Crónica: Valliniello Sound Fest III (Avilés 14/9/2024)

Tercera edición del Valliniello Sound Fest desde el C.E.I.P. Fernández Carbayeda con la participación de las bandas Fer Espina & The Riders, Sacavera, Kinkis Gruñones, Materia Muerta, Servet, Leather Boys, Betty & Barney Hill y Communal Connection. A ellas hay que sumar la sesión vermú con Rock & Rockets y la celebración de la IV Ruta Motera Nocturna “Estrellas Avilés”. En una jornada bajo un sol inclemente pero con un viento que azotó el recinto durante la jornada, Una cita que nos perdimos en su segunda edición, dichosos solapes, y que busca hacerse su hueco dentro de la nutrida oferta festivalera de la región.

Abrieron Fer Espina & The Riders, una banda que se ha hartado a rodar por escenarios de todo pelaje y que vino a dar el pistoletazo de salida a la larga sesión vespertina. Carisma y muchas tablas de las que se rodea Espina, con Dany León en guitarras y Alejandro Blanco en baterías. Gente curtida en mil batallas.

“Vamos a hacer un poquito de rock and roll” proclama la voz del trío y en ello que se enfrascaron pasados escasos minutos de las siete de la tarde. Con Gus Bocanegra y Nefta Vázquez a los mandos del sonido, nos prometíamos una jornada de lo más apacible en este sentido. Inconveniente del viento al margen.

Espina entrega lo mejor de su particular registro en “Todo Está Bien”. León entregó riffs con gancho y la banda fue metiendo en calor al público con toneladas de clase y saber hacer. Salta a la vista cuando León echa mano del slide para “Gong”, renombrada para la ocasión con el nombre del festival y en donde la banda acierta a la hora de buscar la conexión con la gente. No faltó el aplauso para la organización. Tampoco esa “El Ojo Que Todo Lo Ve” que abría y nombraba a su álbum de 2023. Supieron cumplir con la siempre ardua tarea de abrir un festival y la gente se lo pasó bien con ellos. El tercer Valliniello Sound Fest no podía empezar con mejor pie.

Llegaba el turno de Sacavera, una de las grandes incertezas de esta edición del Valliniello, de tanto en cuanto este iba a ser su primer contacto con un escenario. Cuando llenéis el Wizink, recordad quienes estuvimos apoyando desde el primer día. Bromas aparte, había ganas por ver de qué era capaz el trío formado por los ex Automatic Kafka Michell Ardura (guitarra y voz) y Arturo «Will» (batería) junto al bajista Javier González.

Lo cierto es que no era mucha la idea que teníamos de la banda cuando salen a escena. Apenas un pequeño videoclip colgado en su perfil de Youtube. Pero mentiríamos si dijéramos que nos disgustaron. Porque la banda acertó a amalgamar rock urbano y punk con pinceladas de metal y demostró tener las cosas bien claras. Tuve la suerte de contemplar en compañía de cierto teclista las evoluciones de la banda y ambos coincidíamos en que la encarnación en vivo de la banda superaba a lo poco que habíamos escuchado de ellos.

“Esta se la vamos a dedicar a Netanyahu, a ver si se muere de una puta vez”, exclamó Michell como introducción a esa “Que Viene El Lobo” con unos Sacavera perfectamente conjuntados. Que su encarnación en directo mejora con creces al pequeño destello en Youtube es algo que salta al oído cuando la banda enfrenta “Extinción” y uno puede comparar ambas versiones. Y mientras que “Guajes” desliza la cara más árida del trío, éste sorprende con una más que curiosa revisión del “Helter Skelter” de los Beatles. “Que tito McCartney nos perdone” pedía después Michell. Agradecimientos, “La Pieza Del Puzzle” y final de un buen primer bolo para ellos. Son músicos experimentados y se notó. Engancharon con la audiencia pese a lo recentísimo de su nacimiento y, desde aquí, prometemos hacer todo lo posible por estar al quite de sus siguientes pasos.

