Rockvera Fest 2024: Horarios oficiales

El sábado 31 de agosto tendrá lugar una nueva edición del Rockvera Fest, el evento musical más veterano de Asturias con 27 años de trayectoria.

La Asociación Monorock cuenta con un extenso y variado cartel de caracter gratuito protagonizado el combo vasco Vhäldemar, los thrashers locales Brutalfly, Tribute Against The Machine que repiten tras el buen sabor de boca dejado en la sesión vermú de las ediciones anteriores, Free City desde Valladolid, los madrileños Sinaia, el regreso a los escenarios de Onza, The Black Panthys Party, Flashback y La Mørgue. Debido a la climatología los conciertos se desarrollarán finalmente en el escenario habitual del Teatro el Llar. Este es el reparto de tiempos:

– The Black Panthys Party 12:30 horas
– Tribute Against The Machine: 13:30 horas
-Brutalfly: 18:00 horas
– La Morgue: 19:00 horas
– Flashback: 20:00 horas
– Sinaia: 21:00 horas
– Free City: 22:20 horas
– Onza: 23:40 horas
– Vhäldemar: 01:00 horas


Los asistentes además podrán ver una exposición de carteles de ediciones anteriores en el hall del Teatro El Llar. En caso de lluvia se trasladarían los conciertos al escenario de El Llar.

Crónica: Malecón Assault (Avilés 25/5/2024)

Noche de contrastes la propuesta para la noche del 25 de mayo en Avilés con las descargas de Sküld, Bestia Negra, Soundcrush y Grave Noise. Una de las últimas citas en salas que nos quedan, la temporada de festivales aguarda a la vuelta de la esquina, y la oportunidad de reencontrarnos con algunos de esos buenos amigos que hemos ido haciendo en el camino.

Pero una cita en la que no nos íbamos a librar de los retrasos. Y es que el turno de Sküld estaba anunciado para las ocho y media pero no fue hasta pasadas las nueve que irrumpieron sobre las tablas del Malecón. Y lo hicieron, intro mediante, con “Odin” y ese deje a los viejos Iron Maiden culminando en el primer buen duelo solista de la jornada. El sonido no era el mejor. Cabe decirlo, uno de tantos aspectos a mejorar por el recinto avilesino.

Un Malecón que no presentaba la mejor de las entradas, cabe decirlo. Pero quienes sí acudimos a este particular asalto nos topamos con una Lorena que, a pesar de problemas en su garganta, supo lidiar con los tonos a menudo exigentes que reclama la banda. Alternando idiomas, también temas propios y versiones, deslizaron un más que decente “Flight Of Icarus”. No terminan de ser fáciles las versiones de una banda con la personalidad tan acentuada y sobre todo el bagaje y la importancia de Iron Maiden, por mucho que hayamos escuchado decenas, cientos de ellas.

“Esta es una canción que habla sobre la mierda de mundo que les vamos a dejar a nuestros hijos” comentan como antesala de “Dear Son”, que a buen seguro extrajo a los Sküld más oscuros de la cita. La banda le ponía empeño y ganas. Tuvieron a bien incluso adelantarnos que participarán en la próxima edición del “Perversiones” ¿Con qué canción? ¿Qué tal si os pasáis el ocho de junio por Puerto Vega y lo comprobáis in situ? Nosotros, salvo causa de fuerza mayor, ya sabéis donde estaremos.

Tras algunos pequeños inconvenientes dando al traste con el buen desarrollo del set, desembocaríamos en “Long Distance Reader”, ofreciendo la cara más power del quinteto. A la chita callando, concierto a concierto, la banda parece ir ganando enteros. Y no le teme a nada. Lorena aprovecha las virtudes del inalámbrico para bajar al foso en “The Rumor” y el público, en especial el más joven, parece agradecer de muy buena gana el gesto. Ya de vuelta sobre las tablas anunciaría “las dos últimas”, no otras que “Blood Eagle” y su particular revisión del “Toxicity” de System Of A Down, especialmente dedicada a Txeffy (Kraken A Feira, Actvs Mortis), quien se encontraba a los mandos de la nave en la jornada del sábado. Lo que hacen podrá gustar más, podrá gustar menos, pero siempre dan la sensación que disfrutan con lo que hacen y se nota.

Otro tanto se podría decir de la buena gente de Bestia Negra. Defensores del metal más clásico, arribaban al Malecón Asssault con un ramillete de canciones que, a estas alturas, conocemos más que de sobra. Por ahí que el objetivo de la velada fuese tratar de captar a quienes aún no hubieran tenido el gusto de encontrárselos.

