Rock City” sería el pistoletazo de salida y Avilés se entregó al cuarteto. Que más allá de todas las reservas que nos puedan producir las bandas tributo, tiene al menos el detalle de reproducir, lo más fielmente posible, a la formación a la que homenajean. Desde las vestimentas hasta el maquillaje pasando por los distintos instrumentos e incluso los distintos manierismos de los Paul Stanley, Ace Frehley, Peter Criss y el mencionado Gene Simmons.

Vaya por delante que no soy el mayor fan de los originales. Aún así, disfruté en buena medida de una “God Of Thunder” que puso de relieve la cara más rocosa y rotunda de este agradable, divertido y fiel émulo de las leyendas estadounidenses. Con los escalones de por medio y aquellas plataformas imposibles, ya tiene mérito que el trasunto de Paul Stanley se atreviese a bajar frente al público. “I Was Made For Loving You”, piensa uno, bien merecía el riesgo de un inoportuno traspié. La gente, ya digo, disfrutaba de lo lindo. En especial cuando nuestro particular Simmons ejercía de maestro de ceremonias y realizaba un ensangrentado solo de bajo o se atrevía, literalmente, a jugar con fuego.

Y es que al final todo suma. Desde la pirotecnia que acompañó a algunos temas a clásicos imborrables, ya te guste la banda o no, como ese “Lick It Up”, de aquellos Kiss sin maquillaje de los años ochenta. Propios y ajenos gritaron “Shout It Out Loud” con ellos y todo cerró, no podía ser de otro modo, con “Rock And Roll All Nite”. Lo dicho, las bandas tributo siempre generan controversia pero, en honor a la verdad, cabe decir que la gente se lo pasó en grande.

Veinte faltan para la una cuando la iguana hace suyo el escenario del parque del Muelle de Avilés. Saratoga regresaban una vez más a Asturias y la expectación, como siempre, era máxima. Atruena la intro y luego todo deriva en una potente “A Morir”, con Tete pasando de agudos altísimos a voces rasgadas llenas de nervio. La más pretérita “Mi Ciudad” calmó el furibundo arranque. Y Tete aprovechó para insertar “Avilés” en los últimos estribillos. Niko, sonriente, ejercía de segunda voz como viene siendo habitual. Atrás y bajo la pantalla electrónica, Arnau brillaba en baterías durante “Ángel De Barro”, fácilmente una de mis favoritas de entre su ya larga trayectoria.

Me sorprendió no obstante la inclusión tan temprana de “Vientos De Guerra”. Saratoga emergieron entonces en su encarnación más cruda y heavy, valga la redundancia, y Jero aprovechó para confeccionar uno de los mejores solos de todo el set. El público, qué duda cabe, respondió en consecuencia. Es cierto que el escenario de La Mar De Ruido no da para mucho movimiento. De ahí que Tete Novoa no dudara en bajar y mezclarse con la gente en varios momentos del show. “Contigo, Sin Ti” no sería nada sin los buenos apoyos de Niko en coros. Y mientras que a término Tete enfrenta y juega con el público, en “Maldito Corazón” demuestran cómo de engrasados acudieron a la cita avilesina.

Sorprende de hecho la pesadez que desarrollan en “Morir En El Bien, Vivir En El Mal”, con Arnau muy firme en su desempeño. El corte puede palidecer en cuanto a relevancia con respecto a otros integrantes del tracklist. No obstante sirve para oxigenar y ampliar de paso su conocido rango de influencia. Buena la dupla que formaron frontman y bajista en sus últimas acometidas.

Llegaría entonces un marcado cambio de registro. Novoa pediría que encendiéramos las linternas de nuestros móviles y, bañados por su luz, engarzó “Lejos De Ti” con “Si Amaneciera” y procuró unos ciertos sosiego y calma a la descarga. El piano pregrabado de esta última fue uno de los pocos detalles no orgánicos de la banda a lo largo de la noche. Llegaría entonces el turno de Arnau en solitario, trazando un solo en el que parecía dejarse el aliento en cada golpe. Arrancó buenos aplausos de La Mar De Ruido y se confirmó como un músico a la altura de sus muchos antecedentes en el cargo.

De nuevo con la banda al completo, sería el momento de recordar uno de los cortes más exigentes de “Agotaras”, no otro que “Las Puertas Del Cielo”, para gozo absoluto de (al menos) unas primeras filas que llevaban a Saratoga en volandas. Ellos encararon una recta final, no exenta de los obligados agradecimientos, con otro corte no menos exigente de aquél mismo álbum de 2002: “Resurrección”. Muy bien Jero en el solo aquí y un Tete Novoa que no dudó en bajarse a la valla en el tercio final.

Del clasicismo de “Tras Las Rejas” al vigor de “Mi Venganza”, Arnau azotaba el kit como si le debiese dinero (y una suma importante, al parecer) y Saratoga seguían dando muestras de su versatilidad. Me agradó, además, que no renegaran de composiciones relativamente recientes a la hora de afrontar los bises. Porque ahí se yergue orgullosa “Como El Viento”, aguantando el tipo frente a sus clásicos de siempre. O la más juguetona “No Sufriré Jamás Por Ti”, con Tete y sus cuerdas vocales como si no llevasen a cuestas un set no poco exigente. Aguantó el tipo hasta el final y es de justos reconocérselo. Aunque a lo largo del show, y esto no cambia, alguno que otro todavía se acordase de quien fuera su antecesor en el puesto. Ajeno a estos dimes y diretes, Niko no perdió la ocasión de acercarse a la gente aquí. Ni de afrontar, ahora sí, la final “Perro Traidor”, final tan habitual para ellos como el “The Final Countdown” para Europe. Tantas veces discutidos y sin embargo siempre cumplidores. Saratoga, en definitiva.

Cuatro propuestas, no quisiera yo olvidarme de la buena gente de Incidencia Acumulada, como inmejorable acompañamiento a los sofocantes rigores que nos impuso la ola de calor. Mucha cara conocida, varias nuevas amistades y una crónica más en el zurrón. Poco más podemos pedir.

Agradecer a Béznar Arias en particular y La Mar De Ruido en general tanto el compromiso como las facilidades, a Mauro y Tumay (¡bienvenida a la brigada!) el apoyo logístico brindado y a la mucha y concurrida compañía los buenos ratos vividos. Vaya un abrazo grande y ya saben: nos vemos en el siguiente.

Texto: David Naves
Fotos: José Ángel Muñiz