Llegaba entonces el turno del grupo más Kinki de la región. Sobre la banda de Pablo Zapico (voz), Quilo Zapico (guitarra), Gus Suárez (bajo) y Rodrigo Moy (batería) recaería buena parte del infortunio de esta edición del Valliniello Sound Fest. Y es que parece que no hay concierto, y mucho menos festival, que esté libre de inconvenientes e imprevistos.

De primeras vinieron a cebarse con el bajo de Gus. El instrumento en cuestión se negaba a despertar de la siesta. “Faltaron dos minutos pa’ cancelar”, ironizaba luego Pablo. Puede ser por la propia idiosincrasia de la banda o por el pequeño retraso que se acumuló, pero lo cierto es que su salida con “Solfeo” no pudo ser más rotunda. Unos Kinkis muy gruñones que congregaron a un buen número de correligionarios frente al pequeño escenario móvil del festival.

El propio Pablo Zapico se las prometía muy felices con su inalámbrico. Sucedió entonces que éste vino también a fallar, por lo que tendría que echar mano finalmente del que Gus estaba usando para sus coros. Al final va a ser verdad aquello el “nadie regala nada” que proclama la letra de “Proletarios”. “Pa’ nosotros a veces tocar ye un sacrificio” comentó el vocalista en referencia a ese corte de su primer Ep. Problemas al margen, lo cierto es que la gente se enganchó al cuarteto. Y supo tomarse a broma su versión del “Soy Rebelde” de Jeanette, con la letra adecuadamente morfoseada al imaginario Kinki.

Me agradó sobremanera “Guantazos”, con la banda transitando desde su cara más festiva y socarrona a la más árida para un corte en el que, dio la sensación, pusieron no poco empeño. “Qué vos parez si bailamos un poco”, pregunta Zapico antes de entregarse a la en efecto bailable “Lonely Boy” de The Black Keys. Que me agradó en cierta medida, aunque no tanto como el curioso groove que le insuflaron a “Nordeste”. Muy firme Moy a los parches. Ágil en los momentos más festivos, certero en los más rápidos, propulsó a una banda que dio en todo momento la sensación de estar disfrutando de lo lindo.

El propio Moy arremete con fuerza en una “Frecuencia” que ha ido escalando poco a poco como una de mis favoritas del cuarteto. Zapico bajó aquí a darse su particular baño de masas en la medida en que se lo permitía el cable de su micrófono. O del micrófono de Gus. Su rock punk metalizado arraigó en Valliniello. Ya digo que fue la banda que más público acertó a congregar y, quien más quien menos, disfrutó de buenos cortes finales como “Bipolar” o “Intemperie”. Pero como aseguró Zapico, “dentro de cada alma heavy, de cada alma rockeru, hay un alma festiva”, que precedió al “Ritmo De La Noche” con el que se despedirían. Son una propuesta de lo más peculiar dentro de nuestro ecosistema de bandas y, quizá por ahí lo mucho que enganchan aún a pesar de los problemas. Será por tablas.

Turno entonces para una de las dos propuestas extremas de esta tercera edición, la que trajeron consigo los ribadenses de Materia Muerta. Una furiosa amalgama de hardcore y death metal por donde se imbrican pequeñas trazas punk, ritmos d-beat e incluso algo de crust.

Venían presentando “La Bestia”, largo estrenado allá por el mes de enero (y al que convendría echar una oreja) y ya desde la inicial “Destripador” salta a la vista que los gallegos no vinieron a Valliniello a cumplir el expediente. Ni mucho menos. Nacho, vocalista, tuvo de hecho a bien pasar todo el set entre la gente. Lo digo siempre: virtudes del inalámbrico. Lo cierto es que su death metal de trazas hardcore, o viceversa, cayó de pie entre el público avilesino, que recibió de muy buena gana lo agrio de su propuesta.

Sumó que el propio Nacho no solo pasase todo el show mezclado con la gente sino que se implicara en los distintos circle pits que se sucedieron. “Venimos de Ribadeo y estamos presentado nuestro segundo trabajo”, aseguró sin que su voz denotase en ningún caso el esfuerzo. El de batallar con ese registro tan osco y el de las muchas carreras que se pegó.