Son alrededor de las diez y veinticinco cuando suena la introducción previa a la descarga de Bestia Negra y se masca cierta expectación en el Malecón. Banda incansable en los últimos tiempos y a la que ya hemos visto en escenarios de todo pelaje. Por ahí que, al menos en nuestro caso, no disfrutemos de aquello tan agradable que es el factor sorpresa. Pero “Winds Of War” ya pone las cosas claras. Sus riffs marca de la casa, el hosco registro de Gil al frente y un muy seguro Carlos Reboredo en baterías, Bestia Negra resultaron tan divertidos como acostumbran.

Al fin y al cabo, pocos riffs más eficaces que el de “Angel Of Death”, así como el peculiar modo en que Gil encara los distintos versos. Y es que pasa el tiempo y su voz parece no haber perdido ni un ápice de gravedad. Una banda que gusta siempre de recuperar “Faster Than A Bullet”, como ya bien sabréis alguno, el primer tema que parieron en comandita. Algún que otro acople quiso su particular cuota de protagonismo. No al punto de aguar del todo la descarga pero sin duda tan molesto como incómodo.

En cualquier caso, muy fino Román en los solos. Prácticamente escondido en uno de los laterales del escenario, resguardado tras ese rictus casi siempre tan serio, parece ir a más en cada descarga. Gil, siempre maestro de ceremonias que diría un clásico, anuncia “una canción a la que le tengo especial cariño, aunque mi favorita es otra que viene luego”. Era el turno, claro, de la extensa (y de nuevo muy Maiden) “The Harbinger”. Jose antes del puente y Román después dibujaron buenos solos aquí. Bestia Negra en su mejor versión.

Gift From Gods” sirvió para recordar la figura del legendario Randy Rhoads, también para que Gil cumpliera con las debidas presentaciones y finalmente para que el micro dejara de funcionar, teniendo el frontman que echar mano del ídem del bajista Nacho para los dos temas finales: “Fear”, con el equipo de la sala petardeando cosa mala, y la final “Hate” con Bestia Negra encabronados en consecuencia. Ni hubo versión de Motörhead como tantas otras noches ni fue la cita más fácil, ni tampoco más concurrida para ellos, pero supieron pelear frente a los inconvenientes y salir airosos una noche más con su particular modo de entender el heavy metal. Por muchos años.

La de Soundcrush era, claro, una propuesta casi contrapuesta a la de Bestia Negra. Su thrash bebe de las fuentes del groove, del metal más técnico incluso, hasta de Gojira. Enfermedad de Luis Sánchez mediante, acudían a la cita en formato trío. No iba a ser, por tanto, una noche fácil para ellos. Pero desde luego tienen tablas y buenos temas, como demuestra ese “Primal Flame” con el que dieron inicio al set.

La calidad técnica que atesoran pronto sale a relucir. Es cierto que al sonido le falta algo de punch en los primeros compases. La falta del bajo pero también una batería que atropellaba las guitarras de Ales Sánchez y David Vega. Fino aquí a los mandos Txeffy, reconduciendo la situación y permitiendo al eventual trío ofrecer su mejor cara. “Unleashed” da una versión casi marcial de su habitual thrash metal. Iván García se desvivía tras su kit de batería y desde luego no dejaron a nadie indiferente. Precisión y pegada a partes iguales, su desarrollo propulsó más que nunca a la banda.

“Una más tranquila, que os vemos muy apagaos, para que os apaguéis más todavía” comenta con cierta sorna Ales a modo de introducción a “Manifest”. Y es verdad que estábamos algo parados. Cuesta lanzarse a veces cuando el público escasea. Soundcrush suenan aquí ya realmente potentes y equilibrados, más teniendo en cuenta las circunstancias, con unos David y Ales derrochando clase y rabia por igual. “No vemos a nadie movese, vamos a ver si lo conseguimos” con otro de los recuerdos a aquél “Screams Of The Voiceless” de 2018, del que extrajeron “Sudden Evil” para que, por fin, viéramos algo de agitación en las primeras filas.

Alpha”, del Ep homónimo del año pasado destapó estupendos solos de Ales y David. Provocó también un acople de lo más molesto. Un zumbido rozando lo incognoscible inundó nuestros oídos, poniendo a prueba los nervios y también la paciencia de más de uno. Solucionado el percance, tercer recuerdo a su largo de seis años atrás gracias a “Among Humans And Their Balance”, con un tímido moshpit del que aún hoy conservo un vívido recuerdo (es lo que tienen los pisotones).