Arriba del escenario la banda arremetía segura su nada amable propuesta. En “Muros De Papel” casi parecían un cuarteto de d-beat. Mientras tanto, Nacho le dedicaba “Sueño Eterno” a las víctimas del COVID. Fue la nota melancólica y amarga que marcó un pequeño (y merecido) descanso de la mucha violencia que estaban entregando. Deiviz, de los asturianos Infección, no quiso perderse la fiesta, sumando voces para “Sociedad Programada” como ya hiciera en el último disco de la banda y extrayendo por ahí la vena más punk del momentáneo quinteto. El propio Queipo, guitarra de los gallegos, lucía una camiseta de la banda asturiana. Al final qué no es el punk sino hermandad.

Lo cierto es que fue aquí que hicimos un pequeño alto en la crónica para tomar un tentempié, que ya eran muchas las horas que llevábamos allí y casi otras tantas las que nos quedaban. Para cuando regresamos, Nacho recorría todo el Valliniello Sound Fest como alma que lleva el diablo. Como si le persiguiese un perro con hambre de hueso.

Pero la banda no son solo las correrías de su vocalista. Porque sonaron intensos, a ratos violentos, dando cera casi sin pausa y enganchando con el público en todo momento. Se despidieron, si mis castigados oídos no me engañan, deslizando el breakdown de “Roots Bloody Roots” (Sepultura) y a buen seguro más de un vallinieller se quedó con su copla. Tremendos.

Faltaban veinte para las doce cuando el vocalista Aitor nos recibía con un lacónico “Servet al aparato”. El quinteto venía a inundar Valliniello de buen punk rock y, aunque su música esté fuera de las lindes de lo que solemos tratar en esta casa, lo cierto es que hicieron pasar un buen rato a quienes resistíamos el viento gélido que seguía azotando el recinto.

La banda, con David de Black Panthys Party a cargo de una de las guitarras, entregó un punk cargado de melodía y reivindicación casi en idéntica proporción. Algo que ya deja claro la inicial “La Herida” y que “La Mitad Del Mundo” no hace sino ratificar. Aitor acertaba aquí al buscar al público. Una audiencia algo menguada a aquellas horas pero que supo abrirse de orejas para disfrutar de las bien diferenciadas propuestas que entregaba el cartel.

No faltó un pequeño recordatorio a Nefta Vázquez, que andaba al pie del cañón procurando el mejor de los sonidos para ellos, y en cuyo estudio grabaron un Ep que han ido desgranando en su perfil de bandcamp. Tras los agradecimientos de rigor me agradó el tono social de “Rivière”, con los trastornos del espectro autista como telón de fondo. También “Arquitectura Hostil”. Porque quién no ha visto cómo eso que llaman “sociedad del bienestar” construye sus ciudades antagónicas a las necesidades de los más vulnerables.

En ciertos momentos y dado lo poco panfletario de sus líricas, pensé en aquellos En Diskordia que acompañaron a Chabacanos una semana atrás (crónica). El punk, o al menos el modo en que uno lo entiende, siempre ha de ser ante todo compromiso. Y aunque pueda disfrutar de propuestas más festivas, este verano os hemos traído alguna que otra, lo cierto es que en mayor medida disfruto de propuestas más serias, como era el caso.

Notas En Un Bloc” alude a la falta de relevo en el punk en particular y en el rock en general. Qué os vamos a contar que no sepáis. Estupendos coros del bajista Juan aquí. “Un Final Que No Empezó” puso la última pica del set y se fueron con la satisfacción del deber cumplido.

Al grito de “Leather Boys, qué hijo putas sois” recibió el Valliniello Sound Fest a la banda avilesina. Algo se palpaba en el ambiente que prometía una más de las inclasificables descargas del quinteto. Toda vez han recuperado su formación más habitual, aquí siguen presentando una biografía, “Fairy Tales From The Underground”, de la que seguimos esperando una segunda edición…

Mientras llega, qué mejor que disfrutar del rock despreocupado, desprejuiciado, deslenguado (y podría seguir) de la banda. “Rebirth” marcó el inicio del set. Auténtico emblema «Leather» ya y que apunta a tema apertura de aquí a los restos. La banda, como muy pocas de las muchas veces que les hemos visto, había salido a revientacalderas. Quién sabe si por saberse en casa y con la obligación de agradar o porque, para aquellas horas, ya era mucho el frío que azotaba Valliniello. Enlazando un tema tras otro, pocas veces “Don’t Cheat On Me” ha sonado tan vacilona.

Hedonistas como de costumbre, rockeros de pura cepa, me agradó el toque sucio, casi aguardentoso que le imprimieron al propio “Fairy Tales From The Underground”. Vimos bastante bien de voz a Leather Rose y fíjate que no serían pocas las horas que llevaría en pie para levantar un festival como este. A modo de pequeña confesión podemos contar que nos encontramos con él mediada la tarde y, trozo de empanada en mano, nos confesó que aquél era el primer bocado que daba en todo el día.

Leather Sex presenta “Aphrodisiac Grape” como el único tema metalero que tienen. “Un cruce entre Kreator y The Cult” y que en efecto destapa la cara más potente del quinteto. Leather Boys con Heavy Metal Brigade ya difícilmente se benefician del factor sorpresa. Ese momento en que Leather Sex cuenta cómo su mujer lo sacó de la heroína y aprovecha para dedicarle “St. Mary´s Dance” a ella en particular y a los buenos caldos en general. Aquí no queda otra que subirse al carro y disfrutar de su propuesta.

En lo personal puede que echara en falta la visceralidad de un corte como “The Curb”. Pero la banda la había tocado en aquella sesión vermú junto a Drunken Buddha del pasado mes de junio (crónica), así que tampoco cabe tanta queja. Menos cuando “Leather Gunner” entrega a los Leather Boys más frenéticos que hayamos disfrutado en bastante tiempo. Tras “Born In The 70’s”, con el público a coro, no faltó el pequeño agradecimiento por parte de Rose a la buena gente de Rock & Rockets. Leather Latin Lover, inalámbrico mediante, baja del escenario para la final “R’N’R Blowjob” y su hueco en las tablas lo ocupa Leather Fucker, al tiempo que aprovecha para hacer coros primero y contribuir a la catarsis final después. Quienes no estuvieran allí, a buen seguro las fotos darán cumplida fe de mis palabras. Son pura diversión y como tal hay que entenderlos.

Betty & Barney Hill venían desde Arriondas suponiendo la oferta más diferencial, rotunda y atrevida de todo el certamen. A caballo entre el metal extremo, la electrónica y el rap metal, uno acusaba ya el frío y el cansancio. Qué mejor pues que la nada almibarada propuesta de Milja (voz), Dani (batería), Sergio (guitarra) y Aram (Dj).

La larga y tendida introducción electrónica que proponen al inicio del set ya deja visos de por dónde pueden ir los tiros. Una banda que coge el metalcore incipiente de Killswitch Engage, la electrónica alternativa de Die Antwoord y el rap metal más cafre y los conjugan en composiciones mucho más cuidadas de lo que parece a simple vista.

Porque lo único que supera a su propia visceralidad, tremendo Milja en muchas fases del set, son esos temas largos, llenos de demenciales cambios de ritmo y por donde colaron alguno de los breakdowns más brutos que hayamos escuchado en todo el verano. Desde la parte de atrás del escenario Aram ponía voces de apoyo y bases electrónicas para apuntalar la curiosa propuesta de los parragueses.

En los momentos más frenéticos me recordaban a cierto tema de Strapping Young Lad. Conjugando esa faceta más visceral con arranques más atmosféricos, lo cierto es que resultó difícil aburrirse ante la cascada de influencias que desarrollaron a lo largo del set. Fue ya en la parte final, y que la banda me perdone por no conocer los nombres de los temas, que Milja entregó algunas voces realmente gorrinas. En definitiva una propuesta tan atrevida como disruptiva y ante la que no cabe indiferencia alguna.

Cerraban los chicos de Communal Connection y desde luego la del Valliniello Sound Fest III no iba a ser una noche memorable para la banda. A buen seguro esta será una espina que se querrán quitar en un futuro lo más cercano posible. Que su guitarra y voz, el Mournival Alberto Menéndez se fuera pidiendo disculpas a quienes aún andábamos por allí creo que viene un poco a resumir sus evoluciones sobre el escenario avilesino.