Con “Vacuity” recordarían una noche más a los cada vez más fundamentales Gojira, tremendo Sánchez a los parches aquí, y con “Beyond Olympus Pt. I” terminarían de vaciarse para otro set corto, algo más de cuarenta minutos, pero tan intenso como nos tienen acostumbrados.

Grave Noise son, qué duda cabe, un animal muy diferente. Tal y como sucede con Soundcrush, su punto de partida es el thrash metal. Pero los burgaleses lo entienden de un modo mucho más clásico. A mis oídos, muy en la onda estadounidense de bandas como Exodus o Testament. Una banda a la que, no vamos a negar, tenemos especial cariño y a la que no veíamos desde la pasada edición del Atalaya Rock.

Tal y como entonces, venían presentando aquél meritorio “Roots Of Damnation” de 2022 y sobre las tablas de la Malecón vinieron a demostrar por qué son una de las más firmes promesas del género dentro de nuestro territorio. Fueron, de hecho, los que mejor sonido disfrutaron de todo el Malecón Assault. Algo que se hace patente ya desde la inicial “Rotten System”, cuando apenas faltan diez para la una.

A puras Jackson blancas, Iker y Edu la emprendieron a riffazos «old school» para regocijo de los fans más clásicos que ocupaban el recinto. Vimos y sobre todo oímos muy bien a Iker Sanz, guitarra y sobre todo voz del cuarteto, afianzándose como un líder de garantías para una banda como esta. “Mutant Goat”, perteneciente a aquél “From The Cradle To The Grave” de 2018, extrajo coros verdaderamente graves y rotos del bajista Toño. Y es que ya digo que el sonido, sin ser el de los grandes escenarios, desde luego daba espacio a cada elemento sin por ello escatimar un ápice en pegada. Estaba claro ya para entonces pero vino a reafirmarse con la estupenda turné solista que montaron entre los dos Sanz aquí.

Tras los agradecimientos a Soundcrush por haberles invitado y puesto que, en palabras de Iker “hablar no se nos da muy bien, pues vamos a tocar”. Era el turno de “Disorder”, que en su encarnación en vivo y por el propio registro vocal, me recordó sobremanera a unos Testament de álbumes relativamente recientes como el fenomenal “Dark Roots Of Earth”. Aquí la tuerca de uno de los platos de la batería de Fer Mediavilla se iría de excursión. Era mucha la fuerza que desarrollaba el ex-Sarkástika, sirva la pequeña anécdota como el mejor resumen.

No faltó “The Ghost Plague”, single de ese último largo. Un largo que, por lo que pudimos conocer de primera mano, pronto tendrá sucesor. Aquí, como de costumbre, somos todo orejas. Pero volviendo al set de la banda nacida a caballo entre Soria y Burgos, quienes mejores que ellos para confeccionar y descargar una “No One Higher” sobre eso que han venido en llamar la “España vaciada”. Nos sumamos a las palabras Iker: “nadie es más que nadie”.

El antifascismo de la tan directa como nada metafórica “Fuckcism” destapa a los Grave Noise más agrios. Todo con, ya digo, el mejor sonido de la noche, y la banda sin ahorrar un solo esfuerzo. Qué les depara el futuro, no lo sabemos, pero desde luego así es cómo se cimentan las buenas trayectorias. Ejemplos a pares. Toda vez hechas las debidas presentaciones, llegó el tuno de otro de los grandes hallazgos del álbum de hace un par de años: “Broken Land”. Anunció entonces Iker que quedaban solo tres temas, “habrá que gastar algo de zapatilla”. Y eso hicimos con la pegadiza “In God We Trash”.

Sólidos como cimiento de rascacielos, a buen seguro vimos la mejor versión de Grave Noise. Finos técnicamente hablando, potentes e incluso pasionales. Fue una pena el escaso público que el evento logró convocar pero, desde luego, quienes sí acudimos a la llamada lo disfrutamos en buena medida. Máxime cuando “Terror” entrega de pronto su thrash más vitriólico y nervioso. Penúltima andanada de un set que cerrarían con esos detalles tan Gojira de la estupenda “Perpetual Anxiety”. Un placer tenerles de nuevo por estas latitudes. Si la próxima ya es con nuevo álbum bajo el brazo, mejor que mejor.