Y estas son, a grandes rasgos, nuestras impresiones del tercer Valliniello Sound Fest. Desde esta casa siempre serán de agradecer propuestas como esta que se atreven a dar oportunidades a bandas nacientes. Y aunque el viento nos azotara de manera inclemente durante toda la jornada y pequeños percances a lo largo de la jornada mandaran al cuerno el horario establecido, no podemos más que ponerle buena nota a la organización y desear que nos veamos las caras en 2025.

Gracias a la Asociación Cultural Valliniello Sound City por todas las facilidades dispuestas de cara a la ilustración y la redacción de esta crónica. Un cariñoso saludo a los muchos amigos y músicos que nos encontramos a lo largo de la jornada y ya saben: nos vemos en el siguiente.

Texto: David Naves
Fotos: José Ángel Muñiz

Rockvera Fest 2024: Horarios oficiales

El sábado 31 de agosto tendrá lugar una nueva edición del Rockvera Fest, el evento musical más veterano de Asturias con 27 años de trayectoria.

La Asociación Monorock cuenta con un extenso y variado cartel de caracter gratuito protagonizado el combo vasco Vhäldemar, los thrashers locales Brutalfly, Tribute Against The Machine que repiten tras el buen sabor de boca dejado en la sesión vermú de las ediciones anteriores, Free City desde Valladolid, los madrileños Sinaia, el regreso a los escenarios de Onza, The Black Panthys Party, Flashback y La Mørgue. Debido a la climatología los conciertos se desarrollarán finalmente en el escenario habitual del Teatro el Llar. Este es el reparto de tiempos:

– The Black Panthys Party 12:30 horas
– Tribute Against The Machine: 13:30 horas
-Brutalfly: 18:00 horas
– La Morgue: 19:00 horas
– Flashback: 20:00 horas
– Sinaia: 21:00 horas
– Free City: 22:20 horas
– Onza: 23:40 horas
– Vhäldemar: 01:00 horas


Los asistentes además podrán ver una exposición de carteles de ediciones anteriores en el hall del Teatro El Llar. En caso de lluvia se trasladarían los conciertos al escenario de El Llar.

Crónica: Malecón Assault (Avilés 25/5/2024)

Noche de contrastes la propuesta para la noche del 25 de mayo en Avilés con las descargas de Sküld, Bestia Negra, Soundcrush y Grave Noise. Una de las últimas citas en salas que nos quedan, la temporada de festivales aguarda a la vuelta de la esquina, y la oportunidad de reencontrarnos con algunos de esos buenos amigos que hemos ido haciendo en el camino.

Pero una cita en la que no nos íbamos a librar de los retrasos. Y es que el turno de Sküld estaba anunciado para las ocho y media pero no fue hasta pasadas las nueve que irrumpieron sobre las tablas del Malecón. Y lo hicieron, intro mediante, con “Odin” y ese deje a los viejos Iron Maiden culminando en el primer buen duelo solista de la jornada. El sonido no era el mejor. Cabe decirlo, uno de tantos aspectos a mejorar por el recinto avilesino.

Un Malecón que no presentaba la mejor de las entradas, cabe decirlo. Pero quienes sí acudimos a este particular asalto nos topamos con una Lorena que, a pesar de problemas en su garganta, supo lidiar con los tonos a menudo exigentes que reclama la banda. Alternando idiomas, también temas propios y versiones, deslizaron un más que decente “Flight Of Icarus”. No terminan de ser fáciles las versiones de una banda con la personalidad tan acentuada y sobre todo el bagaje y la importancia de Iron Maiden, por mucho que hayamos escuchado decenas, cientos de ellas.

“Esta es una canción que habla sobre la mierda de mundo que les vamos a dejar a nuestros hijos” comentan como antesala de “Dear Son”, que a buen seguro extrajo a los Sküld más oscuros de la cita. La banda le ponía empeño y ganas. Tuvieron a bien incluso adelantarnos que participarán en la próxima edición del “Perversiones” ¿Con qué canción? ¿Qué tal si os pasáis el ocho de junio por Puerto Vega y lo comprobáis in situ? Nosotros, salvo causa de fuerza mayor, ya sabéis donde estaremos.

Tras algunos pequeños inconvenientes dando al traste con el buen desarrollo del set, desembocaríamos en “Long Distance Reader”, ofreciendo la cara más power del quinteto. A la chita callando, concierto a concierto, la banda parece ir ganando enteros. Y no le teme a nada. Lorena aprovecha las virtudes del inalámbrico para bajar al foso en “The Rumor” y el público, en especial el más joven, parece agradecer de muy buena gana el gesto. Ya de vuelta sobre las tablas anunciaría “las dos últimas”, no otras que “Blood Eagle” y su particular revisión del “Toxicity” de System Of A Down, especialmente dedicada a Txeffy (Kraken A Feira, Actvs Mortis), quien se encontraba a los mandos de la nave en la jornada del sábado. Lo que hacen podrá gustar más, podrá gustar menos, pero siempre dan la sensación que disfrutan con lo que hacen y se nota.

Otro tanto se podría decir de la buena gente de Bestia Negra. Defensores del metal más clásico, arribaban al Malecón Asssault con un ramillete de canciones que, a estas alturas, conocemos más que de sobra. Por ahí que el objetivo de la velada fuese tratar de captar a quienes aún no hubieran tenido el gusto de encontrárselos.

Son alrededor de las diez y veinticinco cuando suena la introducción previa a la descarga de Bestia Negra y se masca cierta expectación en el Malecón. Banda incansable en los últimos tiempos y a la que ya hemos visto en escenarios de todo pelaje. Por ahí que, al menos en nuestro caso, no disfrutemos de aquello tan agradable que es el factor sorpresa. Pero “Winds Of War” ya pone las cosas claras. Sus riffs marca de la casa, el hosco registro de Gil al frente y un muy seguro Carlos Reboredo en baterías, Bestia Negra resultaron tan divertidos como acostumbran.

Al fin y al cabo, pocos riffs más eficaces que el de “Angel Of Death”, así como el peculiar modo en que Gil encara los distintos versos. Y es que pasa el tiempo y su voz parece no haber perdido ni un ápice de gravedad. Una banda que gusta siempre de recuperar “Faster Than A Bullet”, como ya bien sabréis alguno, el primer tema que parieron en comandita. Algún que otro acople quiso su particular cuota de protagonismo. No al punto de aguar del todo la descarga pero sin duda tan molesto como incómodo.

En cualquier caso, muy fino Román en los solos. Prácticamente escondido en uno de los laterales del escenario, resguardado tras ese rictus casi siempre tan serio, parece ir a más en cada descarga. Gil, siempre maestro de ceremonias que diría un clásico, anuncia “una canción a la que le tengo especial cariño, aunque mi favorita es otra que viene luego”. Era el turno, claro, de la extensa (y de nuevo muy Maiden) “The Harbinger”. Jose antes del puente y Román después dibujaron buenos solos aquí. Bestia Negra en su mejor versión.

Gift From Gods” sirvió para recordar la figura del legendario Randy Rhoads, también para que Gil cumpliera con las debidas presentaciones y finalmente para que el micro dejara de funcionar, teniendo el frontman que echar mano del ídem del bajista Nacho para los dos temas finales: “Fear”, con el equipo de la sala petardeando cosa mala, y la final “Hate” con Bestia Negra encabronados en consecuencia. Ni hubo versión de Motörhead como tantas otras noches ni fue la cita más fácil, ni tampoco más concurrida para ellos, pero supieron pelear frente a los inconvenientes y salir airosos una noche más con su particular modo de entender el heavy metal. Por muchos años.

La de Soundcrush era, claro, una propuesta casi contrapuesta a la de Bestia Negra. Su thrash bebe de las fuentes del groove, del metal más técnico incluso, hasta de Gojira. Enfermedad de Luis Sánchez mediante, acudían a la cita en formato trío. No iba a ser, por tanto, una noche fácil para ellos. Pero desde luego tienen tablas y buenos temas, como demuestra ese “Primal Flame” con el que dieron inicio al set.