Denodada lucha de cuatro bandas contra los elementos. También contra una entrada menor de lo que nos habría gustado. Parecerá que me cebo con una sala que está acogiendo no pocos eventos relacionados con el rock y el metal pero lo cierto es que mientras otros recintos parece han ido aprendiendo de sus errores, el Malecón se está quedando atrás de una manera muy notable. ¿Explica este hecho por sí solo la pobre entrada del pasado sábado? No lo sabemos con total certeza pero a nadie se le escapa que puede ser una de las múltiples aristas del problema.

Sea como fuere, ya dije por ahí atrás que lo disfrutamos. Cuatro bandas con idiosincrasias muy marcadas pero un nexo común con las raíces mismas del mejor heavy metal. Fue un placer disfrutar de ellas, también de la mejor de las compañías así como de las facilidades dispuestas de cara a la realización de esta crónica. Vaya desde aquí nuestro más sincero agradecimiento y, como siempre, nos vemos en el siguiente.

Texto: David Naves
Fotos: José Ángel Muñiz

Agenda: Bywater Call en Avilés

El combo canadiense Bywater Call tomará posesión de la avilesina Sala Malecón el próximo 24 de mayo y desgranar su apuesta por el rock, blues y el soul de marcado acento sureño.

El septeto que el pasado 2023 ofreció un total de 96 conciertos en 10 países, 89 ciudades, 19 estados de EE. UU. y 3 provincias de Canadá llega a Asturias inmerso en una extensa gira europea anticipando la salida de su próximo disco de estudio «Shepherd» que verá la luz el 9 de agosto a través de Continental Record Services.

La banda explora a través de la música los altibajos de la vida. Desde baladas íntimas que exponen las complejidades de las emociones humanas hasta himnos electrizantes a todo volumen. Un viaje por la experiencia humana, dando rienda suelta a influencias de artistas como The Band, The Wood Brothers, Tedeschi Trucks Band, Otis Redding, Little Feat o Sly And the Family Stone entre otros.

Entrada física anticipada 15€ disponible en Bar Route 66 y Café Lord Byron en Avilés. Venta online a través del siguiente enlace: https://entradium.com/events/concierto-bywater-call

Crónica: Greenleaf (Avilés 4/4/2024)

Resulta cuanto menos llamativo y en lo que a servidor concierne la manera en que hemos asumido como normal los llenos en la Factoría ya venga una banda de hard rock, de blues o, como era el caso, de stoner. Aunque fuera con matices. Y es que la música de los suecos Greenleaf va mucho más allá del riff grueso y la lírica alucinada. Venían Sebastian Olsson (batería), Hans Fröhlich (bajo), Arvid Hällagård (voz) y Tommi Holappa (guitarras) a las puertas de un nuevo trabajo discográfico y parece que nadie quiso perderse la cita.

Y pese al «sold out«, lo cierto es que nos temimos lo peor al llegar y ver la furgoneta de la banda camino del taller. La vieja Ford Transit había dicho basta y en nuestro primer paseo por la Factoría pudimos oír cómo los suecos probaban sonido a una hora en la que ya debería estar todo atado y bien atado que diría aquél. Así las cosas y para cuando comienza la fiesta pasan ya diez minutos sobre el horario marcado por la promotora del evento. Da igual. La banda sale a pleno pulmón con “Trails And Passes” y del sonido, al menos en la parte central frente al escenario, no cabe mayor queja.

La química que desbordan no podría ser más contagiosa. De puertas para adentro uno nunca llega a conocer las verdaderas dinámicas detrás de cada banda pero lo cierto es que el jueves en Avilés y a pesar del evidente infortunio con el transporte, se mostraron enérgicos, risueños y muy agradecidos para con un público, como siempre en la Factoría, fiel y muy por la labor.

Holappa desborda carisma de manera casi torrencial. Y riffea como el mismo demonio, no para quieto ni un segundo y, en la medida en que los temas se lo permiten, pasa el concierto buscando la conexión para con el público que tiene frente a él. “Sweet Is The Sound” resultó incluso pegadiza, con un Sebastian Olsson dejándose la piel y no pocas gotas de sudor en cada golpe. Pero qué duda cabe es Hällagård quien acapara buena parte de los focos y las atenciones del respetable. Mostró al mismo tiempo un gran estado vocal y una amplia ración de delays y efectos varios desde su pedalera. Y si bien no fue el frontman más comunicativo que hemos visto últimamente, no creo que nadie tenga hoy mayor queja sobre su desempeño en tierras asturianas.