La calidad técnica que atesoran pronto sale a relucir. Es cierto que al sonido le falta algo de punch en los primeros compases. La falta del bajo pero también una batería que atropellaba las guitarras de Ales Sánchez y David Vega. Fino aquí a los mandos Txeffy, reconduciendo la situación y permitiendo al eventual trío ofrecer su mejor cara. “Unleashed” da una versión casi marcial de su habitual thrash metal. Iván García se desvivía tras su kit de batería y desde luego no dejaron a nadie indiferente. Precisión y pegada a partes iguales, su desarrollo propulsó más que nunca a la banda.

“Una más tranquila, que os vemos muy apagaos, para que os apaguéis más todavía” comenta con cierta sorna Ales a modo de introducción a “Manifest”. Y es verdad que estábamos algo parados. Cuesta lanzarse a veces cuando el público escasea. Soundcrush suenan aquí ya realmente potentes y equilibrados, más teniendo en cuenta las circunstancias, con unos David y Ales derrochando clase y rabia por igual. “No vemos a nadie movese, vamos a ver si lo conseguimos” con otro de los recuerdos a aquél “Screams Of The Voiceless” de 2018, del que extrajeron “Sudden Evil” para que, por fin, viéramos algo de agitación en las primeras filas.

Alpha”, del Ep homónimo del año pasado destapó estupendos solos de Ales y David. Provocó también un acople de lo más molesto. Un zumbido rozando lo incognoscible inundó nuestros oídos, poniendo a prueba los nervios y también la paciencia de más de uno. Solucionado el percance, tercer recuerdo a su largo de seis años atrás gracias a “Among Humans And Their Balance”, con un tímido moshpit del que aún hoy conservo un vívido recuerdo (es lo que tienen los pisotones).

Con “Vacuity” recordarían una noche más a los cada vez más fundamentales Gojira, tremendo Sánchez a los parches aquí, y con “Beyond Olympus Pt. I” terminarían de vaciarse para otro set corto, algo más de cuarenta minutos, pero tan intenso como nos tienen acostumbrados.

Grave Noise son, qué duda cabe, un animal muy diferente. Tal y como sucede con Soundcrush, su punto de partida es el thrash metal. Pero los burgaleses lo entienden de un modo mucho más clásico. A mis oídos, muy en la onda estadounidense de bandas como Exodus o Testament. Una banda a la que, no vamos a negar, tenemos especial cariño y a la que no veíamos desde la pasada edición del Atalaya Rock.

Tal y como entonces, venían presentando aquél meritorio “Roots Of Damnation” de 2022 y sobre las tablas de la Malecón vinieron a demostrar por qué son una de las más firmes promesas del género dentro de nuestro territorio. Fueron, de hecho, los que mejor sonido disfrutaron de todo el Malecón Assault. Algo que se hace patente ya desde la inicial “Rotten System”, cuando apenas faltan diez para la una.

A puras Jackson blancas, Iker y Edu la emprendieron a riffazos «old school» para regocijo de los fans más clásicos que ocupaban el recinto. Vimos y sobre todo oímos muy bien a Iker Sanz, guitarra y sobre todo voz del cuarteto, afianzándose como un líder de garantías para una banda como esta. “Mutant Goat”, perteneciente a aquél “From The Cradle To The Grave” de 2018, extrajo coros verdaderamente graves y rotos del bajista Toño. Y es que ya digo que el sonido, sin ser el de los grandes escenarios, desde luego daba espacio a cada elemento sin por ello escatimar un ápice en pegada. Estaba claro ya para entonces pero vino a reafirmarse con la estupenda turné solista que montaron entre los dos Sanz aquí.

Tras los agradecimientos a Soundcrush por haberles invitado y puesto que, en palabras de Iker “hablar no se nos da muy bien, pues vamos a tocar”. Era el turno de “Disorder”, que en su encarnación en vivo y por el propio registro vocal, me recordó sobremanera a unos Testament de álbumes relativamente recientes como el fenomenal “Dark Roots Of Earth”. Aquí la tuerca de uno de los platos de la batería de Fer Mediavilla se iría de excursión. Era mucha la fuerza que desarrollaba el ex-Sarkástika, sirva la pequeña anécdota como el mejor resumen.

No faltó “The Ghost Plague”, single de ese último largo. Un largo que, por lo que pudimos conocer de primera mano, pronto tendrá sucesor. Aquí, como de costumbre, somos todo orejas. Pero volviendo al set de la banda nacida a caballo entre Soria y Burgos, quienes mejores que ellos para confeccionar y descargar una “No One Higher” sobre eso que han venido en llamar la “España vaciada”. Nos sumamos a las palabras Iker: “nadie es más que nadie”.

El antifascismo de la tan directa como nada metafórica “Fuckcism” destapa a los Grave Noise más agrios. Todo con, ya digo, el mejor sonido de la noche, y la banda sin ahorrar un solo esfuerzo. Qué les depara el futuro, no lo sabemos, pero desde luego así es cómo se cimentan las buenas trayectorias. Ejemplos a pares. Toda vez hechas las debidas presentaciones, llegó el tuno de otro de los grandes hallazgos del álbum de hace un par de años: “Broken Land”. Anunció entonces Iker que quedaban solo tres temas, “habrá que gastar algo de zapatilla”. Y eso hicimos con la pegadiza “In God We Trash”.

Sólidos como cimiento de rascacielos, a buen seguro vimos la mejor versión de Grave Noise. Finos técnicamente hablando, potentes e incluso pasionales. Fue una pena el escaso público que el evento logró convocar pero, desde luego, quienes sí acudimos a la llamada lo disfrutamos en buena medida. Máxime cuando “Terror” entrega de pronto su thrash más vitriólico y nervioso. Penúltima andanada de un set que cerrarían con esos detalles tan Gojira de la estupenda “Perpetual Anxiety”. Un placer tenerles de nuevo por estas latitudes. Si la próxima ya es con nuevo álbum bajo el brazo, mejor que mejor.

Denodada lucha de cuatro bandas contra los elementos. También contra una entrada menor de lo que nos habría gustado. Parecerá que me cebo con una sala que está acogiendo no pocos eventos relacionados con el rock y el metal pero lo cierto es que mientras otros recintos parece han ido aprendiendo de sus errores, el Malecón se está quedando atrás de una manera muy notable. ¿Explica este hecho por sí solo la pobre entrada del pasado sábado? No lo sabemos con total certeza pero a nadie se le escapa que puede ser una de las múltiples aristas del problema.

Sea como fuere, ya dije por ahí atrás que lo disfrutamos. Cuatro bandas con idiosincrasias muy marcadas pero un nexo común con las raíces mismas del mejor heavy metal. Fue un placer disfrutar de ellas, también de la mejor de las compañías así como de las facilidades dispuestas de cara a la realización de esta crónica. Vaya desde aquí nuestro más sincero agradecimiento y, como siempre, nos vemos en el siguiente.

Texto: David Naves
Fotos: José Ángel Muñiz

Agenda: Bywater Call en Avilés

El combo canadiense Bywater Call tomará posesión de la avilesina Sala Malecón el próximo 24 de mayo y desgranar su apuesta por el rock, blues y el soul de marcado acento sureño.

El septeto que el pasado 2023 ofreció un total de 96 conciertos en 10 países, 89 ciudades, 19 estados de EE. UU. y 3 provincias de Canadá llega a Asturias inmerso en una extensa gira europea anticipando la salida de su próximo disco de estudio «Shepherd» que verá la luz el 9 de agosto a través de Continental Record Services.

La banda explora a través de la música los altibajos de la vida. Desde baladas íntimas que exponen las complejidades de las emociones humanas hasta himnos electrizantes a todo volumen. Un viaje por la experiencia humana, dando rienda suelta a influencias de artistas como The Band, The Wood Brothers, Tedeschi Trucks Band, Otis Redding, Little Feat o Sly And the Family Stone entre otros.

Entrada física anticipada 15€ disponible en Bar Route 66 y Café Lord Byron en Avilés. Venta online a través del siguiente enlace: https://entradium.com/events/concierto-bywater-call