La noche siguió con la más vibrante “Ocean Deep” y poco a poco fuimos siendo testigos de los muchos registros que dominan. Mucha clase la que mostró Holappa aquí, un guitarra que desde luego supo meterse a los suyos en el bolsillo con sus arengas, sus riffs y, por qué no decirlo, también sus bailoteos. Sería aquí cuando por fin Hällagård se permitiera un pequeño descanso y aprovechara para ponernos al tanto del percance que sufrieron con la furgo. Desde luego ha tenido que ser un palo pero es algo que revierte quizá en la potencia que desarrolla el cuarteto durante “Our Mother Ash”, uno de los cortes más enérgicos, potentes y adrenalíticos de todo el set, con un Olsson desbocado sobre el kit de batería.

En cierto modo sería un pequeño punto de inflexión en el set. Porque para cuando le llega el turno a la más tranquila “Bury Me My Son” y la banda se permite una pequeña jam en su parte final, Greenleaf transcienden a horizontes nuevos y hasta ahora desconocidos. Se está perdiendo un poco esto de las improvisaciones y por ahí que uno agradezca la que deslizaron el jueves. Por timorata que esta fuera. “On Wings Of Gold” puso de relieve la pegada y también la cintura de Olsson tras los parches, en especial toda vez el corte alcanza ese final ardiente y descosido. Rompió varias baquetas en el transcurso del set y, viéndole, nos extrañó lo más mínimo.

Aquí aprovechó Hällagård para referirse precisamente al gusto de su batería por el coleccionismo y los reptiles como curiosa y llamativa introducción a, claro, “The Drum”, de aquél “Trails & Passes” pronto a cumplir diez años. Una discografía que se verá pronto aumentada con una nueva obra de estudio de la cual vinieron a presentar su más reciente single, una “Breathe, Breathe Out” que en directo vino a sonar desde luego mucho más intensa y rotunda que en su versión en estudio. Y pese al poco tiempo que lleva el single entre nosotros, lo cierto es que se produjo uno de los momentos de mayor comunión entre banda y público de toda la velada. Si aún no habéis echado un vistazo a su simpático videoclip desde luego estáis tardando.

Hablando de videoclips, otro que viene a hablar de la peculiar idiosincrasia de la banda nórdica es el de una “Good Ol’ Goat” de la que no quisieron olvidarse y que nos introduciría de lleno en la parte final del set. Con “Bound To Be Machines” y la fuerza inusitada con la que atacan Greenleaf más de uno se pensó que ya estaba todo el pescado vendido. Máxime cuando respondemos a los coros demandados por el afable Hällagård desde las tablas. Y es que ¿Cuántas veces habéis visto corear un tema en un concierto de stoner rock? “Gracias, perfecto” exclamaría el vocalista. Fue sin duda alguna otro de los momentos cumbre de la noche.

Una noche a la que sin embargo aún le quedaba alguna que otra bala en la recámara. En “Tides” serían las palmas y no las voces las protagonistas, que terminarían por conducir a una final “Let It Out” donde, desde luego, la banda se vació hasta las últimas consecuencias, firmando un final de set realmente vibrante y por todo lo alto. Ovación cerrada, algunos vítores y la absoluta certeza de haber presenciado otro de los grandes shows del presente año.

O no. Porque es tal el clamor del público avilesino que, pasados unos instantes, Greenleaf regresan al escenario y, ahora en formato trío, despliegan otra pequeña jam que plantó sonrisas, elevó puños al aire y provocó exclamaciones de asombro entre buena parte del respetable. Volvería finalmente Hällagård para ya al completo redondear la velada con “Going Down”, original si mis datos son correctos, de The Alabama State Troupers, y cerrar, ahora sí de forma definitiva, una de las grandes citas de este 2024.

Hay que estar muy agradecidos a Factoría Sound su apuesta por bandas que, de otra manera, difícilmente pisarían por territorio astur. También a ese público fiel que responde con un lleno tras otro así vengan Siena Root desde Suecia o The Electric Buffalo desde Oviedo. Un placer siempre para nosotros el dejarnos caer por allí y contároslo después aquí con el mayor lujo de detalles posible. Agradecer por tanto y una vez más a la organización todas las facilidades dispuestas así como mandar un afectuoso saludo a los habituales de siempre. Nos vemos en el siguiente.

Texto: David Naves
Fotos: José Ángel Muñiz